1.--La Región Colombiana. 2.--Tribus del Itsmo y costas adyacentes.
3.--Los Chibchas. 4.--Tribus Sud-Colombianas y Ecuatorianas. 5.--La
Región Peruana. 6.--Principales tribus. 7.--Los Quechuas. 8.--Culturas
Preincásicas. 9.--El Imperio de los Incas. 10.--La Religión Incásica.
11.--El Sacerdocio y el culto. 12.--Los Amautas. 13.--El Gobierno
Incásico. 14.--Organización social. 15.--Repartición de los productos.
16.--Reglamentación del trabajo. 17.--Arquitectura. 18.--Agricultura y
ganadería. 19.--Medios de comunicación. 20.--Colonias y guarniciones.
21.--Artes mecánicas. 22.--Consideraciones generales.
La Región Colombiana.
1.--Comprende aproximadamente la Región Etnológica llamada _Colombiana_
los territorios montañosos del Continente Sudamericano, desde el
Orinoco hasta el Pacífico y desde la línea Ecuatorial á la República
de Costa Rica. Las altas cadenas de montañas que atraviesan esta zona
geográfica, sus hondos valles y caudalosos ríos de abundante pesca y
fértiles riberas, influyeron decididamente en la vida y costumbres
de sus tribus indígenas, separándolas de los grupos de la _Sección
Atlántica_, y dirigiendo de Norte á Sur sus movimientos emigratorios.
A fin de metodizar en lo posible nuestra investigación, dividiremos las
tribus de la Región Colombiana en tres grandes grupos geográficos: 1.º,
Tribus del _Itsmo_ y _costas adyacentes_; 2.º, Tribus _Chibchas_; 3.º,
Tribus _Sud-Colombianas_ y _Ecuatorianas_, y fijaremos sucintamente los
rasgos característicos de tales grupos, dedicando preferente atención
al estudio de las tribus _Chibchas_, de excepcional interés para el
historiador y el etnólogo.
Tribus del Istmo y costas adyacentes.
2.--En la Región comprendida entre el mar de las Antillas y el Océano
Pacífico, desde el Río Chagres, al Norte (Panamá), hasta la Bahía
Buenaventura (Colombia), y limitada al Este por una línea aproximada
é imaginaria, que partiendo de este punto geográfico y atravesando
la actual provincia de Zamora, termina en el Cabo Codera, vivían en
la época del Descubrimiento gran número de tribus pertenecientes á
diversas familias lingüísticas.
[Ilustración: Fig. 282.--Terraza superior en Ollantay-Tampu.]
Las más conocidas de entre ellas fueron la de los _Cunas_, del Panamá,
la de los indómitos _Dorasques_, de las cercanías de Chiriqui, la
de los _Onotos_ ó "Señores de la laguna", hermosos ejemplares de su
raza y constructores de chozas ó habitaciones lacustres, y las de los
_Timotes_ ó _Merigotos_, de los distritos de Mérida y el lago Valencia.
En general, todas estas tribus alcanzaron á las primeras etapas del
barbarismo. Así lo evidencian las alfarerías zoomorfas, etc., y los
curiosos útiles líticos encontrados en sus montículos sepulcrales y
abovedadas tumbas[424].
[424] _Deniker._ Op. cit., pág. 548 y sig. _Catat._ Les Habit.
du Darien (Revue Ethnogr., 1888). _Pinart._ Les Indiens du
Panama (Rev. Ethnogr., 1887, pág. 117 y sig.). _Hardenburg._
The Indians of the Putamayo ("Man.", vol. X, núm. 9, pág. 81).
_Keane._ M. P. P., pág. 417. _Teitschrift für Ethnologie_,
1876, s. 359. _F. Pérez._ Geografía del Cauca, pág. 229 y sig.
_Oviedo_ y _Baños_. Hist. Venezuela, vol. II, apéndice (Ed.
Madrid, 1885). _Rojas._ Est. Indígenas (Caracas, 1878), pág.
18 y sig. Comp. _Navarrete_. Viajes, etc., vol. III, pág.
9. Acosta. Compend. Hist. Gen. Nueva Granada. _Conde de la
Viñaza._ Op. cit., tabla pág 349, 354, 379, 392, etc., y sus
referencias. _Lares._ Resumen Act. Acad. Venezolana (Caracas,
1886), pág. 35 y sig. _Marcano._ Ethnographie Precolomb. de
Venezuela (París, 1889). _Brinton_ A R., pág. 178 y sig. y sus
notas. _Oviedo._ Hist. Gen., lib. I, cap. XXIV. _Herrera._
Déc. VI, pág 116, 149; VII, pág. 192; VIII, lib. III, cap.
V-VIII, etc. _Castellanos._ El. Varones III., pte. II, Elejia.
I, Cantos I-II Narr. Voyage; Federmann (_Ternaux-Compans_
I, ch. I á XIII). _Fray Ant. Caulin._ Hist. Corog. Natural
y Evang. Nueva Andalucía, lib. I, ch. XII-XV, etc. _Pí y
Margall._ Op. cit., vol. I, pág. 601 y sig., etc., etc.
Los Chibchas.
3.--Los _Chibchas_, propiamente dichos, ó _Muiscas_, fueron miembros de
la familia lingüística de tribus que se extendía en ambas direcciones,
desde el Itsmo de Panamá hasta Costa Rica y Colombia. La lengua
_Chibcha_ y sus dialectos estaba en el siglo XVI muy extendida en el
Reino de Nueva Granada (hoy Colombia), siendo, según algunos autores,
«_lengua general_» en tales regiones. En general, la cultura de las
tribus de esta familia fué más ó menos idéntica. Casi todas cultivaban
el suelo, tejían algodón, extraían el oro de las arenas de sus ríos,
etc., lo modelaban en ornamentos é idolillos y eran conocidos como
traficantes enérgicos.
[Ilustración: Fig. 283.--Guerrero Dorasque.]
Las numerosas reliquias encontradas en los grupos de sepulcros ó
cementerios de la _Provincia de Chiriqui_ (Costa del Pacífico), en
absoluto semejantes á las recojidas en Bogotá, Tunja, etc., demuestran
la extensión territorial de estas culturas y permiten también á los
Arqueólogos incluir á las tribus del _Chiriqui_ en la familia de los
_Chibchas_.
Forman el precioso botín arqueológico _Chiriqui_ gran número de
objetos de piedra pulimentada, de alfarerías notables y variadas, de
ornamentos de oro, cobre y estaño de formas abigarradas y aleaciones
diversas. La abundancia de tales ornamentos en esta región hizo que los
Conquistadores Españoles la llamaran «_Castilla del oro_», con cuyo
nombre es conocido en las primitivas historias[425].
[425] La curiosa identidad de formas y facturas de algunos
objetos _Chibchas_ y _Calchaquies_ (independientes de la
influencia Incásica), como campanas, placas pectorales,
etc., y la palpable semejanza de las alfarerías de estas
dos regiones arqueológicas con las de la _Región de los
Pueblos_, así como las semejanzas fisiográficas de todos
estos territorios, me inclinan á asimilar tales culturas
(_Calchaquies-Chibchas_), formando con ellas un grupo cultural
_Sudamericano-Andino_, independiente del _Incásico_ y tal
vez vinculado al _de los Pueblos_. Vse. _Ambrosetti_. Bronce
Calchaquie, pág. 27 y sig. _Nadaillac._ Am. Preh., pág. 460
y sig. y sus referencias. _Restreppo._ Los Chibchas antes de
la Conq. Espla., pág 130 y sig. _I. W. Fewkes._ Arch. Exp.
to Arizona in 1895 (17 Rep., B. A. E., parte II), pág. 625
y sig. y el precioso estudio de _Holmes_, The use of gold &
other metals among the Ancient Inhabitants of Chiriqui, etc.
(Smithsonian Inst., 1887), pág 2 y sig.
Los _Chibchas_, propiamente dichos, ó _Muiscas_, representantes
genuinos de esta familia lingüística, habitaron antiguamente la
_Cundinamarca_ y conquistaron las altiplanicies Andinas de Bogotá y
Tunja, los valles de Pacho, Fusagasugá, Caqueza y Tensa y desde Santa
Rosa y Sogamoso á los llanos del Río Meta.
[Ilustración: Fig. 284.--Calle del Triunfo. Murallas del Palacio de
Inca (Cuzco).]
Conocemos muy poco de cierto sobre su organización social. Parece que
estuvieron gobernados por cinco jefes principales ó caciques, dos de
los cuales, el _Zipa_, ó _Bogotá_, al Sur, y el _Zaque_ ó _Hunsa_
(Tunja) subyugaron á principios del siglo XVI á los caciques de los
valles cercanos. No existía Confederación de tribus; antes bien, la
enemiga entre el _Hunsa_ y el _Zipa_ era tradicional y constante. El
_Hunsa_ y el _Bogotá_ eran jefes militares ó civiles con caracteres
sacerdotales marcadísimos.
Su poderío no fué en absoluto despótico. Las materias graves ó de
interés general se decidían por el _Consejo_ de "principales y
caciques". Los oficios del «_zaque_» y del «_zipa_» eran hereditarios
y privativos de determinadas familias ó gentes. Predominaba el
matriarcado exogámico, la poligamia y el matrimonio por precio.
Embalsamaban los cadáveres de los jefes y sepultaban con ellos á sus
mujeres, esclavos, armas y útiles en ceremonias mortuorias especiales y
solemnes[426].
[426] Vse. _Restreppo_. Op. cit., cap. VII-VIII. _Pí y
Margall._ Op. cit., vol. II, ch. XIX, pág. 292, etc.
_Herrera._ Déc. VI, pág. 136, 149; VII, pág. 192; VIII, lib.
III, cap. V-VIII, etc. _Fiske._ Discovery, II, pág. 296, etc.
_Oviedo._ Hist. Gen., vol. II, lib. XXVI. ch. XXII-XXIII, etc.
(Rel. _Jiménez de Quesada_).
Cultivaban el maíz (_abá_), la patata, la coca, el tabaco, etc. Hacían
rapé (_Tabaco de Tunja_) y bebidas fermentadas (_chicha_) y sabían
resinar los árboles. La propiedad _individual de las tierras_ era
desconocida[427] y estimada la de los bienes muebles y subsistencias.
Tenían mercados públicos (_Aipé_, _Bacatá_, _Zipaquirá_ etc.) y ferias
en épocas fijas. Obtenían oro y cobre de _Moniquirá_ y otros lugares,
y esmeraldas de las minas de _Somondoso_. Medían por palmos, contaban
con los dedos de las manos y pies (sistema vigesimal) y usaban como
intermediario de cambios una especie de moneda de "tejuelillos de oro
de media pulgada de diámetro"[428]. Sus usos penales eran sanguinarios.
Casi todos los delitos se castigaban con la muerte. A la mujer
adúltera, al ladrón y al sodomita se les empalaba en forma horrible.
[427] Afirma lo contrario el sabio Arqueólogo Colombiano
_Restreppo_, fundándose _únicamente_ en la autoridad de _Fray
Pedro Simón_, Not. Historiales, II, 309-11, que el mismo
_Restreppo_ considera poco fidedigna (vse. notas 1 y 2, pág.
21 y Prólogo bibliográfico de la citada obra de _Restreppo_).
No es posible suponer que los _Chibchas_ fueran _los únicos
Americanos_ que tuvieron antes de la Conquista la idea de la
_propiedad individual de la tierra_, agena en absoluto al
sistema tribal (vse. mi ch. IV, título II).
[428] Vse. _Restreppo_. Op. cit., cap. XI. _Castellanos._ His.
Nuevo Reino. Canto VII. _Rodríguez Fresle._ El Carnero (Ed.
_Felipe Pérez_-Colombia) Cap. XI. La mejor colección de estos
tejuelos es la de _Ràndale_ (Museo de Berlín. Etnog.).
En general, los _Chibchas_ fueron tímidos, poltrones y cobardes; pero
como el valor militar era camino de honores, y los ataques de los
_Panches_ amenazaban constantemente los dominios del «_Zipa_», tenía
éste en sus fronteras guarniciones de indios aguerridos (_guechas_,
_varón que mata_), que elegía entre los guerreros tribales y colmaba
de favores, según sus hazañas. Usaban estos guerreros flechas, picas,
macanas y tiraderas ó estólicas, y sus jefes se adornaban con penachos,
arracadas y patenas de plumas, oro y esmeraldas.
Vivían los _Chibchas_ en el siglo XVI en casas de madera cubiertas
de paja y defendidas con empalizadas y cercos. En los del «_zaque_»
y «_sugamuxi_», etc., colgaban láminas áureas. La piedra parece que
empezaba á emplearse en las construcciones, como lo demuestran las
ruinas del Valle del _Infiernito_ (Oeste de Leiva) y el notable
obelisco de la _Serranía de Pacho_[429].
[429] Vse. _Oviedo_. Op. cit., cap. XXIII. _Restreppo._ Op.
cit., pág. 120 y sig. y fig. 10, lámina V del Atlas.
[Ilustración: Fig. 285.--Tapicería encontrada en una tumba de Aucon.]
Eran hábiles tejedores, vestían casi todos con mantas de algodón
finas y cubrían sus cabezas con gorros ó sombreros de alta copa,
según sus oficios y dignidades. Sabían alear y laminar los metales.
Sus orfebrerías y cerámicas tenían en cada tribu carácter especial y
factura distinta. Las de _Chiriqui_ y las _Quimbayas_ fueron acaso
las más perfectas. Desconocieron la escritura jeroglífica, y sus
pictografías y petroglifos (_Gameza_, _Pando_, etc.), son escasos,
groseros é indescifrables[430]. Eran animistas y manistas. Adoraban al
Sol, al Arco Iris, etc., y propiciaban en especial á los arroyos, ríos
y lagos. Sus numerosos sacerdotes (_jeques_) no se diferenciaban en
sus funciones y supuestas facultades de los «_shamanes_» y hechiceros
del resto del Continente. El famoso cacique «_Sugamuxi_», sucesor del
maligno y legendario hechicero «_Indacansás_»[431], es el prototipo
de tales nigromantes. Los sacrificios humanos eran ceremoniosos y
frecuentes. Los «_mojas_ ó sacerdotes niños» se recluían cuidadosamente
en los templos para sacrificarlos al llegar á la pubertad. El célebre
«_cacique dorado_» de las antiguas crónicas, fué probablemente uno de
estos «_mojas_», que, desnudo y espolvoreado de oro, se sacrificaba á
los espíritus de la laguna[432].
[430] Vse. _Oviedo_. Op. cit., cap. XXIII. _Restreppo._
Op. cit., cap. XIII-XV y sus referencias. Compse. _Garrick
Mallery_. Pict. Writing. Am. Indians (10^{th} Rep. B. A. E.),
cap. III, sec. I-II.
[431] Vse. _Restreppo_. Op. cit., cap. XVI y sigtes., preciosa
síntesis crítica de la historia de los Chibchas y de sus
tradicionales Leyendas: El cacique "_Sugamuxi_", taimado é
inteligentísimo, fué bautizado (1541) con el nombre de D.
Alonso, y sepultado en Sogamoso por los Franciscanos con el
siguiente pomposo epitafio: "Aquí yace... el gran Sugamuxi,
cacique, el mejor hombre de Cundinamarca, alegría y honra de
su tierra, amigo de los hijos del sol; al fin reverenció las
luces del sol que resplandece. Roguemos por su alma". (Vse.
_Restreppo_. Op. cit., cap. XIX.)
[432]
... Dijo de cierto rey que sin vestido
En balsas iba por una piscina
A hacer oblacion segun el vido
Ungido todo bien de trementina
Y encima cantidad de oro molido,
Desde los bajos pies hasta la frente
Como rayo de sol resplandeciente.
* * * * * * * * *
Los soldados, alegres y contentos,
Entonces le pusieron _El Dorado_.
_Castellanos._ Elegía á Benalcázar, Canto II, pág. 453 (Var.
III. Indias, Ed. Rivadeneira). _Restreppo._ Op. cit., cap.
VI-VII.
La mitología _Chibcha_ era rica é interesantísima. Sus principales
leyendas giraban alrededor del semidios _Bochica_[433], célibe,
virtuoso y austero, cuyas mesiánicas y civilizadoras predicaciones
fueron contrarrestadas por las deletéreas de la mítica hechicera
_Huitaca_, instigadora del sensualismo, la embriaguez y otros abyectos
vicios que enervaron las agrupaciones _Chibchas_ y facilitaron á los
soldados españoles la conquista de aquellas extrañas gentilidades[434].
[433] _Bochica_ era _Sua_, el blanco, el día, el Este, etc.
Vse. _Brinton_. Myths of the N. W., pág. 91, 115, 217, etc.
_Lang._ Myth. Ritual & Religion, I, pág. 128 y sig. _Tylor._
Prim. Culture, I, pág. 353 y sig. _Restreppo._ Op. cit., cap.
IV, etc., etc.
[434] Vse. _Restreppo_. Op. cit., ch. XVIII. _Acosta._
Comp. Histco., pág. 139. _Keane._ M. P. P., pág. 421 y sig.
_Oviedo._ Op. cit., lib. XXVI, cap. XI y sig. (Relación _San
Martín_ y _Nebrija_) y cap. XVIII y sigtes. (Relación _Jiménez
de Quesada_). Comp. _Deniker_. Op. cit., pág. 545. _Fiske._
Disc. II, pág. 294. _Nadaillac._ Am. Preh., pág. 459 y sigtes.
y sus referencias. _Piedrahita._ Hist. Nuevo Reino de Granada,
cap. V y sigtes. _Pí y Margall._ Op. cit., I, pág. 292, etc.
_Conde de la Viñaza._ Op. cit., tabla pág. 375, 397, etc.
_Uricochea_ (Mem. sobre Antigüedades Neogranadinas; Berlín,
1854, pág. 6, 10 y sig.). _Hastings._ Ciclopedia I, pág. 462,
473. _Castellanos._ Hist. Nuevo Reino de Granada y Epme. de
la Conquista (Ed. _Paz_ y _Melia_), vols. I y II. _Vargas
Machuca._ Mit. y Descrip. de las Indias, I, pág. 27 y sig.,
etc., etc. Las colecciones arqueológicas Chibchas más notables
son las del Museo _Colombino de Chicago_ (Cnes. _Restreppo_),
las del _Nacional de Bogotá_, _Real de Berlín_. _Arqueológico
de Madrid_ y las particulares de _E._ y _V. Restreppo_. (Vse.
_Restreppo_. Op. cit., Introducción y notas bibliogcas. y
Atlas). Comp. _Brinton_. A. R., pág. 181 y sus notas.
[Ilustración: Fig. 286.--Jefe ó Sacerdote Chimu. (Alfarería Valle
Chincama)]
Tribus Sud-Colombianas y Ecuatorianas.
4.--Cerca del territorio de los _Chibchas_ vivían algunas tribus
(_Panches_, _Muzos_, _Colimas_, _Paniquitos_, etc.), acaso
pertenecientes á una sola familia lingüística, y aliadas entre sí para
guerrear con sus poderosos vecinos. Eran, en general, y según antiguos
cronistas "gente bestial y de mucha salvajía". Vivían, sin embargo, en
habitaciones permanentes, momificaban sus cadáveres y sabían tejer con
fibras de magüey preciosas esterillas y mantas[435].
[435] Vse. _Fray Antonio Caulin_. Hist. Chorog. Nat. y
Evangélica de la Nueva Andalucía, lib. I, cap. XII y XIII.
_Pí y Margall._ Op. cit., I, pág. 601 y sig. _Oviedo._ Op.
cit., II, pág. 392 y sig. _Herrera._ Déc. VI, lib. I, ch.
II. _Brinton._ A. R., pág. 189. Comp. _Castellanos_. Hist.
de Antioquía, pág. 506 y sig. (Varones Ill. de Indias, parte
III), etc., etc.
[Ilustración: LA CUNA DEL IMPERIO INCÁSICO (según Markham).]
En los actuales Estados de Cauca, Antioquía, Tolima, etc., las
tribus indígenas han cambiado tanto desde el siglo XVI que es
imposible determinar quiénes fueron los constructores de las reliquias
arqueológicas que en tal región abundan. Los terremotos y las guerras
por una parte, y el vandalismo de los buscadores de tesoros por la
otra, han destruído gran número de estos preciosos restos; pero los
túmulos sepulcrales de los distritos de _Frontino_ y _Dabeiba_ y las
ruinosas murallas de piedra del _valle del Plata_ (_Tolima_) atestiguan
todavía la cultura material de aquellos pueblos.
En Popayán y los valles del Sierra vivían los célebres _Guanucos_ ó
_Coconucos_, adoradores del Sol, con ritos solemnes, coros de vestales
y numerosísimo sacerdocio, cuyos probables descendientes, los _Moquxes_
ó _Guanabianos_, viven hasta hoy en la vertiente occidental de la
Cordillera, dedicados á sus faenas agrícolas, celebrando sus disolutas
danzas al son de la «_marimba_» y narcotizándose con estramonio.
[Ilustración: Fig. 287.--Puerta monolítica de Tiahuanaco.]
En la parte más escarpada de la Cordillera Oriental, hacia las fuentes
del Río Fragua (1-2° lat. Norte), vivían los _Andaquis_, supuestos
guardianes de la legendaria «_Caverna del Sol_» y sus fabulosos
tesoros, y probables constructores de templos subterráneos y edificios
ciclópeos.
Los territorios que circundan el Golfo de Guayaquil estaban ocupados
por numerosas tribus, de las cuales la más conocida es la de los
_Cañaris_, que habitaban en los ardientes valles de la costa, y antes
de ser subyugados por los _Incas_ (siglo XV), tenían cierto grado de
cultura, evidenciada por las peculiares hachas de cobre y preciosos
trabajos en oro recogidos por los arqueólogos en sus tumbas[436].
[436] Vse. _Brinton_. A. R., pág. 193 y sig. y sus notas.
_Herrera._ Déc. VII, lib. III, ch. IV. _F. Pérez._ Geog. del
Estado de Tolima (Bogotá, 1863, pág. 76). _Withe._ Journ. of
the Roy. Geog. Socty., pág. 250, etc. (1883). _Posada Arango._
Essai Ethnog. Aborig. Antioquía (Bull. Soc. Antrop., París,
1871). _Castellanos._ Hist. Antioquía, Cantos I á XIV (Varones
Ill. de Indias, pág. 507 y sig.). _Conde de la Viñaza._ Op.
cit., página 395, etc. _Douay._ Congres d'Americanistes, 1887
(Compte Rendu, pág. 772 y sig.). _M. I. Albis._ Bull. of the
Am. Ethnolog. Society, vol. I, pág. 51 y sig. _Codazzi_ en
_Pérez_. Geografía Colima, pág. 81 y sig. (Bogotá, 1863).
_Garcilaso de la Vega._ Com. Reales, lib. VIII, ch. V. _F. G.
Suárez._ Est. Histco. sobre los Cañaris (Quito, 1878). _M.
L. Henzey._ "Le Tresor de Cuenca" (Gazzette de Beaux Arts,
Agosto, 1870), etc., etc.
[Ilustración: Fig 288.--Plano del Cuzco (siglo XVI).]
La Región Peruana.
5.--Las condiciones fisiográficas de la «_Región Peruana_» no
impidieron al hombre primitivo poblar sus accidentados territorios. En
aquellas _punas_ elevadísimas, y sin más vegetación que el «_ichu_»
ó pasto de los montes, en los valles hondos de las abras Andinas y
en aquellos oasis de los _yungas_ ó tierras bajas, que interrumpen
la monotonía de los arenosos desiertos de la costa, vivieron durante
siglos agrupaciones populosas y enérgicas, que luchando con la
naturaleza supieron levantar pueblos y templos, fertilizar las tierras
y llegar al más alto grado de cultura material alcanzado por su raza en
América.
Las dificultades de la clasificación lingüística de estos
interesantísimos grupos se ha exajerado un tanto por los antiguos
cronistas. Afirman, con fundadas razones, los modernos etnólogos,
que la gran mayoría de las tribus de la costa Peruana y los valles
Interandinos, desde Quito y la línea Ecuatorial hasta el desierto de
Atacama, pertenecía á las familias lingüísticas _Aymará_, _Quechua_,
_Yunca_ ó _Mochica, Puquina_ y _Atacameña_[437].
[437] Vse. _Keane_. C. S. A. (_Stanford_), I, pág. 191 y sig.
_Brinton._ A. R., pág. 202 y sig. _Nadaillac._ Am. Prehist.,
pág. 387 y sig. _Winsor._ Op. cit., I, pág. 212 y sig.
(_Markham_). _Cieza de León._ Crónica del Perú, chap. XXXI y
sig. (Hist. Prim. Ind., II, pág. 379 y sig.). _C. Reginald
Enock._ Perú, pág. 3 y sig. _Humboldt._ Vue des Cordilleres,
etc., pág. 106 y sig. _Wiener._ Perou & Bolivie, pág. 71 y
sig. _Lorente._ El Perú de los Incas, pág. 14 y sig. _Paz
Soldan._ Dic. Geog. y Estco. del Perú (Lima, 1879). _Rivero_ &
_Tschudi_. Peruvian Antiquities (N. Y. 1853), pág. 117 y sig.
_Raimondi._ El Perú (Lima, 1874-1902), partes II, III, etc.,
etc.
[Ilustración: Fig. 289.--Puente sobre el Río de las Pampas.]
Principales tribus.
6.--La lengua _Aymará_ era general entre las tribus _Collas_,
_Pucasas_, _Charcas_, etc., que ocupaban desde tiempos remotos las
mesetas y vertientes occidentales de los Andes y las cuencas del
Desaguadero y de los lagos Aullaga y Titicaca (15 á 20° latitud Sur).
Los _Collas_, que habitaban en la meseta del Titicaca y en los valles
inmediatos, vivían en chozas cónicas de piedra cubiertas con la paja
de la _puna_ y agrupadas en pueblecillos, cuidaban sus rebaños de
llamas y alpacas, obteniendo lana para cubrir sus cuerpos y defender
sus cabezas (_chucos_, gorros) del intenso frío de las alturas, y
cosechaban al abrigo de los collados, ocas, quinuas, patatas, etc.,
que con la abundante pesca de la laguna Titicaca, la caza de patos y
perdices en sus orillas, y la de guanacos y vicuñas en las montañas,
bastaban y sobraban para sus necesidades físicas. Eran fuertes, audaces
y ágiles. Sus jefes, familias y linajes (_Ayllus_) vivieron en continua
lucha. Rendían culto á los espíritus de la naturaleza (_animismo_) y á
los manes y sepultaban en curiosas tumbas superficiales de piedra á sus
venerados muertos. Las imponentes ruinas de _Tiahuanaco_ se admiran aún
en los antiguos territorios de las tribus de esta familia[438].
[438] Vse. _Brinton_. A. R., pág. 216. _P. Ludovico
Bertonio. S. I._ Arte de la lengua Aymará, pág. 4 y sig.
(Ed. _Platzmann_, Leipzig, 1879). _Forbes._ Aymará Indians
(Journal of Ethnolog. Society of London, 1870), pág. 270
y sig. _Squier._ Travels in Peru (New York, 1877), chap.
XIV-XV. _D'Orbigny._ L'Homme Americain, I. pág. 307 y sig.
_Keane._ M. P. P., pág. 424 y sig. _Cieza de León._ Crónica
del Perú, parte 1.ª, cap. CV, etc. _Garcilaso de la Vega._
Op. cit., lib. VI, cap. XXI. _Keane._ Etnology, pág. 138 y
sig. _Conde de la Viñaza._ Op. cit., tabla pág. 339 y sus
referencias, etc., etc. Las estupendas ruinas de _Tiahuanaco_
son la nota más alta de la arquitectura aborigen Americana, y
acaso de la megalítica del mundo. Sus estructuras ciclópeas,
estátuas colosales y enigmáticos relieves perduran á través
de los siglos. Incluyendo la maravillosa puerta monolítica de
Acpana, los templos todos que hubo en este Egipto Americano
parece que estuvieron consagrados á Viracocha, númen Supremo
de los Aymarás, cuyo culto rivalizó con el del Sol, hasta
que fué incluído por los dominadores Incas en el panteón de
sus dioses astrolátricos. Para la descripción y estudio de
las ruinas Preincásicas de Tiahuanaco, Sacsahuana, Abancay,
Ollantaytampu, etc., véanse, entre otros, _Ruge_, Geschichte
der Zeitalters der Entderkungen, pág. 331 y sig.; _Wiener_,
Perou et Bolivie. pág. 17 y 22 y sus referencias; _Markham_
en _Winsor_, N. & I. H. of Amca., I, chap. IV, notas y
referencias; _Nadaillac_, Am. Prehist., pág. 400 y sig. y sus
notas, y en especial la admirable y definitiva monografía de
_Richard Inwards_, The Temple of the Andes (London, 1884, pág.
12 y sig.); la de _Markham_, Megalithic Age of Peru (American
Congresos Stuggart, 1904), y las preciosas obras de _Stubel_ &
_Uhle_, Die Ruinenstatte von Tiahuanaco (Breslau, 1893), pág.
19 y sig.; _Comte de Crequi Monfort_, Mission Scientifique
Française, Fouilles de Tiahuanaco (1903), pág. 47 y sig.,
y _Barón_ & _Baronne C. de Meyendorf_, L'Empire du Soleil
(París, 1909), cap. VII á XIX.
[Ilustración: Fig. 290.--Sonajero Chiriqui.]
En el ángulo Sudoeste del lago Titicaca vivían las tribus de los
_Urus_, etc., que hablaban la lengua _Puquina_, moraban en grandes
canoas y acaso fueron los constructores de los curiosos «_cromlechs_»
de Charasani y Umabamba[439].
[439] Vse. _Markham_ en _Winsor_. Op. cit., I, pág. 226 y
sus referencias. _Conde de la Viñaza._ Op. cit., tabla pág.
384 y referencias. _Acosta._ Hist. de las Indias, pág. 62 y
sig. (Ed. 1591). _Garcilaso de la Vega._ Op. cit., lib. VII,
cap. IV. _Fray Ludovico Gerónimo de Oré._ Rituale seu Manuale
Peruanni, etc., extractado por _Brinton_, (Proc. of the Am.
Philosof. Soc. 1890). _Relaciones Geograf. de Indias_ Perú,
vol, I, pág. 82 (Madrid, 1881). _Brinton_, A. R., pág. 223,
etc., etc.
Los _Yuncas_ (_yunca-cuna_, "moradores de tierra caliente") ocupaban
los valles de la costa del Pacífico desde el Callao á la Serranía de
Amotape (5 á 14° lat. Sur). Hablaban la lengua _Yunga_ ó _Mochica_,
de dificilísima fonética; eran animistas y manistas. Sus _huacas_,
como carros artificiales, y sus vastísimas necrópolis (_Ancon_, etc.)
han proporcionado á los arqueólogos preciosas y abundantes reliquias,
tejidos multicolores y de complicada trama, alfarerías, husos, anillos
y adornos de madera y metálicos. Vivían los _Yuncas_, y en especial sus
jefes, en casas de columnas de adobe; construían acueductos é irrigaban
extensamente sus campos, fertilizándolos con _guano_, que extraían de
las islas. Eran navegantes temerarios. Usaban canoas de cueros de lobo
marino ó de simples haces de totora, y balsas de madera provistas de
vela, timón y quilla. Predominaba entre ellos el matriarcado, llegando
á veces las mujeres (_Capullanas_ ó _Sayapullas_) á ejercer las
jefaturas tribales.
[Ilustración: Fig. 291.--Sonajero de arcilla (Chiriqui).]
Cerca de la actual ciudad de Trujillo construyeron los admirables
palacios del «_Gran Chimu_», de factura análoga á la de sus recintos
sepulcrales, y los depósitos y canales de _Chicama_ y _Nepeña_. De la
organización política de estas tribus no se tienen noticias ciertas.
Créese, sin embargo, que los _Chimus_ dominaron desde Tumbez á Ancon y
el valle de Huarcu (Cañete), imperando en los de Rimac, Lurin, etc.,
los jefes _Sechuras_ ó _Chinchas_[440].
[440] Sobre los _Yuncas_, sus ruinas, etc., véanse, entre
otros: _Nadaillac_, A. P., pág. 395 y sig.; _Winsor_, op.
cit., nota 1.ª, cap. IV, pág. 275 y sus referencias; la
soberbia obra de _Reiss_ & _Stubel_, Peruvian Antiquities: The
necropolis of Ancon, etc. (Trad. _Keane_, Berlín, 1880-87),
en especial vol. I y III; _Cieza de León_, op. cit., pág.
414 (Hist. Prim. Indias); _Wiener_, op. cit., cap. I á X;
_Brinton._ A. R., pág. 225 y sig.; _Squier_, Perú, pág. 170
y sigtes (N. Y., 1877); _Fernando de la Carrera_, Arte de la
lengua Yunga (Ed. Lima, 1880); _Bastian_, Die Culturlander
Alt. America, Bd. II; _Garcilaso de la Vega_, Com. Reales,
lib. VI, chap. XXXII y sig.; _Calancha_, Crón. Moralizada,
lib. II, cap. XXV, lib. III, cap. I, etc. _Miguel Feijóo_,
Rel. Desc. de la Ciudad y Prov. de Trujillo, etc., cap. I,
pág. 2 á 12, y la nota bibliográfica sobre Trujillo y el Gran
Chimu en _Wiener_, op. cit., pág. 91.
[Ilustración: Fig. 292.--Restos de un puente Incásico (Río Huatanay).]
Los Quechuas.
7.--La lengua _Kechua_ ó _Quichua_, ó «_General del Perú_», se
hablaba sin interrupción por las numerosas y sedentarias agrupaciones
_Huancas_, _Incas_, _Quitus_, etc., que poblaban los vastos territorios
de la _Región Peruana_ desde Quito hasta Coquimbo (0 á 32° lat. Sur),
extendiéndose su influencia por el N. E. y S. E. hasta los bancos del
Putumayo y del Napo, las llanuras de Mojos y las actuales Provincias
Argentinas de Tucuman, Córdoba, etc. La cuna ó lugar de origen de las
tribus de esta dilatada familia lingüística parece haber estado en las
cercanías de Quito, desde donde emigraron los primitivos linajes hasta
las orillas septentrionales del Titicaca, siguiendo posiblemente la
cuenca del alto Marañón y la altiplanicie Inter-Andina[441].
[441] Vse. _Von Tschudi_. Organismus der Ketschua Sprache,
s. 21 y sigtes. _Conde de la Viñaza._ Tabla pág. 385 y
sus abundantes referencias. _Markham._ Travels of Pedro
Cieza de León, Introd., pág. XX y sig. (Londres, 1864).
_Bollaert_, Antiquarian & Ethnological Researches, pág. 78
y sigtes. _Bastian._ Die Culturlander des Alten Americas,
Bd. 11, s. 91 y sig. _Lorente._ Hist. Ant. del Perú, pág.
45 y sig. _Brinton._ A. R., pág. 205 y sig. _Vicente F.
López._ Les Races Aryennes du Perou (París, 1871), pág. 16
y sig. _Markham_ en _Winsor_. Op. cit., I, pág. 341 y nota
2. _Deniker._ Op. cit., pág. 546 y sus referencias. _Uhle._
Cultur Sud Amerik-Volker, vol. II, pág. 109 y sig. (Berlín,
1889-90). _Keane._ M. P. P., pág. 422 y sig; _Id._ Etnology,
pág. 138. _Cieza de León._ Crón. del Perú, parte I (Hist.
Prim. de Indias), cap. XCIX y sigtes., etc., etc. _Winsor._
Op. cit., I, pág. 278, nota 2.
[Ilustración: Fig. 293.--Muralla del Templo de Huiracocha (cerca de
Cacha).]
Casi todas las mencionadas tribus alcanzaron desde tiempos remotos
á los grados medios del barbarismo. Estaban organizadas en clanes
ó linajes (_ayllus_), gobernadas por jefes tribales (_curacas_) y
dedicadas al pastoreo y la horticultura. Los _Huancas_ del valle
de Jauja y sus cercanías vivían en casas semejantes á torreones
cilíndricos (_huancas_), de considerable diámetro y altura,
dispuestas en hilera y unidas por estrechos pasadizos. Practicaban el
escalpe, eran animistas, rendían á los cadáveres de los antepasados
(«_malquis_») un culto análogo al de los _Hopis_ («_Katcinas_») y, como
los _Iroqueses_, sacrificaban y devoraban ceremonialmente los perros ó
gozques (_alcos_) que en sus poblados abundaban[442].
[442] Vse. _Brinton_. Op. cit., pág. 205. _Lorente._ Op. cit.,
pág. 81 y sig. _Garcilaso de la Vega._ Com. Reales I, ch. X.
_Wiener._ Perou y Bolivie, cap. XIV. _Cieza de León._ Crón.
del Perú, parte II, chap. XLIX y L, etc., etc. Comp. _Morgan_,
League of the Iroquois, I, pág. 201, 207; II, pág. 257, 261,
etc. (White dog Sacrifices). Tusayan Katcinas (15 An. Rep. _B.
A. E._), pág. 251 á 304 y sus referencias.
Los _Cajamarqueños_ formaron también agrupaciones organizadas y
construyeron enormes sepulcros y extrañas grutas funerarias, abiertas
las más de las veces en las paredes casi perpendiculares de las
quebradas profundas.
[Ilustración: Fig. 294.--Indio Quechua. (Época actual.)]
Los _Cozas_ y _Mantas_ desarrollaron en las cercanías de Quito la
poderosa nación de este nombre (_Quitus_), gobernada por _scyris_ ó
jefes-hereditarios. Predominó entre ellos el patriarcado y la monogamia
y sepultaron sus muertos en montículos ó sepulcros superficiales y de
piedra (_tolas_), semejantes á las _chulpas Aymarás_ y distintas de las
tumbas _Quechuas_[443].
[443] Vse. _Brinton_. Op. cit, pág. 207. _Winsor._ Op. cit.,
pág. 268 y sus notas. _Juan de Velasco._ Historia de Quito,
etc. (Ed. Lima, 1844), vol. I á III, en especial I, pág. 29 y
sig. _Montesinos._ Mem. del Perú (Ed. _M. S. de la Espada_,
Madrid, 1882), cap. XXV y sigtes. _Cieza de León._ Op. cit.,
parte II, cap. XLI y sig. _Garcilaso de la Vega._ Op. cit.,
I, pág. 224, 273, etc. _Wiener._ Op. cit., pág. 525 y sigtes.
Relación _Santillán_ en "Tres Relaciones Peruanas" (Ed.
Ministerio de Fomento, 1879), pág. 15 y sig., etc.
Los _Quechuas_ propiamente dichos ó _Cuzqueños_, habitaron la zona
del Apurimac hasta las Pampas; los _Incas_ vivieron entre el Apurimac
y Paucartampu, y los _Canas_ y _Cauchis_ entre el Cuzco y el lago
Titicaca. La primera de estas tribus dió su nombre á la _lengua general
del Perú_, y la segunda á la casta ó linaje conquistador de todos
sus territorios, formando las cuatro el probable núcleo del llamado
_Imperio de los Incas_[444].
[444] Vse. _Fiske_. Op. cit., II, pág. 301 y sig. _Nadaillac._
Op. cit., pág. 407 y sig. _Markham_ en _Winsor_. Op. cit.,
I, pág. 224. _Juan José de Betanzos._ Suma y Narración de
los Incas (Ed. _M. J. de la Espada_, Madrid, 1880), cap. III
y sig. _Cieza de León._ Crónica, parte II, cap. IV y sig.
Relación Licenciado _Santillán_ (Ed. cit.), núm. 2 y sigtes.
_Prescott._ Op. cit., pág. 11 y sig. _Keane._ M. P. P., pág.
420 y sig. _Lorente._ Hist. Ant. del Perú, pág. 78 y sig.
_Hastings._ Cyclopedia I, pág. 469, etc., etc.
[Ilustración: Fig. 295.--Ruinas de Pisac (Valle de Yucay).]
[Ilustración: Fig. 296.--El Perú Primitivo y sus probables Centros
Culturales.]
Culturas Preincásicas.
8.--Las culturas de las tribus mencionadas son indudablemente
_anteriores á la dominación Incásica_. Las estupendas construcciones
de Thiahuanaco, Chimu, Sacsahuama, Abancay, Ollantaytampu, etc.;
los _andenes_ ó campiñas artificiales parceladas de las alturas de
la sierra; el pastoreo de las llamas, alpacas, guanacos y vicuñas;
los cultivos perfeccionados del algodón, el maíz y la patata; las
vastas necrópolis de Trujillo, Jauja, Cajamarca, etc., y acaso los
petroglifos de Tacna, Pasco y Arequipa, implican ciertamente la
existencia remota y autóctona de centros culturales populosos y
organizados. No nos corresponde su estudio. Afirmaremos sólo que
la tan decantada civilización Incásica surgió de la decadencia
y la ruina de estos centros culturales, acaso desmembraciones
del neolítico y poderoso Imperio de los legendarios _Piruas_, de
aquellos misteriosos _Hatun-Runa_ ó _gente antigua_, adoradores del
_Con-IllàTici-Viracocha_ (Dios, creador de la luz, que habita en el
espacio, maestro del mundo), tal vez representados en las imperecederas
y sujestivas tallas de la puerta monolítica de Tiahuanaco[445].
[445] Vse. _Lorente_. Pág. 93 y sig. _Montesinos._ Op. cit.,
pág. 2 y sig. y las autoridades citadas en mi nota 1, pág.
324. Comp. _Cieza de León_. Op. cit., parte II, cap. IV y V,
y _Garcilaso de la Vega_, op. cit., I, lib. I, cap. I á XIV,
y en especial _Markham_ en _Winsor_, op. cit., I, pág. 214 y
sig. y sus notas y referencias.
[Ilustración: Fig. 297.--Corte de una _huaca_ (Tumulus).]
El Imperio de los Incas.
9.--Hasta el siglo XIV de nuestra Era todo es obscuro y dudoso en la
historia Peruana. Es, sin embargo, tradición constante y no desmentida,
que á mediados del siglo XIII el caudillo _Manco Ccapac_ (1240) sometió
los «_ayllus_» del valle de Vilcamayu, formando en el Cuzco una
agrupación ó dominio teocrático, que sus once ó doce sucesores[446] se
encargaron de extender, no limitándose, como los _Aztecas_, á obtener
tributos de las tribus conquistadas, sino _ocupando militarmente sus
territorios_ é imponiendo en ellos su culto, lengua y costumbres.
[446] Los nombres de los doce Incas, desde _Manco Ccapac_ á
_Huascar_, que podemos considerar como personajes históricos,
las épocas probables de su gobierno y el orden de su sucesión,
según se transmitió á los Españoles por los _Amautas_, que lo
conservaron en sus _quipus_, son, según la gran mayoría de los
cronistas, como sigue:
_Manco Ccapac_ 1240
_Sinchi Rocca_ 1260
_Lloque Llupanqui_ 1280
_Mayta Ccapac_ 1300
_Ccapac Yupanqui_ 1320
_Inca Rocca_ 1340
_Yuhuar-huaccac_ 1360
_Uira-cocha_ 1380
_Pachacutec Yupanqui_ 1400
_Tupac Yupanqui_ 1440
_Huayna Ccapac_ 1480
_Inti-Cusi-Hualpa_ ó _Huascar_ 1523
Vse. _Markham_ en _Winsor_. Op. cit., I, pág. 231 y nota
3, que compara y resume al respecto las antiguas Crónicas.
_Wiener._ Op. cit., pág. 53. _Lorente._ Op. cit., páginas 112
á 229. etc., etc.
[Ilustración: Fig. 298.--Tiaguanaco.]
La política de los _Incas_ fué absorbente en extremo. Cimentado su
poder en los alrededores del Cuzco, fueron paulatinamente subyugando
las tribus cercanas, ya ofreciéndolos pacíficamente las ventajas de un
supuesto gobierno paternal y próvido, ya lanzando contra ellas miles de
guerreros que las sometían á fuego y sangre. El _Inca Ccapac Yupanqui_
completó la conquista de los _«ayllus» Quechuas_; _Uira-cocha_
anexionó á sus dominios el de los _Aymarás_; _Pachacutec-Yupanqui_
("el que cambia el mundo"), héroe favorito de las tradiciones
Incásicas, avasalló los territorios del «_Gran Chimu_»; su sucesor,
_Tupac-Yupanqui_, dominó á los _Quitus_ y _Yuncas_, llegando con sus
soldados hasta las inmediaciones del Maule (34°), y su hijo, _Huayna
Ccapac_, consolidó la ocupación del Norte de Chile, y después de
encarnizados combates ahogó en sangre la rebelión de los _Quiteños_,
cuyos indómitos «_scyris_» ayudaron más tarde al usurpador _Atahualpa_
á deponer y asesinar á su hermano _Huascar_ (Inti-cusi-Hualpa), último
jerarca independiente de la célebre dinastía de los Incas.
En esta época (1523) se extendía el _Imperio Incásico_ desde Popayán
hasta el Maule; estaba dividido en cuatro regiones, la del Norte ó
_Chinchay-suyu_, la del Este ó _Anti-suyu_, la del Oeste ó _Cunti-suyu_
y la del Sur ó _Colla-suyu_, correspondiente á los cuatro puntos
cardinales de la ciudad del Cuzco, y se designaba en conjunto con el
nombre de _Ttahuantin-suyu_, ó las cuatro provincias juntas[447].
[447] Me abstengo de fijar, aun aproximadamente, la población
del Imperio Incásico, pues creo aventurado todo cálculo al
respecto. Son, sin embargo, muy exageradas las afirmaciones
de algunos cronistas (Vse. _Garcilaso_, _Pachacuti_, etc.) y
acertado el límite de 4.000.000 que, fundándose en razones
muy atendibles, fija el _P. Ricardo Cappa S. J._ en sus
Est. Crít. acerca de la Dom. Española en América, parte II
(Perú Incásico), pág. 178, 198 y sus referencias. Sobre las
conquistas, historia externa y formación del Imperio Incásico.
Vse. como resumen el admirable de _Markham_ en _Winsor_, op.
cit., I, pág. 228 y sigtes. con sus notas y referencias, é
_in-extenso_, _Montesinos_, op. cit., cap. XIV á XXVIII.
_Garcilaso de la Vega._ Op. cit., I, fol. 32 á 275 y 302 y
sigtes. _Cieza de León._ Op. cit., parte II, cap. VIII-IX y
XXI á LXXIII. _Juan de Betanzos._ Suma y Narración de los
Incas (Ed. _M. J. de la Espada_, Madrid, 1880), cap. V á
XVIII. _Santillán._ Relación cit., núms. 5, 6, 7, 8, 34, etc.
_Joan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui._ Rel. de Ant. de este
Reino del Perú (Tres Rel. Ant. Peruanas, Madrid, 1879, Min. de
Fomento), pág. 240 á 325. _Lorente._ Op. cit., pág. 113 á 220.
_P. Martín de Murua._ Hist. Gen. del Perú y Descendencia de
los Incas (Col. _Muñoz_, Ac. Historia). _Prescott._ Op. cit.,
pág. 11 y sig. y sus notas. _Fiske._ Op. cit., II, pág. 324 y
sig., etc., etc.
La Religión Incásica.
10.--Vimos en capítulos anteriores que los Incas, y en especial las
clases privilegiadas, adoraron al _Viracocha_ como Creador Supremo
y deidad misteriosa, subordinando á este _Sér Superior_ las demás
divinidades en que creyeron[448]. Fueron éstas idénticas en su esencia
á las animistas y astrolátricas del resto del Continente. Idolatraron
en general los Peruanos ciertos objetos sagrados (_huacas_), probables
representaciones ó vehículos del «_paccarina_» ó divinidad peculiar
y totémica de cada linaje (_ayllu_). El «_paccarina_» principal del
privilegiado y dominante «_ayllu_» Incásico, fué el Sol, y de aquí
que los soberanos y su casta se dijeran unidos á él con estrecho
vínculo de mítico parentesco y procuraran imponer en los territorios
que subyugaban el esplendoroso culto de su divino antecesor y padre.
Los «_paccarinas_» de los demás linajes eran, como en toda América,
animales, fenómenos y objetos naturales, momias, etc., etc. Cada
«_ayllu_» tenía su «_paccarina_», al que rendía especial acatamiento, y
cada familia una serie de ídolos ó fetiches de barro, piedra ó metales
preciosos (_huacas_ ó _conopas_) relacionados directamente con los
objetos y fenómenos naturales que influenciaban su vida diaria[449].
[448] Vse. mis capítulos IV y V de este título y sus notas y
referencias.
[449] Vse. _Markham_ en _Winsor_. Op. cit., I, pág. 232 y
sigtes. _Brinton._ Myths of the N. W., pág. 125 y sig. _P.
Joseph de Arriaga._ Extip. de la Idolatría (Lima, 1621). pág.
118 y sigtes. _Bruhl._ Die Culturvölker Alt-Amerikas, pág. 127
y sig. _Prescott_, Conq. of Peru, pág. 21 y sig. y sus notas.
_Nadaillac._ Am. Preh., pág. 436 y sig. _Muller._ Geschichte
der Americanischen Urreligionen, pág. 97 y sig. _Reville._
Lect. on Native Religions Mexico & Peru (trad. _Wicksteed_,
London, 1884), pág. 31 y sig. _Bastian._ Die Culturlander des
Alten Amerika (Berlín, 1878), vol. I, Sec. Alten Peru. Compse.
_Cieza de León._ Op. cit., parte I (H. P. I.), cap. XV y
sigtes.; íd. parte II (Ed. _M. J. de la Espada_, Bca. Ultna.),
pág 103, 118, etc. _Betanzos._ Suma y Narración de los Incas
(Ed. _M. J. de la Espada_, Bca. Ultna.), cap. XI, XIV, etc.
Relación _Anónima_ (Ed. Min. Fomento, Madrid, 1879), pág. 140
y sig. Información de las Idolatrías de los Incas (Coll. Doc.
Inéditos, _Arch. Indias_), XXI, pág. 198. _Garcilaso de la
Vega._ Op. cit., lib. I, cap. IX-X; lib. II, cap. I á X; lib.
III, cap. XXI y sig.; lib. IV, cap. I y sig., etc. _Markham_
en _Hastings_. Ciclopedia I, pág. 469, etc., etc.
[Ilustración: Fig. 299.--El camino alto de los Incas (Helps).]
El _manismo_ y la creencia firme en la vida de ultratumba predominaba
en todas las tribus. La _huaca_ de cada Inca se guardaba con su momia
(_malqui_) en suntuosos sepulcros (_huacas_, _tolas_, _chulpas_),
que se convertían por ello en lugares sagrados, donde el alma del
muerto se veneraba y servía con especialísima pompa[450]. No eran
menos grandiosos los templos dedicados al Sol y demás divinidades
astrolátricas en todas las provincias del Imperio. Fueron los más
notables el de _Coricancha_, en el Cuzco; el de _Pachacamac_, en el
valle de Lurin; el de _Rimac_, cerca de Lima[451], y los de _Vilcas_,
_Huanuco_ y la isla de _Titicaca_. Las paredes y cornisas del de
_Coricancha_ estaban chapeadas de oro, de oro eran los objetos del
culto, y en la pared de Occidente, y esculpida en una plancha de oro
bruñido, fulguraba la imagen del adorado astro[452].
[450] Sobre el _manismo Peruano_, sus ceremonias y curiosos
ritos espiritistas, sus misterios, etc., véase el precioso
resumen de _Hagar_ en _Hastings_, op. cit. I, pág. 433 y sus
notas y bibliografía. Comp. _Calancha_. Crón. Mor. I, pág. 68
y sig. _Cieza de León._ Op. cit., I, cap. CXI. Véase también
_R. Cappa._ S. J., Op. cit. II, apc. VIII. _Santillán._
Relación cit., núms. 20 á 32, etc., etc.
[451] Famosos por sus pretendidos oráculos y dedicados á
las _conopas_ de los _Yuncas_ (el pez, el zorro, etc.) Vse.
_Markham_ en _Hastings_, loc. cit. _Garcilaso de la Vega._ Op.
cit., pág. 34-1, 32-2, 37-1, 209-1 (_Rimac_, "el que habla"),
306-2, etc. _Wiener._ Op. cit., pág. 698 y sig. _Cieza de
León._ Op. cit., I, cap. LXXII, etc.
[452] Vse. sobre esta imagen del Sol á _J. R. Gutiérrez_ (Rev.
Per., II, Lima, 1879), citado por el _P. R. Cappa_. Op. cit.,
II, cap. II. Sobre los templos del Cuzco, véase á _Cieza de
León_. Op. cit., I, cap. XCII, etc.; Id. II, cap. XXVII.
_Garcilaso de la Vega._ Op. cit., lib. III, cap. XXV y sig.
Rel. _Santillán_. Op. cit., núms. 2, 34, 35, etc. _Prescott._
Op. cit., pág. 41, 56. _Nadaillac._ Op. cit., pág. 410.
_Markham_ en _Winsor_. Op. cit., I, pág 238 y sig. _Fiske._
Op. cit., II, pág. 338 y sig., etc., etc.
[Ilustración: Fig. 300.--Ruinas en el Lago Titicaca.]
El sacerdocio y el culto.
11.--Los variados ritos y ceremonias religiosas de los Peruanos estaban
relacionadas con el curso del Sol y el cultivo de los campos. El año
(_huata_) estaba dividido en doce meses (_Quillas_) lunares, entre
los que se repartían once días (_allca-canquis_), para completar así
el año solar, que empezaba el 22 de Junio. Además de los festivales
extraordinarios, correspondía á cada mes del año uno especial y como de
rúbrica. Los más solemnes eran los de los solsticios y equinocios que
se observaban y fijaban cuidadosamente. En todos ellos se sacrificaban
y quemaban llamas, alpacas, etc., y en ocasiones excepcionales
(grandes victorias, conflictos extremos, etc.) se sacrificaban también
niños y niñas estrangulándolos y arrojando sus cuerpos á las piras
propiciatorias[453].
[453] Vse. _Markham_ en _Winsor_. Op. cit., I, pág. 236 y
sus notas. _Id._ The Incas of Peru (London, 1910), pág. 108,
115 y sigtes. _Garcilaso de la Vega._ Op. cit., lib. II,
ch. XXII; VI, ch. XX; VII, ch. IV á VII. _Fr. Antonio de la
Calancha._ Crón. Mor. (Barcelona, 1638), lib. I, ch. X, XI,
XII, etc. _Betanzos._ Suma y Narr. de los Incas, cap. XIV.
_Cieza de León._ Op. cit., II, cap. XXVIII, XXX. Relación de
_Santillán_, núms. 26, 27, 30, 31, etc. Rel. Anónima (_Blas
Valera_, S. J.), pág. 141, 178 (Ed. Ministerio de Fomento).
_Prescott._ Conq. of Peru, pág. 41, 56. Syst. Rel. dans
l'antiquité Peruvienne. _Arch. Soc. Am. de France_, n. s. III,
pág. 86, 140, etc.
[Ilustración: Fig. 301. Hechicero ensalmando (Isla Santo Domingo).]
En la fiesta del equinocio de otoño (_mosoc-nina_, fuego nuevo) se
renovaba el fuego sagrado, conservado el año entero por las célebres
vestales ó _vírgenes del Sol_ (_aclla-cuna_), que vivían recluídas
en monasterios adjuntos á los templos astrolátricos, gobernadas por
las _mama-cunas_ ó matronas, cociendo tortas rituales (_zancu_),
fermentando _chicha_, ó tejiendo para su esposo, el Sol, ó para
el _Inca_, finas telas y mantas. Hacían voto de castidad, y eran
sepultadas vivas si osaban violarlo; pero claro es que el _Inca_, como
encarnación del Sol, podía elegir de entre ellas sus concubinas y aun
cederlas graciosamente á los miembros de su familia ó casta[454].
[454] "Centellas del infierno, novicias del engaño... y
profesas de la lujuria" llama _Calancha_ en su Crón. Mor.
cit., lib. IV, fol. 805 y sig., á estas vestales ó _Acllas_.
Vse. también _Markham_. Incas of Peru, pág. 105. _Id._ en
_Winsor_. Op. cit., I, pág. 240 y sus notas y referencias.
_Cieza de León._ Op. cit., II, pág. 105, 155, etc. _R. Cappa
S. J._ Op. cit., II, pág. 131. _Santillán._ Rel. cit.,
núms. 34, 35, 36, 37, etc. Rel. _Anónima Blas Valera._ S.
J. citado, pág. 178 y sig. _Prescott._ Op. cit., pág. 54 y
sig. _Garcilaso de la Vega._ Op. cit., lib. IV, ch. I á VII.
_Zárate._ Conq. of Peru, II, pág. 7 etc. _Pedro Pizarro._ Rel.
del Desc. y Conq. Reinos del Perú (Coll. Doc. Inéd. Hist.
España, vol. V), pág. 238 y sigtes., etc., etc.
Además de las _vírgenes del Sol_, servía y reglamentaba los cultos
Incásicos una numerosa casta jerárquica de sacerdotes, magos,
adivinos, sacrificadores, ermitaños, etc., á cuya cabeza estaba el
«_Villac-Unu_»(cabeza que habla), miembro de la familia imperante,
hechicero privilegiadísimo, intérprete consagrado de la _palabra_
del _Sol_, jefe del _Consejo_ de su tribu y segunda persona del
Imperio[455].
[455] Sobre el _Villac-Unu_ ó _Vilahoma_, véase, en especial,
_Cieza de León_, op. cit., II, pág. 107, 122. _Markham_, en
su última obra "The Incas of Peru" (London 1910), pág. 123,
dice textualmente: "The High Priest (_Villac-Unu_) being
an _ascetic_, _was never present_ (en las fiestas)". Esta
afirmación de _Markham_, fundada únicamente en la Rel. _Blas
Valera_, pág. 157, es, sin duda, exagerada, y me inclino, con
el sabio Americanista _M. J. de la Espada_ (nota 1, pág. 157,
Rel. _Anónima_), á la interpretación de _Cieza de León_, loc.
cit., que es la de mi texto. Comp. _Bruhl_. Die Culturvölker
Alt. Amerikas, pág. 328 y sigtes.
[Ilustración: Fig. 302.--Bajo relieve del Sol (Habana).]
Los Amautas.
12.--El «_Villac-Unu_» y sus subordinados guardaron secreta la
pretendida clave de lo mágico religioso, que reputaban _ciencia
divina_; pero felizmente no fueron como los sacerdotes _Aztecas_ y
_Mayas_, representantes únicos de la intelectualidad de su pueblo.
Al lado de esta falsa ciencia surgió en el Perú el _humanismo_ de los
_Amautas_ ú hombres sabios[456]; surgieron los poetas, los cantores y
recitadores de historias que, sin pretensiones hieráticas, conservaron
y en parte nos legaron los ingenuos decires de los _Incas_. Conocemos
muy poco el verdadero carácter de este curioso alborear literario.
Careciendo los _Incas_ de escritura, sólo pudieron transmitir á la
distancia sus ideas por medio de los _quipus_ ó cuerdas con nudos
de varios colores y tamaños, instrumento necesariamente limitado y
puramente mnemónico, que si bien no logró alcanzar la perfección
representativa que le conceden algunos autores[457], pudo muy bien,
ayudado por la tradición oral, perpetuar censos, leyes, sucesos
históricos y aun composiciones poéticas y salvar del olvido los
amorosos y melancólicos _yaravies_ de los bardos Incásicos, varios
diálogos y escenas de sus composiciones dramáticas, y algunos
argumentos de sus cantares legendarios y heroicos.
[456] Vse. _Brinton_. A. R., pág. 212. _Markham._ Incas
of Peru, pág. 41 y sig, 106, 140, 142, etc. Rel. _Polo de
Ondegardo_ (Trad. _Markham_). Hackluyt Soc., 1873, páginas
199 y sig. _Cieza de León._ Parte II, cap. XII, etc. _Fiske._
Discovery II, pág. 293. Una de las principales misiones de
los _Amautas_ era la conservación de la lengua _Rana-simi_, ó
Quechua puro, lenguaje oficial del Cuzco, y su propagación en
todos los dominios del Inca. Vse. _Markham_ Inc. of Peru, pág.
139. _Id._ en _Winsor_. Op. cit., I, pág. 241.
[457] Sobre los _Quipus_, véase _Markham_ en _Winsor_, op.
cit., pág. 243 y sus notas. _Fiske._ Op. cit., II, pág. 299 y
nota 1. _Tylor._ Researches Early. Hist. of Mankind (London,
1805). pág. 154 y sig. _Cieza de León._ Op. cit., parte II,
pág. 39 y sig. _Garcilaso de la Vega._ Op. cit., lib. II, ch.
XIII; lib. VI. cap. VIII-IX, etc. _Wiener._ Op. cit., pág. 771
y el precioso artículo del erudito Peruano _Guimaraes_ (Rev.
Histórica del Perú, vol. II, trimestre I, pág. 55 y sigtes),
comentando el discurso de _Max-Uhle_ en la Universidad de
Pensilvania, con las observaciones aclaratorias del referido
Peruanista _Dr. Max-Uhle_. Comp. _Bastian_. Op. cit., III,
pág. 72 y sig.
[Ilustración: Fig. 303.--Bloque de granito tallado (Rodadero).]
[Ilustración: Fig. 304.--Los Quipus.]
El arte curativo de los Peruanos estuvo también en manos de sus
_Amautas_, que usaron empíricamente ciertas plantas medicinales
(descubiertas por la casta ó sociedad medicinal de los _Charasanis_ ó
_Calahuayas_) y fueron además cirujanos audaces y hábiles[458].
[458] Vse. _mi cap. V_ de este título y sus notas y
referencias. _Brinton._ A. R., pág. 212 y sig. Vse.,
especialmente, _Markham_. Incas of Peru, pág. 145 y sigtes,
y su apéndice D, ó sea la traducción libre del drama Inca
"_Apu Ollantay_", del siglo XV, según el manuscrito de _D.
Justo Pastor Justiniani_, cura de Laris y descendiente del
Inca _Huayna-Ccapac_. Vse. también _Garcilaso de la Vega_.
Op. cit., lib. II, caps. XXVII y XXVIII. Nos habla asimismo
_Markham_ de algunos otros Cantos insertos en el Manuscrito
Nueva Crónica y Buen Gobierno, de _D. Felipe Huaman Poma de
Ayala_ (4.º, 1179 págs.), descubierto por el _Dr. Pietsckmann_
en la Librería Real de Copenhague. Vse. también _Lafone
Quevedo_ y _P. Mosi_ (Ens. Mit. de los Himnos Sagrados de los
Reyes del Cuzco. Tall. Museo de la Plata, 1892). Sobre los
conocimientos medicinales de los Amautas. Vse. _Markham_.
Incas of Peru. pág. 157 y sig. _Id._ en _Winsor_. Op. cit.,
I, pág. 244 y sus notas. _Modesto Basadre._ Riquezas Peruanas
(Lima, 1884), pág. 17 y sig. Sobre el cráneo trepanado
descubierto en Yucay. Vse. _Markham_ en _Winsor_. Loc. cit. y
las referencias de su nota. Comp. _Reports Peabody Museum_.
March, VII-IX. _Wiener._ L'Empire des Incas, pág. 80 y
siguientes, etc., etc.
Gobierno Incásico.
13.--Y estas fueron las únicas manifestaciones libres de las
actividades psíquicas del Indio Peruano. Todo lo demás estuvo
concentrado en el _Inca_, foco y resumen de lo científico, lo religioso
y lo mágico, corazón y mente de su pueblo, _dios-rey_, señor soberano
y único (_Sapullan-Inca_), "amigo de los pobres" (_Huaccha-Cuyac_) y
jefe supremo de los guerreros. Sus atavíos deslumbraban; sus insignias
(_borla_, _llautu_, _suntu-paucar_ ó gorro, etc.) eran sacratísimas;
los utensilios de su morada eran de oro; cuanto se rozaba con su
persona era destruído ó aislado, y hasta los más altos personajes
llevaban una carga sobre los hombros en señal de homenaje cuando
comparecían en su presencia. Se tenía especial cuidado de conservar
puro su linaje solar, y su única _esposa legítima_ (_Ccoya_) debía ser
hermana suya de padre y madre. Entre los hijos de esta unión incestuosa
podía el Inca, de acuerdo con su _Consejo_, _elegir y «dar la borla»_
al que creía más apto para sucederle. Si moría sin sucesión legítima ó
sin haber designado heredero, sus hijos naturales y los demás miembros
del Consejo de su linaje _elegían y «daban la borla»_ á aquel de _los
hermanos_ del muerto que consideraban más hábil para desempeñar el
elevadísimo cargo.
[Ilustración: Fig. 305.--Canoa india del Golfo de Paria.]
Los hijos naturales del _Inca_ habidos en las «_vírgenes del Sol_»
ó en concubinas de otros «_ayllus_» pertenecían todos á su linaje,
y, por consiguiente, los últimos Incas llegaron á estar rodeados
de un numeroso grupo de parientes ú _Orejones_, del que se elegían
privativamente los oficiales públicos[459].
[459] La costumbre de perforarse las orejas, agrandándolas,
era peculiar de los Incas y su linaje, y les dió el nombre
de _Hatunzincriyoc_, "hombres de orejas grandes", que los
cronistas antiguos convirtieron en _Orejones_. Vse. _Markham_.
Op. cit., pág. 67. Sobre el _Inca_, sus insignias, atavíos,
etc. Vse. _Markham_. Op. cit., pág. 121, 274, 292 y sigtes.
_Id._ en _Winsor_. Op. cit. I, pág. 245. _Cieza de León._ Op.
cit. II, caps X á XVII, etc. _Betanzos._ Suma y Narr. Incas,
cap. XL, etc. _Garcilaso de la Vega._ Op. cit., I, pág. 114,
206-53-99 y sigtes, etc. _Santillán_. Rel. cit., núms. 18, 40
á 51, 54, etc. _Rel_, _Anónima Blas Valera_, S. J., pág. 175 y
sig., etc., etc.
Así se formó en el Perú una _casta superior, definida é imperante_,
institución agena al carácter igualitario de las primitivas Sociedades
Americanas y resultante lógica de la política conquistadora del
«_ayllu del Sol_», de la divinización de su jefe _el Inca_ y de la
fusión paulatina de las tribus que subyugaba en el _todo comunista_ de
sus dominios[460].
[460] Vse. _Fiske_. Op. cit., pág. 302 y sig. _Bruhl._ Op.
cit., pág. 321 y sig. Confse. con el luminoso estudio de _V.
A. Belaunde_, "El Perú antiguo y los modernos Sociólogos"
(Lima, 1908), pág. 37 y sigtes. _Spencer._ Princ. of
Sociology, II, pág. 346, etc., etc.
[Ilustración: Fig. 306.--Cráneo Peruano Trepanado (Mus. Washington).]
Por lo demás, el Gobierno Incásico no difiere esencialmente de los
tribales del resto de América. El _Inca_ fué, en definitiva, un _jefe
militar divinizado_, semejante al «_Tlacatehcuhli_» Azteca. Los
poderes legislativos y judiciales del Imperio fueron principalmente
ejercidos por el _Consejo de Orejones_ (_ayllu_ del Sol), que, como el
de la _Confederación Mejicana_, _decidía_ todas las materias graves,
limitaba el posible despotismo del _Inca_, podía _elegirlo_, _darle
autoridad_, y hasta _deponerle_ de su elevado cargo si se hacía, á
su juicio, indigno de desempeñarlo. El _Villac-Unu_ tenía también
atribuciones gubernativas casi iguales á las del _Inca_ y, como el
_cihualtl-cohuatl_ de los Aztecas, ejercía la _jefatura civil_ de los
dominios Incásicos, sustituía en sus ausencias al _Inca_ y velaba por
el fiel cumplimiento de las decisiones del _Consejo_[461].
[461] Vse. _Brinton_. Loc. cit. _Bruhl._ Op. cit., pág. 340 y
sig. _Fiske._ Op. cit., II, pág. 334 y sig. _Cieza de León._
Op. cit., parte II, cap. XXVI. _Garcilaso de la Vega._ Lib.
VII, cap. VIII, etc. Sobre la deposición de _Urco_ y la guerra
de los _Chancas_. Vse. _Cieza de León_. Op. cit, II, cap.
XXXVIII, XLVI. _Garcilaso._ Op. cit., lib. V, cap. XVIII-XX,
etc. Comp. _Lorente._ Op. cit., pág. 155 y sig. Relación _J.
de Sta. Cruz Pachacuti_, pág. 270 y sig. _Montesinos._ Op.
cit., pág 176 y sig. _Markham._ Incas of Peru, pág. 80 y sig.
_Betanzos._ Suma y Narr. de los Incas, cap. XVI-XVIII, etc.,
etc.
Organización Social.
14.--La _organización social_ del Perú indígena estuvo basada en la
de las antiguas behetrías (_ayllus_), y fué, por tanto, _comunista_.
Las heterogéneas tribus que componían el extenso Imperio formaron un
gran _ejército industrial_, disciplinado y simétrico, un _organismo
productor y automático_ regido militarmente por el Inca y su dominador
«_ayllu_».
Cada valle ó provincia ó conjunto de «_ayllus_» estaba gobernado
por una especie de virrey (_Ccapac_ ó _Teicuyriroc_, "el que lo ve
todo") de la casta del Inca. Los «_ayllus_» estaban divididos en
secciones de diez familias (_chuncas_), gobernadas por un _curaca_
ó decurión (_chunca-camayu_); diez _chuncas_ formaban una _Pachaca_
(100), á cuyo frente se ponía un centurión (_Pachaca-camayu_), y diez
_pachacas_ formaban una _huaranca_ (1.000), regida por otro _curaca_
(_Huaranca-camayu_) más elevado. En los valles en que había muchas
_huarancas_ se ponía un Señor (_Unu-camayu_), que dependía del _Ccapac_
ó _virrey_ y era á su vez gobernador de los _curacas_, de _Pachaca_ y
_Huaranca_. Todos estos cargos eran _electivos_ y los desempeñaban los
más hábiles[462].
[462] Vse. _Markham_ en _Winsor._ Op. cit., I, pág. 250 y sig.
_Id._ Incas of Peru, cap. XI. Relación _Santillán_, núms. 9,
10, 21, etc. _Cieza de León._ Op. cit., caps. XVIII y XIX,
parte II. _Lorente._ Op. cit., pág. 255 y sigtes. _Fiske._ Op.
cit., II, 348. _Brinton._ Op. cit. (A. R., pág. 211), etc.,
etc. Comp. Rel. _Anónima_ (_Valera_), pág. 198 y sig.
[Ilustración: Fig. 307.--Momia en una _huaca_ de Pisco.]
Los miembros de cada una de las diez familias que componían la
_chunca_, se clasificaban según su edad y consiguiente _aptitud para el
trabajo_. La familia (_Puric_) era patriarcal y monogámica, y tenía sus
propios manes (_conopas_) y ceremonias (_ritos de paso_)[463].
[463] Vse. _Fiske_, op. cit. II, 348. Relación _Santillán_,
núm. 11 y sig. _Markham._ Incas of Perú, pág. 160 y sigtes.
Las clasificaciones de los miembros de la familia ó _purie_,
eran las siguientes:
_Puñuc-rucu_ (viejo que duerme). Más de 60 años.
_Chanpi-rucu_ (medio viejo). Trabajo ligero. De 50 á 60.
_Puric huayna_ (paga tributo). Hábil. De 25 á 50.
_Yma-Huayna_ (casi joven). Trabajador. De 20 á 25.
_Coca palla_ (recogedor de coca). De 16 á 20.
_Pucllac huancra_ (trabajos ligeros). De 8 á 16.
_Ttanta raquizic_ (que recibe pan) De 6 á 8.
etc., etc.
Vse. también _Garcilaso de la Vega_, op. cit., lib. IV, cap.
XII-XV, lib. V, X-XII, etc., etc. _Lorente_, op. cit., pág.
237 y sig. _Betanzos_, Suma y Narr., pág. 73 y sig. etc., etc.
Ni la época del matrimonio, que era indisoluble, ni la elección de
esposa, pertenecían al individuo. Cuando llegaba á la edad prescrita
para ser jefe de familia (_Puric-huayna_), tomaba obligatoriamente
la compañera que la autoridad quería dejarle, después de apartar las
jóvenes más hermosas del «_ayllu_» para dedicarlas al templo ó al
servicio del _Inca_ y su casta. La comunidad labraba una casa á cada
matrimonio, asignándole asimismo una parcela de tierra cultivable
(_chácara_ ó _tupu_), que se aumentaba ó disminuía proporcionalmente al
aumento ó disminución de la familia, ó á la dignidad que adquiría su
jefe. Si éste moría, _la tenencia_ de su _chácara_ ó _tupu_ pasaba á
su sucesor, que se constituía en mayorazgo con obligación de alimentar
á la mujer y los hijos del difunto, hasta que éstos llegaban á la edad
prescrita ó aquella contraía un nuevo enlace[464].
[464] _Santillán_, op. cit. núm. 17. _Prescott_, op, cit.,
pág. 23 y sig. _Cieza de León_, op. cit., II, cap. XXX y
sigtes. _Cappa_, S. J., op. cit. II, 147 y sig. _Garcilaso
de la Vega_, lib. IV, cap. XIII; lib. III, cap. VIII (cómo
casaban en común y cómo asentaban la casa), etc., etc.
[Ilustración: Fig. 303.--Llamas en las punas.]
Repartición de los productos.
15.--Las tierras pertenecían á la _comunidad_. Las cosechas se dividían
en _partes desiguales_ entre el gobierno (_Inca_, etc.), el templo ó su
sacerdocio (_huaccha_) y los cultivadores (_pueblo_). La _parte del
gobierno_ podía aumentarse gravando la del templo, y los sobrantes de
ambas _volvían al pueblo_. El gobierno tenía en las provincias y en el
Cuzco, gran número de depósitos que en tiempo de guerra se abrían para
avituallar los ejércitos, y servían en el de paz para mantener á los
ancianos, lisiados ó enfermos (_Puñac-ruccu_, etc.). Si por acaso venía
un año de mucha esterilidad, abríanse también los referidos depósitos
públicos, _prestando_ á las provincias azotadas los mantenimientos
necesarios, con cargo de devolverlos en los años de hartura, por su
cuenta y medida cierta.
[Ilustración: Fig. 309.--Ruinas Incásicas.]
La _parte del pueblo_ se repartía proporcionalmente entre los
"_huayna-puric_" ó jefes de familia presentes en la recolección. Los
ausentes, los pastores, soldados, obreros y demás individuos empleados
en servicio del _Inca_ ó su gobierno, subsistían de la parte de este
último.
La parcelación, adjudicación, etc., se hacía anualmente por ciertos
funcionarios imperiales (_Runay-Pachaca_) que tomaban buena nota
de los productores de cada provincia, sus aptitudes y carácter,
comunicándoselo al Virrey (_Ccapac_ ó _Tacuyriroc_), para que á su vez
informara ante el Inca[465].
[465] Vse. _Santillán_, op. cit., núms. 16, 54, 56, etc.
_Cieza de León_, op. cit., II, cap. XVIII-XIX. _Lorente_,
op. cit., 241 y sig. _Markham._ Incas of Peru, pág. 138 y
sig. _Prescott_, op. cit., pág. 28 y sig., y sus notas y
referencias. _Fiske_, op. cit., II, pág. 358 y sig. _Markham_
en _Winsor_, op. cit., I, pág. 251, etc., etc.
[Ilustración: Fig. 310.--Fortaleza de Sacsahuaman (Cuzco).]
Las disputas entre las familias, _chuncas_, etc., y los delitos de
sus individuos, se dirimían y castigaban por jueces especiales y
muy respetados. Las sentencias no tenían apelación y las penas eran
severísimas[466].
[466] Vse. _Cappa_, op. cit., pág. 159 y sig. _Santillán_,
12, 13, 14. Rel. cit., núm. 12. _La Relación Anónima (Blas
Valera)_, pág. 139 y sigtes. inserta en XXIV incisos las
leyes y penas Incásicas principales. Parécenme, sin embargo,
demasiado concretas y categóricas las afirmaciones del
_Jesuita Valera_ (Rel. Anónima. Vse. en la Revista del
Perú. Int. Hist. Tomo II, Trim. II. _González de la Rosa_
sobre _Blas Valera_ S. J.) y me inclino á la opinión del
prudente _Santillán_ (Rel. cit. n.º 13) dice que "Las penas
de los que cometían cualquier delito _parece que eran todas
arbitrarias_." Comp. _Garcilaso de la Vega_, pág. 48, 49, 135,
49, 109, etc.
Si algún «_ayllu_» disminuía en su número por razón de guerra, pestes
ú otras involuntarias, era también deber de dichos jueces, levantar
contingentes en los «_ayllus_» vecinos para reponer en lo posible las
pérdidas del damnificado.
Reglamentación del trabajo.
16.--La ociosidad estaba en absoluto proscrita del _Imperio Incásico_.
No se consentía que ninguno fuese haragán y anduviese hurtando el
trabajo á otros, ni había en esto diferencias entre el pueblo y la
casta imperante. El poder central ó sus lugartenientes, distribuían
el trabajo según las circunstancias. Tal distrito, daba los mejores
alfareros; tal otro, los orfebres más hábiles. El obrero recibía del
gobierno la materia prima, no estaba sobrecargado de tareas y era
atendido con solicitud cuidadosa. Ninguno que no fuese casado podía,
por ejemplo, trabajar en las minas, "para que las mujeres le aderezasen
el mantenimiento", y en todos los trabajos rudos había establecidos
turnos (_mita_) por los que de tiempo en tiempo entraban unos
trabajadores y salían otros[467]. La _división del trabajo_, fuente
de todo progreso industrial, _era insignificante_ ó _nula_. Aunque á
veces se consultaban las aptitudes de los individuos destinándoles
preferentemente á los trabajos que mejor desempeñaban, en general no
había separación de artes ú oficios. Los hombres, las mujeres y hasta
los niños aprendían de todo y trabajaban en todo. Como se trabajaba
para la comunidad, las iniciativas individuales no tenían objeto. La
industria _aumentaba_ pero _no progresaba_. Los _Incas_, en resumen,
no estuvieron _industrialmente organizados_, sino _industrialmente
ocupados_. Fueron soldados sumisos de un ejército igualitario, cuidado
como se cuida un rebaño que alimenta y produce, y sometidos á una
disciplina estricta[468].
[467] Vse. _Cieza de León_, II, cap. XVIII, XIX. _Santillán._
Rel. cit., n.º 36 y sigtes. _Cappa_, op. cit., II, 143 y
sigtes. _Prescott_, op. cit., pág. 41 y sig. _Lorente_, op.
cit., pág. 312, y sig. etc., etc.
[468] Vse. _Fiske_, op. cit., II, pág. 319, 355, etc.
_Garcilaso_, op. cit., lib. V, cap. IX, Comp. _Spencer._
Princip. of Sociology, II, 694. _Bandelier._ Rep. Peabody
Museum, vol. II, pág. 423 y la obra citada de _Belaunde_, que
critica á _Spencer_ y sigue á _Cunow_. Org. Imp. Incas.
[Ilustración: Fig. 311.--La piedra de Chavín.]
[Ilustración: Fig. 312.--Indio Peruano (Región de los bosques).]
Tributos y forma de recolectarlos.
17.--Independientemente del producto de las tierras y del oro y plata
de las minas tributaban los «_ayllus_» maíz, quinua, _chuño_, mantas,
vestidos, armas, etc. Se les imponían también _pechos_ y _derramas_
extraordinarias cuando así lo exigían las necesidades del Imperio. Los
tributos se pagaban sin dificultad y se recolectaban sin exacciones.
En los que se entregaban en especie nunca se tomaba más de lo justo,
y se eximía de los pechos á los que sólo tenían un hijo ó hija. En
días determinados comparecían los principales _curacas_ de los valles
ante el _Inca_, proponiendo la necesidad ó hartura de sus territorios
é informando en justicia si el tributo era poco ó mucho. Sabiendo el
_Inca_ que no mentían, tenía muy en cuenta sus manifestaciones; pero si
había cautela hacía gran castigo y acrecentaba el tributo. Llevábase,
además, en el Cuzco exacto _censo_ de la población del Imperio,
reuniendo las _estadísticas anuales_ de nacimientos y fallecimientos,
que los valles mandaban al _Inca_, registrados en sus _quipus_. Y en
todo esto había gran certidumbre y nadie tramaba fraudes ó engaños. La
proporcionalidad estricta de los tributos y la facilidad con que se
satisfacían, mantuvieron sumisos á los tributarios, convirtiéndoles
poco á poco en ruedas de una gran máquina, ó piezas de un gran tablero
de ajedrez manejadas hábilmente por la privilegiada casta de los
Incas[469].
[469] Vse. _Cieza de León_. Op. cit., II, cap. XII, XVIII,
XIX. _Santillán._ Rel. cit., núms. 14, 15, 40, 51, 52, etc.,
etc.
Arquitectura.
18.--La organización del trabajo que dejamos apuntada nos explica
la ciclópea grandeza de los edificios _Incásicos_, que nos asombran
precisamente por la cantidad de gente y trabajo que su construcción
representa. Las piedras de los muros aparecen concertadas con admirable
justeza. Los bloques se traían de distancias increíbles. No nos
compete el estudio detenido de estas ruinas. Algunas de ellas, como
las del Cuzco, Ollantaytampu, Huanuco el Viejo, etc.; las _chulpas_
de Sillustani y del Collao, y las sepulturas de todo género dispersas
en estos territorios son de grandísimo interés para los arqueólogos.
Nada tenía esta arquitectura de verdaderamente artístico. Casi todos
los techos eran de paja ó madera, las ventanas raras, las puertas
pequeñas y las habitaciones sin comunicación entre sí. No había, ni aun
en los templos y palacios mismos, columnas, arcos ni empalmes, y su
_sencillez_, su _simetría_ y _sólido trabajo_ reflejaban el carácter y
curiosa composición del edificio político de los _Incas_[470].
[470] _Squier._ Peru inc. of Travel, etc. (London, 1877),
pág. 154 y sig. _Markham_ en _Winsor_. Op. cit., I, pág. 246,
272 y sig. y sus notas y referencias. _Id._ Incas of Peru,
pág. 318, apéndice C (según _Squier_, _Larraburu_, etc.).
_Reiss & Stubel._. Necropolis of Ancon, Peruvian Antiq. (Trad.
_Keane_), 1880-87, vol. I, pág. 49 y sig. _Nadaillac._ Am.
Preh., pág. 393 y sigtes. _Wiener._ Perou & Bolivie, pág.
468 y sigtes. _Cieza de León._ Parte I, cap. LXIX y sig.
_Garcilaso de la Vega._ Op. cit., lib. IX, cap. XIII, etc.,
etc.
[Ilustración: Fig. 313.--Pila del Inca.]
Agricultura y ganadería.
19.--El sistema administrativo del Perú contribuyó, sin duda, al
desarrollo de su agricultura. Ni un solo pedazo de tierra cultivable
dejó de aprovecharse. Se irrigaban los desiertos de las costas y se
construían en las montañas terrazas altas como las de la célebre
«_Andenería_», del valle de Vilcamayu. Estas terrazas ó _Andenes_ se
hacían escalonados y se fertilizaban con vías de agua, que arrancaban
de lo alto de las montañas. Tanto estos canales como los de las costas
eran las más de las veces de considerable longitud y tamaño. Ya
cortados á pico en la montaña, ya sostenidos con mampostería ruda,
ya formando túneles, regaban perfectamente los campos. Los turnos
de riego eran rigurosos. Cada _tupu_ ó parcela recibía la cantidad
de agua que necesitaba. Otro tanto sucedía con el _guano_ y demás
abonos, repartidos, como el agua, equitativamente. El resultado de
estos inteligentes trabajos fué notabilísimo. Los Incas recogieron las
más hermosas cosechas de patatas y maíz conocidas en el mundo. Las
de algodón fueron excelentes, y abundantísimas las de _coca_, _aji_,
_quinua_, etc.[471].
[471] _Markham_ en _Winsor_. Op. cit., I, pág. 252, etc., y
sus notas. _Cieza de León._ Op. cit., I, cap. XXI y sig.; II,
cap. XVII, XXVI, etc. _Fiske._ Op. cit., II, pág. 359 y sig. y
sus notas. _Garcilaso de la Vega._ Op. cit., lib. VIII, caps.
IX á XV; lib. II, cap. XXVIII; lib. V, cap. IV, XV, XXIV,
etc. _Max Steffen_ Die Landwirst, etc. der Altamericanischen
Kulturvolkern (Leipzig, 1883), pág. 231 y sig. y sus
bibliografías.
[Ilustración: Fig. 314. El Inca Yupanqui (Según _Marcoy_).]
Los grandes rebaños de _llamas_ y los de _huanacos_ y _vicuñas_
proporcionaban carne para el pueblo, _charqui_ para los soldados y
viajeros y lana para toda clase de tejidos. No era permitido matar
ningún animal sino en las grandes cacerías periódicas (_chacu_)
ordenadas por el Inca. En estas mismas monterías se cuidaba de soltar
las hembras y algunos machos elegidos, esquilando todos los demás
y matando los necesarios para carne. La lana de los _huanacos_ se
repartía al pueblo; la finísima de las _vicuñas_, como el oro y la
plata, se reservaba para el Inca. Los _quipu-camayoc_ ó contadores,
llevaban exacta cuenta de las piezas cazadas, esquiladas ó muertas en
cada una de estas monterías[472].
[472] _Markham_ en _Winsor_. Loc. cit., _Humboldt._ Views of
Nature, pág. 125. _Garcilaso de la Vega._ Op. cit., lib. VIII,
cap. XVI y sig. _Cieza de León._ Op. cit., parte II, cap. XVI
(Cazas Reales). _Santillán._ Op. cit., núm. 16, etc. Comp.
_Markham_. Incas of Peru, pág. 22, 30, etc.
[Ilustración: Fig. 315.--Gruta sepulcral en el Rodadero (Wiener).]
Medios de comunicación.
20.--Los _medios de comunicación_ eran necesarísimos para mantener
unido el Imperio. Del Cuzco irradiaban excelentes caminos para todas
las provincias y valles. Eran fáciles, bien nivelados y de cinco ó
seis metros de ancho. El _de la costa_ fué uno de los más notables. A
intervalos se construían albergues (_Corpa-huassi_) ó estaciones, y los
mensajeros oficiales (_chasquis_) corrían de uno á otro con celeridad
extraordinaria, entregando en cada estación el _mensaje_ ó _quipu_
que llevaban á otro corredor, que á su vez lo llevaba y entregaba en
la estación siguiente. La rapidez de estos _chasquis_ era tal, que el
Inca podía, por ejemplo, comer en su palacio lo pescado el día anterior
en el Pacífico, á cerca de 500 kilómetros del Cuzco. También había
en los referidos caminos almacenes de armas, vituallas, etc., para
poder concentrar los ejércitos en cualquier punto y sin preparación
previa[473].
[473] _Markham_ en _Winsor_. Op. cit., I, pág. 255. _Id._
Incas of Peru, cap. XII, página 173 y sigtes. _Wiener._ Perou
et Bolivie, pág. 556 y sigtes. y su nota 1. _Cieza de León._
Op. cit., I, cap. XXXVIII-IX. _Garcilaso de la Vega._ Lib.
III, cap. VII. _Humboldt._ Vue des Cordilleres, vol. II, pág.
186 y sig., etc., etc.
Colonias y guarniciones.
21.--Intimamente relacionada con los medios de comunicación estaba la
costumbre de trasladar _colonias_ de una región á otra del Imperio,
para evitar los peligros de la subdivisión excesiva de los "_ayllus_"
y favorecer _el intercambio de productos_ y el bienestar del pueblo.
Los colonos se llamaban _mitimaes_. Los valles de Tacna y Moquegua, por
ejemplo, y los boscajes orientales se colonizaron con _mitimaes_ de
las aldeas cercanas al Cuzco.
[Ilustración: Fig. 316.--Adorno auricular encontrado en Chaucay.]
Se establecieron también en las fronteras _colonias militares_ para
propagar en las tribus vencidas el culto y los usos Incásicos, dando
al tiempo mismo ocupación al sobrante de la población agrícola de los
«_ayllus_» recargados. Los soldados de cada «_ayllu_» se distinguían
en estas colonias ó guarniciones por sus armas y adornos. Las de los
_Incas_ y _Chancas_ eran la maza de cobre (_champi_), la lanza de
punta de bronce (_chuqui_) y una especie de palo con cabeza de bronce
ó piedra en forma de estrella de seis puntas (_macana_). Los _Collas_
y _Quechuas_ usaban las _bolas_; los _Antis_, arcos y flechas y, en
general, las armas defensivas eran el escudo (_hualcanca_), el casco
(_umachucu_) y á veces las corazas metálicas. La disciplina estricta de
la vida civil Incásica lo era aún más estrecha en lo militar. De aquí
que los guerreros del Cuzco fueran irresistibles para las tribus no
disciplinadas, que los Incas dominaron fácilmente[474].
[474] _Markham_ en _Winsor_. Op. cit., 3, pág. 255 y sig.
_Garcilaso de la Vega._ Op. cit., I, fol. 97, 104, 221, etc.
_Markham._ Incas of Peru, pág. 164 y sig. _Rel. Anónima
(Valera)_, pág. 158. _Wiener._ Perou et Bolivie, pág. 684 y
sig. _Brinton._ A. R., pág. 209 y sig. _Lorente._ Op. cit.,
pág. 263 y sig. _Prescott._ Op. cit., pág. 22 y sigtes., etc.,
etc.
Artes mecánicas.
22.--El oro se extraía en grandes cantidades de las arenas de los
ríos de la Provincia llamada de _Caravaya_; la plata de las minas se
separaba de la escoria en hornos (_huayra_) de considerable tamaño. El
cobre abundaba en _Collas_ y _Charcas_, y el zinc para aleaciones en
las orillas orientales del Titicaca. Todos estos metales se trabajaban
hábilmente, en especial el oro y el cobre. Los _tejidos Incásicos_
eran variados y finísimos; sabían bordarlos con lentejuelas de oro y
plata y teñirlos con matices brillantes. _Las alfarerías_, de múltiples
colores y formas, fueron, sin embargo, las más acabadas muestras del
adelanto material, creencias y costumbres de las tribus de la Región
Peruana. Las colecciones de los Museos de Berlín, Madrid, etc., son
abundantísimas. Muchos vasos antropomorfos y zoomorfos se usaban
como _conopas_ ó fetiches. Otros se destinaban á usos domésticos ó
funerarios. Abundaba en muchos de ellos lo abigarrado y lo grotesco, y,
lo que es más raro y acaso excepcional, en la América Indígena había
algunos representativos de lo obsceno y degradante[475].
[475] Vse. _Nadaillac_. Am. Preh., pág. 412 y sig. y sus
notas. _Wiener._ Perou et Bolivie, págs. 590 á 633 y
sus notas. _De La Rada_ y _Delgado_. Compte Rendu Cong.
Americanistes Compenhague (Vasos Peruanos, Museo Archco.
Madrid), pág. 236, _Reiss_ y _Stubel_. Op. cit., División 2,
3. Vse. también Reports _Peabody Museum_, IX, pág. 195, 277.
_Markham_ en _Winsor_. Op. cit., pág. 258 y sus abundantes
referencias, pág. 270-2 y sus notas.
Consideraciones generales.
23.--Y con esto terminamos nuestro brevísimo bosquejo de la
Civilización Incásica. A pesar de su solidez aparente, tuvo mucho de
artificial y caediza. Como todos los _comunismos agrarios_ indígenas,
llevaba en sí misma los gérmenes de su destrucción y fenecimiento.
Los Incas no la crearon; se limitaron á _sistematizarla_, á reunir
los «_ayllus_» primitivos bajo su despótico cetro, á centralizar sus
gobiernos tribales en el gobierno del «_ayllu_» imperante. No fué,
pues, el Perú de los Incas arquetipo de _socialismos patriarcales_,
como sostienen sus entusiastas, sino una vasta y simétrica aglomeración
de _comunismos tribales_ idénticos á los _Iroqueses_, _Aztecas_,
etc. Es, pues, inútil extenderse en consideraciones filosóficas
sobre los defectos ó ventajas de su gobierno. Sólo es concebible
entre _los primitivos_. No es posible suprimir de raiz en el hombre
civilizado y libre, las ideas de _iniciativa individual_ y _propiedad
privada_, convirtiéndole por el ministerio de la ley en una especie de
máquina. El desarrollo de la agricultura y las facilidades de la vida
_humanizaron_ un tanto las costumbres del Indio Peruano y los cultos
astrolátricos suavizaron los sacrificios; pero, por lo demás, las
mismas inquietudes, las mismas rencillas, las mismas abominaciones que
gangrenaron los _calpullis Aztecas_ ulceraron los _«ayllus» Incásicos_.
Las verdaderas bases del Imperio de los «_hijos del Sol_» fueron la
_superstición_ y la _barbarie_. Sólo así se explica que la llegada de
los Europeos determinara su ruina, y que bastase un puñado de Españoles
para sacudirlo y aniquilarlo[476].
[476] Vse. _Fiske_. Op. cit., II, pág. 361 y sig.
_Letourneau._ Property, etc. (Trad. Inglesa, Bohn. Lib.), pág.
151 y sig. _Cappa._ Est. Crit, II, pág. 166 y sig. _Markham._
Incas of Peru, pág. 165 y sigtes. _Prescott._ Op. cit., pág.
45 y sig., y muy especialmente la obra de _Belaunde_ citada,
que discute lucidísimamente las opiniones de los anteriores
y las de _Spencer_, _Desjardins_, _Bandelier_, etc. Confme.
_William de Greef_, "The Evolutions of Political Doctrines
& Beliefs" (Cap. _Perú_), _Saavedra_, "El Ayllu", pág.
15 y sigtes., y el mismo _Markham_, que, no obstante sus
entusiasmos á lo _Prescott_ por la tan decantada _obra social_
de los Incas, declara textualmente (Incas of Peru, pág. 171)
que "_he is gradually approaching the discovery that Peruvian
Socialism was not a conception of the Incas_"... Sobre las
abyecciones Incásicas, véase _Montesinos_, op. cit., cap.
XVIII y sig. _Fray B. de la Calancha._ Op. cit., lib. III cap.
XVIII y sig. _Rel. Anónima (Blas Valera)_, pág. 189 y sigtes.,
etc., etc.
[Ilustración]
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