CAPÍTULO VIII

_De los memoriales y cuentas que usaron los Indios del Perú._

Los Indios del Perú, antes de venir Españoles, ningun género de

escritura tuvieron, ni por letras, ni caractéres ó cifras, ó

figurillas, como los de la China, y los de Méjico; mas no por eso

conservaron menos la memoria de sus antiguallas, ni tuvieron menos

su cuenta para todos los negocios de paz, guerra y gobierno, porque

en la tradicion de unos á otros fueron muy diligentes, y como cosa

sagrada recibian y guardaban los mozos lo que sus mayores les referian,

y con el mismo cuidado lo enseñaban á sus sucesores. Fuera de esta

diligencia, suplian la falta de escritura y letras, parte con pinturas

como los de Méjico, aunque las del Perú eran muy groseras y toscas;

parte, y lo mas, con quipos. Son quipos unos memoriales ó registros

hechos de ramales, en que diversos ñudos y diversas colores significan

diversas cosas. Es increíble lo que en este modo alcanzaron, porque

cuanto los libros pueden decir de historias, leyes, ceremonias y

cuentas de negocios, todo eso suplen los quipos tan puntualmente, que

admira. Habia para tener estos quipos ó memoriales oficiales diputados,

que se llaman hoy dia Quipo camáyo, los cuales eran obligados á dar

cuenta de cada cosa, como los Escribanos públicos acá, y así se les

habia de dar entero crédito; porque para diversos géneros, como de

guerra, de gobierno, de tributos, de ceremonias, de tierras, habia

diversos quipos ó ramales; y en cada manojo de estos tantos ñudos,

ñudicos é hilillos atados, unos colorados, otros verdes, otros azules,

otros blancos, y finalmente tantas diferencias, que así como nosotros

de veinte y cuatro letras, guisándolas en diferentes maneras, sacamos

tanta infinidad de vocablos, así éstos de sus ñudos y colores sacaban

innumerables significaciones de cosas. Es esto de manera, que hoy

dia acaece en el Perú á cabo de dos y tres años, cuando van á tomar

residencia á un Corregidor, salir los Indios con sus cuentas menudas y

averiguadas, pidiendo, que en tal pueblo, le dieron seis huevos, y no

los pagó, y en tal casa una gallina, y allá dos haces de yerba para sus

caballos, y no pagó sino tantos tomines y queda debiendo tantos; y para

todo esto hecha la averiguacion allí al pié de la obra con cuantidad

de ñudos y manojos de cuerdas, que dan por testigos y escritura

cierta. Yo ví un manojo de estos hilos, en que una India traía escrita

una confesion general de toda su vida, y por ellos se confesaba, como

yo lo hiciera por papel escrito; y aun pregunté de algunos hilillos,

que me parecieron algo diferentes, y eran ciertas circunstancias que

requeria el pecado para confesarle enteramente. Fuera de estos quipos

de hilo tienen otros de pedrezuelas, por donde puntualmente aprenden

las palabras que quieren tomar de memoria; y es cosa de ver á viejos ya

caducos con una rueda hecha de pedrezuelas aprender el Padre nuestro,

y con otra el Ave Maria, y con otra el Credo, y saber cual piedra es:

que fué concebido de Espíritu Santo, y cual: que padeció debajo del

poder de Poncio Pilato, y no hay mas que verlos enmendar cuando yerran,

y toda la enmienda consiste en mirar sus pedrezuelas, que á mí, para

hacerme olvidar cuanto sé de coro, me bastára una rueda de aquellas. De

éstas suele haber no pocas en los cimenterios de las Iglesias para este

efecto; pues verles otra suerte de quipos, que usan de granos de maíz,

es cosa que encanta; porque una cuenta muy embarazosa, en que tendrá un

muy buen contador que hacer por pluma y tinta, para ver á como les cabe

entre tantos, tanto de contribucion, sacando tanto de allá, y añadiendo

tanto de acá, con otras cien retartalillas, tomarán estos Indios sus

granos, y pondrán uno aquí, tres allá, ocho no sé donde; pasarán un

grano de aquí, trocarán tres de allá, y en efecto ellos salen con su

cuenta hecha puntualísimamente sin errar un tilde; y mucho mejor se

saben ellos poner en cuenta y razon de lo que cabe á cada uno de pagar

ó dar, que sabremos nosotros dárselo por pluma y tinta averiguado. Si

esto no es ingenio, y si estos hombres son bestias, júzguelo quien

quisiere, que lo que yo juzgo de cierto es, que en aquello á que se

aplican, nos hacen grandes ventajas.

Historia natural y moral de las Indias (vol. 2 of 2) · 第 84 / 141 题