JORNADA PRIMERA

Entra CIPIÓN, y IUGURTA y MARIO y un alarde de soldados armados a lo

antiguo, sin arcabuces, y CIPIÓN se sube sobre una peña que estará

allí, y dice:

CIP. En el fiero ademán, en los _#lozanos#_

Marciales aderezos y vistosos,

Bien os conozco, amigos, por romanos:

Romanos, digo, fuertes y animosos;

Mas en las blancas y delicadas manos,

Y en las teces de rostros tan lustrosos,

Allá en Bretaña parecéis criados,

Y de padres flamencos engendrados.

El general discuido vuestro, amigos,

El no mirar por lo que tanto os toca,

Levanta los caídos enemigos,

Que vuestro esfuerzo y opinión apoca.

Desta ciudad los muros son testigos,

Que aun hoy está cual bien fu_#n#_dada roca,

De vuestras perezosas fuerzas vanas,

Que sólo el nombre tienen de romanas.

¿Paréceos, hijos, que es gentil hazaña

Que tiemble del romano nombre el mundo,

Y que vosotros solos en España

Le aniquiléis y echéis en el profundo?

¿Qué flojedad es ésta tan extraña?

¿Qué flojedad? Si yo mal no me fundo,

Es flojedad nacida de pereza,

Enemiga mortal de fortaleza.

¿Pensáis que sólo _#atierra#_ la muralla

El almete y la acerada punta,

Y que sólo atropella la batalla

La multitud de gentes y armas junta?

Si esfuerzo de cordura no señala

Que todo lo previene y lo barrunta,

Poco aprovechan muchos escuadrones,

Y menos infinitas municiones.

Si a militar concierto se reduce

Cualque pequeño ejército que sea,

Veréis que como sol claro reluce,

Y alcanza las victorias que desea;

Pero si a flojedad él se conduce,

Aunque abreviado el mundo en él se vea,

En un momento quedará deshecho

Por más reglada mano y fuerte pecho.

Avergonzaos, varones esforzados,

Porque, a nuestro pesar, con arrogancia,

Tan pocos españoles, y encerrados,

Defiendan este nido de Numancia.

Deciséis años son, y más, pasados,

Que mantienen la guerra y la ganancia

De haber vencido con feroces manos

Millares de millares de romanos.

No me huela el soldado otros olores

Que el olor de la pez y de resina,

Ni por golosidad de los sabores

Traiga siempre aparato de cocina:

Que el que usa en la guerra estos primores,

Muy mal podrá sufrir la cota fina;

No quiero otro primor ni otra fragancia,

En tanto que español viva en Numancia.

En blandas camas, entre juego y vino,

Hállase mal el trabajoso Marte;

Otro aparejo busca, otro camino;

Otros brazos levantan su estandarte;

Cada cual se fabrica su destino;

No tiene allí fortuna alguna parte;

La pereza fortuna baja cría;

La diligencia, imperio y monarquía.

Estoy con todo esto tan seguro

De que al fin mostraréis que sois romanos,

Que tengo en nada el defendido muro

Destos rebeldes bárbaros hispanos,

Y así, os prometo por mi diestra y juro

Que, si igualáis al ánimo las manos,

Que las mías se alarguen en pagaros,

Y mi lengua también en alabaros.

Míranse los soldados unos a otros, y hacen señas a uno dellos, que se

llama GAYO MARIO, que responda por todos, y dice:

GAYO. Si con atentos ojos has mirado,

Inclito general, en los semblantes

Que a tus breves razones han mostrado

Los que tienes agora circunstantes,

Cuál habrás visto sin color, turbado,

Y cuál con ella, indicios bien bastantes

De que _el_ temor y la vergüenza _a_ una

Nos aflige, molesta e importuna:

Vergüenza, de mirar ser reducidos

A término tan bajo por su culpa,

Que viendo ser por ti reprehendidos,

No saben a esa falta hacer disculpa;

Temor, de tantos yerros cometidos;

Y la torpe pereza que los culpa

Los tiene de tal modo, que se holgaran

Antes morir que en esto se hallaran.

Pero el lugar y tiempo que los queda

Para mostrar alguna recompensa,

Es causa que con menos fuerza puedan

Fatigarte el rigor de tal ofensa.

De hoy más, con presta voluntad y leda,

El más mínimo déstos #_cuida_# y piensa

De ofrecer sin revés a tu servicio

La hacienda, vida, honra en sacrificio.

Admite, pues, de sus intentos sanos

Al justo ofrecimiento, señor mío,

Y considera al fin que son romanos,

En quien nunca faltó del todo brío.

Vosotros levantad las diestras manos,

En señal que aprobáis el voto mío.

S.1.° Todo lo que habéis dicho confirmamos.

S.2.° Y lo juramos todos.

TODOS. Sí juramos.

CIP. Pues, arrimado a tal ofrecimiento,

Crece ya desde hoy mi confianza,

Creciendo en vuestros pechos ardimiento,

Y del viejo vivir nuestra mudanza.

Vuestras promesas no se lleve el viento;

Hacerlas verdaderas con la lanza;

Que las mías saldrán tan verdaderas,

Cuanto fuere el valor de vuestras veras.

S.1.° Dos numantinos con seguro vienen

A darte, Cipión, una embajada.

CIP. ¿Por qué no llegan ya? ¿En qué se detienen?

SOL. Esperan que licencia les sea dada.

CIP. Si son embajadores, ya la tienen.

SOL. Embajadores son.

CIP. Daldes entrada.

Entran dos numantinos, embajadores.

N.1.° Si nos das, gran señor, grata licencia,

Decirte he la embajada que traemos;

Do estamos, #_o_# ante sola tu presencia,

Todo a lo que venimos te diremos.

CIP. Decid; que adonde quiera doy audiencia.

N.1.° Pues con ese seguro que tenemos,

De tu real grandeza concedido,

Daré principio a lo que soy venido.

Numancia, de quien yo soy ciudadano,

Inclito general, a ti me envía,

Como al más fuerte capitán romano

Que ha cubierto la noche y visto el día,

A pedirte, señor, la amiga mano,

En señal de que cesa la porfía

Tan trabada y cruel de tantos años,

Que ha causado sus propios y tus daños.

Dice que nunca de la ley y fueros

Del Senado romano se apartara,

Si el #in#sufrible mando y desafueros

De un cónsul y otro no le fatigara.

Ellos con duros estatutos fieros,

Y con su extraña condición avara,

Pusieron tan gran yugo a nuestros cuellos,

Que forzados salimos del y dellos,

Y, en todo el largo tiempo que ha durado

Entrambas partes la contienda, es cierto

Que ningún general hemos hallado

Con quien poder tratar algún concierto.

Empero agora, que ha querido el hado

Reducir nuestra nave a tan buen puerto,

Las velas de la gavia recogemos,

Y a cualquiera partido nos ponemos.

No imagines que temor nos lleva

A pedirte las paces con instancia,

Pues la larga experiencia ha dado prueba

Del poder valeroso de Numancia.

Tu virtud y valor es quien nos ceba,

Y nos declara, que será ganancia

Mayor que cuantas desear podemos

Si por señor y amigo te tenemos.

A esto ha sido la venida nuestra.

Respóndenos, señor, lo que te place.

CIP. ¡Tarde de arrepentidos dais la muestra!

Poco vuestra amistad me satisface.

De nuevo ejercitad la fuerte diestra,

Que quiero ver lo que la mía hace;

Quizá que ha puesto en ella la ventura

La gloria nuestra y vuestra sepoltura.

A desvergüenza de tan largos años,

Es poca recompensa pedir paces.

Seguid la guerra y renovad los daños.

Salgan de nuevo las valientes haces.

N.1.° La falsa confianza mil engaños

Consigo trae; advierte lo que haces,

Señor, que esa arrogancia que nos muestras,

Remunera el valor en nuestras diestras;

Y pues niegas la paz que con buen celo

Te ha sido por nosotros demandada,

De hoy más la causa nuestra con el cielo

Quedará por mejor calificada,

Y antes que pises de Numancia el suelo,

Probarás dó se extiende la indignada

Fuerza de aquel que, siéndote enemigo,

Quiere ser tu vasallo y fiel amigo.

CIP. ¿Tenéis más que decir?

N. No: mas tenemos

Que hacer, pues tú, señor, ansí lo quieres,

Sin querer la amistad que te ofrecemos,

Correspondiendo mal de ser quien eres.

Pero entonces verás lo que podremos

Cuando nos muestres tú lo que pudieres;

Que es una cosa razonar de paces,

Y otra romper por las armadas haces.

CIP. Verdad decís; y ansí, para mostraros

Si sé tratar en paz y hablar en guerra,

No os quiero por amigos aceptaros,

Ni lo seré jamás de vuestra tierra.

Y con esto podéis luego tornaros.

N. ¿Que en es_to_ tu querer, señor, se encierra?

CIP. Ya te he dicho que sí.

N.2.° Pues, ¡sus!, al hecho;

Que guerra ama el numantino pecho.

Novelas y teatro · 第 21 / 33 题