Discurren los que me ven
Mirarte con tanto afán
Que mis labios no podrán
Expresar mis ansias bien.
Yo no siento que se den
Semejante explicación;
Pues de su equivocación
A mansalva considero
Descubrir el paradero
De mi pobre corazón.
No sé si me lo han robado
Pero sé que lo he perdido,
Y que ha de estar escondido
En algún sitio sagrado;
Pues, si mi pecho ha dejado,
Digo que no pudo ser
Tan sólo por el placer
De olvidarme y libertarse,
¡Sino para refugiarse
En un pecho de mujer!
Él no tuvo otra pasión
Que la pasión de lo bueno,
Porque nació sin veneno
Mi prófugo corazón;
Y si dejó la mansión
De mis entrañas, arguyo
Que ha sido el ánimo suyo
Ampararse en un altar,
Y juro que no ha de estar
En más pecho que en el tuyo.
Yo no lo quiero sacar
De un asilo semejante
Porque sé que en el instante
Cesará de palpitar;
Allí lo debo dejar
Para que esté satisfecho
Y puesto que tú te has hecho
La santa de su elección,
Que siga en adoración
Arrodillado en tu pecho.
¿FLORES A MÍ?
Ayer me distes una flor
Una flor a mí, señora,
Que no consagré una hora
Ni al más poderoso amor.
¿Flores a mí?... si es mejor
¡En un páramo arrojarlas!
O tú no sabes amarlas,
O al sentir mi pecho yerto
¡Sobre la tumba de un muerto
Has pensado abandonarlas!
¿Flores a mí?... ¿Tú no sabes
De esos parajes que aterran,
Donde las flores se cierran,
Donde no cantan las aves?...
Las más orgullosas naves
Temen del mar los furores,
Los tigres devoradores
Huyen del simún airado...
¡Y tú en mi pecho has dejado
Tan sin recelo, tus flores!
Flores a mí... Puede ser
Que desalmada y celosa,
Buscaras la más hermosa
Con tu instinto de mujer;
Y haciéndole comprender
Yo no sé qué gentileza,
Con refinada fiereza,
Con el más profundo encono,
La bajaste de su trono
Por castigar su belleza,
No lo sé, linda mujer,
Ni quiero saberlo todo;
Me contento con mi modo
De saber y no saber;
Pero si quieres tener
La realidad en tu mano,
Te diré, sin ser un vano,
Que si te movió el amor...
¡La flor ha sido una flor
Que fué destronada en vano!