DEMOPHON.--¡O Miçilo! vezino y amigo
mio, ¿qué es la causa que ansi te
tiene atormentado por cuydado y
miserable aconteçimiento? veote triste,
flaco, amarillo con representaçion de
philosopho, el rostro lançado en la
tierra, pasearte por este lugar obscuro
dexado tu contino offiçio de çapateria
en que tan a la contina te solias ocupar
con eterno trabajo, ¿consumes agora el
tiempo en sospiros? Nuestra igual edad,
vezindad y amistad te obliga a fiar de mí
tus tan miserables cuydados; porque ya
que no esperes de mí que cunpliese tus
faltas ayudarte he con consejo; y si todo
esto no estimares, bastarte ha saber que
mitiga mucho el dolor comunicar la pena,
prinçipalmente contandose a quien en
alguna manera por propria la sienta. ¿Qué
es de tu belleza y alegria, desemboltura
y comunicaçion con que a todos tus amigos
y vezinos te solias dar de noche y de
dia en çenas y combites y fuera dellos?
ya son pasados muchos dias que te veo
recogido en soledad en tu casa que ni me
quieres ver ni hablar, ni visitar como
solias.
MIÇILO.--¡O mi Demophon! mi muy caro
hermano y amigo. Solo esto quiero que
como tal amigo de mí sepas, que no sin
gran razon en mí ay tan gran muestra
de mal. Prinçipalmente quando tienes
de mí bien entendido que no qualquiera
cosa haze en mí tan notable mudança,
pues has visto en mí auer disimulado
en varios tienpos notables toques de
fortuna y infortunios tan graues que a
muy esforçados varones huuieran puesto
en ruyna, y yo con igual rostro los he
sabido passar. Avnque comunmente se suele
dezir que al pobre no ay infortunio, que
aunque esto sea ansi verdad no dexamos
de sentir en nuestro estado humilde lo
que al anima le da a entender su natural.
Ansi que tengo por çierto, Demophon, que
no ay igual dolor de perdida ni miseria
que con gran distançia se compare con el
mio.
DEMOPHON.--Mientras más me le has
encareçido más me has augmentado la
piedad y miseria que tengo de tu mal;
de donde naçe en mí mayor deseo de lo
saber. Por tanto no reserues en tu pecho
tesoro tan perjudiçial, que no hay peor
espeçie de auariçia que de dolor. Por
çierto en poco cargo eres a naturaleza
pues pribandote del oro y riquezas,
de pasiones y miserias fue contigo
tan liberal que en abundançia te las
comunicó. Dime porqué ansi te dueles, que
no podré consentir lo passes con silençio
y disimulaçion.
MIÇILO.--Quiero que ante todas las cosas
sepas, ¡o Demophon! que no es la que me
fatiga falta de dineros para que con
tus tesoros me ayas de remediar, ni de
salud para que con medicos me la ayas
de restituir. Ni tanpoco me aflixo por
mengua que me hagan las tus vasijas, ni
aparatos y arreos de tapetes y alhajas
con que en abundançia te sueles seruir.
Pero faltame de mi casa vn amigo, vn
conpañero de mis miserias y trabajos
y tan igual que era otro yo; con el
qual poseya yo todos los tesoros y
riquezas que en el mundo ay; faltame, en
conclusion, vna cosa, Demophon, que con
ningun poder ni fuerças tuyas la puedes
suplir: por lo qual me escuso de te la
dezir, y a ti de la saber.
DEMOPHON.--No en vano suelen dezir, que
al pobre es proprio el filisofar, como
agora tú; yo no creo que has aprendido
esa retorica en las scuelas de Athenas,
con que agora de nueuo me encareçes tu
dolor: ni sé qué maestro has tenido della
de poco acá.
MIÇILO.--Ese maestro se me murio, cuya
muerte es causa de mi dolor.
DEMOPHON.--¿Quien fue?[1163].
MIÇILO.--Sabras, amigo, que yo tenia vn
gallo que por mi casa andaua estos dias
en conpañia destas mis pocas gallinas
que las albergaua y recogia y defendia
como verdadero marido y varon. Suçedio
que este dia de carnestolendas que passó,
vnas mugeres desta nuestra vezindad, con
temeraria libertad, habiendo solamente
cuenta, y pareçiendoles que era el dia
priuillegiado me entraron mi casa estando
yo ausente, que cautelosamente aguardaron
que fuesse ansi, y tomaron mi gallo y
lleuaronle al campo, y con gran grita
y alarido le corrieron arroxandosele
las vnas a las otras: y como quien
dize[1164], daca el gallo, toma el gallo,
les quedauan las plumas en la mano. En
fin fue pelado y desnudo de su adornado
y hermoso vestido; y no contentas con
esto, rendiendosele el desuenturado
sin poderles huyr, confiandose de su
inoçençia: pensando que no pasara
adelante su tirania y[1165] crueldad,
subjetandoseles con humildad, pensando
que por esta via las pudiera conuençer y
se les pudiera escapar, sacaron de sus
estuches cuchillos, y sin tener respecto
alguno a su inoçençia le cortaron su
dorada y hermosa çeruiz, y de comun
acuerdo hiçieron çena opulenta dél.
DEMOPHON.--Pues ¿por faltarte vn gallo te
afliges tanto que estás por desesperar?
Calla que yo lo quiero remediar con
embiarte otro gallo criado en mi casa,
que creo que hará tanta ventaja al tuyo
quanta haze mi despensa a la tuya para le
mantener.
MIÇILO.--¡O Demophon! quanto viues
engañado en pensar que mi gallo perdido
con qualquiera otro gallo se podria
satisfazer.
DEMOPHON.--¿Pues qué tenia más?
MIÇILO.--Oyeme, que te quiero hazer
saber que no sin causa me has hallado
philosopho rectorico oy.
DEMOPHON.--Dimelo.
MIÇILO.--Sabras que aquel gallo era
Pythagoras el philosopho, eloquentissimo
varon, si le has oydo dezir.
DEMOPHON.--Pythagoras, muchas vezes le
oy dezir. Pero dime ¿cómo quieres que
entienda que el gallo era Pythagoras: que
me pones en confusion?
MIÇILO.--Porque si oyste dezir de aquel
sapientissimo philosopho, tambien oyrias
dezir de su opinion.
DEMOPHON.--¿Quál fue?
MIÇILO.--Este afirmó que las animas
passauan de vn cuerpo a otro. De manera
que dixo que muriendo vno de nosotros
luego desanparando nuestra alma este
nuestro cuerpo en que vibio se passa
a otro cuerpo de nueuo a viuir: y no
sienpre a cuerpo de honbre. Pero aconteçe
que el que agora fue rey passar[1166] a
cuerpo de vn puerco, vaca ó leon, como
sus hados y suçeso[1167] lo permiten, sin
el alma lo poder evitar; y ansi el alma
de Pythagoras despues aca que naçio auia
viuido en diuersos cuerpos, y agora viuia
en el cuerpo de aquel gallo que tenia yo
aqui.
DEMOPHON.--Esa manera de dezir ya la
oy que la afirmaua él. Pero era un
mentiroso, prestigioso y embaydor,
y tanbien como el era efficaz en el
persuadir y aquella gente de su tienpo
era sinple y ruda, façilmente les hazia
creer qualquiera cosa que él quisiesse
soñar.
MIÇILO.--Çierto es yo que ansi como lo
dezia era verdad.
DEMOPHON.--¿Como ansi?
MIÇILO.--Porque en aquel gallo me habló y
me mostró en muchos dias ser él.
DEMOPHON.--¿Que te habló? Cosa me cuentas
digna de admiraçion. En tanta manera me
marauillo de[1168] lo que dices por cosa
nueua que sino huuiera conoçido tu bondad
y sinçera condiçion pensara yo agora
que estauas fuera de seso y que como
loco deuaneas. O que teniendome en poco
pensauas con semejantes sueños vurlar de
mí. Pero por Dios te conjuro ¡o Miçilo!
y por nuestra amistad, la qual por ser
antigua entre nos[1169] tiene muestra de
deydad, me digas muy en particular todo
lo que en la verdad es.
MIÇILO.--¡O Demophon! que sin lagrimas no
te lo puedo dezir, porque sé yo solo lo
mucho que perdi. Auianme tanto faboreçido
los hados que no creo que en el mundo
haya sido honbre tan feliz como yo.
Pero pareçeme que este fabor fue para
escarneçer de mí, pues me comunicaron
tan gran bien con tanta breuedad, que
no parece sino que como anguila se me
deleznó. Solamente me pareçe que entendí
mientra le tuue en le apretar en el
puño para le poseer, y quando pense que
le tenía con alguna seguridad se me
fue. Tanbien sospecho que los hados me
quisieron tentar si cabia en mí tanto
bien, y por mi mala suerte no fue dél
mereçedor; y porque veas si tengo razon
de lo encareçer, sabras que en él tenía
yo toda la consolaçion y bienauenturança
que en el mundo se podia tener. Con él
pasaua yo mis trabajos de noche y _de_
dia: no auia cosa que yo quisiesse saber
o auer que no se me diesse a medida de
mi voluntad. El me mostró la vida de
todos quantos en el mundo ay: lo bueno y
malo que tiene la vida del rey _y_ del
çiudadano, del cauallero, del mercader
y del labrador. El me mostró quanto en
_el_ çielo y el infierno ay, porque me
mostró a Dios y todo lo que gozan los
bienauenturados allá. En conclusion ¡o
Demophon! yo perdi vn tesoro que ningun
poderoso señor en el mundo más no pudo
poseer.
DEMOPHON.--Por çierto tengo, ¡o Miçilo!
sentir con mucha razon el gran mal que
te han hecho esas mugeres en pribarte de
tanto bien, quando queriendo satisfazer
a sus vanos apetitos, çelebrando
sus lasçiuas y adulteras fiestas no
perdonan cosa dedicada ni reseruada por
ningun varon, con tanto que executen
su voluntad. No miraron que tú no eras
honbre con quien tal dia se suelen
festejar, y que por tu edad no entras en
cuenta de los que çelebran semejantes
fiestas. Que los moços ricos subjetos al
tirano y lasçiuo[1170] amor, enpleados en
las contentar no les pueden negar cosa
que haga a su querer, y ansi por[1171]
los entretener les demandan en tales dias
cosas curiosas, en el cumplimiento de
las quales conoçen ellas su mayor y más
fiel enamorado y seruidor; y ansi agora
dandoles a entender que para su laçiuia
no los han menester en el tienpo que
entra[1172] de la quaresma, mostrando
gran voluntad de se contener pelan
aquellos gallos en lugar de la juuentud;
mostrando menospreçiar su gallardia por
ser tienpo santo el que entra, y que no
se quieren dellos en este tienpo seruir;
y ansi, burlando dellos, pelan aquellos
gallos en su lugar, dando a entender que
los tengan en poco, pues pelados de toda
su pluma y hazienda en el tienpo pasado
que les fue disimulado el luxuriar,
ya, recogiendose a la santidad, los
dexan[1173]; ¡o animal tirano y ingrato
a todo bien!; que en todas sus obras se
preçian mostrar su mala condiçion. _¿Y
no vian que tú no estauas en edad para
vurlar de ti?_
MIÇILO.--Y avn por conocer yo bien esa
verdad ni me casé, ni las quise ver; y
avn no me puedo escapar de su tirania,
que escripto me dizen que está que no
ay honbre a quien no alcançe siquiera
la sombra de su veneno y maldiçion.
Solamente me lastima pensar que ya que
me auian de herir no fue de llaga que
se pudiesse remediar. Quitaronme mi
consejero, mi consuelo y mi bien. Avn
pluguiesse a Dios que en este tienpo
tan santo se recogiessen de veras y sin
alguna fiçion[1174] tratassen de veras
la virtud. Ayunar, no beber, ni comer
con tanta disoluçion, no se afeytar, ni
vestirse tan profanamente, ni vurlar,
ni mofar como en otro qualquiera tienpo
comun[1175]. Pero vemos que sin alguna
rienda viben el dia de quaresma como
qualquiera otro. Son sus fiestas las que
aborreçe Dios, porque no son sino para le
ofender.
DEMOPHON.--Por çierto, Miçilo, espantado
estoy de ver la vurla destas vanas
mugeres; con quantas inuençiones[1176]
passan su tienpo, y quantas astuçias
vsan para sacar dineros de sus amantes.
Prinçipalmente en estos pueblos grandes
de villas y çiudades; porque estas cosas
no las saben los aldeanos[1177], ni
ha llegado del todo la maliçia humana
por allá. Por çierto cosas ay de gran
donayre que se inuentan en estos
pueblos grandes[1178]; con las quales
_los inuentores dellas_ entretienen sus
cosas, y hazen sus hechos[1179] por su
proprio fin de cada qual y interes;
_por çierto que me tienen de cada dia
en más admiraçion_. Prinçipalmente en
este pueblo donde ay tanta concurrencia
de gentes, o por causa de corte Real
o por[1180] chançelleria; porque la
diuersidad de estrangeros haze dar en
cosas, y inuentar donayres que confunden
el ingenio auerlas solamente de notar.
Quantas maneras de santidades fingidas,
romerias, bendiçiones y peregrinaçiones.
Tanto hospital, colejios de santos y
santas; casas de niños _y_ niñas é
_hospitales de_ viejos. Tanta cofradia
de disçiplinantes _de la cruz y de la
pasion_, y proçesiones. Tanto pedigueño
de limosnas, que más son los que
piden que son los pobres que lo[1181]
quieren[1182] reçebir.
MIÇILO.--Por çierto, Demophon, tú tienes
mucha razon y vna de las cosas de que
yo estoy más confuso es de ver que en
este nuestro lugar, siendo tan noble y
el más prinçipal de nuestra Castilla,
donde[1183] ay más letrados y honbres más
agudos en la conuersaçion y cosas del
mundo y cortesanía, y en estas flaquezas
y engaños que se ofreçen[1184], son todos
en vn común más façilmente arroxados
y derrocados que en todos quantos en
otros pueblos ay; y avn engañados para
lo aprobar, auctorizar y seguir[1185].
Que se atreua vn honbre a entrar aqui en
este pueblo donde está la flor de cordura
y agudeça y discreçion, y que debajo de
vn habito religioso engañe a todo estado
eclesiastico y seglar, diziendo que hará
boluer los rios atras, y hará cuaxar el
mar, y que forçará los demonios que en
los infiernos estan, y que hará[1186]
parir quantas[1187] mugeres son, quanto
quiera que de su naturaleza sean
esteriles y que no puedan conçebir[1188],
y que en esto vengan a caer todos los
más prinçipales y generosos prinçipes
y señores, y se le vengan a rendir
quantas dueñas y donzellas viben en este
lugar[1189]. Que se sufra vibir en este
pueblo vn honbre que debajo de nonbre
de Juan de Dios, no se le çierre puerta
de ningun Señor ni letrado, ni se le
niegue cosa alguna que quiera demandar,
y después le quemen públicamente por
sometico engañador. _Pues, ¿no se ha
disimulado tanbien un clerigo que auia
sido primero frayle veynte años, al qual
por tener muestra de gran santidad le fue
encargado aquel colegio de niñas? tal sea
su salud qual dellas cuenta dio._ ¿En que
está esto, amigo?
DEMOPHON.--A tu gallo quisiera yo, Miçilo
que lo huuieras preguntado antes que a mí
porque él te supiera mejor satisfazer.
Pero para mi bien creo que en alguna
manera deuo de açertar; que creo que
de los grandes pecados que ay en este
lugar[1190] viene esta comun confusion,
o çeguedad. _Que_ como no hay en este
pueblo más prinçipal ni más comun que
pecados y ofensas de Dios; pleytos,
hurtos, vsuras, mohatras, juegos,
blasfemias, symonias, trapazas y engaños,
y despues desto una puteria general, la
qual ni tiene punto, suelo, ni fin. Que
ni se reserua dia, ni fiesta, quaresma,
ni _avn_ Semana Santa ni pasqua en que
se çese[1191] de exerçitar como offiçio
conueniente a la republica, permitido
y aprobado por neçesario en la ley, en
pena deste mal nos çiega Dios nuestros
entendimientos, orejas y ojos, para que
auisandonos no entendamos, y oyendo no
oyamos, y con ojos[1192] seamos como
çiegos que palpamos la pared. En tanta
manera somos traydos en çeguedad que
estamos rendidos al engaño muy antes que
se ofrezca el engañador. Hanos hecho
Dios escarnio, mofa y risa a los muy
chicos[1193] niños de _muy_ tierna edad.
¿En qué lugar por pequeño que sea se
consentira, o disimulará lo mucho, ni lo
muy poco que se disimula y sufre aqui?
¿Dónde hay tanto juez sin justiçia como
aqui? ¿Dónde tanto letrado sin letras
como aqui? ¿Dónde tanto executor sin que
se castigue[1194] la maldad? ¿Dónde tanto
escribano, ni más comun el borron? Que
no ay honbre de gouierno en este pueblo
que trate más que su proprio interes,
y como más se auentajará. Por esto
permite Dios que vengan vnos zarlos, o
falsos prophetas que con embaymientos,
aparençias y falsas demostraçiones nos
hagan entender qualquiera cosa que nos
quieran fingir. Y lo que peor es, que
quiere Dios que despues sintamos más la
risa que el interes en que nos engañó.
MIÇILO.--Pues avn no pienses, Demophon,
que la vanidad y perdiçion destas
liuianas mugeres se le ha de passar a
Dios sin castigo; que yo te oso afirmar
por cosa muy çierta y que no faltará. Que
por ver Dios su disoluçion, desemboltura,
desuerguença y poco recogimiento que en
ellas en este tiempo ay; visto que ansi
virgines como casadas, viudas y solteras,
todas por vn comun viben muy sueltas y
_muy_ disolutas en su mirar, andar y
meneo, muy curiosas, _y que por la calle
van con vn curioso passo en su andar_,
descubierta su[1195] cabeça y cabello con
grandes y deshonestas crenchas; muy alto
y estirado el cuello, guiñando con los
ojos a todos quantos topan[1196] haziendo
con sus cuerpos lasçivos meneos. Por
esta su comun deshonestidad sey çierto
que verna tienpo en el qual ha de hazer
Dios vn gran castigo en ellas; pelarse
han de todos sus cabellos, haciendolas
a todas caluas[1197]; y será tienpo en
que les quitará Dios todos sus joyeles,
sortixas, manillas, zarzillos, collares,
medallas, axorcas y apretadores de
cabeça. Quitarles ha los[1198] partidores
de crenchas, tenaçicas, salsericas,
redomillas y platericos[1199] de colores,
y todo genero de afeytes, sahumerios,
guantes adouados, sebos y vnturas
de manos y otros olores. Alfileres,
agujas y prendederos. Quitarles ha las
camisas muy delgadas, y los manteos,
vasquiñas, briales, saboyanas, nazarenas
y reboçinos, y en lugar de aquellos sus
cabellos encrespados y enrrifados les
dara pelambre y caluez, y en lugar de
aquellos apretadores y xoyeles que les
cuelgan de la frente les dara dolor de
cabeça, y por çinta de caderas de oro muy
esmaltadas y labradas, les dara sogas de
muy aspero esparto con que se çiñan y
aprieten; y por aquellos sus muy curiosos
y sumptuosos atauios de su cuerpo les
dara siliçio; y desta manera hará Dios
que lloren su lasçiuia y desorden, y
que de su luxuria y deshonestidad hagan
graue penitençia. Entonçes no aura
quien las quiera por su hidiondez y
miseria; en tanto que siete mugeres se
encomendarán a vn varon y él de todas
huyrá menospreçiandolas y aborreçiendolas
como de gran mal.
DEMOPHON.--Gran esperiençia tengo ser
todo lo que dizes verdad; por lo qual
verna este mal por justo castigo[1200]
de Dios; y tanbien tienen los varones
su parte de culpa, y avn notable, por
darles tanta libertad para vsar ellas mal
destas cosas, y avn de si mesmas sin les
yr a la mano; por lo qual permite Dios
que ellos viban injuriados y infames por
ellas. Que avn ellos no tienen modo ni
rienda en su viuir, teniendo respeto a
su estado y fuerças de cada qual[1201].
Que todos passan y se quieren adelantar
a la calidad de su persona[1202] y
deçendençia de linaxe, en el traxe, comer
y beber y manera de familia y seruiçio y
porque nos entendamos quiero deçendir a
particular. Que se hallará vn escriuano
vil de casta y jaez, que quiere justar,
correr sortixa y jugar cañas y otros
exerçiçios de caualleros en conpañia de
los más poderosos y generosos de toda
la Corte[1203] y acerça de su offiçio
(al[1204] qual indignamente subio) no
sabe más tratar, ni dar razon que el
asno que está roznando en el prado.
Pareçeme que vna de las cosas que
nuestro Rey, prinçipe y señor auia de
proueer en esta su republica sería de
un particular varon de gran seueridad,
el qual fuesse çensor general de todas
las vidas y costunbres de los honbres de
la republica, _como lo fue aquel Caton
famoso çensor en la republica romana_,
y a la contina se procurasse informar
de la vida y costunbres de cada vno; y
quando supiesse de alguno por alguna
informaçion, de su desorden y mal viuir,
hasta _ser informado_ de su casa, trato y
conuersaçion de su muger, familia, comer
y beber, entonçes le auia de enbiar a
llamar a su casa y corregirle de palabras
asperas y vergonçosas, poniendole tasa
y orden y modo de viuir; y sino se
quisiesse enmendar le enbiasse[1205]
desterrado de la republica como hombre
que la infamaua y daua ocasion que por
su mal viuir entre los estrangeros se
tuuiesse de nuestra republica deprabada
opinion; y ansí por el semejante el tal
juez y censor fuesse cada dia passando
las calles de la çiudad mirando con gran
atençion el traxe del vno, el oçio del
otro, la ocupaçion y habla y conuersaçion
_de todos en particular y general_; y a
la contina entendiesse en los arrendar,
enmendar y corregir, porque çiertamente
del hierro y falta del particular viene
la infamia de[1206] todo el comun; y
ansi por el consiguiente viene a tenerse
en el vniuerso por infame y corrompida
vna naçion. Todo está ya deprabado y
corrompido, Miçilo; y ya no lleua este
mal otro remedio, sino que enbie Dios
vna general destruiçion del mundo como
hizo por el diluvio en el tienpo de Noe
y renouando el honbre darsele ha de
nuevo la manera y costumbres y[1207]
viuir; porque los que agoro estan
nesçesariamente han de yr de mal en peor;
y solamente te ruego, Miçilo, por nuestra
buena y antigua amistad, que por este
triste suçeso tuyo, ni por otra cosa que
de aduersa fortuna te venga no llores, ni
te aflixas más, porque arguye y muestra
poca cordura en[1208] vn tan honrrado
hombre como tú, pues en morirte tú se
auentura más, y la falta que el gallo
hizo a tu buena compañia y consolaçion
la procuraré yo suplir con mi hazienda,
fuerças y cotidiana conuersaçion. De la
qual espero adquirir yo gran interes,
pues vn buen vezino y amigo con ningun
tesoro del mundo se puede comparar.
MIÇILO.--Por çierto gran consuelo me ha
sido al presente tu venida ¡o Demophon!
de la qual si pribado fuera por mi
miserable suerte y fortuna yo pensara en
breue pereçer[1209]. Pero ya lo que me
queda de la vida quiero tomar a ti por
patron; al qual trabajaré regraçiar en
quanto podre, porque espero que la falta
del gallo se me recompensará con tu buena
conuersaçion, y aun confio que tus buenas
obras se auentajarán en tanta manera que
me forçarán de oy más a le oluidar.
DEMOPHON.--Mucho te agradezco ¡o Miçilo!
el respeto que tienes a mi persona,
pues ansi conçedes con agradeçimiento
mi petiçion. Y pues es hora ya de nos
recoger queda en paz.
MIÇILO.--Y tú, Demophon, ve con Dios.
FIN DEL CROTALON DE CHRISTOPHORO GNOSOPHO
Y DE LOS INGENIOSOS SUEÑOS DEL GALLO DE
LUCIANO FAMOSO ORADOR GRIEGO