Solo esperaba una imprudencia de Filipo. Temía y contemplaba a los
olintios, cuando de repente se le ha visto acercarse a sus murallas a
distancia de cuarenta estadios (más de legua y cuarto). Le han enviado
diputados, pero él les ha respondido: «Preciso es que salgáis de la
ciudad o yo de la Macedonia».
Se dice que a su llegada han huido, ¿pero como podrá pasar aquellos
muros, fortificados por el arte y defendidos por un ejército entero?
No, jamás hubiese emprendido esta expedición si no estuviese cierto
del buen éxito, o si no hubiese creído ganarlo todo de una embestida.
El resultado ha excedido a nuestras esperanzas: pronto sabréis que el
poder y la gloria de Filipo se han estrellado contra las murallas de
Olinto.