De D. Cayetano Polentinos a un su amigo de Madrid

_Orbajosa 21 de Abril_.

"Querido amigo: Envíeme usted sin tardanza la edición

de 1562 que dice ha encontrado entre los libros de la testamentaría

de Corchuelo. Pago ese ejemplar a cualquier

precio. Hace tiempo que lo busco inútilmente, y me tendré

[5] por mortal virtuosísimo poseyéndolo. Ha de hallar usted

en el colophón un casco con emblema sobre la palabra _Tractado_,

y la X de la fecha MDLXII ha de tener el rabillo

torcido. Si en efecto concuerdan estas señas con el ejemplar,

póngame usted un parte telegráfico, porque estoy muy

[10] inquieto... aunque ahora me acuerdo de que el telégrafo,

con motivo de estas importunas y fastidiosas guerras, no

funciona. A correo vuelto espero la contestación."

"Pronto, amigo mío, pasaré a Madrid con objeto de

imprimir este tan esperado trabajo de los _Linajes de Orbajosa_.

[15] Agradezco a usted su benevolencia, mi querido amigo;

pero no puedo admitirla en lo que tiene de lisonja. No

merece mi trabajo, en verdad, los pomposos calificativos

con que usted lo encarece; es obra de paciencia y estudio,

monumento tosco, pero sólido y grande, que elevo a las

[20] grandezas de mi amada patria. Pobre y feo en su hechura,

tiene de noble la idea que lo ha engendrado, la cual no es

otra que convertir los ojos de esta generación descreída y

soberbia hacia los maravillosos hechos y acrisoladas virtudes

de nuestros antepasados. ¡Ojalá que la juventud estudiosa

de nuestro país diera este paso a que con todas mis

fuerzas la incito! ¡Ojala fueran puestos en perpetuo olvido

los abominables estudios y hábitos intelectuales introducidos

por el desenfreno filosófico y las erradas doctrinas! ¡Ojalá

se emplearan exclusivamente nuestros sabios en la contemplación 221

de aquellas gloriosas edades, para que, penetrados

de la substancia y benéfica savia de ellas los modernos

tiempos, desapareciera este loco afán de mudanzas y esta

[5] ridicula manía de apropiarnos ideas extrañas, que pugnan]

con nuestro primoroso organismo nacional. Temo mucho

que mis deseos no se vean cumplidos, y que la contemplación

de las perfecciones pasadas quede circunscrita al estrecho

círculo en que hoy se halla, entre el torbellino de la

[10] demente juventud que corre detrás de vanas utopias y bárbaras

novedades. ¿Cómo ha de ser, amigo mío? Creo que

dentro de algún tiempo ha de estar nuestra pobre España

tan desfigurada, que no se conocerá ella misma ni aun mirándose

en el clarísimo espejo de su limpia historia."

[15] "No quiero levantar mano de esta carta sin participar a

usted un suceso desagradable: la desastrosa muerte de un

estimable joven, muy conocido en Madrid, el ingeniero de

caminos D. José de Rey, sobrino de mi cuñada. Acaeció

este triste suceso anoche en la huerta de nuestra casa, y aún

[20] no he formado juicio exacto sobre las causas que pudieron

arrastrar al desgraciado Rey a esta horrible y criminal

determinación. Según me ha referido Perfecta esta mañana

cuando volví de Mundogrande, Pepe Rey, a eso de las

doce de la noche, penetró en la huerta de esta casa y se

[25] pegó un tiro en la sien derecha, quedando muerto en el acto.

Figúrese usted la consternación y alarma que se producirían

en esta pacífica y honrada mansión. La pobre Perfecta se

impresionó tan vivamente, que nos hemos asustado; pero

ya está mejor, y esta tarde hemos logrado que tome un sopicaldo.

[30] Empleamos todos los medios de consolarla, y como

es buena cristiana, sabe soportar con edificante resignación

las mayores desgracias."

"Acá, para entre los dos, amigo mío, diré a usted que en

el terrible atentado del joven Rey contra su propia existencía,

debió influir grandemente una pasión contrariada, tal 222

vez los remordimientos por su conducta y el estado de hipocondría

amarguísima en que se encontraba su espíritu. Yo

le apreciaba mucho; creo que no carecía de excelentes

[5] cualidades; pero aquí estaba tan mal estimado, que ni una

sola vez oí hablar bien de él. Según dicen, hacía alarde de

ideas y opiniones extravagantísimas; burlábase de la religión;

entraba en la iglesia fumando y con el sombrero

puesto; no respetaba nada, y para él no había en el mundo

[10] pudor, ni virtudes, ni alma, ni ideal, ni fe, sino tan sólo

teodolitos, escuadras, reglas, máquinas, niveles, picos y

azadas. ¿Qué tal? En honor de la verdad, debo decir que

en sus conversaciones conmigo, siempre disimuló tales ideas,

sin duda por miedo a ser destrozado por la metralla de mis

[15] argumentos; pero de público se refieren de él mil cuentos

de herejías y estupendos desafueros."

"No puedo seguir, querido, porque en este momento

siento tiros de fusilería. Como no me entusiasman los

combates, ni soy guerrero, el pulso me flaquea un tantico.

[20] Ya le impondrá a usted de ciertos pormenores de esta guerra

su afectísimo, etc., etc."

_22 de Abril._

"Mi inolvidable amigo: Hoy hemos tenido una sangrienta

refriega en las inmediaciones de Orbajosa. La gran

partida levantada en Villahorrenda ha sido atacada por las

[25] tropas con gran coraje. Ha habido muchas bajas por una

y otra parte. Después se dispersaron los bravos guerrilleros;

pero van muy envalentonados, y quizá oiga usted

maravillas. Mándalos, a pesar de estar herido en un brazo,

no se sabe cómo ni cuándo, Cristóbal Caballuco, hijo de

[30] aquel egregio Caballuco que usted conoció en la pasada

guerra. Es el caudillo actual de grandes condiciones para

el mando, y además honrado y sencillo. Como al fin hemos

de presenciar un arreglito amistoso, presumo que Caballuco 223

será general del ejército español, con lo cual uno y otro

ganarán mucho."

"Yo deploro esta guerra, que va tomando proporciones

[5] alarmantes; pero reconozco que nuestros bravos campesinos

no son responsables de ella, pues han sido provocados

al cruento batallar por la audacia del Gobierno; por la

desmoralización de sus sacrilegos delegados; por la saña

sistemática con que los representantes del Estado atacan lo

[10] más venerando que existe en la conciencia de los pueblos,

la fe religiosa y el acrisolado españolismo, que por fortuna

se conservan en lugares no infestados aún de la asoladora

pestilencia. Cuando a un pueblo se le quiere quitar su

alma para infundirle otra; cuando se le quiere descastar,

[15] digámoslo así, mudando sus sentimientos, sus costumbres,

sus ideas, es natural que ese pueblo se defienda, como el

que en mitad de solitario camino se ve asaltado de infames

ladrones. Lleven a las esferas del Gobierno el espíritu y

la pura salutífera substancia de mi obra de los _Linajes_

[20] (perdóneme usted la inmodestia), y entonces no habrá

guerras."

"Hoy hemos tenido aquí una cuestión muy desagradable.

El clero, amigo mío, se ha negado a enterrar en sepultura

sagrada al infeliz Rey. Yo he intervenido en este asunto,

[25] impetrando del señor obispo que levantara anatema de tanto

peso; pero nada se ha podido conseguir. Por fin hemos

empaquetado el cuerpo del joven en un hoyo que se hizo en

el campo de Mundogrande, donde mis pacienzudas exploraciones

han descubierto la riqueza arqueológica que usted

[30] conoce. He pasado un rato muy triste, y aún me dura la

penosísima impresión que recibí. D. Juan Tafetán y yo

somos los únicos que acompañaron el fúnebre cortejo. Poco

después fueron allá (cosa rara) esas que llaman aquí las

Troyas, y rezaron largo rato sobre la rústica tumba del matemático.

Aunque esto parecía una oficiosidad ridícula, me 224

conmovió."

"Respecto de la muerte de Rey, corre por el pueblo el

rumor de que fué asesinado. No se sabe por quién. Aseguran

[5] que él lo declaró así, pues vivió como hora y media.

Guardó secreto, según dicen, respecto a quién fué su matador.

Repito esta versión sin desmentirla ni apoyarla.

Perfecta no quiere que se hable de este asunto, y se aflige

mucho siempre que lo tomo en boca."

[10] "La pobrecita, apenas ocurrida una desgracia, experimenta

otra que a todos nos contrista mucho. Amigo mío,

ya ha hecho una nueva víctima la funestísima y rancia

enfermedad connaturalizada en nuestra familia. La pobre

Rosario, que iba saliendo adelante, gracias a nuestros cuidados,

[15] está ya perdida de la cabeza. Sus palabras incoherentes,

su atroz delirio, su palidez mortal, recuérdanme a mi

madre y hermana. Este caso es el más grave que he presenciado

en mi familia, pues no se trata de manías, sino de

verdadera locura. Es triste, tristísimo, que entre tantos yo

[20] sea el único que ha logrado escapar conservando mi juicio

sano y entero, y totalmente libre de ese funesto mal."

"No he podido dar sus expresiones de usted a D. Inocencio,

porque el pobrecito se nos ha puesto malo de repente,

y no recibe a nadie ni permite que le vean sus más íntimos

[25] amigos. Pero estoy seguro de que le devuelve a usted sus

recuerdos, y no dude que pondrá mano al instante en la

traducción de varios epigramas latinos que usted le recomienda....

Suenan tiros otra vez. Dicen que tendremos

gresca esta tarde. La tropa acaba de salir."

_Barcelona 1° de Junio._

[30] "Acabo de llegar aquí, después de dejar a mi sobrina

Rosario en San Baudilio de Llobregat. El director del

establecimiento me ha asegurado que es un caso incurable."

"Tendrá, sí, una asistencia esmeradísima en aquel alegre y 225

grandioso manicomio. Mi querido amigo, si alguna vez

caigo yo también, llévenme a San Baudilio. Espero encontrar

a mi vuelta pruebas de los _Linajes_. Pienso añadir seis

[5] pliegos, porque sería gran falta no publicar las razones que

tengo para sostener que Mateo Díaz Coronel, autor del

_Métrico Encomio_, desciende por la línea materna de los

Guevaras y no de los Burguillos, como ha sostenido erradamente

el autor de la _Floresta amena_."

[10] "Escribo esta carta principalmente para hacerle a usted

una advertencia. He oído aquí a varias personas hablar

de la muerte de Pepe Rey, refiriéndola tal como sucedió

efectivamente. Yo revelé a usted este secreto cuando nos

vimos en Madrid, contándole lo que supe algún tiempo

[15] después del suceso. Extraño mucho que no habiéndolo

dicho yo a nadie más que a usted, lo cuenten aquí con todos

sus pelos y señales, explicando cómo entró en la huerta,

cómo descargó su revólver sobre Caballuco cuando vió que

éste le acometía con la navaja, cómo Ramos le disparó después

[20] con tanto acierto que le dejó en el sitio.... En fin,

mi querido amigo, por si inadvertidamente ha hablado de

esto con alguien, le recuerdo que es un secreto de familia,

y con esto basta para una persona tan prudente y discreta

como usted."

[25] "Albricias, albricias. En un periodiquillo he leído que

Caballuco ha derrotado al brigadier Batalla."

_Orbajosa 12 de Diciembre._

"Una sensible noticia tengo que dar a usted. Ya no

tenemos Penitenciario, no precisamente porque haya pasado

a mejor vida, sino porque el pobrecito está desde el mes

[30] de Abril tan acongojado, tan melancólico, tan taciturno, que

no se le conoce. Ya no hay en él ni siquiera dejos de aquel

humor ático, de aquella jovialidad correcta y clásica que le

hacía tan amable. Huye de la gente, se encierra en su 226

casa, no recibe a nadie, apenas toma alimento, y ha roto

toda clase de relaciones con el mundo. Si le viera usted

no le conocería, porque se ha quedado en los puros huesos.

[5] Lo más particular es que ha reñido con su sobrina y vive

solo, enteramente solo en una casucha del arrabal de Baidejos.

Ahora dicen que renuncia su silla en el coro de la

catedral y se marcha a Roma. ¡Ay! Orbajosa pierde mucho,

perdiendo a su gran latino. Me parece que pasarán años

[10] tras años y no tendremos otro. Nuestra gloriosa España se

acaba, se aniquila, se muere."

_Orbajosa 23 de Diciembre._

"El joven que recomendé a usted en carta llevada por él

mismo, es sobrino de nuestro querido Penitenciario, abogado

con puntas de escritor. Esmeradamente educado por su

[15] tío, tiene ideas juiciosas. ¡Cuán sensible sería que se corrompiera

en ese lodazal de filosofismo e incredulidad! Es

honrado, trabajador y buen católico, por lo cual creo que

hará carrera en un bufete como el de usted.... Quizás le

llevará una ambicioncilla (pues también la tiene) a las lides

[20] políticas, y creo que no sería mala ganancia para la causa

del orden y la tradición, hoy que la juventud está pervertida

y acaparada por los _de la cáscara amarga_. Acompáñale su

madre, una mujer ordinaria y sin barniz social, pero que

tiene un corazón excelente y acendrada piedad. El amor

[25] materno toma en ella la forma algo abigarrada de la ambición

mundana, y dice que su hijo ha de ser Ministro. Bien

puede serlo."

"Perfecta me da expresiones para usted. No sé a punto

fijo qué tiene; pero ello es que nos inspira cuidado. Ha

[30] perdido el apetito de una manera alarmante, y o yo no entiendo

de males, o allí hay un principio de ictericia. Esta

casa está muy triste desde que falta Rosario, que la alegraba

con su sonrisa y su bondad angelical. Ahora parece que 227

hay una nube negra encima de nosotros. La pobre

Perfecta habla frecuentemente de esta nube, que cada vez se

pone más negra, mientras ella se vuelve cada día más

[5] amarilla. La pobre madre halla consuelo a su dolor en la religión

y en los ejercicios del culto, que practica cada vez con más

ejemplaridad y edificación. Pasa casi todo el día en la

iglesia, y gasta su gran fortuna en espléndidas funciones, en

novenas y manifiestos brillantísimos. Gracias a ella, el culto

[10] ha recobrado en Orbajosa su esplendor de otros días. Esto

no deja de ser un consuelo en medio de la decadencia y

acabamiento de nuestra nacionalidad...."

"Mañana irán las pruebas.... Añadiré otros dos pliegos,

porque he descubierto un nuevo orbajosense ilustre.

[15] Bernardo Amador de Soto, que fué espolique del duque de

Osuna, le sirvió durante la época del vireinato de Nápoles,

y aun hay indicios de que no hizo nada, absolutamente nada,

en el complot contra Venecia."

Doña Perfecta(#15725) · 第 44 / 49 题