944
"Vos, porque sos ecetuao,
ya te querés sulevar;
no vinistes a votar
cuando hubieron eleciones;
no te valdrán ececiones:
¡yo te voy a enderezar!"
945
Y a éste por este motivo
y a otro por otra razón,
toditos, en conclusión,
sin que escapara ninguno,
jueron pasando uno a uno
a juntarse en un rincón.
946
Y allí las pobres hermanas,
las madres y las esposas
redamaban cariñosas
sus lágrimas de dolor;
pero gemidos de amor
no remedian estas cosas.
947
Nada importa que una madre
se desespere o se queje,
que un hombre a su mujer deje
en el mayor desamparo;
hay que callarse, o es claro
que lo quiebran por el eje.
948
Dentran despúes a empeñarse
con este o aquel vecino;
y, como en el masculino,
el que menos corre, vuela,
deben andar con cautela
las pobres, me lo imagino.
949
Muchas al Juez acudieron,
por salvar de la jugada;
el les hizo una cuerpiada,
y, por mostrar su inocencia,
les dijo: "Tengan pacencia
pues yo no puedo hacer nada."
950
Ante aquella autoridá
permanecían suplicantes,
y, después de hablar bastante,
"Yo me lavo"; dijo el Juez,
"Como Pilatos los pies:
esto lo hace el Comendante."
951
De ver tanto desamparo
el corazón se partía;
había madre que salía
con dos; tres hijos o más,
por delante y por detrás,
y las maletas vacías.
952
"¿Dónde irán?", Pensaba yo,
"¿a perecer de miseria?
Las pobres, si de esta feria
hablan mal, tienen razón;
pues hay bastante materia
para tan justa aflición."