GALLO.--Muchas son las cosas, o ¡Miçilo!
que en breue te he narrado, en diuersos
estados de la vida aconteçidas. Caydas
y leuantamientos, yerros, engaños de
todas las condiçiones de los hombres, las
quales como honbre esperimentado te lo
he con palabras trabajado pintar, tanto
que en algunos aconteçimientos te ha
pareçido estar presente, por te conplazer
y agradar, y _por_ hazer el trabajo de
tu vida que con tu flaqueza se pudiese
compadeçer; y ya querria que me dixesses
qué te pareçe de quanto te he mostrado,
quanto sea verdad el tema de mi dezir que
tomé por fundamento para te probar quanto
esté corrompida la regla y orden de vibir
en los honbres y quan torçido vaya todo
el comun. Deseo agora de ti saber quál
es el estado que en el mundo te pareçe
más contento y más feliz, y de dónde se
podria dezir que mi thema, fundamento y
proposiçion tenga menos cabida y de que
no se pueda de todo en todo verificar.
Habla, yo te ruego, tu pareçer: porque
si por falta de esperiençia te pareçiere
a ti que de algun estado no se pueda con
justa razon dezir, yo trabajaré como bien
esperimentado de te desengañar; y quiero
que oy passemos en nuestra conuersaçion
mostrandote que ya en el mundo no aya
estado ni lugar que no esté deprabado, y
en que el honbre pueda parar sin peligro
y corroto de su viuir.
MIÇILO.--Por çierto, gallo, yo puedo con
gran razon gloriarme de mi feliçidad,
pues entre todos los mortales alcançé
tenerte a ti en mi familiar conuersaçion,
lo qual tengo por pronostico de
mi futura beatitud. No puedo sino
engrandeçer tu gran liberalidad, de la
qual has comigo vsado hasta aqui, y me
admira tu esperiençia y gran saber, y
prinçipalmente aquella eloquençia con
que tantas y tan diuersas cosas me has
narrado; en tanta manera que a todas me
has hecho tan presente como si passaran
por mí. He visto muy bastantemente la
verdad de tu thema y proposiçion, en que
propusiste probar todos los honbres tener
engaño y en ningun estado auer rectitud.
Preguntasme agora te diga qué dubda o
perplegidad aya en mi spiritu de que me
puedas satisfazer. Çiertamente te quiero
confesar vn pensamiento notable que tuue
desde mi juuentud; y; avn agora no estoy
libre dél; y es que siempre me admiró el
estado de los ricos y poderosos prinçipes
y señores del mundo; no solamente
estimandolos en mi coraçon a ellos por
bienauenturados como a poseedores y
señores de aquellas riquezas, aparatos
y familias que poseyan[1103], pero aun
me tuuiera por bienauenturado si como
ministro y criado de alguno de aquellos
mereçiera yo frequentar su familiaridad,
seruiçio y conuersaçion. Porque aunque
no estuuiera yo en el punto de la
bienauenturança que ellos tienen como
poseedores y señores, a lo menos me
contentara si por criado y apaniguado yo
pudiera gozar de aquella poca feliçidad
y contento que dan aquellos aparatos
y riquezas a solo el que los ve; y lo
mesmo tengo agora, en tanta manera, que
si me faltasses a me entretener la vida
miserable que padezco me yria para allá,
prinçipalmente viendome tan perseguido
de pobreza que me pareçe muchas vezes,
que viuir en ella no es vibir, pero muy
miserable muerte[1104], y me ternia por
muy contento si la muerte me quisiesse
lleuar antes que passar en pobreza acá.
GALLO.--Admirado me has, ¡o Miçilo!
quando auiendote mostrado hasta agora
tanta diuersidad de cosas y los grandes
infortunios que esten anejos y como
naturales a todos los estados de los
honbres, a solo el de los ricos tienes
inclinada la afiçion, a los quales
el trabajo es tan natural; y más me
marauillo quando quexandote de tu estado
feliçissimo diçes que por huyr de la
pobreza ternias por bien trocar tu
libertad y nobleza de señor en que agora
estás por la seruidumbre y captiuerio a
que se someten los que viuen de salario
y merçed de algun rico señor; yo condeno
este tu deseo y pensamiento por el mas
herrado y miserable que en el mundo ay,
y ansi confio que tu mesmo te juzgaras
por tal quando me acabes de oyr. Porque
en la verdad yo en otro tiempo fue desa
tu opinion, y por experiençia lo gusté
y me subjeté a esa miseria; y te hago
saber, por el Criador, que acordarme
agora de lo que en aquel estado padeçí
se me vienen las lagrimas a los ojos,
y de tristeza se me aflixe el coraçon,
como de acordarme[1105] de auerme visto
en vna muy triste y profunda carçel,
donde todos los dias y noches aherrojado
en grandes prisiones, en lo obscuro
y muy hondo de vna torre, amarrrado
de garganta, de manos y pies passé
en lagrimas y dolor; ansi aborrezco
acordarme de aquel tienpo que como sieruo
subjete a señor mi libertad; que se me
espeluçan los cabellos, y me tienblan
los mienbros como si me acordasse agora
de vna gran tenpestad en que en el
golfo de Ingalaterra, y otra que en el
archipielago de Greçia en otro tienpo
passé. Quando me acuerdo de aquella
contrariedad de los vientos que de todas
partes nos herian el nauio, el mastel y
antena roto y las velas echadas al mar,
ya sin remo ni gouernalle ni juizio que
lo pudiesse regir. Vernos subir vna vez
por vna ola que por una gran montaña
de agua nos lleuaua a las estrellas,
y despues desçendir a los abismos, y
façilmente boluernos a cubrir de agua
otra ola que venia por sobre puente y
plaza del nauio como si ya sorbido el
caxco nadaramos a pie por el mar. ¡Hay!
que no lo puedo dezir sin sospiro;
quando me acuerdo vernos yr con toda la
furia que los vientos nos podian lleuar
a enuestir con el nauio en vna muy
alta roca que parecia fuera del agua,
y por comiseraçion de Dios incharse
tanto el mar, que cubierta la roca de
agua fuemos lleuados por çima en gran
cantidad sin alcançar a picar el nauio
en ella. Por lo qual, ¡o Miçilo! porque
no te puedas quexar en algun tienpo de
mí, que te fue mal amigo y consejero,
y que viendote inclinado a ese yerro y
opinion no aconsejé bien descubriendote
el veneno que en este miserable çeuo
está ascondido, y el daño que despues
de tragado el ançuelo tiene en sí la
meluca y bocado que alli deseais comer.
Mas antes quiero que teniendo el manxar
en la boca bomites la sangre con el
dolor antes que prendiendo la punta en
el paladar miserablemente arroxes la
vida[1106]. Antes que vengas en este
peligro te quiero amonestar como amigo,
descubriendote la perdiçion[1107] que
en este miserable estado de sieruo está
ascondido porque en ningun tienpo te
puedas quexar de mí: y si lo que yo te
dixere no fuere verdad, si lo probar
quisieres, entonçes dirás con justa razon
que soy el más fabuloso mentiroso que en
el mundo ay, y no te fies otra vez de mí;
y todo lo que en este proposito dixere
quiero dezir prinçipalmente por ti,
Miçilo, por satisfaçer a tu perplegidad;
y despves quiero que tanbien entiendan
por si todos quantos en el mundo son,
los quales son dotados de naturaleza de
alguna habilidad para aprender, o que
saben ya algun arte mechanica, la qual
tomada por officio cotidiano, trabajando
a la contina se puedan mantener. O
aquellos que en alguna manera se les
comunicó por su buen natural alguna
sçiençia, gramatica, rectorica, o
philosophia. Estos tales mereçian ser
escupidos y negados de su naturaleza
si dexando el exerçiçio y ocupaçion
destas sus sçiençias y artes que para
la conseruaçion de su bienauenturada
libertad les dio, si repudiada y echada
de si se lançan en las casas de los
prinçipes y ricos honbres a seruir por
salario, preçio, xornal y merçed. Con
solos aquellos no quiero al presente
hablar que el vulgo llama truhanes,
chocarreros, que tienen por offiçio
lisonjear para sacar el preçio miserable.
Que estos tales son locos, neçios,
bobos: y porque sé que en los tales ha
de aprouechar poco[1108] mi amonestaçion
dexarlos he, pues naturaleza los dexó
privados del sumo bien, que es de juiçio
y razon con que pudiessen diçernir la
verdad, y ansi pues ella los dexó por la
hez y escoria de los honbres que crió, no
la quiero con mi buen consejo al presente
repugnar ni contradezir, corrrigiendo lo
que ella a su proposito formó; y tanbien
porque estos tales son tan inutiles y
tan sin habilidad que si les quitassemos
por alguna manera este su modo de viuir
no restaua sino abrirles el sepulcro
en que los enterrar; y ansi ellos por
esta causa no les es alguna culpa ni
injuria si afrontados y vituperados de
sus señores sufren sin sentir con tal que
les paguen su xornal vilissimo y interes.
Viniendo pues al proposito de nuestra
intinçion, harto pienso que haré oy,
Miçilo, si con mi elocuençia destruyere
aquellas fuertes razones que tienen a ti
y a los semejantes _secaçes_, peruertida
y conuençida vuestra intinçion; porque
neçesariamente han de ser de doblada
efficaçia las mias, pues a las vuestras
tengo de echar de la posession y
fortaleza en que estauan señoreadas hasta
aqui, y deuo mostrar ser flacas y de
ningun valor y que de aqui adelante no
tengais los tales con qué os escusar,
encubrir y defender. Quanto a lo primero
dizes tú, Miçilo, ser tan brauo enemigo
la pobreza en el animo generoso, que por
no le poder sufrir te quieres acoger a
los palaçios y casas de los poderosos y
ricos honbres, en cuya seruidunbre te
piensas enrriquezer viuiendo por merçed,
preçio, y xornal. ¿Dizes esto, Miçilo?
MIÇILO.--Eso digo, gallo, ser ansi; y no
solo yo, pero quantos honbres en el mundo
ay.
GALLO.--Por çierto, Miçilo, ya que tienes
aborreçida la pobreza en tanta manera que
más querrias morir que en ella vibir;
yo no hallo quanto remedio os sea para
huyr della lançaros a la seruidunbre
del palaçio, ni me fatigaria mucho en
persuadir a los que esa vida seguis por
remedio de vuestra neçesidad el valor y
estima en que la propria libertad se deue
tener. Pero si yo veo por experiençia que
el palaçio no es a los tales menesterosos
sino como vn xaraue, o flaca mediçina
que algun medico da al enfermo por
entretenerle en la vida quedando sienpre
el fuego y furia[1109] de la enfermedad
en su vigor, ansi que yo no podré apobrar
vuestra opinion[1110]. ¿Si sienpre con
el palaçio queda la pobreza, sienpre la
neçesidad del reçebir, sienpre la ocasion
del pedir y tomar? Si avn en aquel estado
del palaçio nada ay _entonces_ que se
guarde, ninguna que sobre, ninguna que
se reserue, pero todo lo que se da y
que se reçibe, _todo_ es menester para
el ordinario gasto y avn sienpre falta
y nunca la neçesidad suple lo que se
reçibe[1111], por mejor se deuria tener,
Miçilo, aueros quedado en vuestra pobreza
con esperança que algun dia os alegrara
la prospera fortuna, que no auer venido
a estado y causas en que la pobreza se
conserua y cria, y avn augmenta como _es_
en la vida que por remedio escogeis. En
verdad que el que viuiendo en seruidunbre
le pareçe huyr la pobreza no puedo sino
afirmar que grandemente a sí mesmo
se engaña, pues _sienpre_ veo al tal
menesteroso y miserable y en neçesidad de
pedir, y que le den.
MIÇILO.--Yo quiero, gallo, responder
por mí y por aquellos que la neçesidad
los trae a este vibir, con los quales
comunicando muchas vezes con mucho gusto
y plazer me solian dezir los fundamentos
y razones con que apoyauan y defendian
su opinion, que a muchos oy dezir que
seguian aquella vida del palaçio porque a
lo menos en ella no se temia la pobreza,
pues que conforme a la costumbre de
otros muchos honbres trabajauan auer su
cotidiano mantenimiento de su industria
y natural soliçitud, porque ya venidos a
la vejez, quando las fuerças faltan por
flaqueza o enfermedad, esperan tener alli
en qué se poder mantener.
GALLO.--Pues veamos agora si esos dizen
la verdad. Mas antes me pareçe que con
mucho mayor trabajo ganan esos tales el
mantenimiento que quantos en el mundo
son. Porque lo que alli se gana hase
de alcançar con ruegos; lo qual es más
caro que todo el trabajo, sudor y preçio
conque en el mundo se pueda comprar.
Quanto más que avn quieren los señores
que se trabaje y se sude el salario; y
de cada dia se les augmentan dos mil
negoçios y ocupaçiones[1112] para el
cunplimiento de las[1113] quales no
basta al honbre la natural salud y buena
dispusiçion para los acabar[1114]; por
lo qual es neçesario venir a enfermedad
y flaqueza y cuando los señores[1115]
sienten a sus criados que por su
indispusiçion no los pueden seruir y
abastar a sus negoçios los despiden de su
seruiçio, casa y familia[1116]. De manera
que claramente ves ser engañados por
esa razon, pues les acarreó el palaçio
más miseria, enfermedad y trabajo,
lleuauan[1117] quando a él fueron.
MIÇILO.--Pues dime agora _tú_ gallo;
_pues_ no te pareçe que los miseros como
yo sin culpa podrian elegir y seguir
aquella vida por gozar (siquiera) de
aquel deleyte y contentamiento que da
vibir en aquellas anchas y espaçiosas
casas, habitaçion y morada de los dioses
y de sola persona real? enhastiados y
mohinos destas nuestras miserables y
ahumadas choças que más son pozilgas
de puercos que casas y habitaçion
de honbres; y ansi mouidos[1118]
someternos a su seruiçio, avnque no
se goze alli de más que de la vista
de aquellos marauillosos tesoros que
estan en aquellos suntuosos aparadores
de oro[1119] y de plata, bagillas y
tapetes y otras admirables riquezas
que entretienen al honbre con sola la
vista en deleyte y contentamiento, y avn
comiendo y beuiendo en ellos, casi en
esperança de los comer y tragar?
GALLO.--Esto es, Miçilo, lo verdadero
que primero se auia de dezir, que
es causa prinçipal que mueue a los
semejantes honbres a trocar su libertad
por seruidumbre, que es la cobdiçia y
ambiçion de solo gustar y ver las cosas
profanas, demasiadas y superfluas;
y no el ir a vuscar (como primero
deçiades) lo neçesario y conueniente a
vuestra miseria[1120], pues eso mejor
se halla[1121] en vuestras choças y
pobres[1122] casas aunque vaçias[1123]
de tesoro, pero ricas por libertad, y
esas esperanças que dezis que prometen
los señores con la conuersaçion de su
generosidad, digo que son esperanças
vanas, y de semejante condiçion que
las promesas con que el amante mançebo
entretiene a su amiga, que nunca le falta
vna esperança que la dar de algun suçeso,
o herençia que le ha de venir, porque la
vanidad de su amor, no piensa poderla
conseruar sino con la vana esperança
de que algun tienpo[1124] ha de tener
grandes tesoros que la dar, y ansi ambos
dos confiados de aquella vanidad llegan
a la vejez mantenidos de solo el deleyte
que aquella vana esperança les dio,
abiertas las bocas hasta el morir, y se
tienen estos por muy satisfechos porque
gozaron de vn contentamiento que les
entretubo el viuir, avnque con trabajo
y miseria. Desta manera se an los que
viben en el palaçio, y avn _es_ de mejor
condiçion la esperança destos miseros
amantes que la de que se sustentan los
que viuen de salario y merçed, porque
aquellos permaneçen en su señorio y
libertad, y estos no. Son como los
compañeros de Ulixes, que transformados
por Cyrçes en puercos rebolcandose en
el suçio çieno estimauan en más gozar
de aquel presente deleyte y miserable
contentamiento que ser bueltos a su
humano natural.
MIÇILO.--¿Y no te pareçe, gallo, que es
gran feliçidad y cosa de gran[1125]
estima y valor tener a la contina
comunicaçion y familiaridad con ylustres,
generosos prinçipes y señores, aunque del
palaçio no se sacasse otro bien ni otro
prouecho, ni otro interes?
GALLO.--Ha, ha, ha.
MIÇILO.--¿Y de qué te ries, gallo?
GALLO.--Porque nunca oí cosa más digna
de reyr. Porque yo no ternia por cosa
más vana que comunicar y asistir al
Rey más prinçipal que en el mundo ay,
si otro interes no se sacasse de alli:
¿pues no me sería igual trabajo en la
vida que auer de guardar tanto tienpo
aquel respeto, aquel sosiego y asiento,
miramiento y seueridad que se deue tener
ante la presençia y acatamiento de la
gran magestad del Rey? Agora, pues que
emos tratado de las causas que les
traygan a estos a vibir en tal estado
de seruidunbre[1126], vengamos agora a
tratar los trabajos, afrentas y injurias
que padeçen para ser por los señores
elegidos en su seruiçio, y para ser
preferidos a otros que estan oppuestos
con el mesmo deseo al mesmo salario; y
tanbien veremos lo que padeçen en el
proçeso de aquella miserable vida, y
al[1127] fin en que acaban[1128]. Quanto
a lo primero es neçesario que si has
de entrar a viuir con algun señor, que
vn dia y otro vayas y vengas con gran
continuaçion su casa, y que nunca te
apartes de sus vmbrales y puerta, aunque
te tengan por enojoso y importuno, y
aunque con el rostro y con el dedo te lo
den a ententer, y aunque te den con la
puerta en los ojos no te has de enojar,
mas antes has de disimular, y comprar
con dineros al portero la memoria de
tu[1129] nonbre, y que al llegar a la
puerta no le seas importuno. Demas desto
es nesçesario que te vistas de nueuo con
más sumptuosidad y costa que lo sufren
tus fuerças conforme a la magestad[1130]
del señor que pretendes[1131] seruir.
Para lo qual conuiene que, o vendas
tu hazienda[1132], o te empeñes para
delante pagar del salario[1133] si al
presente no tienes qué vender, y con
esto has de vestirte del color y corte
que sepas que más vsas o le aplaze al
señor[1134] porque en cosa ninguna no
discrepes ni passes su voluntad, y
tanbien has de mirar que le acompañes
con gran cordura do quiera que fuere,
y que mires si has de yr adelante, o
detrás: en que lugar, o mano. Si has de
yr entre los prinçipales, o con la trulla
y comunidad de familia por hazer pompa
y aparato de gente; y con todo esto has
de sufrir con paçiençia aunque passen
muchos dias sin que _tu amo_ te quiera
mirar a la cara, ni echarte de ver, y
si alguna vez fueres tan dichoso que te
quisiere mirar, si te llamare y te dixere
qualquiera cosa que él quisiere, o se
le viniere a la boca, entonçes verás te
cubrir de vn gran sudor, y tomarte vna
gran congoja, que se te çiegan los ojos
de vna súbita turbaçion, prinçipalmente
quando ves los que estan al rededor que
se ryen viendo tu perplegidad y que mudo
no sabes qué dezir. En tanta manera
que a vna cosa que acaso te pregunta
respondes vn gran disparate por verte
cortado, lleno de empacho[1135]. Y a
este embaraço de naturaleza llaman los
virtuosos que delante estan verguença, y
los desuergonçados lo llaman temor[1136]
y los maliçiosos dizen que es neçedad
y poca esperençia; y tú, miserable,
quando has salido tan mal desta primera
conuersaçion de tu señor quedas tan
mohino y acobardado que de descontento te
aborreçes, y despues de auerte fatigado
muchos dias y _auer_ passado muchas
noches sin sueño con cuydado de asentar
y salir con tu intinçion y quando ya has
padeçido mil tormentos y aflicçiones,
injurias y afrentas, y no por alcançar
vn reyno en posesion, o vna çiudad,
sino solamente vn pobre salario de
çinco mil marauedis, ya que algun buen
hado te faboreçio, al cabo de muchos
dias vienen a informarse de ti y de tu
habilidad[1137], y esta esperiençia que
de tu persona[1138] se haze no pienses
que le es poca vfaneza y presunçion
al[1139] señor, porque le es gran gloria
quererse seruir[1140] de honbres cuerdos
y habiles[1141] para qualquiera cosa
que se les encomiende; y avn te has
de aparejar que han de hazer examen y
informaçion de tu vida y costunbres.
¡O desuenturado de ti! que congojas te
toman quando piensas si por maliçia de
vn ruyn vezino que quiera informar de ti
vna ruyn cosa, o que quando moço passó
por ti alguna liuiana flaqueza, y por
no te ver auentajado, por tener enuidia
de tus padres, o linaje informa mal de
ti, por lo qual estás en ventura, de ser
desechado y excluido; y tanbien como
acaso tengas algun opositor que pretenda
lo que tú y te contradiga, es neçesario
que con toda su diligencia rodee todas
las cabas y muros por donde pueda
contraminar y abatir tu fortaleza.
Este tal ha de examinarte la vida y
descubrirte lo que esté muy oculto
y enterrado por la antigüedad del
tienpo[1142] y sabida alguna falta, o
miseria, ha de procurar con toda su
industria porque el Señor lo sepa. Que
tengo por mayor el daño que resulta
en tu persona saber el señor tu falta
verdadera, o impuesta, que no el prouecho
que podra resultar de seruirse de ti
todos los dias de su vida. Considera
¡o Miçilo! al pobre ya viejo y barbado
traerle en examen _su cordura_, _su
linaje_, _costunbres y ser_; de lo que ha
estudiado, qué sabe, qué ha aprendido;
y si estaua en opinion de sabio hasta
agora, y con ello cunplia, agora ha de
mostrar lo que tiene verdadero. Agora,
pues, pongamos que todo te suçeda bien
y conforme a tu voluntad. Mostraste
tu discreçion y habilidad[1143] y tus
amigos, vezinos y parientes todos te
faboreçieron y informaron de ti bien. El
señor te reçibio; la muger te açepto;
y al mayordomo despensero y ofiçiales
y a toda la casa plugo con tu venida.
En fin vençiste. ¡O bienauenturado
vençedor[1144] de vna gran vitoria!;
mereçes ser coronado como a trihunfador
de vna antigua Olinpia[1145], o que
por ti se ganó el reyno de Napoles o
pusiste sobre el muro la vandera en la
Goleta. Razon es que reçibas el premio
y corona igual á tus méritos, trabajos
y fatigas. Que de aqui adelante vibas
descansado, comas y bebas sin trabajo
de la abundançia del señor, y como
suelen dezir, de oy más duermas a
pierna tendida. Mas ante todo esto es
al reues. Porque de oy más no has de
sosegar a comer ni a beber. No te ha
de vagar, dormir ni pensar vn momento
con oçio en tus proprias miserias[1146]
y neçesidades; porque sienpre has de
asistir a tu señor, a tu señora, hijos
y familia. Sienpre despierto, sienpre
con cuydado, sienpre soliçito de agradar
más a tu señor, y quando todo esto
huuieres hecho con gran cuydado, trabajo
y soliçitud te podrá dezir tu señor que
heziste lo que eras obligado, que para
esto te cogio por su salario y merçed,
porque si mal siruieras te despidiera y
no te pagara, porque él no te cogio para
holgar. En fin mil cuydados, trabajos
y pasiones, desgraçias y mohinas te
suçederan de cada dia en esta vida
de palaçio; las quales no solamente
no podra sufrir vn libre y generoso
coraçon exerçitado en vna[1147] virtuosa
ocupaçion, o estudio de buenas letras,
pero aun no es de sufrir de alguno
que por pereza, cobdiçia y ambiçion
desee comunicar aquellas grandeças y
sumptuosidades agenas que de si no le
dan algun otro interes más que[1148]
verlas con admiraçion sin poderlas
poseer. Agora quiero que consideres la
manera que tienen estos señores para
señalar el salario que te han de dar en
cada vn año por tu seruiçio. El procura
que sea a tienpo y a coyuntura y con
palabras y maneras que sean tan poco que
_si puede_ casi le siruas de valde, y
pasa ansi que ya despues de algunos dias
que te tiene asegurado y que a todos tus
parientes y amigos y a todo el pueblo
has dado a entender que le sirues ya,
quando ya siente que te tiene metido
en la red y muestras estar contento y
hufano y que preçias de le seruir, vn dia
señalado, despues de comer hazete llamar
delante de[1149] su muger y de algunos
amigos iguales a él en edad, auariçia y
condiçion, y estando sentado en su[1150]
silla como en teatro, o tribunal,
limpiandose con vna paja los dientes
_hablando_ con gran grauedad y seueridad
te comiença a dezir. Bien has entendido,
amigo mio, la buena voluntad que emos
tenido a tu persona, pues teniendote
respeto te preferimos en nuestra compañia
y seruiçio a otros muchos que se nos
ofreçieron y pudieramos reçebir. Desto,
pues, has visto por esperiençia la verdad
no es menester agora referirlo aqui, y
ansi por el semejante tienes visto el
tratamiento, orden y ventajas que en
estos dias has tenido en nuestra casa
y familiaridad. Agora, pues, resta que
tengas cuenta con nuestra llaneza, poco
fausto, que conforme a la pobreza de
nuestra renta viuimos recogidos, humildes
como çiudadanos en ordinario comun. De
la mesma manera querria que subjetasses
el entendimiento a viuir con la mesma
humildad, y te contentasses con aquello
poco que por ti podemos hazer del salario
comun[1151], teniendo antes respeto al
contentamiento que tu persona terna de
seruirme a mí, por[1152] nuestra buena
condiçion, trato y familiaridad; y
tambien con las merçedes, prouechos y
fabores que andando el tienpo te podemos
hazer. Pero razon es que se te señale
alguna cantidad de salario y merçed, y
quiero que sea lo que te pareçiere a
ti. Di lo que te pareçera, porque por
poco no te querria desgraçiar. Esto todo
que tu señor te ha dicho te pareçe tan
gran llaneza y fabor que de valde estás
por le seruir, y ansi enmudeçes vista
su liberalidad; y porque no ve que no
quieres dezir tu pareçer soys conçertados
que lo mande vno de aquellos que estan
alli viejos, auarientos, semejantes y
criados de la moçedad con él. Luego el
terçero te comiença a encareçer la buena
fortuna que has auido en alcançar a
seruir tan valeroso señor. El qual por
sus meritos y generosidad todos quantos
en la çiudad ay le desean seruir y tú te
puedes tener por glorioso, pues todos
quedan enuidiosos[1153] deseando tu mesmo
bien; avnque[1154] los fabores y merçedes
que te puede cada dia hazer son bastantes
para pagar qualquiera seruiçio sin alguna
comparaçion, porque parezca que so color
y titulo del salario te pueda[1155]
mandar, reçibe agora çinco mil maravedis
en cada vn año con tu raçion; y no hagas
caudal desto que en señal de açeptarte
por criado te lo da para vnas calças y
vn jubon, con protestaçion que no parará
aqui, porque más te reçibe a titulo
de merçed, debajo del qual te espera
pagar; y tú confuso sin poder hablar lo
dexas ansi, arrepentido mil vezes de
auer venido a le seruir, pues pensaste
a trueque de tu liberdad remediar con
vn razonable salario _toda_ tu pobreza
y neçesidades con las quales te quedas
como hasta aqui, y avn te ves en peligro
que te salgan más. Sy dizes que te den
más, no te aprouechará y dezirte han
que tienes ojo a solo el interes y
que no tienes confiança ni respeto al
señor; y avnque ves claro tu daño no te
atreues[1156] despedir, porque todos
diran que no tienes sosiego ni eres
para seruir vn señor ni para le sufrir;
y si dixeres el poco salario que te
daua, injuriaste, porque diran que no
tenias meritos para más. Mira batalla
tan miserable y tan infeliz. ¿Que harás?
Neçesitaste a mayor neçesidad; pues por
fuerça has de seruir confiado solo de la
vana esperança de merçed, y la mayor es
la que piensa la que te haze en se seruir
de ti, porque todos estos señores tienen
por el prinçipal articulo de su fe, que
los hizo tan valerosos su naturaleza,
tan altos, de tanta manifiçençia y
generosidad que el soberano poder afirman
tenersele[1157] vsurpado. Es tanta su
presunçion que les paraece que para solos
ellos y para sus hijos y desçendientes
es poco lo que en el mundo ay, y que
todos los otros honbres que en el mundo
viben son estiercol, y que les basta
solo pan que tengan qué comer, y el sol
que los quiera alunbrar, y la tierra que
los quiera tener sobre sí; y teniendo
ellos diez y veynte[1158] cuentos de
renta y más, no les pareçe vn marauedi:
y si hablan de vn clerigo que tiene vn
beneffiçio que le renta çien ducados,
o mil, santiguanse con admiraçion: y
preguntan a quien se lo dize si aquel
beneffiçio tiene pie de altar; qué puede
valer; y muy de veras tienen por opinion
que para ellos solos hizo naturaleza
el feysan, el francolin, el abutarda,
_gallina_ y perdiz y todas las otras aues
preçiadas, y tienen muy por çierto que
todo hombre es indigno de lo comer. Es,
en conclusion, tanta su[1159] soberuia
y ambiçion _destos_ que tienen por muy
aueriguado que todo honbre les deue a
ellos salario por quererse dellos seruir;
ya que has visto como eligen los hombres
a su proposito, oye agora cómo se han
contigo en el discurso de tu seruiçio.
Todas sus promesas verás al reues, porque
luego se van hartando y enhadando de ti,
y te van mostrando con su desgraçia y
desabrimiento que no te quieren ver, _y_
procuran dartelo a entender en el mirar
y hablar y en todo el tratamiento de
tu persona. Dizen que veniste tarde al
palaçio y que no sabes seruir y que no
ay otro hombre del palaçio sino el que
vino a él de su niñez. Si tiene la mujer
o hija moça y hermosa, y tú eres moço y
gentil hombre tiene de ti zelos, y vibe
sobre auiso recatandose de ti: mirate a
las manos, a los ojos, a los pies. Mandan
al mayordomo que te diga vn dia que no
entres en la sala y comunicaçion del
señor, y otro dia _te_ dize que ya no
comas en la mesa de arriba, que te bajes
abajo al tinelo a comer, y si porfias
por no te injuriar mandan al paje que
no te dé silla en que te asientes, y
tu tragas destas injurias dos mil por
no dar al vulgo mala opinion de ti.
¡Quanta mohina y pesadumbre reçibes en
verte ansi tratar! y ves la nobleza de
tu libertad trocada por vn vil salario
y merçed. Verte llamar cada hora criado
y sieruo de tu señor. ¿Qué sentira tu
alma quando te vieres tratar como a
más vil esclauo que dineros costó? Que
criado y sieruo te han de llamar; y no
te puedes consolar con otra cosa sino
con que no naçiste esclauo, y que cada
dia te puedes libertar si quisieres,
sino que no lo osas hazer porque ya
elegiste por vida el seruir, y quando
ya el mundo y tu mal hado te ven ya
desabrido y medio desesperado, o por
manera de piedad, o por te entretener y
prendarte para mayor dolor, date vn çevo
muy delicado, vna dieta cordial como a
honbre que está para morir, y suçede que
se van los señores vn dia a holgar a vna
huerta, o romeria, mandan aparejar la
litera en que vaya la señora y auisan a
toda la gente que esté a punto, que han
todos de caualgar; _y_ quando está a
cauallo el señor y la señora está en la
litera, mandate la señora a gran priesa
llamar. ¿Que sentira tu alma quando
llega el paje con aquel fabor? Estás en
tu cauallo enjaezado a toda gallardia
y cortesania, y luego partes con vna
braua furia por ver tu señora qué te
quiere mandar[1160]. Y ella haziendose
toda pedaços de delicadeça y magestad te
comiença a dezir: Miçilo, ven acá; mira
que me hagas vna graçia, vn soberano
seruiçio y plazer. Haslo de hazer con
buena voluntad, porque tengo entendido de
tu buena diligençia y buena inclinaçion
que a ti solo puedo encomendar vna cosa
tan amada de mi[1161], y de ti solo se
puede fiar. Bien has visto quanto _yo_
amo a la mi armenica perrica graçiosa;
está la miserable preñada y muy çercana
al parto, por lo qual no podre sufrir que
ella se quede acá. No la oso fiar[1162]
destos mal comedidos criados que avn de
mi persona no tienen cuydado, quanto
menos se presume que ternan de la
perrilla, avnque saben que la amo como a
mí. Ruegote mucho que la traigas en tus
manos delante de ti con el mayor sosiego
que el cauallo pudieres lleuar, porque
la cuytada no reçiba algun daño en su
preñez; y luego el buen Miçilo reçibe
la perrilla encomendada a su cargo de
lleuar, porque casi lloraua su señora
por se la encomendar, que nunca a las
tales se les ofreçe fabor que suba de
aqui. ¡Qué cosa tan de reyr será ver
vn escudero gallardo, graçioso, o a vn
honbre honrrado de barba larga y grauedad
lleuar por medio de la çiudad vna perrica
miserable delante de sí, que le ha de
mear y ensuçiar sin echarlo él de ver! y
con todo esto quando se apean y la señora
demanda su armenica no le faltará alguna
liuiana desgraçia que te poner por no te
agradeçer el trabajo y afrenta que por
ella pasaste. Dime agora, Miçilo, ¿quál
hombre ay en el mundo por desuenturado
y miserable que sea, que por ningun
interes de riqueza ni tesoro que se le
prometa, ni por gozar de grandes deleytes
que a su imaginaçion se le antojen auer
en la vida del palaçio, trueque la
libertad, bien tan nunca bastantemente
estimado de los sabios, que dizen que
no ay tesoro con que se pueda comparar;
y viban en estos trabajos, vanidades,
vurlerias y verdaderas niñerias del mundo
en seruidumbre y captiuerio miserable?
¡Quál será, si de seso totalmente no
está pribado, y mira sienpre con ojos de
alinde las cosas, con que todas se las
hazen muy mayores sin comparaçion? ¿Quién
es aquel que teniendo algun offiçio, o
arte mecanica, avnque sea de vn pobre
çapatero como tú, que no quiera más con
su natural y propria libertad con que
naçio ser señor y quitar y poner en su
casa conforme a su voluntad, dormir,
comer, trabajar y holgar quando querra,
antes que a voluntad agena viuir y
obedeçer?
MIÇILO.--Por çierto, gallo, conuençido
me tienes a tu opinion por la efficaçia
de tu persuadir, y ansi digo de hoy más
que quiero más vibir en mi pobreza con
libertad que en los trabajos y miserias
del ageno seruiçio viuir por merçed.
Pero pareçe que aquellos solos seran de
escusar, a los quales la naturaleza puso
ya en edad razonable y no les dio offiçio
en que se ocupar para se mantener. Estos
tales no pareçe que seran dignos de
reprehension si por no padeçer pobreza y
miseria quieren seruir.
GALLO.--Miçilo, engañaste; porque esos
muchos más son dignos de reprehension,
pues naturaleza dio a los honbres muchas
artes y offiçios en que se puedan
ocupar, y a ninguno dexó naturaleza sin
habilidad para los poder aprender; y
por su oçio, negligençia y viçio quedan
torpes y neçios y indignos de gozar del
tesoro inestimable de la libertad; del
qual creo que naturaleza en pena de su
negligençia los privó; y ansi mereçen
ser con vn garrote vivamente castigados
como menospreçiadores del soberano bien.
Pues mira agora, Miçilo, sobre todo, el
fin que los tales han. Que quando han
consumido y empleado en esta suez y vil
trato _la flor de_ su edad, ya que estan
casi en la vejez, quando se les ha de dar
algun galardon, quando pareçe que han de
descansar, que tienen ya los miembros por
el seruiçio contino inhabiles para el
trabajo; quando tienen obligados a sus
señores a alguna merçed, no les falta vna
brizna, vna miserable ocasion para le
despegar de sí. Dize que por tener grande
edad le perdio el respeto que le deuia
como a señor. O que le trata mal sus
hijos; o que quiere mandar más que él; y
si eres moço leuantate que te le quieres
echar con la hija, o con la muger; o que
te hallaron hablando con vna donzella de
casa en vn rincon. De manera que nunca
les falta con que infame y miserablemente
los echar, y avn sin el salario que
siruio, y donde penso el desuenturado del
sieruo que auia proueydo a la pobreza y
neçesidad en que pudiera venir se ofreçio
de su voluntad a la causa y ocasion de
muy mayor, pues echado de aquellas agenas
casas viene forçado al hospital. Alli
viejos los tales y enfermos y miserables
los dan de comer y beber y sepoltura por
limosna y amor de Dios. Resta agora,
Miçilo, que quieras considerar como
cuerdo y auisado animo todo lo que te
he representado aqui, porque todo lo
esperimenté y passó por mí. No çeues ni
engañes tu entendimiento con la vanidad
de las cosas desta vida, que talmente
suelen engañar, y mira bien que Dios y
naturaleza a todos crian y produçen con
habilidad y estado de poder gozar de
lo bueno que ella crió, si por nuestro
apetito, oçio y miseria no lo venimos a
perder, y de aqui adelante contentate con
el estado que tienes, que no es çierto
digno de menospreçiar.
MIÇILO.--¡O gallo bienauenturado! que
bienauenturado me has hecho oy, pues
me has auisado de tan gran bien; yo te
prometo nunca serte ingrato a benefiçio
de tanto valor. Solo te ruego no me
quieras desamparar que no podre viuir sin
ti; y porque es venido el dia huelga,
que quiero abrir la tienda por vender
algun par de çapatos de que nos podamos
mantener oy.
_Fin del deçimo nono canto del gallo._