_Orbajosa 12 de Abril_.
"Querido padre: perdóneme usted si por primera vez le
desobedezco no saliendo de aquí, ni renunciando a mi propósito.
[10] El consejo y ruego de usted son propios de un
padre bondadoso y honrado: mi terquedad es propia de un
hijo insensato; pero en mí pasa una cosa singular; terquedad
y honor se han juntado y confundido de tal modo, que
la idea de disuadirme y ceder me causa vergüenza. He
[15] cambiado mucho. Yo no conocía estos furores que me
abrasan. Antes me reía de toda obra violenta, de las exageraciones
de los hombres impetuosos, como de las brutalidades
de los malvados. Ya nada de esto me asombra, porque
en mí mismo encuentro a todas horas cierta capacidad
[20] terrible para la perversidad. A usted puedo hablarle como
se habla a solas con Dios y con la conciencia; a usted
puedo decirle que soy un miserable, porque es un miserable
quien carece de aquella poderosa fuerza moral contra sí
mismo, que castiga las pasiones y somete la vida al duro
[25] régimen de la conciencia. He carecido de la entereza cristiana
que contiene el espíritu del hombre ofendido en un
hermoso estado de elevación sobre las ofensas que recibe y
los enemigos que se las hacen; he tenido la debilidad de
abandonarme a una ira loca, poniéndome al bajo nivel de 205
mis detractores, devolviéndoles golpes iguales a los suyos, y
tratando de confundirles por medios aprendidos en su propia
indigna escuela. ¡Cuánto siento que no estuviera usted
[5] a mi lado para apartarme de este camino! Ya es tarde.
Las pasiones no tienen espera. Son impacientes, y piden
su presa a gritos y con la convulsión de una espantosa sed
moral. He sucumbido. No puedo olvidar lo que tantas
veces me ha dicho usted, y es que la ira puede llamarse la
[10] peor de las pasiones, porque transformando de improviso
nuestro carácter, engendra todas las demás maldades, y a
todas les presta su infernal llamarada.
"Pero no ha sido sola la ira, sino un fuerte sentimiento
expansivo lo que me ha traído a tal estado, el amor profundo
[15] y entrañable que profeso a mi prima, única circunstancia
que me absuelve. Y si el amor no, la compasión me habría
impulsado a desafiar el furor y las intrigas de su terrible
hermana de usted, porque la pobre Rosario, colocada entre
su afecto irresistible y su madre, es hoy uno de los seres
[20] más desgraciados que existen sobre la tierra. El amor que
me tiene y que corresponde al mío, ¿no me da derecho a
abrir, como pueda, las puertas de su casa y sacarla de allí,
empleando la ley hasta donde la ley alcance, y usando la
fuerza desde el punto en que la ley me desampare? Creo
[25] que la rigurosísima escrupulosidad moral de usted no dará
una respuesta afirmativa a esta proposición; pero yo he
dejado de ser aquel carácter metódico y puro, conformado
en su conciencia con la exactitud de un tratado. Yo no soy
aquel a quien una educación casi perfecta dió pasmosa
[30] en sus sentimientos; ahora soy un hombre como
irregularidadotro cualquiera; de un solo paso he entrado en el
terreno común de lo injusto y de lo malo. Prepárese usted a oír
cualquier barbaridad, que será obra mía. Yo cuidaré de
notificar a usted las que vaya cometiendo.
"Pero ni la confesión de mis culpas me quitará la 206
responsabilidad de los sucesos graves que han ocurrido y
ocurrirán; ni ésta, por mucho que argumente, recaerá toda entera
sobre su hermana de usted. La responsabilidad de doña
[5] Perfecta es inmensa, seguramente. ¿Cuál será la extensión
de la mía? ¡Ah, querido padre! No crea usted nada de
lo que oiga respecto a mí, y aténgase tan sólo a lo que yo le
revele. Si le dicen que he cometido una villanía deliberada,
responda que es mentira. Difícil, muy difícil me es juzgarme
[10] a mí mismo en el estado de turbación en que me hallo; pero
me atrevo a asegurar que no he producido deliberadamente el
escándalo. Bien sabe usted a dónde puede llegar la pasión
favorecida en su horrible crecimiento invasor por las
circunstancias."
[15] "Lo que más amarga mi vida es haber empleado la ficción,
el engaño y bajos disimulos. ¡Yo que era la verdad
misma! He perdido mi propia hechura.... Pero, ¿es
esto la perversidad mayor en que puede incurrir el alma?
¿Empiezo ahora o acabo? Nada sé. Si Rosario con su
[20] mano celeste no me saca de este infierno de mi conciencia,
deseo que venga usted a sacarme. Mi prima es un ángel, y
padeciendo por mí, me ha enseñado muchas cosas que antes
no sabía."
"No extrañe usted la incoherencia de lo que escribo.
[25] Diversos sentimientos me inflaman. Me asaltan a ratos
ideas dignas verdaderamente de mi alma inmortal; pero a
ratos caigo también en un desfallecimiento lamentable, y
pienso en los hombres débiles y menguados, cuya bajeza me
ha pintado usted con vivos colores para que los aborrezca.
[30] Tal como hoy me hallo, estoy dispuesto al mal y al bien.
Dios tenga piedad de mí. Ya sé lo que es la oración, una
suplica grave y reflexiva, tan personal que no se aviene con
fórmulas aprendidas de memoria; una expansión del alma
que se atreve a extenderse hasta buscar su origen; lo contrario
del remordimiento, que es una contradicción de la 207
misma alma, envolviéndose y ocultándose con la ridicula
pretensión de que nadie la vea. Usted me ha enseñado
muy buenas cosas; pero ahora estoy en prácticas, como
[5] decimos los ingenieros; hago estudios sobre el terreno, y
con esto mis conocimientos se ensanchan y fijan.... Se
me está figurando ahora que no soy tan malo como yo
mismo creo. ¿Será así?"
"Concluyo esta carta a toda prisa. Tengo que enviarla
[10] con unos soldados que van hacia la estación de Villahorrenda,
porque no hay que fiarse del correo de esta gente."
_14 de Abril_.
"Le divertiría a usted, querido padre, si pudiera hacerle
comprender cómo piensa la gente de este poblachón. Ya
sabrá usted que casi todo este país se ha levantado en
[15] armas. Era cosa prevista, y los políticos se equivocan si
creen que es cosa de un par de días. La hostilidad contra
nosotros y contra el Gobierno la tienen los orbajosenses en
su espíritu, formando parte de él como la fe religiosa.
Concretándome a la cuestión particular con mi tía, diré a usted
[20] una cosa singular, y es que la pobre señora, que tiene el
feudalismo en la médula de los huesos, ha imaginado que
yo voy a atacar su casa para robarle su hija, como los
señores de la Edad Media atacaban un castillo enemigo para
consumar cualquier desafuero. No se ría usted, que es
[25] verdad: tales son las ideas de esta gente. Excuso decir a
usted que me tiene por un monstruo, por una especie de rey
moro herejote; y los militares con quienes he hecho amistad
aquí no merecen mejor concepto. En casa de doña Perfecta
es cosa corriente que la tropa y yo formamos una
[30] coalición diabólica y antireligiosa para quitarle a Orbajosa
sus tesoros, su fe y sus muchachas. Me consta que su
hermana de usted cree a pie juntillas que yo le voy a tomar 208
por asalto la casa, y no es dudoso que detrás de la puerta
habrá alguna barricada."
"Pero no puede ser de otra manera. Aquí tienen las
[5] ideas más anticuadas acerca de la sociedad, de la religión,
del Estado, de la propiedad. La exaltación religiosa que
les impulsa a emplear la fuerza contra el Gobierno, por
defender una fe que nadie ha atacado y que ellos no tienen
tampoco, despierta en su ánimo resabios feudales, y como
[10] resolverían sus cuestiones por la fuerza bruta y a sangre y
fuego, degollando a todo el que no piense como ellos, creen
que no hay en el mundo quien emplee otros medios."
"Lejos de ser mi intento hacer quijotadas en la casa de
esa señora, he procurado evitarle algunas molestias, de que
[15] no se libraron los demás vecinos. Por mi amistad con el
brigadier no les han obligado a presentar, como se mandó,
una lista de todos los hombres de su servidumbre que se
han marchado con la facción; y si se le registró la casa,
me consta que fue por fórmula; y si le desarmaron los seis
[20] hombres que allí tenía, después ha puesto otros tantos y
nada se le ha hecho. Vea usted a lo que está reducida mi
hostilidad a la señora."
"Verdad es que yo tengo el apoyo de los jefes militares;
pero lo utilizo tan sólo para no ser insultado o maltratado
[25] por esta gente implacable. Mis probabilidades de éxito
consisten en que las autoridades recientemente puestas por
el jefe militar son todas amigas. Tomo de ellas mi fuerza
moral y les intimido. No sé si me veré en el caso de cometer
alguna acción violenta; pero no se asuste usted, que el
[30] asalto y toma de la casa es una pura y loca preocupación
feudal de su hermana de usted. La casualidad me ha
puesto en situación ventajosa. La ira, la pasión que arde
en mí, me impulsarán a aprovecharla. No sé hasta dónde
iré."
_17 de Abril._ 209
"La carta de usted me ha dado un gran consuelo. Sí;
puedo conseguir mi objeto, usando tan sólo los recursos de
la ley, eficaces completamente para esto. He consultado a
las autoridades de aquí, y todas me confirman en lo que
[5] usted me indica. Estoy contento. Ya que he inculcado en
el ánimo de mi prima la idea de la desobediencia, que sea
al menos al amparo de las leyes sociales. Haré lo que
usted me manda, es decir, renunciaré a la colaboración un
poco fea de Pinzón; destruiré la solidaridad aterradora que
[10] establecí con los militares; dejaré de envanecerme con el
poder de ellos; pondré fin a las aventuras, y en el momento
oportuno procederé con calma, prudencia y toda la benignidad
posible. Mejor es así. Mi coalición, mitad seria,
mitad burlesca, con el ejército, ha tenido por objeto ponerme
[15] al amparo de las brutalidades de los orbajosenses y de los
criados y deudos de mi tía. Por lo demás, siempre he
rechazado la idea de lo que llamamos _la intervención armada_."
"El amigo que me favorecía ha tenido que salir de la
casa; pero no estoy en completa incomunicación con mi
[20] prima. La pobrecita demuestra un valor heroico en medio
de sus penas, y me obedecerá ciegamente."
"Esté usted sin cuidado respecto a mi seguridad personal.
Por mi parte nada temo y estoy muy tranquilo."
_20 de Abril._
"Hoy no puedo escribir más que dos líneas. Tengo
[25] mucho que hacer. Todo concluirá dentro de unos días.
No me escriba usted más a este lugarón. Pronto tendrá el
gusto de abrazarle su hijo."
"PEPE."
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