[1] El autor de las _Actas_ no da directamente á San Pablo el título de
Apóstol, que solo aplica en general á los miembros del colegio central
de Jerusalem.
[2] Homilias seudo-clementinas, XVII, 13-19.
[3] Justino, _Apol. I_, 39. En las _Actas_ predomina tambien la idea de
que Pedro fué el Apóstol de los gentiles. Véase sobre todo el Cap. X y
compárese I Petri, I, 1.
[4] I Cor., III, 6, 10; IV, 14, 15; IX, 1, 2; II Cor., XI, 2, etc.
[5] Carta de Dionisio de Corinto, en Eusebio, _Hist. eccl._, II, 25.
[6] Los lectores franceses que deseen obtener más ámplios detalles
sobre la discusion y comparacion de las cuatro narraciones, pueden
consultar los siguientes escritos: Strauss, _Vie de Jésus_, 3.ª sec.,
cap. IV y V (traduccion Littré); _Nouvelle Vie de Jésus_, l. I, § 46 y
siguientes; l. II, § 97 y siguientes (Traduccion Nefftzer y Dollfus).
[7] La Iglesia la admite desde luego como evidente. Véase el cánon
de Muratori (_Antiq. Ital._, III, 854), colacionado por Wieseler y
restituido por Laurent (_Neutestamentliche Studien_, Gotha, 1866), lin.
33 y siguientes.
[8] Luc., I, 1-4, _Act._, I, 1.
[9] Véase sobre todo _Act._, XVI, 12.
[10] Sabido es que entre los escritores del Nuevo Testamento es muy
pobre la manera de expresarse, si bien cada uno tiene su pequeño
diccionario, y esto nos proporciona una regla precisa para determinar
quién es el autor de los escritos, aun de los más cortos.
[11] El empleo de esta palabra, _Act._, XIV, 4, 14, es muy indirecto.
[12] Compárese por ejemplo, _Act._, XVII, 14-16; XVIII, 5, á I Tes.,
III, 1-2.
[13] I Cor., XV, 32; II Cor., I, 8; XI, 23 y siguientes. Rom., XV, 19;
XVI, 3 y siguientes.
[14] _Act._, XVI, 6; XVIII, 22-23, comparando la epístola á los Galatas.
[15] Por ejemplo, la estancia en Cesarea queda en la oscuridad.
[16] Mabillon, _Museum Italicum_, I, 1.ª pars, pág 109.
[17] Col., IV, 14.
[18] Véase más arriba, pág. XIV.
[19] Casi todas las inscripciones son latinas, así como en Neapolis
(Cavala) el puerto de Filipos. Véase Heuzey, _Mission de Macédoine_,
pág. 11 y sig. Los notables conocimientos náuticos del autor de las
_Actas_ (véase sobre todo cap. XXVII-XXVIII) dan lugar á creer que era
de Neapolis.
[20] Por ejemplo, _Act._, X, 28.
[21] _Act._, V, 36-37.
[22] Los hebraismos de su estilo pueden ser resultado de una lectura
asídua de las traducciones griegas del Antiguo Testamento, y sobre todo
de la lectura de los escritos compuestos por sus correligionarios de
Palestina, que copia con frecuencia textualmente. Sus citas del Antiguo
Testamento se han hecho sin ningun conocimiento del texto original (por
ejemplo, cap. XV, pág. 16 y sig.).
[23] _Act._, XVII, 22 y sig.
[24] Luc., I, 26; IV, 31; XXIV, 13. Compárese más abajo, página 73,
nota.
[25] Luc., I, 31, comparado con Mateo, I, 21. El nombre de _Juana_ que
solo Lucas conoce, es sospechoso, pues no parece probable que _Juan_
tuviese entonces correspondencia femenina. Sin embargo, véase Talm. de
Bab., _Sota_, 22 _a_.
[26] _Act._, II, 47; IV, 33; V, 13, 26.
[27] _Act._, IX, 22, 23; XII, 3, 11; XIII, 45, 50 y otros muchos
pasajes. Lo mismo sucede con el cuarto Evangelio porque tambien fué
redactado fuera de Siria.
[28] Luc., X, 33 y sig.; XVII, 16; _Act._, VIII, 5 y sig. y lo mismo en
el cuarto Evangelio: Juan, IV, 5 y sig. Comp. Mat., X, 5-6.
[29] _Act._, XXVIII, 30.
[30] Véase _Vida de Jesús_, pág. XVII.
[31] Luc., XXIV, 50. Marc., XVI, 19, viene á decir lo mismo.
[32] _Act._, I, 3, 9.
[33] Véase sobre todo Luc., I, 1, la expresion τῶν πεπληροφορημένων ἐν
ἡμῖν πραγμάτων.
[34] Cap. X, XXII, XXVI.
[35] El centurion Cornelio y el procónsul Sergio Paulo.
[36] _Act._, XIII, 7 y sig.; XVIII, 12 y sig.; XIX, 35 y sig.; XXIV, 7,
17; XXV, 9, 16, 25; XXVII, 2; XXVIII, 17-18.
[37] _Ibid._, XVI, 37 y sig.; XXII, 26 y sig.
[38] Semejantes precauciones no eran raras: el Apocalipsis y la
epístola de Pedro designan á Roma con palabras embozadas.
[39] Luc., I, 4.
[40] _Act._, I, 22.
[41] Véase la _Vida de Jesús_, pág. XXXIX y sig.
[42] Esto se nota principalmente en la historia del Centurion Cornelio.
[43] _Act._, II, 47; IV, 33; V, 13, 26. Cf. Luc., XXIV, 19-20.
[44] _Act._, II, 44-45; IV, 34 y sig.; V, 1 y sig.
[45] I Cor., XII-XIV. Comp. Marc., XVI, 17, y _Act._, II, 4, 13; X, 46;
XI 15; XIX, 6.
[46] Compárese _Act._, III, 2 y sig. á XIV, 8 y sig.; IX, 36 y sig. á
XX, 9 y sig.; V, 1 y sig. á XIII, 9 y sig.; V, 15-16 á XIX, 12; XII, 7
y sig. á XVI, 26 y sig.; X, 44 á XIX, 6.
[47] En un discurso que el autor pone en boca de Gamaliel, allá por el
año 36, se trata de Teudas cuya empresa se declara fijamente que fué
anterior á la de Judas el Gaulonita (_Act._, V, 36-37). Ahora bien, la
rebelion de Teudas es del año 44 (Jos., _Ant._, XX, V, 1), y en todo
caso muy posterior á la del Gaulonita (Jos., _Ant._, XVIII, I, 1; B.
J., II, VIII, 1).
[48] Las personas que no puedan leer sobre este punto los escritos
alemanes de Baur, Schneckenburger, de Wette, Schwegler y Zeller, donde
se conducen á una solucion definitiva las cuestiones críticas relativas
á las _Actas_, pueden consultar con fruto los _Études historiques et
critiques sur les origines du christianisme_, por A. Stap (París,
Lacroix, 1864), p. 116 y sig.; Michel Nicolas, _Études critiques sur la
Bible. Nouveau Testament_ (París, Lévy, 1864), p. 223 y sig.; Reuss,
_Histoire de la théologie chrétienne au siècle apostolique_, l. VI, ch.
V; diversos trabajos de los señores Kayser, Scherer, Reuss en la _Revue
de théologie_ de Strasburgo, 1.ª serie, t. II y III; 2.ª serie, t. II y
III.
[49] Para el matiz de οὐ προσανεθέμην σαρκὶ καὶ αἵματι, compárese Mat.,
XVI, 17.
[50] Él mismo lo declara así bajo juramento: léase sobre todo los Cap.
I y II de la epístola de los Galatas.
[51] Act., XII, 1.
[52] Jos., _Ant._, XIX, VIII, 2; _B. J._, II, XII, 6.
[53] La cita de Amos (XV, 16-17), hecha por Jacobo conforme á la
version griega, y que está en desacuerdo con el hebreo, demuestra
claramente que este discurso es una ficcion del autor.
[54] Demostraremos luego que este es el verdadero sentido: en todo caso
la duda sobre la cuestion de saber si Tito se circuncidó ó no, importa
poco para nuestro razonamiento.
[55] Comp. _Act._, XV, 1; Gal., I, 7; II, 12.
[56] I Cor., VIII, 4, 9; X, 25-29.
[57] _Act._, XXI, 20 y sig.
[58] Los ebionitas sobre todo. Véanse las Homilias seudo-clementinas;
Ireneo, _Adv. hær._, I, XXVI, 2; Epifanio, _Adv. hær._, hær. XXX; San
Gerónimo, _In Matth._, XII, init.
[59] Á mi parecer, sin embargo, Ananías y Safira son personajes
imaginarios.
[60] _De divinatione_, II, 57.
[61] Prefacio de los _Études d’histoire religieuse_.
[62] Marc., XVI, 11; Luc., XVIII, 34; XXIV, 11; Juan, XX, 9, 24 y
sig. La opinion contraria expresada en Mat., XII, 40; XVI, 4, 21;
XVII, 9, 23; XX, 19; XXVI, 32; Marc., VIII, 31; IX, 9-10, 31; X, 34;
Luc., IX, 22; XI, 29-30; XVIII, 31 y sig.; XXIV, 6-8; Justino, _Dial.
cum Tryph._, 106, proviene de que á partir de cierta época, se tiene
gran empeño en demostrar que Jesús anunció su resurreccion. Por lo
demás, los sinópticos reconocen que si Jesús habló, los Apóstoles no
comprendieron nada. (Marc., IX, 10, 32; Luc., XVIII, 34; compárese
Luc., XXIV, 8, y Juan, II, 21-22.)
[63] Marc., XVI, 10; Luc., XXIV, 17, 21.
[64] Pasajes precitados, sobre todo Luc., XVII, 24-25; XVIII, 31-34.
[65] Talmud de Babilonia, _Baba Bathra_, 58 _a_, y el extracto árabe
que da el abate Bargés en el _Bulletin de l’Œuvre des pélerinages en
terre sainte_, febrero 1863.
[66] Ibn-Hischam, _Sirat errasoul_, edic. Wüstenfeld, pág. 1012 y sig.
[67] Luc., XXIV, 23; _Act._, XXV, 19; Jos., _Ant._, XVIII, III, 3.
[68] Salmo XVI, 10. El sentido del original es un poco diferente pero
así es como las versiones recibidas traducen el pasaje.
[69] I Tes., IV, 12 y sig.; I Cor., XV entero; Apoc., XX-XXII.
[70] Mat., XVI, 21 y sig.; Marc., VIII, 31 y sig.
[71] Josefo, _Ant._, XVIII, III, 3.
[72] Leer con cuidado los cuatro relatos de los Evangelios y el pasaje
I Cor., XV, 4-8.
[73] Mat., XXVIII, 1; Marc., XVI, 1; Luc., XXIV, 1; Juan, XX, 1.
[74] Juan, XX, 2, parece suponer que María no estaba siempre sola.
[75] Juan, XX, 1 sig., y Marc., XVI, 9 y sig. Es preciso notar que
el Evangelio de Márcos tiene, en nuestros textos impresos del Nuevo
Testamento, dos finales: Marc., XVI, 1-8; Marc., XVI, 9-20, sin hablar
de otros dos, uno de los cuales ha sido conservado por el manuscrito
L de París y el margen de la version filoxeniana (_Nov. Test._ edic.
Griesbach-Schultz, I, pág. 291, nota), el otro por San Gerónimo, _Adv.
Pelag._, l. II (t. IV, 2.ª parte, col. 520, edic. Martianay). El final
XVI, 9 y sig. falta en el manuscrito B del Vaticano, en el _Codex
Sinaiticus_ y en los más importantes manuscritos griegos, pero es de
una remota antigüedad y concuerda con el cuarto Evangelio de una manera
admirable.
[76] Mat., XXVII, 60; Marc., XV, 46; Luc., XXIII, 53.
[77] Juan, XIX, 41-42.
[78] Véase _Vida de Jesús_, p. XXXVIII.
[79] El Evangelio de los hebreos contenia acaso algun dato análogo (en
San Gerónimo, _De viris illustribus_, 2).
[80] M. de Vogüé, _Les Églises de la terre sainte_, pág. 125-126. El
verbo ἀποκυλίω (Mat., XXVIII, 2; Marc., XVI, 3, 4; Luc., XXIV, 2)
prueba suficientemente que tal era la disposicion del sepulcro de Jesús.
[81] El relato del cuarto Evangelio tiene en este punto una gran
superioridad y nos sirve de guia principal. Segun Lucas, XXIV, 12, solo
Pedro va al sepulcro. En el final de Márcos que nos da el manuscrito L
y el margen de la version filoxeniana (Griesbach, _l. c._), se menciona
τοῖς περὶ τὸν Πέτρον. San Pablo (I Cor., XV, 5) tampoco hace figurar
más que á Pedro en esta primera vision. Más lejos, Lucas (XXIV, 24)
supone que varios discípulos han ido al sepulcro con lo cual se indica
probablemente las visitas que se hicieron luego. Es posible que Juan,
cediendo á una segunda intencion, que se revela más de una vez en su
Evangelio, quisiera demostrar que desempeñó en la historia de Jesús
un papel tan importante como el de Pedro. Acaso tambien las repetidas
declaraciones de Juan de haber sido testigo ocular de los hechos
fundamentales de la fé cristiana (Evang., I, 14; XXI, 24; I Juan, I,
1-3; IV, 14), deben aplicarse á esta visita.
[82] Juan, XX, 1-10. Compar. Luc., XXIV, 12, 34; I Cor., XV, 5 y el
final de Márcos en el manuscrito L.
[83] Mat., XXVIII, 9, observando que Mateo, XXVIII, 9-10, contesta á
Juan, XX, 16-17.
[84] Juan, XX, 11-17, conforme con Márcos, XVI, 9-10. Compárese el
relato paralelo, aun cuando menos satisfactorio, de Mat., XXVIII, 1-10;
Luc., XXIV, 1-10.
[85] Juan, XX, 18.
[86] Compárese Marc., XVI, 9; Luc., VIII, 2.
[87] Luc., XXIV, 11.
[88] _Ibid._, XXIV, 24.
[89] _Ibid._, XXIV, 34; I Cor., XV, 5; el final de Márcos en el
manuscrito L. El fragmento del Evangelio de los hebreos en San Ignacio,
_Epist. ad Smyrn._, 3, y en San Gerónimo, _De viris ill._, 16 parece
situar la «vision de Pedro» por la noche, y la fusiona con la de los
apóstoles reunidos. Pero San Pablo distingue expresamente las dos
visiones.
[90] Luc., XXIV, 22-24, 34. Resulta de estos pasajes que las noticias
se extendieron separadamente.
[91] Marc., XVI, 1-8.--Mat., XXVIII, 9-10 dice lo contrario, pero
esto desentona con el sistema sinóptico en el cual las mujeres no ven
sino un ángel. Parece que el primer Evangelio ha querido conciliar el
sistema sinóptico con el cuarto, donde una sola mujer vé á Jesús.
[92] Mat., XXVIII, 2 y sig.; Marc., XVI, 5 y sig.; Luc., XXIV, 4 y
sig., 23. Esta aparicion de los ángeles se ha introducido en el relato
del cuarto Evangelio (XX, 12-13), trastornándolo completamente, puesto
que se atribuye á María Magdalena. El autor no ha querido prescindir de
este hecho referido por la tradicion.
[93] Marc., XVI, 8.
[94] Luc., XXIV, 4-7; Juan, XX, 12-13.
[95] Mat., XXVIII, 1 y sig. En el relato de Mateo es donde más se
han exagerado estas circunstancias. El temblor de tierra y lo de los
guardias son probablemente adiciones tardías.
[96] Los seis ó siete relatos que tenemos de la escena de la mañana,
(Márcos tiene dos ó tres, y Pablo tiene tambien el suyo, sin hablar del
Evangelio de los hebreos) están en completo desacuerdo unos con otros.
[97] Mat., XXVI, 31; Marc., XIV, 27; Juan, XVI, 32; Justino, _Apol._,
I, 50; _Dial. cum Tryph._, 53, 106. Justino opina que en el momento de
la muerte de Jesús, cundió una completa apostasía entre los discípulos.
[98] Mat., XXVIII, 17; Marc., XVI, 11; Luc., XXIV, 11.
[99] Marc., XVI, 9; Luc., VIII, 2.
[100] Véase, por ejemplo, Calmeil, _De la folie au point de vue
pathologique, philosophique, historique et judiciaire_. París, 1845, 2
volúmenes en 8.º
[101] Véanse las _Lettres pastorales_ de Jurieu, primer año, séptima
carta; tercer año, cuarta carta; Misson, _Le Théâtre sacré des
Cévennes_ (Lóndres, 1707), págs. 28, 34, 38, 102, 103, 104, 107;
Memorias de Court, en Sayous, _Hist. de la littér. française à
l’étranger_, siglo XVII, I, pág. 303; _Bulletin de la Société de
l’hist. du protest. franç._, 1862, página 174.
[102] Mat., XIV, 26; Marc., VI, 49; Luc., XXIV, 37; Juan, IV, 19.
[103] Marc., XVI, 12-13; Luc., XXIV, 13-33.
[104] Compárese Josefo, _B. J._, VII, VI, 6. Lucas dice que esta
aldea se hallaba á sesenta estadios de Jerusalem, y Josefo á treinta.
Ἑξήκοντα, que aparece en algunos manuscritos y algunas ediciones de
Josefo, es una correccion cristiana. Véase la edicion de G. Dindorf.
La situacion más probable de Emmaus es Kulonié, lugar muy bonito
que se halla en el fondo de un valle en el camino de Jerusalem á
Jaffa. Véase Sepp, _Jerusalem und das heilige Land_ (1863), I, p. 56;
Bourquenoud, en los _Études rel. hist. et litt._ des PP. de la Soc. de
Jésus, 1863, núm. 9, y para las distancias exactas, H. Zschokke, _Das
neutestamentliche Emmaus_ (Schaffhausen, 1865).
[105] Marc., XVI, 14; Luc., XXIV, 33 y sig.; Juan, XX, 19 y sig.;
Evangelio de los hebreos en san Ignacio, _Epist. ad Smyrn._, 3, y en
san Gerónimo, _De viris ill._, 16; I Cor., XV, 5; Justino, _Dial. cum
Tryph._, 106.
[106] Luc., XXIV, 34.
[107] En una isla que hay frente á Rotterdam, cuya poblacion es
calvinista y de las más austeras, los aldeanos están persuadidos que
Jesús va á su lecho de muerte para confirmar á sus elegidos de su
justificacion; muchos le ven en efecto.
[108] Para concebir la posibilidad de semejantes ilusiones, basta
recordar las escenas de nuestros dias, en que varias personas reunidas
reconocen unánimemente que han oido rumores imaginarios, y esto con
la mejor buena fé. La expectativa, el esfuerzo de la imaginacion, la
disposicion á creer, á veces bromas inocentes, explican esos fenómenos
cuando no son hijos del engaño. Esas bromas provienen en lo general
de personas convencidas, animadas de un sentimiento benévolo que no
desean que una reunion languidezca y que tratan de sacar de apuro á
los dueños de la casa. La duda y la negacion son imposibles en esa
clase de reuniones, porque se disgustaria á las personas que os han
invitado y creen en tales milagros. Hé aquí por qué esas experiencias
que dan buen resultado en pequeños grupos, hacen fiasco por lo general
ante un público que paga, y no pueden verificarse ante las comisiones
científicas.
[109] Juan, XX, 22-23, que resuena en Lucas, XXIV, 49.
[110] Mat., XXVIII, 17; Marc., XVI, 14; Luc., XXIV, 39-40.
[111] Juan, XX, 24-29; compárese Márcos, XVI, 14; Luc., XXIV, 39-40,
y el final de Márcos conservado por San Gerónimo, _Adv. Pelag._, II
(véase más arriba, p. 63).
[112] Juan, XX, 29.
[113] Es muy notable en efecto que Juan, bajo cuyo nombre se nos ha
trasmitido dicha frase, no tenga vision particular para él solo. Cf. I
Cor., XV, 5-8.
[114] Juan, XX, 26. El pasaje XXI, 14, supone, es cierto, que no se
produjeron en Jerusalem más que dos apariciones ante los discípulos
reunidos; pero los pasajes XX, 30, y XXI, 25 dejan mucha más latitud.
Compárese _Act._, I, 3.
[115] Luc., XXIV, 41-43; Evangelio de los hebreos, en San Gerónimo, _De
viris illustribus_, 2; final de Márcos, en San Gerónimo, _Adv. Pelag._,
II.
[116] Mat., XXVIII, 7; Marc., XVI, 7.
[117] Mat., XXVIII, 10.
[118] _Ibid._, XXVI, 32; Marc., XIV, 28.
[119] Mat., XXVIII, 16; Juan, XXI.--Luc., XXIV, 49, 50, 52 y las
_Actas_, I, 3-4, están aquí en contradiccion manifiesta con Marc., XVI,
1-8, y Mateo. El segundo final de Márcos (XVI, 9 y sig.) y aun los dos
otros que no forman parte del texto recibido (véase más arriba, p. 63),
parecen arreglados al sistema de Lucas, pero esto no puede prevalecer
contra el acuerdo de una parte de la tradicion sinóptica con el cuarto
Evangelio, y aun indirectamente con lo que dice Pablo (I Cor., XV, 5-8)
sobre este punto.
[120] Mat., XXVIII, 16.
[121] _Ibid._, XXVIII, 7; Marc., XVI, 7.
[122] Final de Márcos, en San Gerónimo, _Adv. Pelag._, II.
[123] Mat., XXVIII, 16.
[124] Juan, XXI, 2 y sig.
[125] El autor de las _Actas_, I, 14, las supone en Jerusalem desde
la Ascension, pero esto depende de su plan sistemático (Luc., XXIV,
49; _Actas_, 1-4) de no admitir el viaje á Galilea despues de la
resurreccion, (sistema opuesto al de Mateo y de Juan). Para sostener
esta opinion, se vé precisado á suponer la ascension en Betania, lo
cual contradicen todas las tradiciones.
[126] I Cor., XV, 5 y sig.
[127] Juan, XXI, 1 y sig. Este capítulo se adicionó al Evangelio, ya
concluido, como un _post-scriptum_, pero tiene el mismo orígen que los
demás.
[128] Juan, XXI, 9-14; comp. Luc., XXIV, 41-43. Juan reunió en una sola
las dos escenas de la pesca y de la comida; pero Lucas no hace esta
agrupacion. De todos modos si se estudian atentamente los versículos
Juan, XXI, 14-15, podrá uno reconocer que los enlaces de Juan son aquí
un poco artificiales. Las alucinaciones son aisladas en el momento que
se producen; solo despues se forman anécdotas continuadas. Este sistema
de unir dos hechos separados es por demás sorprendente comparando
entre sí dos pasajes del mismo escritor, Lucas, _Evang._, XXIV, final,
y _Act._, I, inicio. Segun el primer pasaje, Jesús subió al cielo
el mismo dia de la resurreccion, pero el segundo dice que hubo un
intervalo de cuarenta dias. Tomando al pié de la letra lo que refiere
Marc., XVI, 9-20, la ascension hubiera tenido lugar la misma noche de
la resurreccion. Nada prueba mejor que la contradiccion de Lucas en
estos dos pasajes cuán poco se cuidaban de la exactitud de sus relatos
los redactores de escritos evangélicos.
[129] Juan, XXI, 15 y sig.
[130] _Ibid._, XXI, 18 y sig.
[131] I Cor., XV, 6.
[132] Transfiguracion.
[133] Mat., XXVIII, 16-20; I Cor., XV, 6. Comp. Marc., XVI, 15 y sig.;
Luc., XXIV, 44 y sig.
[134] I Cor., XV, 6.
[135] Juan no limita la duracion de la segunda vida de Jesús, pero
supone que fué bastante larga. Segun Mateo, no duró sino el tiempo
necesario para hacer el viaje á Galilea, é ir á la montaña indicada
por Jesús. Segun el primer final no concluido de Márcos (XVI, 1-8),
las cosas pasaron como dice Mateo. Segun el segundo final (XVI, 9-20),
otros varios (véase p. 63, nota 4) y conforme al Evangelio de Lucas,
parece que la segunda vida no duró más que un dia. Pablo (I Cor., XV,
5-8), de acuerdo con el cuarto Evangelio, la prolonga durante algunos
años, y produce despues su vision, que tuvo lugar al menos cinco ó seis
años despues de la vida de Jesús, y fué la última de las apariciones.
La circunstancia de los «quinientos hermanos», induce á la misma
suposicion, pues no parece verosímil que al siguiente dia de la muerte
de Jesús, fuera tan considerable el grupo de sus amigos. (_Act._, I,
15). Varias sectas gnósticas, evaluaban la duracion de las apariciones
en diez y ocho meses, fundando sobre esto teorías místicas (Ireneo,
_Adv. hær._, I, III, 2; XXX, 14). Solo el autor de las _Actas_ (I, 3)
fija la duracion de la segunda vida de Jesús en cuarenta dias, pero es
una autoridad de poco valor, sobre todo si se observa que procede de un
sistema erróneo (Luc., XXIV, 49, 50, 52; _Act._, I, 4, 12), segun el
cual toda la segunda vida se pasó en Jerusalem ó en sus alrededores.
El número _cuarenta_ es simbólico: (el pueblo pasa cuarenta dias en
el desierto; Moisés cuarenta dias en el Sinaí; Elías y Jesús ayunan
cuarenta dias, etc.). En cuanto á la forma del relato adoptado por el
autor de los doce últimos versículos del segundo Evangelio, y por el
del tercero, véase p. 84, nota. La autoridad de Pablo, la más antigua
y la más autorizada de todas, que corroborando la del cuarto Evangelio
ofrece para esta parte de la historia Evangélica más verosimilitud, nos
parece ofrecer un argumento decisivo.
[136] Luc., XXIV, 31.
[137] Juan, XX, 19-26.
[138] Mat., XXVIII, 9; Luc., XXIV, 37 y sig.; Juan, XX, 27 y sig.; XXI,
5 y sig.; Evangelio de los hebreos en san Ignacio, epístola de los
Esmirnos, 3, y en san Gerónimo, _De viris illustribus_, 16.
[139] Juan, VI, 64.
[140] Mat., XXVIII, 11-15; Justino, _Dial. cum Tryph._, 17, 108.
[141] Mat., XXVII, 62-66; XXVIII, 4, 11-15.
[142] _Ibid._, XXVIII, 2 y sig.
[143] Segun Mat., XXVII, 63, parece que los judíos sabian que Jesús
habia predicho que resucitaria, pero los mismos discípulos de Jesús no
tenian ninguna idea precisa sobre este punto. Véase pág. 59, nota.
[144] En Mat., XXVI, 32; XXVIII, 7, 10; y en Marc., XIV, 28; XVI, 7 se
indica vagamente esta opinion.
[145] Esto se ha visto por los milagros de la Salette y de Lourdes.--Hé
aquí por qué medios se forma comunmente la leyenda milagrosa. Un santo
hombre, adquiere la fama de hacer curaciones; se le trae un enfermo que
á causa de la emocion se siente aliviado, y al dia siguiente se refiere
en diez leguas á la redonda que se ha verificado un milagro. El enfermo
muere cinco ó seis dias despues, y nadie habla de ello, mas en el
momento de enterrar al difunto, se habla con asombro de su curacion en
un espacio de cuarenta leguas.--La palabra atribuida al filósofo griego
delante de los _ex-votos_ de Samotracia (Diog. Laerc., VI, II, 59) es
asimismo perfectamente apropiada.
[146] En Jerusalem ocurre todos los años un fenómeno de este género y
de los más extraordinarios que puedan citarse. Los griegos ortodoxos
pretenden que el fuego que se enciende espontáneamente en el Santo
Sepulcro el sábado santo de su Pascua, borra los pecados de aquellos
que se lo pasan por el semblante sin quemarse. Millares de peregrinos
hacen esta prueba, pero se convencen de que aquel fuego quema (y esto
lo prueban las contorsiones y gestos que hacen, así como tambien el
olor que se percibe). Á pesar de esto, ninguno ha contradicho la
creencia de la iglesia ortodoxa, porque esto seria confesar que no se
tiene fé, que uno es indigno del milagro, y reconocer ¡oh cielos! que
los latinos son la verdadera iglesia, pues los griegos suponen que este
milagro es la mejor prueba de que su iglesia es la única buena.
[147] Esta causa se vió ante el tribunal de Grenoble (sentencia del 2
de Mayo de 1855 y 6 Mayo 1847) defensas de los letrados Jules Fabre y
Bethmont, etc., coleccionadas por J. Sabbatier (Grenoble, Vellot, 1857).
[148] ¿No se trasluce nada de esto en Juan, XX, 15?
[149] Véase más arriba, p. 64-65.
[150] Juan lo dice expresamente en XIX, 41-42.
[151] Juan, XX, 6-7.
[152] Involuntariamente se piensa en María de Betania, que en efecto
no desempeña un papel marcado en la mañana del Domingo. Véase _Vida de
Jesús_, p. 341 y sig.; 359 y sig.
[153] Celso hacia sobre este punto excelentes observaciones críticas
(en Orígenes, _Contra Celsum_, II, 55).
[154] Marc., XVI, 9; Luc., VIII, 2.
[155] Luc., XXIV, 47.
[156] Sobre el apelativo de «galileos» dado á los cristianos, véase más
abajo, p. 252, nota 699.
[157] Mateo es exclusivamente Galileo; Lucas y el segundo Márcos, XVI,
9-20 son exclusivamente Jerosolimitas. Juan reune ambas tradiciones.
Pablo (I Cor., XV, 5-8.) admite tambien visiones llegadas de puntos muy
lejanos, y es posible que la vision de los «quinientos hermanos» de
Pablo, que hemos identificado por conjetura con la de la «montaña de
Galilea,» de Mateo, sea una vision Jerosolimita.
[158] I Cor., XV, 7. No se explica el silencio de los cuatro Evangelios
canónicos acerca de esta vision, sino suponiéndola en una época más
lejana que aquella á que se refiere su relato. El órden cronológico de
las visiones, sobre el cual insiste Pablo con tanta precision, induce á
creer lo mismo.
[159] Evangelio de los hebreos citado por San Gerónimo, _De viris
illustribus_, 2. Compárese Luc., XXIV, 41-43.
[160] Evangelio de los hebreos, _loc. cit._
[161] Juan, VII, 5.
[162] ¿Se aludirá á este brusco cambio en Gal., II, 6?
[163] _Act._, I, 14 no es un testimonio muy autorizado. Se reconoce en
Lucas una tendencia á engrandecer á María. Luc., cap. I y II.
[164] Juan, XIX, 25-27.
[165] La tradicion que habla de su permanencia en Éfeso es moderna y no
tiene valor alguno. Véase Epifanio, _Adv. hær._, hær. LXXVIII, 11.
[166] Véase, _Vida de Jesús_, págs. 23 y sig.
[167] Evangelio segun los hebreos, véase lugar citado en la pág. 97,
nota 159.
[168] _Act._, VIII, 1; Galat., I, 17-19; II, 1 y sig.
[169] Luc., XXIV, 49; _Act._, I, 4.
[170] Es cierto que esta idea no está desarrollada sino en el cuarto
Evangelio, (cap. XIV, XV, XVI), pero se indica en Mat., III, 11; Marc.,
I, 8; Luc., III, 16; XII, 11-12; XXIV, 49.
[171] Juan, XX, 22-23.
[172] _Ibid._, XVI, 7.
[173] Luc., XXIV, 49; _Act._, I, 4 y sig.
[174] _Act._, I, 5-8.
[175] I Cor., XV, 7; Luc., XXIV, 50 y sig.; _Act._, I, 2 y sig.
Ciertamente seria muy admisible que la vision de Betania referida
por Lucas fuese semejante á la de la montaña de que nos habla Mat.,
XXVIII, 16 y sig. Sin embargo, á la vision de que hablaba Mateo no
siguió la ascension. En el segundo final de Márcos, la vision de
las instrucciones finales, seguida de la ascension, tuvo lugar en
Jerusalem. Finalmente, Pablo presenta la vision de todos los apóstoles
como distinta de la de los quinientos hermanos.
[176] Otras tradiciones aseguran que Jesús confirió este poder en
visiones anteriores (Juan, XX, 23)
[177] Luc., XXIV, 23; _Act._, XXV, 19.
[178] _Act._, I, 11.
[179] I Cor., XV, 8.
[180] Mat., XXVIII, 20.
[181] Juan, III, 13; VI, 62; XVI, 7; XX, 17; Efes., IV, 10; I Petri,
III, 22. Ni Mateo ni Juan dan el relato de la ascension. Pablo (I Cor.,
XV, 7-8), ni siquiera incluye semejante idea.
[182] Marc., XVI, 19; Luc., XXIV, 50-52; _Act._, 2-12; Justino, _Apol.
I_, 50; _Ascension de Isaías_, version etíope, XI, 22; version latina
(Venecia, 1522), _sub fin._
[183] Compárese el relato de la transfiguracion.
[184] Jos., _Antiq._, IV, VIII, 48.
[185] II Reg., II, 11 y sig.
[186] Luc., último capítulo del Evangelio y primero de las _Actas_.
[187] Luc., XXIV, 52.
[188] Mateo, XVIII, 20.
[189] _Act._, I, 15. La mayor parte de los «quinientos hermanos» se
habian quedado en Galilea; por consiguiente, lo que dice _Act._, II, 41
es una exageracion ó por lo menos una anticipacion.
[190] Luc., XXIV, 53; _Act._, II, 46. Comp. Luc., II, 37; Hegesipo, en
Eusebio, _Historia eclesiástica_, II, 23.
[191] Deuter., X, 18; I Tim., VI, 8.
[192] Léase la _Guerra de los judíos_ de Josefo.
[193] Juan, XX, 22.
[194] I Reg., XIX, 11-12.
[195] Esta obra parece haber sido escrita á principios del siglo II de
nuestra era.
[196] _Ascension de Isaías_, VI, 6 y sig. (Version etíope).
[197] Mat., III, 11; Marc., I, 8; Luc., III, 16; _Act._, I, 5; XI, 16;
XIX, 4; I Juan, V, 6 y sig.
[198] Compárese á Misson, en su _Le Théâtre sacré des Cévennes_
(Lóndres, 1707), pág. 103.
[199] _Revue des Deux Mondes_, setiembre de 1853, pág. 966 y sig.
[200] Jules Remy, _Voyage au pays des Mormons_, (París, 1860), libros
II y III; por ejemplo, tomo I, pág. 259-260; tomo II, 470 y sig.
[201] Astié, _Le Réveil religieux des États-Unis_ (Lausanne, 1859).
[202] _Act._, II, 1-3; Justino, _Apol. I_, 50.
[203] La expresion _lengua de fuego_, significa simplemente, en hebreo,
una llama (Isaías V, 24). Comp. Virgilio, _Æn._, II, 682-84.
[204] Jámblico (_De myst._, sect. III, cap. 6) expone toda la teoría de
esas bajadas luminosas del Espíritu.
[205] Compárese Talmud de Babilonia, _Chagiga_, 14 _b_; Midrachim,
_Schir hasschirin rabba_, fol. 10 _b_; _Ruth rabba_, fol. 42 _a_;
_Koheleth rabba_, 87, _a_.
[206] Mat., III, 11; Luc., III, 16.
[207] Éxodo, IV, 10; comp. Jeremías, I, 6.
[208] Isaías, VI, 5 y sig; comp. Jeremías, I, 9.
[209] Luc., XI, 12; Juan, XIV, 26.
[210] _Act._, II, 5 y sig. Este es el sentido más probable, aunque
tambien puede significar que cada predicador hablaba uno de los
diferentes idiomas.
[211] _Act._, II, 4. Comp. I Cor., XII, 10, 28; XIV, 21-22. Para
imaginaciones análogas véase Calmeil, _De la folie_, I, p. 9, 262; II,
p. 357 y sig.
[212] Talmud de Jerusalem, _Sota_, 21 _b_.
[213] _Testamento de los doce patriarcas._, Judá, 25.
[214] _Act._, II, 4; X, 44 y sig. XI, 15; XIX, 6; I Cor., XII-XIV.
[215] Marc., XVI, 17. Debe recordarse que en el antiguo hebreo, como
en todas las lenguas antiguas, (véase mi _Orig. du langage_, pág. 177
y sig.) las palabras «extranjero», «lengua extranjera», se derivaban
de palabras que significaban «tartamudear», «balbucear», porque
los pueblos sencillos tomaban siempre un idioma desconocido por un
tartamudeo indistinto. Véase Isaías, XXVIII, 11; XXXIII, 19; I Cor.,
XIV, 21.
[216] I Cor., XIII, 1. (Véase la nota anterior).
[217] I Cor., XII, 28, 30; XIV, 2 y sig.
[218] I Sam., XIX, 23 y sig.
[219] Plutarco, _De Pythiæ oraculis_, 24. Véase tambien la prediccion
de Casandra en el _Agamemnon_ de Esquilo.
[220] I Cor., XII, 3; XVI, 22; Rom., VIII, 15.
[221] Rom., VIII, 23, 26, 27.
[222] I Cor., XIII, 1; XIV, 7 y sig.
[223] Rom., VIII, 26-27.
[224] I Cor., XIV, 13, 14, 27 y sig.
[225] Jurieu, _Lettres pastorales_; tercer año, carta 3.ª; Misson, _Le
Théâtre sacré des Cévennes_, p. 10, 14, 15, 18, 19, 22, 31, 32, 36, 37,
65, 66, 68, 70, 94, 104, 109, 126, 140; Brueys, _Histoire du fanatisme_
(Montpellier, 1709), I, páginas 145 y sig.; Fléchier, _Lettres
choisies_ (Lyon 1734), I, pág. 353 y sig.
[226] Karl Hase, _Hist. de l’Église_, párrafo 439 y 458, 5; el
periódico protestante _L’Espérance_, 1.º de abril de 1847.
[227] M. Hohl, _Bruchstücke aus dem Leben und den Schriften Ed.
Irving’s_ (Saint-Gall, 1839), p. 145, 149 y sig.; Karl Hase, _Hist.
de l’Église_, párrafo 458, 4.--Respecto á los Mormones, véase Remy,
_Voyage_, I, pág. 176-177, nota; 259-260; II, pág. 55 y sig.--En cuanto
á los convulsionarios de Saint-Médard, véase sobre todo Carré de
Montgeron, _La Vérité des miracles_, etc. (París 1737-1741), II, p. 18,
19, 49, 54, 55, 63, 64, 80, etc.
[228] _Act._, II, 13, 15.
[229] Marc., III, 21 y sig; Juan, X, 20 y sig; XII, 27 y sig.
[230] _Act._, XIX, 6; I Cor., XIV, 3 y sig.
[231] _Act._, X, 46; I Cor., XIV, 15, 16, 26.
[232] Col., III, 16; Efes., V, 19 (Ψαλμοί, ὕμνοί, ᾠδαὶ πνευματικαί).
Véase los primeros capítulos del Evangelio de Lucas. Compárese, en
particular, Luc., I, 46 á _Act._, X, 46.
[233] I Cor., XIV, 15; Col., III, 16; Efes., V, 19.
[234] Jeremías, I, 6.
[235] Marc., XVI, 17.
[236] I Cor., XIV, 22. Πνεῦμα, en las epístolas de San Pablo, está
usado muy á menudo como δύναμις. Los fenómenos espiritistas se
consideran como δυνάμεις, es decir, milagros.
[237] Ireneo, _Adv. hær._, V, VI, 1; Tertuliano, _Adv. Marcion._, V, 8;
_Constit. Apost._, VIII, 1.
[238] Luc., II, 37; II Cor., VI, 5; XI, 27.
[239] II Cor., VII, 10.
[240] _Act._, VIII, 26 y sig.; X entero; XVI, 6, 7, 9 y sig. Compárese
Luc., II, 27, etc.
[241] _Act._, XX, 19, 31; Rom., VIII, 23, 26.
[242] _Act._, II, 42-47; IV, 32-37; V, 1-11; VI, 1 y sig.
[243] _Ibid._, II, 44, 46, 47.
[244] _Ibid._, II, 46; XX, 7, 11.
[245] No ha habido literatura alguna que haya referido con tanta
frecuencia la palabra «_alegría_» como la del Nuevo Testamento. Véase
I Tes., I, 6; V, 16; Rom., XIV, 17; XV, 13; Galat., V, 22; Philip., I,
25; III, 1; IV, 4; I Juan, I, 4, etc.
[246] _Act._, XII, 12.
[247] Véase _Vida de Jesús_, p. XXXIX y sig.
[248] _Ebionim_ significa «pobres.» Véase _Vida de Jesús_, p. 182-183.
[249] Recuérdese el año 1000. Todos los documentos encabezados con la
fórmula: _adventante mundi vespera_, ú otras parecidas, son donaciones
hechas á monasterios.
[250] Hodgson, en el _Journal Asiat. Soc. of Bengal_, t. V, p. 33 y
sig. Eugène Burnouf, _Introd. à l’histoire du buddhisme indien_, I, p.
278 y sig.
[251] Luciano, _Muerte de Peregrino_, 13.
[252] Papiros de Turin, de Lóndres, de París, coleccionados por Brunet
de Presle, _Mém. sur le Sérapéum de Memphis_ (París, 1852); Egger,
_Mém. d’hist. anc. et de philologie_, p. 151 y sig. y en las _Notices
et extraits_, t. XVIII, 2.ª parte, p. 264-359. Obsérvese que la vida
eremítica cristiana tuvo su orígen en Egipto.
[253] _Act._, XI, 29-30; XXIV, 17; Galat., II, 10; Rom., XV, 26 y sig.
I Cor., XVI, 1-4; II Cor., VIII y IX.
[254] _Act._, V, 1-11.
[255] _Ibid._, II, 46; V, 12.
[256] _Ibid._, III, 1.
[257] Jacobo, por ejemplo, fué toda su vida judío puro.
[258] _Act._, II, 47, IV, 33, V, 13, 26.
[259] _Ibid._, II, 46.
[260] I Cor., X, 16; Justino, _Apol. I_, 65-67.
[261] Συνδεῖπνα. Jos., _Antiq._, XIV, X, 8, 12.
[262] Luc., XXII, 19; I Cor., XI, 24 y sig.; Justino, _loc. cit_.
[263] En el año 57 la eucaristía era ya una institucion llena de abusos
(I Cor., XI, 17 y sig.) y por lo tanto antigua.
[264] _Act._, XX, 7; Plinio, _Epist._ X, 97; Justino, _Apol. I_, 67.
[265] _Act._, XX, 7, 11.
[266] Plinio, _Epist._ X, 97.
[267] Juan, XX, 26, no basta para probar lo contrario: los ebionitas
hacian siempre fiesta el sábado. San Gerónimo, _In Matth._, XII, inicio.
[268] _Act._, I, 15-26.
[269] Véase _Vida de Jesús_, p. 437 y sig.
[270] Compárese Eusebio, _H. E._, III, 39 (segun Papias.)
[271] Justino, _Apol I_, 39, 50.
[272] Pseudo-Abdias, etc.
[273] Compárese I Cor., XV, 10 y Rom., XV, 19.
[274] Gal., I, 17-19.
[275] _Act._, VI, 4.
[276] Comp. Mat., X, 2-4; Marc., III, 16-19; Luc., VI, 14-16; _Act._,
I, 13.
[277] _Act._, I, 14; Gal., I, 19; I Cor., IX, 5.
[278] Gal., II, 9.
[279] Véase _Vida de Jesús_, pág. 307.
[280] Véase _Vida de Jesús_, pág. 150. Cf. Papias, en Eusebio, _H. E._,
III, 39; Polícrates, _ibid._, V, 24; Clemente de Alej., _Strom._, III,
6; VII, 11.
[281] Por ejemplo, ἐπίσκοπος, quizá κλῆρος. Véase Wescher, en la _Revue
archéol._, abril 1866, y más abajo p. 352-353.
[282] _Act._, I, 26. Véase más abajo, p. 353.
[283] _Act._, XIII, 1 y sig.; Clem. de Alej., en Eusebio, _H. E._, III,
23.
[284] _Act._, V, 1-11.
[285] I Cor., V, 1 y sig.
[286] I Tim., I, 20.
[287] Gen., XVII, 14 y otros pasajes numerosos del código mosaico;
Mischna, _Kerithouth_, I, 1; Talmud de Bab., _Moëd katon_, 28 _a_.
Comp. Tertuliano, _De anima_, 57.
[288] Véase, en los diccionarios hebreos y _rabínicos_, la voz כרת.
Compárese la palabra _exterminare_.
[289] Mischna, _Sanhedrin_, IX, 6; Juan, XVI, 2; Jos., _B. J._; VII,
VIII, 1; III Macab. (apocr.), VII, 8, 12-13.
[290] Luc., VI, 15; _Act._, I, 13. Comp. Mat., X, 4; Marc., III, 18.
[291] _Act._, V, 1-11. Comp. _Act._, XIII, 9-11.
[292] _Act._, I, 15; II, 14, 37; V, 3, 29; Gal., I, 18; II, 8.
[293] _Act._, III, 1 y sig.; VIII, 14; Gal., II, 9. Comp. Juan, XX, 2 y
sig.; XXI, 20 y sig.
[294] Segun Mat., XXVIII, 1 y sig., los guardias fueron testigos de
la bajada del ángel que levantó la piedra. Este relato, bastante
confuso, quiere dar á entender tambien que las mujeres presenciaron
el hecho; pero no se indica terminantemente. En todo caso, lo que los
guardias y las mujeres verian, segun el mismo relato, no seria á Jesús
resucitando, sino al ángel. La redaccion de tal escrito, aislada é
inconsistente, es á no dudarlo la más moderna de todas.
[295] Luc., XXIV, 48; _Act._, I, 22; II, 32; III, 15; IV, 33; V, 32; X,
41; XIII, 30-31.
[296] Véase más arriba, pág. 59, nota 62.
[297] Véase _Vida de Jesús_, p. 275 y sig.
[298] I Cor., XVI, 22. Estas dos palabras son siro-caldaicas.
[299] Mat., X, 23.
[300] _Act._, II, 33 y sig.; X, 42.
[301] Luc., XXIV, 19.
[302] _Act._, II, 22.
[303] Las enfermedades se consideraban en general como obras del
demonio.
[304] _Act._, X, 38.
[305] _Ibid._, II, 36; VIII, 37; IX, 22; XVII, 3, etc.
[306] _Ibid._, II, 14 y sig.; III, 12 y sig.; IV, 8 y sig., 25 y sig.;
VII, 2 y sig.; X, 43, y la epístola atribuida á San Bernabé, entera.
[307] Jac., I, 26-27.
[308] Más tarde la llamaron λειτουργεῖν. _Act._, XIII, 2.
[309] Hebr., V, 6; VI, 20; VIII, 4; X, 11.
[310] Apoc., I, 6; V, 10; XX, 6.
[311] _Act._, XIII, 2; Luc., II, 37.
[312] Rom., VI, 4 y sig.
[313] _Act._, VIII, 12, 16; X, 48.
[314] _Act._, VIII, 16; X, 47.
[315] Mat., IX, 18; XIX, 13, 15; Marc., V, 23; VI, 5; VII, 32; VIII,
23, 25; X, 16; Luc., IV, 40; XIII, 13.
[316] _Act._, VI, 6; VIII, 17, 19; IX, 12, 17; XIII, 3; XIV, 6; XXVIII,
8; I Tim., IV, 14; V, 22; II Tim., I, 6; Hebr., VI, 2; Jac., V, 13.
[317] Mat., III, 11; Marc., I, 8; Luc., III, 16; Juan, I, 26; _Act._,
I, 5; XI, 16; XIX, 4.
[318] Mat., XXVIII, 19.
[319] Véase el _Cholasté_ (Manuscritos Sabianos de la Biblioteca
imperial, núms. 8, 10, 11, 13).
[320] _Vendidad-Sadé_, VIII, 296 y sig.; IX, 1-145; XVI, 18-19;
Spiegel, _Avesta_, II, p., LXXXIII y sig.
[321] I Cor., XII, 9, 28, 30.
[322] Mat., IX, 2; Marc., II, 5; Juan, V, 14, IX, 2; Jac., V, 15;
Mischna, _Schabbath_, II, 6; Talm. de Bab., _Nedarim_, fol. 41 _a_.
[323] Mat., IX, 33; XII, 22; Marc., IX, 16-24; Luc., XI, 14; _Act._,
XIX, 12. Tertuliano, _Apol._, 22; _Adv. Marc._, IV, 8.
[324] _Act._, V, 16; XIX, 12-16.
[325] Jac., V, 14-15; Marc., VI, 13.
[326] Luc., X, 34.
[327] Marc., XVI, 18; _Act._, XXVIII, 8.
[328] I Tes., IV, 13 y sig.; I Cor., XV, 12 y sig.
[329] Fil., I, 23, parece ofrecer un ligero matiz algo distinto. Esto
no obstante, compárese I Tes., IV, 14-17. Véase sobre todo Apoc., XX,
4-6.
[330] Pablo, obras ya citadas y Fil., III, 11; Apoc., XX entero;
Papias en Eusebio, _H. E._, III, 39. Véase despuntar algunas veces la
creencia contraria, sobre todo en Lucas (Evang., XVI, 22 y sig.; XXIII
43, 46). Empero es de poco peso su autoridad, tratándose de un punto
de filosofía judía. Véase lo que precede, Introd., pág. XIX-XX. Los
esenios habian adoptado ya el dogma griego de la inmortalidad del alma.
[331] Compárese _Act_., XXIV, 15 á I Tes., IV, 13 y sig.; Fil., III,
11. Cf. Apoc., XX, 5. Véase Leblant, _Inscr. chrét. de la Gaule_, II,
pág. 81 y sig.
[332] _Act._, XI, 27 y sig.; XIII, 1; XV, 32; XXI, 9, 10 y sig.; I
Cor., XII, 28 y sig.; XIV, 29-37. Efes., III, 5; IV, 11; Apoc., I, 3;
XVI, 6; XVIII, 20, 24; XXII, 9.
[333] Luc., I, 46 y sig.; 68 y sig.; II, 29 y sig.
[334] _Act._, XVI, 25; I Cor., XIV, 15; Col., III, 16; Efes., V, 19;
Jac., V, 13.
[335] La identidad de este canto entre comunidades religiosas separadas
desde los primeros siglos, acredita que es muy antiguo.
[336] Num., V, 22; Deuter., XXVII, 15 y sig.; Salmo CVI, 48; I Paral.,
XVI, 36; Nehem., V, 13; VIII, 6.
[337] I Cor., XIV, 16; Justino, _Apol. I_, 65, 67.
[338] I Cor., XIV, 7, 8, no lo demuestra. El uso del verbo ψάλλω no
lo prueba tampoco. Este verbo implicaba originariamente el uso de un
instrumento de cuerdas, pero con el tiempo vino á ser sinónimo de
«cantar salmos.»
[339] Col., III, 16; Efes., V, 19.
[340] Véase Du Cange, en la voz _Lollardi_ (edic. Didot). Compárense
las cantinelas de Cevenols. _Avertissemens prophétiques d’Elie Marion_
(Lóndres 1707), págs. 10, 12, 14, etc.
[341] Jac., V, 13.
[342] Mat., XVI, 28; XXIV, 34; Marc., VIII, 39; XIII, 30; Luc., IX, 27;
XXI, 32.
[343] _Act._, primeros capítulos.
[344] _Act._, V, 42.
[345] Véase, por ejemplo, _Act._, II, 34 y sig., y en general todos los
discursos de los primeros capítulos.
[346] I Cor., I, 22; II, 4-5; II Cor., XII, 12; I Tes., I, 5; II Tes.,
II, 9; Gal., III, 5; Rom., XV, 18-19.
[347] Rom., XV, 19; II Cor., XII, 12; I Thess, I, 5.
[348] _Act._, V, 12-16. Las _Act._ abundan en milagros. El de Eutico
(_Act._, XX, 7-12) lo cuenta con toda seguridad un testigo ocular. Lo
mismo sucede en cuanto á _Act._, XXVIII. Comp. Papias, en Eusebio, _H.
E._, III, 39.
[349] Los exorcismos judíos y cristianos fueron considerados como los
más eficaces, aun por los mismos paganos. Damascio, _Vida de Isidoro_,
56.
[350] _Act._, V, 15.
[351] I Cor., XII, 9 y sig., 28 y sig.; _Constit. apost._, VIII, I.
[352] Ireneo, _Adv. hær._, II, XXXII, 4; V, VI, 1; Tertuliano, _Apol._,
23, 43; _Ad Scapulam_, 2; _De corona_, 11; _De spectaculis_, 24; _De
anima_, 57; _Constit. apost._, capítulo citado, el cual parece sacado
de la obra de san Hipólito sobre los _Charismata_.
[353] En cuanto á los Mormones, los milagros son cosa cotidiana; cada
cual tiene los suyos. Jules Remy, _Voy. au pays des Mormons_, I, p.
140, 192, 259-260; II, 53 y sig.
[354] _Act._, IV, 36-37. Cf. _ibid._, XV, 32.
[355] _Ibid._, XIII, 1.
[356] _Ibid._, XXI, 16.
[357] Jos., _Ant._, XIII, X, 4; XVII, XII, 1, 2; Philon, _Leg. ad
Caium_, párrafo 36.
[358] Esto resulta en cuanto á Bernabé de su nombre _Hallévi_ y de
Col., IV, 10-11. _Mnason_ parece ser la traduccion de algun nombre
hebreo en el que entraba la raíz _zacar_, como Zacarías.
[359] Col., IV, 10-11.
[360] _Act._, XII, 12.
[361] I Petri, V, 13; _Act._, XII, 12; Papias, en Eusebio, _H. E._,
III, 39.
[362] _Act._, XII, 12-14. Todo este capítulo en que se cuentan tan
íntimamente cuanto guarda relacion con Pedro, parece haber sido
redactado por Juan Márcos ó segun sus informes.
[363] No siendo comun el nombre de _Marcus_ entre los judíos de aquel
tiempo, no parece que deban referirse á individuos distintos los
pasajes en que se trata de un personaje de este nombre.
[364] Compárese _Act._, VIII, 2 con _Act._, II, 5.
[365] _Act._, VI, 5.
[366] _Ibid._
[367] Compárese _Act._, XXI, 8-9 con Papias, en Eusebio, _Hist. eccl._
III, 39.
[368] Rom., XVI, 7. Es dudoso si Ἰουνίαν proviene de Ἰουνία ó de
Ἰουνίας = _Junianus_.
[369] Pablo los llama sus συγγενεῖς; pero seria difícil decir si esto
significa que eran judíos, ó de la tribu de Benjamin, ó de Tarso, ó
realmente parientes de Pablo. La primera interpretacion parece con
mucho la más probable. Comp. Rom., IX, 3; XI, 14. En todo caso esta
palabra implica que eran judíos.
[370] _Act._, VI, 1, 5; II Cor., XI, 22; Fil., III, 5.
[371] _Act._, II, 9-11; VI, 9.
[372] El Talmud de Jerusalem, _Megilla_, fol. 73 _d_, hace subir el
número á cuatrocientos ochenta. Comp. Midrasch _Eka_, 52 _b_, 70 _d_.
Esta cifra no debe extrañar á los que han visto esas pequeñas mezquitas
de familia que se encuentran á cada paso en las ciudades musulmanas;
pero los datos talmúdicos sobre Jerusalem no merecen mucho crédito.
[373] _Act._, VI, 1.
[374] La epístola de Jacobo está escrita en griego bastante puro;
aunque es cierto que la autenticidad de esta epístola no es segura.
[375] Los sabios escribian en hebreo antiguo, un poco modificado:
trozos como se encuentran en el Talmud de Babilonia _Kidduschin_ fol.
66 _a_, acaso se hayan escrito hácia aquella época.
[376] Jos., _Ant._, último párrafo.
[377] Esto es lo que prueban las transcripciones del griego en siriaco;
yo lo he desarrollado en mis _Éclaircissements tirés des langues
sémitiques sur quelques points de la prononciation grecque_. (París,
1849.) La lengua de las inscripciones griegas de Siria es muy mala.
[378] Jos., _Ant._, loc. cit.
[379] _Sat._, I, V, 105.
[380] Véanse los textos reunidos traducidos por Eugenio Burnouf.
_Introd. à l’hist. du buddhisme indien_, I, p. 137 y sig. y sobre todo
p. 198-199.
[381] Véase _Vida de Jesús_, p. 181 y 211.
[382] _Act._, II, 45; IV, 34, 37; V, 1.
[383] _Act._, V, 1 y sig.
[384] _Ibid._, II, 45; IV, 35.
[385] _Act._, VI, 1 y sig.
[386] Véase más arriba, p. 148.
[387] _Act._, XXI, 8.
[388] Fil., I, 1; I Tim., III, 8 y sig.
[389] Rom., XVI, 1, 12; I Tim. III, 11; V, 9 y sig.; Plinio, _Epist._,
X, 97. Las epístolas á Timoteo no son probablemente de San Pablo; pero
tienen mucha antigüedad.
[390] Rom., XVI, 1; I Cor, IX, 5; Filem., 2.
[391] I Tim., V, 9 y sig.
[392] _Constit. apost._, VI, 17.
[393] Sap., II, 10; Eccli., XXXVII, 17; Mat., XXIII, 14; Marc., XII,
40; Luc., XX, 47; Jac., I, 27.
[394] Mischna, _Sota_, III, 4.
[395] Talm. de Bab., _Sota_, 22 _a_; comp. I Tim., V, 13; Buxtorf, _Lex
chald. talm. rabb._, en las voces צלינית y שובבית.
[396] _Act._, VI, 1.
[397] _Ibid._, XII, 12.
[398] I Tim., V, 9 y sig. Comp. _Act._, IX, 39, 41.
[399] I Tim., V, 3 y sig.
[400] _Eclesiastés_, VII, 27; _Eclesiástico_, VII, 26 y sig.; IX, 1 y
sig.; XXV, 22 y sig.; XXVI, 1 y sig.; XLII, 9 y sig.
[401] Véase el manuscrito griego n.º 64 de la Biblioteca imperial
(fondo antiguo), fol. 11, donde se habla de los trajes de las viudas
en la Iglesia oriental. El traje de las calogrías es hoy dia poco más
ó menos el mismo; el tipo de la religiosa oriental es el de la viuda,
mientras que el de la monja latina es el de la vírgen.
[402] Comp. el _Pastor de Hermas_, vis. II, ch. 4.
[403] Καλογρία, nombre de las religiosas en la Iglesia oriental. Καλός
reune aquí los dos sentidos de «bello» y «bueno».
[404] Véase más arriba, p. 161, nota 395.
[405] I Cor., XII entero.
[406] Las congregaciones pietistas de América, que son, en el
protestantismo, el equivalente á los conventos católicos, recuerdan
tambien por muchos rasgos las iglesias primitivas. Véase L. Bridel,
_Récits américains_ (Lausanne, 1861.)
[407] Prov., III, 27 y sig.; X, 2; XI, 4; XXII, 9; XXVIII, 27; Eccli.,
III, 23 y sig.; VII, 36; XII, 1 y sig.; XVIII, 14; XX, 13 y sig.; XXXI,
11; Tobías, II, 15, 22; IV, 11; XII, 9; XIV, 11; Daniel, IV, 24; Talm.
de Jerus., _Peah_, 15 _b_.
[408] Mat., VI, 2; Mischna, _Schekalim_, V, 6; Talm. de Jerus.,
_Demai_, fol. 23 _b_.
[409] _Act._, X, 2, 4, 31.
[410] Salmo CXXXIII.
[411] _Act._, II, 44-47; IV, 32-35.
[412] _Ibid._, II, 41.
[413] Véase, más arriba, p. 148, 158-159.
[414] _Act._, VI, 5; XI, 20.
[415] _Act._, IV, 6. Véase _Vida de Jesús_, p. 364 y sig.
[416] _Act._, IV, 1-31; V, 17-41.
[417] Véase _Vida de Jesús_, p. 137.
[418] _Act._, V, 41.
[419] _Ibid._, IV, 5-6; V, 17; Comp. Jac., II, 6.
[420] Γένος ἀρχιερατικόν, en las _Actas_, l. c.; ἀρχιερεῖς, en Josefo,
_Ant._, XX, VIII, 8.
[421] _Act._, XV, 5; XXI, 20.
[422] Añadamos que la antipatía de Jesús y de los fariseos parece haber
sido exagerada por los evangelistas sinópticos, tal vez á causa de los
acontecimientos que causaron la huida de los cristianos al otro lado
del Jordan. No puede negarse que Jacobo, hermano del Señor, no fuera
casi un fariseo.
[423] _Act._, V, 34 y sig. Véase _Vida de Jesús_, p. 220-221.
[424] _Act._, VI, 8-VII, 59.
[425] Probablemente los descendientes de los judíos que habian sido
llevados á Roma como esclavos, y fueron libertados más tarde. Philon,
_Leg. ad Caium_, § 23; Tácito. _Ann._, II, 85.
[426] Véase _Vida de Jesús_, pág. 354, 396, 424.
[427] Mat., XV, 2 y sig.; Marc., VII, 3; Gal. I, 14.
[428] Compárese Gal., III, 19; Hebr., II, 2; Jos., _Ant._, XV, V, 3.
Se figuraban que Dios mismo no se habia manifestado en las teofanías
de la antigua ley, pero que habia colocado en su lugar una especie de
intermediario el _maleak Jehovah_. Véase en los diccionarios hebreos la
voz מלאך.
[429] Deuter., XVII, 7.
[430] _Act._, VII, 59; XXII, 20; XXVI, 10.
[431] Juan, XVIII, 31.
[432] Jos., _Ant._, XVIII, IV, 2.
[433] Jos., _Ant._, XV, XI, 4; XVIII, IV, 2. Comp. XX, I, 1, 2.
[434] Todo el proceso de Jesús lo demuestra. Compárese _Act._, XXIV,
27; XXV, 9.
[435] Suetonio, _Caius_, 16; Dion Casio, LIX, 8, 12; Jos., _Ant._,
XVIII, V, 3; VI, 10; II Cor., XI, 32.
[436] Ventidius Cumanus experimentó aventuras semejantes. Es verdad
que Josefo exagera las desgracias de cuantos fueron adversarios de su
nacion.
[437] Madden, _History of Jewish Coinage_, pág. 134 y sig.
[438] Jos., _Ant._, XVIII, IV, 3.
[439] _Ibid._, XVIII, V, 3.
[440] _Act._, VIII, 2. Las palabras ἀνὴρ εὐλαβὴς designan un prosélito,
no un judío puro. Cf. _Act._, II, 5.
[441] _Act._, VIII, 1 y sig.; XI, 19. _Act._, XXVI, 10, hace creer que
hubo otras muertes además de la de Estéban. Pero no es necesario abusar
de las palabras en las redacciones de un estilo tan variado. Comp.
_Act._, IX, 1-2 á XXII, 5 y XXVI, 12.
[442] Compárese _Act._, I, 4; VIII, 1, 14; Gal., I, 17 y sig.
[443] _Act._, IX, 26-30 prueba que, en el pensamiento del autor, las
expresiones de VIII, 1 no tienen un sentido tan absoluto como podria
creerse.
[444] Lo que sucedió á los esenios.
[445] Lo que sucedió á los franciscanos.
[446] I Tes., II, 14.
[447] _Act._, VIII, 3; IX, 13, 14, 21, 26; XXII, 4, 19; XXVI, 9 y sig.;
Gal., I, 13, 23; I Cor., XV, 9; Fil., III, 6; I Tim., I, 13.
[448] Gal., I, 14; _Act._, XXVI, 5; Fil., III, 5.
[449] _Act._, IX, 13, 21, 26.
[450] _Act._, VIII, 1, 4; XI, 19.
[451] _Act._, VIII, 5 y sig. Que no era el apóstol resulta de los
pasajes _Act._, VIII, 1, 5, 12, 14, 40; XXI, 8 comparados entre ellos.
Es verdad que el versículo _Act._, XXI, 9 comparado con lo que dicen
Papias (en Eusebio, _H. E._, III, 39), Polícrates (_ibid._, V, 24),
Clemente de Alejandría (_Strom._, III, 6) hacen identificar al apóstol
Felipe de que hablan estos tres escritores eclesiásticos, con el Felipe
que desempeña un papel importante en las _Actas_, pero es más natural
admitir que el versículo en cuestion contiene un error y ha sido
interpolado que contradecir la tradicion de las iglesias de Asia y aun
de Hierápolis, donde se retiró Felipe. Los datos particulares que posee
el autor del cuarto Evangelio (escrito, segun parece, en el Asia menor)
acerca del apóstol Felipe se encuentran así explicados.
[452] Véase _Vida de Jesús_, c. XIV. La tendencia especial del autor de
las _Actas_ tambien se encuentra aquí. Véase Introd., p. XX, XXXVIII y,
más abajo, p. 191, 228.
[453] _Act._, VIII, 5-40.
[454] Jos., _Ant._, XVIII, IV, 1, 2.
[455] Hoy dia _Jit_ sobre el camino de Nablus á Jaffa, á una hora y
media de Nablus y de Sebastia. Véase Robinson, _Biblical researches_,
II, p. 308, nota; III, 134 (segunda ed.) y su mapa.
[456] Las noticias que relativas á este personaje nos dan los
escritores Cristianos, son tan fabulosas, que naturalmente se han
suscitado dudas sobre la realidad de su existencia; dudas tanto más de
tener en cuenta, cuanto que en la literatura pseudo-clementina, Simon
el Mágico, es con frecuencia un sinónimo de San Pablo. Nosotros no
podemos admitir, sin embargo, que la leyenda de Simon se apoye bajo
esta única base. ¿Cómo es posible que el autor de las _Actas_, tan
favorable á San Pablo, hubiese aceptado un dato cuyo sentido hostil no
podia ocultársele? La continuacion cronológica de la escuela Simoniana,
los escritos que de ella nos quedan, los caractéres precisos de
topografía y cronología que nos da San Justino, compatriota de nuestro
taumaturgo, no se explican, por lo demás, ni aun en la hipótesis de que
la persona de Simon fuera imaginaria. (Véase sobre todo Justino, _Apol.
II_, 15, y _Dial. cum. Tryph._, 120.)
[457] _Act._, VIII, 5 y sig.
[458] _Ibid._, VIII, 9 y sig.
[459] Justino, _Apol. I_, 26, 56.
[460] Homil. pseudo-clem., XVII, 15, 17; Quadratus, en Eusebio, _H.
E._, IV, 3.
[461] _Act._, VIII, 25.
[462] _Ibid._, VIII, 26-40.
[463] I Macab., X, 86, 89; XI, 60 y sig. Jos., _Ant._, XIII, XIII, 3;
XV, VII, 3; XVIII, XI, 5; _B. J._, I, IV, 2.
[464] Robinson, _Bibl. researches_, II, p. 41 y 514-515 (2.ª ed.)
[465] Talm. de Bab., _Erubin_, 53 _b_ y 54 _a_; _Sota_ 46 _b_.
[466] Isaías, LIII, 7.
[467] Hoy Merawi, cerca de Gebel-Barkal (Lepsius, _Denkmæler_, I, pl. 1
y 2 _bis_.) Estrabon, XVII, I, 54.
[468] Estrabon, XVII, I, 54; Plinio, VI, XXXV, 8; _Dion Casio_, LIV, 5;
Eusebio, _H. E._, II, 1.
[469] Los descendientes de estos judíos existen todavía bajo el nombre
de _Falasyán_. Los misioneros que les convirtieron vinieron de Egipto.
La version de la Biblia ha sido hecha sobre la version griega. Los
_Falasyán_ no son israelitas de sangre.
[470] Juan, XII, 20; _Act._, X, 2.
[471] Véase Deuter., XXIII, 1. Es verdad que εὐνοῦχος puede tomarse
como calificativo designando un ayuda de cámara ó funcionario de la
corte oriental; pero δυνάστης basta á dar esta idea; εὐνοῦχος debe ser
tomado aquí en sentido propio.
[472] _Act._, VIII, 26, 29.
[473] Deducir de ahí que toda esta historia ha sido inventada por el
autor de las _Actas_ nos parece temerario. El autor de las _Actas_
insiste sobre los hechos que apoyan sus teorías; pero no creemos
introduzca en sus reseñas hechos puramente simbólicos ó imaginarios á
su placer. Véase la Introd., p. XXXVI-XXXVII.
[474] Para el estado análogo de los primeros Mormones, véase Jules
Remy, _Voyage au pays des Mormons_ (París, 1860), I, p. 195 y sig.
[475] _Act._, VIII, 39-40. Comp. Luc., IV, 14.
[476] _Act._, IX, 32, 38.
[477] _Ibid._, VIII, 40; XI, 11.
[478] _Act._, XXI, 8.
[479] Jos., _B. J._, III, IX, 1.
[480] _Act._, XXIII, 33 y sig.; XXV, 1, 5; Tácito, _Hist._, II, 79.
[481] Jos., _B. J._, III, IX, 1.
[482] Jos., _Ant._, XX, VIII, 7; _B. J._, II, XIII, 5,--XIV, 5; XVIII,
1.
[483] Talm. de Jerusalem, _Sota_, 21, _b_.
[484] Jos., _Ant._, XIX, VII, 3-4; VIII, 2.
[485] _Act._, XI, 19.
[486] _Ibid._, IX, 2, 10, 19.
[487] Esta fecha resulta de la comparacion de los capítulos IX, XI, XII
de las _Actas_ con Gal., I, 18; II, 1, y del sincronismo que presenta
el capítulo XII de las _Actas_ con la historia profana, sincronismo
que fija al año 44 la fecha de los hechos explicados en este capítulo.
[488] _Act._, IX, 11; XXI, 39; XXII, 3.
[489] En la epístola á Filemon, escrita hácia el año 61, él se califica
de _anciano_ (v. 9). En _Act._, VII, 57 es calificado de jóven por un
hecho relativo al año 37, poco más ó menos.
[490] De la misma manera que los _Jesús_ se hacian llamar _Jason_; los
_José_, _Hegesipo_; los _Eliacim_, _Alcimo_, etc. San Gerónimo (_De
viris ill._, 5) supone que Pablo tomó su nombre del procónsul Sergio
Paulo (_Act._, XIII, 9). Semejante version no parece admisible. Si las
_Actas_ no dan á Saulo el nombre de Pablo hasta que entra en relaciones
con este personaje, será tal vez porque la supuesta conversion de
Sergio fué el primer acto notable de Pablo como apóstol de los gentiles.
[491] _Act._, XIII, 9 y siguientes; la atribucion de todas las
epístolas; II Petri, III, 15.
[492] Las calumnias ebionitas no deben tomarse en serio (Epifanio,
_Adv. hær._, hær. XXX, 16 y 25).
[493] San Gerónimo, _loc. cit._ Inadmisible como la presenta San
Gerónimo, esta tradicion parece no obstante tener algun fundamento.
[494] Rom., XI, 1; Fil., III, 5.
[495] _Act._, XXII, 28.
[496] _Act._, XXIII, 6.
[497] Fil., III, 5; _Act._, XXVI, 5.
[498] _Act._, VI, 9; Philon, _Leg. ad Caium_, § 36.
[499] Estrabon, XIV, X, 13.
[500] _Ibid._, XIV, X, 14-15; Philostrato, _Vida de Apolonio_, I, 7.
[501] Jos., _Ant._, último párrafo. Cf. _Vida de Jesús_, p. 33-34.
[502] Philostrato, _loc. cit._
[503] _Act._, XXVII, 22 y sig.; XXI, 37.
[504] Gal., VI, 11; Rom., XVI, 22.
[505] II Cor., XI, 6.
[506] _Act._, XXI, 40. He explicado antes el sentido de la palabra
ἑβραιστί. _Hist. des lang. sémit._, II, I, 5; III, I, 2.
[507] _Act._, XXVI, 14.
[508] I Cor., XV, 33. Cf. Meinecke, _Menandri fragm._, p. 75.
[509] Tit., I, 12; _Act._, XVII, 28. La autenticidad de la carta á Tito
es muy dudosa. En cuanto al discurso relativo al capítulo XVII de las
_Actas_, es obra más bien del autor de las _Actas_ que de San Pablo.
[510] El verso citado de Arato (_Phænom._, 5) se encuentra
efectivamente en Cleantes (_Himno á Júpiter_, 5.) Los dos lo tomaron
sin duda de algun himno religioso anónimo.
[511] Gal., I, 14.
[512] _Act._, XVII, 22 y sig., teniendo en cuenta la nota 509 de esta
página.
[513] Véase _Vida de Jesús_, pág. 72.
[514] _Act._, XVIII, 3.
[515] _Ibid._, XVIII, 3; I Cor., IV, 12; I Tes., II, 9; II Tes., III, 8.
[516] _Act._, XXIII, 16.
[517] II Cor., VIII, 18, 22; XII, 18.
[518] Rom., XVI, 7, 11, 21. Sobre el sentido de συγγενής en estos
pasajes, véase más arriba, p. 148, nota 369.
[519] Véase sobre todo la epístola á Filemon.
[520] Gal., V, 12; Fil., III, 2.
[521] II Cor., X, 10.
[522] _Acta Pauli et Theclæ_, 3, en Tischendorf, _Acta Apost. apocr._
(Leipzig 1851), p. 41 y las notas (texto antiguo, aunque no debe ser el
original de que habla Tertuliano); el _Philopatris_, 12 (obra compuesta
hácia el año 363); Malala, _Chonogr._, p. 257, edit. por Bonn;
Nicéforo, _Hist. eccl._, II, 37. Todos estos pasajes, sobre todo el de
Philopatris, suponen bastante antigüedad en sus retratos. Esto les da
cierta autoridad, á pesar de todo, Malala, Nicéforo y hasta el mismo
autor de las _Actas de Santa Tecla_ quieren hacer de Pablo un hombre
bello.
[523] I Cor., II, 1 y sig.; II Cor., X, 1-2, 10; XI, 6.
[524] I Cor., II. 3; II Cor., X, 10.
[525] II Cor., XI, 30; XII, 5, 9, 10.
[526] I Cor., II, 3; II Cor., I, 8-9; X, 10; XI, 30; XII, 5, 9-10;
Gal., IV, 13-14.
[527] II Cor., XII, 7-10.
[528] I Cor., VII, 7-8 y el contexto.
[529] I Cor., VII, 7-8; IX, 5. Este segundo pasaje está lejos de
tener peso. Fil., IV, 3, hace suponer lo contrario. Comp. Clemente de
Alejandría, _Strom._, III, 6, y Eusebio, _Hist. eccl._, III, 30. Solo
el pasaje I Cor., VII 7-8 es el único que tiene aquí peso.
[530] I Cor., VII, 7-9.
[531] _Act._, XXII, 3; XXVI, 4.
[532] _Ibid._, XXII, 3. Pablo no habla de este maestro en los pasajes
de sus epístolas donde seria natural que le nombrara (Fil., III, 5).
No es imposible que el autor de las _Actas_ hubiese puesto á su héroe
en relacion con el más célebre doctor de Jerusalem del cual sabia el
nombre. Hay absoluta contradiccion entre los principios de Gamaliel
(_Act._, V, 34 y sig.) y la conducta de Pablo antes de su conversion.
[533] Véase la _Vida de Jesús_, p. 220-221.
[534] Gal., I, 13-14; _Act._ XXII, 3; XXVI, 5.
[535] II Cor., V, 16, no lo implica en manera alguna. Los pasajes
_Act._, XXII, 3; XXVI, 4 inducen á creer que Pablo se encontró en
Jerusalem al mismo tiempo que Jesús. Pero esto no es una razon que
pruebe que los dos se vieron.
[536] _Act._, XXII, 4, 19; XXVI, 10-11.
[537] _Ibid._, XXVI, 11.
[538] Gran sacerdote de 37 á 42. Jos., _Ant._, XVIII, V, 3; XIX, VI, 2.
[539] _Act._, IX, 1-2, 14; XXII, 5; XXVI, 12.
[540] Véase _Revue numismatique_, nueva série, t. III (1858), p. 296 y
sig., 362 y sig., _Revue archéol._, abril de 1864, p. 284 y sig.
[541] Jos., _B. J._, II, XX, 2.
[542] II Cor., XI, 32. La série de monedas romanas de Damasco ofrece
una interrupcion para los reinados de Calígula y de Claudio. Eckhel,
_Doctrina num. vet._ primera parte, vol. III, p. 330. En la moneda
damasquina el tipo de «_Aretas filheleno_» _ibid._ parece ser de
nuestro Hareth (comunicacion del Sr. Waddington.)
[543] Jos., _Ant._, XVIII, V, 1, 3.
[544] Comp. _Act._, XII, 3; XXIV, 27; XXV, 9.
[545] _Act._, V, 34 y sig.
[546] Véase un rasgo análogo en la conversion de Omar. Ibn-Hischam,
_Sirat errasoul_, p. 226 (edicion Wüstenfeld).
[547] _Act._, IX, 3; XXII, 6; XXVI, 13.
[548] _Act._, IX, 4, 8; XXII, 7, 11; XXVI, 14, 16.
[549] Ahí es donde la tradicion de la edad media fija el lugar del
milagro.
[550] Esto resulta de _Act._, IX, 3, 8; XXII, 6, 11.
[551] _Nahr el-Awadj_.
[552] _Tuleil_.
[553] La llanura está en efecto á más de mil setecientos metros sobre
el nivel del mar.
[554] _Act._, XXVI, 14.
[555] De Jerusalem á Damasco hay ocho dias largos.
[556] _Act._, IX, 8, 9, 18; XXII, 11, 13.
[557] Véase más arriba, p. 201, y II Cor., XII, 1 y sig.
[558] He experimentado un acceso de este género en Byblos; con otras
creencias hubiera ciertamente tomado por visiones las alucinaciones que
entonces tuve.
[559] Poseemos tres relatos de este episodio capital: _Act._, IX, 1
y sig.; XXII, 5 y sig.; XXVI, 12 y sig. Las diferencias que se notan
en estos pasajes prueban que el Apóstol mismo explicaba de distinta
manera su conversion. El relato _Actas_, IX, no es homogéneo, como lo
demostraremos pronto. Compárese Gal., I, 15-17; I Cor., IX, 1; XV, 8;
_Act._, IX, 27.
[560] Entre los _Mormones_ y en los _sueños_ americanos, casi todas las
conversiones son tambien promovidas por una grande tension del alma,
produciendo alucinaciones.
[561] La circunstancia de que los compañeros de Pablo vieron y oyeron
como él puede muy bien ser puramente propia de la leyenda, tanto
más en cuanto los relatos sobre este particular están en manifiesta
contradiccion. Comp. _Act._, IX, 7; XXII, 9; XXVI, 13. La hipótesis de
una caida de caballo se rechaza en todos los relatos. En cuanto á la
opinion que rechaza toda la narracion de las _Actas_, fundándose sobre
la palabra ἐν ἐμοί, de Gal., I, 16, es exagerada. Ἐν ἐμοί, en dicho
pasaje, tiene el sentido de «_para mí_», «_á mí mismo_». Comp. Gal., I,
24. Seguramente tuvo Pablo en un momento dado una vision que determinó
su conversion.
[562] _Act._, IX, 3, 7; XXII, 6, 9, 11; XXVI, 13.
[563] Esto es lo que yo experimenté en mi acceso de Byblos. Los
recuerdos del dia anterior al en que caí sin conocimiento, se
desvanecieron totalmente de mi espíritu.
[564] II Cor., XII, 1 y sig.
[565] _Act._, IX, 27; Gal., I, 16; I Cor., IX, 1; XV, 8; Homilias
pseudo-clementinas, XVII, 13-19.
[566] Compárese lo que pasó á Omar _Sirat errasoul_, p. 226 y sig.
[567] _Act._, IX, 8; XXII, 11.
[568] Su antiguo nombre árabe era _Tarik el-Adhwa_. Aún se le llama
hoy _Tarik el-Mustekim_, que corresponde á Ῥύμη εὐθεῖα. La puerta
oriental (_Bab Scharki_) y algunos vestigios de las columnatas
subsisten todavía. Véanse los textos árabes dados por Wüstenfeld en
la _Zeitschrift für vergleichende Erdkunde_ de Lüdde, año 1842, p.
168; Porter, _Syria and Palestine_, p. 477; Wilson, _The Lands of the
Bible_, II, 345, 351-52.
[569] _Act._, XXII, 11.
[570] El relato del capítulo IX de las _Actas_ parece aquí compuesta de
dos textos mezclados; el uno, más original, comprende los versículos
9, 12 y 18; el otro, más desarrollado, más dialogado, más legendario,
comprende los versículos 9, 10, 11, 13, 14, 15, 16, 17 y 18. El v. 12
ni se refiere á los que preceden ni á los que siguen. El relato XXII,
12-16, es más conforme con el segundo de los textos antes mencionados
que con el primero.
[571] _Act._, IX, 12. Es necesario leer ἄνδρα ἐν ὁράματι, como lleva el
manuscrito B del Vaticano. Comp. vers. 10.
[572] _Act._, IX, 18; comp. _Tobías_, II, 9; VI, 10; XI, 13.
[573] _Act._, IX, 18; XXII, 16.
[574] Gal., I, 1; 8-9, 11 y sig.; I Cor., IX, 1; XI, 23; XV, 8, 9;
Col., I, 25; Efes., I, 19; III, 3, 7, 8; _Act._, XX, 24; XXII, 14-15,
21; XXVI, 16; Homiliæ pseudo-clem., XVII, 13-19.
[575] Gal., I, 17.
[576] Ἀραβία es la provincia de Arabia, teniendo por parte principal la
Auranítide (Haurán).
[577] Gal., I, 17 y sig.; _Act._, IX, 19 y sig.; XXVI, 20. El autor de
las _Actas_ cree que su primera permanencia en Damasco fué corta y que
Pablo, despues de su conversion, fué á Jerusalem donde predicó (Comp.
XXII, 17). Pero el pasaje de la epístola á los Galatas es concluyente.
[578] Véanse las inscripciones descubiertas por los Sres. Waddington y
de Vogüé (_Revue archéol._, abril de 1864, págs. 284 y sig.; _Comptes
rendus de l’Acad. des Inscr. et B.-L._, 1865, págs. 106-108). Compárese
más arriba, p. 174-175.
[579] Dion Casio, LIX, 12.
[580] He desarrollado esto en el _Bulletin archéologique_ de los Sres.
Longperier y de Witte, setiembre de 1856.
[581] El sentido del versículo Gal., I, 16 con los siguientes prueba
que Pablo predicó inmediatamente despues de su conversion.
[582] Jos., _B. J._, I, II, 25; II, XX, 2.
[583] _Act._, IX, 21-22.
[584] Gal., I, 16. Es el sentido de οὐ προσανεθέμην σαρκὶ καὶ αἵματι.
Comp. Mat., XVI, 17.
[585] _Act._, IX, 31.
[586] Véase la confesión atrozmente ingénua de III Macab., VII, 12-13.
[587] Léase el libro III (apócrifo) de los Macabeos, entero, y
compáresele con el de Ester.
[588] Suetonio, _Caius_, 22, 52; Dion Casio, LIX, 26-28; Philon,
_Legatio ad Caium_, párrafo 25, etc.; Josefo, _Ant._, XVIII, VIII; XIX,
I, 1-2; _B. J._, II, X.
[589] Philon, _Leg. ad Caium_, párrafo 30.
[590] Philon, _In Flaccum_, párrafo 7; _Leg. ad Caium_, párrafos 18,
20, 26, 43.
[591] Philon, _Leg. ad Caium_, § 29; Josefo, _Ant._, XVIII, VIII; _B.
J._, II, X; Tácito, _Ann._, XII, 54; _Hist._, V, 9, completando el
pasaje primero con el segundo.
[592] Philon, _Leg. ad Caium_, § 27, 30, 44 y sig.
[593] _Act._, IX, 31.
[594] Gal, I, 18-19; II, 9.
[595] _Act._, XI, 29-30. Véase, más arriba, p. 124.
[596] _Act._, IX, 32.
[597] Hoy Ludd.
[598] _Act._, IX, 32-35.
[599] Jaffa.
[600] Jos., _Ant._, XIV, X, 6.
[601] _Act._, IX, 43; X, 6, 17, 32.
[602] Mischna, _Ketuboth_, VII, 10.
[603] Comp. Gruter, p. 891, 4; Reinesius, _Inscript._, XIV, 61;
Mommsen, _Inscr. regni Neap._, 622, 2034, 3092, 4985; Pape, _Wört. der
griech. Eigenn._, á esta voz. Cf. Jos., _B. J._, IV, III, 6.
[604] _Act._, IX, 36 y sig.
[605] _Ibid._, IX, 39. El griego dice: ὅσα ἐποίει μετ’ αὐτῶν οὖσα.
[606] _Ibid._, IX, 32, 41.
[607] _Act._, X, 9-16; XI, 5-10.
[608] _Ibid._, X, 1-XI, 18.
[609] Habia al menos treinta y dos (Orelli y Henzen, _Inscr. lat._,
números 90, 512, 6756).
[610] Comp. _Act._, XXVII, 1 y Henzen, núm. 6709.
[611] Compárese Luc., VII, 2 y sig. Lucas se complace en esta idea de
los centuriones virtuosos y judíos por el alma sin la circuncision
(véase la Introd., p. XXIII). Pero el ejemplo de Izate (Jos., _Ant._,
XX, II, 5) prueba que tales situaciones eran posibles. Comp. Jos., _B.
J._, II, XXVIII, 2; Orelli, _Inscr._, número 2523.
[612] _Act._, X, 2, 7.
[613] Esto parece en contradiccion con Gal., II, 7-9. Pero la conducta
de Pedro por lo que respecta á la admision de los gentiles fué siempre
poco consistente. Gal., II, 12.
[614] _Act._, XI, 18.
[615] _Ibid._, XV, 1 y sig.
[616] II Cor., II, 32-33; _Act._, IX, 23-25.
[617] Gal., I, 18.
[618] Gal., I, 48.
[619] _Ibid._, I, 23.
[620] _Act._, IX, 26.
[621] Gal., I, 18.
[622] _Act._, IX, 26.
[623] _Act._, IX, 27. Toda esta parte de las _Actas_ tiene poco valor
histórico para poder afirmar que la generosa accion de Bernabé tuviera
lugar durante los quince primeros dias que Pablo pasó en Jerusalem;
pero hay sin duda, atendida la forma con que las _Actas_ presentan el
hecho, un sentimiento verdadero de las relaciones entre Pablo y Bernabé.
[624] Gal., I, 19-20.
[625] _Ibid._, I, 18. Por consiguiente, es imposible admitir como
exactos los versículos 28-29 del c. IX de las _Actas_. El autor de las
_Actas_ abusa de estas emboscadas y proyectos homicidas. Las _Actas_
difieren de la epístola á los Galatas en suponer que la primera
estancia de San Pablo en Jerusalem duró más y fué más cercana á su
conversion. Naturalmente la epístola merece más crédito aunque no sea
más que por la cronología y las circunstancias materiales.
[626] Véase sobre todo la epístola á los Galatas.
[627] Epístola á los Galatas, I, 11-12 y casi todo el resto; I Cor.,
IX, 1 y sig.; XV, 1 y sig.; II Cor., XI, 21 y sig.
[628] Se encuentra el sentimiento más ó menos directo: Rom., XII, 14; I
Cor., XIII, 2; II Cor., III, 6; I Tes., IV, 8; V, 2, 6.
[629] Gal., I, 22-23.
[630] _Act._, XXII, 17-21.
[631] _Act._, IX, 29-30.
[632] Gal., I, 21.
[633] _Act._, IX, 30; XI, 25. El dato cronológico capital de esta época
de la vida de San Pablo es Gal., I, 18; II, 1.
[634] La Cilicia tenia una Iglesia en el año 51. _Act._, XV, 23, 41.
[635] En la epístola á los Galatas (vers. 56) es donde Pablo se coloca
por primera vez en el rango de los apóstoles (I, 1 y el siguiente).
Segun Gal., II, 7-10, recibiria este título en 51. Sin embargo, no lo
usa aún en la firma de las dos epístolas á los Tesalonicenses, que son
del año 53. I Tes., II, 6 no implica un título oficial. El autor de las
_Actas_ no da jamás á Pablo el título de _apóstol_. Los _apóstoles_
para el autor de las _Actas_ son _los Doce_. _Act._, XIV, 4, 14 es una
excepcion.
[636] _Act._, XI, 19.
[637] Jos., _B. J._, III, II, 4. Roma y Alejandría eran las dos
primeras. Comp. Estrabon, XVI, II, 5.
[638] C. Otfried Müller, _Antiquit. Antiochenæ_ (Gœttingæ 1839), p. 68.
Juan Crisóstomo, _In sanct. Ignatium_, 4 (Opp. t. II, p. 597, edic.
Montfaucon); _In Matth._ homilia LXXXV, 4 (t. VII, p. 810) evalúa
la poblacion de Antioquía en doscientas mil almas, sin contar los
esclavos, los niños y los inmensos suburbios. La poblacion actual no
cuenta más de siete mil habitantes.
[639] Las calles análogas de Palmira, Gerasa, Gadara, Sebastia eran
probablemente imitaciones del gran _Corso_ de Antioquía.
[640] Se encuentran algunos restos en la direccion de _Bab Bolos_.
[641] Dion Crisóstomo, Orat. XLVII (t. II, p. 229, edic. de Reiske);
Libanio, _Antiochicus_, p. 337, 340, 342, 356 (edic. Reiske); Malala,
p. 232 y sig., 276, 280 y sig., (edic. de Bonn). El constructor de
estas grandes obras fué Antíoco Epifano.
[642] Libanio, _Antioch._, 342, 344.
[643] Pausanias, VI, II, 7; Malala, p. 201; Visconti, _Mus. Pio-Clem._,
t. III, 46. Véanse sobre todo las medallas de Antíoco.
[644] Pieria, Bottia, Penea, Tempe, Castalia, juegos olímpicos, Iopolis
(que se refiere á Io). La ciudad pretendia deber su celebridad á Inaco,
á Orestes, á Dafne, á Triptolemo.
[645] Véase Malala, p. 199; Espartiano, _Vida de Adriano_, 14; Juliano,
_Misopogon_, p. 361-362; Am. Marcelino, XXII, 14; Eckhel, _Doct.
num. vet._, pars 1.ª, III, p. 326; Guigniaut, _Religions de l’ant._,
planchas n.º 268.
[646] Juan Crisóstomo, _Ad. pop. Antioch._ homil. XIX, 1 (t. II, p.
189); _De sanctis martyr._, 1, (t. II, p. 651.)
[647] Libanio, _Antioch._, p. 348.
[648] _Act. SS. Maii_, V, p. 383, 409, 414, 415, 416; Assemani, _Bib.
Or._, II, 323.
[649] Juvenal, Sat., III, 62 y sig.; Estacio, _Silvas_, I, VI, 72.
[650] Tácito, _Ann._, II, 69.
[651] Malala, p. 284, 287, y sig.; Libanio, _De angariis_, p. 555 y
sig.; _De carcere vinctis_, p. 455 y sig.; _Ad Timocratem_, p. 385;
_Antioch._, p. 323; Philostr., _Vida de Apol._, I, 16; Luciano, _De
saltatione_, 76; Diod. Sic., frag. l. XXXIV, n.º 34 (p. 538, ed.
Dindorf); Juan Cris., Homil. VII _in Matth._, 5 (t. VII, p. 113);
LXXIII _in Matth._, 3 (_ibid._, p. 712); _De consubst. contra Anom._, 1
(t. I, p. 501); _De Anna_, 1 (t. IV, p. 730); _De Dav. et Saule_, III,
1 (t. IV, 768-770); Juliano, _Misopogon_, p. 343, 350, ed. Spanheim;
_Actos de Santa Tecla_ atribuidos á Basilio de Seleucia, publicados por
P. Pantinus (Amberes, 1608.), p. 70.
[652] Philostr., _Apol._, III, 58; Ausonio, _Clar. Urb._, 2; J.
Capitolin, _Verus_, 7; _Marco Aur._, 25; Herodiano, II, 10; Juan de
Antioquía en las _Excerpta Valesiana_, p. 844; Suidas, en la voz
Ἰοβιανός.
[653] Juliano, _Misopogon_, p. 344, 365, etc.; Eunapio, _Vidas de los
Sofistas_, p. 496, ed. Boissonade (Didot); Amiano Marcelino, XXII, 14.
[654] Juan Cris., _De Lazaro_, II, 11 (t. I, p. 722-723).
[655] Cic., _Pro Archia_, 3, teniendo en cuenta la exageracion típica
de un abogado.
[656] Philostrato, _Vida de Apolonio_, III, 58.
[657] Malala, p. 287-289.
[658] Juan Crisóst., Homil. VII _in Matth._, 5, 6 (t. VII, p. 113).
Véase O. Müller, _Antiquit. Antioch._, p. 33, nota.
[659] Libanio, _Antiochicus_, p. 355-356.
[660] Juvenal, III, 62 y sig., y Forcellini, en la voz _ambubaja_,
observando que la palabra _ambuba_ es siriaca.
[661] Libanio, _Antioch._, p. 315; _De carcere vinctis_, p. 455, etc.;
Juliano, _Misopogon_, p. 367, edic. Spanheim.
[662] Libanio, _Pro rhetoribus_, p. 211.
[663] Libanio, _Antiochicus_, p. 363.
[664] Libanio, _Antiochicus_, p. 354 y sig.
[665] La muralla actual, que es del tiempo de Justiniano, presenta las
mismas particularidades.
[666] Libanio, _Antioch._, p. 337, 338, 339.
[667] El lago _Ak-Deniz_, que forma por este lado el límite actual del
territorio de Antakieh, no existia, á lo que parece, en la antigüedad.
Véase Ritter, _Erdkunde_, XVII, p. 1149, 1613 y sig.
[668] Jos., _Ant._, XII, III, 1; XIV, XII, 6; _B. J._, II, XVIII, 5;
VII, III, 2-4.
[669] Jos., _Contra Apion._, II, 4; _B. J._, VII, III, 3-4; V, 2.
[670] Malala, p. 244-245; Jos., _B. J._, VII, V, 2.
[671] _Act._, VI, 5.
[672] _Ibid._, XI, 19 y sig.
[673] Compárese Jos., _B. J._, II, XVIII, 2.
[674] _Act._, XI, 20-21. La lectura correcta es Ἕλληνας. Ἕλληνιστάς
proviene de una falsa cercanía con IX, 29.
[675] Malala, p. 245. El relato de Malala no puede ser exacto, pues
Josefo no dice una palabra de la invasion de que habla el cronista.
[676] _Ibid._, p. 243, 265-266. Comp. _Comptes rendus de l’Acad. des
Inscr. et B.-L._, sesion del 17 Agosto 1865.
[677] S. Atanasio, _Tomus ad Antioch._ (Opp. t. I, p. 771, edic.
Montfaucon); san Juan Crisóstomo, _Ad. pop. Ant._ homil. I y II, inicio
(t. II, p. 1 y 20); _In Inscr. Act._, II, inicio (t. III, 60); _Chron.
Pasch._, p. 296 (París); Teodoreto, _Hist. eccl._, II, 27; III, 2, 8,
9. La aproximacion de estos pasajes no permite traducir ἐν τῇ καλουμένῃ
Παλαιᾷ por «en lo que se llamaba la ciudad antigua», como han hecho
alguna vez los editores.
[678] Malala, p. 242.
[679] Pococke, _Descript. of the East_, vol. II, parte I, p. 192
(Lóndres, 1745); Chesney, _Expedition for the survey of the rivers
Euphr. and Tigris_, I, 425 y sig.
[680] Es decir á la parte opuesta de la ciudad antigua que todavía está
habitada.
[681] Véase, más abajo, la pág. 251, nota 690.
[682] El tipo de los Maronitas se encuentra de una manera notable en
toda la region de Antakieh, de Soueidieh y de Beylan.
[683] F. Naironi, _Evoplia fidei cathol._ (Romæ, 1694), p. 58 y sig., y
la obra de S. Em. Paul-Pierre Masad, patriarca actual de los Maronitas,
titulada _Kitab ed-durr el-manzoum_ (en árabe, impreso en el convento
de Tamisch en el Kesrouan, 1863).
[684] _Act._, XI, 19-20; XIII, 1.
[685] Gal., II, 11 y sig. lo supone así.
[686] _Act._, XI, 22 y sig.
[687] _Act._, XI, 22-24.
[688] _Act._, XI, 25.
[689] _Act._, XI, 26.
[690] Libanio, _Pro templis_, p. 164 y sig.; _De carcere vinctis_, p.
458; Teodoreto, _Hist. eccl._, IV, 28; Juan Crisóst., Homil. LXXII
_in Matth._, 3 (t. VII, p. 705); _In Epist. ad Ephes._ hom. VI, 4 (t.
XI, p. 44); _In I Tim._ hom. XIV, 3 y sig. (_ibid._, p. 628 y sig.);
Nicéforo, XII, 44; Glicas, p. 257 (ed. Paris).
[691] _Act._, XI, 26.
[692] Los pasajes I Petri, IV, 16, y Jac., II, 7, comparados con
Suetonio _Neron_, 16, y con Tácito, _Ann._, XV, 44, confirman esta
idea. Véase tambien _Act._, XXVI, 28.
[693] Es cierto que se encuentra Ἀσιανός (_Act._, XX, 4; Philon,
_Legatio_, 36; Estrabon, etc.). Pero parece tratarse de un latinismo,
al igual que Δαλδιανοί, y los nombre de secta Σιμωνιανοί, Κηρινθιανοί,
Σηθιανοί, etc. La derivacion helénica de χριστός hubiera sido
χρίστειος. No sirve decir que la terminacion _anus_ es una forma dórica
del griego ηνος; ya no se recordaba nada de esto en el siglo primero.
[694] Tácito (_loc. cit._) lo interpreta así.
[695] Suetonio, _Claudio_, 25. Discutiremos este pasaje en nuestro
próximo libro.
[696] _Corpus inscr. gr._, números 2883 _d_, 3857 _g_, 3857 _p_,
3865 _l_; Tertuliano, _Apol._, 3; Lactancio, _Divin. Inst._, IV, 7.
Compárese la forma francesa _chrestien_.
[697] Jac., II, 7 supone que fué una costumbre momentánea é incierta.
[698] _Act._, XXIV, 5; Tertuliano, _Adv. Marcionem_, IV, 8.
[699] _Nesara_. Los nombres de _meschihoio_ en siriaco, _mesihi_ en
árabe, son relativamente modernos y calcados sobre χριστιανός. El
nombre de «Galileos» es mucho más reciente, y fué Juliano quien lo
puso de moda y aun le declaró oficial, dándole cierto color de ironía
y desprecio. Juliano, _Epist._, VII; Gregorio de Nacianzo, Orat. IV
(invect. I), 76; S. Cirilo de Alej., _Contra Juliano_ II, p. 39 (edic.
Spanheim); _Philopatris_, diálogo atribuido falsamente á Luciano y que
es en realidad de la época de Juliano, § 12; Teodoreto, _Hist. eccl._,
III, 4. Yo creo que, en Epicteto (Arriano, _Dissert._, IV, VII, 6)
y en Marco Aurelio (_Pensamientos_, XI, 3), no designa este nombre
á los cristianos, sino que debe entenderse como sicarios ó zelotas,
discípulos fanáticos de Judas el Galileo ó el Gaulonita y de Juan de
Giscala.
[700] I Petri, IV, 16; Jac., II, 7.
[701] _Act._, XIII, 2.
[702] _Ibid._, XIII, 1.
[703] Véase más arriba, p. 146-147.
[704] _Act._, XIII, 1.
[705] Eusebio, _Chron._, en el año 43; _Hist. eccl._, III, 22; Ignacio,
_Epist. ad Antioch._ (apocr.), 7.
[706] I Cor., XIV entero.
[707] II Cor., XII, 1-5.
[708] Supone en efecto que tuvo lugar esta vision catorce años antes
de escribir la segunda Epístola de los Corintios, que fué por el año
57, poco más ó menos. No es imposible sin embargo que estuviese aún en
Tarso.
[709] Sobre las ideas que tenian los judíos acerca de los cielos
superpuestos, véase _Testam. de los 12 patr._, Leví, 3; _Ascension de
Isaías_, VI, 13; VII, 8 y todo el resto del libro; Talm. de Babil.,
_Chagiga_, 12 _b_; Midraschim, _Bereschith rabba_, sect. XIX, fol. 19
_c_; _Schemoth rabba_, sect. XV, fol. 115 _d_; _Bammidbar rabba_, sect.
XIII, fol. 218 _a_; _Debarim rabba_, sect. II, fol. 253 _a_; _Schir
hasschirim rabba_, fol. 24 _d_.
[710] Compárese Talmud de Babil., _Chagiga_, 14 _b_.
[711] Compárese _Ascension de Isaías_, VI, 15; VII, 3 y sig.
[712] II Cor., XII, 12; Rom., XV, 19.
[713] I Cor., XII entero.
[714] _Act._, XI, 29; XXIV, 17; Gal., II, 10; Rom., XV, 26; I Cor.,
XVI, 1; II Cor., VIII, 4, 14; IX, 1, 12.
[715] Jos., _Ant._, XVIII, VI, 3, 4; XX, V, 2.
[716] Jac., II, 5 y sig.
[717] _Act._, XI, 28; Jos., _Ant._, XX, II, 6; V, 2; Eusebio, _Hist.
eccl._, II, 8 y 12. Compárese _Act._, XII, 20; Tác. _Ann._, XII, 43;
Suetonio, _Claudio_, 18; _Dion Casio_, LX, 11. Aurelio Victor, _Cæs._,
4; Eusebio, _Chron._, años 43 y sig. El reinado de Claudio se vió
afligido casi todos los años por hambres parciales en todo el Imperio.
[718] _Act._, XI, 27 y sig.
[719] El libro de las _Actas_ (XI, 30; XII, 25) dice que Pablo hizo
aquel viaje, pero aquel declara que entre su primera permanencia de
dos semanas y su viaje para el asunto de la circuncision, no fué á
Jerusalem (Gal., II 1, teniendo en cuenta la argumentacion general de
Pablo sobre este punto). Véase más arriba, Introd., p. XXXI-XXXII.
[720] Gal., I, 17-19.
[721] _Act._, XIII, 3; XV, 36; XVIII, 23.
[722] _Ibid._, XIV, 25; XVIII, 22.
[723] Las inscripciones de dichas comarcas confirman plenamente las
indicaciones de Josefo (_Comptes rendus de l’Acad. des Inscr. et
B.-L._, 1865, pág. 106-109).
[724] Josefo, _Ant._, XIX, IV; _B. J._, II, XI.
[725] Jos., _Ant._, XIX, V, 1; VI, 1; _B. J._, II, XI, 5; Dion Casio,
LX, 8.
[726] Dion Casio, LIX, 24.
[727] Jos., _Ant._, XIX, IX, 1.
[728] _Ibid._, XIX, VI, 1, 3; VII, 3, 4; VIII, 2; IX, 1.
[729] _Ibid._, XIX, VII, 4.
[730] Jos., _Ant._, XIX, VI, 3.
[731] Juvenal, Sat. VI, 158-159; Persio, Sat. V, 180.
[732] Philon, _In Flaccum_, § 5 y sig.
[733] Jos., _Ant._, XIX, V, 2 y sig.; XX, VI, 3; _B. J._, II, XII, 7.
Las medidas restrictivas que tomó contra los judíos de Roma (_Act._,
XVIII, 2; Suetonio, _Claudio_, 25; Dion Casio, LX, 6) dependieron de
circunstancias locales.
[734] Jos., _Ant._, XIX, VI, 3.
[735] Jos., _Ant._, XIX, VII, 2; _B. J._, II, XI, 6; V, IV, 2; Tácito,
_Hist._, V, 12.
[736] Tácito, _Ann._, VI, 47.
[737] Jos., _Ant._, XIX, VII, 2; VIII, 1; XX, I, 1.
[738] Jos., _Ant._, XIX, VIII, 1.
[739] Suetonio, _Caius_, 22, 26, 35; Dion Casio, LIX, 24; LX, 8;
Tácito, _Ann._, XI, 8. Como tipo de aquellos reyezuelos de Oriente,
véase la carrera de Herodes Agrippa I por Josefo (_Ant._, XVIII y XIX).
Comp. Horacio, _Sat._, I, VII.
[740] Véase más arriba, p. 178-179, 203-204, 217-218.
[741] _Act._, XII, 3.
[742] _Act._, XII, 1 y sig.
[743] Efectivamente Jacobo fué decapitado y no lapidado.
[744] _Act._, XII, 3 y sig.
[745] _Act._, XII, 9-11. El relato de las _Actas_ es tan conciso, que
es difícil se encuentre lugar en ella para una elaboracion legendaria
prolongada.
[746] Jos., _Ant._, XIX, VIII, 2; _Act._, XII, 18-23.
[747] Jos., _Ant._, XIX, VII, 4.
[748] _Act._, XII, 23. Comp. II Macab., IX, 9; Jos., _B. J._, I,
XXXIII, 5; Talm. de Bab., _Sota_, 35 _a_.
[749] Jos., _Ant._, XIX, VI, 1; XX, I, 1, 2.
[750] Jos., _Ant._, XX, V, 2; _B. J._, II, XV, 1; XVIII, 7 y sig.;
IV, X, 6; V, I, 6; Tácito, _Ann._, XV, 28; _Hist._, I, 11; II, 79;
Suetonio, _Vesp._, 6; _Corpus inscr. græc._, n.º 4957 (cf. _ibid._,
III, p. 311).
[751] Jos., _Ant._, XX, I, 3.
[752] Jos., _Ant._, XX, V, 4; _B. J._, II, XII, 2.
[753] Josefo, que describe con tanta minuciosidad la historia de estas
agitaciones, no mezcla nunca en ellas á los cristianos.
[754] Jos., _Contra Apion._, II, 39; Dion Casio, LXVI, 4.
[755] Jos., _B. J._, IV, IV, 3; V, XIII, 6; Suet., _Aug._, 93;
Estrabon, XVI, II, 34, 37; Tácito, _Hist._, V, 5.
[756] Jos., _Ant._, XIII, IX, 1; XI, 3; XV, 4; XV, VII, 9.
[757] Jos., _B. J._, II, XVII, 10; _Vita_, 23.
[758] Mat., XXIII, 13.
[759] Jos., _Ant._, XX, VII, 1, 3; Comp. XVI, VII, 6.
[760] _Ibid._, XX, II, 4.
[761] _Ibid._, XX, II, 5, 6; IV, 1.
[762] Jos., _B. J._, II, XX, 2.
[763] Séneca, fragm. en San Aug., _De civ. Dei_, VI, 11.
[764] Jos., _Ant._, XX, II-IV.
[765] Tácito, _Ann._, XII, 13, 14. La mayor parte de los nombres de
esta familia son persas.
[766] El nombre de «Elena» lo prueba, á pesar de que es extraño que no
figure el griego en la inscripcion bilingüe (siriaco y siro-caldaico)
del sepulcro de una princesa de dicha familia, descubierto y llevado
á París por el Sr. de Saulcy. Véase _Journal Asiatique_, Diciembre de
1855.
[767] Cf. _Bereschith rabba_, XLVI, 51 _d_.
[768] Segun todas las apariencias, es el monumento conocido en el dia
con el nombre de «Sepulcros de los reyes». Véase _Journal Asiatique_,
en el lugar citado.
[769] Jos., _B. J._, II, XIX, 2; VI, VI, 4.
[770] Talm. de Jerus., _Peah_, 15 _b_, en donde se atribuyen á uno
de los Monobaze algunas máximas que recuerdan enteramente las del
Evangelio (Mateo, VI, 19 y siguientes); Talm. de Bab., _Baba Bathra_,
11 _a_; _Joma_, 37 _a_; _Nazir_, 19 _b_; _Schabbath_, 68 _b_; Sifra, 70
_a_; Bereschith rabba, XLVI, fol. 51 _d_.
[771] Moisés de Corene, II, 35; Orosio, VII, 6.
[772] Lucas, XXI, 21.
[773] Τὰ πάτρια ἔθη, expresion muy familiar en Josefo, cuando defiende
la posicion de los judíos en el mundo pagano.
[774] Se sabe que no existe ningun manuscrito del Talmud para comprobar
las ediciones impresas.
[775] Jos., _Ant._, XX, V, 2.
[776] Jos., _B. J._, II, XVII, 8-10; _Vita_, 5.
[777] La relacion del cristianismo con los dos movimientos de Judas y
de Teudas es hecho por el autor mismo de las _Actas_ (V, 36-37.)
[778] Jos., _Ant._, XX, V, 1; _Act._, V, 36. Se notará el anacronismo
cometido por el autor de las _Actas_.
[779] Jos., _Ant._, XVIII, IV, 1-2.
[780] Jos., _Ant._, XX, V, 3-4; _B. J._, II, XII, 1-2; Tácito, _Ann._,
XII, 54.
[781] Jos., _Ant._, XX, VIII, 5.
[782] Jos., _Ant._, XX, VIII, 5; _B. J._, II, XIII, 3.
[783] Jos., _B. J._, VII, VIII, 1; Mischna, _Sanhedrin_, IX, 6.
[784] Jos., _Ant._, XX, VIII, 6, 10; _B. J._, II, XIII, 4.
[785] Jos., _Ant._, XX, VIII, 6; _B. J._, II, XIII, 5; _Act._, XXI, 38.
[786] Jos., _Ant._, XX, VIII, 6; _B. J._, II, XIII, 6.
[787] Véase más arriba, p. 186, nota 456.
[788] Justino, _Apol. I_, 26, 56. Es singular que Josefo, aunque hable
de las cosas samaritanas, no hable de él.
[789] _Act._, VIII, 9 y sig.
[790] Puede tenerse por una composicion completamente apócrifa: véase
el acuerdo que existe entre el sistema anunciado en este libro y lo
poco que nos enseñan las _Actas_ sobre la doctrina de Simon y sus
_poderes divinos_.
[791] Homil. pseudo-clem., II, 22, 24.
[792] Justino, _Apol. I_ 26, 56; _II_, 15; _Dial. cum Tryph._, 120;
Ireneo, _Adv. hær._, I, XXIII, 2-5; XXVII, 4; II, præf.; III, præf.;
Homil. pseudo-clementinæ, I, 15; II, 22, 25, etc.; _Recogn._, I,
72; II, 7 y sig.; III, 47; _Philosophumena_, IV, VII; VI, I; X, IV;
Epifanio, _Adv. hær_. hær. XXI; Orígenes, _Contra Celsum_, V, 62;
VI, 11; Tertuliano, _De anima_, 34; _Constit. apost._, VI, 16; San
Gerónimo, _In Matth._, XXIV, 5; Teodoreto, _Hæret. fab._, I, 1. Es
en los extractos textuales que dan los _Philosophumena_ y no en los
relatos de otros padres de la Iglesia donde debe buscarse una idea de
_La Grande Exposicion_.
[793] _Philosophum._, IV, VII; VI, I, 9, 12, 13, 17, 18. Compárese
Apocalipsis, I, 4, 8; IV, 8; XI, 17.
[794] _Philosophum._, VI, I, 17.
[795] _Ibid._, VI, I, 16.
[796] Act., VIII, 10; _Philosophum._, VI, I, 18; Homil. pseudo-clemen.,
II. 22.
[797] Alusion á la aventura del poeta Estesícoro.
[798] Ireneo, _Adv. hær._, I, XXIII, 2-4; Homil. pseudo-clemen., II,
23, 25; _Philosophumena_, VI, I, 19.
[799] _Philosophum._, VI, I, 16.
[800] Véase _Vida de Jesús_, p. 247-249.
[801] _Ibid._, p. 247, nota 4.
[802] _Chron. samarit._, c. 10 (ed. Juynboll, Leiden, 1848). Cf.
Reland, _De Sam._, § 7; en sus _Dissertat. miscell._, parte II;
Gesenius, _Comment. de Sam. Theol._ (Halle, 1824), p. 21 y sig.
[803] En el extracto dado por los _Philosophumena_, VI, I, 16 _sub
finem_, se lee una cita debida á los Evangelios sinópticos, la cual
parece ser presentada como encontrándose en el texto de _La Grande
Exposicion_: pero puede tratarse de alguna inadvertencia.
[804] Homil. pseudo-clem., II, 23-24.
[805] Ireneo, _Adv. hær._, I, XXIII, 3; _Philosophum._, VI, I, 19.
[806] Homil. pseudo-clem., II, 22; _Recogn._, II, 14.
[807] Ireneo, _Adv. hær._, II, præf.; III, præf.
[808] Véase la epístola, probablemente auténtica, de San Pablo á los
Colosenses, I, 15 y sig.
[809] Epif., _Adv. hær._, hær. LXXX, 1.
[810] Lo que hace inclinar á esta segunda hipótesis es que la secta de
Simon se cambió pronto en una escuela de prestidigitacion, fábrica de
filtros y de encantamientos. _Philosophumena_, VI, I, 20; Tertuliano,
_De anima_, 57.
[811] _Philosophum._, VI, I, 20. Cf. Orig., _Contra Cels._, I, 57; VI,
11.
[812] Hegesipo, en Eusebio, _Hist. eccl._, IV, 22; Clem. de Alej.,
_Strom._, VII, 17; _Constit. apost._, VI, 8, 16; XVIII, 1 y sig.;
Justino, _Apol. I_, 26, 56; Ireneo, _Adv. hær._, I, XXIII, 5;
_Philosoph._, VII, 28; Epif., _Adv. hær._, XXII y XXIII, init.;
Teodoreto, _Hær. fab._, I, 1, 2; Tertuliano, _De præscr._, 46; _De
anima_, 50.
[813] La más célebre es la de Dositeo.
[814] _Act._, VIII, 9; Ireneo, _Adv. hær._ I, XXIII, 1.
[815] _Philosophumena_, VI, I, 19, 20. El autor solo atribuye estas
perversas doctrinas á los discípulos de Simon. Pero si la escuela tenia
esta fisonomía, el maestro debió tambien tener algo de ello.
[816] Examinaremos más tarde lo que encierran estos relatos.
[817] La inscripcion SIMONI·DEO·SANCTO, transmitida por Justino (_Apol.
I_, 26), como hallada en la isla del Tíber y mencionada despues de él
por otros padres de la Iglesia, era una inscripcion latina del dios
sabino _Semo Sancus_, SEMONI·DEO·SANCO. Encontróse, en efecto, bajo
Gregorio XIII, en la isla de San Bartolomé, una inscripcion, guardada
en el Vaticano, que tiene grabada esta dedicatoria. Véase Baronius,
_Ann. eccl._, ad annum 44; Orelli, _Inscr. lat._, n.º 1860. Habia por
aquella época en la isla del Tíber un colegio de _bidentales_ en honor
de Semo Sancus, conteniendo varias inscripciones del mismo género.
Orelli, n.º 1861 (Mommsen, _Inscr. lat. regni Neapol._, n.º 6770).
Comp. Orelli, n.º 1859; Henzen, n.º 6999; Mabillon, _Museum Ital._,
I, primera parte, p. 84. El n.º 1862 de Orelli no debe tomarse en
consideracion (véase _Corp. inscr. lat._, I, n.º 542).
[818] Este grosero malentendido no se hubiera deshecho sin descubrir
antes las _Philosophumena_, que da extractos textuales de la _Apophasis
magna_ (véase VI, I, 19). Tiro fué célebre por sus cortesanas.
[819] Ἐχθρὸς ἄνθρωπος, ἀντικείμενος. Véanse Homil. pseudo-clem., hom.
XVII toda entera.
[820] Así, en la literatura pseudo-clementina, el nombre de Simon el
Mágico designa por momentos al apóstol San Pablo, á quien el autor
quiere mucho.
[821] Es necesario notar que en las _Actas_ no es todavía tratado
como enemigo. Solo se le atribuye un sentimiento bajo y se deja creer
se arrepentió (VIII, 24). Tal vez todavía vivia Simon cuando fueron
escritas estas líneas y sus relaciones con el cristianismo no habian
todavía llegado á ser malas.
[822] Jos., _Ant._, XX, VII, 1.
[823] _Act._, XII, 1, 25. Nótese toda la contextura de este capítulo.
[824] I Petri, V, 13; Papias, en Eusebio, _Hist. eccl._, III, 39.
[825] _Act._, XIII, 2.
[826] _Gal._, I, 15-16; _Act._, XXII, 15, 21; XXVI, 17-18; I Cor., I,
1; Rom., I, 1, 5; XV, 15 y sig.
[827] _Act._, XIII, 5.
[828] El autor de las _Actas_, partidario de la gerarquía y del poder
de la Iglesia, ha podido introducir esta circunstancia. Pablo nada sabe
de semejante ordenacion ó consagracion. Él tiene conferida su mision
por Jesús y no se cree más ser el enviado por la Iglesia de Antioquía
que por la de Jerusalem.
[829] _Act._, XIII, 3; XIV, 25.
[830] En I Petri, V, 13, Babilonia designa Roma.
[831] Ciceron, _Pro Archia_, 10.
[832] Jos., _B. J._, II, XX, 2; VII, III, 3.
[833] _Act._, XVIII, 24 y sig.
[834] Véase Philon, _De vita contemplativa_, entero.
[835] Pseudo Hermes, _Asclepius_, fol. 158 v., 159 r. (Florencia,
Juntes 1512).
[836] Ciceron, _Pro Flacco_, 28; Philon, _In Flaccum_, § 7; _Leg. ad
Caium_, § 36; _Act._, II, 5-11; VI, 9; _Corp. inscr. gr._, n.º 5361.
[837] _Lex Wisigoth._, libro XII, tít. II y III, en Walter, _Corpus
juris germanici antiqui_, t. I, p. 630 y siguientes.
[838] Véase _Vida de Jesús_, p. 137.
[839] Philon, _In Flacc._, § 5 y 6; Jos., _Ant._, XVIII, VIII, 1; XIX,
V, 2; _B. J._, II, XVIII, 7 y sig.; VII, X, 1; Papiro publicado en las
_Notices et extraits_, XVIII, 2.ª parte, p. 383 y sig.
[840] Dion Casio, XXXVII, 17; LX, 6; Philon, _Leg. ad Caium_, § 23;
Josefo, _Ant._, XIV, X, 8; XVII, XI, 1; XVIII, III, 5; Hor., _Sat._,
I, IV, 142-143; V, 100; IX, 69 y sig.; Persio, V, 179-184; Suetonio,
_Tib._, 36; _Claud._, 25; _Domit._, 12; Juvenal, III, 14; VI, 542 y sig.
[841] _Pro Flacco_, 28.
[842] Jos., _Ant._, XIV, X; Suetonio, _Julius_, 84.
[843] Suet., _Tib._, 36; Tác., _Ann._, II, 85; Jos., _Ant._, XVIII,
III, 4, 5.
[844] Dion Casio, LX, 6.
[845] Suetonio, _Claudio_, 25; _Act._, XVIII, 2; Dion Casio, LX, 6.
[846] Josefo, _B. J._, VII, III, 3.
[847] Séneca, fragmento en San Agust., _De civ. Dei_, VI, 11; Rutilius
Numatianus, I, 395 y sig.; Jos., _Contra Apion._, II, 39; Juvenal, Sat.
VI, 544; XIV, 96 y sig.
[848] Philon, _In Flacc._, § 5; Tác., _Hist._, V, 4, 5, 8; Dion Casio,
XLIX, 22; Juvenal, XIV, 103; Diod. Sic., fragm. I del libro XXXIV y III
del libro XL; Philostrato, _Vida de Apol._, V, 33; I Tes., II, 15.
[849] Jos., _Ant._, XIV, X; XVI, VI; XX, VIII, 7; Philon, _In Flaccum
et Legatio ad Caium_.
[850] Jos., _Ant._, XVIII, III, 4, 5; Juvenal, VI, 543 y sig.
[851] Jos., _Contra Apion._, entero; pasajes precitados de Tácito y
de Diodoro de Sicilia; Pompeyo Trogo (Justino), XXXVI, II; Ptolomeo
Hefesto ó Queno, en las _Script. poet. hist. græci_ de Westermann, p.
194. Cf. Quintiliano III, VII, 2.
[852] Cic., _Pro Flacco_, 28; Tácito, _Hist._, V, 5; Juvenal, XIV,
103-104; Diodoro de Sicilia y Philostrato, lugares citados; Rutilius
Numatianus, I, 383 y sig.
[853] Marcial, IV, 4; Am. Marcel., XXII, 5.
[854] Suetonio, _Aug._, 76; Horacio, _Sat._, I, IX, 69 y sig.; Juvenal,
III, 13-16, 296; VI, 156-160, 542-547; XIV, 96-107; Marcial, _Epigr._,
IV, 4; VII, 29, 34, 54; XI, 95; XII, 57; Rutilius Numat., _l. c._, y
sobre todo Josefo, _Contra Apion._, II, 13; Philon, _Leg. ad Caium_, §
26-28.
[855] Marcial, _Epigr._, XII, 57.
[856] Juvenal, _Sat._, III, 14; VI, 542.
[857] Juvenal, _Sat._, III, 296; VI, 543 y sig.; Marcial, _Epigr._, I,
42; XII, 57.
[858] Marcial, _Epigr._, I, 42; XII, 57; Estacio, _Silvas_, I, VI,
73-74. Véase Forcellini, en la voz _sulphuratum_.
[859] Horacio, _Sat._, I, V, 100; Juvenal, _Sat._ VI, 544 y sig.; XIV,
96 y sig.; Apuleyo, _Florida_, I, 6.
[860] Dion Casio, LXVIII, 32.
[861] Tácito, _Hist._, V, 5, 9; Dion Casio, LXVII, 14.
[862] Horacio, _Sat._, I, IX, 70; _Judæus Apella_ parece encerrar una
broma del mismo género (véanse los escoliastas Acron y Porfirion, sobre
Hor., _Sat._, I, V, 100; compárese el pasaje de S. Avito, _Poemata_, V,
364, citada por Forcellini en la voz _Apella_, pero que yo no encuentro
ni en las ediciones de este Padre, ni en el antiguo manuscrito latino,
Bibl. Imp., n.º 11320, tal como la da el sabio lexicógrafo); Juvenal,
_Sat._, XIV, 99 y sig.; Marcial, _Epigr._, VII, 29, 34, 54; XI, 95.
[863] Josefo, _Contra Apion._, II, 39; Tác., _Ann._, II, 85; _Hist._,
V, 5; Hor., _Sat._, I, IV, 142-143; Juvenal, XIV, 96 y sig.; Dion
Casio, XXXVII, 17; LXVII, 14.
[864] Marcial, _Epigr._, I, 42; XVII, 57.
[865] Juvenal, _Sat._, VI, 546 y sig.
[866] Josefo, _Ant._, XVIII, III, 5; XX, II, 4; _B. J._, II, XX, 2;
_Act._, XIII, 50; XVI, 14.
[867] _Loc. cit._
[868] Josefo, _Ant._, XX, II, 5; IV, 1.
[869] Pasajes citados. Estrabon demuestran más justicia y penetracion
(XVI, II, 34 y sig.). Comp. Dion Casio, XXXVII, 17 y siguientes.
[870] Tác., _Hist._, V, 5.
[871] Josefo, _Contra Apion._, II, 39.
[872] Marcial, XII, 57.
[873] Jos., _Ant._, XIV, X, 6, 11-14.
[874] Ecclesiástico, X, 25, 26, 27.
[875] Rom., I, 24 y sig.
[876] Zac., VIII, 23.
[877] Hor., _Sat._, I, IX, 69; Persio, V, 179 y sig.; Juvenal, _Sat._,
VI, 159; XIV, 96 y sig.
[878] _Contra Apion._, II, 39.
[879] Aulo Persio, V, 179-184; Juvenal, VI, 157-160. La grave
preocupacion del judaismo que se observa en los escritores romanos
del primer siglo, sobre todo en los satíricos, proviene de esta
circunstancia.
[880] Juvenal, _Sat._, III, 62 y sig.
[881] Cic., _De prov. consul._, 5.
[882] Los niños que me habian parecido bonitos en mi primer viaje los
encontré, cuatro años más tarde, feos, comunes y vulgares.
[883] Πατρῴοις θεοῖς, fórmula muy frecuente en las inscripciones sirias
(_Corpus inscr. græc._, números 4449, 4450, 4451, 4463, 4479, 4480,
6015).
[884] _Corpus inscr. græc._, números 4474, 4475, 5936; _Mission de
Phénicie_, l. II, c. II, inscripcion de Abedat. Comp. _Corpus_, números
2271, 5853.
[885] Ζεὺς οὐράνιος, ἐπουράνιος, ὕψιστος, μέγιστος, θεὸς σατράπης.
_Corpus inscr. græc._, números 4500, 4501, 4502, 4503, 6012; Lepsius,
_Denkmæler_, t. XII, fol. 100, n.º 590; _Mission de Phénicie_, p. 103,
104 y sig.
[886] He desarrollado esto en el _Journal Asiatique_, febrero y marzo
de 1859, p. 259 y sig., y en la _Mission de Phénicie_, l. II, c. II.
[887] Código sirio, en Land, _Anecdota Syriaca_, I, p. 152; hechos
diversos de los cuales he sido testigo.
[888] Nacido en el Haurán.
[889] Véase Forcellini, en la palabra _Syrus_. Esta palabra designaba
en general á _los orientales_. Leblant, _Inscript. chrét. de la Gaule_,
I, p. 207, 328-329.
[890] Juvenal, III, 62, 63.
[891] Tal es hoy el temperamento del Sirio cristiano.
[892] Inscripciones en las _Mém. de la Soc. des Antiquaires de Fr._,
t. XXVIII, 4 y sig.; en Leblant, _Inscript. chrét. de la Gaule_, I, p.
CXLIV, 207, 324 y sig., 353 y sig., 375 y sig.; II, 259, 459 y sig.
[893] Los Maronitas colonizan todavía casi todo el Levante á la manera
de los Judíos, de los Armenios, y de los Griegos, aunque en menor
escala.
[894] Léase Ciceron, _De offic._, I, 42; Dionisio de Halicarnaso, II,
28; IX, 25.
[895] Véanse los tipos de esclavos en Plauto y Terencio.
[896] II Cor., XII, 9.
[897] Tácito, _Ann._, II, 85.
[898] Tácito, _Ann._, I, 2; Floro, IV, 3; Pomponio, en el Digesto, l.
I, tít. II, fr. 2.
[899] Helicon, Apeles, Eucéres, etc. Los reyes de Oriente eran
considerados por los romanos como los maestros en tiranía de sus malos
emperadores. Dion Casio, LIX, 24.
[900] Véase la inscripcion del parásito de Antonio, en los _Comptes
rendus de l’Acad. des Inscr. et B.-L._, 1864, p. 166 y sig. Compárese
Tácito, _Ann._, IV, 55-56.
[901] Véase como ejemplo, la oracion fúnebre de Turia por su esposo Q.
Lucrecio Vespillo; texto epigráfico publicado por la primera vez de una
manera completa por Mommsen en las _Mémoires de l’Academie de Berlin_
de 1863, p. 455 y sig. Compárese la oracion fúnebre de Murdia (Orelli,
_Inscr. lat._, núm. 4860) y la de Matidia por el emperador Adriano
(_Mém. de l’Academie de Berlin_, vol. citado, p. 483 y sig.) Suelen
preocuparse muchos por los pasajes de los satíricos latinos donde se
ponen en relieve los vicios de las mujeres muy severamente. Pero esto
es como si se tratara el cuadro de las costumbres generales del siglo
XVII, segun Mathurin Regnier y Boileau.
[902] Orelli, números 2647 y sig., sobre todo 2677, 2742, 4530, 4860.
Henzen, números 7382 y sig., sobre todo núm. 7406; Renier, _Inscr. de
l’Algerie_, núm. 1987. Estos epítetos pueden haber sido con frecuencia
engañosos, pero prueban al menos la importancia que se daba á la virtud.
[903] Plinio, _Epist._, VII, 19; IX, 13; Apiano, _Guerras civiles_, IV,
36. Fannia siguió dos veces al destierro á su esposo Helvidio Prisco; y
fué desterrada por tercera vez despues de su muerte.
[904] El heroismo de Arria es conocido de todos.
[905] Suetonio, _Aug._, 73; Oracion fúnebre de Turia, I, línea 30.
[906] Oracion fúnebre de Turia, I, línea 31.
[907] La opinion mucho más severa de San Pablo (Rom. I, 24 y sig.) se
explica del mismo modo. San Pablo no conocia á la alta sociedad romana,
y sus invectivas son esas de que hacen uso los predicadores y que no
deben nunca tomarse al pié de la letra.
[908] Séneca, _Epist._, XII, XXIV, XXVI, LVIII, LXX; _De ira_, III, 15;
_De tranquillitate animi_, 10.
[909] Apocal., XVII. Cf. Séneca, _Epist._, XCV, 16 y sig.
[910] Suetonio, _Aug._ 48.
[911] Los ejemplos son innumerables en las inscripciones.
[912] Plutarco, _Præc. ger. reipubl._, XV, 3-4; _An seni sit ger.
resp._, entero.
[913] Jos., _Ant._, XIV, X, 22, 23. Comp. Tácito, _Ann._, IV, 55-56;
Rutilius Numatianus, _Itin._, I, 63 y sig.
[914] «Inmensa romanæ pacis majestas.» Plinio, _Hist. nat._, XXVII, 1.
[915] Elio Arístides, _Elogio de Roma_; Plutarco, tratado de la
_Fortuna de los Romanos_, comienzo; Philon, _Leg. ad Caium_, § 21, 22,
39, 40.
[916] Dionisio de Halicarnaso, _Antigüedades romanas_, I, principio.
[917] Plutarco, _Vida de Solon_, 20.
[918] Véase Ateneo, XII, 68; Eliano, _Var. Hist._, IX, 12; Suidas, en
la voz Ἐπίκουρος.
[919] Tácito, _Ann._, I, 2.
[920] Estúdiese el carácter de Euthyphron, en Platon.
[921] Diog. Laercio, II, 101, 116; V, 5, 6, 37, 38; IX, 52; Ateneo
XIII, 92; XV, 52; Eliano, _Var. Hist._, II, 23; III, 36; Plutarco,
_Pericles_, 32; _De plac. philos._, I, VII, 2; Diod. Sic., XIII, VI, 7;
Escol. de Aristófanes, en _Aves_, 1073.
[922] En particular, bajo Vespasiano; caso de Helvidio Prisco.
[923] Trataremos sin embargo de demostrar más adelante que estas
persecuciones, cuando menos hasta la de Decio, se han exagerado.
[924] Los primeros cristianos son, en efecto, muy respetuosos para con
la autoridad romana. Rom., XIII, 1 y sig.; I Petri, IV, 14-16. Para San
Lucas, véase más arriba, Introd., p. XXIII-XXIV.
[925] Diógenes Laercio, VII, I, 32, 33; Eusebio, _Prepar. Evang._ XV,
15; y, en general, el _De legibus_ y el _De officiis_ de Ciceron.
[926] Terencio, _Heautont._, I, I, 77; Cic. _De finibus bon. et mal._,
V, 23; _Partit. orat._, 16, 24; Ovidio, _Fastos_, II, 684; Lucano, VI,
54 y sig.; Séneca, _Epist._, XLVIII, XCV, 51 y sig.; _De ira_, I, 5;
III, 43; Arriano, _Dissert de Epict._, I, IX, 6; II, V, 26; Plutarco,
_De la fort. de los Rom._, 2; _De la fort. de Alejandro_, I, 8, 9.
[927] Virgilio, _Egl._, IV; Séneca, _Medea_, 375 y sig.
[928] Tác., _Ann._, II, 85; Suetonio, _Tib._, 35; Ovidio, _Fast._, II,
497-514.
[929] Las inscripciones de mujeres contienen frases sublimes. «Mater
omnium hominum, parens omnibus subveniens,» en Renier, _Inscr. de
l’Algerie_ n.º 1987. Comp. _ibid._, n.º 2756; Mommsen, _Inscr. R. N._,
n.º 1431, «Duobus virtutis et castitatis exemplis,» _Not. et mém.
de la Soc. de Constantine_, 1865, pág. 158. Véase la inscripcion de
Urbanille, en Guérin, _Voy. archéol. dans la rég. de Tunis_, I, 289 y
la deliciosa inscripcion, Orelli, núm. 4648. Muchos de estos textos son
posteriores al primer siglo, pero no eran nuevos los sentimientos que
expresaban cuando se escribieron.
[930] _Propos de table_, I, V, 1; _Vida de Demóst._, 2; el diálogo _Del
amor_, 2; y sobre todo el _Consuelo_ á su esposa.
[931] «Caritas generis humani,» Cic., _De finibus_, V, 23. «Homo sacra
res homini,» Séneca, _Epist._., XCV, 33.
[932] Séneca, _Epist._, XXXI, XLVII; _De benef._, III, 18 y sig.
[933] Tácito, _Ann._, XIV, 42 y sig.; Suetonio, _Claudio_, 25; Dion
Casio, LX, 29; Plinio, _Epist._, VIII, 16; Inscrip., de Lanuvium, col.
2, líneas 1-4 (en Mommsen, _De coll. et sodal. Rom._, ad calcem);
Séneca el Orador, _Controv._, III, 21; VII, 6; Séneca el Filós.,
_Epist._, XLVII; _De benef._, III, 18 y sig.; Columela, _De re
rustica_, I, 8; Plutarco, _Vida de Caton el Viejo_, 5; _De ira_, 11.
[934] _Epist._, XLVII, 13.
[935] Caton, _De re rustica_, 58, 59, 104; Plutarco, _Vida de Caton_,
4, 5. Compárense las máximas casi tan duras del _Eclesiástico_, XXXIII,
25 y sig.
[936] Tácito, _Ann._, XIV, 60; Dion Casio, XLVII, 10; LX, 16; LXII, 13;
LXVI, 14; Suetonio, _Caius_, 16; Apiano, _Guerras civiles_, IV, desde
el capítulo XVII (sobre todo el cap. XXXVI y sig.) hasta el cap. LI.
Juvenal, VI, 476 y sig., describe las costumbres de la peor sociedad.
[937] Horacio, _Sat._, I, VI, 1 y sig.; Cic., _Epist._, III, 7; Séneca
el Orador, _Controv._, I, 6.
[938] Suetonio, _Caius_, 15, 16; _Claudio_, 19, 23, 25; _Neron_, 16;
Dion Casio, LX, 25, 29.
[939] Tácito, _Ann._, VI, 17; comp. IV, 6.
[940] Tácito, _Ann._, XIII, 50-51; Suetonio, _Neron_, 10.
[941] Epitafio del joyero Evodio (hominis boni, misericordis, amantis
pauperes), _Corpus inscr. lat._, n.º 1027, inscripcion del siglo
de Augusto. (Cf. Egger, _Mém. d’hist. anc. et de phil._, p. 351 y
sig.); Perrot, _Exploration de la Galatie_, etc., p. 118-119, πτωχοὺς
φιλέοντα; _Oracion fúnebre de Matidia_, por Adriano (_Mém. de l’Acad.
de Berlin_ para 1863, p. 489); Mommsen, _Inscr. regni Neap._, n.º 1431,
2868, 4880; Séneca el Orador, _Controv._, I, 1; III, 19; IV, 27; VIII,
6; Séneca el Filósofo, _De clem._, II, 5, 6; _De benef._, I, 1; II, 11;
IV, 14; VII, 31. Compárese Leblant, _Inscr. chrét. de la Gaule_, II, p.
23 y sig.; Orelli, n.º 4657; Fea, _Framm. de’ fasti consol._, p. 90; R.
Garrucci, _Cimitero degli ant. Ebrei_, p. 44.
[942] _Corpus inscr. græc._, n.º 2758.
[943] _Ibid._, n.º 2194 _b_, 2511, 2759 _b_.
[944] Es preciso recordar que Corinto en la época romana era una
colonia de extranjeros, establecida, en el mismo lugar que ocupaba la
antigua ciudad, por César y por Augusto.
[945] Luciano, _Demonax_, 57.
[946] Dion Casio, LXVI, 15.
[947] Véase sobre todo Elio Arístides, tratado contra la comedia, (I,
p. 751 y sig., edic. Dindorf).
[948] Es notable que en varias ciudades del Asia Menor los restos
de los teatros antiguos son todavía hoy otros tantos focos de
prostitucion. Comp. Ovidio, _Arte de Amar_, I, 89 y sig.
[949] Orelli-Henzen, núms. 1172, 3362 y sig., 6669; Guérin, _Voy. en
Tunisie_, II, p. 59; Borghesi, _Obras completas_, IV, p. 269 y sig.;
E. Desjardins, _De tabulis alimentariis_ (París 1854); Aurelio Victor,
_Epítome_, Nerva; Plinio, _Epist._, I, 8; VII, 18.
[950] Inscripcion en Desjardins, _op. cit._, parte II, cap. I.
[951] Suetonio, _Aug._, 41, 46; Dion Casio, LI, 21; LVIII, 2.
[952] Tácito, _Ann._, II, 87; VI, 13; XV, 18, 39; Suetonio, _Aug._, 41,
42; _Claudio_, 18. Comp. Dion Casio, LXII, 18; Orelli, n.º 3358 y sig.;
Henzen, 6662 y sig.; Forcellini, en el artículo _Tessera frumentaria_.
[953] _Odisea_, VI, 207.
[954] Eurípides, _Suppl._, v. 773 y sig.; Aristóteles, _Retór._, II,
VIII; _Ética á Nicómaco_, VIII, I; IX, X. Véase Estobeo, _Florilegio_,
XXXVII y CXIII, y, en general, los fragmentos de Menandro y de los
cómicos griegos.
[955] Aristóteles, _Política_, VI, III, 4 y 5.
[956] Ciceron, _Tusculanas_, IV, 7, 8; Séneca, _De clem._, II, 5, 6.
[957] Papiro del Louvre, n.º 37, col. 1, ligne 21, en las _Notices et
extraits_, t. XVIII, 2.ª parte, p. 298.
[958] Véase más arriba, p. 123.
[959] Apoc., XVII y sig.
[960] Virgilio, _Egl._ IV; _Georg._ I, 463 y sig.; Horacio, _Od._, I,
II; Tácito, _Ann._, VI, 12; Suetonio, _Aug._, 31.
[961] Véase, por ejemplo, _De republ._, III, 22, citado y conservado
por Lactancio, _Instit. div._, VI, 8.
[962] Véase, por ejemplo, la admirable carta XXXI á Lucilio.
[963] Suetonio, _Vesp._, 18; Dion Casio, t. VI, pág. 558 (edic. Sturz);
Eusebio, _Chron._, en el año 89; Plinio, _Epist._, I, 8; Henzen,
_Suppl. à Orelli_, p. 124, núm. 1172.
[964] Oracion fúnebre de Turia, I, líneas 30-31.
[965] Véase sobre todo el primer libro de Valerio Máximo, la obra de
Julius Obsequens sobre los Prodigios y los _Discursos sagrados_ de Elio
Arístides.
[966] Augusto (Suetonio, _Aug._, 90-92), César mismo, segun se
dice (Plinio _Hist. nat._, XXVIII, IV, 7, pero tengo mis dudas),
participaban de ella.
[967] Manilio, Higino, traducciones de Arato.
[968] Ciceron, _Pro Archia_, 10.
[969] Suetonio, _Claudio_, 25.
[970] Josefo, _Ant._, XIX, V, 3.
[971] _Bereschith rabba_, cap. LXV, fol. 65 _b_; du Cange, en la voz
_matricularius_.
[972] Ciceron, _De legibus_, II, 8; Vopiscus, _Aureliano_, 19.
[973] «Religio sine superstitione.» Oracion fúnebre de Turia, I, líneas
30-31. Véase el _Tratado de la supersticion_ de Plutarco.
[974] Véase Meliton, Περὶ ἀληθείας, en el _Spicilegium syriacum_ de
Cureton, p. 43 ó en el _Spicil. Solesmense_ de dom Pitra, t. II, p.
XLI, para darse cuenta de la impresion que esto producia en los judíos
y cristianos.
[975] Suetonio, _Aug._, 52; Dion Casio, LI, 20; Tácito, _Ann._, I, 10;
Aurelio Victor, _Cæs._, 1; Apiano, _Bell. Civ._, V, 132; Jos., _B.
J._, I, XXI, 2, 3, 4, 7; Noris, _Cenotaphia Pisana_, dissert. I, cap.
4; _Kalendarium Cumanum_, en _Corpus inscr. lat._, I, p. 310, Eckhel,
_Doctrina num. vet._, parte 2.ª, vol. VI, p. 100, 124 y sig.
[976] Tácito, _Ann._, IV, 55-56. Comp. Valerio Máximo, pról.
[977] Corinto; la única ciudad de Grecia que contó en los primeros
siglos con un cristianismo considerable, no era ya en aquella época una
ciudad helénica.
[978] Heráclides, Cornutus. Comp. Cic., _De natura deorum_, III, 23-25,
60, 62-64.
[979] Plutarco, _Consolatio ad uxorem_, 10; _De sera numinis vindicta_,
22. Heuzey, _Mission de Macédoine_, p. 128; _Revue archéologique_,
Abril 1864 p. 282.
[980] Lucrecio, I, 63 y sig.; Salustio, _Catil._, 52; Cic., _De nat.
deorum_, II, 24, 28; _De divinat._, II, 33, 35, 57; _De haruspicum
responsis_, casi entero; _Tuscul._, I, 16; Juvenal, Sat. II, 149-152;
Séneca, _Epist._, XXIV, 17.
[981] «Sua cuique civitati religio est, nostra nobis.» Cic., _Pro
Flacco_, 28.
[982] Cic., _De nat. deorum_, I, 30, 42; _De divinat._, II, 12, 33,
35, 72; _De harusp. resp._, 6, etc.; Tito Livio, I, 19; Quinto Curcio,
IV, 10; Plutarco, _De plac. phil._, I, VII, 2; Diod. Sic., I, II, 2;
Varron, en S. Agust., _De civit. Dei_, IV, 31, 32; VI, 6; Dionisio de
Halic., II, 20; VIII, 5; Valerio Máximo, I, II.
[983] Cic., _De divinat._, II, 15; Juvenal, II, 149 y sig.
[984] Tác., _Ann._, XI, 15; Plinio, _Epist._, X, 97, _sub fin._
Estúdiese el personaje de Serapio en Plutarco, _De Pythiæ oraculis_.
Comp. _De EI apud Delphos_, init. Véase sobre todo Valerio Máximo,
libro I entero.
[985] Juv., Sat. VI, 489, 527 y sig.; Tácito, _Ann._, XI, 15. Comp.
Luciano _Asamblea de los dioses_; Tertuliano, _Apolog._, 6.
[986] Jos., _Ant._, XVIII, III, 4; Tácito, _Ann._, II, 85; Le Bas,
_Inscrip._, parte V, n.º 395.
[987] Plutarco, _De Pyth. orac._, 25.
[988] Véase Luciano, _Alexander seu pseudomantis_ y _De morte
Peregrini_.
[989] Séneca, _Epist._, XII, XXIV, LXX; Inscripcion de Lanuvium, 2.ª
col., líneas 5-6; Orelli, 4404.
[990] Dion Casio, LXVI, 13; LXVII, 13; Suetonio, _Domit._, 10; Tácito,
_Agrícola_, 2, 45; Plinio, _Epist._, III, 11; Philostrato, _Vida de
Apolonio_, I, VII, entero; Eusebio, _Chron._, ad ann. Chr. 90.
[991] Dion Casio, LXII, 29.
[992] Arriano, _Dissert. de Epicteto_, I, II, 21.
[993] _Ibid._, I, XXV, 22.
[994] Valerio Máximo., I, III; Tito Livio, XXXIX, 8-18; Ciceron, _De
legibus_, II, 8; Dionis. de Halic., II, 20; Dion Casio, XL, 47; XLII,
26; Tertuliano, _Apol._, 6; _Adv. nationes_, I, 10.
[995] Propercio, IV, I, 17; Lucano, VIII, 831; Dion Casio, XLVII, 15;
Arnobio, II, 73.
[996] Valerio Máximo, I, III, 3.
[997] Dion Casio, XLVII, 15.
[998] Jos., XIV, X. Comp. Ciceron, _Pro Flacco_, 28.
[999] Suet., _Aug._, 31, 93; Dion Casio, LII, 36.
[1000] Suet., _Aug._, 93.
[1001] Dion Casio, LIV, 6.
[1002] Jos., _Ant._, XVI, VI.
[1003] _Ibid._, XVI, VI, 2.
[1004] Dion. Casio, LII, 36.
[1005] Jos., _B. J._, V, XIII, 6. Comp. Suetonio, _Aug._, 93.
[1006] Suetonio, _Tib._, 36; Tác., _Ann._, II, 85; Jos., _Ant._,
XVIII, III, 4, 5; Philon, _In Flaccum_, § 1; _Leg. ad Caium_, § 24;
Séneca, _Epist._, CVIII, 22. El aserto de Tertuliano (_Apolog._, 5),
reproducido por otros escritores eclesiásticos, acerca de cuál seria la
intencion de Tiberio al colocar á Jesucristo en el rango de los dioses,
no merece ser discutida.
[1007] Dion Casio, LX, 6.
[1008] Tácito, _Ann._, XI, 15.
[1009] Dion Casio, LX, 6; Suetonio, _Claudio_, 25; _Act._, XVIII, 2.
[1010] Dion Casio, LX, 6.
[1011] Jos., _Ant._, XIX, V, 2; XX, VI, 3; _B. J._, II, XII, 7.
[1012] Suet., _Neron_, 56.
[1013] Tácito, _Ann._, XV, 44; Suetonio, _Neron_, 16. Esto se
desarrollará más tarde.
[1014] Tácito, _Ann._, XIII, 32.
[1015] Comp. Dion Casio (Xiphilin), _Domit._, sub fin.; Suetonio,
_Domit._, 15. Esta distincion se hace formalmente en el Digesto, l.
XLVII, tít. XXII, _de Coll. et Corp._, 1 y 3.
[1016] Cic., _Pro Flacco_, 28.
[1017] Esta distincion se indica en las _Actas_, XVI, 20-21. Cf. XVIII,
13.
[1018] Cic., _Pro Flacco_, 28; Juvenal, XIV, 100 y sig.; Tácito,
_Hist._, V, 4, 5; Plinio, _Epist._, X, 97; Dion Casio, LII, 30.
[1019] Jos., _B. J._, VII, V, 2.
[1020] Elio Arístides, _Pro Serapide_, 53; Juliano, Orat. IV, p. 136 de
la edicion de Spanheim, y las planchas grabadas recogidas por Leblant
en el _Bulletin de la Soc. des Antiq. de Fr._, 1859, p. 191-195.
[1021] Tác., _Ann._, II, 85; Suet., _Tib._, 36; Jos., _Ant._, XVIII,
III 4-5; carta de Adriano, en Vopiscus, _Vita Saturnini_, 8.
[1022] Dion Casio, XXXVII, 17.
[1023] Véanse las inscripciones publicadas ó corregidas en la _Revue
archéol._, nov. 1864, 397 y sig.; dic. 1864, p. 460 y sig.; junio 1865,
p. 451-452 y p. 497 y sig.; sept. 1865, p. 214 y sig.; abril 1866;
Ross, _Inscr. græc. ined._, fasc. II, n.º 282, 291, 292; Hamilton,
_Researches in Asia Minor_, vol. II, n.º 301; _Corpus insc. græc._,
núms. 120, 126, 2525 _b_, 2562; Rhangabé, _Antiq. hellen._, n.º 811;
Henzen n.º 6082; Virgilio, _Egl._, V, 30. Comp. Harpocracion, _Lex._,
en la palabra ἐρανιστής; Festus, en la palabra _Thiasitas_; Digesto,
XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 4; Plinio, _Epist._, X, 93, 94.
[1024] Aristóteles, _Étic. á Nicom._, VIII, IX, 5; Plut., _Cuest.
griegas_, 44.
[1025] Wescher, en los _Archives des missions scientif._, 2.ª série, t.
I, p. 432, y _Rev. arch._ Setiembre 1865, p. 221-222. Cf. Aristóteles,
_Œeconom._, II, 3; Estrabon, IX, I, 15; _Corpus inscr. gr._ n.º 2271,
líneas 13-14.
[1026] Κληρωτοί.
[1027] Κλῆρος. La Etimología eclesiástica de κλῆρος es distinta y alude
á la situacion de la tribu de Leví en Israel, pero no es imposible
que la palabra se haya tomado primitivamente de las cofradías griegas
(cf. _Act._, I, 25-26; I Petri, V, 3; Clem. de Alej., en Eusebio, _H.
E._, III, 23.) Wescher ha encontrado entre los dignatarios de estas
cofradías un ἐπίσκοπος (_Rev. arch._, Abril 1866). Véase, más arriba,
p. 129. La asamblea se titulaba algunas veces συναγωγή (_Rev. arch._,
Setiembre 1865, p. 216; Pollux, IX, VIII, 143.)
[1028] _Corp. inscr. gr._, n.º 126. Comp. _Rev. arch._, Setiembre 1865,
p. 216.
[1029] Wescher, en la _Revue archéol._, Diciembre 1864, p. 460 y sig.
[1030] Véase más arriba, p. 348, nota 979.
[1031] Á las cofradías griegas les sucedia tambien algo de esto.
Inscrip. en la _Rev. arch._, Diciembre 1864, p. 462 y sig.
[1032] Digesto, XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 4.
[1033] Tito Livio, XXIX, 10 y sig.; Orelli y Henzen, _Inscr. lat._, c.
V. § 21.
[1034] Dion Casio, LII, 36; LX, 6.
[1035] Tito Livio, XXXIX, 8-18. Comp. el decreto epigráfico en el
_Corpus inscr. latinarum_, I, p. 43-44. Cf. Cic., _De legibus_, II, 8.
[1036] Cic., _Pro Sext._, 25; _In Pis._, 4; Asconio, _In Cornelianam_,
75, (edic. Orelli); _In Pisonianam_, p. 7-8; Dion Casio, XXXVIII, 13,
14; Digesto, III, IV, _Quod cujusc._, 1; XLVII, XXII, _de Coll. et
Corp._, entero.
[1037] Suetonio, _Domit._, 1; Dion Casio, XLVII, 15; LX, 6; LXVI, 24.,
pasajes de Tertuliano y de Arnobio precitados.
[1038] Suetonio, _César_, 42; _Aug._, 32; Jos., _Ant._, XIV, X, 8; Dion
Casio, LII, 36.
[1039] «Kaput ex S. C. P. R. Quibus coire, convenire, collegiumque
habere liceat. Qui stipem menstruam conferre volent in funera, ii in
collegium coeant, neque sub specie ejus collegi nisi semel in mense
coeant conferendi causa unde defuncti sepeliantur.» Inscripcion
de Lanuvium, 1.ª col., líneas 10-13, en Mommsen, _De collegiis et
sodaliciis Romanorum_ (Kiliæ, 1843), p. 81-82 y _ad calcem_. Cf.
Digesto, XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 1; Tertuliano, _Apolog._, 39.
[1040] Inscrip. de Lanuvium, 2.ª col., líneas 3, 7; Digesto, XLVII,
XXII, _de Coll. et Corp._, 3.
[1041] Digesto XLVII, XI, _de Extr. crim._, 2.
[1042] _Ibid._, XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 1 y 3.
[1043] Heuzey, _Mission de Macédoine_, p. 71 y sig.; Orelli, _Inscr._,
n.º 4093.
[1044] Orelli, 2409; Melchiorri y P. Visconti, _Silloge d’iscrizioni
antiche_, p. 6.
[1045] Véanse las piezas relativas á los colegios de Esculapio é Higia,
de Júpiter Cernenus y de Diana y Antínoo, en Mommsen, _op. cit._, p. 93
y sig. Comp. Orelli, _Inscr. lat._, n.º 1710 y sig., 2394, 2395, 2413,
4075, 4079, 4107, 4207, 4938, 5044; Mommsen, _op. cit._, p. 96, 113,
114; de Rossi, _Bullettino di archeol. cristiana_, 2.º año, n.º 8.
[1046] Inscripcion de Lanuvium, 1.ª col., línea 6-7; Orelli, 2270; de
Rossi, _Bullett. di archeol. crist._, 2.º año, n.º 8.
[1047] Inscripcion de Lanuvium, 2.ª col., líneas 11-13; Orelli, 4420.
[1048] Inscripcion de Lanuvium, 1.ª col., líneas 3-9, 21; 2.ª col.,
líneas 7-17; Mommsen, _Inscr. regni Neap._, 2559; Marini, _Atti_, p.
398; Muratori, 491, 7; Mommsen, _De coll. et sod._, p. 109 y sig., 113.
Comp. I Cor., XI, 20 y sig. El presidente de las iglesias cristianas es
llamado por los paganos θιασάρχης. Luciano, _Peregrinus_, 11.
[1049] Inscrip. de Lanuvium, 2.ª col., línea 7.
[1050] Inscripcion de Lanuvium, 2.ª col., líneas 24-25.
[1051] _Ibid._, 2.ª col., líneas 26-29. Cf. _Corpus inscr. gr._, n.º
126.
[1052] Orelli, _Inscr. lat._, n.º 2399, 2400, 2405, 4093, 4103;
Mommsen, _De coll. et sod. Rom._, p. 97; Heuzey, _l. c._ Compárense aún
hoy los pequeños cementerios de las cofradías en Roma.
[1053] Hor., _Sat._, I, VIII, 8 y sig.
[1054] _Funeraticium._
[1055] Inscrip. de Lanuvium, 1.ª col., líneas 24, 25, 32.
[1056] Inscrip. de Lanuvium, 2.ª col., líneas 3-5.
[1057] Ciceron, _De offic._, I, 17; Schol. Bobb. ad Cic., _Pro Archia_,
X, 1. Comp. Plutarco, _De frat. amore_, 7; Digesto, XLVII, XXII, _de
Coll. et Corp._, 4. En una inscripcion de Roma el fundador de una
sepultura estipula que todos cuantos se depositen allí han de ser de su
religion, _ad religionem pertinentes meam_ (de Rossi, _Bullettino di
archeol. crist._, tercer año, n.º 7, p. 54).
[1058] Tertuliano, _Ad Scapulam_, 3; de Rossi, _op. cit._, tercer año,
n.º 12.
[1059] S. Justino, _Apol. I_, 67; Tertuliano, _Apolog._, 39.
[1060] Ulpiano, _Fragm._, XXII, 6; Digesto, III, IV, _Quod cujusc._,
1; XLVI, I, _de Fid. et Mand._, 22; XLVII, II, _de Furtis_, 31; XLVII,
XXII, _de Coll. et Corp._, 1 y 3; Gruter, 322, 3 y 4; 424, 12; Orelli,
4080; Marini, _Atti_, p. 95; Muratori, 516, 1; _Mém. de la Soc. des
Antiq. de Fr._, XX, p. 78.
[1061] Dig., XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, entero; Inscr. de
Lanuvium, 1.ª col., líneas 10-13; Marini, _Atti_, p. 552; Muratori,
520, 3; Orelli, 4075, 4115, 1567, 2797, 3140, 3913; Henzen, 6633, 6745;
y otras más en Mommsen, _op. cit._, p. 80 y sig.
[1062] Digesto, XLVII, XI, _de Extr. crim._, 2.
[1063] _Ibid._, XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 2; XLVIII, IV, _ad
Leg. Jul. majest._, 1.
[1064] Dion Casio, LX, 6. Comp. Suetonio, _Neron_, 16.
[1065] Véase la correspondencia administrativa de Plinio y de Trajano.
Plinio, _Epist._, X, 43, 93, 94, 97 y 98.
[1066] «Permittitur tenuioribus stipem menstruam conferre, dum tamen
semel in mense coeant, ne sub prætextu hujusmodi illicitum collegium
coeant (Dig., XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 1).» «Servos quoque
licet in collegio tenuiorum recipi volentibus dominis (_ibid._, 3).»
Cf. Plinio, _Epist._, X, 94; Tertuliano, _Apol._, 39.
[1067] Digesto, I, XII, _de Off. præf. urbi_, 1, § 14 (cf. Mommsen,
_op. cit._, p. 127); III, IV, _Quod cujusc._, 1; XLVII, XX, _de Coll.
et Corp._, 3. Es preciso notar que el excelente Marco Aurelio extendió
cuanto pudo el derecho de asociacion. Dig. XXXIV, V, _de Rebus dubiis_,
20; XL, III, _de Manumissionibus_, 1; y XLVII, XXII, _de Coll. et
Corp._, 1.
[1068] Véase de Rossi, _Bullettino di archeol. cristiana_, tercer año,
núms. 3, 5, 6, 12. El caso de Pomponia Græcina (Tác., _Ann._, XIII,
32.) bajo Neron, es ya muy característico, pero no hay seguridad que
ella fuese cristiana.
[1069] Véase de Rossi, _Roma sotterranea_, I, p. 309; y pl. XXI, núm.
12; y las aproximaciones epigráficas hechas por Léon Renier, _Comptes
rendus de l’Acad. des Inscr. et B.-L._, 1865, p. 289 y sig., y por el
general Creuly, _Rev. arch._, Enero 1866, p. 63-64. Comp. de Rossi,
_Bull._, tercer año, núm. 10, p. 77-79.
[1070] I Cor., I, 26 y sig.; Jac., II, 5 y sig.
[1071] Αἶρε τοὺς ἀθέους. Véase la relacion del martirio de S.
Policarpo, § 3, 9, 12, en Ruinart, _Acta sincera_, p. 31 y sig.
[1072] _Ebionim_. Véase _Vida de Jesús_, p. 179 y sig., y Jac. II, 5 y
sig., Comp. los πτωχοὶ τῷ πνεύματι. Mat., V, 3.
[1073] Véase más arriba, p. 351, 355.
[1074] Tácito, _Ann._, XV, 44; Plinio, _Epist._, X, 97; Suetonio,
_Neron_, 16; _Domit._, 15; el _Philopatris_, entero; Rutilius
Numatianus, I, 389 y sig.; 440 y sig.
[1075] Juan, XV, 17 y sig.; XVI, 8 y sig., 33; XVII, 15 y sig.
[1076] Jac., I, 27.
[1077] Hablo aquí de las tendencias esenciales y primitivas del
cristianismo, y no del cristianismo completamente transformado, sobre
todo por los jesuitas de nuestros dias.
[1078] Véase la historia de los orígenes del babismo, referida por
Gobineau, _Les relig. et les Philos. dans l’Asie centrale_ (París
1865), p. 141 y sig.; y por Mirza Kazem-beg, en el _Journal Asiatique_.
Yo mismo he tomado de dos personas que conocian muy bien la historia
del babismo, datos que confirman el relato de estos dos sabios.
[1079] Gobineau, obra cit. p. 301 y sig.
[1080] Tengo en mi poder otro detalle muy autorizado que dice lo
siguiente: algunos sectarios á quienes se queria obligar á que se
retractasen fueron atados á la boca de un cañon con una mecha muy
larga que ardia lentamente. Entonces se les dijo que se cortaria esta
si querian renegar de Bab, pero ellos, tendiendo los brazos hácia el
fuego, suplicábanles se apresurasen á consumar su felicidad.