932
Después de muy pocos días,
tal vez por no dar espera
y que alguno no se juera,
hicieron citar la gente,
pa riunir un contingente
y mandar a la frontera.
933
Se puso arisco el gauchaje:
la gente está acobardada;
salió la partida armada
y trujo como perdices
unos cuantos infelices
que entraron en la voltiada.
934
Decía el ñato con soberbia:
"¡Esta es una gente indina!
Yo los rodié a la sordina:
no pudieron escapar;
y llevaba orden de arriar
todito lo que camina."
935
Cuando vino el Comendante
dijeron: "¡Dios nos asista!"
Llegó les clavó la vista
(yo estaba haciendome el zonzo);
le echó a cada uno un responso
y ya lo plantó en la lista.
936
"¡Cuadráte!", Le dijo a un negro.
"Te estás haciendo el chiquito,
cuando sos el más maldito
que se encuentra en todo el pago.
Un servicio es el que te hago,
y por eso te remito."