Y D. Raimundo Pareja cumplió _ad pedem litteræ_ su juramento; porque ni
en vida ni en muerte dió después a su hija cosa que valiera un maravedí.
Los encajes de Flandes que adornaban la camisa de la novia costaron dos
mil setecientos duros, según lo afirma Bermejo, quien parece copió este
dato de las _Relaciones secretas_ de Ulloa y D. Jorge Juan.
Item, el cordoncillo que ajustaba al cuello era una cadeneta de
brillantes, valorizada en treinta mil _morlacos_.
Los recién casados hicieron creer al tío aragonés que la camisa a lo más
valdría una onza; porque D. Honorato era tan testarudo que, a saber lo
cierto, habría forzado al sobrino a divorciarse.
Convengamos en que fué muy merecida la fama que alcanzó la camisa
nupcial de Margarita Pareja.