_El Manguito, el Abanico y el Quitasol_
(_También suele ser nulidad el no saber más que una cosa; extremo
opuesto del defecto reprendido en la fábula antecedente._)
Si querer entender de todo
Es ridícula presunción,
Servir sólo para una cosa
Suele ser falta no menor.
Sobre una mesa, cierto día, 5
Dando estaba conversación
A un Abanico y a un Manguito
Un Paraguas o Quitasol;
Y en la lengua que en otro tiempo
Con la Olla el Caldero habló,[2] 10
A sus dos compañeros dijo:
"¡Oh qué buenas alhajas sois!
Tú, Manguito, en invierno sirves;
En verano vas a un rincón;
Tú, Abanico, eres mueble inútil 15
Cuando el frío sigue al calor.
No sabéis salir de un oficio:
Aprended de mí, pese a vos,
Que en el invierno soy Paraguas,
Y en el verano Quitasol." 20
[Nota 2: Alude a la fábula que escribe Esopo del _Caldero y la
Olla_, disculpándose con este ejemplo la impropiedad en que parece se
incurre haciendo hablar, no sólo a los animales, sino aun a las cosas
inanimadas, como son el Manguito, el Abanico y el Quitasol.]