Las tendencias absorbentes que se han atribuido siempre á los Estados
Unidos, se hicieron notar durante el coloniaje con el injustificable
ataque á los franceses en el Canadá. Debe tenerse en cuenta, sin
embargo, que tales medidas de violencia eran ordenadas por el gabinete
de Lóndres y contra sus enemigos naturales durante siglos: los triunfos
y derrotas de unos y otros en el territorio americano repercutían en el
viejo mundo como otros tantos triunfos ó derrotas de los belijerantes
ingleses y franceses.
El historiador debe desprenderse de estos antecedentes que hacen
responsable al gobierno inglés y estudiar con ánimo sereno, qué cúmulo
de circunstancias razonables han traido la formacion de la gran
nacionalidad que asombra hoy al mundo con su poder, con su riqueza y con
su sabiduría.
Cuando fueron contrariadas en Inglaterra las prácticas liberales
conquistadas por la laboriosidad, la enerjía y la intelijencia de los
colonos, entraron aliados en la lucha de la emancipacion los Estados de
Virginia, Nueva Inglaterra, Massachussets, Nueva Hampshire, Maine,
Connecticut, Rhode Island, Maryland, Nueva York, Nueva Jersey,
Pensilvania, Dellaware, Georgia y las Carolinas del Norte y del Sur.--La
índole de la constitucion federal proclamada despues de obtenida la
independencia, permitía la composicion y descomposicion de Estados
dentro de la nacionalidad fundada.--De ahi la creacion de: Vermont en
1791., Kentucky en 1792., Tennesse en 1796., Ohio en 1802., Indiana en
1816., Illinois en 1818., Missisipi en 1817., Michigan en 1836.,
Wisconsin en 1848., California en 1850., Minnesota en 1858., Oregon en
1859., Kansas en 1861., Virginia Oeste en 1862., Nevada en 1864.,
Nebraska en 1870., Colorado en 1875.
Estas divisiones geográficas de la república se formaron, unas dentro de
los límites acordados orijinariamente á las secciones coloniales, otras
en los territorios obtenidos mas tarde por la Union.
La adquisicion mas importante de los Estados Unidos es la del inmenso
país situado entre el antiguo reino de Nueva España y la península de
Florida, tierra que fué colonizada por franceses con el nombre de
Luisiania y cedida por estos á España en 1763.--Repetidas diferencias
entre los súbditos de esta última nacion, los habitantes del país que
protestaban contra sus modernas autoridades y los colonos americanos,
provocaron un nuevo traspaso á la antigua jurisdiccion. A fines del
siglo pasado, Francia negó á los americanos el derecho de depositar sus
mercaderias en Nueva Orleans; pero como esa práctica, que habia dado
vida á las colonias del Missisipi, estaba garantizada por el tratado
concluido con España durante su corta dominacion, la actitud de aquella
potencia hacia temer la ruptura de sus buenas relaciones con los Estados
Unidos.--El Presidente Jefferson, buscando los medios de solucionar el
inminente conflicto, propuso á Napoleon 1º la compra del territorio.
Doble interés tenia este monarca en aceptar sus proposiciones: el de
percibir una suma respetable, utilísima para continuar sus campañas en
Europa y, como lo espresó él mismo, el de dar á la Inglaterra, con el
engrandecimiento de los Estados Unidos, una rival marítima que mas tarde
ó mas temprano abatiera su orgullo.--Verificóse, pues, la compra de la
Luisiania y el cambio consiguiente de dominio.--De este nuevo Estado se
desprendieron, el de Alabama en 1819, el de Misouri en 1820 y el de
Arkansas en 1836.
La prosperidad de la Nacion asumió proporciones considerables con el
dominio del Missisipi y sus afluentes; se sentía, empero, la necesidad
de adquirir, á despecho de las dificultades de tal anexion, la hermosa
tierra conocida con el nombre de Florida. Vituperable audacia puso en
práctica el General Jackson para obtener ese resultado. Achacando á los
españoles complicidad con la tribu de los semínolas, enemiga de los
americanos, invadió la península, se apoderó de Pensacola su capital,
designó nuevos funcionarios para el gobierno y enarboló en los edificios
públicos la bandera americana. Como halagan siempre al sentimiento
nacional las victorias obtenidas en tierra estraña, la espedicion de
Jackson, que acababa de sostener valientamente el sitio de Nueva Orleans
derrotando á los ingleses, preparó, puede decirse, su exaltacion á la
mas alta majistratura del país; pero en el primer momento condenaron sus
actos con enerjía, la gente sensata, el gabinete y hasta el Congreso
donde se temia ver triunfante la voluntad de un militar que procedió sin
anuencia de los poderes públicos en cuestiones que pudieron suscitar á
la pátria los mas sérios conflictos.
Estos sucesos debian producir como consecuencia inevitable una guerra
internacional; mas en Washington se atendieron desde su oríjen las
reclamaciones de España, si bien, para no desvirtuar la importancia del
hecho consumado, se ofreció á esta nacion la suma de cinco millones de
pesos fuertes por la Florida. Aceptada la oferta se efectuó el cambio de
jurisdiccion del mismo modo que en Luisiania y la península se incorporó
á la Union como Estado federal en 1821.
Se acusa á los Estados Unidos, y jeneralmente con dureza, por la anexion
de Tejas, sin observar en la historia que esta parte del territorio
mejicano se separó de la República, ejerció de hecho su soberanía y
solicitó despues su incorporacion.
En varias oportunidades habia demostrado el gobierno americano su
desaprobacion á las espediciones piráticas que algunos aventureros
llevaban á ese territorio.--Condenó muy particularmente las
violencias ejecutadas por Aaron Burr, el matador del virtuoso
ciudadano Alejandro Hamilton.--Los planos de Burr no se conocen á
ciencia cierta, pero se le acusó de meditar, en compañía de algunos
bandidos, la conquista de Méjico para entregar ese rico país á la
nacionalidad americana.
En 1818 un Mac Gregor que se titulaba General de las Provincias de
la Nueva Granada y Venezuela, se apoderó por sorpresa de la isla
Amelia en el territorio de Tejas con la manifiesta intencion de
anexionar el territorio á los Estados Unidos.--El Gabinete de
Washington no solo rechazó la imputacion de haber promovido tan
torpe atentado, sino que envió fuerzas de mar y tierra para
desalojar á los piratas.
Estas intervenciones, segun se desprende de los mismos
acontecimientos, no tenían otro objeto que el de impedir que se
desprestigiara á la República usando de su nombre en atropellos de
tal naturaleza.
Los tejanos conquistaron por esfuerzo propio su independencia,
proclamándola en la Convencion que se reunió en San Felipe el año 1833 y
obteniendo en breve el reconocimiento de su nacionalidad por parte de
los Estados Unidos y de varias otras potencias.--Los representantes
mejicanos en Washington protestaron contra el proceder del gobierno
americano; y llegado el caso de la incorporacion, promovida por los
mismos tejanos en la nueva Convencion reunida en Tejas el 4 de Junio de
1845, pidieron sus pasaportes. Al mismo tiempo el gobierno mejicano
suspendió sus comunicaciones con el Ministro de Estados Unidos
acreditado allí, lo que produjo naturalmente la declaracion de guerra.
Los americanos enviaron fuerzas al Rio Grande, que consideraban como
límite actual de su territorio; alli se rompieron las hostilidades y los
mejicanos fueron repetidas veces derrotados. Algun tiempo despues se
envió una espedicion naval al golfo de Méjico con el objeto de
precipitar la terminacion de la guerra. Las fuerzas que llevaban á su
bordo los buques americanos, operando á las órdenes del General Scott,
se apoderaron sucesivamente de los parajes estratéjicos entre la costa
y la capital, donde se firmó la paz mediante un tratado que se llamó de
paz, amistad y límites.--Este pacto establecía:
Que la línea divisoria de ambos paises comenzaría en el golfo de Méjico
á tres leguas de tierra, frente á la embocadura del Rio Grande ó á la de
su brazo mas profundo si tuviere mas de uno de desagüe en el mar,
continuando desde allí hasta tocar con el límite sur de Nuevo Méjico;
luego por el oeste hasta el límite occidental del mismo territorio,
siguiendo por el norte hasta interceptarse con el Rio Gila y por él
hasta donde desagüa en el Colorado; y continuando la línea divisoria
entre la California superior y la inferior termina en el Océano
Pacífico.
Que los mejicanos domiciliados en los territorios que se trasfieren á
los Estados Unidos pueden optar por una ú otra nacionalidad y hacer
libre uso de sus bienes.
Que los Estados Unidos se comprometen á reprimir las agresiones de los
salvajes de esos territorios en Méjico como si lo hicieran en territorio
de la Union.
Que los Estados Unidos pagan por el territorio que adquieren _quince
millones_ de duros.
Concluia el tratado estableciendo algunos principios de comercio y de
procedimientos en el improbable caso de una guerra.
Dentro de las divisiones geográficas estipuladas entónces, se formaron
algunos de los Estados incorporados á la Union en el curso de este
siglo. Opina Restrepo, en sus memorias inéditas, que cuando se celebró
este tratado, Méjico perdió los dos quintos de su territorio; pero,
agrega, tierras despobladas que se entregarán á la civilizacion por la
influencia benéfica de los americanos.
En épocas recientes la anexion de importancia verificada por los Estados
Unidos es la del inmenso territorio de Alaska comprado á Rusia en la
suma de siete millones de pesos fuertes.
Hemos podido observar en esta breve narracion que los Estados Unidos
ensancharon sus dominios á espensas de Francia, España, Méjico y Rusia;
y podemos decir lójicamente que su incremento insólito no se debe al
abuso de la fuerza sinó mas bien á la influencia invasora de su sistema
federal de gobierno, el cual concede á cada nuevo Estado, con su
autonomía el goce de las ventajas propias y con el poder central la
representacion esterior que acuerda injerencia en los intereses
generales de la humanidad.
La América del Sur, por su parte, no ha sido víctima en realidad de
anexiones sino mas bien de absorciones. Y hay una distincion evidente
entre estas dos palabras: aquella significa la agregacion de una cosa á
otra mas importante, la incorporacion de una parte á un todo; esta
espresa claramente la accion de arrebatar, de quitar por la fuerza lo
que no se puede obtener en justicia.--No trato de clasificar la que ha
verificado Chile, quitándole al Perú alguna de sus provincias y á
Bolivia su litoral íntegro: el juicio de la América, el del mundo
civilizado ha pronunciado ya contra aquella república el anatema de
nacion pirática que merece; y no me ocupo del cambio geográfico que el
triunfo de Chile ha producido en el Pacífico, porque no debe aceptarse
aun como un hecho consumado, ni se puede calcular tampoco el impulso que
traerá la reaccion, inevitable despues de tantos vejámenes y de tan
injustificada usurpacion.
Del mismo modo debe clasificarse la invasion del Brasil en el territorio
de todas las repúblicas limítrofes. Este país heredó de Portugal, asi
como la tierra, las ideas; siguió de lleno la política iniciada por los
lusitanos en lo relativo á la demarcacion de sus fronteras
internacionales, estendiendo paulatinamente su dominacion de hecho y
amparándose en la posecion para señalar los caprichosos límites que
forman hoy el vasto Imperio.
La importancia de este asunto me induce á reproducir aqui un
fragmento de mi trabajo sobre los límites de Venezuela á que me he
referido anteriormente.
La bula de Alejandro VI, estendida un año después de descubierto el
nuevo mundo, concedía á los reyes de España el dominio de todas las
tierras que se descubriesen al otro lado de una línea imajinaria
que uniese polo á polo cien leguas al occidente de las Islas
Azores.
Un año despues, las coronas de España y Portugal estipularon por el
tratado de Tordesillas que la línea divisoria de las tierras que
pudieran conquistarse por una y otra potencia, se fijaría
doscientas leguas al occidente de lo que determinaba la bula del
Papa. En presencia de insuperables dificultades para señalar
debidamente la demarcacion convenida y en vista de las violencias
que durante dos siglos produjo la ignorancia ó la mala voluntad de
los encargados de ajustar esos límites, los reinos de España y
Portugal concluyeron otro pacto el año 1750, que comenzaba por
declarar abolido cualquier derecho ú accion que pudiera, por una ú
otra parte, alegarse con motivo de la bula pontificia, del tratado
de Tordesillas ó de otros celebrados en fecha anterior. Portugal
renunciaba á cualquier pretension sobre las islas Filipinas y
adyacentes que poseía España en Oceanía y esta á gestionar la
entrega de las tierras que en el Rio Amazonas y distrito de Mato
Grosso ocupaba aquella fuera de la línea de demarcacion estipulada
en los convenios vijentes.
En 1765 se firmó un nuevo tratado anulando el anterior y dejando el
de Tordesillas en accion.
Tantos pactos contradictorios debian, como es natural, ofrecer
motivo continuo de desavenencias, invasiones y atropellos
recíprocos entre portugueses y españoles. Espresa el deseo de
cortar definitivamente ese mal el tratado concluido el 1º. de
Octubre de 1777, en el cual se fijaron de un modo esplícito los
límites de una y otra nacion.--Para dirimir toda cuestion moderna
sobre la materia debe tomarse por base este tratado, vijente cuando
el Imperio del Brasil se formó y las repúblicas hispano-americanas
adquirieron su independencia.
La línea divisoria debia comenzar por la parte del mar en el arroyo
Chui y fuerte de San Miguel, seguir las orillas de la laguna Merim,
buscar por las alturas las cabeceras ó vertientes del Rio Negro y
otros que van á desembocar al Plata y al Uruguay, hasta la entrada
en este último del Pepirí Guazú por la ribera
occidental.--Remontando el Pepirí la línea buscaba el Rio San
Antonio que desemboca en el Iguazú y seguía por este último hasta
encontrar al Paraná, luego por este hasta su interseccion con el
Iguarey y por el Iguarey hasta encontrar un rio, tal vez el
Corrientes, que desemboca en el Paraguay. Por este rio remontaba la
frontera hasta los Xarayes y desde la desembocadura del Jaurú
buscaba por tierras desconocidas la formacion del Guaporé,
siguiendo por este aguas abajo hasta donde en union del Mamoré
forma el de Madera, afluente del Amazonas; una línea recta de este
á oeste buscaba el Rio Javarí, por cuyas aguas y las del Amazonas
bajaba la frontera hasta encontrar la boca occidental del Japurá,
remontaba este hasta el canal de que se servian los portugueses
para pasar al Rio Negro y seguia por la parte mas elevada de los
montes hasta donde terminaban los dominios de ambas monarquias en
los límites de la Guayana Holandesa.
Estos límites se han modificado despues y, á la verdad, nunca en
beneficio de los españoles ó de sus legatarios.--Parece
inconducente señalar los cambios efectuados en el mapa político de
América durante el siglo trascurrido.--El Estado Oriental del
Uruguay, el Paraguay, Bolivia, el Perú, Ecuador, Colombia y
Venezuela han sufrido absorciones del Imperio y los estadistas
arjentinos debaten hoy sosteniendo, con entera razon y justicia,
que los límites deben trazarse por los verdaderos rios Pepirí Guazú
y San Antonio Guazú, en tanto que el gabinete imperial pretende
trazarlos por los rios Pepiri Miní y San Antonio Miní.--Los
documentos impresos en Buenos Aires prueban de una manera
irrefutable que aquellos son los rios de que habla el tratado de
1777, reconocidos por los geógrafos Santos Chagras y Oyarvide. Para
comprender como, con ciertos visos de legalidad, las repúblicas de
oríjen español han perdido el dominío de territorios considerables,
es necesario tener en cuenta que el Brasil se apoya para dirimir
sus cuestiones en el _Uti possidetis_; pero no el _Uti possidetis_
tal como lo entendemos los hispano-americanos, es decir, como la
consagracion con arreglo á derecho de los límites reconocidos en
una fecha dada, sino como la accion que da el hecho, la posesion
con títulos ó sin ellos. El tratado de 1777 y las reales cédulas
sobre division territorial en América, constituyen los títulos de
propiedad del Imperio del Brasil y de las naciones limítrofes. El
principio sostenido por aquella potencia es á todas luces injusto é
ineficaz.--Y en todo caso, me parece difícil, si aun se encuentran
en el corazon de la América tierras inesploradas, que los
brasileros llevaran en 1810 sus fronteras hasta donde pretenden
llevarlas hoy.
Es oportuno observar que el gabinete imperial hace una escepcion á
su regla de conducta, en las jestiones que sostiene con la
República Argentina respecto del territorio de Misiones. ¿Por qué?
En mi humilde concepto, porque no debe perderse la oportunidad de
dar una favorable interpretacion al tratado, ya que la naturaleza
ha tenido el capricho de formar varios rios paralelos que, además
de ciertas semejanzas, tienen la no despreciable ventaja de
encerrar las tierras tal vez mas rícas y feraces de la América.
Veamos por lo que hace á Venezuela, cual es el estado de la
cuestion. Posteriormente á la celebracion del tratado se hicieron
reconocimientos prácticos, aunque incompletos, por comisiones
esploradoras de ambos paises, que debian señalar graficamente la
línea de demarcacion estipulada.--En la parte lindera al Vireinato
de Santa Fé y á la Capitanía General de Carácas figuraron al frente
de esas comisiones el Ingeniero Don Francisco Requena y el Señor
Chermon, comisarios respectivamente de S. M. C. y S. M. F. Debian
comenzar por reconocer la boca occidental de rio Japurá ó Caqueta,
para lo cual navegaron aguas abajo el rio Amazonas.--Al llegar al
caño Abatí parana pretendió el portugues que aquel era el rio
buscado, error que se comprobó en seguida porque, lejos de ser
afluente, aquel caño recibe sus aguas del Amazonas.--No obstante la
disputa, siguió la espedicion su camino hasta llegar á la boca del
Japurá, cuyas aguas remontaron con el fin de señalar el punto en
que pudieran quedar cubiertos los establecimientos portugueses de
las orillas del mismo rio Japurá y del Negro segun el testo del
tratado.--El comisario español propuso que la línea continuase por
el rio Apaporis que á su juicio reunia las condiciones espresadas;
mas el portugues pretendió que un rio arriba del salto de Chupati
se encontraba en situacion mas adecuada.--Fué necesario consentir
en la esploracion que se practicó con sérias dificultades y pérdida
de espedicionarios.--Llevar la frontera por el rio de los Engaños
(verdadero engaño por cierto) como pretendia uno de los portugueses
ó por el mismo Japurá como deseaba otro, hasta encontrar la
cordillera de montañas donde nacen los afluentes del Amazonas y del
Orinoco, importaba internarla hasta los Andes y al Vireinato de
Santa Fé secularmente poseido por España.--Esta espedicion fué,
pues, infructuosa, tanto mas habiéndose negado Chermon á declarar
cual era el canal de que se servian los portugueses para pasar al
Rio Negro.
Desde este punto la demarcacion no ofrecía dificultades de
importancia, pues debia seguir por la parte mas elevada de los
montes hasta donde terminaban los dominios de ambas monarquías,
quedando privativos de España los rios cuyas aguas caen el Orinoco
y del Portugal los que dirijen las suyas al Amazonas.
En 1837 fué nombrado el Coronel Agustin Codazzi jefe de una
comision corográfica encargada de levantar el mapa de la República.
Segun este ilustre geógrafo la línea divisoria de Venezuela
comienza en las cabeceras del rio Memachi y, siguiendo al oriente
por las alturas, pasa junto á las vertientes de Aquío y del Tomo,
atraviesa el rio Negro por la isla de San José frente á la piedra
del Cucuy y sigue por las crestas de la serranía de Parima y
Pacaraima, de manera que las aguas que van al Amazonas queden en
dominios brasileros y en venezolanos las que bajan al Orinoco.
Fueron adoptados los límites de Codazzi en el tratado no ratificado
de 1852 entre el Emperador del Brasil y la República de Venezuela.
El artículo 2º del referido pacto dice: «La República de Venezuela
y el Emperador del Brasil convienen en reconocer como base para la
determinacion de la frontera entre sus respectivos territorios el
_Uti possidetis_.» Sabemos ya que para el Brasil este principio
significa la posesion de hecho; y como ni siquiera se menciona una
fecha á que el _Uti possidetis_ corresponda, toda demora importaba
entónces para Venezuela el peligro de tener que soportar exijencias
mayores. No obstante eso, los lejisladores negaron su aprobacion al
tratado por creer que afectaba á la integridad territorial de la
nacion.
Desde aquella época se ha procurado repetidas veces arribar á un
arreglo definitivo, sosteniendo Venezuela los límites señalados por
Requena y el Brasil los del mapa de Codazzi.--La cuestion parecía á
punto de tener un resultado satisfactorio para la república cuando
Colombia manifestó sus pretensiones á las mismas tierras.--El
Imperio habia reconocido tácitamente á Venezuela los territorios
situados en la márjen superior de Japurá ó Caqueta, desde la caida
en este del Apaporis, los que están al otro lado de una línea entre
este último rio y el Cuyari y los que se encuentran en la parte
oriental del curso del mismo Cuyari hasta encontrar los montes en
que está señalada la línea de Codazzi; pero ante la interposicion
de Colombia, se negó á firmar el tratado, reservándose hacerlo una
vez terminado el conflicto entre las dos repúblicas.
La solucion del litijio está, pues, resuelta de antemano y solo
falta saber si corresponde á Venezuela ó á Colombia la soberanía de
las tierras limítrofes con el Imperio.
El _Uti possidetis de 1810_, como lo observa con justicia el Doctor Don
Vicente Quesada en la revista de Buenos Aires, es el principio
conservador de las nacionalidades americanas.--El derecho que de él
emana y sirve para demarcar las fronteras internacionales en América,
debe buscarse, si se trata de las repúblicas de orijen español, en las
últimas cédulas reales sobre organizacion geográfica de los vireinatos y
en los tratados celebrados entre España y Portugal, vijentes en esa
fecha, tratándose de los límites entre el Imperio del Brasil y los
paises limítrofes. Eso de oponer al _uti possidetis_ de derecho el de
hecho, tal vez con la mira de prestijiar el _res nullius_, es algo que
no puede apreciarse con seriedad y que el buen sentido condena.
La historia, al señalar las ventajas considerables obtenidas por el
Imperio con la aplicacion de su falso principio, hace resaltar la enorme
diferencia que hay entre las anexiones de los Estados Unidos y las
absorciones del Brasil. Deben repudiarse con enerjía los medios que puso
en planta esta última nacion para obtener mayor ensanche territorial;
pero pueden imitarse sin escrúpulo los procedimientos de aquella, por
todas las naciones que tengan dentro de sí mismas una fuerza espansiva
semejante.