SALVADOR BRAU

Este poeta, autor dramático, historiador y periodista eminente, nació en

el pueblo de Cabo Rojo el día 11 de Enero de 1842. Era su padre natural

de Cataluña, y su madre pertenecía á una familia venezolana, de las que

emigraron á Puerto Rico durante la guerra de la independencia de aquel

país.

Cursó en Cabo Rojo la instrucción primaria y tuvo la fortuna de que

fuera su maestro don Ramón Marín, educador inteligente, y entusiasta

publicista más tarde, que figura en la presente _Antología_. El talento

de Salvador fué despertándose con las acertadas lecciones del maestro, y

hacía ya versos y componía discursos á los 16 años.

No era muy holgada la situación económica de sus padres, y Salvador se

dedicó al comercio en calidad de dependiente y auxiliar del escritorio,

al terminar su instrucción elemental.

La lectura asidua en las horas de descanso y el estímulo de los pocos

que entonces triunfaban aquí en el arte literario, fueron influyendo en

la mente de Brau, y fomentando en él anhelos de triunfo. Poco más de

veinte años contaría cuando emprendió la composición de un drama basado

en la revolución de los Comuneros de Castilla, en tiempo del Emperador

Carlos V. Terminada esta obra, se hicieron de ella varias

representaciones en el teatro de Cabo Rojo, en el de Mayagüez y en

algunos otros de la isla, y el joven autor recibió entonces su primer

bautismo de aplausos. La obra estaba bien versificada, y estaban

escritas con vigor dramático las principales escenas. Si no era un

triunfo definitivo, era el indicio de que aquel joven podía dar días de

gloria á las letras de su país.

Dió después otras dos obras á la escena, desde Cabo Rojo, tituladas _De

la superficie al fondo_ y _La vuelta al hogar_, drama este último de

profunda emoción y de escenas vigorosas é interesantes; pero era ya muy

estrecho el círculo de aquel pequeño pueblo de la costa para la

creciente capacidad literaria de Salvador Brau, y varios amigos suyos le

indujeron á trasladarse á San Juan, facilitándole el camino.

Y aquí, en la capital de la isla, llegó á su plenitud el talento

literario y político del joven caborrojeño. Ingresó en el periodismo de

combate, fué redactor de _El Agente_, de _El Clamor del País_, y de _El

Asimilista_; colaboró en _El Buscapié_ y en la _Revista Puertorriqueña_,

y en todas estas publicaciones dejó impresa la garra de león de su

dialéctica formidable, y de su vigor mental de pensador y de polemista.

Luchó siempre en favor de las reformas liberales de su país, demostrando

su amor á España, á la que se sentía unido por los lazos de la sangre,

del idioma y de la tradición.

Publicó también algunos estudios sociales, libros y folletos, como _Las

clases jornaleras_, premiado en un certamen del Ateneo; _La campesina_,

_La herencia devota_, y un hermoso ensayo de novela rural, titulado _La

pecadora_.

Llevóle de nuevo al teatro su afición á la poesía dramática, y produjo

entonces su mejor obra de este género, _Los horrores del triunfo_, una

de las más bellas y valientes dramatizaciones de las sangrientas

_vísperas sicilianas_.

Dió luego una serie de conferencias sobre historia de Puerto Rico, en

las que demostró notable aptitud para los estudios de crítica histórica,

y que más tarde reunió en un volumen titulado _Puerto Rico y su

Historia_.

Hacia el año 1894 la Diputación Provincial de Puerto Rico, ganosa de

contribuir al acopio de materiales autorizados y verídicos para depurar

y continuar la historia de su país, comisionó á Salvador Brau para que

investigara con este objeto los archivos españoles llamados de Indias,

donde existe la riqueza mayor de datos históricos sobre Puerto Rico.

Dando cumplimiento á esta comisión permaneció Brau en la capital de

Andalucía cuatro años, escogiendo y copiando preciosos manuscritos,

hasta que las reformas autonómicas convirtieron la Diputación Provincial

en Cámara Insular Legislativa.

Esta permanencia de Brau en aquella rica fuente de historia americana y

en aquel fecundo ambiente literario, dióle á su talento una firme

orientación hacia la cual había demostrado ya frecuentes inclinaciones.

La investigación y la crítica histórica fueron desde entonces sus

ocupaciones preferentes.

En 1903, siendo administrador de la Aduana de San Juan, publicó una

_Historia de Puerto Rico_ para las escuelas que, compendiada y sencilla,

como para uso de niños, es todavía la mejor que hasta ahora se ha

escrito acerca de este país. Tres años después publicó la _Historia de

los cincuenta primeros años de la conquista y la colonización de Puerto

Rico_, patrocinada por el Casino Español de San Juan, y cuando se

hallaba ya muy enfermo y paralítico, publicó en un volumen sus poesías

líricas con el título de _Hojas Caídas_, en el que figuran sus hermosos

poemas _Patria_ y _Mi camposanto_, laureados y juzgados con gran elogio

por famosos literatos de España.

Las Cámaras Legislativas de Puerto Rico le nombraron Cronista oficial,

con una modesta asignación, que le sirvió para mantenerse, ya

valetudinario, en los últimos años de su vida, y falleció el día cinco

de Noviembre de 1912.

Su obra como periodista fué noble, magistral y valiente; como poeta

dramático figura á la cabeza de los que hasta hoy han cultivado este

género en el país; como poeta lírico era correcto, grave, de inspiración

robusta y enérgica, por lo que se dijo de él que era la _cuerda de

bronce_ de la lira portorriqueña, y como historiador fué justo, severo,

muy diligente y escrupuloso en la investigación de la verdad.

Dejó sin publicar una voluminosa compilación de documentos interesantes

para la historia de Puerto Rico.

Sus amigos y admiradores tratan de erigir un monumento que honre y

perpetúe la memoria de este ingenio meritísimo ante las generaciones

venideras.

¡PATRIA!

Las leyes de las sociedades humanas sólo pueden establecerse

ajustándolas á la Naturaleza.

Antología portorriqueña: Prosa y verso · 第 130 / 146 题