Produced by Adrian Mastronardi, Pilar Somoza Fernandez and
the Online Distributed Proofreading Team at
https://www.pgdp.net (This file was produced from images
generously made available by the Bibliothèque nationale
de France (BnF/Gallica) at http://gallica.bnf.fr)
DIARIO
DE LA
EXPEDICION REDUCCIONAL
DEL AÑO DE 1780,
MANDADA PRACTICAR POR ORDEN
DEL
VIREY DE BUENOS-AIRES,
A CARGO DE SU MINISTRO
D. FRANCISCO GAVINO ARIAS,
CORONEL DEL REGIMIENTO DE CABALLERIA,
SAN FERNANDO.
Primera Edicion.
BUENOS-AIRES.
IMPRENTA DEL ESTADO.
1837.
[Nota del transcriptor:
En esta edición se han mantenido las convenciones ortográficas del
original. Los errores tipográficos y las palabras mencionadas en fe
de erratas están acompañados de una [Nota del transcriptor] con la
versión corregida.]
DISCURSO PRELIMINAR
AL
DIARIO DE ARIAS.
Este diario es un apéndice à otro que tambien forma parte del presente
volumen. Despues de la muerte de Matorras se estableció en la provincia
de Tucuman una junta, llamada reduccional, ó _de Propaganda Fide_, con
el objeto de llevar al cabo los tratados celebrados por aquel
gobernador. Por una singular coincidencia habian dejado de existir los
personages principales de estos ajustes, sin que se entibiára el celo de
sus sucesores, sobre todo por parte de los indios, que en esta ocasion
acreditaron mas lealtead [Nota del transcriptor: lealtad] y constancia
que los Españoles. Arias y Cantillana, que defendian en la junta los
intereses del fisco, recelosos de que se malográra la empresa,
sostuvieron que podia intentarse con cincuenta hombres y 15,000 pesos,
desechando como exagerados los cálculos de los que pedian 200 hombres y
35,000 pesos fuertes. En estas y otras incidencias se pasaron cerca de
cinco años, alcanzando por último la aprobacion del Virey al plan
proyectado.
Entretanto habian llegado á Salta los caciques de los Mocobís y de los
Tobas, á participar la muerte de Paikin, y á traer el baston con puño de
oro, que le habia entregado el Gobernador Matorras, y que devolvia la
viuda por ser de menor edad los hijos y herederos del _Gran Caporal_.
Los PP. Antonio Lapa y José Bernardo de Sena, curas y misioneros de las
reducciones del Salado, fueron encargados de anunciar á los indios la
nueva expedicion, que se aprestaba en Salta á las órdenes del coronel D.
Francisco Gavino de Arias. El segundo de estos religiosos se ahogó en
el tránsito, el otro llegó felizmente á Lacangayé, donde permanecio tres
meses en rehenes, aguardando el regreso de Queyaverí y demas caciques.
Observador diligente de la naturaleza, el P. Lapa nos ha transmitido
varios rasgos de las costumbres salvages de los indios en sus diarios
ineditos. Escogeremos uno que tiene todo el mérito de la originalidad.
Hallábase un dia el Misionero conversando con los caciques Lachiriguin y
Lachiquitin, cuando sobrevino un indio para avisarles que habia
aparecido el pajarito _ytiminí_, lo que indicaba que Queyaverí estaba de
vuelta. Otro adivino confirmó este anuncio, y añadió que el cacique
venia por el camino de abajo de la _Encrucijada de Macomita_. El Padre
Lapa se empeñó en desmentir estos pronósticos, y lo hizo con todo el
fervor que inspira una creencia supersticiosa. Pero, ¿cual no seria su
sorpresa, cuando supo que ambos se habian verificado?
Volvia Queyaverí lleno de confianza en las promesas que habia recibido;
y efectivamente nada se omitió para halagarle. A su llegada á Salta se
le hospedó con su séquito en el Colegio que fué de los PP. Jesuitas, y
se convocó el Cabildo á un parlamento que se celebró el dia 30 de julio
de 1776 en la misma casa del gobierno. Todo cuanto podia contribuir á
dar realce á este acto, fué puesto en obra por el Gobernador que debia
presidirlo. Concurrieron los miembros del Cabildo, el Procurador General
de la ciudad, el Protector de los naturales, y varios caciques amigos
con sus respectivos interpretes. Fueron introducidos los indios como si
fueran embajadores, y despues de las formalidades de estilo, se les
preguntó "si tenian entendido que las tierras del Gran Chaco pertenecian
al Rey?" A lo que contestaron los caciques, con una especie de ironia,
"que ya habian oido decir que _sus tierras_ eran del Rey."
Estos preliminares á nada mas condugeron que á una promesa de enviar
otra fuerza al mando de Arias, cuyo nombre no les era desconocido. Pero,
á pesar de la proteccion que le dispensaba el gobierno, y de la simpatia
que encontraba en el público, tuvo este gefe que diferir su salida hasta
la primavera de 1780. El precursor de esta empresa fué el mismo P. Lapa,
que desde la expedicion de Matorras habia entrado en relaciones
amistosas con los indios. Este infatigable misionero volvia por tercera
vez á las reducciones del Bermejo, librado á la buena fé y hospitalidad
de sus moradores; y llegó dia en que, cercado de pantanos, vió
desaparecer hasta los escasos alimentos que le proporcionaban los
bosques. Es preciso leer sus diarios para tener una idea de sus
padecimientos. Importa tambien estudiarlos para rectificar un error que
se advierte en algunos mapas del Chaco, y como es probable que no
volveremos mas sobre esta materia, entresacaremos de los papeles
inéditos del P. Lapa lo que puede contribuir á ilustrarla.
La extension de la _Senda de Macomita_, desde la Reduccion de Macapillo
hasta las orillas del Bermejo, es de 71 leguas, á saber:
De Macapillo á _Usilasque_[1] (pozo del chañar) 5 leguas
al _Paso de Toleche_ 6
á _Piave_ 19
á _Malaque_ (pozo de Juan Tomas) 15
á _Taslac_ (pozo grande) 6
á _Aquelec_ (pozo del cimbol) 5
á _Macomita_ (orilla de las aguas grandes) 15
----
71
[Nota 1: Estos nombres pueden servir á dar alguna idea del idioma
_mocobí_, uno de los mas desconocidos del Chaco.]
Costeando el rio, aguas abajo, llegó á Lacangayé, que segun sus
cálculos, dista 94 de la _Puerta de Macomita_, á saber:
De Macomita á _Yuisma_ (laguna del pescado) 18
á _Opathole_ (donde murió la india moza) 12
á _Casopelie_ (tren de los Españoles[2]) 24
á _Ymagaye_ (laguna seca) 12
á _Tupaquesinsinit_ (lugar de las grietas pequeñas) 15
á la Rancheria de Lachiquitin 4
á _Lacangayé_, ó rancheria de Queyaverí 5
----
94
[Nota 2: _Tren de Espinosa_ de los otros mapas.]
Estos cómputos pueden ser inexactos, porque, segun se expresa el P.
Lapa, "los indios no saben lo que es legua, y solo se gobiernan por
lunas, y por dias de camino. Cuentan, por egemplo, cinco dias de
Lacangayé al rio Paraguay, siete hasta Corrientes, diez hasta Santa Fé,
etc.; y cuando la distancia que indican, no llega á enterar un dia de
camino, dicen: "hay cerca esto," y este _cerca_ suele tener á veces mas
de doce leguas."--Al salir de Macapillo la Senda de Macomita pasa por
montes y cañadas, y se dirige al este hasta _Malaque_, desde donde se
inclina al norte hasta el Bermejo.
Arias siguió la [Nota del transcriptor: las] huellas de su predecesor
Matorras, y llegó á Lacangayé al cabo de 66 dias de marcha. Acometido
por una enfermedad grave estuvo á pique de perder la vida en el
desierto; y en este estado lo halló el P. Morillo, á quien se juntó
despues para completar el primer ensayo de navegacion del Bermejo. A no
ser por este incidente, ningun interes tendria para nosotros el presente
diario, cuya parte topográfica no es mas que la repeticion del de
Matorras. Ni creemos que deba darse mucha importancia al plan proyectado
de establecer guardias en las orillas del rio. La experiencia ha
acreditado el carácter docil de los indios del Chaco, que solo resisten
á los que los hostilizan. La construccion de estos fuertes, la presencia
de sus soldados, la ostentacion de la fuerza entre hombres sencillos, y
sumamente celosos de su independencia,--todos estos indicios de una
ocupacion á mano armada de su territorio, obrarian en el sentido
contrario á lo que se espera, y alborotarian á las poblaciones en vez de
atraerlas.
La historia de la conquista del Chaco es una serie contínua de
desaciertos. Sus primeros invasores lo sometieron al sistema de
_repartos_, entregando los indígenas á la inhumanidad de los
encomenderos. Este ensayo tuvo los mas funestos resultados. Dispersó á
los habitantes de la Concepcion, los ahuyentó de Guadalcazar, los diezmó
en Esteco. Ningun pueblo formado en el Chaco sobrevivió á su fundador,
sin que estos desastres hiciesen variar de rumbo para evitarlos. Los
mismo [Nota del transcriptor: mismos] errores que cometió el Adelantado
Vera cuando echó los cimientos de la Concepcion, se repitieron en la
fundacion de Lacangayé. Arias, que tenia á su disposicion todas las
costas del Bermejo, obligó á los indios á establecerse en un rincon
anegadizo entre una laguna y el rio, sin ceder á sus protestaciones, ni
retraerse al oir dar á aquella morada el nombre de _tragadora de la
gente_[3].
[Nota 3: Traduccion literal de la palabra _Lacangayé_ en el idioma
mocobí.]
Su primera idea no fué la de fundar reducciones, sino de atraer á los
indigenas á uno de los terrenos que él poseia en las inmediaciones de
Salta. Los caciques, á quienes hizo este ofrecimiento, tuvieron el buen
sentido de reusarlo, aunque deseáran alejarse del Bermejo. Este proyecto
nada tenia de estraño en aquel tiempo, en que eran frecuentes estas
_migraciones_, y formaban el principal objeto de las empresas
reduccionales. A esta mania se debe la traslacion de los Kilmes á Buenos
Aires, de los Calchaquís á Santa Fé, de los Abipones á Corrientes. Se
trasplantaba á los indios con la esperanza de hacerlos mas dóciles, y lo
único que se conseguia era diezmarlos. Aunque sin apego á sus guaridas,
no podian olvidar sus costumbres, ni aclimatarse bajo otro cielo.
Este deseo de civilizar á los indios era tan antiguo como hereditario en
la familia de Arias. Los historiadores del Chaco ponderan el valor del
Sargento Mayor D. Lorenzo Arias, que fué á auxiliar á algunos misioneros
en tiempo del Gobernador D. Fernando Mendoza Mate de Luna[4]. D. José
Arias Rengel y su hermano D. Felix, padre y tio del autor del presente
diario, figuran con honor en las expediciones anteriores, y al primero
de ellos es debido el descubrimiento de la _Senda de Macomita_ en tiempo
del Gobernador Espinosa Davalos. Estos títulos honoríficos, juntos á una
inmensa fortuna que habia heredado de sus mayores, y al influjo que
egercia en su provincia, por haberla gobernado interinamente, colocaban
á Arias en una de aquellas posiciones privilegiadas, en que las empresas
mas árduas se miran sin trepidacion y con confianza. En este estado
calculó con parsimonia los recursos que se necesitaban para dar impulso
á sus planes. Se arrojó á la conquista del Chaco con cincuenta
milicianos sacados de un regimiento de caballeria que mandaba en Salta,
á los que se incorporaron doce presidarios con otros tantos peones y
seis esclavos, sin contar con mas auxilios que un fondo de quince mil
pesos que le franquearon las cajas municipales de la provincia. Es
verdad que todo estaba dispuesto para recibirle amistosamente: ninguna
oposicion esperimentó en el tránsito, y su campamento de Lacangayé se
llenó de caciques de las tribus mas retiradas. Pero con mas elementos de
fuerza hubiera podido explorar gran parte de la inmensa zona, que yace
desconocida entre el Pilcomayo y el Bermejo, y esta investigacion
hubiera dado un nuevo interes á esta expedicion, y una celebridad
merecida á su caudillo. Ella hubiera, sino completado, al menos
ensanchado considerablemente la esfera de los pocos conocimientos que
tenemos del Chaco, de que apenas se hace mencion en las obras mas
modernas de geografia.
[Nota 4: Véase LOZANO, _Descripcion del Chaco_, pag. 257; y XARQUE,
_Insignes Misioneros de la Compañia de Jesus en la Provincia del
Paraguay_, pag. 407.]
Talvez pasen muchos años antes que se llene este vacio. Ninguno de los
estados fronterizos del Chaco se halla en aptitud de acometer esta
empresa, y mientras prevalezcan los falsos principios de colonizacion,
mas vale que no se realice. En estas cosas, como en otras muchas, el
modelo que debe tenerse presente es el de los Estados Unidos, que en tan
corto periodo ha estendido sus límites hasta los bordes occidentales del
Misourí. Los gefes de las tribus han tratado de la cesion de sus
territorios con la plenitud de sus facultades, y un principio de
civilizacion ha dominado en esos convenios, que nunca han sido violados
por la perfidia. Las razas indigenas se han retirado espontaneamente
ante los sucesores de Penn y de Washington, y leyes justas, costumbres
suaves, y todos los goces de una vida activa y laboriosa, han cambiado
sin esfuerzo la naturaleza de estos hombres salvages, que solo necesitan
de buenos egemplos para salir de su embrutecimiento.
Sin duda las ideas religiosas contribuyen á amansarlos; pero no deben
absorver todos sus instantes, ni distraerlos del trabajo, que es el
motor principal de la perfectibilidad de los hombres. Las platicas, las
psalmodias, los rezos, de que tanto se ocupan los misioneros, forman una
transicion brusca entre los hábitos agrestes y la vida contemplativa; y
sin embargo en estos actos de piedad se entretenian los _conquistadores_
del Chaco, de donde se retiraban satisfechos por haber bautizado á unos
cuantos párvulos. Las dos colonias fundadas por Arias, que debian haber
sido otros tantos focos de actividad y de industria, fueron entregadas
al arcediano Cantillana, hombre virtuoso, pero sin talento, y mas
ocupado de la conversion que de los intereses materiales de sus
neófitos. Pasó inutilmente once años en el desierto, viendo disminuir
diariamente su rebaño, y abandonándolo por fin à dos frailes, en cuyas
manos se dispersó enteramente.
No por esto se dejó de abrumar á la Corte de España. Pero, por mas que
se disfrazasen las miras personales en los informes y proyectos, no se
logró ocultarlas, y el sacrificio estéril que el Gobierno habia hecho de
la valiosa estancia del Rincon de Luna para fomentar las nuevas
poblaciones del Chaco, le hizo cerrar el oido á todas estas solicitudes.
La contestacion que el Ministro Galvez dió à una súplica de Arias, es un
comprobante del descrédito en que habian caido sus promotores, y del que
nunca pudieron levantarse[5]. Este gefe acabó sus dias en el año de
1793, dejando un patrimonio menguado, y una reputacion equívoca.
PEDRO DE ANGELIS.
Buenos Aires, 14 de Diciembre de 1838.
[Nota 5: "Aunque en carta de 30 de junio de 1781, n. 518, recomendó
V. E. la instancia hecha por el coronel de milicias D. Francisco
Gavino de Arias, para que se le concediese el grado de coronel de
ejército, y que se le tuviese presente para el gobierno de Córdova
del Tucuman, cuando llegase el caso de dividirse él de aquella
provincia, no ha venido el Rey en condescender con ninguna de estas
solicitudes. Para esta negativa se funda S. M. en haber llegado á
entender por conducto seguro, que este sugeto es uno de aquellos
que, por medio de proyectos y maquinas fantásticas, procuran
hacerse memorables y distinguidos: que está debiendo crecidas sumas
á varios vecinos, y al ramo de sisa 10,422 pesos; y que el proyecto
de formar las reducciones en el Chaco no ha salido como se quiso
suponer, como así se ha verificado despues de haberse gastado
15,000 pesos inutilmente, cuando pudieran haber salido los indios á
las fronteras, como lo habian ofrecido los caciques.
Todo lo aviso á V. E. para su inteligencia y gobierno en lo que
pueda ocurrir en lo sucesivo."
"Dios guarde á V. E. muchos años."
Aranjuez, 31 de Marzo de 1783.