[Resumen]
Vinton Cerf, "el padre del internet" y el fundador de la Internet
Society (ISOC), explica en enero de 1998, en una entrevista, que "la
red permite dos cosas (...): como los libros, permite acumular
conocimientos. Pero sobre todo, los presenta bajo una forma que los
relaciona con otra información. Mientras que en un libro la información
se queda aislada." Además, la información contenida en los libros sigue
siendo la misma, mientras que el internet privilegia la información más
reciente y regularmente actualizada. Eso cambia nuestra relación con
respecto al saber. Durante una conferencia organizada en septiembre de
1996 por la IFIP (International Federation of Information Processing –
Federación Internacional del Tratamiento de la Información), Dale
Spender, profesora e investigadora, destaca los cambios aportados por
el internet en la adquisición del saber y en los métodos de enseñanza.
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La información contenida en los libros sigue siendo la misma, mientras
que el internet privilegia la información más reciente y regularmente
actualizada. Eso cambia nuestra relación con respecto al saber.
Vinton Cerf, "el padre del internet" y el fundador de la Internet
Society (ISOC), explica en enero de 1998, en una entrevista con el
diario francés Libération, que "la red permite dos cosas (...): como
los libros, permite acumular conocimientos. Pero sobre todo, los
presenta bajo una forma que los relaciona con otra información.
Mientras que en un libro la información se queda aislada."
# Cambios en la enseñanza
Durante una conferencia organizada en septiembre de 1996 por la IFIP
(International Federation of Information Processing – Federación
Internacional del Tratamiento de la Información), Dale Spender,
profesora e investigadora, destaca los cambios aportados por el
internet en la adquisición del saber y en los métodos de enseñanza. He
aquí un resumen de su argumentación en dos párrafos.
Durante los últimos quinientos años, la enseñanza se ha basado
principalmente en la información contenida en los libros. Ahora bien,
las costumbres vinculadas con el documento impreso no se pueden
transferir al mundo digital. La enseñanza en línea ofrece posibilidades
tan novedosas que ya casi no es posible efectuar las distinciones
tradicionales entre docente y alumno. El paso de la cultura impresa a
la cultura digital exige reconsiderar enteramente el proceso de
enseñanza, ya que ahora tenemos la oportunidad, sin precedente, de
poder influir sobre el tipo de enseñanza que deseamos.
Con la cultura impresa, la información contenida en los libros seguía
siendo la misma durante bastante tiempo, lo que nos ha incitado a
pensar que la información era estable. La misma naturaleza de lo
impreso es vinculada a la noción de verdad, que también es estable.
Esta estabilidad y el orden que engendra han sido uno de los
fundamentos de la era industrial y de la revolución científica. Las
nociones de verdad, de leyes, de objetividad y de pruebas, han sido los
elementos de referencia de nuestras creencias y de nuestras culturas,
pero la revolución digital lo cambia todo. De repente la información en
línea suplanta la información impresa para convertirse en la más fiable
y la más útil y, en consecuencia, el usuario está dispuesto a pagarla.
Es esta transformación radical en la naturaleza de la información la
que debe estar en el centro del debate sobre los métodos de enseñanza.
# Tres experiencias
Así lo demuestra la experiencia de Patrick Rebollar, profesor de
francés y de literatura francesa en Tokio (Japón), quien escribe en
julio de 1998: “Mi trabajo de investigación es diferente, mi trabajo
como profesor es diferente, mi imagen como profesor-investigador de
lengua y de literatura está totalmente ligada al ordenador, lo que
tiene sus lados buenos y sus lados malos (sobre todo en la alta
jerarquía académica, que se compone de personas de edad avanzada y
tecnológicamente recalcitrante). He dejado de interesarme en algunos
colegas cercanos geográficamente pero que no tienen nada en común con
mis ideas, para entrar en contacto con personas desconocidas y ubicadas
en varios países (y con las que a veces me encuentro en París o en
Nueva York, con ocasión de las vacaciones o de las conferencias de los
unos o los otros). La diferencia es sobre todo un ahorro de tiempo para
todo, luego un cambio del método de documentación, un cambio del método
en la enseñanza que hace hincapié en la adquisición de métodos de
investigación por mis estudiantes a expensas de los contenidos (pero
eso depende de los cursos). Poco a poco, el paradigma reticular es más
importante que el paradigma jerárquico.”
Robert Beard, profesor en la Universidad Bucknell (Estados Unidos),
destaca en septiembre de 1998: "Como profesor de lengua, creo que la
web tiene una plétora de nuevos recursos disponibles en el idioma
estudiado, nuevas herramientas de aprendizaje (ejercicios interactivos
Java y Shockwave) y de tests, que están disponibles para los
estudiantes cuando tienen tiempo o les apetece hacerlos, 24 horas al
día y 7 días a la semana. Tanto para mis colegas como para mí, y por
supuesto para nuestra institución, el internet también nos permite
publicar prácticamente sin límite. (…) El internet nos proporcionará
todo el material pedagógico con el que podamos soñar, incluso notas de
lectura, ejercicios, tests, evaluaciones y ejercicios interactivos más
eficaces que antes, por estar éstos más basados en el concepto de
comunicación."
Russon Wooldridge, profesor en el Departamento de Estudios Franceses de
la Universidad de Toronto (Canadá), relata en febrero de 2001: "Mis
actividades de investigación, llevadas a cabo anteriormente en una
torre de marfil, se hacen ahora casi exclusivamente por colaboraciones
locales o remotas. (...) Todo mi método de enseñanza aprovecha al
máximo los recursos del internet (la web y el correo electrónico): los
dos lugares comunes son el aula de clase y la página web del curso, en
la cual coloco todo el material didáctico. Pongo a disposición en la
web todos los datos de mi labor de investigación de los últimos veinte
años (reedición de libros, artículos, textos integrales de diccionarios
antiguos en bases de datos interactivas, de tratados del siglo 16,
etc.). Publico actas de coloquios, edito un periódico, colaboro con
colegas franceses, poniendo en línea en Toronto lo que ellos no pueden
publicar en línea en su país. (…) Me doy cuenta de que sin el internet
mis actividades serían mucho más limitadas, o al menos serían muy
diferentes de lo que son en la actualidad. Luego, no me imagino el
futuro sin el internet.”