Un abuso de confianza.--Juicio contra Bolívar y Mariño por su
ausencia.--Destitucion del Libertador--Nuevo asedio de Maturin.
--Derrotas de Morales.--Muerte de Bóves.--La adversidad persigue
á los republicanos.--Maturin cae en manos de Morales.--Triste fin de
Ribas.--Ventajas de las armas españolas.--Entrevista de Urdaneta y
Bolívar.--Este se presenta á dar cuenta de su conducta al gobierno y es
bien acogido.--Conquista de Santa Fé de Bogotá.--Conflictos de Bolívar
con el gobernador de Cartagena.--Consecuencias de la rebeldia.--Retirase
el Libertador á Jamaica.--Cartagena es tomada por Morillo.--Nuevos
derramamientos de sangre.--La república parece haber tocado á su
fin.--Sucesos de Margarita.--Bolívar amenazado por el puñal de un
traidor.--Preparativos hechos por Brion.
La desgracia no habla cesado aun de afligir y poner á prueba el noble
amor del heróico patricio; no habia cesado aun de acrisolar con el fuego
de los mas rudos tormentos su lealtad y su constancia; aun no habia
descargado sobre su cabeza el mayor y mas formidable de sus golpes. Una
nueva defeccion, hija de la tentadora codicia, vino á cortar las alas á
su patriótica y halagüeña esperanza. Las riquezas que llevaba
embriagaron el avaro corazon de Bianchi, y con el mayor cinismo declaró
á Bolívar que estaba dispuesto á despojarle, lo cual habria verificado
por completo si las vivas reclamaciones de los portadores de aquel
tesoro, destinado á comprar la libertad de la América del Sud, no
hubieran conseguido que, avistando la Margarita, el desleal marino les
cediese una parte muy pequeña de las alhajas y dos buques de su
escuadrilla para que guiasen á Cartagena; pero desbaratados sus planes
se dirigieron hácia Carúpano y desembarcaron en este punto el 5 de
Setiembre.
Pero otra nueva desventura les esperaba alli. Durante su ausencia los
jefes militares de la provincia los juzgaron como traidores; y por haber
abandonado el ejército, este era su juicio, se dió un decreto de
proscripcion contra ellos, y Ribas y Piar habian merecido los dos
primeros cargos militares. Ribas se presentó en Carúpano el dia
siguiente á la llegada de Bolívar y Mariño; puso preso á este, y dejó
libre, pero destituido, al noble cuanto desgraciado _Libertador_. Sin
embargo, por uno de esos actos inexplicables en los hombres, por uno de
esos caprichos de la suerte, el mismo que acababa de robarles se
presentó en actitud amenazadora á protegerlos; y habiéndolos reclamado
enérgicamente á Ribas, les prestó auxilios y partieron para Cartagena
el dia 8, mas dispuestos que nunca á sacrificarse por su patria.
Por este mismo tiempo, con cerca de 6.500 hombres, Morales se presentaba
delante de Maturin é intimaba la rendicion, ofreciendo una honrosísima
capitulacion á los que defendian este punto; pero el pueblo maturinense
reproducia otra vez sus antiguas palabras, diciendo con entereza: _"Que
preferia el exterminio á la esclavitud."_ Bermudez tenia á su lado al
leal Pedro Zaraza, al sumiso y valiente Cedeño, al activo José Tadeo
Monágas, á otros distinguidos jefes, 1.000 ginetes y como unos 300
infantes, todos ellos valientes, todos buenos patricios.
Grande fué la victoria que Bermudez alcanzó sobre Morales, á pesar de la
superioridad numérica de las fuerzas mandadas por este, en la batalla
que le presentó el dia 12 de Setiembre. Despues de haberle muerto mas de
2.000 hombres, cogiéndole hasta 900 prisioneros, se hizo dueño de 2.100
fusiles, 6.000 bestias de carga, 700 caballos con sus monturas, mas de
150.000 cartuchos, gran número de reses y, otras provisiones de boca,
sin otro sacrificio por su parte que el de 75 muertos y unos 120
heridos. El jefe español huyó á Urica con la gente que le quedaba para
esperar alli á Bóves.
Llegó este general algunos dias despues, y el 5 de Diciembre sus fuerzas
y las de Morales derrotaban cerca de Urica á Ribas y Bermudez. Cara
costó esta victoria al general en jefe español, pues Morales recogió su
cadáver en el campo de batalla, mientras los jefes republicanos, casi
solos, de alli á poco tiempo regresaron á Maturin. No era solo esta la
derrota que tenian que llorar los partidarios de la independencia
americana, pues otras muchas iban experimentando por su division de
pareceres, altivas presunciones é indigna insubordinacion los caudillos
defensores de la libertad en la parte oriental de Venezuela.
Inútil fué la resistencia que en Maturin pudieron oponer á Morales los
que escaparon con vida de la última refriega. El nuevo general del
ejército español, por tal le reconoció su oficialidad, llevándolo todo á
sangre y fuego, degolló sin piedad y sin distincion de edad ni de sexo á
los leales maturinenses. Bermudez se refugió con menos de 200 hombres
en las montañas del Tigre; Ribas, en compañia de unos pocos, suponiendo
encontrar á Urdaneta, se encaminó hácia la comarca de Barquisimeto.
Apresado este valeroso guerrero mientras dormia en los montes de
Tamanaco, su cabeza, con el mismo gorro frigio que constantemente solia
usar, fué llevada á Carácas en una jaula de hierro y expuesta al público
sobre el camino de la Guaira.
En el curso del último mes de aquel año se hizo dueño Morales de toda la
parte oriental, y su escuadrilla bloqueó las costas desde Irapa á
Trinidad, impidiendo la huida á los patriotas. Sometido tambien al
propio tiempo el occidente venezolano por las armas de España, Urdaneta
se puso bajo la proteccion de la Nueva-Granada, esperando adquirir
noticias algun dia de la reaparicion de Bolívar. Vióle con efecto en
Pamplona, y le dejó camino de Tunja, á donde se dirigia para dar cuenta
de su conducta al gobierno general, con ánimo tranquilo y lleno como
siempre de su franca lealtad y de su nunca abatido entusiasmo.
El gobierno le acogió benévolamente, aprobó todos sus actos, y como
prueba de su cabal conviccion y confianza, le encargó tomar á Bogotá, lo
que realizó el 12 de Diciembre, concediendo á los vencidos una
capitulacion honrosa. Esta ciudad fué desde luego asiento del gobierno,
que ordenó al ilustre caraqueño descendiese el Magdalena para obrar
contra Santa Marta, y este partió al frente de la division de Urdaneta,
reforzada por algunos reclutas granadinos. La sumision de Santa Fé de
Bogotá trajo consigo el reconocimiento por las provincias del Congreso
reunido en Tunja para juzgar á Bolívar, y un nuevo esfuerzo para
establecer un gobierno constitucional.
A fin de facilitar el buen resultado de la empresa, fué autorizado
Bolívar á tomar en los arsenales de Cartagena algunos cañones y cuanto
al intento necesitare; pero el jefe que mandaba en aquella plaza se negó
á ello, y entonces se vió en el caso de sitiar á sus mismos
coreligionarios. Mientras ejecutaba esta para él repugnante operacion
con ánimo de castigar la desobediencia, á fin de mantener el órden y
disciplina, sin las cuales era imposible marchar adelante en el camino
de la emancipacion proclamada, el general español Don Pablo Morillo
fondeaba en Puerto Santo, á 5 de Abril de 1815, al mando de una
expedicion que, incluso la fuerza de marina, constaba de 15.000 hombres
auxiliados por 18 piezas de artilleria, un regimiento de dragones, otro
de húsares y algunas compañias de zapadores.
A vista de tan formidable refuerzo, y cansado de luchar sin fruto contra
un cúmulo tal de inconvenientes, hijos la mayor parte de la rastrera
envidia, y sin desistir por eso de esperar tiempos mejores para empezar
de nuevo la conquista de las libertades de su pais, puso á disposicion
del jefe de Cartagena las fuerzas que llevaba, y á los tres dias de la
llegada de Morillo se retiró á Jamaica, donde despues se le reunieron
Mariño y algunos otros jefes y oficiales venezolanos.
Poco despues el general Morillo puso sitio a Cartagena, que á causa del
que le habia hecho sufrir el Libertador, se hallaba exhausta de viveres
y no pudo resistir sino algunos dias. La toma de esta importante
poblacion facilito á los realistas el medio de reconquistar la
Nueva-Granada, y pronto corrió á torrentes en el patíbulo la sangre de
sus decididos y honrados habitantes.
La república habia dejado de existir en la apariencia; pero aun se
albergaban en las montañas pequeñas y diseminadas algunas partidas, como
vivo testimonio de que el fuego de la revolucion existia en el corazon
de los bosques, preparado á producir nuevos incendios, lo mismo que en
los corazones de los Sud-americanos, dispuestos ya favorablemente al
recobro de sus siempre hollados derechos, por mas que en aquellos
momentos se viesen ahogados por la fuerza brutal.
Para gobernador de la isla de Margarita nombró Morillo á Don Antonio
Herraiz, cuyo bondadoso carácter no estando en armonia con el violento
sistema de secuestros y prisiones que en todas partes se llevaba á cabo,
dió márgen á que al poco tiempo quedase destituido, y fué á reemplazarle
persona mas idónea, mas dura de corazon, y por lo tanto en conformidad
con las arbitrariedades y vejaciones por aquel entonces á la órden del
dia. El reemplazante no era otro que el teniente coronel Don Joaquin
Urreiztieta, que en seguida se inauguró haciendo una ruda persecucion á
los principales sugetos de la isla. Entre otros que decidieron vender
cara su vida en vez de esperar á que inicuamente se la quitaran,
despojándolos de sus haciendas y encerrándolos en lóbregos calabozos,
Arismendi se refugió en los montes decidido á rendir la suya, pero con
las armas en la mano.
Entretanto la Providencia parecia proteger los dias del Libertador en
Jamaica, alejando de su pecho el puñal traidor que habia de atentar
contra ellos. Un español, pagado por Don Salvador Moxó, que habia
sustituido á Cevallos mientras un viaje de este á la Península, logró
seducir en Kingstown á uno de los sirvientes de Bolívar; y cierta noche,
acercándose á la hamaca en que solia dormir, clavó su acero homicida en
el corazon de la persona que alli estaba acostada. Al ¡ay! lanzado por
la victima Bolívar se levantó, hizo preso al criminal y lo entregó á la
justicia, que oida la confesion del infiel servidor le condenó á sufrir
la última pena.
Este incidente necesita una explicacion. El Libertador y un emigrado de
Carácas amigo suyo, llamado Amestoz, acostumbraban dormir en la misma
habitacion. El primero se acostaba en una hamaca y el segundo en una
cama. Pero aquel dia, en que el calor fué extraordinario, habiéndose
retirado Amestoz mas temprano se acostó en la hamaca mientras volvia su
amigo. Cogióle el sueño, y Bolívar á su llegada, por no molestarle,
ocupó la cama que estaba vacia. Este cambio casual le salvó la vida. Sin
embargo, el aguerrido soldado, el esforzado campeon de la independencia
de Venezuela, si bien no pudo menos de lamentar el sangriento é inhumano
fin de su querido amigo, no por eso se inquietó y siguió habitando en
Kingstown hasta que sabedor de que el capitan propietario de la corbeta
_Dardo_, Luis Brion, habia marchado hácia Cartagena con algun armamento,
y se hallaba en los Cayos de San Luis allegando gente y acopiando
víveres para acudir al socorro de la plaza, voló á ofrecerle su espada,
entusiasta como siempre, como siempre alentado por el mismo noble valor
y la misma imperturbable esperanza.