COLLOQUIO PASTORIL

En que un pastor llamado Torcuato cuenta

á otros dos pastores llamados Filonio

y Grisaldo los amores que tuvo con una

pastora llamada Belisia. Va compuesto en

estilo apacible y gracioso y contiene

en sí avisos provechosos para que las

gentes huyan de dexarse vencer del Amor,

tomando enxemplo en el fin que tuvieron

estos amores y el pago que dan á los que

ciegamente los siguen, como se podrá ver

en el proceso deste colloquio.

Á LOS LECTORES DICE LAS CAUSAS QUE LE

MOVIERON Á PONER ESTE COLLOQUIO CON LOS

PASSADOS.

Bien cierto estoy que no faltarán

diferentes juicios para juzgar esta obra,

como los hay para todas las otras que

se escriben, y que aunque haya algunos

á quien les parezca bien, habrá otros

que tendrán otro parecer diferente y

murmurarán diciendo que no fué bien

acertado mezclar con los colloquios de

veras uno de burlas, como es el que se

sigue, y que yo debiera excusarlo assí,

y quiero decir los motivos que para ello

tuve y me parecieron bastantes, en los

cuales pude acertar y también he podido

engañarme, que creo que habrá assimesmo

en esto diversos pareceres como en lo

pasado. Lo primero que me movió, fué

que, dirigiendo este libro al Sr. D.

Alonso Pimentel, y estando su señoría

en edad tan tierna, cuando viniese á

leer cosas más pesadas que apacibles,

como son las que se tratan en estos

colloquios, que por ventura se enfadaría

dellas, y convenía hallar en qué mudar

el gusto para tomar más sabor en lo que

se leyese, y así quise poner por fruta

de postre la que también podrá servir en

el medio cuando entre manjar y manjar

quisiere gustar della; y demás desto, no

dexa de tener en sí este colloquio muy

buenos enxemplos y dotrina, pues se podrá

entender por él el fin que se sigue de

los amores que se siguen con vanidad,

y cuán poca firmeza se suele hallar en

ellos. También en la segunda y tercera

parte se hallarán algunas cosas que,

considerándolas, se sacará dellas muy

gran provecho, pues tienen más sentido

en sí del que en la letra parece; y sin

estas causas que he dado, parecióme que

podría yo hacer lo que otros autores muy

graves hicieron sin ser reprehendidos por

ello, y que tenía escudo y amparo en su

enxemplo contra las lenguas de los que de

mí por esta causa murmurar quisiessen.

El primero es el poeta Virgilio, que con

los libros de _La Eneida_, siendo obra

tan calificada, no le pareció mal poner

las _Bucólicas_, que tratan cosas de

amores, y los _Parvos_, que son todos

de burlas y juegos. El poeta Ovidio

también mezcló con sus obras el de _Arte

amandi_ y el de _Remedio amoris_. Eneas

Silvio, que después se llamó el papa Pío,

escribió cosas muy encarecidas y con

ellas los _Amores de Eurialo Franco_ y

_Lucrecia Senesa_. Luciano, autor griego,

con los colloquios de veras mezcló

algunos de burlas y donaires, y también

puso con ellos los libros en que escribe

el _Mundo nuevo de la luna_, fingiendo

que hay en ella ciudades y poblaciones de

gentes y otras cosas que van pareciendo

disparates. Petrarca muchas obras

escribió en que se mostró muy gran

teólogo y letrado, y no por esto dexó

de poner entre ellas la que hizo sobre

los amores que tuvo con madona Laura, y

así yo pude escribir el colloquio que se

sigue con los pasados, teniendo por mi

parte tantos autores con quien defenderme

de lo que fuere acusado. Y si estas

razones y excusas no bastaren, bastará

una, y es que á los que les pareciere

mal no lo lean y hagan cuenta que aquí

se acabaron los colloquios, que para mí

basta solamente que á quien van dirigidos

se satisfaga de mi intención, la cual ha

sido de acertar á servir en esto y en

todo lo que más pudiere hacerlo, como soy

obligado.

_Torquemada._

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 589 / 605 题