Basta, pastor; que Dios te dé ventura;
yo te agradezco amor tan verdadero,
y escúchame otro poco, por mesura.
¿Qué sabes tú si por ventura quiero
y amo otro pastor, de tal manera
que, como tú por mí, por él me muero;
Y le tengo una fe tan verdadera,
que aunque la vida su afición me cueste,
ha de ser la primera y la postrera?
¿Qué es esto, FANIO? ¿qué desmayo es éste?
¿háceslo adrede? No, que estás muy frío.
¿Hay algún Dios que su favor te preste?
Recuerda, FANIO. ¡Oh Ninfas deste río,
venidme á socorrer un caro amigo,
porque no me castigue el error mío!
Recuerda ya, los Dioses sean contigo,
mira que lo que dije fué burlando,
y ahora es verdadero lo que digo.