IV

Yo la siento cruzar ante mis ojos

Y es una estrella muerta la que pasa,

Dejando en pos de su fulgor, la sombra,

Porque en pos de su luz, ¡reina la nada!

Yo la siento cruzar ante mis ojos

Y la pupila tras de sí me arranca,

Cual si su imagen desgreñada y torva,

En vez de su visión, ¡fuese una garra!

Yo la siento cruzar ante mis ojos

En aterrante procesión fantástica,

De biblias del deber que ya no enseñan,

De apóstoles del bien que ya no hablan,

De laureles de honor que ya no honran,

De inspirados de Dios que ya no cantan,

De púdicas estolas que envilecen,

De patenas limpísimas que manchan,

De eucarísticos panes que envenenan,

¡De banderas celestes que se arrastran!

Yo la siento cruzar... Seres felices

Que carecéis de luz en la mirada,

¡Ah! yo no puedo soportar la mía

¡Bajo la fantasma horrible de mi patria!

V

¿Dónde estás, Jehová? ¿Dónde te ocultas?

¿Qué? ¿No vuelves tus ojos y la salvas?

¿Qué? ¿No giras tu rostro y la contemplas?

¿Qué? ¿No extiendes tu mano y la levantas?

Miras echar sobre su casto seno,

Que fué pulcro, Señor, como la nácar,

Antes de que su rastro en él dejase

¡La vil caricia de la gran canalla!

Miras echar sobre sus nobles hombros,--

Hombros que fueran los de Juno y Diana,--

¡Si el azote brutal del infortunio

Su pulido marfil no flagelara!

Miras echar sobre su cuerpo sacro,--

¡Tan sacro, sí, como tus hostias santas,

Porque también tus hostias se mancillan,

Porque también tus hostias se profanan!

Miras echar sobre la patria nuestra,

Digo por fin, vibrante de arrogancia,

El hediondo capote del soldado

Que ha de ser su señor, si no le matas,

¿Y el rayo de tu enojo no descuelgas?

¿Tu flamígero brazo, no descargas?

¿Tu cielo fulgurante, no oscureces?

¿Y tus mundos atónitos no paras?

Nuevas poesías y evangélicas con un estudio del Dr. Alfredo Palacios · 第 36 / 75 题