Déxame, que á las claras te condenas:
pudo Amor darte penas y matarte,
y no debes quexarte, pues que pudo;
de ti, que has sido mudo y vergonzoso,
debes estar quexoso. ¿De qué suerte
remediará tu suerte y pena grave
quien no la ve ni sabe? _F._ ¡Ay, LIRIA mía!
que yo bien lo diría, pero temo
que el fuego en que me quemo se acreciente.