SÓLO DIOS

Yo sé que fieros, hambrientos,

dos ojos, en ti clavados,

siguiendo van tus cuidados,

miradas y movimientos.

Por más que sigan atentos

los giros de tu pasión,

podrá ser que la ocasión

sin aprovechar se queden...

¡Pues vigilarte no pueden

las telas del corazón!

Yo sé que una mano artera,

porque te olvides de mí

separaría de ti

cuanto en mi pensar te hiciera.

Su dueño, infeliz, espera,

que al suprimir mi visión,

logrará que tu pasión

desamparada se quede...

¡Pero robarte no puede

mi sombra del corazón!

Yo sé, que el labio de un hombre,

por tu amor capaz de todo,

recoge, a montones, lodo,

para volcarlo en mi nombre.

Me callo, sin que me asombre

la bajeza de su acción;

de su vil difamación

si queda rastro que quede...

¡Yo sé que manchar no puede

Mi nombre en tu corazón!

Y ojos, mano y labio impío,

apostados, en acecho,

para robarte del pecho

tu corazón todo mío,

lucharán en el vacío,

sin lograr su pretensión,

hasta que de mi pasión,

libertada por Dios quedes...

¡Porque ni tú misma puedes

mandar en tu corazón!

Nuevas poesías y evangélicas con un estudio del Dr. Alfredo Palacios · 第 65 / 75 题