En oposicion á los Estados Unidos que buscaron legalmente su
engrandecimiento territorial, la América hispana solo ha modificado su
existencia para achicarse ó desmembrarse.
Obtenidos los triunfos decisivos de la revolucion americana, necesario
era pensar en los medios de organizar nuevos gobiernos.--El odio á
la dominacion española, el instinto de las masas, las ideas de los
hombres ilustrados, el espectáculo de bienestar que ofrecia la gran
república, todo debia inclinar los ánimos á la descentralizacion
administrativa; pero las costumbres y el propio carácter de los pueblos
latino-americanos impedian á estos sujetarse á réjimen alguno que no
estuviera basado en una fuerza eficaz.--El sistema federal daria, pues,
orijen al caudillaje. Alli donde la ambicion ó la ignorancia alejara
á los caudillos de cierta comunidad con el poder central, tenia que
producirse como consecuencia natural la segregacion. Tal es el caso del
Estado Oriental del Uruguay, entregado á la intervencion portuguesa
por la ignorante vanidad de Artigas, cuyos hábitos siniestros solo
encubrian propósitos incoherentes; tal el del Paraguay, separado de la
pátria comun por la ambicion de mando supremo del Doctor Francia.
La ciudad de Montevideo se manifestaba reaccionaria al movimiento
que estalló en Buenos Aires el 25 de Mayo de 1810, mas la campaña
oriental respondió á él con entusiasmo.--Artigas, desertor de las
filas españolas, organizó un ejército esplotando ese sentimiento;
y despues de obtener repetidos triunfos sobre las fuerzas enemigas
y de hacerse conferir por sus huestes el título de jefe de los
Orientales, se creyó bastante poderoso para imponer el reconocimiento
de diputados nombrados directamente por él para asistir al Congreso
Nacional reunido en 1813.--Desagradó al caudillo el desconocimiento
de sus enviados y desde luego meditó la formacion de una nacionalidad
aparte en las provincias del litoral arjentino y en la de Córdoba
donde algun prestijio habia alcanzado. Perseguia este propósito por
todos los medios é inició en la provincia oriental, donde deseaba
imponerse primero, una política de terror de la cual se conservan aun
recuerdos pavorsos. Los hombres pacíficos, para ponerse á cubierto de
sus crueldades, se vieron en la necesidad de pedir al Portugal una
proteccion que el gobierno central del antiguo vireinato no podia
darles, distraidos como estaban sus elementos por las complicaciones de
la guerra en el norte de la República.--Ramirez, otro caudillo, venció
mas tarde á Artigas en Entre-Rios y este tuvo que fugar, llevando al
estranjero el remordimiento de haber producido para su país, como
resultado inevitable de su conducta, la ocupacion del territorio
por fuerzas portuguesas. En tan aflictivas circunstancias, el Estado
Oriental pertenecia de derecho á las Provincias Unidas del Rio de la
Plata y de hecho quedaba bajo la salvaguardia de las tropas de S. M.
F.--Un congreso formado bajo la presion de los invasores, decretó en
1821 su anexion al Reino Unido con el nombre de Estado Cisplatino;
pero muy luego sobrevino la division de aquel y se produjeron en
Montevideo sérios trastornos promovidos por los intereses encontrados
de portugueses y brasileros.
Los treinta y tres orientales á las órdenes de Lavalleja emprendieron en
esta ocasion, con el móvil de reincorporar el Estado Oriental á la
Nacion Arjentina, su gloriosa campaña libertadora. Las victorias de
estos héroes no fueron definitivas, mas su actitud patriótica atrajo en
breve las simpatías jenerales de sus compatriotas hácia la santa causa
que defendian.--A pesar de los triunfos parciales de los patriotas, los
brasileros se creian dueños del campo con el abandono de las
pretensiones portuguesas y se aprestaban á defender sus posiciones--La
República Arjentina, por su parte, reivindicó sus derechos, se preparó á
la guerra y poco tiempo despues obtuvo, con la espléndida victoria de
Ituzaingó, el dominio de la campaña oriental.
La situacion entonces era escesivamente ventajosa para esta última
nacion, pero como quedaban todavía las fuerzas del Imperio dueñas de las
plazas de Montevideo y la Colonia, despreciando las ventajas adquiridas
y con la mira elevada de dar término á una guerra que pudo ser fatal á
medio continente, la República Argentina aceptó la mediacion del
Ministro de S. M. B. y firmó con el Imperio un tratado segun el cual se
obligaban ambas naciones á respetar la independencia del Estado Oriental
y á retirar sus ejércitos del teatro reciente de la guerra.
No tuvo tampoco éco en el Paraguay el movimiento revolucionario de 1810.
En aquella parte del territorio del antiguo vireinato, se formaron
ejércitos para contrariar el movimiento y se opuso una resistencia tenaz
á la espedicion libertadora del General Belgrano. Los paraguayos, en la
mas abyecta servidumbre, no podian interpretar cumplidamente los
principios sostenidos y proclamados por sus compatriotas, ni tenian del
mundo esterior las noticias que pudieran iluminar su espíritu
haciéndoles comprender las conquistas políticas de sus hermanos. Con
justicia observa el General Mitre que la espedicion de Belgrano, siendo
desgraciada, auxilió al pensamiento revolucionario porque dejó en el
territorio paraguayo la semilla fructífera de la idea.
Los mismos jefes que habian obtenido el triunfo sobre el patriota
arjentino en Tacuarí, regresaron á la Asuncion con planes
revolucionarios, depusieron al Gobernador Velazco y crearon una junta de
tres individuos, entre los cuales figuraba el que estaba destinado á
dominarla con su intelijencia y audacia, el Dr. Francia, mas tarde
Dictador del Paraguay. Este, cuando se sintió fuerte en su propio país,
envió á Buenos Aires una comision con instrucciones para proponer las
bases de la incorporacion.--Como todos los caudillos ambiciosos, deseaba
Francia el sistema federal con el secreto pensamiento de segregar al
Paraguay.--Su habilidad dió por resultado el tratado de 1821 cuyas
estipulaciones, dice el General Mitre, llevan «como lo preveia
Rivadavia, el sello del egoismo mas exijente por parte del Paraguay.»
«Tres puntos principales comprendió el tratado: 1º descentralizacion de
las rentas ó sea la independencia económica. 2º la demarcacion de los
límites ó sea la independencia territorial. 3º el establecimiento de una
confederacion ó sea la independencia política. Las tres envolvian la
segregacion.» La voluntad imperante del Doctor Francia, coadyuvada por
la naturaleza del país y por las costumbres que imprimieron á los
naturales las misiones jesuíticas, pusieron á este país en la condicion
del mas salvaje, sin contacto civilizador de ningun jénero con el resto
del mundo. De ahi el que la nacionalidad paraguaya sea un hecho
consumado por su propia incomunicacion. No obstante eso, los gobernantes
arjentinos protestaron constantemente contra la segregacion de esa parte
del territorio y desconocieron la lejitimidad del gobierno de Francia y
de su sucesor Cárlos Antonio Lopez. Solo en 1852 aceptó la República
Argentina tratos con esa nacionalidad.
Como consecuencia de su eterna protesta contra la independencia del
Paraguay el Dictador Juan Manuel Rosas contribuia al aislamiento de ese
país impidiendo la libre navegacion del rio Paraná, via natural y única
de aquella antigua seccion del vireinato para la esportacion de sus
productos. El Estado de Buenos Aires, separado de las otras provincias
que formaron la Confederacion despues del derrocamiento del tirano,
deseaba ostentar los principios liberales de su nuevo gobierno. A tal
efecto dictó una ley en Octubre de 1852, declarando ámpliamente libre la
navegacion fluvial en su territorio para todos los pabellones, inclusive
el paraguayo y aceptando, como resultado de su concesion, la
independencia de esa república, sin perjuicio de someterse osteriomente
á las decisiones que adoptara en la materia un poder nacional arjentino.
El General Urquiza, Presidente de la Confederacion en esa época, envió á
la Asuncion en carácter de Encargado de Negocios al Dr. Dn. Santiago
Derqui, representante que llevaba la mision de firmar algunos convenios
internacionales y de hacer oficialmente el reconocimiento de la
independencia. Los actos públicos de este diplomático referentes á tan
interesante asunto, fueron despues ratificados por el Congreso de la
Confederacion.
Es sabido que una gran parte de Bolivia pertenecia al Vireinato del Rio
de la Plata; la desmembracion mas ostensible fué, sin embargo, la de
Tarija, cuyo territorio libertado por sí mismo de la opresion española
formaba parte integrante de la provincia argentina de Salta. Durante el
gobierno del General Sucre en Bolivia fué invadido por las tropas de su
mando que, encubriendo su propósito en la pretension de libertarlo del
poder español, cambiaron las autoridades del pueblo y anexionaron el
territorio á la nacionalidad fundada por Bolivar con su nombre.
Comprobado esplícitamente el hecho de que ese territorio pertenecia en
1810 á la provincia de Salta é interpuesta la reclamacion del caso por
plenipotenciarios arjentinos, volvió á hacerse sentir alli, por
consentimiento espreso de Bolivar y de Sucre, la jurisdiccion de su
antigua pátria. Empero, las disidencias intestinas de la república
despertaron de nuevo las ambiciones de Bolivia.--El Congreso argentino
acababa de declarar provincia soberana al territorio en cuestion,
desprendiéndolo de la de Salta, cuando el gobierno del Alto Perú
manifestó que resistiria por las armas la entrega de Tarija á su
lejítimo dueño. Esa provincia continua hasta hoy formando parte de
aquella nacionalidad, porque la República Argentina, que estaba entonces
en guerra con el Imperio del Brasil, no tuvo los medios de hacer valer
sus derechos con eficacia.
La nacion mas vehemente en la defensa de sus hermanas, la que mas
sacrificios se impuso en beneficio de los intereses jenerales de la
América, debe á la amplitud de sus operaciones militares en las horas de
peligro y á la escelencia de sus prácticas liberales en la época de la
organizacion, el haber perdido lejítimo dominio sobre gran parte de
Bolivia, el Uruguay y el Paraguay.
Las otras secciones de la América hispana no alteraron tan
fundamentalmente sus circunscripciones administrativas, porque las
grandes nacionalidades divididas posteriormente, se debieron á la
política de la emancipacion y se segregaron solo para asumir las formas
jeográficas que les correspondian segun el _uti possidetis de 1810_, es
decir, de acuerdo á las decisiones del gobierno colonial.
La Confederacion Colombiana, decretada bajo los auspicios de la victoria
y á inspiracion de Bolívar en el Congreso de Cúcuta, se deshizo porque,
con razon ó sin ella, fueron atribuidas al prestijioso guerrero miras
demasiado ambiciosas.--El jeneral Paez á la cabeza del movimiento
revolucionario de Venezuela segregó ese país, llevando la nueva capital
á la ciudad de Carácas que lo fué de la capitanía general.--El Ecuador
bajo el gobierno del jeneral Flores, siguió en breve este ejemplo,
separándose de Nueva Granada en 1831 y formando una nueva nacionalidad
con la ciudad de Quito por capital.
En cuanto á la confederacion que ideó el jeneral Santa Cruz entre
Bolivia y el Perú, no tenia base estable ni podia durar como un sistema
simpático á ambos pueblos, desde que fué impuesta contra la voluntad
presunta de muchos bolivianos y espresa del partido dominante en el
Perú.
Mas que las anteriores ha tenido que lamentarse de la inclinacion
desmembradora del caudillaje la Confederacion Centro-Americana,
organizada despues del triunfo de la revolucion en el territorio de la
antigua capitania general de Guatemala.
A poco de fundada la nacionalidad, un pronunciamiento que estalló en
Honduras separó este Estado de la Confederacion, ejemplo que imitaron
muy luego, San Salvador, Costa Rica, y Nicaragua.
La insignificancia de estas nuevas secciones impone constantemente, como
es natural, la conveniencia de reunirse para formar un todo respetable.
En época reciente pretendió el jeneral Zaldivar, Presidente de la
República del Salvador, producir un movimiento político para lograr tan
elevado propósito.
El mensaje de ese majistrado, leido en las Cámaras á principios del año
1883, decia: «La situacion favorable en la cual se encuentra la América
Central, exenta de toda inquietud esterior y gozando de entera seguridad
bajo el reinado de instituciones armónicas donde predominan las ideas
liberales; el hecho de que todas las repúblicas están en comunícacion
instantánea por medio del telégrafo, y el impulso que se dá á la
construccion de caminos de hierro; en fin, el sentimiento que cada una
tiene de su propia debilidad en tanto que persistan fraccionadas como lo
están hace cuarenta años, todo hace presentir profundamente que se
acerca el dia ardientemente deseado por el patriotismo, en que nuestras
poblaciones, con la conciencia de sus grandes destinos busquen en la
reconstruccion de nuestra nacionalidad los medios más razonables y
eficaces de realzar el noble nombre y desenvolver la grandeza de nuestra
querida pátria centro americana.»
El argumento de la falta de comunicaciones, que siempre se ha levantado
como un obstáculo para toda union continental, se opuso tambien al
restablecimiento de la Confederacion Centro-Americana.--Estas son ideas
preconcebidas, pues las comunicaciones son acaso mas difíciles en
Venezuela, Méjico, Colombia y el Brasil, todas naciones perfectamente
organizadas.
Sin que pueda, pues, atribuirse á otra causa que á los temores de una
preponderancia que no tiene razon de ser, el Gobierno de la República de
Costa Rica opuso su resistencia á la union deseada; pero como esta
determinacion era completamente impopular, se esperaba que el próximo
cambio de gobierno produjera un cambio de política mas en armonia con
los intereses de la América Central y la aspiracion de sus ciudadanos.
Los violentos atentados de Barrios, dictador de Guatemala, para imponer
por las armas y por su voluntad personal una trasformacion política que
solo puede ser útil y duradera cuando se produzca por la voluntad
espresa y manifiesta de los pueblos, ha retardado la solucion deseada.
Las otras repúblicas de la América Central se opusieron al tirano y
algunos paises como Méjico y los Estados Unidos, que debian mirar en
Barrios un vecino peligroso, pensaron intervenir en la contienda. Por
fortuna los centro-americanos comprendieron que era llegada la hora del
peligro, se aliaron y emprendieron con decision la campaña que les dió
en breve una espléndida victoria contra las aguerridas tropas
guatemaltecas.
La imposicion de Barrios fué vencida en los campos de Guatemala y solo
hay que lamentar que tambien lo fuera la idea de la reconstruccion
nacional.