Patrullas de caballería. Silencioso y luminoso rueda un auto. En la
sombra clandestina de los ramajes, merodean mozuelas pingonas y viejas
pintadas como caretas. Repartidos por las sillas del paseo, yacen
algunos bultos durmientes. Max Estrella y Don Latino caminan bajo las
sombras del paseo. El perfume primaveral de las lilas, embalsama la
humedad de la noche._
UNA VIEJA PINTADA
¡Morenos! ¡Chis!... ¡Morenos! ¿Queréis venir un ratito?
DON LATINO
Cuando te pongas los dientes.
LA VIEJA PINTADA
¡No me dejáis siquiera un pitillo!
DON LATINO
Te daré _La Corres_, para que te ilustres, publica una carta de Maura.
LA VIEJA PINTADA
Que le den morcilla.
DON LATINO
Se la prohíbe el rito judaico.
LA VIEJA PINTADA
¡Mira el camelista! Esperaros, que llamo a una amiguita. ¡Lunares!
¡Lunares!
_Surge La Lunares, una mozuela pingona, medias blancas, delantal,
toquilla y alpargatas. Con risa desvergonzada se detiene en la sombra
del jardinillo._
LA LUNARES
¡Ay, qué pollos más elegantes! Vosotros me sacáis esta noche de la
calle.
LA VIEJA PINTADA
Nos ponen piso.
LA LUNARES
Dejadme una perra, y me completáis una peseta para la cama.
LA VIEJA PINTADA
¡Roñas, siquiera un pitillo!
MAX
Toma un habano.
LA VIEJA PINTADA
¡Guasíbilis!
LA LUNARES
Apáñalo, panoli.
LA VIEJA PINTADA
¡Sí que lo apaño! ¡Y es de sortija!
LA LUNARES
Ya me permitirás alguna chupada.
LA VIEJA PINTADA
Este me lo guardo.
LA LUNARES
Para el Rey de Portugal.
LA VIEJA PINTADA
¡Infeliz! ¡Para el de la Higiene!
LA LUNARES
¿Y vosotros, astrónomos, no hacéis una calaverada?
_Las dos prójimas han evolucionado sutiles y clandestinas, bajo las
sombras del paseo: La vieja pintada está a la vera de Don Latino de
Hispalis: La Lunares a la vera de Mala Estrella._
LA LUNARES
¡Mira qué limpios llevo los bajos!
MAX
Soy ciego.
LA LUNARES
¡Algo verás!
MAX
¡Nada!
LA LUNARES
Tócame. Estoy muy dura.
MAX
¡Un mármol!
_La mozuela con una risa procaz, toma la mano del poeta, y la hace
tantear sobre sus hombros, y la oprime sobre los senos. La vieja,
sórdida bajo la máscara de albayalde, descubre las encías sin dientes,
y tienta capciosa a Don Latino._
LA VIEJA PINTADA
Hermoso, vente conmigo, que ya tu compañero se entiende con la Lunares.
No te receles. ¡Ven! Si se acerca algún guindilla, lo apartamos con el
puro habanero.
_Se lo lleva sonriendo, blanca y fantasmal. Cuchicheos. Se pierden
entre los árboles del jardín. Parodia grotesca del Jardín de Armida.
Mala Estrella y la otra prójima quedan aislados sobre la orilla del
paseo._
LA LUNARES
Pálpame el pecho... No tengas reparo... ¡Tú eres un poeta!
MAX
¿En qué lo has conocido?
LA LUNARES
En la peluca de Nazareno. ¿Me engaño?
MAX
No te engañas.
LA LUNARES
Si cuadrase que yo te pusiese al tanto de mi vida, sacabas una
historia de las primeras. Responde: ¿Cómo me encuentras?
MAX
¡Una ninfa!
LA LUNARES
¡Tienes el hablar muy dilustrado! Tu acompañante ya se concertó con la
Cotillona. Ven. Entrégame la mano. Vamos a situarnos en un lugar más
oscuro. Verás cómo te cachondeo.
MAX
Llévame a un banco para esperar a ese cerdo hispalense.
LA LUNARES
No chanelo.
MAX
Hispalis es Sevilla.
LA LUNARES
Lo será en cañí. Yo soy chamberilera.
MAX
¿Cuántos años tienes?
LA LUNARES
Pues no sé los que tengo.
MAX
¿Y es siempre aquí tu parada nocturna?
LA LUNARES
Las más de las veces.
MAX
¡Te ganas honradamente la vida!
LA LUNARES
Tú no sabes con cuántos trabajos. Yo miro mucho lo que hago. La
Cotillona me habló para llevarme a una casa. ¡Una casa de mucho postín!
No quise ir... Acostarme no me acuesto... Yo guardo el pan de higos
para el gachó que me sepa camelar. ¿Por qué no lo pretendes?
MAX
Me falta tiempo.
LA LUNARES
Inténtalo para ver lo que sacas. Te advierto que me estás gustando.
MAX
Te advierto que soy un poeta sin dinero.
LA LUNARES
¿Serías tú, por un casual, el que sacó las coplas de Joselito?
MAX
¡Ese soy!
LA LUNARES
¿De verdad?
MAX
De verdad.
LA LUNARES
Dilas.
MAX
No las recuerdo.
LA LUNARES
Porque no las sacaste de tu sombrerera. Sin mentira, ¿cuáles son las
tuyas?
MAX
Las del Espartero.
LA LUNARES
¿Y las recuerdas?
MAX
Y las canto como un flamenco.
LA LUNARES
¡Que no eres capaz!
MAX
¡Tuviera yo una guitarra!
LA LUNARES
¿La entiendes?
MAX
Para algo soy ciego.
LA LUNARES
¡Me estás gustando!
MAX
No tengo dinero.
LA LUNARES
Con pagar la cama concluyes. Si quedas contento y quieres convidarme a
un café con churros, tampoco me niego.
_Máximo Estrella, con tacto de ciego, le pasa la mano por el óvalo
del rostro, la garganta y los hombros. La pindonga ríe con dejo sensual
de cosquillas. Quítase del moño un peinecillo gitano, y con él peinando
los tufos, redobla la risa y se desmadeja._
LA LUNARES
¿Quieres saber cómo soy? ¡Soy muy negra y muy fea!
MAX
¡No lo pareces! Debes tener quince años.
LA LUNARES
Esos mismos tendré. Ya pasa de tres que me visita el nuncio. No lo
pienses más y vamos. Aquí cerca hay una casa muy decente.
MAX
¿Y cumplirás tu palabra?
LA LUNARES
¿Cuála? ¿Dejar que te comas el pan de higos? ¡No me pareces bastante
flamenco! ¡Qué mano tienes! No me palpes más la cara. Pálpame el cuerpo.
MAX
¿Eres pelinegra?
LA LUNARES
¡Lo soy!
MAX
Hueles a nardos.
LA LUNARES
Porque los he vendido.
MAX
¿Cómo tienes los ojos?
LA LUNARES
¿No lo adivinas?
MAX
¿Verdes?
LA LUNARES
Como la Pastora Imperio. Toda yo parezco una gitana.
_De la oscuridad surge la brasa de un cigarro y la tos asmática de
Don Latino. Remotamente, sobre el asfalto sonoro, se acompasa el trote
de una patrulla de caballería. Los focos de un auto. El farol de un
sereno. El quicio de una verja. Una sombra clandestina. El rostro de
albayalde de otra vieja peripatética. Diferentes sombras._
ESCENA UNDÉCIMA
_UNA CALLE DEL MADRID AUSTRIACO. Las tapias de un convento. Un casón
de nobles. Las luces de una taberna. Un grupo consternado de vecinas,
en la acera. Una mujer despechugada y ronca, tiene en los brazos a
su niño muerto, la sien traspasada por el agujero de una bala. Max
Estrella y Don Latino, hacen un alto._
MAX
También aquí se pisan cristales rotos.
DON LATINO
¡La zurra ha sido buena!
MAX
¡Canallas!... ¡Todos!... ¡Y los primeros nosotros, los poetas!...
DON LATINO
¡Se vive de milagro!
LA MADRE DEL NIÑO
¡Maricas, cobardes! ¡El fuego del Inferno os abrase las negras
entrañas! ¡Maricas, cobardes!
MAX
¿Qué sucede, Latino? ¿Quién llora? ¿Quién grita con tal rabia?
DON LATINO
Una verdulera, que tiene a su chico muerto en los brazos.
MAX
¡Me ha estremecido esa voz trágica!
LA MADRE DEL NIÑO
¡Sicarios! ¡Asesinos de criaturas!
EL EMPEÑISTA
Está con algún trastorno, y no mide palabras.
EL GUARDIA
La Autoridad también se hace el cargo.
EL TABERNERO
Son desgracias inevitables para el restablecimiento del orden.
EL EMPEÑISTA
Las turbas anárquicas me han destrozado el escaparate.
LA PORTERA
¿Cómo no anduvo usted más vivo en echar los cierres?
EL EMPEÑISTA
Me tomó el tumulto fuera de casa. Supongo que se acordará el pago de
daños a la propiedad privada.
EL TABERNERO
El pueblo que roba en los establecimientos públicos, donde se le
abastece, es un pueblo sin ideales patrios.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Verdugos del hijo de mis entrañas!
UN ALBAÑIL
El pueblo tiene hambre.
EL EMPEÑISTA
Y mucha soberbia.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Maricas, cobardes!
UNA VIEJA
¡Ten prudencia, Romualda!
LA MADRE DEL NIÑO
¡Que me maten como a este rosal de mayo!
LA TRAPERA
¡Un inocente sin culpa! ¡Hay que considerarlo!
EL TABERNERO
Siempre saldréis diciendo que no hubo los toques de Ordenanza.
EL RETIRADO
Yo los he oído.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Mentira!
EL RETIRADO
Mi palabra es sagrada.
EL EMPEÑISTA
El dolor te enloquece, Romualda.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Asesinos! ¡Veros es ver al verdugo!
EL RETIRADO
El Principio de Autoridad es inexorable.
EL ALBAÑIL
Con los pobres. Se ha matado por defender al comercio, que nos chupa la
sangre.
EL TABERNERO
Y que paga sus contribuciones, no hay que olvidarlo.
EL EMPEÑISTA
El comercio honrado no chupa la sangre de nadie.
LA PORTERA
¡Nos quejamos de vicio!
EL ALBAÑIL
La vida del proletario no representa nada para el Gobierno.
MAX
Latino, sácame de este círculo infernal.
_Llega un tableteo de fusilada. El grupo se mueve en confusa y
medrosa alerta. Descuella el grito ronco de la mujer, que al ruido de
las descargas aprieta a su niño muerto en los brazos._
LA MADRE DEL NIÑO
¡Negros fusiles, matadme también, con vuestros plomos!
MAX
Esa voz me traspasa.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Que tan fría, boca de nardo!
MAX
¡Jamás oí voz con esa cólera trágica!
DON LATINO
Hay mucho de teatro.
MAX
¡Imbécil!
_El farol, el chuzo, la caperuza del sereno, bajan con un trote de
madreñas por la acera._
EL EMPEÑISTA
¿Qué ha sido, sereno?
EL SERENO
Un preso que ha intentado fugarse.
MAX
Latino, ya no puedo gritar... ¡Me muero de rabia!... Estoy mascando
ortigas. Ese muerto sabía su fin... No le asustaba, pero temía el
tormento... La Leyenda Negra en estos días menguados es la Historia
de España. Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza.
Me muero de hambre satisfecho de no haber llevado una triste velilla
en la trágica mojiganga. ¿Has oído los comentarios de esa gente,
viejo canalla? Tú eres como ellos. Peor que ellos, porque no tienes
una peseta, y propagas la mala literatura, por entregas. Latino, vil
corredor de aventuras insulsas, llévame al Viaducto. Te invito a
regenerarte con un vuelo.
DON LATINO
¡Max, no te pongas estupendo!
ESCENA DUODÉCIMA
_RINCONADA EN COSTANILLA, Y UNA IGLESIA BARROCA POR FONDO. Sobre las
campanas negras, la luna clara. Don Latino y Max Estrella filosofan
sentados en el quicio de una puerta. A lo largo de su coloquio, se
torna lívido el cielo. En el alero de la iglesia pían algunos pájaros.
Remotos albores de amanecida. Ya se han ido los serenos, pero aún están
las puertas cerradas. Despiertan las porteras._
MAX
¿Debe estar amaneciendo?
DON LATINO
Así es.
MAX
¡Y qué frío!
DON LATINO
Vamos a dar unos pasos.
MAX
Ayúdame, que no puedo levantarme. ¡Estoy aterido!
DON LATINO
¡Mira que haber empeñado la capa!
MAX
Préstame tu carrik, Latino.
DON LATINO
¡Max, eres fantástico!
MAX
Ayúdame a ponerme en pie.
DON LATINO
¡Arriba, carcunda!
MAX
¡No me tengo!
DON LATINO
¡Qué tuno eres!
MAX
¡Idiota!
DON LATINO
¡La verdad es que tienes una fisonomía algo rara!
MAX
¡Don Latino de Hispalis, grotesco personaje, te inmortalizaré en una
novela!
DON LATINO
Una tragedia, Max.
MAX
La tragedia nuestra no es tragedia.
DON LATINO
¡Pues algo será!
MAX
El Esperpento.
DON LATINO
No tuerzas la boca, Max.
MAX
¡Me estoy helando!
DON LATINO
Levántate. Vamos a caminar.
MAX
No puedo.
DON LATINO
Deja esa farsa. Vamos a caminar.
MAX
Échame el aliento. ¿A dónde te has ido, Latino?
DON LATINO
Estoy a tu lado.
MAX
Como te has convertido en buey, no podía reconocerte. Échame el
aliento, ilustre buey del pesebre belenita. ¡Muge, Latino! Tú eres el
cabestro, y si muges vendrá el Buey Apis. Le torearemos.
DON LATINO
Me estás asustando. Debías dejar esa broma.
MAX
Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado
Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.
DON LATINO
¡Estás completamente curda!
MAX
Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el
Esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse
con una estética sistemáticamente deformada.
DON LATINO
¡Miau! ¡Te estás contagiando!
MAX
España es una deformación grotesca de la civilización europea.
DON LATINO
¡Pudiera! Yo me inhibo.
MAX
Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
DON LATINO
Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del
Gato.
MAX
Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una
matemática perfecta. Mi estética actual es transformar, con matemática
de espejo cóncavo, las normas clásicas.
DON LATINO
¿Y dónde está el espejo?
MAX
En el fondo del vaso.
DON LATINO
¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
MAX
Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las
caras y toda la vida miserable de España.
DON LATINO
Nos mudaremos al callejón del Gato.
MAX
Vamos a ver qué palacio está desalquilado. Arrímame a la pared.
¡Sacúdeme!
DON LATINO
No tuerzas la boca.
MAX
Es nervioso. ¡Ni me entero!
DON LATINO
¡Te traes una guasa!
MAX
Préstame tu carrik.
DON LATINO
¡Mira cómo me he quedado de un aire!
MAX
No me siento las manos y me duelen las uñas. ¡Estoy muy malo!
DON LATINO
Quieres conmoverme, para luego tomarme la coleta.
MAX
Idiota, llévame a la puerta de mi casa, y déjame morir en paz.
DON LATINO
La verdad sea dicha, no madrugan en nuestro barrio.
MAX
Llama.
_Don Latino de Hispalis, volviéndose de espalda, comienza a cocear
en la puerta. El eco de los golpes tolondrea por el ámbito lívido de
la costanilla, y como en respuesta a una provocación, el reloj de la
iglesia da cinco campanadas bajo el gallo de la veleta._
MAX
¡Latino!
DON LATINO
¿Qué antojas? ¡Deja la mueca!
MAX
¡Si Collet estuviese despierta!... Ponme en pie para darle una voz.
DON LATINO
No llega tu voz a ese quinto cielo.
MAX
¡Collet! ¡Me estoy aburriendo!
DON LATINO
No olvides al compañero.
MAX
Latino, me parece que recobro la vista. Pero ¿cómo hemos venido a este
entierro? ¡Esa apoteosis es de París! ¡Estamos en el entierro de Víctor
Hugo! Oye, Latino, pero ¿cómo vamos nosotros presidiendo?
DON LATINO
No te alucines, Max.
MAX
Es incomprensible cómo veo.
DON LATINO
Ya sabes que has tenido esa misma ilusión otras veces.
MAX
¿A quién enterramos, Latino?
DON LATINO
Es un secreto que debemos ignorar.
MAX
¡Cómo brilla el sol en las carrozas!
DON LATINO
Max, si todo cuanto dices no fuese una broma, tendría una significación
teosófica... En un entierro presidido por mí, yo debo ser el muerto...
Pero por esas coronas, me inclino a pensar que el muerto eres tú.
MAX
Voy a complacerte. Para quitarte el miedo del augurio, me acuesto a
la espera. ¡Yo soy el muerto! ¿Qué dirá mañana esa canalla de los
periódicos?, se preguntaba el paria catalán.
_Máximo Estrella se tiende en el umbral de su puerta. Cruza la
Costanilla un perro golfo que corre en zig-zag. En el centro, encoje la
pata y se orina: El ojo legañoso, como un poeta, levantado al azul de
la última estrella._
MAX
Latino, entona el gori-gori.
DON LATINO
Si continúas con esa broma macabra, te abandono.
MAX
Yo soy el que se va para siempre.
DON LATINO
Incorpórate, Max. Vamos a caminar.
MAX
Estoy muerto.
DON LATINO
¡Que me estás asustando! Max, vamos a caminar. Incorpórate. ¡No tuerzas
la boca, condenado! ¡Max! ¡Max! ¡Condenado, responde!
MAX
Los muertos no hablan.
DON LATINO
Definitivamente, te dejo.
MAX
¡Buenas noches!
_Don Latino de Hispalis se sopla los dedos arrecidos y camina unos
pasos, encorvándose bajo su carrik pingón, orlado de cascarrias. Con
una tos gruñona retorna al lado de Max Estrella: Procura incorporarle
hablándole a la oreja._
DON LATINO
Max, estás completamente borracho, y sería un crimen dejarte la cartera
encima, para que te la roben. Max, me llevo tu cartera, y te la
devolveré mañana.
_Finalmente se eleva tras de la puerta la voz achulada de una
vecina. Resuenan pasos dentro del zaguán. Don Latino se cuela por un
callejón._
LA VOZ DE LA VECINA
¡Señá Flora! ¡Señá Flora! Se le han apegado a usted las mantas de la
cama.
LA VOZ DE LA PORTERA
¿Quién es? Esperarse, que encuentre la caja de mixtos.
LA VECINA
¡Señá Flora!
LA PORTERA
Ahora salgo. ¿Quién es?
LA VECINA
¡Está usted marmota! ¿Quién será? ¡La Cuca que se camina al lavadero!
LA PORTERA
¡Ay, qué centella de mixtos! ¿Son horas?
LA VECINA
¡Son horas, y pasan de serlo!
_Se oye el paso cansino de una mujer en chanclas. Sigue el murmullo
de las voces. Rechina la cerradura, y aparecen en el hueco de la puerta
dos mujeres: La una canosa, viva y agalgada, con un saco de ropa
cargado sobre la cadera: La otra jamona, refajo colorado, pañuelo
pingón sobre los hombros, greñas y chancletas. El cuerpo del bohemio
resbala y queda acostado sobre el umbral, al abrirse la puerta._
LA VECINA
¡Santísimo Cristo, un hombre muerto!
LA PORTERA
Es Don Max el poeta, que la ha pescado.
LA VECINA
¡Está del color de la cera!
LA PORTERA
Cuca, por tu alma, quédate a la mira un instante mientras subo el aviso
a Madama Collet.
_La portera sube la escalera chancleando: Se la oye renegar. La Cuca
viéndose sola, con aire medroso, toca las manos del bohemio, y luego se
inclina a mirarle los ojos entreabiertos bajo la frente lívida._
LA VECINA
¡Santísimo Señor! ¡Esto no lo dimana la bebida! ¡La muerte talmente
representa! ¡Señá Flora! ¡Señá Flora! ¡Que no puedo demorarme! ¡Ya se
me voló un cuarto de día! ¡Que se queda esto a la vindicta pública,
señá Flora! ¡Propia la muerte!
ESCENA DECIMOTERCIA
_VELORIO EN UN SOTABANCO. Madama Collet y Claudinita, desgreñadas y
macilentas, lloran al muerto, ya tendido en la angostura de la caja,
amortajado con una sábana, entre cuatro velas. Astillando una tabla,
el brillo de un clavo aguza su punta sobre la sien inerme. La caja,
embetunada de luto por fuera, y por dentro de tablas de pino sin labrar
ni pintar, tiene una sórdida esterilla que amarillea. Está posada sobre
las baldosas, de esquina a esquina, y las dos mujeres, que lloran en
los ángulos, tienen en las manos cruzadas el reflejo de las velas.
Dorio de Gádex, Clarinito y Pérez, arrimados a la pared, son tres
fúnebres fantoches en hilera. Repentinamente, entrometiéndose en el
duelo, cloquea un rajado repique, la campanilla de la escalera._
DORIO DE GÁDEX
A las cuatro viene la Funeraria.
CLARINITO
No puede ser esa hora.
DORIO DE GÁDEX
¿Usted no tendrá reloj, Madama Collet?
MADAMA COLLET
¡Que no me lo lleven todavía! ¡Que no me lo lleven!
PÉREZ
No puede ser la Funeraria.
DORIO DE GÁDEX
¡Ninguno tiene reloj! ¡No hay duda que somos unos potentados!
_Claudinita, con andar cansado, trompicando, ha salido para abrir la
puerta. Se oye rumor de voces, y la tos de Don Latino de Hispalis. La
tos clásica del tabaco y del aguardiente._
DON LATINO
¡Ha muerto el Genio! ¡No llores, hija mía! ¡Ha muerto, y no ha
muerto!... ¡El Genio es inmortal!... ¡Consuélate, Claudinita, porque
eres la hija del primer poeta español! ¡Que te sirva de consuelo saber
que eres la hija de Víctor Hugo! ¡Una huérfana ilustre! ¡Déjame que te
abrace!
CLAUDINITA
¡Usted está borracho!
DON LATINO
Lo parezco. Sin duda lo parezco. ¡Es el dolor!
CLAUDINITA
¡Si tumba el vaho de aguardiente!
DON LATINO
¡Es el dolor! ¡Un efecto del dolor, estudiado científicamente por los
alemanes!
_Don Latino tambaléase en la puerta, con el cartapacio de las
revistas en bandolera, y el perrillo sin rabo y sin orejas, entre las
cañotas. Trae los espejuelos alzados sobre la frente, y se limpia los
ojos chispones con un pañuelo mugriento._
CLAUDINITA
Viene a dos velas.
DORIO DE GÁDEX
Para el funeral. ¡Siempre correcto!
DON LATINO
Max, hermano mío, si menor en años...
DORIO DE GÁDEX
Mayor en prez. Nos adivinamos.
DON LATINO
¡Justamente! Tú lo has dicho, bellaco.
DORIO DE GÁDEX
Antes lo había dicho el maestro.
DON LATINO
¡Madama Collet, es usted una viuda ilustre, y en medio de su intenso
dolor debe usted sentirse orgullosa de haber sido la compañera del
primer poeta español! ¡Murió pobre como debe morir el Genio! ¡Max, ya
no tienes una palabra para tu perro fiel! Max, hermano mío, si menor en
años, mayor en...
DORIO DE GÁDEX
Prez.
DON LATINO
¡Ya podías haberme dejado terminar, majadero! ¡Jóvenes modernistas,
ha muerto el maestro, y os llamáis todos de tú en el Parnaso
Hispano-Americano! ¡Yo tenía apostado con este cadáver frío, sobre
cuál de los dos emprendería primero el viaje, y me ha vencido en esto,
como en todo! ¡Cuántas veces cruzamos la misma apuesta! ¿Te acuerdas,
hermano? ¡Te has muerto de hambre, como yo voy a morir, como moriremos
todos los españoles dignos! ¡Te habían cerrado todas las puertas, y te
has vengado muriéndote de hambre! ¡Bien hecho! ¡Que caiga esa vergüenza
sobre los cabrones de la Academia! ¡En España es un delito el talento!
_Don Latino se dobla, y besa la frente del muerto. El perrillo, a los
pies de la caja, entre el reflejo inquietante de las velas, agita el
muñón del rabo. Madama Collet levanta la cabeza con un gesto doloroso
dirigido a los tres fantoches en hilera._
MADAMA COLLET
¡Por Dios, llévenselo ustedes al pasillo!
DORIO DE GÁDEX
Habrá que darle amoniaco. ¡La trae de alivio!
CLAUDINITA
¡Pues que la duerma! ¡Le tengo una hincha!
DON LATINO
¡Claudinita! ¡Flor temprana!
CLAUDINITA
¡Si papá no sale ayer tarde, está vivo!
DON LATINO
¡Claudinita, me acusas injustamente! ¡Estás ofuscada por el dolor!
CLAUDINITA
¡Golfo! ¡Siempre estorbando!
DON LATINO
¡Yo sé que tú me quieres!
DORIO DE GÁDEX
Vamos a damos unas vueltas en el corredor, Don Latino.
DON LATINO
¡Vamos! ¡Esta escena es demasiado dolorosa!
DORIO DE GÁDEX
Pues no la prolonguemos.
_Dorio de Gádex empuja al encurdado vejete, y le va llevando hacia la
puerta. El perrillo salta por encima de la caja, y los sigue, dejando
en el salto torcida una vela. En la fila de fantoches pegados a la
pared, queda un hueco lleno de sugestiones._
DON LATINO
Te convido a unas tintas. ¿Qué dices?
DORIO DE GÁDEX
Ya sabe usted que soy un hombre complaciente, Don Latino.
_Desaparecen en la rojiza penumbra del corredor, largo y triste, con
el gato al pie del botijo, y el reflejo almagreño de los baldosines.
Claudinita los ve salir encendidos de ira los ojos. Después se hinca a
llorar con una crisis nerviosa, y muerde el pañuelo que estruja entre
las manos._
CLAUDINITA
¡Me crispa! ¡No puedo verlo! ¡Ese hombre es el asesino de papá!
MADAMA COLLET
¡Por Dios, hija, no digas demencias!
CLAUDINITA
El único asesino. ¡Le aborrezco!
MADAMA COLLET
Era fatal que llegase este momento, y sabes que lo esperábamos... Le
mató la tristeza de verse ciego... No podía trabajar y descansa.
CLARINITO
Verá usted cómo ahora todos reconocen su talento.
PÉREZ
Ya no proyecta sombra.
MADAMA COLLET
Sin el aplauso de ustedes, los jóvenes que luchan pasando mil
miserias, hubiera estado solo, estos últimos tiempos.
CLAUDINITA
¡Más solo que estaba!
PÉREZ
El maestro era un rebelde como nosotros.
MADAMA COLLET
¡Max, pobre amigo, tú solo te mataste! ¡Tú, solamente, sin acordar de
estas pobres mujeres! ¡Y toda la vida has trabajado para matarte!
CLAUDINITA
¡Papá era muy bueno!
MADAMA COLLET
¡Solo fue malo para sí!
_Aparece en la puerta un hombre alto, abotonado, escueto, grandes
barbas rojas de judío anarquista, y ojos envidiosos, bajo el testuz
de bisonte obstinado. Es un fripón periodista alemán, fichado en los
registros policíacos como anarquista ruso, y conocido por el falso
nombre de Basilio Soulinake._
BASILIO SOULINAKE
¡Paz a todos!
MADAMA COLLET
¡Perdone usted, Basilio! ¡No tenemos siquiera una silla que ofrecerle!
BASILIO SOULINAKE
¡Oh! No se preocupe usted de mi persona. De ninguna manera. No lo
consiento, Madama Collet. Y me dispense usted a mí si llego con algún
retraso, como la guardia valona, que dicen ustedes siempre los
españoles. En la taberna donde comemos algunos emigrados eslavos,
acabo de tener la referencia de que había muerto mi amigo Máximo
Estrella. Me ha dado el periódico el chico de Pica Lagartos. ¿La muerte
vino de improviso?
MADAMA COLLET
¡Un colapso! No se cuidaba.
BASILIO SOULINAKE
¿Quién certificó la defunción? En España son muy buenos los médicos,
y como los mejores de otros países. Sin embargo, una autoridad
completamente mundial les falta a los españoles. No es como sucede
en Alemania. Yo tengo estudiado durante diez años medicina, y no soy
doctor. Mi primera impresión al entrar aquí ha sido la de hallarme en
presencia de un hombre dormido, nunca de un muerto. Y en esa primera
impresión me empecino, como dicen los españoles. Madama Collet, tiene
usted una gran responsabilidad. ¡Mi amigo Max Estrella no está muerto!
Presenta todos los caracteres de un interesante caso de catalepsia.
_Madama Collet y Claudinita se abrazan con un gran grito,
repentinamente aguzados los ojos, manos crispadas, revolantes sobre
la frente las sortijillas del pelo. Señá Flora, la portera, llega
acezando: La pregonan el resuello y sus chancletas._
LA PORTERA
¡Ahí está la carroza! ¿Son ustedes suficientes para bajar el cuerpo
del finado difunto? Si no lo son, subirá mi esposo.
CLARINITO
Gracias, nosotros nos bastamos.
BASILIO SOULINAKE
Señora portera, usted debe comunicarle al conductor del coche fúnebre,
que se aplaza el sepelio. Y que se vaya con viento fresco. ¿No es así
como dicen ustedes los españoles?
MADAMA COLLET
¡Que espere!... Puede usted equivocarse, Basilio.
LA PORTERA