Amaneciò con el viento al S bonancible, y tuve que esperar la bajamar
para poder hacerme la vela y navegar, pues de marea crecida en este
paraje no es posible. A las diez y media zarpé, y me puse en derrota
para el Colorado. A las doce y media quedé varado de la parte de
adentro de la Punta de los Zaramagullones, y mandè el bote balizar la
entrada, que tenia á este tiempo muy poca agua. A las cinco de la
tarde puse la chalupa y bote al remolque por la proa, y con toda vela,
por estar casi calma, procuré entrar. A las seis de la noche volví á
varar, por lo que fué preciso tender espia para sacar la embarcacion,
y egecutado, mandé poner faroles en las balizas, que por ser la noche
obscura no se veian, y volví á tentar la entrada que conseguì á las
ocho de la noche, en cuyo sitio dí fondo, dejar para mañana el saber
cual sea el principal Colorado, pues sé que estoy en su entrada.