PERSEO (Περσεύς): Hijo de Néstor y de Anaxibea. Sostiene el vaso

para recoger la sangre de la víctima en el sacrificio que Néstor

ofrece á Minerva, III, 414, 444.

PIERIA (Πιερίη): Comarca de Tesalia, V, 50.

PILOS (Πύλος): Región del Peloponeso occidental y ciudad de la

misma, donde reinaba Néstor, I, 93, 284; II, 214, 308, 317, 326,

359; III, 4, 182, 485; IV, 599, 633, 639, 656, 702, 713; V, 20;

X, 257, 285, 459; XIII, 274; XIV, 180; XV, 42, 193, 226, 236,

541; XVI, 131, 142, 323; XVII, 42, 109; XXI, 108; XXIV, 152, 430.

PIRIFLEGETÓN (Πυριφλεγέθων): Río del Orco, que desemboca en el

Aqueronte, X, 513.

PIRÍTOO (Πειρίθοος): Hijo de Júpiter y de Día, que luego fué

mujer de Ixión. Ulises hubiera visto en el Orco á Teseo y á

Pirítoo, pero temió que Proserpina le enviara la cabeza de la

Gorgona, XI, 630 á 635; Pirítoo era rey de los lapitas y, al

casarse con Hipodamia, convidó á los centauros: uno de ellos,

Euritión, que se había embriagado, cometió perversas acciones y,

como los héroes le cortaran las orejas y las narices, se originó

la guerra de los centauros contra los lapitas, XXI, 295 á 304.

PISANDRO (Πείσανδρος): Uno de los pretendientes de Penélope.

Era hijo de Políctor. Su esclavo le trae un collar bellísimo

que regala á Penélope, XVIII, 299 y 300; concita á los demás

pretendientes que aún viven para que combatan con Ulises y los

suyos, XXII, 241 á 245; muere atravesado por la lanza que le

arroja el boyero, XXII, 268.

PISENOR (Πεισήνωρ):

1) Heraldo de Ítaca. Pone el cetro en la mano de Telémaco, cuando

éste va á hablar en el ágora, II, 38.

2) Padre de Ops, I, 429; II, 347; XX, 148.

PISENÓRIDA (Πεισηνορίδης): Hijo de Pisenor. Nombre patronímico de

Ops, I, 429; II, 347; XX, 148.

PISÍSTRATO (Πεισίστρατος): Hijo de Néstor y de Eurídice. Cuando

Telémaco y Méntor (Minerva) llegan á Pilos, Pisístrato les sale

al encuentro, los hace sentar en unas blandas pieles, al lado

de Trasimedes y de Néstor, y les entrega la copa para que hagan

libaciones á Neptuno, III, 36 á 51; Telémaco y Pisístrato duermen

en el pórtico del palacio de Néstor, III, 397 á 401; Pisístrato

y sus cinco hermanos acompañan á Telémaco y lo hacen sentar

junto á Néstor, III, 412 á 416; en el sacrificio á Minerva,

Pisístrato degüella la novilla, III, 454 y 455; sube luego con

Telémaco al carro, para emprender el viaje á Esparta, toma las

riendas y azota á los caballos, III, 481 á 484; oye á Telémaco

que le manifiesta el asombro con que ve el palacio de Menelao,

IV, 71 á 75; al parecerle á Menelao que uno de los dos jóvenes

es Telémaco, dice Pisístrato que así es y que él le acompaña,

por orden de Néstor, porque deseaba verle y pedirle consejo, IV,

155 á 167; Pisístrato llora, acordándose de Antíloco, y propone

que se deje para cuando se descubra la Aurora el llorar á los

muertos, IV, 186 á 202; Minerva, al ir á Lacedemonia para sugerir

á Telémaco que se vuelva á Ítaca, halla á Pisístrato dormido

en el vestíbulo del palacio, XV, 4 á 6; Telémaco despierta á

Pisístrato, moviéndole con el pie, y le pide que se pongan en

camino; y el hijo de Néstor le responde que aguarde que aparezca

la Aurora y que Menelao les traiga los presentes, XV, 44 á

55; Pisístrato coloca en el carro los presentes de Menelao, y

después, junto con Telémaco, come, engancha los corceles y guía

el carro por el vestíbulo y el pórtico, XV, 131 á 146; pregunta

Pisístrato á Menelao si el presagio que acaban de presenciar es

para ellos, XV, 166 á 168; cediendo á la petición de Telémaco,

deja á éste y los regalos en la nave, antes de llegar á la

ciudad, y aconseja á Telémaco que se embarque pronto, XV, 202 á

216.

PITO (Πυθώ): Ciudad y región de Fócide al pie del Parnaso. Estaba

consagrada á Apolo y más tarde tomó el nombre de Delfos, VIII,

80; XI, 581.

PLÉYADES (Πληϊάδης): Grupo de estrellas en el cuerpo de la

constelación Tauro, V, 272.

PLUTÓN (Ἀΐδης y Ἄϊς): Dios del Orco, hijo de Saturno y de Rea.

Ulises, aconsejado por Circe, manda que se le hagan votos á

Plutón al llegar al Orco; X, 534; XI, 47. Con la palabra δόμος

expresa ó tácita (por ejemplo πέμψαι δόμον Ἄϊδος εἴσω, enviar á

la morada de Plutón, IX, 524), forma una perífrasis que designa

el infierno, IV, 834; IX, 524; X, 175, 491, 512, 564; XI, 69,

150, 164, 211, 277, 425, 571; XII, 21, 383; XIV, 208; XV, 350;

XX, 208; XXIII, 252, 322; XXIV, 204, 264. También se usa solo el

nombre Ἀΐδης ó Ἄϊς para significar el infierno, en cual caso se

ha traducido por _Orco_ (véase ORCO).

PÓLIBO (Πόλυβος):

1) Príncipe egipcio, esposo de Alcandra. Regaló á Menelao dos

bañeras de plata, dos trípodes y diez talentos de oro, IV, 126 á

129.

2) Artífice feacio. Había hecho la pelota con que juegan Halio y

Laodamante, VIII, 372 á 376.

3) Padre del pretendiente Eurímaco, I, 399; XV, 519; XVI, 345,

434; XVIII, 349; XX, 359; XXI, 320.

4) Uno de los pretendientes de Penélope. Concita á los demás

pretendientes que aún viven, para que combatan contra Ulises y

los suyos, XXII, 241 á 245; muere herido por la lanza que le

arroja Eumeo, XXII, 284.

POLICASTA (Πολυκάστη): Hija menor de Néstor. Lava y unge á

Telémaco, y le pone un hermoso manto y una túnica, III, 464 á 467.

POLÍCTOR (Πολύκτωρ):

1) Hijo de Pterelao. Junto con sus hermanos Ítaco y Nérito

construyó la fuente que había cerca de Ítaca, XVIII, 207.

2) Padre del pretendiente Pisandro, XVIII, 299; XXII, 243.

POLICTÓRIDA (Πολυκτορίδης): Hijo de Políctor. Nombre patronímico

de Pisandro, XVIII, 299; XXII, 243.

POLIDAMNA (Πολύδαμνα): Egipcia, mujer de Ton. Dió á Helena una

droga que hace olvidar todos los males, IV, 219 á 230.

POLIFEMO (Πολύφημος): Hijo de Neptuno y de Toosa, la hija de

Forcis. Es uno de los Ciclopes, llamados así, como dice Hesíodo

(_Teogonía_, v. 144 y 145), porque tenían sólo un ojo redondo

en medio de la frente. Neptuno estaba irritado contra Ulises

porque éste cegó al deiforme Polifemo, el más fuerte de todos

los ciclopes, hijo de Neptuno y de Toosa, I, 68 á 73; Ántifo,

hijo de Egiptio, fué el último de los compañeros de Ulises que

se comió el Ciclope, II, 19 y 20; van Ulises y doce de sus

compañeros á la gruta de Polifemo, contemplan todas sus cosas, se

comen algunos quesos y le aguardan, IX, 193 á 233; llega Polifemo

con el ganado y una gran carga de leña, cierra la puerta, ordeña

las ovejas, interroga á los griegos, dice, contestando á Ulises,

que los ciclopes no se cuidan de Júpiter ni de los dioses, le

pregunta dónde dejó la nave, echa mano á dos de los griegos, se

los come y se acuesta, mientras los demás se desesperan y Ulises

piensa en matarlo, pero no lo hace por el temor de no poder salir

del antro, IX, 233 á 306; al día siguiente, ordeña las ovejas,

se come otros dos individuos y saca el ganado; Ulises aguza una

estaca; vuelve Polifemo al atardecer y se come otros dos hombres;

Ulises le ofrece vino que el Ciclope bebe con avidez, preguntando

á Ulises cómo se llama para darle un presente de hospitalidad;

Ulises responde que se llama _Nadie_ y Polifemo le concede, como

presente, que será el último á quien se coma; duérmese Polifemo y

Ulises calienta la estaca y se la hinca en el ojo, con la ayuda

de los compañeros; Polifemo da gritos, acuden los otros ciclopes

y, al preguntarle qué le ocurre, responde que _Nadie_ le mata,

con lo cual se vuelven sus compañeros; Polifemo se pone en la

puerta, tendiendo los brazos para que no salgan con el ganado

Ulises y los suyos, pero el héroe ata á los suyos á la barriga de

los carneros y así salen todos; cuando los griegos se han dado

á la vela, Ulises increpa á Polifemo por su comportamiento, y

el Ciclope le tira la cumbre de una montaña; vuelve á hablarle

Ulises para que sepa quién le ha cegado, reconoce Polifemo que

se han cumplido unos antiguos vaticinios y dice á Ulises que

vuelva; irritado por la respuesta del héroe, pide á Neptuno que

Ulises no torne á su patria ó, si esto no es posible, que pierda

la nave y todos los compañeros, y les tira un peñasco mayor que

el de antes, IX, 233 á 542; Ulises y sus compañeros se reparten

el ganado que le habían quitado al Ciclope, IX, 548 y 549; cuando

se trató de explorar la isla de Circe, á los griegos se les

quebraba el corazón, acordándose de las violencias del Ciclope,

X, 200; Euríloco dice á sus compañeros que si van al palacio de

Circe, se repetirá lo que ocurrió con el Ciclope, X, 435 á 437;

al llegar á los escollos de Escila y Caribdis, dice Ulises que la

desgracia que se les presenta no es mayor que la sufrida cuando

el Ciclope los encerró en su gruta, XII, 209 á 211; dice Ulises á

su corazón que sufra, pues fué todavía más vergonzoso lo que hubo

de soportar cuando el Ciclope le devoraba los compañeros, XX, 18

á 21; Ulises refiere á Penélope cuanto hizo el Ciclope y cómo él

tomó venganza de que le devorara los compañeros, XXIII, 312 y 313.

POLIFIDES (Πολυφείδης): Hijo de Mantio y padre de Teoclímeno.

Hízole Apolo el más excelente de los adivinos; se irritó contra

su padre y emigró á Hiperesia, donde daba oráculos á los

mortales, XV, 249 á 256.

POLÍNEO (Πολύνηος): Hijo de Tectón y padre de Anfíalo, VIII, 114.

POLIPEMÓNIDA (Πολυπεμονίδης): Hijo de Polipemón. Nombre

patronímico de Afidante. Ambos nombres los inventa Ulises,

diciendo que son los de su padre, en la conversación que sostiene

con Laertes antes de darse á conocer al mismo, XXIV, 305.

POLITERSIDA (Πολυθερσείδης): Hijo de Politerses. Nombre

patronímico de Ctesipo, usado por el propio, XXII, 287.

POLITES (Πολίτης): Uno de los compañeros de Ulises. Al llegar al

palacio de Circe, aconseja que se llame á esta ninfa, X, 224 á

228.

PÓLUX (Πολυδεύκης): Hijo de Júpiter y de Leda, hermano de

Cástor, de Helena y de Clitemnestra, excelente púgil. Cástor y

Pólux viven y mueren alternativamente, es decir, el día en que el

uno está vivo, el otro está muerto; al día siguiente vive éste y

muere aquél, y así sucesivamente, XI, 298 á 304.

PONTEO (Ποντεύς): Uno de los jóvenes feacios que toman parte en

los juegos celebrados ante Ulises, VIII, 113.

PONTÓNOO (Ποντόνοος): Heraldo del rey Alcínoo. Por orden de

Alcínoo, mezcla el vino y lo distribuye á los presentes, VII, 178

á 183; XIII, 49 á 54; coloca una silla para Demódoco, le cuelga

de un clavo la sonora cítara y le acerca una mesa con manjares y

vino, VIII, 65 á 70; guía á Demódoco al ágora por el camino por

donde iban los feacios á admirar los juegos, VIII, 105 á 108;

comparece con la cítara para que toque Demódoco, VIII, 261 y 262;

preséntase con Demódoco, en el palacio de Alcínoo, y hace sentar

al aedo cabe á una excelsa columna, VIII, 471 á 473.

PRAMNIO (Πράμνειος): Según unos, llamábase así el vino de Pramne,

monte de Caria; según otros, el procedente de la colina de

Pramnio de la isla de Icaria; según otros, el que producía una

viña llamada Pramnia; según Plinio, el que se hacía con las uvas

de un lugar cercano á Esmirna, etc. Circe confecciona el potaje

para encantar á los compañeros de Ulises con vino de Pramnio,

queso, harina, miel fresca y drogas perniciosas, X, 234 á 236.

PRÍAMO (Πρίαμος): Último rey de Troya. Sus ascendientes fueron:

Laomedonte, Ilo, Tros, Erictonio y Dárdano, hijo de Júpiter.

Tuvo por esposa á Hécuba y fué padre de cincuenta hijos, entre

ellos: Héctor, Paris, Deífobo, Laódice y Casandra. Llámase á

Troya la ciudad de Príamo, III, 107; V, 106; XI, 533; XIII, 316;

XIV, 241; XXII, 230; era hija de Príamo, Casandra, á quien mató

Clitemnestra, XI, 421 á 423.

PRIMNEO (Πρυμνεύς): Uno de los jóvenes feacios que toman parte en

los juegos celebrados ante Ulises, VIII, 112.

PROCRIS (Πρόκρις): Hija de Erecteo, rey de Atenas, y esposa de

Céfalo. Ulises ve el alma de Procris en el Orco, XI, 321.

PROREO (Πρωρεύς): Uno de los jóvenes feacios que toman parte en

los juegos celebrados ante Ulises, VIII, 113.

PROSERPINA (Περσεφόνεια): Diosa, hija de Júpiter y de Ceres, y

esposa de Plutón, X, 491, 494, 509, 534, 564; XI, 47, 213, 217,

226, 386, 635.

PROTEO (Πρωτεύς): Dios marino, servidor ó hijo de Neptuno, y

padre de Idotea. Al mediodía sale del mar á la playa de Faros y

duerme en medio de las focas, y cuando alguien intenta sujetarle

se convierte en algún animal, en agua, en fuego, etc.; Menelao y

tres de sus compañeros se ponen en acecho, por recomendación de

Idotea, ocultos debajo de sendas pieles de foca; asen al anciano

que se transforma en león, en dragón, en pantera, en jabalí, en

agua y en árbol, recobrando luego la figura humana; y después

Proteo, contestando á las preguntas de Menelao, dícele que ha de

tornar á Egipto y ofrecer sacrificios á los dioses, le cuenta la

muerte de Ayax y la de Agamenón, le refiere que Ulises está con

la ninfa Calipso, y le asegura que los inmortales lo enviarán

á los Campos Elíseos por ser el marido de Helena y, por tanto,

yerno de Júpiter, IV, 364 á 547.

PSIRIA (Ψυρίη νῆσος): Isla del mar Egeo, III, 171.

PTÍA (Φθίη): Región de Tesalia y ciudad de la misma, donde

reinaba Peleo, XI, 496.

QUÍOS (Χίος): Isla cercana al Asia Menor, III, 170, 172.

RADAMANTO (Ῥαδάμανθυς): Hijo de Júpiter y de Europa, y hermano

de Minos. Vive en los Campos Elíseos, IV, 564; antiguamente los

feacios lo llevaron á la Eubea, para que visitara á Ticio, VII,

323 y 324.

RETRO (Ῥεῖθρον): Puerto de Ítaca, I, 186.

REXÉNOR (Ῥηξήνωρ): Hijo de Nausítoo, padre de Arete, y hermano y

suegro del rey Alcínoo. Fué muerto por Apolo, VII, 63 á 68, 146.

ROCA DE LÉUCADE (Λευκὰς πέτρη): Roca que se halla en el camino

por el cual Mercurio lleva las almas al Orco, XXIV, 11. Según

unos, debe su nombre al color (λευκὰς πέτρη = roca blanca); creen

otros que se llama así por empezar después de ella las tinieblas

del Orco; hay quien opina que el nombre λευκὰς procede del de una

isla de los dioses, etc.

SALMONEO (Σαλμωνεύς): Hijo de Éolo y de Enarete, y padre de Tiro.

Ulises vió el alma de ésta en el Orco, XI, 235 á 237.

SAME (Σάμη): Isla del mar Jónico, muy cercana á Ítaca, I, 246;

IX, 24; XV, 367; XVI, 123, 249; XIX, 131; XX, 288.

SAMOS (Σάμος): Isla del mar Egeo. En la _Odisea_ es sinónimo

aquel nombre del de Same, IV, 671, 845; XV, 29.

SATURNO (Κρόνος): Dios, padre de Júpiter, Neptuno, Plutón, Juno,

Ceres y Vesta, XXI, 415.

SATURNIO (Κρονίδης y Κρονίων): Hijo de Saturno. Nombre

patronímico de Júpiter, Neptuno, Plutón, Juno, Ceres y Vesta;

cuando se usa por el nombre propio suele designar á Júpiter, I,

45, 81, 386; III, 88, 119; IV, 207, 699; VIII, 289; IX, 552; X,

21; XI, 620; XII, 399, 405; XIII, 25; XIV, 184, 303, 406; XV,

477; XVI, 117, 291; XVII, 424; XVIII, 376; XIX, 80; XX, 236, 273;

XXI, 102; XXII, 51; XXIV, 472, 473, 539, 544.

SICANIA (Σικανίη): La isla de Sicilia, XXIV, 307.

SIDÓN (Σιδονίη y Σιδών): Ciudad de Fenicia, XIII, 285; XV, 425.

SIRENAS (Σειρῆνες): Doncellas fabulosas, que moraban en una isla,

entre la de Circe y el escollo de Escila, y encantaban con su

dulce voz á los navegantes. Advierte Circe á Ulises que llegará á

las Sirenas, que hechizan con su sonora voz á cuantos las oyen;

le recomienda que tape los oídos de sus compañeros y que, si

quiere oirlas, sea atado á la nave; y le indica que después de la

isla de las Sirenas llegará á las peñas Erráticas, XII, 39 á 61;

refiere Ulises á sus compañeros lo que le había encargado Circe,

les tapa los oídos y les manda que lo aten al mástil; al pasar

cerca de la isla, las Sirenas cantan y le invitan á detenerse,

Ulises hace una seña para que lo desliguen, y Perimedes y

Euríloco lo atan más reciamente, XII, 158 á 200; cuenta Ulises á

Penélope cómo oyó el cantar de las Sirenas, de voz sonora, XXIII,

326.

SIRIA (Συρίη): Una de las islas Cíclades, situada al N. de

Ortigia. Había en ella dos ciudades y en ambas reinaba Ctesio,

padre del porquerizo Eumeo, XV, 403 á 414.

SÍSIFO (Σίσυφος): Hijo de Éolo, padre de Glauco y abuelo de

Belerofonte. Está condenado en el Orco á empujar una enorme

piedra hacia la cumbre de un monte; cuando llega cerca de la

misma, el peñasco rueda á la llanura, y Sísifo vuelve á empujarlo

nuevamente hacia la cumbre, XI, 593 á 600.

SOL (Ἥλιος y Ἠέλιος): Hijo de Hiperión y de Eurifaesa (ó de Tea,

según Hesíodo: _Teogonía_, v. 371 á 374), hermano de la Aurora y

de la Luna, y padre de Circe, de Eetes, de Faetusa y de Lampetia.

Los compañeros de Ulises perecieron, antes de volver á su patria,

por haberse comido las vacas del Sol, hijo de Hiperión, I, 7 á 9;

el Sol delata á Vulcano el adulterio de Marte y Venus y, después

que Vulcano ha puesto los hilos alrededor de la cama, está en

acecho y le avisa cuando Marte entra en la casa, VIII, 270 y 271,

320; Circe y Eetes son hijos del Sol y de la oceánida Perse, X,

135 á 139; recién llegados á la isla de Circe, habla Ulises á sus

compañeros diciendo que no saben por dónde el Sol se pone y por

dónde vuelve á salir, X, 191 y 192; el Sol no alumbra nunca á los

cimerios, XI, 15 á 17; dice Tiresias á Ulises que si en la isla

de Trinacria dejan indemnes las vacas de Sol, llegarán á Ítaca

y en otro caso el héroe perderá la nave y todos los compañeros,

XI, 104 á 113; en la isla de Eea está el orto del Sol, XII, 4;

advierte Circe á Ulises que llegará á la isla de Trinacria,

donde pacen las vacas y las ovejas del Sol, cuyas pastoras son

Faetusa y Lampetia; que si las dejan indemnes volverán á Ítaca

y en otro caso el héroe perderá la nave y todos los compañeros,

XII, 127 á 141; Ulises funde cera con su fuerza y los rayos del

Sol Hiperiónida, y tapa los oídos de sus compañeros para que no

oigan á las Sirenas, XII, 173 á 177; Ulises y los suyos, después

de pasar por Escila y Caribdis, llegan á la isla donde estaban

las vacas y las ovejas del Sol, y ya desde el mar oyen los

mugidos y los balidos, XII, 260 á 266; Ulises, acordándose de

las advertencias de Tiresias y de Circe, quiere pasar de largo

por la isla de Trinacria; pero Euríloco se opone, y el héroe

hace jurar á sus compañeros que no matarán ni una vaca ni una

oveja, XII, 266 á 303; Ulises exhorta nuevamente á los suyos

para que se abstengan de tocar las vacas y las ovejas del Sol,

que todo lo ve y todo lo oye, XII, 320 á 323; mientras Ulises se

interna por la isla de Trinacria, sus compañeros, aconsejados por

Euríloco, matan y asan algunas de las vacas del Sol, XII, 340

á 365; Lampetia lo participa al Sol, éste se queja á Júpiter,

amenazándole con descender á la morada de Plutón, y el padre de

los dioses le promete despedir un rayo contra la nave de Ulises y

hacerla pedazos, XII, 374 á 388; durante seis días los compañeros

de Ulises celebran banquetes, comiéndose las mejores vacas del

Sol, XII, 397 y 398; cuenta el mendigo (Ulises) á Penélope que

Ulises perdió la nave y los compañeros porque éstos mataron las

vacas del Sol, XIX, 273 á 276; refiere Ulises á Penélope cómo sus

compañeros mataron las vacas del Sol, XXIII, 329; las almas de

los pretendientes, conducidas por Mercurio, pasan por las puertas

del Sol, antes de llegar al país de los Sueños y á la pradera de

asfódelos donde residen las almas de los difuntos, XXIV, 12.

SUNIO (Σούνιον): Promontorio del Ática, III, 278.

TAFOS (Τάφος): Isla del mar Jónico; la mayor de las llamadas

Equínades, I, 417.

TAIGETO (Τηύγετον): Monte de Laconia, VI, 103.

TÁNTALO (Τάνταλος): Rey de Sípilo (Frigia), hijo de Júpiter y

padre de Pélope. Fué admitido al banquete de los dioses pero,

como revelara los secretos de éstos y hurtara néctar y ambrosía,

Júpiter le impuso un castigo que padece en el Orco. Cuenta Ulises

á los reyes de los feacios que en el Orco, vió á Tántalo el cual

se halla sumergido en un lago cuya agua le llega á la barba y

tiene encima de su cabeza variadas frutas que cuelgan de altos

árboles; pero, cuando padece sed y se baja para beber, la tierra

absorbe el agua, y cuando siente hambre y va á coger las frutas,

el viento se las lleva á las nubes, XI, 582 á 592.

TEBAS (Θήβη y Θῆβαι):

1) Ciudad de Beocia. Tiene siete puertas y la fundaron y

fortificaron Anfión y Zeto, XI, 262 á 265; descubierto el incesto

de Epicasta con su hijo Edipo, éste siguió reinando en Tebas por

los funestos designios de las deidades, XI, 274 á 276; en Tebas

murió Anfiarao á causa de los regalos que su mujer recibiera, XV,

244 á 247.

2) Ciudad de Egipto. Era muy rica y en ella moraban Pólibo y

su mujer Alcandra, que dieron á Menelao y á Helena hermosos

presentes, IV, 125 á 132.

TECTÓNIDA (Τεκτονίδης): Hijo de Tectón. Nombre patronímico de

Políneo, VIII, 114.

TELAMÓN (Τελαμών): Rey de Salamina, hijo de Éaco, hermano de

Peleo y padre de Ayax y de Teucro, XI, 553.

TELÉFIDA (Τηλεφίδης): Hijo de Télefo. Nombre patronímico de

Eurípilo, XI, 519 y 520.

TELÉMACO (Τηλέμαχος): Hijo de Ulises y de Penélope. Hállase entre

los pretendientes cuando ve en el umbral á Minerva, transfigurada

en Mentes, rey de los tafios: hácele entrar, lo sienta á la

mesa, le pregunta quién es, se lamenta de los pretendientes y

escucha los consejos que le da de que reúna el ágora, para echar

á aquéllos, y haga un viaje á Pilos y á Esparta en busca de

noticias de su padre, I, 113 á 313; la diosa infunde á Telémaco

valor y audacia, y Telémaco, que sospecha que ha hablado con una

deidad, se queda atónito y se junta con los pretendientes, I,

320 á 324; Telémaco, al oir que Penélope reprende á Femio porque

canta la vuelta de los aqueos, dice que no es culpable el aedo,

recomienda á su madre que torne á su habitación y dice que de

hablar se cuidarán los hombres y principalmente él, I, 345 á 359;

Telémaco impone silencio á los pretendientes y les anuncia que

en el ágora les dirá que no vuelvan al palacio de Ulises, I, 368

á 380; los pretendientes se admiran de la audacia de Telémaco,

y Antínoo desea que no llegue á ser nunca rey de Ítaca, I, 381

á 387; contesta Telémaco que le gustaría serlo, pero que reine

cualquiera de los aquivos y él será señor de su casa, I, 388 á

398; Eurímaco dice á Telémaco que nadie le disputará los bienes

y le pregunta por el huésped, y Telémaco le responde que es

Mentes, rey de los tafios, sin declararle que ha reconocido á

Minerva, I, 399 á 420; Telémaco sube á su cuarto, acompañado de

Euriclea, se acuesta y pasa la noche pensando en el viaje que

Minerva le aconsejara, I, 425 á 444; al descubrirse la aurora,

Telémaco se levanta, se va al ágora y Minerva le adorna con

gracia divinal, II, 1 á 14; en el ágora, huélgase Telémaco de

las palabras de buen presagio que pronuncia Egiptio, quéjase

de los pretendientes, pídeles que no sigan yendo al palacio,

arroja el cetro en tierra y nadie se atreve á contestarle, salvo

Antínoo, II, 35 á 84; respondiendo á Antínoo, dice Telémaco que

nunca echará del palacio á su madre, amenaza á los pretendientes

con invocar á los dioses y así que concluye de hablar, Júpiter

envíale dos águilas como presagio, II, 129 á 147; dice Eurímaco

á Haliterses que debía haber muerto como Ulises, porque así

no incitaría á Telémaco, II, 183 á 185; aconseja Eurímaco á

Telémaco que ordene á su madre que torne á la casa paterna á

fin de que le dispongan el casamiento, II, 174 á 197, pues, de

lo contrario, no desistirían de la pretensión porque no temen á

nadie, ni siquiera á Telémaco, II, 198 á 200; responde Telémaco

que no quiere suplicarles más y pide que le proporcionen una nave

y veinte compañeros para ir á Pilos y á Esparta, II, 208 á 223;

Telémaco se va á la playa, invoca al numen que el día antes se le

había presentado en el palacio y se le aparece Minerva, en figura

de Méntor, la cual le aconseja que torne á su casa y prepare las

provisiones mientras ella elige la nave y reúne los marineros,

II, 260 á 295; Telémaco vuelve al palacio, es zaherido por los

pretendientes, baja á la habitación donde se guardan el vino y

la harina, y encarga á Euriclea que llene doce ánforas de aquél

y aparte veinte medidas de ésta, y no diga nada á Penélope, II,

296 á 381; Minerva toma la figura de Telémaco y, recorriendo la

población, recluta los tripulantes y pide una nave á Noemón, II,

382 á 387; Méntor (Minerva) llama á Telémaco, se van á la nave,

vuelven con los compañeros al palacio, cargan las provisiones,

se dan á la vela y hacen libaciones á Minerva, II, 399 á 434;

al llegar á Pilos, desembarca Telémaco, precedido por Minerva,

ésta le encarga que no sea vergonzoso, y ambos se van á encontrar

á los pilios que ofrecen un sacrificio á Neptuno en la ribera

del mar, III, 12 á 33; huélgase Minerva de que Pisístrato le

dé á ella antes que á Telémaco la copa para hacer libaciones,

III, 51 á 53; ruega Minerva á Neptuno que Telémaco no se vaya

sin realizar el objeto de su viaje y en seguida da la copa á

Telémaco, III, 60 á 63; dice Telémaco á Néstor que ha llegado á

Pilos en busca de noticias de su padre, III, 75 á 85; celebra

Telémaco la venganza de Orestes y quisiera tener bríos para

castigar á los pretendientes, III, 201 á 210; Telémaco no cree

que se efectúe lo que dice Néstor acerca de los pretendientes,

aunque lo quisieran los dioses; es reprendido por Minerva,

insiste en la imposibilidad de la vuelta de Ulises, y pregunta á

Néstor cómo murió Agamenón, III, 225 á 252; Minerva y Telémaco

quieren irse á dormir á la nave, pero Néstor se opone, y Minerva

hace que Telémaco se quede en el palacio y pide á Néstor que

lo envíe á Esparta con un hijo suyo, III, 342 á 364; Néstor le

dice á Telémaco que sin duda no ha de ser cobarde cuando ya le

asiste Minerva, III, 373 á 379; Telémaco duerme en el pórtico

del palacio de Néstor, III, 396 á 398; al día siguiente, los

hijos de Néstor hacen sentar á Telémaco junto al anciano, III,

412 á 416; encarga Néstor que un hijo suyo conduzca al palacio á

los compañeros de Telémaco y así se hace, III, 423 y 424, 431 y

432; lava á Telémaco la bella Policasta, III, 464; manda Néstor

á sus hijos que aparejen un carro para que Telémaco emprenda

el viaje, hácenlo así, Telémaco y Pisístrato suben al carro,

salen de Pilos, pernoctan en Feras y al día siguiente llegan á

Lacedemonia, III, 475 á 497; Telémaco y Pisístrato detienen los

corceles en el vestíbulo del palacio de Menelao, IV, 20 á 22;

después de comer, dice Telémaco á Pisístrato que como aquélla

debe de ser la morada de Júpiter, IV, 69 á 75; dice Menelao

que seguramente lloran por Ulises el viejo Laertes, Penélope y

Telémaco, á quien dejó aquél en su casa recién nacido, IV, 110

á 112; Telémaco, al oir el nombre de su padre, llora y se cubre

la cabeza con el manto, IV, 113 á 116; sale Helena y al ver á

Telémaco, dice que aquel joven se parece al hijo de Ulises, y

Menelao contesta que ya había notado la semejanza, IV, 138 á

154; el hijo de Néstor les confirma lo que sospechaban, refiere

Menelao cómo quería mostrarle á Ulises su afecto, y lloran

Telémaco, Helena, Menelao y Pisístrato, IV, 155 á 186; dice

Menelao que hablará con Telémaco así que aparezca la Aurora, IV,

214 y 215; replica Telémaco á Menelao, que acaba de ensalzar á

Ulises, que así es aún más dolorosa la pérdida del mismo, y le

ruega que les mande á la cama, IV, 290 á 295; acuéstanse Telémaco

y Pisístrato en el vestíbulo del palacio de Menelao, V, 303 y

304; al rayar la aurora, Menelao se sienta junto á Telémaco y

le pregunta cuál es el motivo de su viaje á Esparta, y Telémaco

le responde que va en busca de noticias de su padre y desea que

le cuente cuanto sepa de la muerte del mismo, IV, 311 á 331;

Telémaco pide á Menelao que no le detenga en su palacio y que

el don que le haga sea algo que se pueda guardar, IV, 593 á

608; pregunta Noemón á Antínoo si sabe cuándo Telémaco volverá

de Pilos, IV, 632 y 633; Antínoo dice á los demás pretendientes

que Telémaco ha realizado una gran proeza con el viaje, IV, 663

y 664; Penélope habla de los pretendientes, que consumen la

herencia del prudente Telémaco, IV, 686 y 687; descubre Medonte

á Penélope que los pretendientes quieren matar á Telémaco, IV,

700; Minerva envía á Penélope un fantasma para decirle que

Telémaco volverá sano y salvo, IV, 824 á 829; los pretendientes

se emboscan en la isla de Ásteris para matar á Telémaco, IV,

842 á 847; Júpiter, contestando á Minerva, le dice que acompañe

con discreción á Telémaco, V, 25; el alma de Elpénor suplica á

Ulises, en nombre de sus padres y de Telémaco, XI, 68; el alma

de la madre de Ulises dice á este héroe que aún no posee nadie

su dignidad real, pues Telémaco cultiva en paz las heredades

y asiste á decorosos banquetes, XI, 184 á 186; dice Minerva,

conversando con Ulises, que va á llamar á Telémaco, el cual se

halla en Esparta, XIII, 412 á 415; preséntese Ulises, exclama

Eumeo, como yo quisiera y también Penélope, Laertes y Telémaco,

XIV, 171 á 173; dice Eumeo que se lamenta por Telémaco, pues se

fué á Pilos y los pretendientes le preparan una emboscada para

cuando torne, XIV, 174 á 182; Minerva se encamina á Lacedemonia,

halla á Telémaco acostado en el vestíbulo de la casa de Menelao y

le exhorta á volver cuanto antes á Ítaca y á evitar la emboscada

de los pretendientes, XV, 1 á 42; Telémaco despierta á Pisístrato

para ponerse en camino, y el hijo de Néstor le dice que aguarde

que despunte la Aurora y Menelao les traiga los presentes, XV,

44 á 55; Telémaco, al ver á Menelao, le sale al encuentro y le

comunica su deseo de partir en seguida, recibe los regalos que

le hacen Menelao y Helena, come, promete llevar á Néstor el

saludo de Menelao, y, cuando Helena interpreta un agüero en el

sentido de que Ulises se vengará de los pretendientes, le dice

que ojalá acertara, pues la invocaría diariamente como á una

diosa, XV, 57 á 181; Telémaco y Pisístrato emprenden la marcha,

pernoctan en Feras y, al llegar adonde está el bajel de Telémaco,

Pisístrato deja en la popa los regalos de Menelao y aconseja á

Telémaco que se embarque en seguida, XV, 182 á 214; mientras

Telémaco da órdenes á los compañeros y ofrece sacrificios á

Minerva, preséntasele Teoclímeno y le pide que lo admita en el

barco; accede Telémaco; danse á la mar y, después de pasar á lo

largo de la Élide, Telémaco pone la proa del barco hacia las

islas Agudas, XV, 217 á 300; desembarcan antes de llegar á la

ciudad, comen, Teoclímeno interpreta un agüero, diciendo que

la familia de Telémaco reinará siempre en Ítaca, y Telémaco,

después de recomendar el huésped á Pireo, manda á sus compañeros

que lleven la nave á la ciudad, y se encamina á la majada de

Eumeo, XV, 495 á 557; llega Telémaco á la majada de Eumeo, éste

lo abraza y lo besa, se entera Telémaco de que su madre sigue

en el palacio, no permite que el huésped (Ulises) le ceda el

asiento, se lamenta de no poder hospedar al mismo por culpa de

los pretendientes, y encarga á Eumeo que vaya á la ciudad para

que Penélope sepa que han vuelto de Pilos, XVI, 4 á 134; pregunta

Eumeo si ha de dar también la noticia á Laertes, y Telémaco

responde negativamente, XVI, 135 á 153; Ulises, á quien Minerva

ha devuelto su primitiva figura sin que lo viera Telémaco, se

presenta á éste, que se asusta, creyendo que será algún dios;

Ulises se le descubre, Telémaco duda, y por fin se reconocen, se

abrazan y lloran; pregunta Telémaco á su padre cómo ha llegado á

Ítaca y Ulises le cuenta que lo han traído los feacios, y quiere

enterarse de cuántos y cuáles son los pretendientes, XVI, 159 á

241; Telémaco enumera los pretendientes, Ulises le declara que

tendrán la ayuda de Júpiter y de Minerva para luchar con los

mismos, encarga á Telémaco que esconda las armas y que á nadie

participe que ha vuelto Ulises, pues ellos dos probarán á las

mujeres y á los esclavos para conocer cuáles les son fieles,

XVI, 240 á 307; propone Telémaco á Ulises que dejen para más

adelante el probar á los esclavos, XVI, 308 á 320; llega á Ítaca

la nave que trajera de Pilos á Telémaco y á sus compañeros, XVI,

322 y 323; el heraldo y el porquerizo dan á Penélope la noticia

de que ha llegado Telémaco, XVI, 328 á 341; Eurímaco dice que

Telémaco ha realizado una gran proeza con el viaje á Pilos, XVI,

346 y 347; Antínoo cuenta cómo acechaban la vuelta de Telémaco

y propone á los demás pretendientes matarlo en el campo ó en el

camino, cuando vuelva á la ciudad; ó, en otro caso, no comerle

ya más sus bienes, XVI, 364 á 392; Anfínomo se opone á que se

mate á Telémaco si el mismo Júpiter no lo aprueba, XVI, 400 á

405; Penélope increpa á Antínoo por su propósito de matar á

Telémaco, XVI, 421 y 422; Eurímaco, para tranquilizar á Penélope,

le dice que mientras él viva nadie pondrá las manos en Telémaco,

pero interiormente piensa en matarle, XVI, 434 á 448; pregunta

Telémaco al porquerizo si los pretendientes han vuelto de la

emboscada y, al oir á Eumeo que cree serían los que vió en una

nave que entraba en el puerto, sonríe y mira á su padre sin que

lo advierta el porquerizo, XVI, 460 á 477; Telémaco encarga á

Eumeo que lleve al mendigo (Ulises) á la ciudad, sale de la

majada, llega al palacio, le abrazan y besan las esclavas y

luego Penélope, encomienda á ésta que vote ofrecer sacrificios

á Júpiter si llega á realizarse la venganza, vase al ágora, se

junta con Méntor, Ántifo y Haliterses, dice á Pireo que siga

guardando los presentes de Menelao y se lleva á Teoclímeno al

palacio, XVII, 1 á 84; Telémaco y Teoclímeno se bañan, comen, y

aquél cuenta á Penélope su viaje á Pilos y á Esparta, XVII, 85 á

149; recuerda Teoclímeno el agüero que le interpretó á Telémaco

acerca de la vuelta de Ulises, XVII, 152 á 161; desea Melantio

que Telémaco sea herido por las flechas de Apolo ó que sucumba á

manos de los pretendientes, XVII, 251 y 252; advierte Telémaco

la llegada del porquerizo, lo llama á su vera, le da pan y carne

para que lo entregue al mendigo (Ulises) y éste, al recibirlo,

ruega á Júpiter que á Telémaco se le cumpla cuanto desea, XVII,

328 á 355; Eumeo, respondiendo á una increpación de Antínoo,

dice que nada le importa mientras le vivan Penélope y Telémaco,

y éste le aconseja que no responda largamente á aquél, XVII, 380

á 395; Telémaco invita á Antínoo á dar algo al mendigo (Ulises),

y Antínoo le contesta que si todos le diesen lo que él, se

estaría tres meses sin salir de su casa, XVII, 396 á 408; cuando

Antínoo le tira un escabel al mendigo (Ulises), Telémaco siente

gran pena, mas no se le escapa ninguna lágrima, XVII, 488 á 491;

mientras Penélope habla con el porquerizo, Telémaco estornuda

reciamente y la reina lo tiene por buen agüero, XVII, 541 á

545; le dice Eumeo al mendigo (Ulises) que le llama Penélope,

la madre de Telémaco, y el mendigo le contesta que teme á los

pretendientes, pues le han dado un golpe sin que lo impidiera

Telémaco ni otro alguno, XVII, 553 á 568; Eumeo se despide de

Telémaco para volverse á los puercos, y éste le dice que se

vaya después de cenar y que al romper el alba traiga hermosas

víctimas, XVII, 591 á 601; Telémaco dice al huésped (Ulises) que,

si desea quitar á Iro de en medio, á nadie ha de temer, XVIII,

60 á 65; Minerva no deja que Anfínomo se vaya del palacio, para

que sea vencido por las manos y la lanza de Telémaco, XVIII, 155

y 156; Penélope reprende á Telémaco por haber dejado maltratar á

un huésped, y él se disculpa y dice que el combate del huésped

con Iro no se efectuó por haberlo acordado los pretendientes,

y que ojalá se hallaran éstos como Iro después de la lucha,

XVIII, 214 á 242; el mendigo (Ulises), oyendo las increpaciones

de Melanto, dice que se lo va á contar todo á Telémaco, XVIII,

337 á 339; Telémaco amonesta á los pretendientes, y Anfínomo

recomienda que nadie oponga contrarias razones al dicho justo de

Telémaco y que el huésped quede al cuidado de éste, ya que ha

venido á su morada, XVIII, 405 á 421; Ulises dice á Telémaco que

han de esconder las armas, Telémaco manda á Euriclea que tenga

encerradas á las mujeres, Ulises y Telémaco quitan las armas de

las paredes, alumbrándoles Minerva, Telémaco sospecha que debe

estar con ellos alguna deidad, Ulises le recomienda que se vaya á

acostar, y Telémaco obedece, XIX, 3 á 50; dice Ulises á Melanto

que á Telémaco no le pasará inadvertida la mujer que fuere mala,

XIX, 86 á 88; dice Penélope que en adelante el huésped (Ulises)

comerá al lado de Telémaco, XIX, 320 y 321; Telémaco se levanta

de la cama, pregunta á Euriclea si se han cuidado del forastero,

y se va al ágora á juntarse con los aqueos, XX, 124 á 146; los

pretendientes maquinan cómo dar muerte á Telémaco, cuando aparece

un águila y Anfínomo les dice que aquel propósito no tendrá buen

éxito, XX, 241 á 246; Telémaco hace sentar al mendigo (Ulises)

junto á la puerta de la sala, y dice á los pretendientes que se

abstengan de las amenazas y de los golpes; ellos se admiran de

que les hable con tanta audacia; Antínoo propone que se cumpla

la orden de Telémaco ya que Júpiter no ha permitido que se le

matara; y Telémaco no hace caso de estas palabras, XX, 257 á

275; por orden de Telémaco, se le sirve al mendigo (Ulises) la

misma ración que á los demás convidados, XX, 281 á 283, 294 y

295; Telémaco increpa á Ctesipo, cuando éste tira la pata de

buey al mendigo (Ulises), y manda á todos los pretendientes que

repriman su insolencia, XX, 303 á 319; Agelao dice que nadie

oponga contrarias razones á lo dicho por Telémaco y pide á éste

que aconseje á su madre que se case, XX, 322 á 337; responde

Telémaco que no retarda la boda, pero que no quiere echar del

palacio á su madre, XX, 338 á 345; los pretendientes zahieren á

Telémaco, burlándose de sus huéspedes, XX, 373 á 376; Telémaco

dice que sin duda Júpiter le ha vuelto el juicio cuando, al

manifestarle su madre que se irá de la casa, se ríe y se deleita;

propone el certamen á los pretendientes, pero antes quiere

probar de armar el arco, lo intenta, desiste, por indicación

de su padre, y lo ofrece á los pretendientes, XXI, 102 á 139;

dice Ulises á Eumeo y á Filetio que, si llega á triunfar de los

pretendientes, los considerará á ellos como hermanos de Telémaco,

XXI, 212 á 216; dice Penélope á Antínoo que no es decoroso ni

justo que se ultraje á los huéspedes de Telémaco, XXI, 311 á 313;

dice Telémaco á Penélope que es el único que puede disponer del

arco, y le aconseja que torne á su habitación y se ocupe en sus

labores, XXI, 343 á 353; Telémaco amenaza á Eumeo, mandándole que

entregue el arco al mendigo (Ulises), y todos les pretendientes

se ríen, XXI, 368 á 378; Eumeo dice á Euriclea que Telémaco le

manda cerrar las puertas de la habitación y que no salga nadie

aunque oigan gemidos ó estrépito de hombres, XXI, 381 á 385; el

mendigo (Ulises), después de hacer pasar la flecha por el ojo

de las segures, le dice á Telémaco que no le afrenta el huésped

que está en su palacio, y que todavía tiene las fuerzas sin

menoscabo, XXI, 423 á 430; obedeciendo una señal que le hace

su padre, Telémaco se ciñe la espada, ase la lanza y se coloca

junto á Ulises, XXI, 431 á 434; Telémaco atraviesa con su lanza á

Anfínomo y se la deja clavada en el cuerpo por temor á los demás

pretendientes, XXII, 91 á 98; Telémaco, por orden de su padre,

va á buscar armas, las visten él, el boyero y el porquerizo, y

se ponen todos junto á Ulises, XXII, 108 á 115; dice Ulises á

Telémaco que alguna de las mujeres ó Melantio atiza la lucha,

dando armas á los pretendientes; responde Telémaco que él ha

tenido la culpa por haber dejado abierta la puerta del cuarto

donde las mismas están depositadas, y encarga á Eumeo que vaya á

ver quién es, XXII, 150 á 159; encarga Ulises á Eumeo y á Filetio

que le aten las manos y los pies á Melantio, mientras él y

Telémaco resisten la acometida de los pretendientes, XXII, 170 á

177; Telémaco mata á Euríades, á Anfimedonte, que lo había herido

levemente, y á Leócrito, XXII, 267, 277 y 278, 284, 294; dice

Femio á Ulises, invocando el testimonio de Telémaco, que cantaba

en el palacio porque le obligaban los pretendientes; Telémaco

ruega á su padre que no lo mate y que salve también á Medonte;

éste se presenta y abraza las rodillas de Telémaco; y Ulises

se abstiene de matarlos, XXII, 350 á 372; por orden de Ulises,

Telémaco llama á Euriclea y la anciana sigue á Telémaco hasta

llegar á la sala, XXII, 390 á 400; dice Euriclea á Ulises que,

como Telémaco hace poco tiempo que llegó á la juventud, su madre

no le dejaba tener mando en las mujeres, XXII, 426 y 427; Ulises

ordena á Telémaco, al boyero y al porquerizo que hagan trasladar

los cadáveres por las esclavas culpables, pongan en orden la

estancia y maten á dichas mujeres en el patio, XXII, 435 á 445;

Telémaco, el boyero y el porquerizo pasan la rasqueta por la

sala, XXII, 454 á 456; Telémaco ahorca con una soga á las mujeres

culpables; y luego él, el boyero y el porquerizo dan cruel

muerte á Melantio, XXII, 461 á 477; dice Euriclea á Penélope

que Telémaco ya sabía que Ulises se hallaba en el palacio,

XXIII, 29, y que ellas, durante la matanza de los pretendientes,

permanecieron llenas de pavor en lo más hondo de su habitación

hasta que Telémaco la llamó, XXIII, 41 á 44; reprende Telémaco

á su madre por la frialdad que demuestra ante Ulises, XXIII,

96 á 103; dice Ulises á Telémaco que permita á Penélope que lo

pruebe, XXIII, 112 á 114; contestando Telémaco á una pregunta

de Ulises, dice que vea él mismo lo que conviene hacer y no les

faltará bríos para seguirle, XXIII, 123 á 128; Telémaco, el

boyero y el porquerizo dejan de bailar y se acuestan, XXIII,

297 á 299; Ulises hace levantar á Telémaco, al boyero y al

porquerizo, ármanse todos, y salen al campo, XXIII, 366 á 372;

Anfimedonte cuenta á Agamenón, en el Orco, que Ulises y Telémaco

se concertaron para acabar con los pretendientes, que éste último

se presentó en el palacio y que luego entró aquél, XXIV, 151 á

155, que Ulises y Telémaco escondieron las armas que había en el

palacio, XXIV, 164 á 166, que Telémaco mandó entregar el arco á

Ulises, que estaba transfigurado en un mendigo, y que Ulises y

los suyos mataron á todos los pretendientes, XXIV, 175 á 181;

dice Ulises á Laertes que á Telémaco, al boyero y al porquerizo

los ha enviado á la casería para que aparejen el almuerzo, se

encaminan ambos á la misma y hallan á aquéllos ocupados en cortar

carne y en mezclar el vino, XXIV, 359 á 364; Ulises exhorta á

Telémaco á ser valiente en el combate con los itacenses, Telémaco

contesta que no deshonrará su linaje, y Laertes se huelga de

oirlo, XXIV, 505 á 515; Ulises y Telémaco se arrojan á las

primeras filas de los itacenses y los mataran á todos si Minerva

no hubiese intervenido suspendiendo la lucha, XXIV, 526 á 530.

TÉLEMO (Τήλεμος): Hijo de Éurimo y antiguo vate de los Ciclopes.

Predijo á Polifemo que sería cegado por Ulises, IX, 508 á 512.

TELÉPILO (Τηλέπυλος): Ciudad de la Lestrigonia, X, 82; XXIII,

318. Algunos creen que Τηλέπυλος es adjetivo y lo traducen de una

de estas maneras: _de puertas grandes, anchas ó altas, de puertas

que están á gran distancia unas de otras, cuyas puertas se hallan

lejos_, etc.

TÉMESA (Τεμέση): Ciudad, según unos de Italia y según otros de la

isla de Chipre, I, 184.

TEMIS (Θέμις): Diosa. Telémaco ruega á los pretendientes por

Júpiter y por Temis, que junta y disuelve las ágoras de los

hombres, II, 68 y 69.

TÉNEDOS (Τένεδος): Isla del mar Egeo, cerca de Troya. Estaba

consagrada á Apolo. Al regresar de Troya, Néstor y los que le

acompañaban ofrecieron en Ténedos sacrificios á los dioses, III,

159.

TEOCLÍMENO (Θεοκλύμενος): Adivino, hijo de Polifides y

descendiente de Melampo. Huyendo de Argos, donde matara á un

hombre, se presenta á Telémaco y logra del mismo que pueda

embarcarse en su navío, XV, 222 á 286; al desembarcar, pregunta

á Telémaco, que se queda en el campo, á cuál casa tiene que ir

cuando llegue á Ítaca; interpreta un agüero diciendo que el

linaje de Telémaco reinará perpetuamente en Ítaca; y Telémaco

lo recomienda á Pireo, para que le dé hospitalidad hasta que él

vaya á Ítaca, XV, 508 á 543; comparece con Pireo en el ágora, y

Telémaco se lo lleva á su palacio, es lavado y ungido por las

esclavas, come con Telémaco, y dice á Penélope que Ulises ya se

halla en su patria y maquina males contra los pretendientes,

XVII, 71 á 165; al observar á los pretendientes, á quienes

Minerva ha perturbado la razón, les pregunta qué mal padecen,

vaticina la muerte de los mismos y se va á la casa de Pireo que

lo acoge benévolo, XX, 350 á 372; los pretendientes se ríen de

que Teoclímeno se haya levantado á pronunciar vaticinios, XX, 380.

TERPÍADA (Τερπιάδης): Hijo de Terpio. Nombre patronímico del aedo

Femio, XXII, 330.

TESEO (Θησεύς): Rey de Atenas, hijo de Egeo. Llevóse de Creta

á Ariadna, pero la mató Diana en Día, XI, 321 á 325; Ulises lo

deseaba ver cuando fué al Orco, XI, 631.

TETIS (Θέτις): Diosa marina, hija del Océano, mujer de Peleo y

madre de Aquiles. Propuso el juicio para adjudicar las armas de

Aquiles, fallado por los teucros y por Palas Minerva en favor de

Ulises, XI, 546 y 547; salió del mar, acompañada de las diosas

marinas, para asistir á las exequias de su hijo Aquiles, y los

aqueos cobraron tal miedo que se lanzaran á las naves si no los

hubiese detenido Néstor; entregó á los aqueos un ánfora de oro,

construída por Vulcano, para que en la misma colocaran los huesos

de Aquiles, juntamente con los de Patroclo y también, aunque algo

apartados, los de Antíloco, y dió premios hermosísimos para los

juegos fúnebres celebrados en honor del héroe, XXIV, 47 á 92.

TICIO (Τιτυός): Hijo de la Tierra. Habitaba en la isla de Eubea,

y Radamanto fué á verle, conducido por los feacios, VII, 323

y 324; está condenado en el Orco á que dos buitres le roan

constantemente el hígado, porque quiso forzar á Latona, XI, 576 á

581.

TIDIDA (Τυδείδης): Hijo de Tideo. Nombre patronímico de Diomedes,

III, 181.

TIERRA (Γαῖα): El poeta llama á Ticio Γαιήϊον υἱόν, hijo de la

Tierra, VII, 324.

TIESTES (Θυέστης): Héroe griego, hermano de Atreo, y rey de

Micenas. Fué padre de Egisto y le dejó la casa que éste habitaba,

IV, 517 y 518.

TIESTÍADA (Θυεστιάδης): Hijo de Tiestes. Nombre patronímico de

Egisto, IV, 518.

TÍNDARO (Τυνδάρεος): Hijo de Ébalo, marido de Leda y padre de

Cástor, de Pólux y de Clitemnestra, XI, 298 á 300; XXIV, 199.

TIRESIAS (Τειρεσίης): Celebérrimo adivino tebano. Fué hijo de

Everes y de la ninfa Cariclo (Apolodoro, _Biblioteca_, lib. III,

cap. VI, 7). Advierte Circe á Ulises que él y los suyos han de

ir al Orco á consultar el alma del adivino Tiresias, el único

muerto que tiene inteligencia y saber, X, 490 á 495, 563 á 565;

encarga Circe á Ulises que, en llegando al Orco, haga voto de

inmolar un carnero negro á Tiresias y no deje beber la sangre

á nadie hasta haber interrogado al adivino, pues éste le dirá

la manera cómo puede volver á Ítaca, X, 524, 525, 536 á 540; al

llegar al Orco, Ulises hace voto de inmolar un carnero negro á

Tiresias tan luego como torne á Ítaca, XI, 32 y 33, y no permite

que las demás almas, ni siquiera la de su madre, beban la sangre

hasta haber interrogado al adivino, XI, 32, 33, 49, 50, 88 y 89;

llega el alma de Tiresias, bebe la sangre, le dice á Ulises que,

si deja indemnes las vacas y las ovejas del Sol, se salvará con

su nave y sus compañeros, y que, en otro caso, perderá aquéllas

y éstos; le habla de los pretendientes; le encarga que ofrezca,

después de llegar á Ítaca, sacrificios á Neptuno; le vaticina que

tendrá una placentera vejez; le manifiesta que cualquier alma

á la que permita beber la sangre responderá á sus preguntas; y

se vuelve á la morada de Plutón, XI, 90 á 151; dice Ulises á su

madre y luego á Aquiles, en el Orco, que ha ido á consultar el

alma de Tiresias, XI, 164 y 165, 479 y 480; al oir, desde la

nave, las voces de las vacas y de las ovejas del Sol, Ulises se

acuerda de las palabras de Tiresias y revela el oráculo de éste

á los compañeros, XII, 264 á 276; Ulises refiere á Penélope que,

por indicación de Tiresias, ha de ofrecer sacrificios á Neptuno,

XXIII, 251 á 284, y le cuenta cómo bajó al Orco para consultar el

alma del mencionado adivino, XXIII, 322 y 323.

TIRO (Τυρώ): Hija de Salmoneo, esposa de Creteo y madre de Esón,

de Feres y de Amitaón, que tuvo de su marido, y de Pelias y de

Neleo, que concibió de Neptuno; pues Tiro se había enamorado del

río Enipeo y Neptuno tomó la figura de éste y se unió con ella,

XI, 235 á 259.

TITÓN (Τιθωνός): Hijo de Laomedonte. La Aurora se levanta del

lecho, donde reposa á su lado, para alumbrar á los inmortales y á

los mortales, V, 1 y 2.

TOANTE (Θόας): Hijo de Andremón y caudillo de los etolos que

fueron á Troya. En una fingida relación, cuenta el mendigo

(Ulises) que Toante, puesto en emboscada con Ulises y otros jefes

cerca de Troya, corrió hacia las naves para decir á Agamenón que

enviara más guerreros, XIV, 499 á 501.

TON (Θῶν): Egipcio, marido de Polidamna, IV, 228.

TOÓN (Θόων): Uno de los jóvenes feacios que toman parte en los

juegos celebrados ante Ulises, VIII, 113.

TOOSA (Θόωσα): Ninfa, hija de Forcis y madre de Polifemo que tuvo

de Neptuno, I, 71 á 73.

TRACIA (Θρῄκη): Región del Norte de Grecia. Á ella se fué Marte

cuando le soltó Vulcano, después de aprisionarle, junto con

Venus, en los lazos que colocó alrededor de la cama, VIII, 361.

TRASIMEDES (Θρασυμήδης): Caudillo griego, hijo de Néstor.

Degüella la novilla en el sacrificio que Néstor ofrece á Minerva,

III, 414 á 450.

TRINACRIA (Θρινακίη): La isla de Sicilia, según la opinión casi

unánime de todos los intérpretes, de la cual se separa Völcker,

XI, 107; XII, 127, 135; XIX, 275.

TRITOGENIA (Τριτογένεια): Epíteto de Minerva. Interprétase de

diferentes maneras por los traductores: nacida junto al lago

Tritón, en Beocia, Tesalia ó Libia; nacida en el tercer día del

mes, etc., III, 378.

TROYA (Τροίη): Región de la Tróade y ciudad de la misma, llamada

también Ilión, I, 2, 62, 210, 327, 355; III, 257, 268, 276; IV,

6, 99, 146, 488; V, 39, 307; IX, 38, 259; X, 40, 332; XI, 160,

499, 510; XII, 189; XIII, 137, 248, 388; XIV, 229, 469; XV, 153;

XVI, 289; XVII, 314; XVIII, 260, 266; XIX, 8, 187; XXIV, 37.

ULISES (Ὀδυσσεύς y Ὀδυσεύς): Rey de Ítaca, hijo de Laertes y de

Anticlea, y padre de Telémaco: II, 2, 415; III, 64, 352, 398;

XV, 59, 63, 267, 554; XVI, 48, 118 á 120; XVII, 3, 152; XX, 283.

Es el protagonista del poema, que de su nombre Ὀδυσσεύς se llama

Ὀδύσσεια, pues toda la acción gira á su alrededor hasta en las

escenas en que no interviene. El poeta invoca á la Musa para que

le hable de Ulises que, cuando los demás caudillos griegos habían

vuelto de Troya á su respectiva patria, hallábase detenido por

la ninfa Calipso, I, 1 á 15; todas las deidades, menos Neptuno,

se compadecen del héroe, y en el concilio de los dioses propone

Minerva que Mercurio vaya á decir á Calipso que le deje partir de

la isla Ogigia, I, 19 á 21, 48 á 87; baja Minerva del Olimpo y,

transfigurada en Mentes, se detiene en el vestíbulo de la morada

de Ulises, I, 103; Telémaco toma la lanza de Mentes (Minerva) y

la pone en la lancera de Ulises, I, 129; Mentes (Minerva) le dice

á Telémaco que Ulises volverá, le pregunta si es su hijo pues

se le parece mucho, I, 196 á 212, se lamenta de la ausencia del

héroe, le refiere cómo lo conoció y le asegura que si tornara

se vengaría de los pretendientes, I, 253 á 266; Telémaco dice á

Penélope que se resigne á oir el canto del aedo sobre la vuelta

de los aquivos, pues no fué Ulises el único que perdió en Troya

la esperanza de volver, I, 346 á 355; Telémaco, contestando á

Antínoo, le dice que reine cualquiera en Ítaca, ya que murió

Ulises, y él será señor de los bienes que éste adquirió, I, 396

á 398; un hijo de Egiptio había ido á Ilión con Ulises, II, 17;

desde que se fué Ulises no se han reunido los itacenses en el

ágora hasta que los convoca Telémaco, II, 26 y 27; laméntase

Telémaco, en el ágora, de no tener en el palacio un hombre como

Ulises, para arrojar del mismo á los pretendientes, II, 59, y

pide á éstos que se retiren, á no ser que Ulises les haya causado

algún daño y quieran vengarse, II, 71 á 73; cuenta Antínoo que

Penélope dijo á los pretendientes que, ya que había muerto

Ulises, no instaran el casamiento hasta que ella acabara un

sudario para Laertes, II, 96 á 100; Haliterses vaticina la vuelta

de Ulises, II, 163 á 177; responde Eurímaco que Ulises murió

lejos de su patria, II, 182 y 183; Ulises, al embarcarse, había

encomendado su casa á Méntor, II, 225 á 227; dice Méntor que no

tanto aborrece á los pretendientes como á los otros ciudadanos,

pues si aquéllos devoran la casa de Ulises, ponen á ventura sus

cabezas, II, 233 á 241; responde Leócrito que si Ulises volviera

y luchara con los pretendientes, sería muerto por éstos, II, 246

á 250; vanse los pretendientes á la casa de Ulises, II, 259; dice

Méntor (Minerva) á Telémaco que, como no le falta del todo la

inteligencia de Ulises, realizará el viaje á Pilos y á Esparta,

II, 274 á 280; dice uno de los pretendientes que quizás Telémaco

morirá en el viaje, vagando como Ulises, II, 333; pide Telémaco

á Euriclea que le ponga en ánforas el vino que sea más suave

después del que guarda para Ulises, II, 340 á 352; dice Euriclea

que Ulises ha muerto en un pueblo ignoto, II, 366; Minerva va

al palacio de Ulises y les infunde sueño á los pretendientes,

II, 393 á 395; dice Telémaco á Néstor que ha ido á Pilos por

si oyere hablar de Ulises, III, 81 á 84, y le ruega que, si el

héroe le cumplió algún día una promesa, le relate ahora cuanto

sepa del mismo, III, 98 á 101; dice Néstor que, mientras los

aqueos permanecieron en Troya, nadie se igualó en prudencia con

Ulises y que éste y él siempre estuvieron de acuerdo, III, 121

á 127; desde Ténedos, Ulises y los que le acompañaban volvieron

á Troya para complacer á Agamenón, III, 162 á 164; desea Néstor

que Minerva proteja á Telémaco como asistía á Ulises, III, 218

á 220; dice Menelao que por nadie llora tanto como por Ulises,

IV, 104 á 112; Helena, al ver á Telémaco, nota la semejanza que

tiene con el hijo de Ulises, IV, 141 á 146, y responde Menelao

que también la había observado, IV, 147 á 154; dice Helena que

no podría referir todos los trabajos de Ulises y cuenta cómo

penetró en Troya disfrazado de mendigo, IV, 240 á 264; refiere

Menelao lo que hizo Ulises, dentro del caballo de madera, cuando

Helena llamaba desde fuera á los caudillos griegos, IV, 269 á

289; dice Telémaco á Menelao que, si Ulises le ha cumplido algún

día una promesa, le refiera cuanto sepa del mismo, IV, 328 á

331; dice Menelao que Ulises, si vuelve, se vengará de los

pretendientes, IV, 340 á 346; solázanse los pretendientes ante

el palacio de Ulises cuando va á encontrarlos Noemón, IV, 625, y

luego penetran en el mismo, IV, 674; pregunta Penélope á Medonte

si le envían los pretendientes para decirles á las esclavas de

Ulises que suspendan el trabajo, IV, 681 á 683; dice Penélope

que Ulises á nadie hizo agravio, IV, 689 á 691; vase Medonte

por la morada de Ulises, IV, 715; desea Penélope que Laertes se

queje de que los pretendientes quieran exterminar el linaje de

Ulises, IV, 739 á 741; Penélope ruega á Minerva que le salve el

hijo, acordándose de los sacrificios que le ofrecía Ulises, IV,

762 á 765; en el concilio de los dioses, Minerva refiere los

infortunios de Ulises, y Júpiter envía á Mercurio para que ordene

á Calipso que despida á Ulises, V, 5 á 42; llega Mercurio á la

gruta de Calipso, sin que encuentre á Ulises dentro de la misma,

traslada á Calipso la orden de Júpiter, enfurécese la ninfa,

y Mercurio le recomienda que despida pronto á Ulises y no se

atraiga el enojo de Júpiter, V, 81 á 147; va Calipso al encuentro

de Ulises, le dice que dejará que se vaya, le jura que no maquina

nada malo contra él, y le proporciona lo que ha menester para

fabricar una balsa, V, 148 á 261; Ulises se hace á la mar, navega

diez y siete días y lo ve Neptuno, que promueve una tempestad;

deshácese la balsa, Leucotea da un velo á Ulises para que sea

insumergible, y por fin sale el héroe por la desembocadura de un

río, sube á un altozano y se acuesta en un montón de hojarasca,

V, 269 á 493; mientras Ulises duerme, Minerva, pensando en el

regreso del mismo á su patria, va á encontrar á Nausícaa, VI,

1 á 14; cuando Nausícaa y sus criadas juegan á la pelota, hace

Minerva que ésta caiga en el río para que las mujeres griten y

despierten á Ulises, VI, 110 á 117; sale Ulises de la hojarasca,

se presenta á Nausícaa y le dirige insinuantes palabras para

que le dé un vestido y lo guíe á la ciudad, VI, 127 á 185; las

esclavas, por orden de Nausícaa, entregan á Ulises un manto y

una túnica y le invitan á bañarse; él les ruega que se aparten;

se lava; Minerva le difunde una gracia divinal por la cabeza y

los hombros; Nausícaa, que lo contempla admirada, desea tenerlo

por marido, y manda á las siervas que le den de comer, VI, 211 á

246; Ulises come ávidamente y luego, por indicación de Nausícaa,

sigue el carro en que va ésta con sus esclavas, y, al llegar al

bosque de Minerva, se detiene y ora á la deidad, VI, 248 á 331;

mientras Ulises ruega, Nausícaa llega al palacio, VII, 1 á 2;

encamínase Ulises á la ciudad, se le hace encontradiza Minerva,

transfigurada en una joven, le da noticias del país y lo lleva al

palacio de Alcínoo, VII, 14 á 49; Ulises admira el palacio, entra

en el mismo, póstrase á los pies de Arete y le suplica que lo

conduzcan á la patria, VII, 81 á 83, 133 á 152; Alcínoo levanta

á Ulises, lo hace sentar en la silla de Laodamante y manda que

le den de comer, VII, 167 á 178; Ulises, contestando á Alcínoo,

dice que no es un dios, sino el más desgraciado de los hombres y

pide que lo lleven á su patria, VII, 207 á 225; Ulises se queda

en el palacio y, respondiendo á las preguntas de Arete, cuenta

cómo llegó desde la isla Ogigia al país de los feacios y cómo

se presentó á Nausícaa, VII, 230 á 297; suplica á Alcínoo que

no reprendan á ésta por no haberle llevado consigo, VII, 302 á

307; al oir que Alcínoo promete llevarlo á la patria, invoca á

Júpiter para que dé gloria al rey y éste cumpla su promesa, VII,

329 á 333; las criadas invitan á Ulises á acostarse en la cama,

y el héroe duerme debajo del pórtico del palacio de Alcínoo,

VII, 340 á 345; levántase Ulises al día siguiente y, juntamente

con el rey, se encamina al ágora, VIII, 3 á 6; Minerva, pensando

en la vuelta de Ulises, exhorta á los feacios para que vayan

al ágora, VIII, 7 á 14; Minerva difunde la gracia por la cabeza

y los hombros de Ulises á fin de que les sea agradable á los

feacios, VIII, 18 á 23; canta Demódoco la disputa de Ulises y

Aquiles, y Ulises, al oirle, llora, VIII, 73 á 92; Laodamante

invita á Ulises á probarse en los juegos y el héroe se excusa;

pero, al reprochárselo Euríalo, toma el disco, lo tira más lejos

que nadie y desafía á los feacios á probarse con él en toda clase

de juegos, sin exceptuar más que á Laodamante, VIII, 143 á 233;

contempla Ulises con admiración las mudanzas que hacen con los

pies los danzadores feacios, VIII, 264 y 265; huélgase Ulises

de oir cantar á Demódoco, que refiere los amores de Marte y

Venus, VIII, 367 y 368; expresa Ulises á Alcínoo el asombro con

que contempla á los danzadores feacios, VIII, 381 á 384; Ulises

saluda y desea felicidades á Euríalo, que le regala una espada de

bronce, VIII, 412 á 415; Ulises, por indicación de Arete, encaja

la tapa y echa un nudo al arca en que le han puesto los regalos

de los feacios, VIII, 446 á 448; Nausícaa se admira, al clavar

los ojos en Ulises, saluda al héroe, y éste promete invocarla

en su casa como á una diosa, VIII, 457 á 468; Ulises corta una

tajada del espinazo de un puerco asado, se la envía como obsequio

á Demódoco y le pide que cante el episodio del caballo de madera,

VIII, 474 á 498; refiere el aedo cómo los caudillos griegos

se hallaban con Ulises dentro del caballo de madera, cómo fué

destruída la ciudad y cómo, yendo Ulises y Menelao á la casa

de Deífobo, sostuvieron un terrible combate, VIII, 502 á 520;

Ulises llora y se consume al escucharlo, y Alcínoo le pregunta

quién es, por qué llora y á dónde ha ido en sus peregrinaciones,

VIII, 521 á 586; responde Ulises dándose á conocer y ensalzando

su patria, y empieza á referir sus aventuras desde que salió de

Troya, IX, 1 á 38; relata sucesivamente lo que le ocurrió:

a) en el país de los cícones, IX, 39 á 61;

b) en el mar, hasta llegar á los lotófagos, IX, 62 á 81;

c) en la tierra de éstos, IX, 82 á 104;

d) en la comarca de los ciclopes, donde cegó á Polifemo, IX, 105

á 566;

e) en la isla de Éolo, rey de los vientos, X, 1 á 79;

f) en Telépilo de Lamos, capital de la Lestrigonia, X, 80 á 132;

g) en la isla Eea, donde moraba Circe, que transformó á los

compañeros de Ulises en cerdos y les devolvió luego su figura, X,

133 á 574;

h) en el Orco, donde Ulises consultó á Tiresias, conversó con el

alma de su madre y con algunos muertos ilustres y vió ciertos

suplicios de los condenados como Ticio, Tántalo y Sísifo, XI, 1 á

640;

i) en la isla de Circe, de vuelta del Orco, XII, 1 á 142;

j) en el mar, al pasar junto á las Sirenas y por entre los

escollos de Escila y Caribdis, XII, 142 á 259;

k) en la isla de Trinacria, donde los compañeros de Ulises

mataron algunas vacas del rebaño del Sol, XII, 260 á 402;

y l) en el mar, hasta que Júpiter tiró un rayo á la nave,

perecieron los compañeros de Ulises y el héroe, después de vagar

nueve días, llegó á la isla Ogigia donde moraba Calipso, XII, 403

á 453;

dice Alcínoo á Ulises que ya podrá volver á la patria, y exhorta

á los presentes á que le regalen trípodes y calderos, XIII, 4

á 15; en el último banquete que le da Alcínoo, Ulises vuelve

á menudo la cabeza para ver si se pone el sol, ve con agrado

la puesta del mismo y se despide de Alcínoo y de los feacios,

deseándoles toda clase de bienes; pone una copa en las manos de

Arete, por cuya felicidad hace votos; se encamina á la nave,

acompañado por un heraldo, y se acuesta en silencio sobre las

tablas de popa, XIII, 28 á 75; al llegar á Ítaca, los feacios

sacan del bajel á Ulises y, sin despertarlo, lo ponen en la

arena, juntamente con los regalos, á cierta distancia del

camino para evitar que ningún caminante le hurte nada mientras

duerme, XIII, 116 á 124; Neptuno se lamenta ante Júpiter de que

los feacios hayan conducido á Ulises, XIII, 126 á 138; Ulises

despierta y no reconoce su patria; se queja de los feacios y

llora y suspira en la playa; se le acerca Minerva, transfigurada

en pastor de ovejas, le dice que está en Ítaca y oye de labios

del héroe una supuesta relación; Minerva se le descubre, disipa

la nube que no dejaba que Ulises reconociera su isla, y el héroe

besa el suelo é invoca á las Ninfas; Ulises y Minerva depositan

los regalos en la gruta, toman asiento en las raíces de un

olivo, y hablan del exterminio de los pretendientes; Minerva

transforma á Ulises en un mendigo y le exhorta á que se encamine

á la majada de Eumeo, mientras ella va á Lacedemonia y hace

volver á Telémaco, XIII, 187 á 440; Ulises endereza sus pasos á

la cabaña de Eumeo, le salen al encuentro los canes, y Eumeo le

hace entrar, deplora la suerte de su señor, le obsequia inmolando

dos cerdos que le sirve asados, le habla de los pretendientes

y le especifica la fortuna de que su amo disfrutaba, XIV, 1 á

108; Ulises come y bebe en silencio, maquinando males contra los

pretendientes; pregunta á Eumeo quién lo compró, y éste responde

que ya debe de haber muerto, pero le aqueja todavía el deseo de

Ulises; el héroe (que está transfigurado en un mendigo), jura

que Ulises volverá, pero Eumeo no lo cree y le pregunta quién

es y de dónde viene, XIV, 109 á 190; cuenta Ulises á Eumeo

una larga y supuesta historia, diciendo que es hijo de Cástor

Hilácida, XIV, 191 á 359; dice Eumeo al mendigo (Ulises), que

le ha conmovido con el relato de sus aventuras, se duele de

que mienta en lo relativo á Ulises, y refiere que un etolo le

engañó, asegurándole que había visto á Ulises en Creta, XIV, 360

á 389; insiste el mendigo (Ulises) en su afirmación de que Ulises

volverá y dice á Eumeo que, si le engaña, lo haga despeñar, XIV,

390 á 400; el porquerizo, al ofrecer las primicias á los dioses,

les ruega que Ulises consiga volver á su casa, XIV, 422 á 424;

Eumeo honra al mendigo (Ulises) con el ancho lomo de un puerco

asado, el mendigo manifiesta su gratitud, y aquél le invita á

comer y á beber, poniéndole la copa en la mano, XIV, 436 á 448;

el mendigo (Ulises), para que Eumeo ó los demás pastores le

den un manto con que abrigarse durante la noche, refiere una

supuesta emboscada que acaudillaban Ulises, Menelao y el que

habla; y dice que si tuviera las fuerzas de entonces, le darían

un manto por respeto á un valiente, XIV, 451 á 506; dice Eumeo

al mendigo (Ulises) que no carecerá de cosa alguna durante la

noche y que el hijo de Ulises le dará, cuando venga, un manto y

una túnica, XIV, 507 á 517; Ulises se tiende en una cama, que

Eumeo ha llenado de pieles de ovejas y de cabras, cobíjale el

porquerizo con un manto, y el héroe se huelga al observar con

qué solicitud le cuida los bienes, pues Eumeo sale para pasar

la noche junto á los puercos, XIV, 518 á 533; dice Telémaco á

Menelao que ojalá, al tornar á Ítaca, pudiera contarle á Ulises

las pruebas de amistad que acaba de recibir, XV, 154 á 159;

Helena, interpretando un agüero, dice que así como el águila ha

arrebatado al ánsar, así Ulises conseguirá vengarse XV, 174 á

178; el mendigo (Ulises) expresa su deseo de partir á la ciudad,

Eumeo intenta disuadirle, aquél se lo agradece, y el porquerizo

le da noticias de los padres de Ulises, XV, 301 á 379; el mendigo

(Ulises) compadece á Eumeo por lo mucho que ha tenido que vagar,

le pregunta cómo cayó esclavo, y el porquerizo le cuenta su

historia, XV, 380 á 484; dice el mendigo (Ulises) á Eumeo que le

ha conmovido con su relación, pero que Júpiter le ha puesto el

bien al lado del mal, XV, 485 á 492; dice Telémaco á Teoclímeno

que Eurímaco anhela casarse con Penélope y alcanzar la dignidad

real que tuvo Ulises, XV, 521 y 522; el mendigo (Ulises) y el

porquerizo encienden fuego en la majada y preparan el desayuno,

advierte el primero que los perros mueven la cola y le dice á

Eumeo que debe de venir algún amigo ó compañero suyo, XVI, 1 á

10; pregunta Telémaco al porquerizo si ya se casó Penélope y el

lecho de Ulises está ocupado por las telarañas, XVI, 33 á 35; el

mendigo (Ulises) quiere ceder el asiento á Telémaco, y éste no

se lo permite, XVI, 42 á 46; Eumeo, después de servir á Telémaco

platos de carne, se sienta en frente de Ulises, XVI, 53; Telémaco

le pregunta á Eumeo quién es el huésped (Ulises), y se lamenta

de no poder acogerle en su casa por los pretendientes; dice

Ulises que se le desgarra el corazón al oirle y le pregunta si

se ha hecho odioso á las deidades ó se queja de los hermanos;

y le contesta Telémaco que no tiene hermanos y que todos los

próceres de Duliquio, de Same, de Zacinto y de la propia Ítaca,

pretenden á su madre y arruinan la casa, XVI, 57 á 128; dice

Eumeo que Laertes, aunque pasaba gran pena por la ausencia de

Ulises, aún comía y bebía con los siervos, pero desde que partió

Telémaco no hace más que sollozar y lamentarse, XVI, 139 á 145;

el mendigo (Ulises), al ver una seña que le hace Minerva, sale

de la cabaña, oye á Minerva que le encarga se dé á conocer á

Telémaco, recobra su forma primitiva y vuelve á entrar, XVI, 159

á 178; Ulises se da á conocer á Telémaco, éste se figura que es

un dios que le engaña, luego padre é hijo se abrazan y lloran,

Ulises refiere cómo ha llegado á Ítaca y Telémaco enumera los

pretendientes, XVI, 186 á 258; dice Ulises á Telémaco que en

la lucha con los pretendientes tendrán por aliados á Minerva y

á Júpiter, aconseja á Telémaco que esconda las armas que hay

en las paredes del palacio, y le encarga que á nadie participe

que ha llegado Ulises, pues ellos dos procurarán conocer la

disposición en que se hallan las mujeres y los esclavos, XVI, 258

á 307; los compañeros de Telémaco envían un heraldo al palacio

de Ulises, para decirle á Penélope que ha llegado su hijo, XVI,

328 á 330; los pretendientes se encaminan á la casa de Ulises,

XVI, 407; dice Eurímaco que Ulises le tomó muchas veces sobre

sus rodillas y le dió carne y vino, XVI, 442 á 444; Penélope

llora por Ulises, hasta que Minerva le infunde sueño, XVI, 450 y

451; el porquerizo vuelve junto á Ulises, y Minerva transforma á

éste en un anciano, XVI, 452 á 457; Telémaco manda á Eumeo que

lleve al mendigo á la ciudad, y éste dice que prefiere ir á la

población á quedarse en la majada, XVII, 10 á 25; las esclavas de

Ulises abrazan y besan á Telémaco, recién llegado de Pilos, XVII,

33 á 35; Penélope ruega á Telémaco que le diga, antes que ella

se acueste en aquel lecho que siempre está regado de lágrimas

desde que Ulises se fué, si ha oído hablar del héroe, XVII, 101

á 107; le contesta Telémaco que Néstor nada sabe y que Menelao,

después de decirle que Ulises se vengaría de los pretendientes,

le contó cómo supo por Proteo que el héroe estaba con la ninfa

Calipso, XVII, 114 y 115, 124 á 146; dice Teoclímeno á Penélope

que Ulises ya se halla en su patria y maquina males contra los

pretendientes, XVII, 152 á 161; diviértense los pretendientes

tirando discos y jabalinas ante el palacio de Ulises, XVII, 167

á 169; el mendigo (Ulises) y el porquerizo parten á la ciudad;

al llegar á la fuente construída por Ítaco, Nérito y Políctor,

se encuentran con Melantio, que los insulta y da una coz á

Ulises, con ocasión de la cual Eumeo invoca á las ninfas y desea

que torne el héroe, traído por algún dios; llegan al palacio y

Ulises encarga á Eumeo que se adelante y entre en el mismo, XVII,

182 á 289; el perro Argos, ya moribundo, reconoce á Ulises é

intenta ir á encontrarle, Eumeo refiere á Ulises las excelencias

del can, y la Parca de la muerte se apodera de Argos después

que tornara á ver á Ulises en el vigésimo año, XVII, 291 á 327;

Ulises entra en el palacio y se sienta en el umbral; al recibir

de Telémaco pan y carne, hace votos porque se le cumpla al mismo

cuanto desee, y come mientras canta el aedo, XVII, 336 á 358; por

excitación de Minerva, Ulises pide limosna á los pretendientes,

Melantio dice que lo ha traído el porquerizo, y Antínoo increpa

á éste, XVII, 360 á 379; dice Eumeo que Antínoo ha sido siempre

el más áspero para los esclavos de Ulises, XVII, 388 y 389; dice

Telémaco á Antínoo que si da algo al mendigo (Ulises), no lo

llevará á mal ni Penélope ni ninguno de los esclavos de la casa

de Ulises, XVII, 401 y 402; cuando el mendigo (Ulises) vuelve al

umbral, pide á Antínoo que le dé algo y le relata su supuesta

historia; Antínoo se niega; Ulises le echa en cara que su juicio

no corre parejas con su presencia; y Antínoo, irritado, le tira

un escabel y le acierta en el hombro derecho; Ulises se queja

de Antínoo, á quien desea la muerte antes que el casamiento se

lleve á término; Antínoo dice á Ulises que coma en silencio, si

no quiere verse arrastrado; y los demás pretendientes reprenden

á Antínoo pensando si aquel mendigo será algún dios, XVII, 411 á

487; el mendigo (Ulises) cena, Penélope lo manda llamar por el

porquerizo, se lamenta de que no haya en el palacio un hombre

como Ulises, capaz de echar á los pretendientes, y dice que si

el héroe volviese se vengaría de los mismos, XVII, 506 á 540;

Eumeo llama á Ulises en nombre de la reina; y el héroe dice que

aguarde hasta la puesta del sol, pues teme á la turba de los

pretendientes, XVII, 551 á 573; Iro se propone arrojar á Ulises

de su casa, le amenaza, se burla de lo que le contesta Ulises,

dice éste que no le provoque, pues le llenará de sangre y le

dejará sin ganas de volver al palacio, y contesta aquél que se

ciña para luchar con él, XVIII, 8 á 31; el mendigo (Ulises) hace

jurar á los pretendientes que no le golpearán, para socorrer á

Iro, ni le someterán por fuerza al mismo, XVIII, 51 á 58; cíñese

el mendigo (Ulises) los andrajos; lucha con Iro y de una puñada

lo derriba al suelo; lo arrastra hasta el patio, lo asienta y le

pone un bastón en la mano, diciendo que ahuyente á los puercos

y á los canes y no quiera ser el señor de los huéspedes y de

los mendigos; vuelve al umbral, recibe la felicitación de los

pretendientes y un vientre de cabra junto con dos panes, que le

dan Antínoo y Anfínomo, y recomienda á este último que se vaya

á su casa antes que Ulises trabe combate con los pretendientes,

XVIII, 66 á 152; dice Penélope que sus atractivos destruyéronlos

los inmortales cuando Ulises partió á Troya con los argivos,

XVIII, 250 á 253; Ulises se huelga de que Penélope induzca á

los pretendientes á que le hagan regalos, XVIII, 281 á 283;

las esclavas de Ulises cuidan de mantener el fuego, el mendigo

(Ulises) les dice que se vayan, pues él cuidará de hacerlo,

Melanto le increpa, el mendigo la amenaza con decírselo á

Telémaco, las mujeres huyen espantadas y Ulises se queda junto

á los tederos, XVIII, 310 á 345; Minerva no permite que los

pretendientes se abstengan de injuriar á Ulises, y Eurímaco,

después de decir que no parece sino que el resplandor de las

antorchas sale de la cabeza del mismo, le ofrece tomarlo á sueldo

y llevarlo al campo; responde el mendigo (Ulises) que si tuvieran

que segar, labrar la tierra ó combatir contra los enemigos

vería cómo se portaba, y que si tornara Ulises, las puertas le

parecerían estrechas á Eurímaco para salir huyendo; irrítase

Eurímaco, le tira un escabel á Ulises y acierta al copero, que

cae de espaldas, XVIII, 346 á 398; Anfínomo aconseja que no se

maltrate al huésped (Ulises) ni á ninguno de los esclavos de

Ulises, y que aquél se quede en el palacio de Ulises, al cuidado

de Telémaco, XVIII, 416 á 421; el mendigo (Ulises) se queda en

el palacio; Ulises y Telémaco esconden las armas, alumbrándoles

Minerva; Ulises impone silencio á Telémaco, cuando dice que

algún dios debe de estar con ellos, y seguidamente le manda que

se acueste, XIX, 1 á 14, 27 á 52; Melanto increpa al mendigo

(Ulises) y le dice que se vaya, XIX, 65 á 69, y aquél le responde

que tema que vuelva Ulises, XIX, 70 á 88; Ulises se sienta en la

silla que le trae Eurínome; Penélope le pregunta quién es, y el

héroe se excusa de responder, alabando á Penélope y diciendo que

él no debe estar llorando y lamentándose en casa ajena; Penélope

contesta que sus atractivos destruyéronlos los dioses cuando

partió Ulises, le habla de los pretendientes y del modo como los

ha entretenido, tejiendo y destejiendo el sudario de Laertes,

dice que ya no sabe qué otro pretexto hallar é insiste en que el

mendigo (Ulises) le diga quién es; responde éste inventando un

relato en el cual manifiesta que es Etón y que hospedó á Ulises

en Creta; y á Penélope, al oirlo, le brotan las lágrimas y se

le deshace el cuerpo, XIX, 102 á 212; Penélope, para probar

si el mendigo dice la verdad, le pregunta qué vestido llevaba

Ulises cuando estuvo en Creta y cómo eran él y sus compañeros;

aquél se lo describe y le da las señas de Euríbates; Penélope

promete al mendigo que en adelante será querido y venerado en

el palacio; y el mendigo afirma que Ulises ha llegado al país

de los tesprotos, ha ido á Dodona á consultar la voluntad de

Júpiter y volverá á Ítaca al terminar el mes y comenzar el

siguiente, XIX, 215 á 307; dice Penélope que Ulises no volverá

y manda á las esclavas que bañen al huésped y le aparejen el

lecho; pero el mendigo (Ulises) contesta que tiene aborrecidos

los mantos y las colchas, y que no dejará que las esclavas le

laven los pies, á no ser que haya alguna muy vieja y de honestos

pensamientos, XIX, 308 á 348; dice Penélope al mendigo (Ulises)

que jamás ha llegado á la casa otro varón de tan buen juicio y

manda á Euriclea que lo lave, XIX, 349 á 360; Euriclea deplora

la suerte de Ulises, nota en el mendigo una gran semejanza con

éste, empieza á lavarle los pies y pronto da con la cicatriz que

el héroe tenía en el muslo, XIX, 363 á 394; Autólico, el abuelo

de Ulises, fué á Ítaca cuando éste acababa de nacer, le impuso

el nombre y le prometió hacerle muchos regalos si, al llegar á

mozo, iba á la casa paterna, XIX, 399 á 412; Ulises, ya joven,

fué á la casa de Autólico, que lo recibió muy bien así como su

esposa y sus hijos, salió á cazar con éstos, un jabalí le hirió

en el muslo, y Autólico y sus hijos le curaron y le enviaron á

Ítaca, XIX, 413 á 467; al tocar Euriclea la cicatriz, reconoce

á Ulises y quiere decírselo á Penélope, pero el héroe se lo

impide, la vieja ofrece darle á conocer cuáles son las mujeres

culpables, y Ulises le encarga el silencio, XIX, 467 á 502; el

mendigo (Ulises) acerca nuevamente la silla al fuego, Penélope

le refiere un ensueño que ha tenido, y aquél le dice que es

inminente la ruina de todos los pretendientes, XIX, 506 á 558; le

manifiesta Penélope al mendigo (Ulises) que ya pronto dejará la

casa de Ulises, pues quiere poner en manos de los pretendientes

el arco y las segures del héroe para irse con quien venza en el

certamen, XIX, 571 á 581; el mendigo (Ulises) exhorta á Penélope

á que no difiera tal certamen, pues Ulises vendrá antes que los

pretendientes armen el arco, XIX, 582 á 587; Penélope sube á su

habitación, se acuesta en el lecho, siempre regado de lágrimas

desde que Ulises partió, y llora por el mismo hasta que Minerva

le difunde en los párpados el dulce sueño, XIX, 596 á 604; Ulises

se acuesta en el vestíbulo del palacio, ve como ciertas esclavas

van á ayuntarse con algunos de los pretendientes, reprende á

su corazón, se le acerca Minerva, el héroe le pregunta adónde

podrá refugiarse después de matar á los pretendientes, y la

diosa le tranquiliza y le infunde sueño, XX, 1 á 54; Penélope

desea que Diana la mate ó se la lleven las borrascas, á fin

de penetrar en la tierra teniendo ante sus ojos á Ulises, XX,

79 á 82; añade que aquella noche se ha acostado á su lado un

fantasma muy semejante á Ulises, XX, 88 á 90; Ulises oye los

sollozos de Penélope, recoge el manto y las pieles en que estaba

echado, pide á Júpiter que le envíe un presagio y haga aparecer

otro prodigio, el dios le complace, y el héroe se alegra, XX,

92 á 121; las esclavas encienden fuego en el palacio de Ulises,

XX, 122 y 123; llegan los pastores: Eumeo pregunta al mendigo

(Ulises), si ya le tratan mejor y éste responde deseando que

un dios castigue á los pretendientes; Melantio le increpa, y

Ulises, sin contestarle, agita en su alma siniestros propósitos;

Filetio pregunta á Eumeo quién es el forastero, y en seguida va

á saludarle, dice que le ha hecho recordar á Ulises y manifiesta

que ya se hubiese ido él á otro país, pero aguarda todavía á

su señor, XX, 162 á 225; el mendigo (Ulises) dice á Filetio

que Ulises volverá, responde el boyero que entonces verían qué

fuerza y qué brazos tiene, y Eumeo suplica asimismo á los dioses

que vuelva Ulises, XX, 226 á 239; encamínanse los pretendientes

al palacio de Ulises, XX, 248; Telémaco hace sentar al mendigo

(Ulises) junto al umbral, le sirve carne y vino, y le promete

que le librará de las manos de todos los pretendientes pues

aquella casa no es pública sino de Ulises, que la adquirió para

él, XX, 257 á 265; sírvenle á Ulises una parte igual á la de

los demás comensales, XX, 281 y 282; Minerva no permite que los

pretendientes se abstengan de injuriar á Ulises: Ctesipo le tira

una pata de buey, y el héroe logra evitar el golpe y se sonríe

con risa sardonia, XX, 284 á 302; Agelao aconseja que no se

maltrate al huésped ni á ningún esclavo de la casa de Ulises, y

luego, dirigiéndose á Telémaco y á su madre, dice que con razón

entretenían á los pretendientes mientras conservaban la esperanza

de que el héroe tornara; pero, que siendo evidente que no ha de

volver, debe Telémaco aconsejar á su madre que se case, XX, 322 á

337; vaticina Teoclímeno la muerte de los pretendientes, que en

el palacio de Ulises maquinan inicuas acciones, XX, 368 á 370;

Minerva inspira á Penélope que en la propia casa de Ulises les

saque á los pretendientes el arco y las segures para celebrar

el certamen, XXI, 1 á 4; el arco se lo había dado á Ulises su

huésped Ífito, y el héroe lo dejó en el palacio al partir para

Ilión, XXI, 11 á 41; Penélope lleva á los pretendientes el arco

de Ulises y promete irse con quien logre armarlo y hacer pasar la

flecha por el ojo de las segures, XXI, 68 á 79; Antínoo declara

que no hay entre los pretendientes un hombre como fué Ulises; y

había de ser Antínoo quien primero gustara la saeta despedida por

la mano de éste, XXI, 93 á 100; cuando Telémaco va á tender el

arco, Ulises se lo prohibe haciéndole una seña, XXI, 128 y 129;

dice Liodes que todos desean casarse con la esposa de Ulises,

pero así que prueben el arco tendrán que dedicarse á pretender

á otras aquivas, XXI, 157 á 161; salen del palacio el boyero y

el porquerizo de Ulises, sígueles éste, les pregunta cómo se

portarían si volviera su señor, se da á conocer, lloran y se

abrazan; Ulises recomienda á Eumeo que le dé el arco, aunque los

pretendientes se opongan, y á Filetio que cierre las puertas del

patio, vuelve Ulises al palacio y poco después entran también

ambos esclavos, XXI, 188 á 204; Eurímaco deplora que las fuerzas

de los pretendientes sean tan inferiores á las de Ulises, XXI,

253 y 254; propone Antínoo que se dejen clavadas las segures,

pues no se las llevará ninguno de los que frecuentan el palacio

de Ulises, y al día siguiente intentarán armar el arco de este

héroe, XXI, 260 á 268; pide el mendigo (Ulises) que le permitan

probar el arco, todos se oponen y Antínoo le amenaza con enviarlo

al rey Équeto; Penélope dice que no es justo que se ultraje á los

huéspedes de Penélope; Eurímaco contesta que les avergonzaría el

mendigo si llegaba á tender el arco, y Penélope ofrece dar al

mendigo un manto y una túnica si logra su propósito, XXI, 274 á

342; Penélope llora por Ulises hasta que Minerva le difunde en

los párpados el dulce sueño, XXI, 356 á 358; Eumeo lleva el arco

al mendigo (Ulises), los pretendientes le increpan, Telémaco le

amenaza si no sigue adelante y, por fin, lo pone en las manos

del héroe, XXI, 359 á 379; Filetio cierra las puertas del patio

y vuelve á sentarse, clavando los ojos en Ulises, XXI, 389 á

393; Ulises examina minuciosamente el arco, lo arma, prueba la

cuerda, huélgase de oir un trueno que despide como presagio el

propio Júpiter, hace pasar una flecha por el ojo de las segures,

dice á Telémaco que no le afrenta el huésped que tiene en su casa

y que ya es hora de aparejar la cena á los aqueos, y Telémaco

toma las armas y se pone al lado de su padre, XXI, 393 á 434;

Ulises se desnuda de sus harapos, salta al umbral, dice que

quiere apuntar á otro blanco y, asestando el arco á Antínoo, le

clava una flecha en la garganta, y lo mata, XXII, 1 á 19; los

pretendientes increpan á Ulises, éste se da á conocer, Eurímaco

ofrece resarcirle lo comido á razón de veinte bueyes por cada

uno de los pretendientes, y el héroe declara que no se abstendrá

de matar hasta que todos hayan pagado sus demasías, XXII, 26 á

64; Eurímaco arremete contra Ulises y éste le clava una saeta

en el hígado, XXII, 80 á 83; Anfínomo se va derecho á Ulises y

Telémaco le previene con hundirle la lanza en la espalda, XXII,

89 á 94; manda Ulises á Telémaco que le traiga armas mientras

tiene saetas para rechazar á los pretendientes, XXII, 105 á 107;

ármanse Telémaco, Eumeo y Filetio, y se colocan á ambos lados

de Ulises, XXII, 113 á 115; manda Ulises que Eumeo guarde el

postigo, XXII, 129 y 130; Melantio dice que va á buscar armas

al aposento donde cree que las colocaron Ulises y su hijo, sube

á la estancia de Ulises, da las armas á los pretendientes, y

desfallecen las rodillas y el corazón de Ulises, al verles tomar

las armas; dice el héroe á Telémaco que alguna mujer ó Melantio

atiza el combate, y Telémaco se declara el único culpable por

haber dejado abierta la habitación, XXII, 139 á 156; Eumeo ve que

es Melantio quien proporciona las armas á los pretendientes y,

por orden de Ulises, él y Filetio echan por tierra al cabrero,

le atan con una soga los pies y las manos, y lo levantan á la

parte superior de una columna, XXII, 162 á 191; vuelven Eumeo y

Filetio al lado de Ulises, XXII, 201 á 203; preséntase Minerva,

transfigurada en Méntor: Ulises se huelga de verla y le pide que

aparte de ellos el infortunio; los pretendientes la increpan y

amenazan; y Minerva, después de reprender á Ulises, diciéndole

que ya no tiene el vigor y la fortaleza que demostró en la guerra

de Troya, se transforma en golondrina y se posa en una de las

vigas, XXII, 205 á 240; recomienda Agelao que tiren la pica seis

pretendientes, por si Júpiter les concede herir á Ulises, XXII,

251 á 253; Ulises invita á los suyos á tirar las lanzas contra

la turba de los pretendientes, mata á Demoptólemo, y el héroe

y sus compañeros sacan de los cadáveres las lanzas que les han

clavado, XXII, 261 á 271; vuelve Ulises á despedir la lanza y

mata á Euridamante, XXII, 281 á 283; dice Eumeo á Ctesipo, al

herirle en el pecho, que reciba aquel presente de hospitalidad

por la pata de buey que dió á Ulises, XXII, 290 y 291; mata

Ulises á Agelao Damastórida, XXII, 292 y 293, Liodes ruega á

Ulises que no lo mate, y el héroe le corta la cabeza, XXII, 310

á 329; Femio vacila entre refugiarse en el altar de Júpiter,

donde tantos muslos de buey habían quemado Laertes y Ulises,

ó suplicar á éste y abrazarle las rodillas; parécele mejor lo

último é implora á Ulises, alegando que un dios le inspira

canciones de toda especie; Telémaco intercede en favor del aedo

y de Medonte; y Ulises se abstiene de matar á entrambos y les

ordena que vayan á sentarse al patio, XXII, 330 á 377; Ulises

registra la sala, ve que todos los pretendientes están muertos y

manda á Telémaco que llame á Euriclea, XXII, 381 á 392; al hallar

á Ulises entre los cadáveres, Euriclea profiere exclamaciones de

alegría, pero el héroe le impone silencio, diciendo que no es

piadoso regocijarse por la muerte de aquellos varones, y le manda

que, sin despertar á Penélope, haga venir las mujeres culpables,

XXII, 401 á 432; Ulises manda á Telémaco, á Eumeo y á Filetio

que hagan trasladar los cadáveres, pongan en orden la estancia y

maten á las mujeres culpables, XXII, 435 á 445; Ulises da prisa

á las mujeres para que trasladen los cadáveres al pórtico, XXII,

450 y 451; consumada la obra, Telémaco, Eumeo y Filetio vuelven á

entrar en el palacio de Ulises, XXII, 478 y 479; Ulises ordena á

Euriclea que le traiga fuego y azufre, y mande á Penélope y á las

esclavas que se presenten, XXII, 480 á 484; Ulises vuelve á pedir

el fuego y en seguida azufra la casa, mientras la vieja se va por

la hermosa mansión de Ulises á llamar á las mujeres, XXII, 490 á

496; las esclavas abrazan y besan á Ulises, que las reconoce á

todas, XXII, 498 á 501; Euriclea dice á Penélope que ha llegado

Ulises y ha dado muerte á los pretendientes; la reina no lo cree,

y, como Euriclea insiste en su afirmación, se figura que algún

dios los habrá castigado y decide bajar para ver muertos á los

pretendientes y á quien los ha matado, XXIII, 5 á 84; siéntase

Penélope en frente de Ulises, sin hablarle, Telémaco la reprende

por su frialdad, contesta aquélla que, si es Ulises, ya se

reconocerán por ciertas señales que ellos saben, y Ulises encarga

á Telémaco que deje que su madre le pruebe, XXIII, 89 á 114;

consulta Ulises á Telémaco sobre lo que conviene hacer, responde

éste que lo vea él mismo, y aquél ordena que el aedo toque y los

demás bailen, para que los vecinos y transeuntes crean que se ha

casado la reina; y que, al amanecer, se vayan Ulises, Telémaco,

Eumeo y Filetio á la casa que Laertes tiene en el campo, XXIII,

117 á 140; Eurínome lava á Ulises, Minerva le da hermosura, y el

héroe se sienta frente á su esposa y le echa en cara su frialdad;

Penélope, para probarle, dice á Euriclea que saque del cuarto la

cama de Ulises, éste se extraña porque la cama (que describe)

está sujeta á un pie de olivo, y sigue una tierna escena de

reconocimiento, alargando Minerva aquella noche para que la

Aurora no halle á los dos esposos llorando todavía, XXIII, 153

á 246; dice Ulises á Penélope que aún falta llevar al cabo otra

empresa grande, larga y difícil, y, accediendo á sus súplicas,

relata lo que Tiresias le mandó que hiciera al llegar á Ítaca,

XXIII, 247 á 284; Ulises y Penélope se van á la cama, alumbrados

por Eurínome; disfrutan del deseable amor, Penélope refiere

cuánto padeció en la ausencia de su marido, y Ulises cuenta sus

aventuras y se duerme, XXIII, 293 á 343; así que se descubre la

Aurora, Ulises se levanta del lecho, recomienda á Penélope que se

quede en lo alto de la casa, y sale al campo con Telémaco, Eumeo

y Filetio, XXIII, 348 á 372; mientras están hablando Aquiles y

Agamenón, llegan al Orco las almas de los pretendientes á quienes

matara Ulises, XXIV, 98 á 100; Agamenón recuerda á Anfimedonte

que estuvo en su casa, allá en Ítaca, cuando fué con Menelao á

exhortar á Ulises para que les siguiera á Ilión, le pregunta qué

ha ocurrido y Anfimedonte cuenta que pretendían á la esposa de

Ulises, que ella los entretuvo con tejer y destejer el sudario

de Laertes, y que cuando lo acabó presentóse Ulises y dió muerte

á los pretendientes, XXIV, 106 á 190; Agamenón considera feliz

á Ulises por tener una esposa virtuosísima, y vaticina que los

inmortales inspirarán á los hombres graciosos cantos en loor

de la discreta Penélope, XXIV, 191 á 198; Ulises llega con los

suyos al predio de Laertes, encamínase al huerto y se le saltan

las lágrimas al ver á Laertes abrumado por la vejez; le habla

burlonamente diciendo que cultiva bien el huerto pero está sucio

y mal vestido; le dice que en su patria tuvo un huésped, que

era hijo de Laertes; relata una fingida historia, según la cual

es Epérito, hijo de Afidante; y, al notar el dolor de su padre,

da un salto, le besa, se da á conocer, enseñando á Laertes la

cicatriz y diciéndole cuantos árboles le había dado en cierta

ocasión, y lloran y se abrazan; Ulises tranquiliza á su padre

del temor de que vengan los itacenses á acometerles, y padre é

hijo se van á la casería y hallan á Telémaco, al boyero y al

porquerizo preparando la comida, XXIV, 205 á 364; Ulises dirige

dulces palabras á Dolio y sus hijos, éstos lo abrazan, dice

aquél á Dolio que ya Penélope tiene noticia de su regreso, y se

sientan todos á la mesa, XXIV, 391 á 411; al saberse la noticia

de la matanza de los pretendientes, los ciudadanos acuden á la

mansión de Ulises y sacan los muertos, XXIV, 413 á 417; Eupites,

padre de Antínoo, que fué el primero á quien mató Ulises, incita

á los itacenses á ir contra el héroe, XXIV, 422 á 438; salen

del palacio de Ulises, Medonte y Femio; y el primero dice á los

itacenses que no sin la voluntad de los dioses ha realizado

Ulises su hazaña, pues estaba junto á él un dios que había tomado

la figura de Méntor, XXIV, 439 á 449; Minerva explora la voluntad

de Júpiter y éste le dice que cumpla el plan que ella misma trazó

y, pues Ulises se ha vengado de los pretendientes, olvídese lo

sucedido, ámense los unos á los otros como antes, y haya paz y

riqueza en gran abundancia, XXIV, 472 á 486; manda Ulises que

salga alguien á ver si se acercan los itacenses, obedece uno de

los hijos de Dolio, vuelve á entrar diciendo que ya los enemigos

están próximos, y se arman todos los varones, incluso Laertes y

Dolio, XXIV, 490 á 501; huélgase Ulises de ver á Minerva, que

comparece transfigurada en Méntor, y exhorta á Telémaco á que

sea valiente, XXIV, 502 á 509; Ulises y Telémaco hieren á los

itacenses con espadas y lanzas de doble filo; y á todos los

mataran, si Minerva no hubiese suspendido el combate, XXIV, 526 á

532; Ulises se lanza á perseguir á los enemigos, puestos en fuga;

Minerva le exhorta á detenerse, el héroe obedece gustoso, y la

deidad hace jurar la paz á entrambas partes, XXIV, 537 á 548.

VENUS (Ἀφροδίτη): Diosa, hija de Júpiter y de Dione, y esposa de

Vulcano. Á Hermione se la compara con Venus por su hermosura,

IV, 14; deplora Helena el error en que la puso Venus cuando la

llevó á Troya, IV, 261 á 264; ayuntóse Venus con Marte, pero el

Sol se lo dijo á Vulcano, y éste colocó unos lazos finísimos

alrededor de la cama, aprisionó á los amantes y no los dejó en

libertad hasta que Neptuno afianzó el pago de la multa por Marte;

entonces Venus se fué á Chipre, donde las Gracias la lavaron,

la ungieron y le pusieron lindas vestiduras, VIII, 266 á 366; á

Penélope se la compara con Diana ó con Venus, XVII, 36 y 37; XIX,

54; la diosa se lava el rostro con ambrosía cuando va al coro

de las Gracias, XVIII, 193 y 194; crió á las hijas de Pandáreo

con queso, miel y vino, y fué al Olimpo á pedir á Júpiter

florecientes bodas para estas doncellas, XX, 68 á 75; manda

Ulises que mueran las mujeres culpables para que se olviden de

Venus, de cuyos placeres disfrutaban con los pretendientes, XXII,

443 á 445.

VULCANO (Ἥφαιστος): Dios, hijo de Júpiter y de Juno. Construyó

la cratera que Menelao regala á Telémaco, IV, 615 á 619; XV,

115 á 119; junto con Minerva enseña á los hombres toda clase de

artes, VI, 233; fabricó unos perros de plata y oro que había en

la puerta del palacio de Alcínoo, VII, 91 á 94; tenía por esposa

á Venus, y, como á ésta la sedujese Marte, aprisionó á entrambos

culpables merced á unos lazos finísimos que puso en la cama,

llamó á todos los dioses y no soltó á aquéllos hasta que Neptuno

salió fiador de Marte, VIII, 266 á 359.

YAOLCO (Ἰαωλκός): Ciudad de Tesalia, donde vivió Pelias, XI, 255.

YÁRDANO (Ἰάρδανος): Río de la isla de Creta, III, 292.

YÁSIDA (Ἰασίδης): Hijo de Yasio. Nombre patronímico de Anfión,

XI, 283; y de Dmétor, XVII, 443.

YASIÓN (Ἰασίων): Héroe. Unióse con Ceres en una tierra noval,

labrada tres veces y Jove lo mató con el rayo, V, 125 á 128.

YASO (Ἴασος):

1) Padre de Anfión, XI, 283.

2) Padre de Dmétor, XVII, 443.

3) Antiguo rey del Peloponeso, XVIII, 246.

ZACINTO (Ζάκυνθος): Isla del mar Jónico. Todos sus próceres

pretenden á Penélope, I, 246; XVI, 123; XIX, 131; está situada

cerca de Ítaca, IX, 24; de la misma proceden veinte pretendientes

XVI, 250.

ZETO (Ζῆτος): Hijo de Júpiter y de Antíope, hermano de Anfión,

marido de Aedón y padre de Ítilo. Anfión y Zeto fundaron y

torrearon á Tebas, XI, 260 á 265; Aedón, hija de Pandáreo, mató

por imprudencia á Ítilo, el vástago que tuvo del rey Zeto, XIX,

521 á 523.

ÍNDICE DE GRABADOS

Páginas

CABECERAS DE FLAXMAN

Minerva propone á Júpiter que Mercurio se llegue á Calipso y le

mande que despida á Ulises. 11

Los pretendientes sorprenden á Penélope cuando está destejiendo

la finísima tela. 23

Néstor ha reconocido á Minerva, al partir esta diosa, y le

ofrece un sacrificio. 35

Minerva manda á Penélope un fantasma semejante á Iftima, para

decirle que Telémaco volverá sano y salvo. 47

Mercurio, enviado por Júpiter, manda á Calipso que deje partir

á Ulises. 68

Nausícaa guía á Ulises, que se le ha presentado cerca del río,

al palacio de Alcínoo. 82

Refiere Ulises cómo partió de la isla Ogigia y llegó al país

de los feacios. 91

Ulises se entristece y derrama lágrimas al oirle cantar á

Demódoco la toma de Troya. 101

Ulises embriaga al ciclope Polifemo. 116

Ulises, compadeciéndose de la suerte de sus compañeros,

suplica á Circe que les torne su anterior figura. 131

Ulises desciende al Orco, por consejo de Circe, á fin de

consultar el alma de Tiresias. 146

Circe con algunas de sus criadas va á la orilla del mar al

encuentro de Ulises. 162

Los feacios dejan en la playa de Ítaca á Ulises dormido. 174

Ulises, transfigurado en un anciano, conversa con el

porquerizo Eumeo. 186

Cuando en la isla Siria envejecen los individuos de una

generación, Apolo y Diana los matan con suaves flechas. 201

Minerva toca á Ulises con la vara y le devuelve su primitiva

figura. 215

Ulises, al llegar á su palacio, es reconocido por el perro

Argos, que muere en seguida. 228

Túrbasele el ánimo á Iro, después de haber provocado á Ulises,

y los criados lo sacan á viva fuerza para que luche con el

héroe. 244

Euriclea reconoce á Ulises al tocarle la cicatriz del muslo. 256

Las hijas de Pandáreo son arrebatadas por las Harpías. 271

Penélope, por inspiración de Minerva, les saca á los

pretendientes el arco y las segures de Ulises y promete

casarse con el que venza en el certamen. 282

Ulises, valiéndose del arco, mata á los pretendientes de

Penélope. 294

Penélope reconoce á Ulises. 307

Mercurio conduce al Orco las almas de los pretendientes. 317

LÁMINAS DE WAL PAGET

Volvieron á solazarse los pretendientes con la danza y el

canto.--(Canto I, versos 421 y 422). 21

Acomodáronse en la popa Minerva y Telémaco, los marineros

soltaron las amarras y el navío echó á andar al soplo del

Céfiro.--(Canto II, versos 416 á 421). 33

Salvóme una diosa, Idotea, la cual me salió al encuentro y me

dijo...--(Canto IV, versos 364 á 370). 57

¡Desdichado! No llores más, ni consumas tu vida, pues de muy

buen grado dejaré que partas.--(Canto V, versos 160 y 161). 73

Vaga por el ponto, le dijo Neptuno, hasta que llegues á

juntarte con esos hombres alumnos de Júpiter.--(Canto V,

versos 377 y 378). 79

¡Yo te imploro, oh reina, seas diosa ó mortal!--(Canto VI,

verso 149). 87

Al entrar Ulises en la población, se le hizo encontradiza

Minerva, transfigurada en una doncella, y se detuvo ante

él.--(Canto VII, versos 18 á 21). 93

Demódoco deje de tocar la melodiosa cítara, dijo el rey,

pues quizás lo que canta no les sea grato á todos los

oyentes.--(Canto VIII, versos 537 y 538). 113

El Ciclope arrancó la cumbre de una montaña y la arrojó

delante de nuestra embarcación.--(Canto IX, versos 480 y 481). 127

Circe, tocándolos con su varita, los convirtió en cerdos

y los encerró en pocilgas.--(Canto X, versos 237 á 240). 137

¿Por qué, oh infeliz, dejaste la luz del sol y vienes á ver

á los muertos y esta región desapacible?--(Canto XI, versos

93 y 94). 149

Lampetia fué á decirle al Sol que habíamos dado muerte á sus

vacas.--(Canto XII, versos 374 y 375). 171

La deidad disipó la nube y Ulises, holgándose de reconocer su

patria, besó el fértil suelo.--(Canto XIII, versos 352 á 354). 183

Al llegar Ulises á la majada, los canes ladraron y corrieron á

encontrarle.--(Canto XIV, versos 29 y 30). 189

Eumeo fué á acostarse en la concavidad de una peña, donde

dormían los puercos al abrigo del Bóreas.--(Canto XIV, versos

532 y 533). 199

Minerva, tocando á Ulises con la varita de oro, le cubrió

con una túnica y un manto, y le aumentó la talla y el vigor

juvenil.--(Canto XVI, versos 172 á 174). 221

Ulises, como viera que Argos le halagaba con la cola y ya no

tenía fuerzas para ir á encontrarle, enjugóse una lágrima que

ocultó á Eumeo.--(Canto XVII, versos 301 á 305). 237

Retírate del umbral, oh viejo, para que no hayas de verte

asido de un pie y arrastrado afuera.--(Canto XVIII, verso 10). 247

Forjaba su relato refiriendo á Penélope muchas cosas falsas

que parecían verdaderas.--(Canto XIX, verso 203). 263

Veinte esclavas se encaminaron á la fuente de aguas

profundas.--(Canto XX, verso 158). 277

Sentóse Penélope y lloró ruidosamente teniendo en sus rodillas

el arco del rey.--(Canto XXI, versos 55 y 56). 285

¡Anciana! ¡Regocíjate en tu espíritu, pero no profieras

exclamaciones de alegría!...--(Canto XXII, verso 411). 305

Penélope, derramando lágrimas, corrió á encontrarle, le echó

los brazos al cuello, le besó la cabeza y le dijo...--(Canto

XXIII, versos 207 y 208). 313

¿Quién eres, le preguntó Laertes, y de qué país

procedes?--(Canto XXIV, verso 298). 325

ÍNDICE GENERAL

Páginas

AL LECTOR. 5

CANTO I.--Concilio de los dioses.--Exhortación de Minerva

á Telémaco. 11

-- II.--Ágora de los itacenses.--Partida de Telémaco. 23

-- III.--Lo de Pilos. 35

-- IV.--Lo de Lacedemonia. 47

-- V.--La balsa de Ulises. 68

-- VI.--Llegada de Ulises al país de los feacios. 82

-- VII.--Entrada de Ulises en el palacio de Alcínoo. 91

-- VIII.--Presentación de Ulises á los feacios. 101

-- IX.--Relatos á Alcínoo.--Ciclopea. 116

-- X.--Lo relativo á Éolo, á los lestrigones y á Circe. 131

-- XI.--Evocación de los muertos. 146

-- XII.--Las Sirenas, Escila, Caribdis, las vacas del Sol. 162

-- XIII.--Partida de Ulises del país de los feacios

y su llegada á Ítaca. 174

-- XIV.--Conversación de Ulises con Eumeo. 186

-- XV.--Llegada de Telémaco á la majada de Eumeo. 201

-- XVI.--Reconocimiento de Ulises por Telémaco. 215

-- XVII.--Vuelta de Telémaco á Ítaca. 228

-- XVIII.--Pugilato de Ulises con Iro. 244

-- XIX.--Coloquio de Ulises y Penélope.--El lavatorio

ó reconocimiento de Ulises por Euriclea. 256

-- XX.--Lo que precedió á la matanza de los

pretendientes. 271

-- XXI.--La propuesta del arco. 282

-- XXII.--Matanza de los pretendientes. 294

-- XXIII.--Reconocimiento de Ulises por Penélope. 307

-- XXIV.--Las paces. 317

ÍNDICE DE NOMBRES PROPIOS. 333

ÍNDICE DE GRABADOS. 405

La Odisea · 第 25 / 25 章