ISTMO DE PANAMÁ

Muy antigua es la idea de abrir una comunicacion entre los dos grandes

océanos que absorben casi en su totalidad el comercio del mundo.

El primero que enunció tan progresista propósito fué Hernan Cortés,

quien pensó llevarlo á cabo, despues de efectuada la conquista de

Méjico, en el Istmo de Tehuantepec. Posteriormente el Presidente Santa

Ana concedió el privilejio de practicar la obra á un Señor Garay,

privilejio que este vendió al Señor Hargaus, ciudadano americano.

Habiéndose opuesto otro gobierno de Méjico á la continuacion de los

trabajos, los Estados Unidos pensaron intervenir en defensa de los

intereses de su compatriota; pero á ello se opuso enérjicamente el

Senador Benton, haciendo resaltar en muy bellas frases la inconveniencia

de atraer odiosidades á la pátria por favorecer una especulacion mas ó

menos atrevida.

En Nicaragua y otras repúblicas de la América Central se ha pensado

tambien emprender la obra de la comunicacion interoceánica; mas á pesar

de que en varios puntos disminuyen los obstáculos las corrientes

naturales, se ha visto que siempre serian alli mas sérios los trabajos

que en el Istmo de Panamá donde la ciencia y el interés del comercio han

determinado definitivamente emprender tan jigantezca labor.

Este istmo, por su posicion escepcional en el centro del globo, afecta

los mas sérios intereses políticos y económicos, intereses que asumirán

mayores proporciones asi que se entregue al servicio el canal marítimo

que se construye.

No es estraño, pues, que los gobiernos de Colombia hayan tenido que

hacer esfuerzos sobrehumanos para conservar su soberanía y sustraer ese

territorio á la codicia de los gobiernos europeos y aun á sujestiones

mas ó menos hábiles de los Estados Unidos, donde algunos periodistas han

llegado á manifestar la absurda pretension de que se considere como de

cabotaje el comercio practicado por esa via, despues de abierto el

canal, entre Nueva York y San Francisco.

Pero dejando de lado las ambiciosas apreciaciones individuales, fuerza

es confesar que los Estados Unidos se han mostrado hasta hoy como

defensores de la soberanía de Colombia en el Istmo de Panamá.

La política observada por los estadistas sensatos de aquella nacion,

está sintetizada en el articulo 35 del tratado vijente de amistad,

comercio y navegacion, firmado en Bogotá el 12 de Diciembre de 1846 por

el Señor Manuel Maria Mallarino, Ministro de Relaciones Esteriores de la

Nueva Granada y el Señor Benjamin A. Bidlack, Encargado de Negocios de

los Estados Unidos de América.--Por el citado convenio se estipula:

«Que el Gobierno de la Nueva Granada garantiza al de los Estados Unidos

que el derecho de via ó tránsito al través del Istmo de Panamá por

cualesquiera medios que ahora existan ó en lo sucesivo puedan abrirse,

estará franco y espedito para el Gobierno y los ciudadanos de los

Estados Unidos y para el trasporte de cualesquiera artículos, de

productos, manufacturas ó mercaderias de lícito comercio pertenecientes

á ciudadanos de los Estados Unidos.

«Que los Estados Unidos, en compensacion, garantizan positiva y

eficazmente la perfecta neutralidad del ya mencionado Istmo, con la mira

de que en ningun tiempo, existiendo este tratado, sea interrumpido ni

embarazado el libre tránsito de uno á otro mar; y por consiguiente

GARANTIZAN DE LA MISMA MANERA LOS DERECHOS DE SOBERANÍA Y PROPIEDAD QUE

LA NUEVA GRANADA TIENE Y POSEE SOBRE DICHO TERRITORIO.»

A muchos colombianos les desagradará, sin duda, considerar que su pátria

se ha visto en la necesidad de aceptar la garantía protectora de una

nacion amiga, para poder conservar sin peligro su jurisdiccion y dominio

territorial en el Darien; pero todos convienen en que es indispensable

desde que la sola fuerza del derecho no bastaria para atenuar en las

potencias comerciales del viejo mundo el inmenso aliciente que les

ofrece tan bien situado territorio.

En cuanto á los Estados Unidos, si bien no alcanzan segun las cláusulas

del tratado, sinó la facultad de intervenir en circunstancias

escepcionales y solo para garantizar el libre tránsito, obtienen con su

actitud el beneficio de alejar de los gabinetes europeos toda

negociacion tendente á adquirir jurisdiccion en el Istmo.

Muchos hombres públicos americanos han pretendido, siempre por la via

diplomática, adquirir en Panamá una intervencion mas directa en favor de

los intereses comerciales y políticos de su país.--En 1857,

posteriormente á disturbios ocurridos en el Istmo y á perjuicies

sufridos por súbditos de los Estados Unidos, el Plenipotenciario de esta

república en Bogotá presentó al Gobierno de Colombia la proposicion de

que se creasen á Colon y Panamá en ciudades libres bajo la proteccion de

los Estados Unidos y manifestó el deseo de su gobierno de obtener, por

una remuneracion adecuada, la cesion de algunas islas en el golfo de

Panamá para establecer en ellas una estacion naval. Ante una negativa

formal, los americanos desistieron de su propósito.

Es justo agregar aquí que durante la sangrienta revolucion que hubo en

Colombia contra el Gobierno del Dr. Rafael Nuñez en 1885 y que dió por

resultado el incendio de Colon y disturbios de todo jénero en el Istmo,

los americanos intervinieron en la forma prescrita en el tratado,

garantizaron el libre tránsito de uno á otro mar, la inmunidad de los

empleados del ferro-carril inter-oceánico y la de los trabajadores del

canal, retirándose inmediatamente despues de restablecida la paz

pública.

El natural temor de presenciar por parte de una potencia europea una

influencia tan séria como podria traer la construccion bajo sus

auspicios de una via interoceánica para el intercambio directo de los

productos asiáticos y europeos, ha inducido siempre á los Estados Unidos

á ofrecer una séria proteccion á toda obra de esa naturaleza.

Con el apoyo del Gobierno Americano y teniendo su asiento en la ciudad

de Nueva York, se organizó la compañia del ferro-carril que hace hoy el

servicio del comercio de uno á otro mar.

Varias veces ha procurado despues el mismo gobierno patrocinar la

creacion de algunas compañias para efectuar el jigantezco trabajo de la

comunicacion interoceánica.

Durante el año de 1867, el Ministro de los Estados Unidos en Colombia

propuso al de Relaciones Esteriores de aquel país la apertura de un

canal en el Istmo, recomendando al efecto la solicitud que presentaria

el súbdito americano Dr. Cullen.

El Ministro Sr. Santiago Perez, agradeciendo la iniciativa de los

Estados Unidos en asunto de tanta trascendencia para Colombia y para el

mundo todo, significó, sin embargo, que empresa tan colosal no podia

abandonarse á la actividad y recursos de un particular ó de una compañia

anónima, sinó que imitando el ejemplo de Francia y Egipto, debia

buscarse en la garantia de un tratado internacional la de la ejecucion

de la obra.

Aceptadas estas indicaciones como base de todo procedimiento, la obra se

hubiera llevado á cabo si las pretensiones manifestadas por el

representante americano hubieran sido menos onerosas para Colombia.

Las conferencias que tuvieron el Señor Sullivan Ministro Americano y los

Plenipotenciarios de Colombia señores Samper y Cuenca, con ese objeto,

no arribaron á resultado práctico alguno.

El Ministro Americano pedia para la empresa la concesion de una faja de

tierras baldías _de diez millas de fondo_ á ambos lados del canal; y

aunque ofrecia abandonar á la República la jurisdiccion y soberania de

esas tierras, quedaban en realidad sometidas á un gobierno estraño, lo

que, como era natural, fué rechazado, notándose asi mismo que para la

colocacion de los capitales del mundo en la empresa nada importaba que

esta tuviera ó nó tierras sino que los productos de ella fueron

apreciables.

La pretension del Ministro era aun menos aceptable en lo referente á la

neutralidad. Proponia conservar á la empresa el derecho de cerrar los

puertos del canal á los paises que estuvieran en guerra con los Estados

Unidos y de conceder al Gobierno el libre tránsito para sus buques y

demas elementos de guerra.

Con mucha lójica y claro juicio los Plenipotenciarios de Colombia

rechazan semejante pacto y proponen al Gobierno que si el canal se

realiza se exija, cualquiera que sea la empresa constructora, que se

ponga en perfecta neutralidad para el comercio del mundo--Indican

tambien que para la fácil colocacion de las acciones es necesario que el

tenedor comprenda que va á servir al comercio general y no al uso de

una nacion determinada.

Pretendian los americanos que al verificarse la devolucion del canal á

Colombia al fin del privilegio, es decir, á los cien años, esta nacion

pagara una suma igual al costo orijinario de la esploracion, trazado y

construccion del canal, deduciendo de esa suma las cantidades de

utilidad neta percibidas en el curso de los cien años.

--Estas exijencias tan duras fueron rechazadas en su totalidad por los

representantes Samper y Cuenca, quienes propusieron en definitiva

algunas modificaciones que podrian hacer practicable la negociacion.

En tal sentido se suspendieron las conferencias para que el Señor

Sullivan pudiera consultar á su Gobierno lo que estimara de ellas

aceptable. Reabiertas estas, se presentó una dificultad importantísima.

El Señor Seward habia pronunciado un discurso en Nueva York del cual se

desprendia que el Gobierno Americano no pensaba suministrar los fondos y

que pensaba, por el contrario, obtenerlos entre los particulares. Sabido

esto por los negociadores colombianos, pidieron la declaracion de que si

ese caso llegaba y se traspasaba la concesion, los concesionarios, la

empresa, etc., quedaran sometidas á las leyes y jurisdiccion de

Colombia.

Esta natural pretension y celo por la soberania nacional fué rechazada

como indiscutible por el Ministro Americano, quien declaró imposible la

organizacion de la compañia si ella habia de quedar sujeta á las leyes

locales.

Ante la formal negativa de abandonar al país su lejítima soberanía, los

representantes colombianos pusieron término á las negociaciones; é iban

á elevar al gobierno sus renuncias, cuando el Señor Sullivan tuvo por

conveniente ceder en alguna de sus pretensiones.

Adoptadas las modificaciones por él propuestas, se firmaron los tratados

_ad referendum_; pero ni aun con ellas se encontraron aceptables en el

Congreso de Colombia que impuso al Poder Ejecutivo la no ratificacion de

tales documentos.

En esta como en otras ocasiones, no quiero desconocer que la política y

las aspiraciones de los gobernantes americanos señalan todo menos una

marcha bien intencionada respecto de las repúblicas hispano-americanas;

pero desde que el uso de la fuerza no siguió nunca á los propósitos

declarados, su conducta no puede ser condenada como contraria á las

prácticas internacionales.--Ademas, como ya se ha dicho, el proceder de

un gobierno no indica siempre la voluntad ó el pensamiento de un pueblo.

Muchos proyectos posteriores se han espuesto para llevar á cabo la magna

empresa.--Bajo la presidencia de Don Mariano Ospina se propuso la

construccion de un canal en la parte del Darien comprendida entre el

golfo de San Miguel y el del Darien; y aun cuando se verificaron

estudios detenidos, se hicieron planos de colonizacion y se señalaron

puntos adecuados para la fundacion de ciudades y construccion de

depósitos etc., nada fué posible llevar á la práctica, por haber entrado

la república en uno de sus períodos de incesante y cruenta guerra civil.

El gobierno de los Estados Unidos manifestó de nuevo su intencion de

hacer la obra y en la misma via que acabo de mencionar se practicaron en

1871 los estudios que sirvieron de base á la reciente esploracion de los

Señores Wise y Reclus.

No es fundado el temor de que la construccion del canal traiga para

Colombia y especialmente para el Istmo continjencias desagradables, con

motivo de la atencion que el mundo entero acordará á lo que allí suceda

y de la influencia que pretenderá ejercer la potencia donde se hayan

arbitrado los recursos de la empresa, pues como se ha observado con

justicia, el capital no tiene nacionalidad y Colombia ha espresado

claramente que no trata con los gobiernos de otros paises sino con

representantes de empresas comerciales.

En este sentido, por lo menos, autorizó el Congreso al Poder Ejecutivo

para negociar la construccion del canal á través del Istmo, bajo la

condicion esplícita de que solo se otorgaria la concesion al empresario

ó compañía que ofreciera garantias de buen éxito y se comprometiera á

conservar en el canal una neutralidad ámplia y completa.

La ley concesionaria espresa, ademas, que ni los empresarios, ni

aquellos que adquieran mas tarde sus derechos, podrán trasmitirlos ni

hipotecarlos á otro gobierno.

El contrato se firmó entre Antonio Gogorza, representante de una

sociedad anónima y el Señor Ancízar, Ministro de Relaciones Esteriores

de Colombia, el 28 de Mayo de 1876.

Conviénese en que los concesionarios depositen como garantia la suma de

750.000 francos en la casa bancaria que la República señale en Lóndres y

en que, verificado tal depósito, los empresarios queden facultados para

solicitar, mediante la mensura hecha por su cuenta, la entrega de las

250.000 hectáreas de tierras que la ley les acuerda en las inmediaciones

del canal.

Los Señores Gogorza y Türr organizaron en Paris la compañia, nombrando

Presidente del Comité Directivo al Señor Fernando de Lesseps, el notable

injeniero que habia contribuido con su ciencia y perseverancia á la

realizacion del canal de Suez, cuya saliente personalidad era una

garantía mas para el empleo de los injentes capitales que exijía la

empresa.

Se envió en seguida á Panamá una comision de injenieros, al frente de la

cual estaban los Señores Wise, Celler y Reclus, con el encargo de

verificar los estudios necesarios para determinar las dificultades

técnicas y económicas del trabajo y escojer el paraje mas apropiado al

objeto propuesto.--Corren impresos los informes de estos injenieros y

ellos demuestran las dificultades invencibles que presenta la

construccion del canal entre el golfo de Uraba y el de San

Miguel.--Despues de hacerse en repetidas esploraciones muy meditados

estudios, se conoció la ventaja y relativa facilidad de perforar el

Istmo en su parte mas estrecha entre las ciudades de Colon y Panamá,

precisamente en un paraje inmediato y en una direccion paralela á la que

ocupa el ferro-carril actualmente en servicio. Los trabajos se

emprendieron en breve, continuan con actividad y todo hace esperar que

se llevarán á buen término.

El cambio radical que la realizacion del canal traerá á este continente,

las influencias económicas que producirá en el mundo su entrega al

servicio público, la formacion de centros de industria, de civilizacion

y de riqueza comercial en el Istmo, serán los resultados inevitables de

esta obra que ha de contribuir en mucho al progreso del mundo

americano.

Política americana · 第 15 / 33 题