Aquí también la virgen primavera
derrama su canéfora de flores;
y pueblan de armonías la pradera
en bandadas, los pájaros cantores.
¡Canta, poeta! En el solar querido,
no tan sólo el turpial se inspira y canta;
bajo otro cielo, al fabricar el nido,
¡lanza el ritmo que lleva en la garganta!