II

Yo la siento gemir, y sus gemidos

Resonante, recóndita cascada

En mi cerebro entumecido se hunden,

Y allí, en mitad de las tinieblas, cantan,

Con el santo fervor de los que piensan

Ablandar a su dios con sus plegarias,

Con el grave compás de los que lloran

Y al son de los sollozos se acompañan,

¡Con el hondo plañir de los que yacen

Más allá de la luz y la esperanza!

Yo la siento gemir, y sus gemidos,

Saetas del pesar, me despedazan,

Reproches del deber me paralizan,

¡Pregones de vergüenza, me anonadan!

Yo la siento gemir, y sus gemidos

Sobre mi frágil corazón, estallan

Como todos los vientos de la tierra

Soplando, sin cesar, sobre una rama.

Como toda la fuerza de los orbes

Gravitando, a la vez, sobre una espalda;

Como todo el dolor del universo

Que en una sola vida se agolpara;

Como toda la sombra de los siglos

En una sola mente refugiada.

Nuevas poesías y evangélicas con un estudio del Dr. Alfredo Palacios · 第 34 / 75 题