El presente libro es fruto sazonado de una consagración perseverante
de muchos años al estudio de la historia de América. El Dr. D. Carlos
Navarro Lamarca tuvo á su cargo muy joven aún la enseñanza de esta
materia en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y escribió por entonces
un estimable compendio de ella. Desde entonces ha continuado dedicando
á este estudio intensa y fecunda labor, bien reflejada en el tomo I
de su nueva obra de historia de América, que ahora ve la luz pública.
Revélase en ella gran conocimiento de las fuentes literarias y de las
monumentales y dominio de la inmensa bibliografía antigua y moderna
relativa al asunto. Con diligencia laudabilísima, ha procurado y
conseguido el autor allegar los copiosísimos materiales dispersos en
monografías, revistas y publicaciones de Sociedades científicas. La
obra es fruto de inmensas lecturas.
El Sr. Navarro Lamarca ha llevado á término felizmente una revisión
concienzuda y amplia de las investigaciones relativas á la América
precolombiana, mediante el estudio detenido de las fuentes y de
los trabajos modernos, procurando contrastar éstos con aquéllas y
utilizando en ocasiones fuentes inéditas antes no aprovechadas. En esta
difícil tarea da muestra de una competencia y un discernimiento dignos
de toda alabanza.
Manifiéstase el concepto amplio y orgánico que tiene de la historia
en la atención que consagra á los diversos períodos y aspectos de la
vida del pueblo y á mostrar su recíproca influencia. La prehistoria
y la etnografía, el estado social y político, la cultura religiosa,
moral é intelectual, la vida material, las costumbres, son tratados
con gran riqueza de detalles. El espíritu sereno é imparcial del autor
se revela en el retrato que hace del hombre americano, repartiendo
equitativamente en el cuadro la luz y la sombra.
Los escritores que primeramente describieron las instituciones y las
costumbres de los pueblos americanos, no procedieron generalmente con
el rigor de método que ahora prevalece en los estudios de etnografía,
psicología y mitología comparadas. Por esto hay que someter á
detenido examen los datos que proporcionan, si han de ser utilizados
convenientemente. Es indudable que hay ciertas instituciones peculiares
de un determinado grado de cultura, y que, dado éste, aparecen bajo una
ú otra forma en todos los pueblos. De aquí el interés de la historia
comparada de las instituciones, así para ilustrar y completar la
propia de cada pueblo ó grupo de pueblos, como para enseñar lo que
ofrecen de idéntico, análogo ó característico las de los varios países.
Una de las excelencias de la presente obra es el uso frecuente y
discreto que se hace en ella del método comparativo en aquellas partes
donde, como en la prehistoria y la sociología, tiene más adecuada y
fecunda aplicación. Guárdase bien el autor del afán de generalizar
excesivamente en que suele incurrirse al tratar estas materias,
suponiendo vigentes entre todas ó las más de las agrupaciones humanas
del continente americano las creencias, instituciones y costumbres,
vigentes solo, según el testimonio de las fuentes, en alguna ó algunas
de ellas.
El mismo criterio imparcial y seguro que en esta primera parte,
resplandece en la relativa á la historia del descubrimiento.
No obstante reservar para el tomo segundo la reseña de la conquista
y de la colonización, el autor empieza á tratar ya en el primero,
como inseparable de la historia de los primeros descubrimientos, de
la conducta de los españoles para con los indígenas, punto el más
discutido de la historia de nuestra dominación en América. Expone
y juzga imparcialmente los hechos y nota la reacción favorable á
la política colonial de España que se ha verificado en los últimos
tiempos, principalmente por obra de escritores norteamericanos, en
especial de Lea (1898) y de Bourke (1904), como resultado de un estudio
más atento, completo y desinteresado de los documentos coetáneos.
La estructura de la obra, la proporción entre sus varias partes, el
orden en la distribución de las materias, el arte para distinguir lo
principal de lo secundario, lo general de lo particular y la claridad y
propiedad del estilo merecen los mayores elogios. El cuestionario que
hay al final de cada capítulo y las "referencias", bajo cuyo epígrafe
se comprenden las indicaciones de las fuentes y de los trabajos
modernos, acrecientan notablemente la utilidad pedagógica y científica
de la obra.
No ha perdonado el autor medio ni diligencia alguno para prepararse
al mejor desempeño de la ardua tarea que se había propuesto. Ha
recorrido los lugares que describe, conoce maravillosamente la
geografía americana y ha visitado los monumentos que se conservan en el
continente americano y en los Museos de Europa. Así, ha procedido con
el mayor acierto en la elección de las ilustraciones, complemento tan
necesario de las obras de esta índole.
De desear es que el Sr. Navarro Lamarca lleve en breve á feliz término
con el mismo espíritu y método el segundo tomo de su obra, llamada á
prestar inapreciables servicios.