POR GASPAR GIL POLO

A LA MUY ILUSTRE SEÑORA DOÑA HIERONYMA DE

CASTRO Y BOLEA, &. GASPAR GIL POLO.

Tanto le importa á este libro tener de su

parte el nombre y favor de V. S., que de

otra manera no me atreviera á publicarle,

ni aun á escribirle. Porque según es poco

mi caudal, y mucha la malicia de los

detractores, sin el amparo de V. S. no

me tuviera por seguro. Suplico á V. S.

reciba y tenga por suya esta obra, que

aunque es servicio de poca importancia,

habido respecto al buen ánimo con que se

le ofresce y á la voluntad con que libros

semejantes por Reyes y grandes señores

fueron recebidos, no se ha de tener por

grande mi atrevimiento en hacer presente

desta miseria, mayormente dándome

esfuerzo para ello la esperanza que tengo

en la nobleza, benignidad y perfecciones

de V. S. que para ser contadas requieren

mayor espíritu y más oportuno lugar.

El cual, si por algún tiempo me fuese

concedido, en cosa ninguna tan justamente

habría de emplearse como en la alabanza

y servicio de V. S. Cuya muy ilustre

persona y casa nuestro Señor guarde y

prospere con mucho aumento. De Valencia á

nueve de Hebrero M. D. LXIV.

A LA ILUSTRISSIMA Y EXCELENTISSIMA SEÑORA

MIA LUISA DE LORENA, PRINCESA DE CONTI.

En un siglo tal como el que agora

posseemos, en el cual el trato es tan

doblado, y tan lleno de todas miserias,

¿quién se podrá escapar de las mordaces

y perniciosas lenguas, que todo su

ejercicio es buscar tachas en lo más

apurado; sirviéndose de las colores más

falsas y engañosas, sin acordarse de los

ya passados, á los cuales la virtud

les dió el nombre de dorados, porque se

admitía en ellos cualquiera trabajo,

recibiendo las intenciones, y perdonando

á los talentos, como dones que Dios

reparte á su voluntad? De manera, señora

mia, que yo como persona tan necessitada

dellos, y en este siglo, buscando

amparo, me subí en el teatro deste

mundo, y queriéndome arrojar en él, me

determiné entregarme en unas manos que me

defendiessen de las injurias del tiempo.

Y assi volviendo los ojos por una y otra

parte, por ver á quien me encomendaría

para que me librasse de las lenguas

murmuradoras de los mal intencionados

espíritus, y no viendo alma ni cuerpo más

propio que el de V. E. para este efecto,

siendo persona que á todo el mundo

enamora, con justa y debida razón se le

debe la más enamorada Diana encomendar,

echándome en el abrigo dessas tan

ilustríssimas partes, con la confianza

de que recibirá la voluntad de la mano

del curioso que ha tomado el trabajo de

tornarme á poner á luz, por mandamiento

de personas que hallaron la traza y

el estilo muy curioso, y que se iba á

escurecer del todo, por no se hallar ya

este tratado en el mundo. Ea, señora mía,

abra esos brazos, y enciérreme en esse

pecho, como tan insigne y inexpugnable

fortaleza, en la qual vivirá mi alma de

todos los ya dichos espíritus malinos

descuidada y defendida con solo el saber

que V. E. es su protectora; y con tal

confianza vivirá rogando á Dios por la

conservación de la persona Ilustrissima

de V. E. que viva un millón de años,

amparando á las que se le encomiendan, y

particularmente á los del sexo que tiene

aún su particular consideración.

La muy humilde servidora de V. E. que le

besa los pies,

_Diana Enamorada._

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 274 / 605 题