_De algunas fiestas que usaron los del Cuzco, y como el Demonio quiso
tambien imitar el misterio de la Santísima Trinidad._
Para concluir este libro, que es de lo que toca á la Religion, resta
decir algo de las fiestas y solemnidades que usaban los Indios, las
cuales, porque eran muchas y varias, no se podrán tratar todas. Los
Incas, Señores del Perú, tenian dos géneros de fiestas, unas eran
ordinarias, que venian á tiempos determinados por sus meses, y otras
extraordinarias, que eran por causas ocurrentes de importancia, como
cuando se coronaba algun nuevo Rey, y cuando se comenzaba alguna
guerra de importancia, y cuando habia alguna muy grande necesidad de
temporales. De las fiestas ordinarias se ha de entender, que en cada
uno de los doce meses del año hacian fiesta y sacrificio diferente;
porque aunque cada mes y fiesta de él se ofrecian cien carneros; pero
las colores ó facciones habian de ser diferentes. En el primero, que
llaman Ráyme, y es de Diciembre, hacian la primera fiesta, y mas
principal de todas, y por eso la llamaban Capacráyme, que es decir
fiesta rica ó principal. En esta fiesta se ofrecian grande suma de
carneros y corderos en sacrificio, y se quemaban con leña labrada y
olorosa; y traian carneros, oro y plata, y se ponian las tres estatuas
del Sol, y las tres del Trueno, padre, hijo y hermano, que decian, que
tenian el Sol y el Trueno. En estas fiestas se dedicaban los muchachos
Incas, y les ponian las guáras ó pañetes, y les horadaban las orejas,
y les azotaban con hondas los viejos, y untaban con sangre el rostro,
todo en señal que habian de ser Caballeros leales del Inca. Ningun
extranjero podia estar este mes y esta fiesta en el Cúzco; y al cabo de
las fiestas entraban todos los de fuera, y les daban aquellos bollos de
maíz con sangre del sacrificio, que comian en señal de confederacion
con el Inca, como se dijo arriba; y cierto es de notar, que en su
modo el Demonio haya tambien en la idolatría introducido trinidad,
porque las tres estatuas del Sol se intitulaban Apoínti, Churíinti
é Inticuaoquí, que quiere decir, el padre y señor Sol, el hijo Sol,
el hermano Sol; y de la misma manera nombraban las tres estatuas del
Chuquiílla, que es el Dios que preside en la region del aire, donde
truena, llueve y nieva. Acuérdome, que estando en Chuquisaca me mostró
un Sacerdote honrado una informacion, que yo la tuve harto tiempo
en mi poder, en que habia averiguado de cierta guáca ó adoratorio,
donde los Indios profesaban adorar á Tangatánga, que era un Idolo,
que decian, que en uno eran tres, y en tres una; y admirándose aquel
Sacerdote de esto, creo, le dije, que el Demonio todo cuanto podia
hurtar de la verdad para sus mentiras y engaños, lo hacia con aquella
infernal y porfiada soberbia, con que siempre apetece ser como Dios.
Volviendo á las fiestas, en el segundo mes, que se llamaba Cámay, demás
de los sacrificios, echaban las cenizas por un arroyo abajo, yendo con
bordones tras ellas cinco leguas por el arroyo, rogándole las llevase
hasta la mar, porque allí habia de recibir el Viracócha aquel presente.
En el tercero, cuarto y quinto mes tambien ofrecian en cada uno sus
cien carneros negros, pintados y pardos, con otras muchas cosas, que
por no cansar se dejan. El sexto mes se llama Hatuncúzqui Aymoráy,
que responde á Mayo; tambien se sacrificaban otros cien carneros de
todos colores. En esta luna y mes, que es cuando se trae el maíz de
la era á casa, se hacia la fiesta, que hoy dia es muy usada entre
los Indios que llaman Aymoráy: esta fiesta se hace viniendo desde la
chácra ó heredad á su casa, diciendo ciertos cantares, en que ruegan
que dure mucho el maíz; la cual llaman Mamacóra, tomando de su chácra
cierta parte de maíz mas señalado en cuantidad, y poniéndola en una
troje pequeña, que llaman Pírua, con ciertas ceremonias, velando en
tres noches; y este maíz meten en las mantas mas ricas que tienen, y
despues que está tapado y aderezado, adoran esta Pírua, y la tienen
en gran veneracion, y dicen que es madre del maíz de su chácra, y
que con esto se da y se conserva el maíz; y por este mes hacen un
sacrificio particular, y los hechiceros preguntan á la Pírua si tiene
fuerza para el año que viene, y si responde que no, lo llevan á quemar
á la misma chácra con la solemnidad que cada uno puede, y hacen otra
Pírua con las mismas ceremonias, diciendo, que la renuevan, para que
no perezca la simiente del maíz; y si responde que tiene fuerza para
durar mas, la dejan hasta otro año: esta impertinencia dura hasta
hoy dia, y es muy comun entre Indios tener estas Píruas, y hacer la
fiesta del Aymoráy. El séptimo mes, que responde á Junio, se llama
Aucaycúzqui Intiráymi, y en él se hacia la fiesta llamada Intiráymi,
en que se sacrificaban cien carneros guanácos, que decian, que esta
era la fiesta del Sol: en este mes se hacian gran suma de estatuas
de leña labrada de Quínua, todas vestidas de ropas ricas, y se hacía
el baile, que llamaban Cáyo; y en esta fiesta se derramaban muchas
flores por el camino, y venian los Indios muy embijados, y los Señores
con unas patenillas de oro puestas en las barbas, y cantando todos.
Hase de advertir, que esta fiesta cae cuasi al mismo tiempo que los
Cristianos hacemos la solemnidad del Corpus Christi, y que en algunas
cosas tiene alguna apariencia de semejanza, como en las danzas, ó
representaciones, ó cantares; y por esta causa ha habido, y hay hoy dia
entre los Indios, que parecen celebrar nuestra solemne fiesta de Corpus
Christi, mucha supersticion de celebrar la suya antigua del Intiráymi.
El octavo mes se llama Cháhua Huarquí, en el cual se quemaban otros
cien carneros por el órden dicho, todos pardos de color de Vizcácha;
y este mes responde al nuestro de Julio. El noveno mes se llamaba
Yápaquis, en el cual se quemaban otros cien carneros castaños, y se
degollaban y quemaban mil Cuíes, para que el hielo, el aire, el agua y
el Sol no dañasen á las Chácaras: éste parece que responde á Agosto.
El décimo mes se llama Coyaráymi, en el cual se quemaban otros cien
carneros blancos lanudos: en este mes, que responde á Septiembre,
se hacia la fiesta llamada Cítua, en esta forma: que se juntaban
todos antes que saliese la luna el primer dia; y en viéndola, daban
grandes voces con hachos de fuego en las manos, diciendo: Vaya el mal
fuera, dándose unos á otros con ellos: estos se llamaban Pancóncos; y
aquesto hecho se hacia el lavatorio general en los arroyos y fuentes,
cada uno en su acequia ó pertenencia, y bebian cuatro dias seguidos.
Este mes sacaban las Mamacónas del Sol gran cantidad de bollos hechos
con sangre de sacrificios, y á cada uno de los forasteros daban un
bocado; y tambien enviaban á las Guácas forasteras de todo el Reino,
y á diversos Curacas, en señal de confederacion y lealtad al Sol y
al Inca, como está ya dicho. Los lavatorios y borracheras, y algun
rastro de esta fiesta llamada Cítua, aún duran todavía en algunas
partes, con ceremonias algo diferenciadas, y con mucho secreto,
aunque lo principal y público haya cesado. El undécimo mes se llamaba
Homaráimi Punchaiquís, en el cual sacrificaban otros cien carneros; y
si faltaba agua, para que lloviese, ponian un carnero todo negro atado
en un llano, derramando mucha chicha al derredor, y no le daban de
comer hasta que lloviese: esto se usa tambien ahora en muchas partes
por este mismo tiempo, que es por Octubre. El último mes se llama
Ayamara, en el cual se sacrificaban otros cien carneros, y se hacia
la fiesta llamada Raymicantará Ráyquis: en este mes, que responde
á Noviembre, se aparejaba lo necesario para los muchachos, que se
habian de hacer orejones el mes siguiente, y los muchachos con los
viejos hacian cierto alarde dando algunas vueltas: y esta fiesta se
llamaba Ituráymi, la cual se hace de ordinario cuando llueve mucho
ó poco, ó hay pestilencia. Fiestas extraordinarias, aunque habia
muchas, la mas famosa era la que llamaban Itu. La fiesta del Itu no
tenia tiempo señalado, mas de que en tiempos de necesidad se hacia.
Para ella ayunaba toda la gente dos dias, en los cuales no llegaban
á mugeres, ni comian cosa con sal, ni ají, ni bebian chicha, y todos
se juntaban en una plaza donde no hubiese forastero, ni animales, y
para esta fiesta tenian ciertas mantas, y vestidos y aderezos, que
solo servian para ella, y andaban en procesion cubiertas las cabezas
con sus mantas, muy de espacio, tocando sus atambores, y sin hablar
uno con otro. Duraba esto un dia y una noche, y el dia siguiente
comian y bebian, y bailaban dos dias con sus noches, diciendo, que
su oracion habia sido acepta; y aunque no se haga hoy dia con toda
aquella ceremonia; pero es muy general hacer otra fiesta muy semejante,
que llaman Ayma, con vestiduras que tienen depositadas para ello; y
como está dicho, esta manera de procesion á vueltas con atambores,
y el ayuno que precede, y borrachera que se sigue, usan por urgentes
necesidades. Y aunque el sacrificar reses y otras cosas, que no pueden
esconder de los Españoles, las han dejado, á lo menos en lo público;
pero conservan todavía muchas ceremonias, que tienen origen de estas
fiestas y supersticion antigua. Por eso es necesario advertir en ellas
especialmente, que esta fiesta del Itu la hacen disimuladamente hoy dia
en las danzas del Corpus Christi, haciendo las danzas del Llamallama, y
de Guacon, y otras conforme á su ceremonia antigua, en lo cual se debe
mirar mucho. En donde ha sido necesario advertir de estas abusiones y
supersticiones, que tuvieron en el tiempo de su gentilidad los Indios,
para que no se consientan por los Curas y Sacerdotes, allá se ha dado
mas larga relacion de lo que toca á esta materia: al presente basta
haber tocado el ejercicio en que el Demonio ocupaba á sus devotos,
para que á pesar suyo se vea la diferencia que hay de la luz á las
tinieblas, y de la verdad Cristiana á la mentira gentílica, por mas que
haya con artificio procurado remedar las cosas de Dios el enemigo de
los hombres y de su Dios.