NOTAS

[1] El autor de las _Actas_ no da directamente á San Pablo el título de

Apóstol, que solo aplica en general á los miembros del colegio central

de Jerusalem.

[2] Homilias seudo-clementinas, XVII, 13-19.

[3] Justino, _Apol. I_, 39. En las _Actas_ predomina tambien la idea de

que Pedro fué el Apóstol de los gentiles. Véase sobre todo el Cap. X y

compárese I Petri, I, 1.

[4] I Cor., III, 6, 10; IV, 14, 15; IX, 1, 2; II Cor., XI, 2, etc.

[5] Carta de Dionisio de Corinto, en Eusebio, _Hist. eccl._, II, 25.

[6] Los lectores franceses que deseen obtener más ámplios detalles

sobre la discusion y comparacion de las cuatro narraciones, pueden

consultar los siguientes escritos: Strauss, _Vie de Jésus_, 3.ª sec.,

cap. IV y V (traduccion Littré); _Nouvelle Vie de Jésus_, l. I, § 46 y

siguientes; l. II, § 97 y siguientes (Traduccion Nefftzer y Dollfus).

[7] La Iglesia la admite desde luego como evidente. Véase el cánon

de Muratori (_Antiq. Ital._, III, 854), colacionado por Wieseler y

restituido por Laurent (_Neutestamentliche Studien_, Gotha, 1866), lin.

33 y siguientes.

[8] Luc., I, 1-4, _Act._, I, 1.

[9] Véase sobre todo _Act._, XVI, 12.

[10] Sabido es que entre los escritores del Nuevo Testamento es muy

pobre la manera de expresarse, si bien cada uno tiene su pequeño

diccionario, y esto nos proporciona una regla precisa para determinar

quién es el autor de los escritos, aun de los más cortos.

[11] El empleo de esta palabra, _Act._, XIV, 4, 14, es muy indirecto.

[12] Compárese por ejemplo, _Act._, XVII, 14-16; XVIII, 5, á I Tes.,

III, 1-2.

[13] I Cor., XV, 32; II Cor., I, 8; XI, 23 y siguientes. Rom., XV, 19;

XVI, 3 y siguientes.

[14] _Act._, XVI, 6; XVIII, 22-23, comparando la epístola á los Galatas.

[15] Por ejemplo, la estancia en Cesarea queda en la oscuridad.

[16] Mabillon, _Museum Italicum_, I, 1.ª pars, pág 109.

[17] Col., IV, 14.

[18] Véase más arriba, pág. XIV.

[19] Casi todas las inscripciones son latinas, así como en Neapolis

(Cavala) el puerto de Filipos. Véase Heuzey, _Mission de Macédoine_,

pág. 11 y sig. Los notables conocimientos náuticos del autor de las

_Actas_ (véase sobre todo cap. XXVII-XXVIII) dan lugar á creer que era

de Neapolis.

[20] Por ejemplo, _Act._, X, 28.

[21] _Act._, V, 36-37.

[22] Los hebraismos de su estilo pueden ser resultado de una lectura

asídua de las traducciones griegas del Antiguo Testamento, y sobre todo

de la lectura de los escritos compuestos por sus correligionarios de

Palestina, que copia con frecuencia textualmente. Sus citas del Antiguo

Testamento se han hecho sin ningun conocimiento del texto original (por

ejemplo, cap. XV, pág. 16 y sig.).

[23] _Act._, XVII, 22 y sig.

[24] Luc., I, 26; IV, 31; XXIV, 13. Compárese más abajo, página 73,

nota.

[25] Luc., I, 31, comparado con Mateo, I, 21. El nombre de _Juana_ que

solo Lucas conoce, es sospechoso, pues no parece probable que _Juan_

tuviese entonces correspondencia femenina. Sin embargo, véase Talm. de

Bab., _Sota_, 22 _a_.

[26] _Act._, II, 47; IV, 33; V, 13, 26.

[27] _Act._, IX, 22, 23; XII, 3, 11; XIII, 45, 50 y otros muchos

pasajes. Lo mismo sucede con el cuarto Evangelio porque tambien fué

redactado fuera de Siria.

[28] Luc., X, 33 y sig.; XVII, 16; _Act._, VIII, 5 y sig. y lo mismo en

el cuarto Evangelio: Juan, IV, 5 y sig. Comp. Mat., X, 5-6.

[29] _Act._, XXVIII, 30.

[30] Véase _Vida de Jesús_, pág. XVII.

[31] Luc., XXIV, 50. Marc., XVI, 19, viene á decir lo mismo.

[32] _Act._, I, 3, 9.

[33] Véase sobre todo Luc., I, 1, la expresion τῶν πεπληροφορημένων ἐν

ἡμῖν πραγμάτων.

[34] Cap. X, XXII, XXVI.

[35] El centurion Cornelio y el procónsul Sergio Paulo.

[36] _Act._, XIII, 7 y sig.; XVIII, 12 y sig.; XIX, 35 y sig.; XXIV, 7,

17; XXV, 9, 16, 25; XXVII, 2; XXVIII, 17-18.

[37] _Ibid._, XVI, 37 y sig.; XXII, 26 y sig.

[38] Semejantes precauciones no eran raras: el Apocalipsis y la

epístola de Pedro designan á Roma con palabras embozadas.

[39] Luc., I, 4.

[40] _Act._, I, 22.

[41] Véase la _Vida de Jesús_, pág. XXXIX y sig.

[42] Esto se nota principalmente en la historia del Centurion Cornelio.

[43] _Act._, II, 47; IV, 33; V, 13, 26. Cf. Luc., XXIV, 19-20.

[44] _Act._, II, 44-45; IV, 34 y sig.; V, 1 y sig.

[45] I Cor., XII-XIV. Comp. Marc., XVI, 17, y _Act._, II, 4, 13; X, 46;

XI 15; XIX, 6.

[46] Compárese _Act._, III, 2 y sig. á XIV, 8 y sig.; IX, 36 y sig. á

XX, 9 y sig.; V, 1 y sig. á XIII, 9 y sig.; V, 15-16 á XIX, 12; XII, 7

y sig. á XVI, 26 y sig.; X, 44 á XIX, 6.

[47] En un discurso que el autor pone en boca de Gamaliel, allá por el

año 36, se trata de Teudas cuya empresa se declara fijamente que fué

anterior á la de Judas el Gaulonita (_Act._, V, 36-37). Ahora bien, la

rebelion de Teudas es del año 44 (Jos., _Ant._, XX, V, 1), y en todo

caso muy posterior á la del Gaulonita (Jos., _Ant._, XVIII, I, 1; B.

J., II, VIII, 1).

[48] Las personas que no puedan leer sobre este punto los escritos

alemanes de Baur, Schneckenburger, de Wette, Schwegler y Zeller, donde

se conducen á una solucion definitiva las cuestiones críticas relativas

á las _Actas_, pueden consultar con fruto los _Études historiques et

critiques sur les origines du christianisme_, por A. Stap (París,

Lacroix, 1864), p. 116 y sig.; Michel Nicolas, _Études critiques sur la

Bible. Nouveau Testament_ (París, Lévy, 1864), p. 223 y sig.; Reuss,

_Histoire de la théologie chrétienne au siècle apostolique_, l. VI, ch.

V; diversos trabajos de los señores Kayser, Scherer, Reuss en la _Revue

de théologie_ de Strasburgo, 1.ª serie, t. II y III; 2.ª serie, t. II y

III.

[49] Para el matiz de οὐ προσανεθέμην σαρκὶ καὶ αἵματι, compárese Mat.,

XVI, 17.

[50] Él mismo lo declara así bajo juramento: léase sobre todo los Cap.

I y II de la epístola de los Galatas.

[51] Act., XII, 1.

[52] Jos., _Ant._, XIX, VIII, 2; _B. J._, II, XII, 6.

[53] La cita de Amos (XV, 16-17), hecha por Jacobo conforme á la

version griega, y que está en desacuerdo con el hebreo, demuestra

claramente que este discurso es una ficcion del autor.

[54] Demostraremos luego que este es el verdadero sentido: en todo caso

la duda sobre la cuestion de saber si Tito se circuncidó ó no, importa

poco para nuestro razonamiento.

[55] Comp. _Act._, XV, 1; Gal., I, 7; II, 12.

[56] I Cor., VIII, 4, 9; X, 25-29.

[57] _Act._, XXI, 20 y sig.

[58] Los ebionitas sobre todo. Véanse las Homilias seudo-clementinas;

Ireneo, _Adv. hær._, I, XXVI, 2; Epifanio, _Adv. hær._, hær. XXX; San

Gerónimo, _In Matth._, XII, init.

[59] Á mi parecer, sin embargo, Ananías y Safira son personajes

imaginarios.

[60] _De divinatione_, II, 57.

[61] Prefacio de los _Études d’histoire religieuse_.

[62] Marc., XVI, 11; Luc., XVIII, 34; XXIV, 11; Juan, XX, 9, 24 y

sig. La opinion contraria expresada en Mat., XII, 40; XVI, 4, 21;

XVII, 9, 23; XX, 19; XXVI, 32; Marc., VIII, 31; IX, 9-10, 31; X, 34;

Luc., IX, 22; XI, 29-30; XVIII, 31 y sig.; XXIV, 6-8; Justino, _Dial.

cum Tryph._, 106, proviene de que á partir de cierta época, se tiene

gran empeño en demostrar que Jesús anunció su resurreccion. Por lo

demás, los sinópticos reconocen que si Jesús habló, los Apóstoles no

comprendieron nada. (Marc., IX, 10, 32; Luc., XVIII, 34; compárese

Luc., XXIV, 8, y Juan, II, 21-22.)

[63] Marc., XVI, 10; Luc., XXIV, 17, 21.

[64] Pasajes precitados, sobre todo Luc., XVII, 24-25; XVIII, 31-34.

[65] Talmud de Babilonia, _Baba Bathra_, 58 _a_, y el extracto árabe

que da el abate Bargés en el _Bulletin de l’Œuvre des pélerinages en

terre sainte_, febrero 1863.

[66] Ibn-Hischam, _Sirat errasoul_, edic. Wüstenfeld, pág. 1012 y sig.

[67] Luc., XXIV, 23; _Act._, XXV, 19; Jos., _Ant._, XVIII, III, 3.

[68] Salmo XVI, 10. El sentido del original es un poco diferente pero

así es como las versiones recibidas traducen el pasaje.

[69] I Tes., IV, 12 y sig.; I Cor., XV entero; Apoc., XX-XXII.

[70] Mat., XVI, 21 y sig.; Marc., VIII, 31 y sig.

[71] Josefo, _Ant._, XVIII, III, 3.

[72] Leer con cuidado los cuatro relatos de los Evangelios y el pasaje

I Cor., XV, 4-8.

[73] Mat., XXVIII, 1; Marc., XVI, 1; Luc., XXIV, 1; Juan, XX, 1.

[74] Juan, XX, 2, parece suponer que María no estaba siempre sola.

[75] Juan, XX, 1 sig., y Marc., XVI, 9 y sig. Es preciso notar que

el Evangelio de Márcos tiene, en nuestros textos impresos del Nuevo

Testamento, dos finales: Marc., XVI, 1-8; Marc., XVI, 9-20, sin hablar

de otros dos, uno de los cuales ha sido conservado por el manuscrito

L de París y el margen de la version filoxeniana (_Nov. Test._ edic.

Griesbach-Schultz, I, pág. 291, nota), el otro por San Gerónimo, _Adv.

Pelag._, l. II (t. IV, 2.ª parte, col. 520, edic. Martianay). El final

XVI, 9 y sig. falta en el manuscrito B del Vaticano, en el _Codex

Sinaiticus_ y en los más importantes manuscritos griegos, pero es de

una remota antigüedad y concuerda con el cuarto Evangelio de una manera

admirable.

[76] Mat., XXVII, 60; Marc., XV, 46; Luc., XXIII, 53.

[77] Juan, XIX, 41-42.

[78] Véase _Vida de Jesús_, p. XXXVIII.

[79] El Evangelio de los hebreos contenia acaso algun dato análogo (en

San Gerónimo, _De viris illustribus_, 2).

[80] M. de Vogüé, _Les Églises de la terre sainte_, pág. 125-126. El

verbo ἀποκυλίω (Mat., XXVIII, 2; Marc., XVI, 3, 4; Luc., XXIV, 2)

prueba suficientemente que tal era la disposicion del sepulcro de Jesús.

[81] El relato del cuarto Evangelio tiene en este punto una gran

superioridad y nos sirve de guia principal. Segun Lucas, XXIV, 12, solo

Pedro va al sepulcro. En el final de Márcos que nos da el manuscrito L

y el margen de la version filoxeniana (Griesbach, _l. c._), se menciona

τοῖς περὶ τὸν Πέτρον. San Pablo (I Cor., XV, 5) tampoco hace figurar

más que á Pedro en esta primera vision. Más lejos, Lucas (XXIV, 24)

supone que varios discípulos han ido al sepulcro con lo cual se indica

probablemente las visitas que se hicieron luego. Es posible que Juan,

cediendo á una segunda intencion, que se revela más de una vez en su

Evangelio, quisiera demostrar que desempeñó en la historia de Jesús

un papel tan importante como el de Pedro. Acaso tambien las repetidas

declaraciones de Juan de haber sido testigo ocular de los hechos

fundamentales de la fé cristiana (Evang., I, 14; XXI, 24; I Juan, I,

1-3; IV, 14), deben aplicarse á esta visita.

[82] Juan, XX, 1-10. Compar. Luc., XXIV, 12, 34; I Cor., XV, 5 y el

final de Márcos en el manuscrito L.

[83] Mat., XXVIII, 9, observando que Mateo, XXVIII, 9-10, contesta á

Juan, XX, 16-17.

[84] Juan, XX, 11-17, conforme con Márcos, XVI, 9-10. Compárese el

relato paralelo, aun cuando menos satisfactorio, de Mat., XXVIII, 1-10;

Luc., XXIV, 1-10.

[85] Juan, XX, 18.

[86] Compárese Marc., XVI, 9; Luc., VIII, 2.

[87] Luc., XXIV, 11.

[88] _Ibid._, XXIV, 24.

[89] _Ibid._, XXIV, 34; I Cor., XV, 5; el final de Márcos en el

manuscrito L. El fragmento del Evangelio de los hebreos en San Ignacio,

_Epist. ad Smyrn._, 3, y en San Gerónimo, _De viris ill._, 16 parece

situar la «vision de Pedro» por la noche, y la fusiona con la de los

apóstoles reunidos. Pero San Pablo distingue expresamente las dos

visiones.

[90] Luc., XXIV, 22-24, 34. Resulta de estos pasajes que las noticias

se extendieron separadamente.

[91] Marc., XVI, 1-8.--Mat., XXVIII, 9-10 dice lo contrario, pero

esto desentona con el sistema sinóptico en el cual las mujeres no ven

sino un ángel. Parece que el primer Evangelio ha querido conciliar el

sistema sinóptico con el cuarto, donde una sola mujer vé á Jesús.

[92] Mat., XXVIII, 2 y sig.; Marc., XVI, 5 y sig.; Luc., XXIV, 4 y

sig., 23. Esta aparicion de los ángeles se ha introducido en el relato

del cuarto Evangelio (XX, 12-13), trastornándolo completamente, puesto

que se atribuye á María Magdalena. El autor no ha querido prescindir de

este hecho referido por la tradicion.

[93] Marc., XVI, 8.

[94] Luc., XXIV, 4-7; Juan, XX, 12-13.

[95] Mat., XXVIII, 1 y sig. En el relato de Mateo es donde más se

han exagerado estas circunstancias. El temblor de tierra y lo de los

guardias son probablemente adiciones tardías.

[96] Los seis ó siete relatos que tenemos de la escena de la mañana,

(Márcos tiene dos ó tres, y Pablo tiene tambien el suyo, sin hablar del

Evangelio de los hebreos) están en completo desacuerdo unos con otros.

[97] Mat., XXVI, 31; Marc., XIV, 27; Juan, XVI, 32; Justino, _Apol._,

I, 50; _Dial. cum Tryph._, 53, 106. Justino opina que en el momento de

la muerte de Jesús, cundió una completa apostasía entre los discípulos.

[98] Mat., XXVIII, 17; Marc., XVI, 11; Luc., XXIV, 11.

[99] Marc., XVI, 9; Luc., VIII, 2.

[100] Véase, por ejemplo, Calmeil, _De la folie au point de vue

pathologique, philosophique, historique et judiciaire_. París, 1845, 2

volúmenes en 8.º

[101] Véanse las _Lettres pastorales_ de Jurieu, primer año, séptima

carta; tercer año, cuarta carta; Misson, _Le Théâtre sacré des

Cévennes_ (Lóndres, 1707), págs. 28, 34, 38, 102, 103, 104, 107;

Memorias de Court, en Sayous, _Hist. de la littér. française à

l’étranger_, siglo XVII, I, pág. 303; _Bulletin de la Société de

l’hist. du protest. franç._, 1862, página 174.

[102] Mat., XIV, 26; Marc., VI, 49; Luc., XXIV, 37; Juan, IV, 19.

[103] Marc., XVI, 12-13; Luc., XXIV, 13-33.

[104] Compárese Josefo, _B. J._, VII, VI, 6. Lucas dice que esta

aldea se hallaba á sesenta estadios de Jerusalem, y Josefo á treinta.

Ἑξήκοντα, que aparece en algunos manuscritos y algunas ediciones de

Josefo, es una correccion cristiana. Véase la edicion de G. Dindorf.

La situacion más probable de Emmaus es Kulonié, lugar muy bonito

que se halla en el fondo de un valle en el camino de Jerusalem á

Jaffa. Véase Sepp, _Jerusalem und das heilige Land_ (1863), I, p. 56;

Bourquenoud, en los _Études rel. hist. et litt._ des PP. de la Soc. de

Jésus, 1863, núm. 9, y para las distancias exactas, H. Zschokke, _Das

neutestamentliche Emmaus_ (Schaffhausen, 1865).

[105] Marc., XVI, 14; Luc., XXIV, 33 y sig.; Juan, XX, 19 y sig.;

Evangelio de los hebreos en san Ignacio, _Epist. ad Smyrn._, 3, y en

san Gerónimo, _De viris ill._, 16; I Cor., XV, 5; Justino, _Dial. cum

Tryph._, 106.

[106] Luc., XXIV, 34.

[107] En una isla que hay frente á Rotterdam, cuya poblacion es

calvinista y de las más austeras, los aldeanos están persuadidos que

Jesús va á su lecho de muerte para confirmar á sus elegidos de su

justificacion; muchos le ven en efecto.

[108] Para concebir la posibilidad de semejantes ilusiones, basta

recordar las escenas de nuestros dias, en que varias personas reunidas

reconocen unánimemente que han oido rumores imaginarios, y esto con

la mejor buena fé. La expectativa, el esfuerzo de la imaginacion, la

disposicion á creer, á veces bromas inocentes, explican esos fenómenos

cuando no son hijos del engaño. Esas bromas provienen en lo general

de personas convencidas, animadas de un sentimiento benévolo que no

desean que una reunion languidezca y que tratan de sacar de apuro á

los dueños de la casa. La duda y la negacion son imposibles en esa

clase de reuniones, porque se disgustaria á las personas que os han

invitado y creen en tales milagros. Hé aquí por qué esas experiencias

que dan buen resultado en pequeños grupos, hacen fiasco por lo general

ante un público que paga, y no pueden verificarse ante las comisiones

científicas.

[109] Juan, XX, 22-23, que resuena en Lucas, XXIV, 49.

[110] Mat., XXVIII, 17; Marc., XVI, 14; Luc., XXIV, 39-40.

[111] Juan, XX, 24-29; compárese Márcos, XVI, 14; Luc., XXIV, 39-40,

y el final de Márcos conservado por San Gerónimo, _Adv. Pelag._, II

(véase más arriba, p. 63).

[112] Juan, XX, 29.

[113] Es muy notable en efecto que Juan, bajo cuyo nombre se nos ha

trasmitido dicha frase, no tenga vision particular para él solo. Cf. I

Cor., XV, 5-8.

[114] Juan, XX, 26. El pasaje XXI, 14, supone, es cierto, que no se

produjeron en Jerusalem más que dos apariciones ante los discípulos

reunidos; pero los pasajes XX, 30, y XXI, 25 dejan mucha más latitud.

Compárese _Act._, I, 3.

[115] Luc., XXIV, 41-43; Evangelio de los hebreos, en San Gerónimo, _De

viris illustribus_, 2; final de Márcos, en San Gerónimo, _Adv. Pelag._,

II.

[116] Mat., XXVIII, 7; Marc., XVI, 7.

[117] Mat., XXVIII, 10.

[118] _Ibid._, XXVI, 32; Marc., XIV, 28.

[119] Mat., XXVIII, 16; Juan, XXI.--Luc., XXIV, 49, 50, 52 y las

_Actas_, I, 3-4, están aquí en contradiccion manifiesta con Marc., XVI,

1-8, y Mateo. El segundo final de Márcos (XVI, 9 y sig.) y aun los dos

otros que no forman parte del texto recibido (véase más arriba, p. 63),

parecen arreglados al sistema de Lucas, pero esto no puede prevalecer

contra el acuerdo de una parte de la tradicion sinóptica con el cuarto

Evangelio, y aun indirectamente con lo que dice Pablo (I Cor., XV, 5-8)

sobre este punto.

[120] Mat., XXVIII, 16.

[121] _Ibid._, XXVIII, 7; Marc., XVI, 7.

[122] Final de Márcos, en San Gerónimo, _Adv. Pelag._, II.

[123] Mat., XXVIII, 16.

[124] Juan, XXI, 2 y sig.

[125] El autor de las _Actas_, I, 14, las supone en Jerusalem desde

la Ascension, pero esto depende de su plan sistemático (Luc., XXIV,

49; _Actas_, 1-4) de no admitir el viaje á Galilea despues de la

resurreccion, (sistema opuesto al de Mateo y de Juan). Para sostener

esta opinion, se vé precisado á suponer la ascension en Betania, lo

cual contradicen todas las tradiciones.

[126] I Cor., XV, 5 y sig.

[127] Juan, XXI, 1 y sig. Este capítulo se adicionó al Evangelio, ya

concluido, como un _post-scriptum_, pero tiene el mismo orígen que los

demás.

[128] Juan, XXI, 9-14; comp. Luc., XXIV, 41-43. Juan reunió en una sola

las dos escenas de la pesca y de la comida; pero Lucas no hace esta

agrupacion. De todos modos si se estudian atentamente los versículos

Juan, XXI, 14-15, podrá uno reconocer que los enlaces de Juan son aquí

un poco artificiales. Las alucinaciones son aisladas en el momento que

se producen; solo despues se forman anécdotas continuadas. Este sistema

de unir dos hechos separados es por demás sorprendente comparando

entre sí dos pasajes del mismo escritor, Lucas, _Evang._, XXIV, final,

y _Act._, I, inicio. Segun el primer pasaje, Jesús subió al cielo

el mismo dia de la resurreccion, pero el segundo dice que hubo un

intervalo de cuarenta dias. Tomando al pié de la letra lo que refiere

Marc., XVI, 9-20, la ascension hubiera tenido lugar la misma noche de

la resurreccion. Nada prueba mejor que la contradiccion de Lucas en

estos dos pasajes cuán poco se cuidaban de la exactitud de sus relatos

los redactores de escritos evangélicos.

[129] Juan, XXI, 15 y sig.

[130] _Ibid._, XXI, 18 y sig.

[131] I Cor., XV, 6.

[132] Transfiguracion.

[133] Mat., XXVIII, 16-20; I Cor., XV, 6. Comp. Marc., XVI, 15 y sig.;

Luc., XXIV, 44 y sig.

[134] I Cor., XV, 6.

[135] Juan no limita la duracion de la segunda vida de Jesús, pero

supone que fué bastante larga. Segun Mateo, no duró sino el tiempo

necesario para hacer el viaje á Galilea, é ir á la montaña indicada

por Jesús. Segun el primer final no concluido de Márcos (XVI, 1-8),

las cosas pasaron como dice Mateo. Segun el segundo final (XVI, 9-20),

otros varios (véase p. 63, nota 4) y conforme al Evangelio de Lucas,

parece que la segunda vida no duró más que un dia. Pablo (I Cor., XV,

5-8), de acuerdo con el cuarto Evangelio, la prolonga durante algunos

años, y produce despues su vision, que tuvo lugar al menos cinco ó seis

años despues de la vida de Jesús, y fué la última de las apariciones.

La circunstancia de los «quinientos hermanos», induce á la misma

suposicion, pues no parece verosímil que al siguiente dia de la muerte

de Jesús, fuera tan considerable el grupo de sus amigos. (_Act._, I,

15). Varias sectas gnósticas, evaluaban la duracion de las apariciones

en diez y ocho meses, fundando sobre esto teorías místicas (Ireneo,

_Adv. hær._, I, III, 2; XXX, 14). Solo el autor de las _Actas_ (I, 3)

fija la duracion de la segunda vida de Jesús en cuarenta dias, pero es

una autoridad de poco valor, sobre todo si se observa que procede de un

sistema erróneo (Luc., XXIV, 49, 50, 52; _Act._, I, 4, 12), segun el

cual toda la segunda vida se pasó en Jerusalem ó en sus alrededores.

El número _cuarenta_ es simbólico: (el pueblo pasa cuarenta dias en

el desierto; Moisés cuarenta dias en el Sinaí; Elías y Jesús ayunan

cuarenta dias, etc.). En cuanto á la forma del relato adoptado por el

autor de los doce últimos versículos del segundo Evangelio, y por el

del tercero, véase p. 84, nota. La autoridad de Pablo, la más antigua

y la más autorizada de todas, que corroborando la del cuarto Evangelio

ofrece para esta parte de la historia Evangélica más verosimilitud, nos

parece ofrecer un argumento decisivo.

[136] Luc., XXIV, 31.

[137] Juan, XX, 19-26.

[138] Mat., XXVIII, 9; Luc., XXIV, 37 y sig.; Juan, XX, 27 y sig.; XXI,

5 y sig.; Evangelio de los hebreos en san Ignacio, epístola de los

Esmirnos, 3, y en san Gerónimo, _De viris illustribus_, 16.

[139] Juan, VI, 64.

[140] Mat., XXVIII, 11-15; Justino, _Dial. cum Tryph._, 17, 108.

[141] Mat., XXVII, 62-66; XXVIII, 4, 11-15.

[142] _Ibid._, XXVIII, 2 y sig.

[143] Segun Mat., XXVII, 63, parece que los judíos sabian que Jesús

habia predicho que resucitaria, pero los mismos discípulos de Jesús no

tenian ninguna idea precisa sobre este punto. Véase pág. 59, nota.

[144] En Mat., XXVI, 32; XXVIII, 7, 10; y en Marc., XIV, 28; XVI, 7 se

indica vagamente esta opinion.

[145] Esto se ha visto por los milagros de la Salette y de Lourdes.--Hé

aquí por qué medios se forma comunmente la leyenda milagrosa. Un santo

hombre, adquiere la fama de hacer curaciones; se le trae un enfermo que

á causa de la emocion se siente aliviado, y al dia siguiente se refiere

en diez leguas á la redonda que se ha verificado un milagro. El enfermo

muere cinco ó seis dias despues, y nadie habla de ello, mas en el

momento de enterrar al difunto, se habla con asombro de su curacion en

un espacio de cuarenta leguas.--La palabra atribuida al filósofo griego

delante de los _ex-votos_ de Samotracia (Diog. Laerc., VI, II, 59) es

asimismo perfectamente apropiada.

[146] En Jerusalem ocurre todos los años un fenómeno de este género y

de los más extraordinarios que puedan citarse. Los griegos ortodoxos

pretenden que el fuego que se enciende espontáneamente en el Santo

Sepulcro el sábado santo de su Pascua, borra los pecados de aquellos

que se lo pasan por el semblante sin quemarse. Millares de peregrinos

hacen esta prueba, pero se convencen de que aquel fuego quema (y esto

lo prueban las contorsiones y gestos que hacen, así como tambien el

olor que se percibe). Á pesar de esto, ninguno ha contradicho la

creencia de la iglesia ortodoxa, porque esto seria confesar que no se

tiene fé, que uno es indigno del milagro, y reconocer ¡oh cielos! que

los latinos son la verdadera iglesia, pues los griegos suponen que este

milagro es la mejor prueba de que su iglesia es la única buena.

[147] Esta causa se vió ante el tribunal de Grenoble (sentencia del 2

de Mayo de 1855 y 6 Mayo 1847) defensas de los letrados Jules Fabre y

Bethmont, etc., coleccionadas por J. Sabbatier (Grenoble, Vellot, 1857).

[148] ¿No se trasluce nada de esto en Juan, XX, 15?

[149] Véase más arriba, p. 64-65.

[150] Juan lo dice expresamente en XIX, 41-42.

[151] Juan, XX, 6-7.

[152] Involuntariamente se piensa en María de Betania, que en efecto

no desempeña un papel marcado en la mañana del Domingo. Véase _Vida de

Jesús_, p. 341 y sig.; 359 y sig.

[153] Celso hacia sobre este punto excelentes observaciones críticas

(en Orígenes, _Contra Celsum_, II, 55).

[154] Marc., XVI, 9; Luc., VIII, 2.

[155] Luc., XXIV, 47.

[156] Sobre el apelativo de «galileos» dado á los cristianos, véase más

abajo, p. 252, nota 699.

[157] Mateo es exclusivamente Galileo; Lucas y el segundo Márcos, XVI,

9-20 son exclusivamente Jerosolimitas. Juan reune ambas tradiciones.

Pablo (I Cor., XV, 5-8.) admite tambien visiones llegadas de puntos muy

lejanos, y es posible que la vision de los «quinientos hermanos» de

Pablo, que hemos identificado por conjetura con la de la «montaña de

Galilea,» de Mateo, sea una vision Jerosolimita.

[158] I Cor., XV, 7. No se explica el silencio de los cuatro Evangelios

canónicos acerca de esta vision, sino suponiéndola en una época más

lejana que aquella á que se refiere su relato. El órden cronológico de

las visiones, sobre el cual insiste Pablo con tanta precision, induce á

creer lo mismo.

[159] Evangelio de los hebreos citado por San Gerónimo, _De viris

illustribus_, 2. Compárese Luc., XXIV, 41-43.

[160] Evangelio de los hebreos, _loc. cit._

[161] Juan, VII, 5.

[162] ¿Se aludirá á este brusco cambio en Gal., II, 6?

[163] _Act._, I, 14 no es un testimonio muy autorizado. Se reconoce en

Lucas una tendencia á engrandecer á María. Luc., cap. I y II.

[164] Juan, XIX, 25-27.

[165] La tradicion que habla de su permanencia en Éfeso es moderna y no

tiene valor alguno. Véase Epifanio, _Adv. hær._, hær. LXXVIII, 11.

[166] Véase, _Vida de Jesús_, págs. 23 y sig.

[167] Evangelio segun los hebreos, véase lugar citado en la pág. 97,

nota 159.

[168] _Act._, VIII, 1; Galat., I, 17-19; II, 1 y sig.

[169] Luc., XXIV, 49; _Act._, I, 4.

[170] Es cierto que esta idea no está desarrollada sino en el cuarto

Evangelio, (cap. XIV, XV, XVI), pero se indica en Mat., III, 11; Marc.,

I, 8; Luc., III, 16; XII, 11-12; XXIV, 49.

[171] Juan, XX, 22-23.

[172] _Ibid._, XVI, 7.

[173] Luc., XXIV, 49; _Act._, I, 4 y sig.

[174] _Act._, I, 5-8.

[175] I Cor., XV, 7; Luc., XXIV, 50 y sig.; _Act._, I, 2 y sig.

Ciertamente seria muy admisible que la vision de Betania referida

por Lucas fuese semejante á la de la montaña de que nos habla Mat.,

XXVIII, 16 y sig. Sin embargo, á la vision de que hablaba Mateo no

siguió la ascension. En el segundo final de Márcos, la vision de

las instrucciones finales, seguida de la ascension, tuvo lugar en

Jerusalem. Finalmente, Pablo presenta la vision de todos los apóstoles

como distinta de la de los quinientos hermanos.

[176] Otras tradiciones aseguran que Jesús confirió este poder en

visiones anteriores (Juan, XX, 23)

[177] Luc., XXIV, 23; _Act._, XXV, 19.

[178] _Act._, I, 11.

[179] I Cor., XV, 8.

[180] Mat., XXVIII, 20.

[181] Juan, III, 13; VI, 62; XVI, 7; XX, 17; Efes., IV, 10; I Petri,

III, 22. Ni Mateo ni Juan dan el relato de la ascension. Pablo (I Cor.,

XV, 7-8), ni siquiera incluye semejante idea.

[182] Marc., XVI, 19; Luc., XXIV, 50-52; _Act._, 2-12; Justino, _Apol.

I_, 50; _Ascension de Isaías_, version etíope, XI, 22; version latina

(Venecia, 1522), _sub fin._

[183] Compárese el relato de la transfiguracion.

[184] Jos., _Antiq._, IV, VIII, 48.

[185] II Reg., II, 11 y sig.

[186] Luc., último capítulo del Evangelio y primero de las _Actas_.

[187] Luc., XXIV, 52.

[188] Mateo, XVIII, 20.

[189] _Act._, I, 15. La mayor parte de los «quinientos hermanos» se

habian quedado en Galilea; por consiguiente, lo que dice _Act._, II, 41

es una exageracion ó por lo menos una anticipacion.

[190] Luc., XXIV, 53; _Act._, II, 46. Comp. Luc., II, 37; Hegesipo, en

Eusebio, _Historia eclesiástica_, II, 23.

[191] Deuter., X, 18; I Tim., VI, 8.

[192] Léase la _Guerra de los judíos_ de Josefo.

[193] Juan, XX, 22.

[194] I Reg., XIX, 11-12.

[195] Esta obra parece haber sido escrita á principios del siglo II de

nuestra era.

[196] _Ascension de Isaías_, VI, 6 y sig. (Version etíope).

[197] Mat., III, 11; Marc., I, 8; Luc., III, 16; _Act._, I, 5; XI, 16;

XIX, 4; I Juan, V, 6 y sig.

[198] Compárese á Misson, en su _Le Théâtre sacré des Cévennes_

(Lóndres, 1707), pág. 103.

[199] _Revue des Deux Mondes_, setiembre de 1853, pág. 966 y sig.

[200] Jules Remy, _Voyage au pays des Mormons_, (París, 1860), libros

II y III; por ejemplo, tomo I, pág. 259-260; tomo II, 470 y sig.

[201] Astié, _Le Réveil religieux des États-Unis_ (Lausanne, 1859).

[202] _Act._, II, 1-3; Justino, _Apol. I_, 50.

[203] La expresion _lengua de fuego_, significa simplemente, en hebreo,

una llama (Isaías V, 24). Comp. Virgilio, _Æn._, II, 682-84.

[204] Jámblico (_De myst._, sect. III, cap. 6) expone toda la teoría de

esas bajadas luminosas del Espíritu.

[205] Compárese Talmud de Babilonia, _Chagiga_, 14 _b_; Midrachim,

_Schir hasschirin rabba_, fol. 10 _b_; _Ruth rabba_, fol. 42 _a_;

_Koheleth rabba_, 87, _a_.

[206] Mat., III, 11; Luc., III, 16.

[207] Éxodo, IV, 10; comp. Jeremías, I, 6.

[208] Isaías, VI, 5 y sig; comp. Jeremías, I, 9.

[209] Luc., XI, 12; Juan, XIV, 26.

[210] _Act._, II, 5 y sig. Este es el sentido más probable, aunque

tambien puede significar que cada predicador hablaba uno de los

diferentes idiomas.

[211] _Act._, II, 4. Comp. I Cor., XII, 10, 28; XIV, 21-22. Para

imaginaciones análogas véase Calmeil, _De la folie_, I, p. 9, 262; II,

p. 357 y sig.

[212] Talmud de Jerusalem, _Sota_, 21 _b_.

[213] _Testamento de los doce patriarcas._, Judá, 25.

[214] _Act._, II, 4; X, 44 y sig. XI, 15; XIX, 6; I Cor., XII-XIV.

[215] Marc., XVI, 17. Debe recordarse que en el antiguo hebreo, como

en todas las lenguas antiguas, (véase mi _Orig. du langage_, pág. 177

y sig.) las palabras «extranjero», «lengua extranjera», se derivaban

de palabras que significaban «tartamudear», «balbucear», porque

los pueblos sencillos tomaban siempre un idioma desconocido por un

tartamudeo indistinto. Véase Isaías, XXVIII, 11; XXXIII, 19; I Cor.,

XIV, 21.

[216] I Cor., XIII, 1. (Véase la nota anterior).

[217] I Cor., XII, 28, 30; XIV, 2 y sig.

[218] I Sam., XIX, 23 y sig.

[219] Plutarco, _De Pythiæ oraculis_, 24. Véase tambien la prediccion

de Casandra en el _Agamemnon_ de Esquilo.

[220] I Cor., XII, 3; XVI, 22; Rom., VIII, 15.

[221] Rom., VIII, 23, 26, 27.

[222] I Cor., XIII, 1; XIV, 7 y sig.

[223] Rom., VIII, 26-27.

[224] I Cor., XIV, 13, 14, 27 y sig.

[225] Jurieu, _Lettres pastorales_; tercer año, carta 3.ª; Misson, _Le

Théâtre sacré des Cévennes_, p. 10, 14, 15, 18, 19, 22, 31, 32, 36, 37,

65, 66, 68, 70, 94, 104, 109, 126, 140; Brueys, _Histoire du fanatisme_

(Montpellier, 1709), I, páginas 145 y sig.; Fléchier, _Lettres

choisies_ (Lyon 1734), I, pág. 353 y sig.

[226] Karl Hase, _Hist. de l’Église_, párrafo 439 y 458, 5; el

periódico protestante _L’Espérance_, 1.º de abril de 1847.

[227] M. Hohl, _Bruchstücke aus dem Leben und den Schriften Ed.

Irving’s_ (Saint-Gall, 1839), p. 145, 149 y sig.; Karl Hase, _Hist.

de l’Église_, párrafo 458, 4.--Respecto á los Mormones, véase Remy,

_Voyage_, I, pág. 176-177, nota; 259-260; II, pág. 55 y sig.--En cuanto

á los convulsionarios de Saint-Médard, véase sobre todo Carré de

Montgeron, _La Vérité des miracles_, etc. (París 1737-1741), II, p. 18,

19, 49, 54, 55, 63, 64, 80, etc.

[228] _Act._, II, 13, 15.

[229] Marc., III, 21 y sig; Juan, X, 20 y sig; XII, 27 y sig.

[230] _Act._, XIX, 6; I Cor., XIV, 3 y sig.

[231] _Act._, X, 46; I Cor., XIV, 15, 16, 26.

[232] Col., III, 16; Efes., V, 19 (Ψαλμοί, ὕμνοί, ᾠδαὶ πνευματικαί).

Véase los primeros capítulos del Evangelio de Lucas. Compárese, en

particular, Luc., I, 46 á _Act._, X, 46.

[233] I Cor., XIV, 15; Col., III, 16; Efes., V, 19.

[234] Jeremías, I, 6.

[235] Marc., XVI, 17.

[236] I Cor., XIV, 22. Πνεῦμα, en las epístolas de San Pablo, está

usado muy á menudo como δύναμις. Los fenómenos espiritistas se

consideran como δυνάμεις, es decir, milagros.

[237] Ireneo, _Adv. hær._, V, VI, 1; Tertuliano, _Adv. Marcion._, V, 8;

_Constit. Apost._, VIII, 1.

[238] Luc., II, 37; II Cor., VI, 5; XI, 27.

[239] II Cor., VII, 10.

[240] _Act._, VIII, 26 y sig.; X entero; XVI, 6, 7, 9 y sig. Compárese

Luc., II, 27, etc.

[241] _Act._, XX, 19, 31; Rom., VIII, 23, 26.

[242] _Act._, II, 42-47; IV, 32-37; V, 1-11; VI, 1 y sig.

[243] _Ibid._, II, 44, 46, 47.

[244] _Ibid._, II, 46; XX, 7, 11.

[245] No ha habido literatura alguna que haya referido con tanta

frecuencia la palabra «_alegría_» como la del Nuevo Testamento. Véase

I Tes., I, 6; V, 16; Rom., XIV, 17; XV, 13; Galat., V, 22; Philip., I,

25; III, 1; IV, 4; I Juan, I, 4, etc.

[246] _Act._, XII, 12.

[247] Véase _Vida de Jesús_, p. XXXIX y sig.

[248] _Ebionim_ significa «pobres.» Véase _Vida de Jesús_, p. 182-183.

[249] Recuérdese el año 1000. Todos los documentos encabezados con la

fórmula: _adventante mundi vespera_, ú otras parecidas, son donaciones

hechas á monasterios.

[250] Hodgson, en el _Journal Asiat. Soc. of Bengal_, t. V, p. 33 y

sig. Eugène Burnouf, _Introd. à l’histoire du buddhisme indien_, I, p.

278 y sig.

[251] Luciano, _Muerte de Peregrino_, 13.

[252] Papiros de Turin, de Lóndres, de París, coleccionados por Brunet

de Presle, _Mém. sur le Sérapéum de Memphis_ (París, 1852); Egger,

_Mém. d’hist. anc. et de philologie_, p. 151 y sig. y en las _Notices

et extraits_, t. XVIII, 2.ª parte, p. 264-359. Obsérvese que la vida

eremítica cristiana tuvo su orígen en Egipto.

[253] _Act._, XI, 29-30; XXIV, 17; Galat., II, 10; Rom., XV, 26 y sig.

I Cor., XVI, 1-4; II Cor., VIII y IX.

[254] _Act._, V, 1-11.

[255] _Ibid._, II, 46; V, 12.

[256] _Ibid._, III, 1.

[257] Jacobo, por ejemplo, fué toda su vida judío puro.

[258] _Act._, II, 47, IV, 33, V, 13, 26.

[259] _Ibid._, II, 46.

[260] I Cor., X, 16; Justino, _Apol. I_, 65-67.

[261] Συνδεῖπνα. Jos., _Antiq._, XIV, X, 8, 12.

[262] Luc., XXII, 19; I Cor., XI, 24 y sig.; Justino, _loc. cit_.

[263] En el año 57 la eucaristía era ya una institucion llena de abusos

(I Cor., XI, 17 y sig.) y por lo tanto antigua.

[264] _Act._, XX, 7; Plinio, _Epist._ X, 97; Justino, _Apol. I_, 67.

[265] _Act._, XX, 7, 11.

[266] Plinio, _Epist._ X, 97.

[267] Juan, XX, 26, no basta para probar lo contrario: los ebionitas

hacian siempre fiesta el sábado. San Gerónimo, _In Matth._, XII, inicio.

[268] _Act._, I, 15-26.

[269] Véase _Vida de Jesús_, p. 437 y sig.

[270] Compárese Eusebio, _H. E._, III, 39 (segun Papias.)

[271] Justino, _Apol I_, 39, 50.

[272] Pseudo-Abdias, etc.

[273] Compárese I Cor., XV, 10 y Rom., XV, 19.

[274] Gal., I, 17-19.

[275] _Act._, VI, 4.

[276] Comp. Mat., X, 2-4; Marc., III, 16-19; Luc., VI, 14-16; _Act._,

I, 13.

[277] _Act._, I, 14; Gal., I, 19; I Cor., IX, 5.

[278] Gal., II, 9.

[279] Véase _Vida de Jesús_, pág. 307.

[280] Véase _Vida de Jesús_, pág. 150. Cf. Papias, en Eusebio, _H. E._,

III, 39; Polícrates, _ibid._, V, 24; Clemente de Alej., _Strom._, III,

6; VII, 11.

[281] Por ejemplo, ἐπίσκοπος, quizá κλῆρος. Véase Wescher, en la _Revue

archéol._, abril 1866, y más abajo p. 352-353.

[282] _Act._, I, 26. Véase más abajo, p. 353.

[283] _Act._, XIII, 1 y sig.; Clem. de Alej., en Eusebio, _H. E._, III,

23.

[284] _Act._, V, 1-11.

[285] I Cor., V, 1 y sig.

[286] I Tim., I, 20.

[287] Gen., XVII, 14 y otros pasajes numerosos del código mosaico;

Mischna, _Kerithouth_, I, 1; Talmud de Bab., _Moëd katon_, 28 _a_.

Comp. Tertuliano, _De anima_, 57.

[288] Véase, en los diccionarios hebreos y _rabínicos_, la voz כרת.

Compárese la palabra _exterminare_.

[289] Mischna, _Sanhedrin_, IX, 6; Juan, XVI, 2; Jos., _B. J._; VII,

VIII, 1; III Macab. (apocr.), VII, 8, 12-13.

[290] Luc., VI, 15; _Act._, I, 13. Comp. Mat., X, 4; Marc., III, 18.

[291] _Act._, V, 1-11. Comp. _Act._, XIII, 9-11.

[292] _Act._, I, 15; II, 14, 37; V, 3, 29; Gal., I, 18; II, 8.

[293] _Act._, III, 1 y sig.; VIII, 14; Gal., II, 9. Comp. Juan, XX, 2 y

sig.; XXI, 20 y sig.

[294] Segun Mat., XXVIII, 1 y sig., los guardias fueron testigos de

la bajada del ángel que levantó la piedra. Este relato, bastante

confuso, quiere dar á entender tambien que las mujeres presenciaron

el hecho; pero no se indica terminantemente. En todo caso, lo que los

guardias y las mujeres verian, segun el mismo relato, no seria á Jesús

resucitando, sino al ángel. La redaccion de tal escrito, aislada é

inconsistente, es á no dudarlo la más moderna de todas.

[295] Luc., XXIV, 48; _Act._, I, 22; II, 32; III, 15; IV, 33; V, 32; X,

41; XIII, 30-31.

[296] Véase más arriba, pág. 59, nota 62.

[297] Véase _Vida de Jesús_, p. 275 y sig.

[298] I Cor., XVI, 22. Estas dos palabras son siro-caldaicas.

[299] Mat., X, 23.

[300] _Act._, II, 33 y sig.; X, 42.

[301] Luc., XXIV, 19.

[302] _Act._, II, 22.

[303] Las enfermedades se consideraban en general como obras del

demonio.

[304] _Act._, X, 38.

[305] _Ibid._, II, 36; VIII, 37; IX, 22; XVII, 3, etc.

[306] _Ibid._, II, 14 y sig.; III, 12 y sig.; IV, 8 y sig., 25 y sig.;

VII, 2 y sig.; X, 43, y la epístola atribuida á San Bernabé, entera.

[307] Jac., I, 26-27.

[308] Más tarde la llamaron λειτουργεῖν. _Act._, XIII, 2.

[309] Hebr., V, 6; VI, 20; VIII, 4; X, 11.

[310] Apoc., I, 6; V, 10; XX, 6.

[311] _Act._, XIII, 2; Luc., II, 37.

[312] Rom., VI, 4 y sig.

[313] _Act._, VIII, 12, 16; X, 48.

[314] _Act._, VIII, 16; X, 47.

[315] Mat., IX, 18; XIX, 13, 15; Marc., V, 23; VI, 5; VII, 32; VIII,

23, 25; X, 16; Luc., IV, 40; XIII, 13.

[316] _Act._, VI, 6; VIII, 17, 19; IX, 12, 17; XIII, 3; XIV, 6; XXVIII,

8; I Tim., IV, 14; V, 22; II Tim., I, 6; Hebr., VI, 2; Jac., V, 13.

[317] Mat., III, 11; Marc., I, 8; Luc., III, 16; Juan, I, 26; _Act._,

I, 5; XI, 16; XIX, 4.

[318] Mat., XXVIII, 19.

[319] Véase el _Cholasté_ (Manuscritos Sabianos de la Biblioteca

imperial, núms. 8, 10, 11, 13).

[320] _Vendidad-Sadé_, VIII, 296 y sig.; IX, 1-145; XVI, 18-19;

Spiegel, _Avesta_, II, p., LXXXIII y sig.

[321] I Cor., XII, 9, 28, 30.

[322] Mat., IX, 2; Marc., II, 5; Juan, V, 14, IX, 2; Jac., V, 15;

Mischna, _Schabbath_, II, 6; Talm. de Bab., _Nedarim_, fol. 41 _a_.

[323] Mat., IX, 33; XII, 22; Marc., IX, 16-24; Luc., XI, 14; _Act._,

XIX, 12. Tertuliano, _Apol._, 22; _Adv. Marc._, IV, 8.

[324] _Act._, V, 16; XIX, 12-16.

[325] Jac., V, 14-15; Marc., VI, 13.

[326] Luc., X, 34.

[327] Marc., XVI, 18; _Act._, XXVIII, 8.

[328] I Tes., IV, 13 y sig.; I Cor., XV, 12 y sig.

[329] Fil., I, 23, parece ofrecer un ligero matiz algo distinto. Esto

no obstante, compárese I Tes., IV, 14-17. Véase sobre todo Apoc., XX,

4-6.

[330] Pablo, obras ya citadas y Fil., III, 11; Apoc., XX entero;

Papias en Eusebio, _H. E._, III, 39. Véase despuntar algunas veces la

creencia contraria, sobre todo en Lucas (Evang., XVI, 22 y sig.; XXIII

43, 46). Empero es de poco peso su autoridad, tratándose de un punto

de filosofía judía. Véase lo que precede, Introd., pág. XIX-XX. Los

esenios habian adoptado ya el dogma griego de la inmortalidad del alma.

[331] Compárese _Act_., XXIV, 15 á I Tes., IV, 13 y sig.; Fil., III,

11. Cf. Apoc., XX, 5. Véase Leblant, _Inscr. chrét. de la Gaule_, II,

pág. 81 y sig.

[332] _Act._, XI, 27 y sig.; XIII, 1; XV, 32; XXI, 9, 10 y sig.; I

Cor., XII, 28 y sig.; XIV, 29-37. Efes., III, 5; IV, 11; Apoc., I, 3;

XVI, 6; XVIII, 20, 24; XXII, 9.

[333] Luc., I, 46 y sig.; 68 y sig.; II, 29 y sig.

[334] _Act._, XVI, 25; I Cor., XIV, 15; Col., III, 16; Efes., V, 19;

Jac., V, 13.

[335] La identidad de este canto entre comunidades religiosas separadas

desde los primeros siglos, acredita que es muy antiguo.

[336] Num., V, 22; Deuter., XXVII, 15 y sig.; Salmo CVI, 48; I Paral.,

XVI, 36; Nehem., V, 13; VIII, 6.

[337] I Cor., XIV, 16; Justino, _Apol. I_, 65, 67.

[338] I Cor., XIV, 7, 8, no lo demuestra. El uso del verbo ψάλλω no

lo prueba tampoco. Este verbo implicaba originariamente el uso de un

instrumento de cuerdas, pero con el tiempo vino á ser sinónimo de

«cantar salmos.»

[339] Col., III, 16; Efes., V, 19.

[340] Véase Du Cange, en la voz _Lollardi_ (edic. Didot). Compárense

las cantinelas de Cevenols. _Avertissemens prophétiques d’Elie Marion_

(Lóndres 1707), págs. 10, 12, 14, etc.

[341] Jac., V, 13.

[342] Mat., XVI, 28; XXIV, 34; Marc., VIII, 39; XIII, 30; Luc., IX, 27;

XXI, 32.

[343] _Act._, primeros capítulos.

[344] _Act._, V, 42.

[345] Véase, por ejemplo, _Act._, II, 34 y sig., y en general todos los

discursos de los primeros capítulos.

[346] I Cor., I, 22; II, 4-5; II Cor., XII, 12; I Tes., I, 5; II Tes.,

II, 9; Gal., III, 5; Rom., XV, 18-19.

[347] Rom., XV, 19; II Cor., XII, 12; I Thess, I, 5.

[348] _Act._, V, 12-16. Las _Act._ abundan en milagros. El de Eutico

(_Act._, XX, 7-12) lo cuenta con toda seguridad un testigo ocular. Lo

mismo sucede en cuanto á _Act._, XXVIII. Comp. Papias, en Eusebio, _H.

E._, III, 39.

[349] Los exorcismos judíos y cristianos fueron considerados como los

más eficaces, aun por los mismos paganos. Damascio, _Vida de Isidoro_,

56.

[350] _Act._, V, 15.

[351] I Cor., XII, 9 y sig., 28 y sig.; _Constit. apost._, VIII, I.

[352] Ireneo, _Adv. hær._, II, XXXII, 4; V, VI, 1; Tertuliano, _Apol._,

23, 43; _Ad Scapulam_, 2; _De corona_, 11; _De spectaculis_, 24; _De

anima_, 57; _Constit. apost._, capítulo citado, el cual parece sacado

de la obra de san Hipólito sobre los _Charismata_.

[353] En cuanto á los Mormones, los milagros son cosa cotidiana; cada

cual tiene los suyos. Jules Remy, _Voy. au pays des Mormons_, I, p.

140, 192, 259-260; II, 53 y sig.

[354] _Act._, IV, 36-37. Cf. _ibid._, XV, 32.

[355] _Ibid._, XIII, 1.

[356] _Ibid._, XXI, 16.

[357] Jos., _Ant._, XIII, X, 4; XVII, XII, 1, 2; Philon, _Leg. ad

Caium_, párrafo 36.

[358] Esto resulta en cuanto á Bernabé de su nombre _Hallévi_ y de

Col., IV, 10-11. _Mnason_ parece ser la traduccion de algun nombre

hebreo en el que entraba la raíz _zacar_, como Zacarías.

[359] Col., IV, 10-11.

[360] _Act._, XII, 12.

[361] I Petri, V, 13; _Act._, XII, 12; Papias, en Eusebio, _H. E._,

III, 39.

[362] _Act._, XII, 12-14. Todo este capítulo en que se cuentan tan

íntimamente cuanto guarda relacion con Pedro, parece haber sido

redactado por Juan Márcos ó segun sus informes.

[363] No siendo comun el nombre de _Marcus_ entre los judíos de aquel

tiempo, no parece que deban referirse á individuos distintos los

pasajes en que se trata de un personaje de este nombre.

[364] Compárese _Act._, VIII, 2 con _Act._, II, 5.

[365] _Act._, VI, 5.

[366] _Ibid._

[367] Compárese _Act._, XXI, 8-9 con Papias, en Eusebio, _Hist. eccl._

III, 39.

[368] Rom., XVI, 7. Es dudoso si Ἰουνίαν proviene de Ἰουνία ó de

Ἰουνίας = _Junianus_.

[369] Pablo los llama sus συγγενεῖς; pero seria difícil decir si esto

significa que eran judíos, ó de la tribu de Benjamin, ó de Tarso, ó

realmente parientes de Pablo. La primera interpretacion parece con

mucho la más probable. Comp. Rom., IX, 3; XI, 14. En todo caso esta

palabra implica que eran judíos.

[370] _Act._, VI, 1, 5; II Cor., XI, 22; Fil., III, 5.

[371] _Act._, II, 9-11; VI, 9.

[372] El Talmud de Jerusalem, _Megilla_, fol. 73 _d_, hace subir el

número á cuatrocientos ochenta. Comp. Midrasch _Eka_, 52 _b_, 70 _d_.

Esta cifra no debe extrañar á los que han visto esas pequeñas mezquitas

de familia que se encuentran á cada paso en las ciudades musulmanas;

pero los datos talmúdicos sobre Jerusalem no merecen mucho crédito.

[373] _Act._, VI, 1.

[374] La epístola de Jacobo está escrita en griego bastante puro;

aunque es cierto que la autenticidad de esta epístola no es segura.

[375] Los sabios escribian en hebreo antiguo, un poco modificado:

trozos como se encuentran en el Talmud de Babilonia _Kidduschin_ fol.

66 _a_, acaso se hayan escrito hácia aquella época.

[376] Jos., _Ant._, último párrafo.

[377] Esto es lo que prueban las transcripciones del griego en siriaco;

yo lo he desarrollado en mis _Éclaircissements tirés des langues

sémitiques sur quelques points de la prononciation grecque_. (París,

1849.) La lengua de las inscripciones griegas de Siria es muy mala.

[378] Jos., _Ant._, loc. cit.

[379] _Sat._, I, V, 105.

[380] Véanse los textos reunidos traducidos por Eugenio Burnouf.

_Introd. à l’hist. du buddhisme indien_, I, p. 137 y sig. y sobre todo

p. 198-199.

[381] Véase _Vida de Jesús_, p. 181 y 211.

[382] _Act._, II, 45; IV, 34, 37; V, 1.

[383] _Act._, V, 1 y sig.

[384] _Ibid._, II, 45; IV, 35.

[385] _Act._, VI, 1 y sig.

[386] Véase más arriba, p. 148.

[387] _Act._, XXI, 8.

[388] Fil., I, 1; I Tim., III, 8 y sig.

[389] Rom., XVI, 1, 12; I Tim. III, 11; V, 9 y sig.; Plinio, _Epist._,

X, 97. Las epístolas á Timoteo no son probablemente de San Pablo; pero

tienen mucha antigüedad.

[390] Rom., XVI, 1; I Cor, IX, 5; Filem., 2.

[391] I Tim., V, 9 y sig.

[392] _Constit. apost._, VI, 17.

[393] Sap., II, 10; Eccli., XXXVII, 17; Mat., XXIII, 14; Marc., XII,

40; Luc., XX, 47; Jac., I, 27.

[394] Mischna, _Sota_, III, 4.

[395] Talm. de Bab., _Sota_, 22 _a_; comp. I Tim., V, 13; Buxtorf, _Lex

chald. talm. rabb._, en las voces צלינית y שובבית.

[396] _Act._, VI, 1.

[397] _Ibid._, XII, 12.

[398] I Tim., V, 9 y sig. Comp. _Act._, IX, 39, 41.

[399] I Tim., V, 3 y sig.

[400] _Eclesiastés_, VII, 27; _Eclesiástico_, VII, 26 y sig.; IX, 1 y

sig.; XXV, 22 y sig.; XXVI, 1 y sig.; XLII, 9 y sig.

[401] Véase el manuscrito griego n.º 64 de la Biblioteca imperial

(fondo antiguo), fol. 11, donde se habla de los trajes de las viudas

en la Iglesia oriental. El traje de las calogrías es hoy dia poco más

ó menos el mismo; el tipo de la religiosa oriental es el de la viuda,

mientras que el de la monja latina es el de la vírgen.

[402] Comp. el _Pastor de Hermas_, vis. II, ch. 4.

[403] Καλογρία, nombre de las religiosas en la Iglesia oriental. Καλός

reune aquí los dos sentidos de «bello» y «bueno».

[404] Véase más arriba, p. 161, nota 395.

[405] I Cor., XII entero.

[406] Las congregaciones pietistas de América, que son, en el

protestantismo, el equivalente á los conventos católicos, recuerdan

tambien por muchos rasgos las iglesias primitivas. Véase L. Bridel,

_Récits américains_ (Lausanne, 1861.)

[407] Prov., III, 27 y sig.; X, 2; XI, 4; XXII, 9; XXVIII, 27; Eccli.,

III, 23 y sig.; VII, 36; XII, 1 y sig.; XVIII, 14; XX, 13 y sig.; XXXI,

11; Tobías, II, 15, 22; IV, 11; XII, 9; XIV, 11; Daniel, IV, 24; Talm.

de Jerus., _Peah_, 15 _b_.

[408] Mat., VI, 2; Mischna, _Schekalim_, V, 6; Talm. de Jerus.,

_Demai_, fol. 23 _b_.

[409] _Act._, X, 2, 4, 31.

[410] Salmo CXXXIII.

[411] _Act._, II, 44-47; IV, 32-35.

[412] _Ibid._, II, 41.

[413] Véase, más arriba, p. 148, 158-159.

[414] _Act._, VI, 5; XI, 20.

[415] _Act._, IV, 6. Véase _Vida de Jesús_, p. 364 y sig.

[416] _Act._, IV, 1-31; V, 17-41.

[417] Véase _Vida de Jesús_, p. 137.

[418] _Act._, V, 41.

[419] _Ibid._, IV, 5-6; V, 17; Comp. Jac., II, 6.

[420] Γένος ἀρχιερατικόν, en las _Actas_, l. c.; ἀρχιερεῖς, en Josefo,

_Ant._, XX, VIII, 8.

[421] _Act._, XV, 5; XXI, 20.

[422] Añadamos que la antipatía de Jesús y de los fariseos parece haber

sido exagerada por los evangelistas sinópticos, tal vez á causa de los

acontecimientos que causaron la huida de los cristianos al otro lado

del Jordan. No puede negarse que Jacobo, hermano del Señor, no fuera

casi un fariseo.

[423] _Act._, V, 34 y sig. Véase _Vida de Jesús_, p. 220-221.

[424] _Act._, VI, 8-VII, 59.

[425] Probablemente los descendientes de los judíos que habian sido

llevados á Roma como esclavos, y fueron libertados más tarde. Philon,

_Leg. ad Caium_, § 23; Tácito. _Ann._, II, 85.

[426] Véase _Vida de Jesús_, pág. 354, 396, 424.

[427] Mat., XV, 2 y sig.; Marc., VII, 3; Gal. I, 14.

[428] Compárese Gal., III, 19; Hebr., II, 2; Jos., _Ant._, XV, V, 3.

Se figuraban que Dios mismo no se habia manifestado en las teofanías

de la antigua ley, pero que habia colocado en su lugar una especie de

intermediario el _maleak Jehovah_. Véase en los diccionarios hebreos la

voz מלאך.

[429] Deuter., XVII, 7.

[430] _Act._, VII, 59; XXII, 20; XXVI, 10.

[431] Juan, XVIII, 31.

[432] Jos., _Ant._, XVIII, IV, 2.

[433] Jos., _Ant._, XV, XI, 4; XVIII, IV, 2. Comp. XX, I, 1, 2.

[434] Todo el proceso de Jesús lo demuestra. Compárese _Act._, XXIV,

27; XXV, 9.

[435] Suetonio, _Caius_, 16; Dion Casio, LIX, 8, 12; Jos., _Ant._,

XVIII, V, 3; VI, 10; II Cor., XI, 32.

[436] Ventidius Cumanus experimentó aventuras semejantes. Es verdad

que Josefo exagera las desgracias de cuantos fueron adversarios de su

nacion.

[437] Madden, _History of Jewish Coinage_, pág. 134 y sig.

[438] Jos., _Ant._, XVIII, IV, 3.

[439] _Ibid._, XVIII, V, 3.

[440] _Act._, VIII, 2. Las palabras ἀνὴρ εὐλαβὴς designan un prosélito,

no un judío puro. Cf. _Act._, II, 5.

[441] _Act._, VIII, 1 y sig.; XI, 19. _Act._, XXVI, 10, hace creer que

hubo otras muertes además de la de Estéban. Pero no es necesario abusar

de las palabras en las redacciones de un estilo tan variado. Comp.

_Act._, IX, 1-2 á XXII, 5 y XXVI, 12.

[442] Compárese _Act._, I, 4; VIII, 1, 14; Gal., I, 17 y sig.

[443] _Act._, IX, 26-30 prueba que, en el pensamiento del autor, las

expresiones de VIII, 1 no tienen un sentido tan absoluto como podria

creerse.

[444] Lo que sucedió á los esenios.

[445] Lo que sucedió á los franciscanos.

[446] I Tes., II, 14.

[447] _Act._, VIII, 3; IX, 13, 14, 21, 26; XXII, 4, 19; XXVI, 9 y sig.;

Gal., I, 13, 23; I Cor., XV, 9; Fil., III, 6; I Tim., I, 13.

[448] Gal., I, 14; _Act._, XXVI, 5; Fil., III, 5.

[449] _Act._, IX, 13, 21, 26.

[450] _Act._, VIII, 1, 4; XI, 19.

[451] _Act._, VIII, 5 y sig. Que no era el apóstol resulta de los

pasajes _Act._, VIII, 1, 5, 12, 14, 40; XXI, 8 comparados entre ellos.

Es verdad que el versículo _Act._, XXI, 9 comparado con lo que dicen

Papias (en Eusebio, _H. E._, III, 39), Polícrates (_ibid._, V, 24),

Clemente de Alejandría (_Strom._, III, 6) hacen identificar al apóstol

Felipe de que hablan estos tres escritores eclesiásticos, con el Felipe

que desempeña un papel importante en las _Actas_, pero es más natural

admitir que el versículo en cuestion contiene un error y ha sido

interpolado que contradecir la tradicion de las iglesias de Asia y aun

de Hierápolis, donde se retiró Felipe. Los datos particulares que posee

el autor del cuarto Evangelio (escrito, segun parece, en el Asia menor)

acerca del apóstol Felipe se encuentran así explicados.

[452] Véase _Vida de Jesús_, c. XIV. La tendencia especial del autor de

las _Actas_ tambien se encuentra aquí. Véase Introd., p. XX, XXXVIII y,

más abajo, p. 191, 228.

[453] _Act._, VIII, 5-40.

[454] Jos., _Ant._, XVIII, IV, 1, 2.

[455] Hoy dia _Jit_ sobre el camino de Nablus á Jaffa, á una hora y

media de Nablus y de Sebastia. Véase Robinson, _Biblical researches_,

II, p. 308, nota; III, 134 (segunda ed.) y su mapa.

[456] Las noticias que relativas á este personaje nos dan los

escritores Cristianos, son tan fabulosas, que naturalmente se han

suscitado dudas sobre la realidad de su existencia; dudas tanto más de

tener en cuenta, cuanto que en la literatura pseudo-clementina, Simon

el Mágico, es con frecuencia un sinónimo de San Pablo. Nosotros no

podemos admitir, sin embargo, que la leyenda de Simon se apoye bajo

esta única base. ¿Cómo es posible que el autor de las _Actas_, tan

favorable á San Pablo, hubiese aceptado un dato cuyo sentido hostil no

podia ocultársele? La continuacion cronológica de la escuela Simoniana,

los escritos que de ella nos quedan, los caractéres precisos de

topografía y cronología que nos da San Justino, compatriota de nuestro

taumaturgo, no se explican, por lo demás, ni aun en la hipótesis de que

la persona de Simon fuera imaginaria. (Véase sobre todo Justino, _Apol.

II_, 15, y _Dial. cum. Tryph._, 120.)

[457] _Act._, VIII, 5 y sig.

[458] _Ibid._, VIII, 9 y sig.

[459] Justino, _Apol. I_, 26, 56.

[460] Homil. pseudo-clem., XVII, 15, 17; Quadratus, en Eusebio, _H.

E._, IV, 3.

[461] _Act._, VIII, 25.

[462] _Ibid._, VIII, 26-40.

[463] I Macab., X, 86, 89; XI, 60 y sig. Jos., _Ant._, XIII, XIII, 3;

XV, VII, 3; XVIII, XI, 5; _B. J._, I, IV, 2.

[464] Robinson, _Bibl. researches_, II, p. 41 y 514-515 (2.ª ed.)

[465] Talm. de Bab., _Erubin_, 53 _b_ y 54 _a_; _Sota_ 46 _b_.

[466] Isaías, LIII, 7.

[467] Hoy Merawi, cerca de Gebel-Barkal (Lepsius, _Denkmæler_, I, pl. 1

y 2 _bis_.) Estrabon, XVII, I, 54.

[468] Estrabon, XVII, I, 54; Plinio, VI, XXXV, 8; _Dion Casio_, LIV, 5;

Eusebio, _H. E._, II, 1.

[469] Los descendientes de estos judíos existen todavía bajo el nombre

de _Falasyán_. Los misioneros que les convirtieron vinieron de Egipto.

La version de la Biblia ha sido hecha sobre la version griega. Los

_Falasyán_ no son israelitas de sangre.

[470] Juan, XII, 20; _Act._, X, 2.

[471] Véase Deuter., XXIII, 1. Es verdad que εὐνοῦχος puede tomarse

como calificativo designando un ayuda de cámara ó funcionario de la

corte oriental; pero δυνάστης basta á dar esta idea; εὐνοῦχος debe ser

tomado aquí en sentido propio.

[472] _Act._, VIII, 26, 29.

[473] Deducir de ahí que toda esta historia ha sido inventada por el

autor de las _Actas_ nos parece temerario. El autor de las _Actas_

insiste sobre los hechos que apoyan sus teorías; pero no creemos

introduzca en sus reseñas hechos puramente simbólicos ó imaginarios á

su placer. Véase la Introd., p. XXXVI-XXXVII.

[474] Para el estado análogo de los primeros Mormones, véase Jules

Remy, _Voyage au pays des Mormons_ (París, 1860), I, p. 195 y sig.

[475] _Act._, VIII, 39-40. Comp. Luc., IV, 14.

[476] _Act._, IX, 32, 38.

[477] _Ibid._, VIII, 40; XI, 11.

[478] _Act._, XXI, 8.

[479] Jos., _B. J._, III, IX, 1.

[480] _Act._, XXIII, 33 y sig.; XXV, 1, 5; Tácito, _Hist._, II, 79.

[481] Jos., _B. J._, III, IX, 1.

[482] Jos., _Ant._, XX, VIII, 7; _B. J._, II, XIII, 5,--XIV, 5; XVIII,

1.

[483] Talm. de Jerusalem, _Sota_, 21, _b_.

[484] Jos., _Ant._, XIX, VII, 3-4; VIII, 2.

[485] _Act._, XI, 19.

[486] _Ibid._, IX, 2, 10, 19.

[487] Esta fecha resulta de la comparacion de los capítulos IX, XI, XII

de las _Actas_ con Gal., I, 18; II, 1, y del sincronismo que presenta

el capítulo XII de las _Actas_ con la historia profana, sincronismo

que fija al año 44 la fecha de los hechos explicados en este capítulo.

[488] _Act._, IX, 11; XXI, 39; XXII, 3.

[489] En la epístola á Filemon, escrita hácia el año 61, él se califica

de _anciano_ (v. 9). En _Act._, VII, 57 es calificado de jóven por un

hecho relativo al año 37, poco más ó menos.

[490] De la misma manera que los _Jesús_ se hacian llamar _Jason_; los

_José_, _Hegesipo_; los _Eliacim_, _Alcimo_, etc. San Gerónimo (_De

viris ill._, 5) supone que Pablo tomó su nombre del procónsul Sergio

Paulo (_Act._, XIII, 9). Semejante version no parece admisible. Si las

_Actas_ no dan á Saulo el nombre de Pablo hasta que entra en relaciones

con este personaje, será tal vez porque la supuesta conversion de

Sergio fué el primer acto notable de Pablo como apóstol de los gentiles.

[491] _Act._, XIII, 9 y siguientes; la atribucion de todas las

epístolas; II Petri, III, 15.

[492] Las calumnias ebionitas no deben tomarse en serio (Epifanio,

_Adv. hær._, hær. XXX, 16 y 25).

[493] San Gerónimo, _loc. cit._ Inadmisible como la presenta San

Gerónimo, esta tradicion parece no obstante tener algun fundamento.

[494] Rom., XI, 1; Fil., III, 5.

[495] _Act._, XXII, 28.

[496] _Act._, XXIII, 6.

[497] Fil., III, 5; _Act._, XXVI, 5.

[498] _Act._, VI, 9; Philon, _Leg. ad Caium_, § 36.

[499] Estrabon, XIV, X, 13.

[500] _Ibid._, XIV, X, 14-15; Philostrato, _Vida de Apolonio_, I, 7.

[501] Jos., _Ant._, último párrafo. Cf. _Vida de Jesús_, p. 33-34.

[502] Philostrato, _loc. cit._

[503] _Act._, XXVII, 22 y sig.; XXI, 37.

[504] Gal., VI, 11; Rom., XVI, 22.

[505] II Cor., XI, 6.

[506] _Act._, XXI, 40. He explicado antes el sentido de la palabra

ἑβραιστί. _Hist. des lang. sémit._, II, I, 5; III, I, 2.

[507] _Act._, XXVI, 14.

[508] I Cor., XV, 33. Cf. Meinecke, _Menandri fragm._, p. 75.

[509] Tit., I, 12; _Act._, XVII, 28. La autenticidad de la carta á Tito

es muy dudosa. En cuanto al discurso relativo al capítulo XVII de las

_Actas_, es obra más bien del autor de las _Actas_ que de San Pablo.

[510] El verso citado de Arato (_Phænom._, 5) se encuentra

efectivamente en Cleantes (_Himno á Júpiter_, 5.) Los dos lo tomaron

sin duda de algun himno religioso anónimo.

[511] Gal., I, 14.

[512] _Act._, XVII, 22 y sig., teniendo en cuenta la nota 509 de esta

página.

[513] Véase _Vida de Jesús_, pág. 72.

[514] _Act._, XVIII, 3.

[515] _Ibid._, XVIII, 3; I Cor., IV, 12; I Tes., II, 9; II Tes., III, 8.

[516] _Act._, XXIII, 16.

[517] II Cor., VIII, 18, 22; XII, 18.

[518] Rom., XVI, 7, 11, 21. Sobre el sentido de συγγενής en estos

pasajes, véase más arriba, p. 148, nota 369.

[519] Véase sobre todo la epístola á Filemon.

[520] Gal., V, 12; Fil., III, 2.

[521] II Cor., X, 10.

[522] _Acta Pauli et Theclæ_, 3, en Tischendorf, _Acta Apost. apocr._

(Leipzig 1851), p. 41 y las notas (texto antiguo, aunque no debe ser el

original de que habla Tertuliano); el _Philopatris_, 12 (obra compuesta

hácia el año 363); Malala, _Chonogr._, p. 257, edit. por Bonn;

Nicéforo, _Hist. eccl._, II, 37. Todos estos pasajes, sobre todo el de

Philopatris, suponen bastante antigüedad en sus retratos. Esto les da

cierta autoridad, á pesar de todo, Malala, Nicéforo y hasta el mismo

autor de las _Actas de Santa Tecla_ quieren hacer de Pablo un hombre

bello.

[523] I Cor., II, 1 y sig.; II Cor., X, 1-2, 10; XI, 6.

[524] I Cor., II. 3; II Cor., X, 10.

[525] II Cor., XI, 30; XII, 5, 9, 10.

[526] I Cor., II, 3; II Cor., I, 8-9; X, 10; XI, 30; XII, 5, 9-10;

Gal., IV, 13-14.

[527] II Cor., XII, 7-10.

[528] I Cor., VII, 7-8 y el contexto.

[529] I Cor., VII, 7-8; IX, 5. Este segundo pasaje está lejos de

tener peso. Fil., IV, 3, hace suponer lo contrario. Comp. Clemente de

Alejandría, _Strom._, III, 6, y Eusebio, _Hist. eccl._, III, 30. Solo

el pasaje I Cor., VII 7-8 es el único que tiene aquí peso.

[530] I Cor., VII, 7-9.

[531] _Act._, XXII, 3; XXVI, 4.

[532] _Ibid._, XXII, 3. Pablo no habla de este maestro en los pasajes

de sus epístolas donde seria natural que le nombrara (Fil., III, 5).

No es imposible que el autor de las _Actas_ hubiese puesto á su héroe

en relacion con el más célebre doctor de Jerusalem del cual sabia el

nombre. Hay absoluta contradiccion entre los principios de Gamaliel

(_Act._, V, 34 y sig.) y la conducta de Pablo antes de su conversion.

[533] Véase la _Vida de Jesús_, p. 220-221.

[534] Gal., I, 13-14; _Act._ XXII, 3; XXVI, 5.

[535] II Cor., V, 16, no lo implica en manera alguna. Los pasajes

_Act._, XXII, 3; XXVI, 4 inducen á creer que Pablo se encontró en

Jerusalem al mismo tiempo que Jesús. Pero esto no es una razon que

pruebe que los dos se vieron.

[536] _Act._, XXII, 4, 19; XXVI, 10-11.

[537] _Ibid._, XXVI, 11.

[538] Gran sacerdote de 37 á 42. Jos., _Ant._, XVIII, V, 3; XIX, VI, 2.

[539] _Act._, IX, 1-2, 14; XXII, 5; XXVI, 12.

[540] Véase _Revue numismatique_, nueva série, t. III (1858), p. 296 y

sig., 362 y sig., _Revue archéol._, abril de 1864, p. 284 y sig.

[541] Jos., _B. J._, II, XX, 2.

[542] II Cor., XI, 32. La série de monedas romanas de Damasco ofrece

una interrupcion para los reinados de Calígula y de Claudio. Eckhel,

_Doctrina num. vet._ primera parte, vol. III, p. 330. En la moneda

damasquina el tipo de «_Aretas filheleno_» _ibid._ parece ser de

nuestro Hareth (comunicacion del Sr. Waddington.)

[543] Jos., _Ant._, XVIII, V, 1, 3.

[544] Comp. _Act._, XII, 3; XXIV, 27; XXV, 9.

[545] _Act._, V, 34 y sig.

[546] Véase un rasgo análogo en la conversion de Omar. Ibn-Hischam,

_Sirat errasoul_, p. 226 (edicion Wüstenfeld).

[547] _Act._, IX, 3; XXII, 6; XXVI, 13.

[548] _Act._, IX, 4, 8; XXII, 7, 11; XXVI, 14, 16.

[549] Ahí es donde la tradicion de la edad media fija el lugar del

milagro.

[550] Esto resulta de _Act._, IX, 3, 8; XXII, 6, 11.

[551] _Nahr el-Awadj_.

[552] _Tuleil_.

[553] La llanura está en efecto á más de mil setecientos metros sobre

el nivel del mar.

[554] _Act._, XXVI, 14.

[555] De Jerusalem á Damasco hay ocho dias largos.

[556] _Act._, IX, 8, 9, 18; XXII, 11, 13.

[557] Véase más arriba, p. 201, y II Cor., XII, 1 y sig.

[558] He experimentado un acceso de este género en Byblos; con otras

creencias hubiera ciertamente tomado por visiones las alucinaciones que

entonces tuve.

[559] Poseemos tres relatos de este episodio capital: _Act._, IX, 1

y sig.; XXII, 5 y sig.; XXVI, 12 y sig. Las diferencias que se notan

en estos pasajes prueban que el Apóstol mismo explicaba de distinta

manera su conversion. El relato _Actas_, IX, no es homogéneo, como lo

demostraremos pronto. Compárese Gal., I, 15-17; I Cor., IX, 1; XV, 8;

_Act._, IX, 27.

[560] Entre los _Mormones_ y en los _sueños_ americanos, casi todas las

conversiones son tambien promovidas por una grande tension del alma,

produciendo alucinaciones.

[561] La circunstancia de que los compañeros de Pablo vieron y oyeron

como él puede muy bien ser puramente propia de la leyenda, tanto

más en cuanto los relatos sobre este particular están en manifiesta

contradiccion. Comp. _Act._, IX, 7; XXII, 9; XXVI, 13. La hipótesis de

una caida de caballo se rechaza en todos los relatos. En cuanto á la

opinion que rechaza toda la narracion de las _Actas_, fundándose sobre

la palabra ἐν ἐμοί, de Gal., I, 16, es exagerada. Ἐν ἐμοί, en dicho

pasaje, tiene el sentido de «_para mí_», «_á mí mismo_». Comp. Gal., I,

24. Seguramente tuvo Pablo en un momento dado una vision que determinó

su conversion.

[562] _Act._, IX, 3, 7; XXII, 6, 9, 11; XXVI, 13.

[563] Esto es lo que yo experimenté en mi acceso de Byblos. Los

recuerdos del dia anterior al en que caí sin conocimiento, se

desvanecieron totalmente de mi espíritu.

[564] II Cor., XII, 1 y sig.

[565] _Act._, IX, 27; Gal., I, 16; I Cor., IX, 1; XV, 8; Homilias

pseudo-clementinas, XVII, 13-19.

[566] Compárese lo que pasó á Omar _Sirat errasoul_, p. 226 y sig.

[567] _Act._, IX, 8; XXII, 11.

[568] Su antiguo nombre árabe era _Tarik el-Adhwa_. Aún se le llama

hoy _Tarik el-Mustekim_, que corresponde á Ῥύμη εὐθεῖα. La puerta

oriental (_Bab Scharki_) y algunos vestigios de las columnatas

subsisten todavía. Véanse los textos árabes dados por Wüstenfeld en

la _Zeitschrift für vergleichende Erdkunde_ de Lüdde, año 1842, p.

168; Porter, _Syria and Palestine_, p. 477; Wilson, _The Lands of the

Bible_, II, 345, 351-52.

[569] _Act._, XXII, 11.

[570] El relato del capítulo IX de las _Actas_ parece aquí compuesta de

dos textos mezclados; el uno, más original, comprende los versículos

9, 12 y 18; el otro, más desarrollado, más dialogado, más legendario,

comprende los versículos 9, 10, 11, 13, 14, 15, 16, 17 y 18. El v. 12

ni se refiere á los que preceden ni á los que siguen. El relato XXII,

12-16, es más conforme con el segundo de los textos antes mencionados

que con el primero.

[571] _Act._, IX, 12. Es necesario leer ἄνδρα ἐν ὁράματι, como lleva el

manuscrito B del Vaticano. Comp. vers. 10.

[572] _Act._, IX, 18; comp. _Tobías_, II, 9; VI, 10; XI, 13.

[573] _Act._, IX, 18; XXII, 16.

[574] Gal., I, 1; 8-9, 11 y sig.; I Cor., IX, 1; XI, 23; XV, 8, 9;

Col., I, 25; Efes., I, 19; III, 3, 7, 8; _Act._, XX, 24; XXII, 14-15,

21; XXVI, 16; Homiliæ pseudo-clem., XVII, 13-19.

[575] Gal., I, 17.

[576] Ἀραβία es la provincia de Arabia, teniendo por parte principal la

Auranítide (Haurán).

[577] Gal., I, 17 y sig.; _Act._, IX, 19 y sig.; XXVI, 20. El autor de

las _Actas_ cree que su primera permanencia en Damasco fué corta y que

Pablo, despues de su conversion, fué á Jerusalem donde predicó (Comp.

XXII, 17). Pero el pasaje de la epístola á los Galatas es concluyente.

[578] Véanse las inscripciones descubiertas por los Sres. Waddington y

de Vogüé (_Revue archéol._, abril de 1864, págs. 284 y sig.; _Comptes

rendus de l’Acad. des Inscr. et B.-L._, 1865, págs. 106-108). Compárese

más arriba, p. 174-175.

[579] Dion Casio, LIX, 12.

[580] He desarrollado esto en el _Bulletin archéologique_ de los Sres.

Longperier y de Witte, setiembre de 1856.

[581] El sentido del versículo Gal., I, 16 con los siguientes prueba

que Pablo predicó inmediatamente despues de su conversion.

[582] Jos., _B. J._, I, II, 25; II, XX, 2.

[583] _Act._, IX, 21-22.

[584] Gal., I, 16. Es el sentido de οὐ προσανεθέμην σαρκὶ καὶ αἵματι.

Comp. Mat., XVI, 17.

[585] _Act._, IX, 31.

[586] Véase la confesión atrozmente ingénua de III Macab., VII, 12-13.

[587] Léase el libro III (apócrifo) de los Macabeos, entero, y

compáresele con el de Ester.

[588] Suetonio, _Caius_, 22, 52; Dion Casio, LIX, 26-28; Philon,

_Legatio ad Caium_, párrafo 25, etc.; Josefo, _Ant._, XVIII, VIII; XIX,

I, 1-2; _B. J._, II, X.

[589] Philon, _Leg. ad Caium_, párrafo 30.

[590] Philon, _In Flaccum_, párrafo 7; _Leg. ad Caium_, párrafos 18,

20, 26, 43.

[591] Philon, _Leg. ad Caium_, § 29; Josefo, _Ant._, XVIII, VIII; _B.

J._, II, X; Tácito, _Ann._, XII, 54; _Hist._, V, 9, completando el

pasaje primero con el segundo.

[592] Philon, _Leg. ad Caium_, § 27, 30, 44 y sig.

[593] _Act._, IX, 31.

[594] Gal, I, 18-19; II, 9.

[595] _Act._, XI, 29-30. Véase, más arriba, p. 124.

[596] _Act._, IX, 32.

[597] Hoy Ludd.

[598] _Act._, IX, 32-35.

[599] Jaffa.

[600] Jos., _Ant._, XIV, X, 6.

[601] _Act._, IX, 43; X, 6, 17, 32.

[602] Mischna, _Ketuboth_, VII, 10.

[603] Comp. Gruter, p. 891, 4; Reinesius, _Inscript._, XIV, 61;

Mommsen, _Inscr. regni Neap._, 622, 2034, 3092, 4985; Pape, _Wört. der

griech. Eigenn._, á esta voz. Cf. Jos., _B. J._, IV, III, 6.

[604] _Act._, IX, 36 y sig.

[605] _Ibid._, IX, 39. El griego dice: ὅσα ἐποίει μετ’ αὐτῶν οὖσα.

[606] _Ibid._, IX, 32, 41.

[607] _Act._, X, 9-16; XI, 5-10.

[608] _Ibid._, X, 1-XI, 18.

[609] Habia al menos treinta y dos (Orelli y Henzen, _Inscr. lat._,

números 90, 512, 6756).

[610] Comp. _Act._, XXVII, 1 y Henzen, núm. 6709.

[611] Compárese Luc., VII, 2 y sig. Lucas se complace en esta idea de

los centuriones virtuosos y judíos por el alma sin la circuncision

(véase la Introd., p. XXIII). Pero el ejemplo de Izate (Jos., _Ant._,

XX, II, 5) prueba que tales situaciones eran posibles. Comp. Jos., _B.

J._, II, XXVIII, 2; Orelli, _Inscr._, número 2523.

[612] _Act._, X, 2, 7.

[613] Esto parece en contradiccion con Gal., II, 7-9. Pero la conducta

de Pedro por lo que respecta á la admision de los gentiles fué siempre

poco consistente. Gal., II, 12.

[614] _Act._, XI, 18.

[615] _Ibid._, XV, 1 y sig.

[616] II Cor., II, 32-33; _Act._, IX, 23-25.

[617] Gal., I, 18.

[618] Gal., I, 48.

[619] _Ibid._, I, 23.

[620] _Act._, IX, 26.

[621] Gal., I, 18.

[622] _Act._, IX, 26.

[623] _Act._, IX, 27. Toda esta parte de las _Actas_ tiene poco valor

histórico para poder afirmar que la generosa accion de Bernabé tuviera

lugar durante los quince primeros dias que Pablo pasó en Jerusalem;

pero hay sin duda, atendida la forma con que las _Actas_ presentan el

hecho, un sentimiento verdadero de las relaciones entre Pablo y Bernabé.

[624] Gal., I, 19-20.

[625] _Ibid._, I, 18. Por consiguiente, es imposible admitir como

exactos los versículos 28-29 del c. IX de las _Actas_. El autor de las

_Actas_ abusa de estas emboscadas y proyectos homicidas. Las _Actas_

difieren de la epístola á los Galatas en suponer que la primera

estancia de San Pablo en Jerusalem duró más y fué más cercana á su

conversion. Naturalmente la epístola merece más crédito aunque no sea

más que por la cronología y las circunstancias materiales.

[626] Véase sobre todo la epístola á los Galatas.

[627] Epístola á los Galatas, I, 11-12 y casi todo el resto; I Cor.,

IX, 1 y sig.; XV, 1 y sig.; II Cor., XI, 21 y sig.

[628] Se encuentra el sentimiento más ó menos directo: Rom., XII, 14; I

Cor., XIII, 2; II Cor., III, 6; I Tes., IV, 8; V, 2, 6.

[629] Gal., I, 22-23.

[630] _Act._, XXII, 17-21.

[631] _Act._, IX, 29-30.

[632] Gal., I, 21.

[633] _Act._, IX, 30; XI, 25. El dato cronológico capital de esta época

de la vida de San Pablo es Gal., I, 18; II, 1.

[634] La Cilicia tenia una Iglesia en el año 51. _Act._, XV, 23, 41.

[635] En la epístola á los Galatas (vers. 56) es donde Pablo se coloca

por primera vez en el rango de los apóstoles (I, 1 y el siguiente).

Segun Gal., II, 7-10, recibiria este título en 51. Sin embargo, no lo

usa aún en la firma de las dos epístolas á los Tesalonicenses, que son

del año 53. I Tes., II, 6 no implica un título oficial. El autor de las

_Actas_ no da jamás á Pablo el título de _apóstol_. Los _apóstoles_

para el autor de las _Actas_ son _los Doce_. _Act._, XIV, 4, 14 es una

excepcion.

[636] _Act._, XI, 19.

[637] Jos., _B. J._, III, II, 4. Roma y Alejandría eran las dos

primeras. Comp. Estrabon, XVI, II, 5.

[638] C. Otfried Müller, _Antiquit. Antiochenæ_ (Gœttingæ 1839), p. 68.

Juan Crisóstomo, _In sanct. Ignatium_, 4 (Opp. t. II, p. 597, edic.

Montfaucon); _In Matth._ homilia LXXXV, 4 (t. VII, p. 810) evalúa

la poblacion de Antioquía en doscientas mil almas, sin contar los

esclavos, los niños y los inmensos suburbios. La poblacion actual no

cuenta más de siete mil habitantes.

[639] Las calles análogas de Palmira, Gerasa, Gadara, Sebastia eran

probablemente imitaciones del gran _Corso_ de Antioquía.

[640] Se encuentran algunos restos en la direccion de _Bab Bolos_.

[641] Dion Crisóstomo, Orat. XLVII (t. II, p. 229, edic. de Reiske);

Libanio, _Antiochicus_, p. 337, 340, 342, 356 (edic. Reiske); Malala,

p. 232 y sig., 276, 280 y sig., (edic. de Bonn). El constructor de

estas grandes obras fué Antíoco Epifano.

[642] Libanio, _Antioch._, 342, 344.

[643] Pausanias, VI, II, 7; Malala, p. 201; Visconti, _Mus. Pio-Clem._,

t. III, 46. Véanse sobre todo las medallas de Antíoco.

[644] Pieria, Bottia, Penea, Tempe, Castalia, juegos olímpicos, Iopolis

(que se refiere á Io). La ciudad pretendia deber su celebridad á Inaco,

á Orestes, á Dafne, á Triptolemo.

[645] Véase Malala, p. 199; Espartiano, _Vida de Adriano_, 14; Juliano,

_Misopogon_, p. 361-362; Am. Marcelino, XXII, 14; Eckhel, _Doct.

num. vet._, pars 1.ª, III, p. 326; Guigniaut, _Religions de l’ant._,

planchas n.º 268.

[646] Juan Crisóstomo, _Ad. pop. Antioch._ homil. XIX, 1 (t. II, p.

189); _De sanctis martyr._, 1, (t. II, p. 651.)

[647] Libanio, _Antioch._, p. 348.

[648] _Act. SS. Maii_, V, p. 383, 409, 414, 415, 416; Assemani, _Bib.

Or._, II, 323.

[649] Juvenal, Sat., III, 62 y sig.; Estacio, _Silvas_, I, VI, 72.

[650] Tácito, _Ann._, II, 69.

[651] Malala, p. 284, 287, y sig.; Libanio, _De angariis_, p. 555 y

sig.; _De carcere vinctis_, p. 455 y sig.; _Ad Timocratem_, p. 385;

_Antioch._, p. 323; Philostr., _Vida de Apol._, I, 16; Luciano, _De

saltatione_, 76; Diod. Sic., frag. l. XXXIV, n.º 34 (p. 538, ed.

Dindorf); Juan Cris., Homil. VII _in Matth._, 5 (t. VII, p. 113);

LXXIII _in Matth._, 3 (_ibid._, p. 712); _De consubst. contra Anom._, 1

(t. I, p. 501); _De Anna_, 1 (t. IV, p. 730); _De Dav. et Saule_, III,

1 (t. IV, 768-770); Juliano, _Misopogon_, p. 343, 350, ed. Spanheim;

_Actos de Santa Tecla_ atribuidos á Basilio de Seleucia, publicados por

P. Pantinus (Amberes, 1608.), p. 70.

[652] Philostr., _Apol._, III, 58; Ausonio, _Clar. Urb._, 2; J.

Capitolin, _Verus_, 7; _Marco Aur._, 25; Herodiano, II, 10; Juan de

Antioquía en las _Excerpta Valesiana_, p. 844; Suidas, en la voz

Ἰοβιανός.

[653] Juliano, _Misopogon_, p. 344, 365, etc.; Eunapio, _Vidas de los

Sofistas_, p. 496, ed. Boissonade (Didot); Amiano Marcelino, XXII, 14.

[654] Juan Cris., _De Lazaro_, II, 11 (t. I, p. 722-723).

[655] Cic., _Pro Archia_, 3, teniendo en cuenta la exageracion típica

de un abogado.

[656] Philostrato, _Vida de Apolonio_, III, 58.

[657] Malala, p. 287-289.

[658] Juan Crisóst., Homil. VII _in Matth._, 5, 6 (t. VII, p. 113).

Véase O. Müller, _Antiquit. Antioch._, p. 33, nota.

[659] Libanio, _Antiochicus_, p. 355-356.

[660] Juvenal, III, 62 y sig., y Forcellini, en la voz _ambubaja_,

observando que la palabra _ambuba_ es siriaca.

[661] Libanio, _Antioch._, p. 315; _De carcere vinctis_, p. 455, etc.;

Juliano, _Misopogon_, p. 367, edic. Spanheim.

[662] Libanio, _Pro rhetoribus_, p. 211.

[663] Libanio, _Antiochicus_, p. 363.

[664] Libanio, _Antiochicus_, p. 354 y sig.

[665] La muralla actual, que es del tiempo de Justiniano, presenta las

mismas particularidades.

[666] Libanio, _Antioch._, p. 337, 338, 339.

[667] El lago _Ak-Deniz_, que forma por este lado el límite actual del

territorio de Antakieh, no existia, á lo que parece, en la antigüedad.

Véase Ritter, _Erdkunde_, XVII, p. 1149, 1613 y sig.

[668] Jos., _Ant._, XII, III, 1; XIV, XII, 6; _B. J._, II, XVIII, 5;

VII, III, 2-4.

[669] Jos., _Contra Apion._, II, 4; _B. J._, VII, III, 3-4; V, 2.

[670] Malala, p. 244-245; Jos., _B. J._, VII, V, 2.

[671] _Act._, VI, 5.

[672] _Ibid._, XI, 19 y sig.

[673] Compárese Jos., _B. J._, II, XVIII, 2.

[674] _Act._, XI, 20-21. La lectura correcta es Ἕλληνας. Ἕλληνιστάς

proviene de una falsa cercanía con IX, 29.

[675] Malala, p. 245. El relato de Malala no puede ser exacto, pues

Josefo no dice una palabra de la invasion de que habla el cronista.

[676] _Ibid._, p. 243, 265-266. Comp. _Comptes rendus de l’Acad. des

Inscr. et B.-L._, sesion del 17 Agosto 1865.

[677] S. Atanasio, _Tomus ad Antioch._ (Opp. t. I, p. 771, edic.

Montfaucon); san Juan Crisóstomo, _Ad. pop. Ant._ homil. I y II, inicio

(t. II, p. 1 y 20); _In Inscr. Act._, II, inicio (t. III, 60); _Chron.

Pasch._, p. 296 (París); Teodoreto, _Hist. eccl._, II, 27; III, 2, 8,

9. La aproximacion de estos pasajes no permite traducir ἐν τῇ καλουμένῃ

Παλαιᾷ por «en lo que se llamaba la ciudad antigua», como han hecho

alguna vez los editores.

[678] Malala, p. 242.

[679] Pococke, _Descript. of the East_, vol. II, parte I, p. 192

(Lóndres, 1745); Chesney, _Expedition for the survey of the rivers

Euphr. and Tigris_, I, 425 y sig.

[680] Es decir á la parte opuesta de la ciudad antigua que todavía está

habitada.

[681] Véase, más abajo, la pág. 251, nota 690.

[682] El tipo de los Maronitas se encuentra de una manera notable en

toda la region de Antakieh, de Soueidieh y de Beylan.

[683] F. Naironi, _Evoplia fidei cathol._ (Romæ, 1694), p. 58 y sig., y

la obra de S. Em. Paul-Pierre Masad, patriarca actual de los Maronitas,

titulada _Kitab ed-durr el-manzoum_ (en árabe, impreso en el convento

de Tamisch en el Kesrouan, 1863).

[684] _Act._, XI, 19-20; XIII, 1.

[685] Gal., II, 11 y sig. lo supone así.

[686] _Act._, XI, 22 y sig.

[687] _Act._, XI, 22-24.

[688] _Act._, XI, 25.

[689] _Act._, XI, 26.

[690] Libanio, _Pro templis_, p. 164 y sig.; _De carcere vinctis_, p.

458; Teodoreto, _Hist. eccl._, IV, 28; Juan Crisóst., Homil. LXXII

_in Matth._, 3 (t. VII, p. 705); _In Epist. ad Ephes._ hom. VI, 4 (t.

XI, p. 44); _In I Tim._ hom. XIV, 3 y sig. (_ibid._, p. 628 y sig.);

Nicéforo, XII, 44; Glicas, p. 257 (ed. Paris).

[691] _Act._, XI, 26.

[692] Los pasajes I Petri, IV, 16, y Jac., II, 7, comparados con

Suetonio _Neron_, 16, y con Tácito, _Ann._, XV, 44, confirman esta

idea. Véase tambien _Act._, XXVI, 28.

[693] Es cierto que se encuentra Ἀσιανός (_Act._, XX, 4; Philon,

_Legatio_, 36; Estrabon, etc.). Pero parece tratarse de un latinismo,

al igual que Δαλδιανοί, y los nombre de secta Σιμωνιανοί, Κηρινθιανοί,

Σηθιανοί, etc. La derivacion helénica de χριστός hubiera sido

χρίστειος. No sirve decir que la terminacion _anus_ es una forma dórica

del griego ηνος; ya no se recordaba nada de esto en el siglo primero.

[694] Tácito (_loc. cit._) lo interpreta así.

[695] Suetonio, _Claudio_, 25. Discutiremos este pasaje en nuestro

próximo libro.

[696] _Corpus inscr. gr._, números 2883 _d_, 3857 _g_, 3857 _p_,

3865 _l_; Tertuliano, _Apol._, 3; Lactancio, _Divin. Inst._, IV, 7.

Compárese la forma francesa _chrestien_.

[697] Jac., II, 7 supone que fué una costumbre momentánea é incierta.

[698] _Act._, XXIV, 5; Tertuliano, _Adv. Marcionem_, IV, 8.

[699] _Nesara_. Los nombres de _meschihoio_ en siriaco, _mesihi_ en

árabe, son relativamente modernos y calcados sobre χριστιανός. El

nombre de «Galileos» es mucho más reciente, y fué Juliano quien lo

puso de moda y aun le declaró oficial, dándole cierto color de ironía

y desprecio. Juliano, _Epist._, VII; Gregorio de Nacianzo, Orat. IV

(invect. I), 76; S. Cirilo de Alej., _Contra Juliano_ II, p. 39 (edic.

Spanheim); _Philopatris_, diálogo atribuido falsamente á Luciano y que

es en realidad de la época de Juliano, § 12; Teodoreto, _Hist. eccl._,

III, 4. Yo creo que, en Epicteto (Arriano, _Dissert._, IV, VII, 6)

y en Marco Aurelio (_Pensamientos_, XI, 3), no designa este nombre

á los cristianos, sino que debe entenderse como sicarios ó zelotas,

discípulos fanáticos de Judas el Galileo ó el Gaulonita y de Juan de

Giscala.

[700] I Petri, IV, 16; Jac., II, 7.

[701] _Act._, XIII, 2.

[702] _Ibid._, XIII, 1.

[703] Véase más arriba, p. 146-147.

[704] _Act._, XIII, 1.

[705] Eusebio, _Chron._, en el año 43; _Hist. eccl._, III, 22; Ignacio,

_Epist. ad Antioch._ (apocr.), 7.

[706] I Cor., XIV entero.

[707] II Cor., XII, 1-5.

[708] Supone en efecto que tuvo lugar esta vision catorce años antes

de escribir la segunda Epístola de los Corintios, que fué por el año

57, poco más ó menos. No es imposible sin embargo que estuviese aún en

Tarso.

[709] Sobre las ideas que tenian los judíos acerca de los cielos

superpuestos, véase _Testam. de los 12 patr._, Leví, 3; _Ascension de

Isaías_, VI, 13; VII, 8 y todo el resto del libro; Talm. de Babil.,

_Chagiga_, 12 _b_; Midraschim, _Bereschith rabba_, sect. XIX, fol. 19

_c_; _Schemoth rabba_, sect. XV, fol. 115 _d_; _Bammidbar rabba_, sect.

XIII, fol. 218 _a_; _Debarim rabba_, sect. II, fol. 253 _a_; _Schir

hasschirim rabba_, fol. 24 _d_.

[710] Compárese Talmud de Babil., _Chagiga_, 14 _b_.

[711] Compárese _Ascension de Isaías_, VI, 15; VII, 3 y sig.

[712] II Cor., XII, 12; Rom., XV, 19.

[713] I Cor., XII entero.

[714] _Act._, XI, 29; XXIV, 17; Gal., II, 10; Rom., XV, 26; I Cor.,

XVI, 1; II Cor., VIII, 4, 14; IX, 1, 12.

[715] Jos., _Ant._, XVIII, VI, 3, 4; XX, V, 2.

[716] Jac., II, 5 y sig.

[717] _Act._, XI, 28; Jos., _Ant._, XX, II, 6; V, 2; Eusebio, _Hist.

eccl._, II, 8 y 12. Compárese _Act._, XII, 20; Tác. _Ann._, XII, 43;

Suetonio, _Claudio_, 18; _Dion Casio_, LX, 11. Aurelio Victor, _Cæs._,

4; Eusebio, _Chron._, años 43 y sig. El reinado de Claudio se vió

afligido casi todos los años por hambres parciales en todo el Imperio.

[718] _Act._, XI, 27 y sig.

[719] El libro de las _Actas_ (XI, 30; XII, 25) dice que Pablo hizo

aquel viaje, pero aquel declara que entre su primera permanencia de

dos semanas y su viaje para el asunto de la circuncision, no fué á

Jerusalem (Gal., II 1, teniendo en cuenta la argumentacion general de

Pablo sobre este punto). Véase más arriba, Introd., p. XXXI-XXXII.

[720] Gal., I, 17-19.

[721] _Act._, XIII, 3; XV, 36; XVIII, 23.

[722] _Ibid._, XIV, 25; XVIII, 22.

[723] Las inscripciones de dichas comarcas confirman plenamente las

indicaciones de Josefo (_Comptes rendus de l’Acad. des Inscr. et

B.-L._, 1865, pág. 106-109).

[724] Josefo, _Ant._, XIX, IV; _B. J._, II, XI.

[725] Jos., _Ant._, XIX, V, 1; VI, 1; _B. J._, II, XI, 5; Dion Casio,

LX, 8.

[726] Dion Casio, LIX, 24.

[727] Jos., _Ant._, XIX, IX, 1.

[728] _Ibid._, XIX, VI, 1, 3; VII, 3, 4; VIII, 2; IX, 1.

[729] _Ibid._, XIX, VII, 4.

[730] Jos., _Ant._, XIX, VI, 3.

[731] Juvenal, Sat. VI, 158-159; Persio, Sat. V, 180.

[732] Philon, _In Flaccum_, § 5 y sig.

[733] Jos., _Ant._, XIX, V, 2 y sig.; XX, VI, 3; _B. J._, II, XII, 7.

Las medidas restrictivas que tomó contra los judíos de Roma (_Act._,

XVIII, 2; Suetonio, _Claudio_, 25; Dion Casio, LX, 6) dependieron de

circunstancias locales.

[734] Jos., _Ant._, XIX, VI, 3.

[735] Jos., _Ant._, XIX, VII, 2; _B. J._, II, XI, 6; V, IV, 2; Tácito,

_Hist._, V, 12.

[736] Tácito, _Ann._, VI, 47.

[737] Jos., _Ant._, XIX, VII, 2; VIII, 1; XX, I, 1.

[738] Jos., _Ant._, XIX, VIII, 1.

[739] Suetonio, _Caius_, 22, 26, 35; Dion Casio, LIX, 24; LX, 8;

Tácito, _Ann._, XI, 8. Como tipo de aquellos reyezuelos de Oriente,

véase la carrera de Herodes Agrippa I por Josefo (_Ant._, XVIII y XIX).

Comp. Horacio, _Sat._, I, VII.

[740] Véase más arriba, p. 178-179, 203-204, 217-218.

[741] _Act._, XII, 3.

[742] _Act._, XII, 1 y sig.

[743] Efectivamente Jacobo fué decapitado y no lapidado.

[744] _Act._, XII, 3 y sig.

[745] _Act._, XII, 9-11. El relato de las _Actas_ es tan conciso, que

es difícil se encuentre lugar en ella para una elaboracion legendaria

prolongada.

[746] Jos., _Ant._, XIX, VIII, 2; _Act._, XII, 18-23.

[747] Jos., _Ant._, XIX, VII, 4.

[748] _Act._, XII, 23. Comp. II Macab., IX, 9; Jos., _B. J._, I,

XXXIII, 5; Talm. de Bab., _Sota_, 35 _a_.

[749] Jos., _Ant._, XIX, VI, 1; XX, I, 1, 2.

[750] Jos., _Ant._, XX, V, 2; _B. J._, II, XV, 1; XVIII, 7 y sig.;

IV, X, 6; V, I, 6; Tácito, _Ann._, XV, 28; _Hist._, I, 11; II, 79;

Suetonio, _Vesp._, 6; _Corpus inscr. græc._, n.º 4957 (cf. _ibid._,

III, p. 311).

[751] Jos., _Ant._, XX, I, 3.

[752] Jos., _Ant._, XX, V, 4; _B. J._, II, XII, 2.

[753] Josefo, que describe con tanta minuciosidad la historia de estas

agitaciones, no mezcla nunca en ellas á los cristianos.

[754] Jos., _Contra Apion._, II, 39; Dion Casio, LXVI, 4.

[755] Jos., _B. J._, IV, IV, 3; V, XIII, 6; Suet., _Aug._, 93;

Estrabon, XVI, II, 34, 37; Tácito, _Hist._, V, 5.

[756] Jos., _Ant._, XIII, IX, 1; XI, 3; XV, 4; XV, VII, 9.

[757] Jos., _B. J._, II, XVII, 10; _Vita_, 23.

[758] Mat., XXIII, 13.

[759] Jos., _Ant._, XX, VII, 1, 3; Comp. XVI, VII, 6.

[760] _Ibid._, XX, II, 4.

[761] _Ibid._, XX, II, 5, 6; IV, 1.

[762] Jos., _B. J._, II, XX, 2.

[763] Séneca, fragm. en San Aug., _De civ. Dei_, VI, 11.

[764] Jos., _Ant._, XX, II-IV.

[765] Tácito, _Ann._, XII, 13, 14. La mayor parte de los nombres de

esta familia son persas.

[766] El nombre de «Elena» lo prueba, á pesar de que es extraño que no

figure el griego en la inscripcion bilingüe (siriaco y siro-caldaico)

del sepulcro de una princesa de dicha familia, descubierto y llevado

á París por el Sr. de Saulcy. Véase _Journal Asiatique_, Diciembre de

1855.

[767] Cf. _Bereschith rabba_, XLVI, 51 _d_.

[768] Segun todas las apariencias, es el monumento conocido en el dia

con el nombre de «Sepulcros de los reyes». Véase _Journal Asiatique_,

en el lugar citado.

[769] Jos., _B. J._, II, XIX, 2; VI, VI, 4.

[770] Talm. de Jerus., _Peah_, 15 _b_, en donde se atribuyen á uno

de los Monobaze algunas máximas que recuerdan enteramente las del

Evangelio (Mateo, VI, 19 y siguientes); Talm. de Bab., _Baba Bathra_,

11 _a_; _Joma_, 37 _a_; _Nazir_, 19 _b_; _Schabbath_, 68 _b_; Sifra, 70

_a_; Bereschith rabba, XLVI, fol. 51 _d_.

[771] Moisés de Corene, II, 35; Orosio, VII, 6.

[772] Lucas, XXI, 21.

[773] Τὰ πάτρια ἔθη, expresion muy familiar en Josefo, cuando defiende

la posicion de los judíos en el mundo pagano.

[774] Se sabe que no existe ningun manuscrito del Talmud para comprobar

las ediciones impresas.

[775] Jos., _Ant._, XX, V, 2.

[776] Jos., _B. J._, II, XVII, 8-10; _Vita_, 5.

[777] La relacion del cristianismo con los dos movimientos de Judas y

de Teudas es hecho por el autor mismo de las _Actas_ (V, 36-37.)

[778] Jos., _Ant._, XX, V, 1; _Act._, V, 36. Se notará el anacronismo

cometido por el autor de las _Actas_.

[779] Jos., _Ant._, XVIII, IV, 1-2.

[780] Jos., _Ant._, XX, V, 3-4; _B. J._, II, XII, 1-2; Tácito, _Ann._,

XII, 54.

[781] Jos., _Ant._, XX, VIII, 5.

[782] Jos., _Ant._, XX, VIII, 5; _B. J._, II, XIII, 3.

[783] Jos., _B. J._, VII, VIII, 1; Mischna, _Sanhedrin_, IX, 6.

[784] Jos., _Ant._, XX, VIII, 6, 10; _B. J._, II, XIII, 4.

[785] Jos., _Ant._, XX, VIII, 6; _B. J._, II, XIII, 5; _Act._, XXI, 38.

[786] Jos., _Ant._, XX, VIII, 6; _B. J._, II, XIII, 6.

[787] Véase más arriba, p. 186, nota 456.

[788] Justino, _Apol. I_, 26, 56. Es singular que Josefo, aunque hable

de las cosas samaritanas, no hable de él.

[789] _Act._, VIII, 9 y sig.

[790] Puede tenerse por una composicion completamente apócrifa: véase

el acuerdo que existe entre el sistema anunciado en este libro y lo

poco que nos enseñan las _Actas_ sobre la doctrina de Simon y sus

_poderes divinos_.

[791] Homil. pseudo-clem., II, 22, 24.

[792] Justino, _Apol. I_ 26, 56; _II_, 15; _Dial. cum Tryph._, 120;

Ireneo, _Adv. hær._, I, XXIII, 2-5; XXVII, 4; II, præf.; III, præf.;

Homil. pseudo-clementinæ, I, 15; II, 22, 25, etc.; _Recogn._, I,

72; II, 7 y sig.; III, 47; _Philosophumena_, IV, VII; VI, I; X, IV;

Epifanio, _Adv. hær_. hær. XXI; Orígenes, _Contra Celsum_, V, 62;

VI, 11; Tertuliano, _De anima_, 34; _Constit. apost._, VI, 16; San

Gerónimo, _In Matth._, XXIV, 5; Teodoreto, _Hæret. fab._, I, 1. Es

en los extractos textuales que dan los _Philosophumena_ y no en los

relatos de otros padres de la Iglesia donde debe buscarse una idea de

_La Grande Exposicion_.

[793] _Philosophum._, IV, VII; VI, I, 9, 12, 13, 17, 18. Compárese

Apocalipsis, I, 4, 8; IV, 8; XI, 17.

[794] _Philosophum._, VI, I, 17.

[795] _Ibid._, VI, I, 16.

[796] Act., VIII, 10; _Philosophum._, VI, I, 18; Homil. pseudo-clemen.,

II. 22.

[797] Alusion á la aventura del poeta Estesícoro.

[798] Ireneo, _Adv. hær._, I, XXIII, 2-4; Homil. pseudo-clemen., II,

23, 25; _Philosophumena_, VI, I, 19.

[799] _Philosophum._, VI, I, 16.

[800] Véase _Vida de Jesús_, p. 247-249.

[801] _Ibid._, p. 247, nota 4.

[802] _Chron. samarit._, c. 10 (ed. Juynboll, Leiden, 1848). Cf.

Reland, _De Sam._, § 7; en sus _Dissertat. miscell._, parte II;

Gesenius, _Comment. de Sam. Theol._ (Halle, 1824), p. 21 y sig.

[803] En el extracto dado por los _Philosophumena_, VI, I, 16 _sub

finem_, se lee una cita debida á los Evangelios sinópticos, la cual

parece ser presentada como encontrándose en el texto de _La Grande

Exposicion_: pero puede tratarse de alguna inadvertencia.

[804] Homil. pseudo-clem., II, 23-24.

[805] Ireneo, _Adv. hær._, I, XXIII, 3; _Philosophum._, VI, I, 19.

[806] Homil. pseudo-clem., II, 22; _Recogn._, II, 14.

[807] Ireneo, _Adv. hær._, II, præf.; III, præf.

[808] Véase la epístola, probablemente auténtica, de San Pablo á los

Colosenses, I, 15 y sig.

[809] Epif., _Adv. hær._, hær. LXXX, 1.

[810] Lo que hace inclinar á esta segunda hipótesis es que la secta de

Simon se cambió pronto en una escuela de prestidigitacion, fábrica de

filtros y de encantamientos. _Philosophumena_, VI, I, 20; Tertuliano,

_De anima_, 57.

[811] _Philosophum._, VI, I, 20. Cf. Orig., _Contra Cels._, I, 57; VI,

11.

[812] Hegesipo, en Eusebio, _Hist. eccl._, IV, 22; Clem. de Alej.,

_Strom._, VII, 17; _Constit. apost._, VI, 8, 16; XVIII, 1 y sig.;

Justino, _Apol. I_, 26, 56; Ireneo, _Adv. hær._, I, XXIII, 5;

_Philosoph._, VII, 28; Epif., _Adv. hær._, XXII y XXIII, init.;

Teodoreto, _Hær. fab._, I, 1, 2; Tertuliano, _De præscr._, 46; _De

anima_, 50.

[813] La más célebre es la de Dositeo.

[814] _Act._, VIII, 9; Ireneo, _Adv. hær._ I, XXIII, 1.

[815] _Philosophumena_, VI, I, 19, 20. El autor solo atribuye estas

perversas doctrinas á los discípulos de Simon. Pero si la escuela tenia

esta fisonomía, el maestro debió tambien tener algo de ello.

[816] Examinaremos más tarde lo que encierran estos relatos.

[817] La inscripcion SIMONI·DEO·SANCTO, transmitida por Justino (_Apol.

I_, 26), como hallada en la isla del Tíber y mencionada despues de él

por otros padres de la Iglesia, era una inscripcion latina del dios

sabino _Semo Sancus_, SEMONI·DEO·SANCO. Encontróse, en efecto, bajo

Gregorio XIII, en la isla de San Bartolomé, una inscripcion, guardada

en el Vaticano, que tiene grabada esta dedicatoria. Véase Baronius,

_Ann. eccl._, ad annum 44; Orelli, _Inscr. lat._, n.º 1860. Habia por

aquella época en la isla del Tíber un colegio de _bidentales_ en honor

de Semo Sancus, conteniendo varias inscripciones del mismo género.

Orelli, n.º 1861 (Mommsen, _Inscr. lat. regni Neapol._, n.º 6770).

Comp. Orelli, n.º 1859; Henzen, n.º 6999; Mabillon, _Museum Ital._,

I, primera parte, p. 84. El n.º 1862 de Orelli no debe tomarse en

consideracion (véase _Corp. inscr. lat._, I, n.º 542).

[818] Este grosero malentendido no se hubiera deshecho sin descubrir

antes las _Philosophumena_, que da extractos textuales de la _Apophasis

magna_ (véase VI, I, 19). Tiro fué célebre por sus cortesanas.

[819] Ἐχθρὸς ἄνθρωπος, ἀντικείμενος. Véanse Homil. pseudo-clem., hom.

XVII toda entera.

[820] Así, en la literatura pseudo-clementina, el nombre de Simon el

Mágico designa por momentos al apóstol San Pablo, á quien el autor

quiere mucho.

[821] Es necesario notar que en las _Actas_ no es todavía tratado

como enemigo. Solo se le atribuye un sentimiento bajo y se deja creer

se arrepentió (VIII, 24). Tal vez todavía vivia Simon cuando fueron

escritas estas líneas y sus relaciones con el cristianismo no habian

todavía llegado á ser malas.

[822] Jos., _Ant._, XX, VII, 1.

[823] _Act._, XII, 1, 25. Nótese toda la contextura de este capítulo.

[824] I Petri, V, 13; Papias, en Eusebio, _Hist. eccl._, III, 39.

[825] _Act._, XIII, 2.

[826] _Gal._, I, 15-16; _Act._, XXII, 15, 21; XXVI, 17-18; I Cor., I,

1; Rom., I, 1, 5; XV, 15 y sig.

[827] _Act._, XIII, 5.

[828] El autor de las _Actas_, partidario de la gerarquía y del poder

de la Iglesia, ha podido introducir esta circunstancia. Pablo nada sabe

de semejante ordenacion ó consagracion. Él tiene conferida su mision

por Jesús y no se cree más ser el enviado por la Iglesia de Antioquía

que por la de Jerusalem.

[829] _Act._, XIII, 3; XIV, 25.

[830] En I Petri, V, 13, Babilonia designa Roma.

[831] Ciceron, _Pro Archia_, 10.

[832] Jos., _B. J._, II, XX, 2; VII, III, 3.

[833] _Act._, XVIII, 24 y sig.

[834] Véase Philon, _De vita contemplativa_, entero.

[835] Pseudo Hermes, _Asclepius_, fol. 158 v., 159 r. (Florencia,

Juntes 1512).

[836] Ciceron, _Pro Flacco_, 28; Philon, _In Flaccum_, § 7; _Leg. ad

Caium_, § 36; _Act._, II, 5-11; VI, 9; _Corp. inscr. gr._, n.º 5361.

[837] _Lex Wisigoth._, libro XII, tít. II y III, en Walter, _Corpus

juris germanici antiqui_, t. I, p. 630 y siguientes.

[838] Véase _Vida de Jesús_, p. 137.

[839] Philon, _In Flacc._, § 5 y 6; Jos., _Ant._, XVIII, VIII, 1; XIX,

V, 2; _B. J._, II, XVIII, 7 y sig.; VII, X, 1; Papiro publicado en las

_Notices et extraits_, XVIII, 2.ª parte, p. 383 y sig.

[840] Dion Casio, XXXVII, 17; LX, 6; Philon, _Leg. ad Caium_, § 23;

Josefo, _Ant._, XIV, X, 8; XVII, XI, 1; XVIII, III, 5; Hor., _Sat._,

I, IV, 142-143; V, 100; IX, 69 y sig.; Persio, V, 179-184; Suetonio,

_Tib._, 36; _Claud._, 25; _Domit._, 12; Juvenal, III, 14; VI, 542 y sig.

[841] _Pro Flacco_, 28.

[842] Jos., _Ant._, XIV, X; Suetonio, _Julius_, 84.

[843] Suet., _Tib._, 36; Tác., _Ann._, II, 85; Jos., _Ant._, XVIII,

III, 4, 5.

[844] Dion Casio, LX, 6.

[845] Suetonio, _Claudio_, 25; _Act._, XVIII, 2; Dion Casio, LX, 6.

[846] Josefo, _B. J._, VII, III, 3.

[847] Séneca, fragmento en San Agust., _De civ. Dei_, VI, 11; Rutilius

Numatianus, I, 395 y sig.; Jos., _Contra Apion._, II, 39; Juvenal, Sat.

VI, 544; XIV, 96 y sig.

[848] Philon, _In Flacc._, § 5; Tác., _Hist._, V, 4, 5, 8; Dion Casio,

XLIX, 22; Juvenal, XIV, 103; Diod. Sic., fragm. I del libro XXXIV y III

del libro XL; Philostrato, _Vida de Apol._, V, 33; I Tes., II, 15.

[849] Jos., _Ant._, XIV, X; XVI, VI; XX, VIII, 7; Philon, _In Flaccum

et Legatio ad Caium_.

[850] Jos., _Ant._, XVIII, III, 4, 5; Juvenal, VI, 543 y sig.

[851] Jos., _Contra Apion._, entero; pasajes precitados de Tácito y

de Diodoro de Sicilia; Pompeyo Trogo (Justino), XXXVI, II; Ptolomeo

Hefesto ó Queno, en las _Script. poet. hist. græci_ de Westermann, p.

194. Cf. Quintiliano III, VII, 2.

[852] Cic., _Pro Flacco_, 28; Tácito, _Hist._, V, 5; Juvenal, XIV,

103-104; Diodoro de Sicilia y Philostrato, lugares citados; Rutilius

Numatianus, I, 383 y sig.

[853] Marcial, IV, 4; Am. Marcel., XXII, 5.

[854] Suetonio, _Aug._, 76; Horacio, _Sat._, I, IX, 69 y sig.; Juvenal,

III, 13-16, 296; VI, 156-160, 542-547; XIV, 96-107; Marcial, _Epigr._,

IV, 4; VII, 29, 34, 54; XI, 95; XII, 57; Rutilius Numat., _l. c._, y

sobre todo Josefo, _Contra Apion._, II, 13; Philon, _Leg. ad Caium_, §

26-28.

[855] Marcial, _Epigr._, XII, 57.

[856] Juvenal, _Sat._, III, 14; VI, 542.

[857] Juvenal, _Sat._, III, 296; VI, 543 y sig.; Marcial, _Epigr._, I,

42; XII, 57.

[858] Marcial, _Epigr._, I, 42; XII, 57; Estacio, _Silvas_, I, VI,

73-74. Véase Forcellini, en la voz _sulphuratum_.

[859] Horacio, _Sat._, I, V, 100; Juvenal, _Sat._ VI, 544 y sig.; XIV,

96 y sig.; Apuleyo, _Florida_, I, 6.

[860] Dion Casio, LXVIII, 32.

[861] Tácito, _Hist._, V, 5, 9; Dion Casio, LXVII, 14.

[862] Horacio, _Sat._, I, IX, 70; _Judæus Apella_ parece encerrar una

broma del mismo género (véanse los escoliastas Acron y Porfirion, sobre

Hor., _Sat._, I, V, 100; compárese el pasaje de S. Avito, _Poemata_, V,

364, citada por Forcellini en la voz _Apella_, pero que yo no encuentro

ni en las ediciones de este Padre, ni en el antiguo manuscrito latino,

Bibl. Imp., n.º 11320, tal como la da el sabio lexicógrafo); Juvenal,

_Sat._, XIV, 99 y sig.; Marcial, _Epigr._, VII, 29, 34, 54; XI, 95.

[863] Josefo, _Contra Apion._, II, 39; Tác., _Ann._, II, 85; _Hist._,

V, 5; Hor., _Sat._, I, IV, 142-143; Juvenal, XIV, 96 y sig.; Dion

Casio, XXXVII, 17; LXVII, 14.

[864] Marcial, _Epigr._, I, 42; XVII, 57.

[865] Juvenal, _Sat._, VI, 546 y sig.

[866] Josefo, _Ant._, XVIII, III, 5; XX, II, 4; _B. J._, II, XX, 2;

_Act._, XIII, 50; XVI, 14.

[867] _Loc. cit._

[868] Josefo, _Ant._, XX, II, 5; IV, 1.

[869] Pasajes citados. Estrabon demuestran más justicia y penetracion

(XVI, II, 34 y sig.). Comp. Dion Casio, XXXVII, 17 y siguientes.

[870] Tác., _Hist._, V, 5.

[871] Josefo, _Contra Apion._, II, 39.

[872] Marcial, XII, 57.

[873] Jos., _Ant._, XIV, X, 6, 11-14.

[874] Ecclesiástico, X, 25, 26, 27.

[875] Rom., I, 24 y sig.

[876] Zac., VIII, 23.

[877] Hor., _Sat._, I, IX, 69; Persio, V, 179 y sig.; Juvenal, _Sat._,

VI, 159; XIV, 96 y sig.

[878] _Contra Apion._, II, 39.

[879] Aulo Persio, V, 179-184; Juvenal, VI, 157-160. La grave

preocupacion del judaismo que se observa en los escritores romanos

del primer siglo, sobre todo en los satíricos, proviene de esta

circunstancia.

[880] Juvenal, _Sat._, III, 62 y sig.

[881] Cic., _De prov. consul._, 5.

[882] Los niños que me habian parecido bonitos en mi primer viaje los

encontré, cuatro años más tarde, feos, comunes y vulgares.

[883] Πατρῴοις θεοῖς, fórmula muy frecuente en las inscripciones sirias

(_Corpus inscr. græc._, números 4449, 4450, 4451, 4463, 4479, 4480,

6015).

[884] _Corpus inscr. græc._, números 4474, 4475, 5936; _Mission de

Phénicie_, l. II, c. II, inscripcion de Abedat. Comp. _Corpus_, números

2271, 5853.

[885] Ζεὺς οὐράνιος, ἐπουράνιος, ὕψιστος, μέγιστος, θεὸς σατράπης.

_Corpus inscr. græc._, números 4500, 4501, 4502, 4503, 6012; Lepsius,

_Denkmæler_, t. XII, fol. 100, n.º 590; _Mission de Phénicie_, p. 103,

104 y sig.

[886] He desarrollado esto en el _Journal Asiatique_, febrero y marzo

de 1859, p. 259 y sig., y en la _Mission de Phénicie_, l. II, c. II.

[887] Código sirio, en Land, _Anecdota Syriaca_, I, p. 152; hechos

diversos de los cuales he sido testigo.

[888] Nacido en el Haurán.

[889] Véase Forcellini, en la palabra _Syrus_. Esta palabra designaba

en general á _los orientales_. Leblant, _Inscript. chrét. de la Gaule_,

I, p. 207, 328-329.

[890] Juvenal, III, 62, 63.

[891] Tal es hoy el temperamento del Sirio cristiano.

[892] Inscripciones en las _Mém. de la Soc. des Antiquaires de Fr._,

t. XXVIII, 4 y sig.; en Leblant, _Inscript. chrét. de la Gaule_, I, p.

CXLIV, 207, 324 y sig., 353 y sig., 375 y sig.; II, 259, 459 y sig.

[893] Los Maronitas colonizan todavía casi todo el Levante á la manera

de los Judíos, de los Armenios, y de los Griegos, aunque en menor

escala.

[894] Léase Ciceron, _De offic._, I, 42; Dionisio de Halicarnaso, II,

28; IX, 25.

[895] Véanse los tipos de esclavos en Plauto y Terencio.

[896] II Cor., XII, 9.

[897] Tácito, _Ann._, II, 85.

[898] Tácito, _Ann._, I, 2; Floro, IV, 3; Pomponio, en el Digesto, l.

I, tít. II, fr. 2.

[899] Helicon, Apeles, Eucéres, etc. Los reyes de Oriente eran

considerados por los romanos como los maestros en tiranía de sus malos

emperadores. Dion Casio, LIX, 24.

[900] Véase la inscripcion del parásito de Antonio, en los _Comptes

rendus de l’Acad. des Inscr. et B.-L._, 1864, p. 166 y sig. Compárese

Tácito, _Ann._, IV, 55-56.

[901] Véase como ejemplo, la oracion fúnebre de Turia por su esposo Q.

Lucrecio Vespillo; texto epigráfico publicado por la primera vez de una

manera completa por Mommsen en las _Mémoires de l’Academie de Berlin_

de 1863, p. 455 y sig. Compárese la oracion fúnebre de Murdia (Orelli,

_Inscr. lat._, núm. 4860) y la de Matidia por el emperador Adriano

(_Mém. de l’Academie de Berlin_, vol. citado, p. 483 y sig.) Suelen

preocuparse muchos por los pasajes de los satíricos latinos donde se

ponen en relieve los vicios de las mujeres muy severamente. Pero esto

es como si se tratara el cuadro de las costumbres generales del siglo

XVII, segun Mathurin Regnier y Boileau.

[902] Orelli, números 2647 y sig., sobre todo 2677, 2742, 4530, 4860.

Henzen, números 7382 y sig., sobre todo núm. 7406; Renier, _Inscr. de

l’Algerie_, núm. 1987. Estos epítetos pueden haber sido con frecuencia

engañosos, pero prueban al menos la importancia que se daba á la virtud.

[903] Plinio, _Epist._, VII, 19; IX, 13; Apiano, _Guerras civiles_, IV,

36. Fannia siguió dos veces al destierro á su esposo Helvidio Prisco; y

fué desterrada por tercera vez despues de su muerte.

[904] El heroismo de Arria es conocido de todos.

[905] Suetonio, _Aug._, 73; Oracion fúnebre de Turia, I, línea 30.

[906] Oracion fúnebre de Turia, I, línea 31.

[907] La opinion mucho más severa de San Pablo (Rom. I, 24 y sig.) se

explica del mismo modo. San Pablo no conocia á la alta sociedad romana,

y sus invectivas son esas de que hacen uso los predicadores y que no

deben nunca tomarse al pié de la letra.

[908] Séneca, _Epist._, XII, XXIV, XXVI, LVIII, LXX; _De ira_, III, 15;

_De tranquillitate animi_, 10.

[909] Apocal., XVII. Cf. Séneca, _Epist._, XCV, 16 y sig.

[910] Suetonio, _Aug._ 48.

[911] Los ejemplos son innumerables en las inscripciones.

[912] Plutarco, _Præc. ger. reipubl._, XV, 3-4; _An seni sit ger.

resp._, entero.

[913] Jos., _Ant._, XIV, X, 22, 23. Comp. Tácito, _Ann._, IV, 55-56;

Rutilius Numatianus, _Itin._, I, 63 y sig.

[914] «Inmensa romanæ pacis majestas.» Plinio, _Hist. nat._, XXVII, 1.

[915] Elio Arístides, _Elogio de Roma_; Plutarco, tratado de la

_Fortuna de los Romanos_, comienzo; Philon, _Leg. ad Caium_, § 21, 22,

39, 40.

[916] Dionisio de Halicarnaso, _Antigüedades romanas_, I, principio.

[917] Plutarco, _Vida de Solon_, 20.

[918] Véase Ateneo, XII, 68; Eliano, _Var. Hist._, IX, 12; Suidas, en

la voz Ἐπίκουρος.

[919] Tácito, _Ann._, I, 2.

[920] Estúdiese el carácter de Euthyphron, en Platon.

[921] Diog. Laercio, II, 101, 116; V, 5, 6, 37, 38; IX, 52; Ateneo

XIII, 92; XV, 52; Eliano, _Var. Hist._, II, 23; III, 36; Plutarco,

_Pericles_, 32; _De plac. philos._, I, VII, 2; Diod. Sic., XIII, VI, 7;

Escol. de Aristófanes, en _Aves_, 1073.

[922] En particular, bajo Vespasiano; caso de Helvidio Prisco.

[923] Trataremos sin embargo de demostrar más adelante que estas

persecuciones, cuando menos hasta la de Decio, se han exagerado.

[924] Los primeros cristianos son, en efecto, muy respetuosos para con

la autoridad romana. Rom., XIII, 1 y sig.; I Petri, IV, 14-16. Para San

Lucas, véase más arriba, Introd., p. XXIII-XXIV.

[925] Diógenes Laercio, VII, I, 32, 33; Eusebio, _Prepar. Evang._ XV,

15; y, en general, el _De legibus_ y el _De officiis_ de Ciceron.

[926] Terencio, _Heautont._, I, I, 77; Cic. _De finibus bon. et mal._,

V, 23; _Partit. orat._, 16, 24; Ovidio, _Fastos_, II, 684; Lucano, VI,

54 y sig.; Séneca, _Epist._, XLVIII, XCV, 51 y sig.; _De ira_, I, 5;

III, 43; Arriano, _Dissert de Epict._, I, IX, 6; II, V, 26; Plutarco,

_De la fort. de los Rom._, 2; _De la fort. de Alejandro_, I, 8, 9.

[927] Virgilio, _Egl._, IV; Séneca, _Medea_, 375 y sig.

[928] Tác., _Ann._, II, 85; Suetonio, _Tib._, 35; Ovidio, _Fast._, II,

497-514.

[929] Las inscripciones de mujeres contienen frases sublimes. «Mater

omnium hominum, parens omnibus subveniens,» en Renier, _Inscr. de

l’Algerie_ n.º 1987. Comp. _ibid._, n.º 2756; Mommsen, _Inscr. R. N._,

n.º 1431, «Duobus virtutis et castitatis exemplis,» _Not. et mém.

de la Soc. de Constantine_, 1865, pág. 158. Véase la inscripcion de

Urbanille, en Guérin, _Voy. archéol. dans la rég. de Tunis_, I, 289 y

la deliciosa inscripcion, Orelli, núm. 4648. Muchos de estos textos son

posteriores al primer siglo, pero no eran nuevos los sentimientos que

expresaban cuando se escribieron.

[930] _Propos de table_, I, V, 1; _Vida de Demóst._, 2; el diálogo _Del

amor_, 2; y sobre todo el _Consuelo_ á su esposa.

[931] «Caritas generis humani,» Cic., _De finibus_, V, 23. «Homo sacra

res homini,» Séneca, _Epist._., XCV, 33.

[932] Séneca, _Epist._, XXXI, XLVII; _De benef._, III, 18 y sig.

[933] Tácito, _Ann._, XIV, 42 y sig.; Suetonio, _Claudio_, 25; Dion

Casio, LX, 29; Plinio, _Epist._, VIII, 16; Inscrip., de Lanuvium, col.

2, líneas 1-4 (en Mommsen, _De coll. et sodal. Rom._, ad calcem);

Séneca el Orador, _Controv._, III, 21; VII, 6; Séneca el Filós.,

_Epist._, XLVII; _De benef._, III, 18 y sig.; Columela, _De re

rustica_, I, 8; Plutarco, _Vida de Caton el Viejo_, 5; _De ira_, 11.

[934] _Epist._, XLVII, 13.

[935] Caton, _De re rustica_, 58, 59, 104; Plutarco, _Vida de Caton_,

4, 5. Compárense las máximas casi tan duras del _Eclesiástico_, XXXIII,

25 y sig.

[936] Tácito, _Ann._, XIV, 60; Dion Casio, XLVII, 10; LX, 16; LXII, 13;

LXVI, 14; Suetonio, _Caius_, 16; Apiano, _Guerras civiles_, IV, desde

el capítulo XVII (sobre todo el cap. XXXVI y sig.) hasta el cap. LI.

Juvenal, VI, 476 y sig., describe las costumbres de la peor sociedad.

[937] Horacio, _Sat._, I, VI, 1 y sig.; Cic., _Epist._, III, 7; Séneca

el Orador, _Controv._, I, 6.

[938] Suetonio, _Caius_, 15, 16; _Claudio_, 19, 23, 25; _Neron_, 16;

Dion Casio, LX, 25, 29.

[939] Tácito, _Ann._, VI, 17; comp. IV, 6.

[940] Tácito, _Ann._, XIII, 50-51; Suetonio, _Neron_, 10.

[941] Epitafio del joyero Evodio (hominis boni, misericordis, amantis

pauperes), _Corpus inscr. lat._, n.º 1027, inscripcion del siglo

de Augusto. (Cf. Egger, _Mém. d’hist. anc. et de phil._, p. 351 y

sig.); Perrot, _Exploration de la Galatie_, etc., p. 118-119, πτωχοὺς

φιλέοντα; _Oracion fúnebre de Matidia_, por Adriano (_Mém. de l’Acad.

de Berlin_ para 1863, p. 489); Mommsen, _Inscr. regni Neap._, n.º 1431,

2868, 4880; Séneca el Orador, _Controv._, I, 1; III, 19; IV, 27; VIII,

6; Séneca el Filósofo, _De clem._, II, 5, 6; _De benef._, I, 1; II, 11;

IV, 14; VII, 31. Compárese Leblant, _Inscr. chrét. de la Gaule_, II, p.

23 y sig.; Orelli, n.º 4657; Fea, _Framm. de’ fasti consol._, p. 90; R.

Garrucci, _Cimitero degli ant. Ebrei_, p. 44.

[942] _Corpus inscr. græc._, n.º 2758.

[943] _Ibid._, n.º 2194 _b_, 2511, 2759 _b_.

[944] Es preciso recordar que Corinto en la época romana era una

colonia de extranjeros, establecida, en el mismo lugar que ocupaba la

antigua ciudad, por César y por Augusto.

[945] Luciano, _Demonax_, 57.

[946] Dion Casio, LXVI, 15.

[947] Véase sobre todo Elio Arístides, tratado contra la comedia, (I,

p. 751 y sig., edic. Dindorf).

[948] Es notable que en varias ciudades del Asia Menor los restos

de los teatros antiguos son todavía hoy otros tantos focos de

prostitucion. Comp. Ovidio, _Arte de Amar_, I, 89 y sig.

[949] Orelli-Henzen, núms. 1172, 3362 y sig., 6669; Guérin, _Voy. en

Tunisie_, II, p. 59; Borghesi, _Obras completas_, IV, p. 269 y sig.;

E. Desjardins, _De tabulis alimentariis_ (París 1854); Aurelio Victor,

_Epítome_, Nerva; Plinio, _Epist._, I, 8; VII, 18.

[950] Inscripcion en Desjardins, _op. cit._, parte II, cap. I.

[951] Suetonio, _Aug._, 41, 46; Dion Casio, LI, 21; LVIII, 2.

[952] Tácito, _Ann._, II, 87; VI, 13; XV, 18, 39; Suetonio, _Aug._, 41,

42; _Claudio_, 18. Comp. Dion Casio, LXII, 18; Orelli, n.º 3358 y sig.;

Henzen, 6662 y sig.; Forcellini, en el artículo _Tessera frumentaria_.

[953] _Odisea_, VI, 207.

[954] Eurípides, _Suppl._, v. 773 y sig.; Aristóteles, _Retór._, II,

VIII; _Ética á Nicómaco_, VIII, I; IX, X. Véase Estobeo, _Florilegio_,

XXXVII y CXIII, y, en general, los fragmentos de Menandro y de los

cómicos griegos.

[955] Aristóteles, _Política_, VI, III, 4 y 5.

[956] Ciceron, _Tusculanas_, IV, 7, 8; Séneca, _De clem._, II, 5, 6.

[957] Papiro del Louvre, n.º 37, col. 1, ligne 21, en las _Notices et

extraits_, t. XVIII, 2.ª parte, p. 298.

[958] Véase más arriba, p. 123.

[959] Apoc., XVII y sig.

[960] Virgilio, _Egl._ IV; _Georg._ I, 463 y sig.; Horacio, _Od._, I,

II; Tácito, _Ann._, VI, 12; Suetonio, _Aug._, 31.

[961] Véase, por ejemplo, _De republ._, III, 22, citado y conservado

por Lactancio, _Instit. div._, VI, 8.

[962] Véase, por ejemplo, la admirable carta XXXI á Lucilio.

[963] Suetonio, _Vesp._, 18; Dion Casio, t. VI, pág. 558 (edic. Sturz);

Eusebio, _Chron._, en el año 89; Plinio, _Epist._, I, 8; Henzen,

_Suppl. à Orelli_, p. 124, núm. 1172.

[964] Oracion fúnebre de Turia, I, líneas 30-31.

[965] Véase sobre todo el primer libro de Valerio Máximo, la obra de

Julius Obsequens sobre los Prodigios y los _Discursos sagrados_ de Elio

Arístides.

[966] Augusto (Suetonio, _Aug._, 90-92), César mismo, segun se

dice (Plinio _Hist. nat._, XXVIII, IV, 7, pero tengo mis dudas),

participaban de ella.

[967] Manilio, Higino, traducciones de Arato.

[968] Ciceron, _Pro Archia_, 10.

[969] Suetonio, _Claudio_, 25.

[970] Josefo, _Ant._, XIX, V, 3.

[971] _Bereschith rabba_, cap. LXV, fol. 65 _b_; du Cange, en la voz

_matricularius_.

[972] Ciceron, _De legibus_, II, 8; Vopiscus, _Aureliano_, 19.

[973] «Religio sine superstitione.» Oracion fúnebre de Turia, I, líneas

30-31. Véase el _Tratado de la supersticion_ de Plutarco.

[974] Véase Meliton, Περὶ ἀληθείας, en el _Spicilegium syriacum_ de

Cureton, p. 43 ó en el _Spicil. Solesmense_ de dom Pitra, t. II, p.

XLI, para darse cuenta de la impresion que esto producia en los judíos

y cristianos.

[975] Suetonio, _Aug._, 52; Dion Casio, LI, 20; Tácito, _Ann._, I, 10;

Aurelio Victor, _Cæs._, 1; Apiano, _Bell. Civ._, V, 132; Jos., _B.

J._, I, XXI, 2, 3, 4, 7; Noris, _Cenotaphia Pisana_, dissert. I, cap.

4; _Kalendarium Cumanum_, en _Corpus inscr. lat._, I, p. 310, Eckhel,

_Doctrina num. vet._, parte 2.ª, vol. VI, p. 100, 124 y sig.

[976] Tácito, _Ann._, IV, 55-56. Comp. Valerio Máximo, pról.

[977] Corinto; la única ciudad de Grecia que contó en los primeros

siglos con un cristianismo considerable, no era ya en aquella época una

ciudad helénica.

[978] Heráclides, Cornutus. Comp. Cic., _De natura deorum_, III, 23-25,

60, 62-64.

[979] Plutarco, _Consolatio ad uxorem_, 10; _De sera numinis vindicta_,

22. Heuzey, _Mission de Macédoine_, p. 128; _Revue archéologique_,

Abril 1864 p. 282.

[980] Lucrecio, I, 63 y sig.; Salustio, _Catil._, 52; Cic., _De nat.

deorum_, II, 24, 28; _De divinat._, II, 33, 35, 57; _De haruspicum

responsis_, casi entero; _Tuscul._, I, 16; Juvenal, Sat. II, 149-152;

Séneca, _Epist._, XXIV, 17.

[981] «Sua cuique civitati religio est, nostra nobis.» Cic., _Pro

Flacco_, 28.

[982] Cic., _De nat. deorum_, I, 30, 42; _De divinat._, II, 12, 33,

35, 72; _De harusp. resp._, 6, etc.; Tito Livio, I, 19; Quinto Curcio,

IV, 10; Plutarco, _De plac. phil._, I, VII, 2; Diod. Sic., I, II, 2;

Varron, en S. Agust., _De civit. Dei_, IV, 31, 32; VI, 6; Dionisio de

Halic., II, 20; VIII, 5; Valerio Máximo, I, II.

[983] Cic., _De divinat._, II, 15; Juvenal, II, 149 y sig.

[984] Tác., _Ann._, XI, 15; Plinio, _Epist._, X, 97, _sub fin._

Estúdiese el personaje de Serapio en Plutarco, _De Pythiæ oraculis_.

Comp. _De EI apud Delphos_, init. Véase sobre todo Valerio Máximo,

libro I entero.

[985] Juv., Sat. VI, 489, 527 y sig.; Tácito, _Ann._, XI, 15. Comp.

Luciano _Asamblea de los dioses_; Tertuliano, _Apolog._, 6.

[986] Jos., _Ant._, XVIII, III, 4; Tácito, _Ann._, II, 85; Le Bas,

_Inscrip._, parte V, n.º 395.

[987] Plutarco, _De Pyth. orac._, 25.

[988] Véase Luciano, _Alexander seu pseudomantis_ y _De morte

Peregrini_.

[989] Séneca, _Epist._, XII, XXIV, LXX; Inscripcion de Lanuvium, 2.ª

col., líneas 5-6; Orelli, 4404.

[990] Dion Casio, LXVI, 13; LXVII, 13; Suetonio, _Domit._, 10; Tácito,

_Agrícola_, 2, 45; Plinio, _Epist._, III, 11; Philostrato, _Vida de

Apolonio_, I, VII, entero; Eusebio, _Chron._, ad ann. Chr. 90.

[991] Dion Casio, LXII, 29.

[992] Arriano, _Dissert. de Epicteto_, I, II, 21.

[993] _Ibid._, I, XXV, 22.

[994] Valerio Máximo., I, III; Tito Livio, XXXIX, 8-18; Ciceron, _De

legibus_, II, 8; Dionis. de Halic., II, 20; Dion Casio, XL, 47; XLII,

26; Tertuliano, _Apol._, 6; _Adv. nationes_, I, 10.

[995] Propercio, IV, I, 17; Lucano, VIII, 831; Dion Casio, XLVII, 15;

Arnobio, II, 73.

[996] Valerio Máximo, I, III, 3.

[997] Dion Casio, XLVII, 15.

[998] Jos., XIV, X. Comp. Ciceron, _Pro Flacco_, 28.

[999] Suet., _Aug._, 31, 93; Dion Casio, LII, 36.

[1000] Suet., _Aug._, 93.

[1001] Dion Casio, LIV, 6.

[1002] Jos., _Ant._, XVI, VI.

[1003] _Ibid._, XVI, VI, 2.

[1004] Dion. Casio, LII, 36.

[1005] Jos., _B. J._, V, XIII, 6. Comp. Suetonio, _Aug._, 93.

[1006] Suetonio, _Tib._, 36; Tác., _Ann._, II, 85; Jos., _Ant._,

XVIII, III, 4, 5; Philon, _In Flaccum_, § 1; _Leg. ad Caium_, § 24;

Séneca, _Epist._, CVIII, 22. El aserto de Tertuliano (_Apolog._, 5),

reproducido por otros escritores eclesiásticos, acerca de cuál seria la

intencion de Tiberio al colocar á Jesucristo en el rango de los dioses,

no merece ser discutida.

[1007] Dion Casio, LX, 6.

[1008] Tácito, _Ann._, XI, 15.

[1009] Dion Casio, LX, 6; Suetonio, _Claudio_, 25; _Act._, XVIII, 2.

[1010] Dion Casio, LX, 6.

[1011] Jos., _Ant._, XIX, V, 2; XX, VI, 3; _B. J._, II, XII, 7.

[1012] Suet., _Neron_, 56.

[1013] Tácito, _Ann._, XV, 44; Suetonio, _Neron_, 16. Esto se

desarrollará más tarde.

[1014] Tácito, _Ann._, XIII, 32.

[1015] Comp. Dion Casio (Xiphilin), _Domit._, sub fin.; Suetonio,

_Domit._, 15. Esta distincion se hace formalmente en el Digesto, l.

XLVII, tít. XXII, _de Coll. et Corp._, 1 y 3.

[1016] Cic., _Pro Flacco_, 28.

[1017] Esta distincion se indica en las _Actas_, XVI, 20-21. Cf. XVIII,

13.

[1018] Cic., _Pro Flacco_, 28; Juvenal, XIV, 100 y sig.; Tácito,

_Hist._, V, 4, 5; Plinio, _Epist._, X, 97; Dion Casio, LII, 30.

[1019] Jos., _B. J._, VII, V, 2.

[1020] Elio Arístides, _Pro Serapide_, 53; Juliano, Orat. IV, p. 136 de

la edicion de Spanheim, y las planchas grabadas recogidas por Leblant

en el _Bulletin de la Soc. des Antiq. de Fr._, 1859, p. 191-195.

[1021] Tác., _Ann._, II, 85; Suet., _Tib._, 36; Jos., _Ant._, XVIII,

III 4-5; carta de Adriano, en Vopiscus, _Vita Saturnini_, 8.

[1022] Dion Casio, XXXVII, 17.

[1023] Véanse las inscripciones publicadas ó corregidas en la _Revue

archéol._, nov. 1864, 397 y sig.; dic. 1864, p. 460 y sig.; junio 1865,

p. 451-452 y p. 497 y sig.; sept. 1865, p. 214 y sig.; abril 1866;

Ross, _Inscr. græc. ined._, fasc. II, n.º 282, 291, 292; Hamilton,

_Researches in Asia Minor_, vol. II, n.º 301; _Corpus insc. græc._,

núms. 120, 126, 2525 _b_, 2562; Rhangabé, _Antiq. hellen._, n.º 811;

Henzen n.º 6082; Virgilio, _Egl._, V, 30. Comp. Harpocracion, _Lex._,

en la palabra ἐρανιστής; Festus, en la palabra _Thiasitas_; Digesto,

XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 4; Plinio, _Epist._, X, 93, 94.

[1024] Aristóteles, _Étic. á Nicom._, VIII, IX, 5; Plut., _Cuest.

griegas_, 44.

[1025] Wescher, en los _Archives des missions scientif._, 2.ª série, t.

I, p. 432, y _Rev. arch._ Setiembre 1865, p. 221-222. Cf. Aristóteles,

_Œeconom._, II, 3; Estrabon, IX, I, 15; _Corpus inscr. gr._ n.º 2271,

líneas 13-14.

[1026] Κληρωτοί.

[1027] Κλῆρος. La Etimología eclesiástica de κλῆρος es distinta y alude

á la situacion de la tribu de Leví en Israel, pero no es imposible

que la palabra se haya tomado primitivamente de las cofradías griegas

(cf. _Act._, I, 25-26; I Petri, V, 3; Clem. de Alej., en Eusebio, _H.

E._, III, 23.) Wescher ha encontrado entre los dignatarios de estas

cofradías un ἐπίσκοπος (_Rev. arch._, Abril 1866). Véase, más arriba,

p. 129. La asamblea se titulaba algunas veces συναγωγή (_Rev. arch._,

Setiembre 1865, p. 216; Pollux, IX, VIII, 143.)

[1028] _Corp. inscr. gr._, n.º 126. Comp. _Rev. arch._, Setiembre 1865,

p. 216.

[1029] Wescher, en la _Revue archéol._, Diciembre 1864, p. 460 y sig.

[1030] Véase más arriba, p. 348, nota 979.

[1031] Á las cofradías griegas les sucedia tambien algo de esto.

Inscrip. en la _Rev. arch._, Diciembre 1864, p. 462 y sig.

[1032] Digesto, XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 4.

[1033] Tito Livio, XXIX, 10 y sig.; Orelli y Henzen, _Inscr. lat._, c.

V. § 21.

[1034] Dion Casio, LII, 36; LX, 6.

[1035] Tito Livio, XXXIX, 8-18. Comp. el decreto epigráfico en el

_Corpus inscr. latinarum_, I, p. 43-44. Cf. Cic., _De legibus_, II, 8.

[1036] Cic., _Pro Sext._, 25; _In Pis._, 4; Asconio, _In Cornelianam_,

75, (edic. Orelli); _In Pisonianam_, p. 7-8; Dion Casio, XXXVIII, 13,

14; Digesto, III, IV, _Quod cujusc._, 1; XLVII, XXII, _de Coll. et

Corp._, entero.

[1037] Suetonio, _Domit._, 1; Dion Casio, XLVII, 15; LX, 6; LXVI, 24.,

pasajes de Tertuliano y de Arnobio precitados.

[1038] Suetonio, _César_, 42; _Aug._, 32; Jos., _Ant._, XIV, X, 8; Dion

Casio, LII, 36.

[1039] «Kaput ex S. C. P. R. Quibus coire, convenire, collegiumque

habere liceat. Qui stipem menstruam conferre volent in funera, ii in

collegium coeant, neque sub specie ejus collegi nisi semel in mense

coeant conferendi causa unde defuncti sepeliantur.» Inscripcion

de Lanuvium, 1.ª col., líneas 10-13, en Mommsen, _De collegiis et

sodaliciis Romanorum_ (Kiliæ, 1843), p. 81-82 y _ad calcem_. Cf.

Digesto, XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 1; Tertuliano, _Apolog._, 39.

[1040] Inscrip. de Lanuvium, 2.ª col., líneas 3, 7; Digesto, XLVII,

XXII, _de Coll. et Corp._, 3.

[1041] Digesto XLVII, XI, _de Extr. crim._, 2.

[1042] _Ibid._, XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 1 y 3.

[1043] Heuzey, _Mission de Macédoine_, p. 71 y sig.; Orelli, _Inscr._,

n.º 4093.

[1044] Orelli, 2409; Melchiorri y P. Visconti, _Silloge d’iscrizioni

antiche_, p. 6.

[1045] Véanse las piezas relativas á los colegios de Esculapio é Higia,

de Júpiter Cernenus y de Diana y Antínoo, en Mommsen, _op. cit._, p. 93

y sig. Comp. Orelli, _Inscr. lat._, n.º 1710 y sig., 2394, 2395, 2413,

4075, 4079, 4107, 4207, 4938, 5044; Mommsen, _op. cit._, p. 96, 113,

114; de Rossi, _Bullettino di archeol. cristiana_, 2.º año, n.º 8.

[1046] Inscripcion de Lanuvium, 1.ª col., línea 6-7; Orelli, 2270; de

Rossi, _Bullett. di archeol. crist._, 2.º año, n.º 8.

[1047] Inscripcion de Lanuvium, 2.ª col., líneas 11-13; Orelli, 4420.

[1048] Inscripcion de Lanuvium, 1.ª col., líneas 3-9, 21; 2.ª col.,

líneas 7-17; Mommsen, _Inscr. regni Neap._, 2559; Marini, _Atti_, p.

398; Muratori, 491, 7; Mommsen, _De coll. et sod._, p. 109 y sig., 113.

Comp. I Cor., XI, 20 y sig. El presidente de las iglesias cristianas es

llamado por los paganos θιασάρχης. Luciano, _Peregrinus_, 11.

[1049] Inscrip. de Lanuvium, 2.ª col., línea 7.

[1050] Inscripcion de Lanuvium, 2.ª col., líneas 24-25.

[1051] _Ibid._, 2.ª col., líneas 26-29. Cf. _Corpus inscr. gr._, n.º

126.

[1052] Orelli, _Inscr. lat._, n.º 2399, 2400, 2405, 4093, 4103;

Mommsen, _De coll. et sod. Rom._, p. 97; Heuzey, _l. c._ Compárense aún

hoy los pequeños cementerios de las cofradías en Roma.

[1053] Hor., _Sat._, I, VIII, 8 y sig.

[1054] _Funeraticium._

[1055] Inscrip. de Lanuvium, 1.ª col., líneas 24, 25, 32.

[1056] Inscrip. de Lanuvium, 2.ª col., líneas 3-5.

[1057] Ciceron, _De offic._, I, 17; Schol. Bobb. ad Cic., _Pro Archia_,

X, 1. Comp. Plutarco, _De frat. amore_, 7; Digesto, XLVII, XXII, _de

Coll. et Corp._, 4. En una inscripcion de Roma el fundador de una

sepultura estipula que todos cuantos se depositen allí han de ser de su

religion, _ad religionem pertinentes meam_ (de Rossi, _Bullettino di

archeol. crist._, tercer año, n.º 7, p. 54).

[1058] Tertuliano, _Ad Scapulam_, 3; de Rossi, _op. cit._, tercer año,

n.º 12.

[1059] S. Justino, _Apol. I_, 67; Tertuliano, _Apolog._, 39.

[1060] Ulpiano, _Fragm._, XXII, 6; Digesto, III, IV, _Quod cujusc._,

1; XLVI, I, _de Fid. et Mand._, 22; XLVII, II, _de Furtis_, 31; XLVII,

XXII, _de Coll. et Corp._, 1 y 3; Gruter, 322, 3 y 4; 424, 12; Orelli,

4080; Marini, _Atti_, p. 95; Muratori, 516, 1; _Mém. de la Soc. des

Antiq. de Fr._, XX, p. 78.

[1061] Dig., XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, entero; Inscr. de

Lanuvium, 1.ª col., líneas 10-13; Marini, _Atti_, p. 552; Muratori,

520, 3; Orelli, 4075, 4115, 1567, 2797, 3140, 3913; Henzen, 6633, 6745;

y otras más en Mommsen, _op. cit._, p. 80 y sig.

[1062] Digesto, XLVII, XI, _de Extr. crim._, 2.

[1063] _Ibid._, XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 2; XLVIII, IV, _ad

Leg. Jul. majest._, 1.

[1064] Dion Casio, LX, 6. Comp. Suetonio, _Neron_, 16.

[1065] Véase la correspondencia administrativa de Plinio y de Trajano.

Plinio, _Epist._, X, 43, 93, 94, 97 y 98.

[1066] «Permittitur tenuioribus stipem menstruam conferre, dum tamen

semel in mense coeant, ne sub prætextu hujusmodi illicitum collegium

coeant (Dig., XLVII, XXII, _de Coll. et Corp._, 1).» «Servos quoque

licet in collegio tenuiorum recipi volentibus dominis (_ibid._, 3).»

Cf. Plinio, _Epist._, X, 94; Tertuliano, _Apol._, 39.

[1067] Digesto, I, XII, _de Off. præf. urbi_, 1, § 14 (cf. Mommsen,

_op. cit._, p. 127); III, IV, _Quod cujusc._, 1; XLVII, XX, _de Coll.

et Corp._, 3. Es preciso notar que el excelente Marco Aurelio extendió

cuanto pudo el derecho de asociacion. Dig. XXXIV, V, _de Rebus dubiis_,

20; XL, III, _de Manumissionibus_, 1; y XLVII, XXII, _de Coll. et

Corp._, 1.

[1068] Véase de Rossi, _Bullettino di archeol. cristiana_, tercer año,

núms. 3, 5, 6, 12. El caso de Pomponia Græcina (Tác., _Ann._, XIII,

32.) bajo Neron, es ya muy característico, pero no hay seguridad que

ella fuese cristiana.

[1069] Véase de Rossi, _Roma sotterranea_, I, p. 309; y pl. XXI, núm.

12; y las aproximaciones epigráficas hechas por Léon Renier, _Comptes

rendus de l’Acad. des Inscr. et B.-L._, 1865, p. 289 y sig., y por el

general Creuly, _Rev. arch._, Enero 1866, p. 63-64. Comp. de Rossi,

_Bull._, tercer año, núm. 10, p. 77-79.

[1070] I Cor., I, 26 y sig.; Jac., II, 5 y sig.

[1071] Αἶρε τοὺς ἀθέους. Véase la relacion del martirio de S.

Policarpo, § 3, 9, 12, en Ruinart, _Acta sincera_, p. 31 y sig.

[1072] _Ebionim_. Véase _Vida de Jesús_, p. 179 y sig., y Jac. II, 5 y

sig., Comp. los πτωχοὶ τῷ πνεύματι. Mat., V, 3.

[1073] Véase más arriba, p. 351, 355.

[1074] Tácito, _Ann._, XV, 44; Plinio, _Epist._, X, 97; Suetonio,

_Neron_, 16; _Domit._, 15; el _Philopatris_, entero; Rutilius

Numatianus, I, 389 y sig.; 440 y sig.

[1075] Juan, XV, 17 y sig.; XVI, 8 y sig., 33; XVII, 15 y sig.

[1076] Jac., I, 27.

[1077] Hablo aquí de las tendencias esenciales y primitivas del

cristianismo, y no del cristianismo completamente transformado, sobre

todo por los jesuitas de nuestros dias.

[1078] Véase la historia de los orígenes del babismo, referida por

Gobineau, _Les relig. et les Philos. dans l’Asie centrale_ (París

1865), p. 141 y sig.; y por Mirza Kazem-beg, en el _Journal Asiatique_.

Yo mismo he tomado de dos personas que conocian muy bien la historia

del babismo, datos que confirman el relato de estos dos sabios.

[1079] Gobineau, obra cit. p. 301 y sig.

[1080] Tengo en mi poder otro detalle muy autorizado que dice lo

siguiente: algunos sectarios á quienes se queria obligar á que se

retractasen fueron atados á la boca de un cañon con una mecha muy

larga que ardia lentamente. Entonces se les dijo que se cortaria esta

si querian renegar de Bab, pero ellos, tendiendo los brazos hácia el

fuego, suplicábanles se apresurasen á consumar su felicidad.

Los Apóstoles · 第 26 / 43 题