Mas antes me parece, y aun lo creo,
que tan divino arreo no es posible
en condición terrible estar fundado;
pero considerado aunque esto sea,
no es justo que yo vea mi bajeza,
y aquella gentileza soberana,
y que sufra de gana mis dolores
sin pretender favores. _L._ Grande parte
ha de ser humillarte, á lo que creo,
para que tu deseo se mitigue,
porque Amor más persigue al más hinchado,
que está muy confiado que merece,
que al otro que padece, y de contino
se cuenta por indino; pero cierto,
tú no guardas concierto en lo que haces:
¿no se sabe que paces las dehessas,
con mil ovejas gruessas abundosas
y mil cabras golosas y cien vacas?
¿No se sabe que aplacas los estíos
y refrenas los fríos con tu apero,
y tienes un vaquero y diez zagales?
Todos estos parrales muy podados,
que tienes olvidados, ¿no son tuyos?
Pues estos huertos, ¿cuyos te parecen?
Todo el fruto te ofrecen; pues si digo
del cielo, ¿cuán amigo se te muestra,
tecuánto la maestra alma Natura
y dió de hermosura, fuerza y maña?
¿Hay ave ó alimaña que no matas?
¿Hay pastor que no abatas en el prado?
¿Hate alguno dejado en la carrera?
Pues en la lucha fiero ó en el canto,
¿hay quién con otro tanto se te iguale?
Pues esso todo vale en los amores,
porque de los dolores no se sabe
si es su accidente grave ó si es liviano.
Todo lo tienes llano. _F._ ¿Qué aprovecha
tener la casa hecha y abastada,
si en la ánima cuitada no hay reposo?