CARTA

La libertad ganada,

porque en tan buena empresa va perdida;

la voluntad prendada,

el alma enriquecida,

viéndose en su servicio de partida,

Indignas de llamarte,

sin tu licencia, el nombre de señora,

vienen á suplicarte

que se la des ahora,

y cada cual se llamará deudora.

Recibe por cautivas

las que este nombre en su sepulcro escriben;

verás, si no te esquivas

y tal merced reciben,

cómo en mí solo mueren, en ti viven.

Inclina á mis cansadas

razones tus orejas, por ventura;

no sean despreciadas

en afición tan pura

las mismas obras de tu hermosura.

Al fin mi fe y mi pena,

pues de ti nacen, tuyo será el cargo,

y aquí cesse la vena

de estilo tan amargo,

corto en hablarte y en pedirte largo.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 437 / 605 题