_Que pone como fue trasformado de Dionisio
en Epulon el rico y cuanto trabajo tiene
uno en ser rico y lo que le sucedio._
GALLO.--Mira, mi amo Micillo, yo no hago
caudal en el nombre, llámame como mas
te placerá. Sabras que despues de poco
tiempo que fui Dionisio vine á ser un
rico de Siria llamado Epulon el rico,
de cuyo desasosiego y trabajo te quiero
ahora decir. Yo fue hijo de padres muy
ricos; yo ansi por herencia, como por
la gran contratacion sobrepijé en el
poseer muy mayores tesoros que ellos,
por lo cual fue muy estimado del pueblo
y todos me deseaban servir; hacianme
gran veneracion con gran reverencia; no
habia noble que en estima se me pensase
igualar; tenia grandes vajillas de plata,
vasos de oro para me servir en el comer;
hacia grandes convites y banquetes á
mis amigos por hacer gran fama de mi;
servianse con gran aparato de pajes muy
graciosamente ataviados los manjares;
en mucha copiosidad aquellos potages y
salsas en perfeccion; asalariaba grandes
cocineros examinados en su arte que
supiesen gran diversidad de los guisados
como para un rey; mientras comia tenia
gran diversidad de música, de cantores
é instrumentos que daban mucho deleite;
bebia las aguas destiladas y cocidas
y los vinos puestos á infriar, muy
acompañado de juglares y chocarreros que
me daban á los convidados mucho placer.
Despues de haber comido jugaba todo el
dia grandes cantidades de moneda por me
solazar; ataviabame muy suntuosamente;
tenia muy poderosos cavallos; iba á caza
de altaneria y de galgos; mas ¡ay de
mi! que Dios sabe con qué ánimo hacia
yo estas profanidades, que del alma me
salia cada pequeña moneda que se gastaba,
porque si me esforzaba á lo hacer era
por los que á mi se allegaban por dar de
mi buena fama, que escondido donde no me
podian ver en mi casa con mis familiares
y apaniguados esforzábame á pasar con
un misero potaje de miseras lentejas
y aunque en él no habia para todos
poder comer, siempre andaba amarillo y
pensativo como se me gastaba lo que con
tanto trabajo habia adquerido yendo á
las ferias de todo Egito e Palestina y
aun á las de Grecia por convenir con
los tratantes y mercaderes y con los
deudores á quien con grandes intereses y
usuras yo prestaba mi moneda; venia por
los caminos y por el mar aventurando mi
persona y hacienda á los cosarios que me
robasen y me quitasen la vida, sufriendo
las crueles tempestades que cada hora
me ponian en peligro de me perder;
no osaba dar á ningun mendigo un solo
cornado pensando de me venir empobrecer;
pesábame con grandisimo dolor en pensar
que con la muerte lo habia de dejar. Si
préstamos ó tributos se habian de dar al
Emperador yo habia de ser el primero; si
guerra habia en la provincia ó que Roma
las quisiese tener yo habia de ir allá y
aun habia de llevar lanzas á mi costa y
mension; en todo esto pasaba en el campo
la misera vida que pasan los soldados y
suelen pasar en el campo de la guerra.
Temia siempre si mi hacienda que habia
dejado soterrada pensando que si me la
hallaban quedaria pobre y si moria sin
que supiesen donde estaba pesábame pensar
que se habia de perder. Pues venido á
mi patria y no sin congoja y dolor,
venida la noche, cuando todos estaban
en silencio y quietud, levantabame yo y
abria las huesas adonde tenia el tesoro
enterrado y en una mesa comenzabalo á
contar y mirandolo me pesaba porque lo
poseia, pues en conservarlo me daba tanta
congoja y dolor, y despues de vuelto á
la tierra no podia dormir considerando
si estaba seguro allí, si los cofres en
que estaba la plata y aparador los podian
hurtar; en viendo un raton ó una mosca
luego saltaba de la cama pensando que
ladrones me hurtaban y robaban; voceaba
con gran priesa y espanto y levantada mi
gente decianme denuestos é injurias, que
aun agora con ser gallo no los querria
sufrir, llamabanme abariento rixoso
miserable y que ellos mismos me robarian
con enojo de mi misera abaricia, dezian
que no querian serbirme y tenian mucha
razon porque muchas noches los azia
lebantar cinco y seys vezes que no los
dexaba dormir: ¿Quién contaria agora,
Micillo, por orden los sobresaltos, las
malas comidas y bebidas que yo pasé?
Hallarias de verdad que son los ricos
verdaderos infelices sin algun descanso
ni plazer porque se les va la gloria
y el descanso por otros albañares de
asechanzas que no se paresce, ladrillados
por encima con lisonjas. E quánto mejor
duerme el pobre que no el que tiene de
guardar con solicitud lo que con trabajo
ganó y con dolor de lo dejar. El amigo
del pobre será berdadero y el del rico
simulado y fingido, el pobre es amado
por su persona y el rico por su azienda,
nunca el rico oye verdad, todos le
dizen lisonjas y todos les maldizen en
ausencia por la enbidia que tienen á su
posesion. Con gran dificultad allarás en
el mundo un rico que no confiese que le
será mejor estar en su mediano estado e
en esta pobleza, porque en la berdad las
riquezas no hazen rico sino oqupado, no
hazen Señor, sino mayordomo, y más son
siervos de sus riquezas y ellas mesmas
les acarrean la muerte, quitan el plazer,
borran las buenas costumbres; ninguna
cosa es tan contraria del sosiego y buena
bida quel guardar y arquerir tesoros y
habellos de conservar. Gran trabajo es
sobre todo ver el honbre veynte hyjos
alredor de si de contino pregon á Dios
que yo me aya de morir porque ellos se
entreguen y hereden mi posesion. Pues
sobre todos mis males te quiero contar
los trabajos que pasé despues.