Seguí siempre con la faena de sacar el bergantin, (que sería
prolijidad referir aquí los trabajos y maniobras que se hicieron en
esto), el que pude poner en flote á las tres y media de la tarde, á
cuyo tiempo me hice á la vela en vuelta del ENE 5º E. A las cuatro dí
fondo en 2 brazas de agua, cerca de la Isla de Vaqueriza.
Inmediatamente bajé á ella, y la atravesé hasta la parte opuesta que
tiene media legua de ancho, y me parece que con tiempos fuertes se
anega toda. En ella no he visto animal alguno, ni rastro de ellos:
hice tender la red y se tomaron pejereyes, pero grandes y de especial
gusto, y á las seis y media de la noche me retiré á bordo.