(_La Revista_, San José de Costa Rica.)
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Seis cantos en galana prosa á algunos trovadores queridos por el
autor y veintidós poesías forman el volumen, en donde aparece la
íntima personalidad artística de Blanco Fombona, original, nervioso,
independiente de las comunes fórmulas. El brillante prólogo de
Díaz Rodríguez, que en este número insertamos, dará á los lectores
completa idea de la obra y sentimientos de uno de los más delicados
representantes de la escuela modernista en América.
(_El Cojo Ilustrado._--Caracas.)
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Admirablemente dotado de un harmonioso temperamento artístico, Rufino
Blanco Fombona, poeta, cuentista y crítico, ha educado la originalidad
y domeñado la loca imaginación. Es uno de esos espíritus voluntariosos
para los cuales no hay cimas bastantes empinadas ni marea profunda, ni
desiertos dilatados; es una joven águila que recorre audaz el azur del
arte. Las musas le son propicias.
Naturalmente amanerado, sus versos y su prosa, tienen un aire de
refinada elegancia, de impecable dandysmo. Pule, abrillanta, macera
el estilo y se cura de la suma perfección de la forma, con la misma
acuciosidad febril y torturante de Flaubert, y padece la _fobia_ del
lugar común, que caracteriza á los artistas raros como los Goncourt y
Huysmans. Su estilo es preciosista, constelado de arcaísmos; complexo,
arquetipo, sutil y bello estilo bizantino.
En cuanto poeta, es magnífico; sus versos tienen sonoridades inauditas,
acarician suavemente como brazos femeniles ó cortan como puñales, y
se retuercen en el aire como lambrequines heráldicos. El ritmo se
desenvuelve noble y heroico encerrado en el escudo de oro del verso.