003:011 Él les contestaba, «Aquel que tenga dos cabras, que le de al
que no tiene. Aquel que tenga comida, que haga lo mismo.»
003:012 Los recolectores de impuestos también vinieron a ser
bautizados, y le decían, «Maestro, ¿Qué debemos hacer?»
003:013 Él les decía, «No recolecten más de lo que les está
establecido.»
003:014 Unos soldados también le preguntaron, «¿Qué sobre nosotros?
¿Qué debemos hacer?» Él les dijo, «No ejerzan violencia sobre
nadie, ni acusen a nadie erradamente. Estén contentos con su
salario.»
003:015 Como la gente estaba a la expectativa, todas las personas
razonaban en sus corazones con respecto a Juan, si quizás él
fuera el Cristo,
003:016 Juan les contestaba a todos, «Yo de hecho los bautizo con
agua, pero Él vendrá, quien es más fuerte que yo, a quien no
soy digno de amarrar los cordones de las sandalias. Él los
bautizará en el Espíritu Santo y en fuego,
003:017 el rastrillo está en su mano, y Él limpiará su piso para
separar granos, y reunirá el trigo en su granero; pero quemará
el bagazo con fuego inextinguible.»
003:018 Y con muchas otras exhortaciones predicaba la buena nueva a la
gente[32],
003:019 pero Herodes el tetrarca, era reprobado por Juan a causa de
Herodías, la esposa de su hermano[33] y por todas las cosas
malas que había hecho Herodes,
003:020 agregando a todas ellas que encerró a Juan en prisión.
003:021 Sucedió cuando todas las personas eran bautizadas, que Jesús
también fue bautizado. Mientras oraba[34] el cielo se abrió,
003:022 y el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal como
una paloma; y una voz salió del cielo diciendo, «Tu eres mi
hijo amado. En ti estoy bien complacido.»
003:023 Cuando Jesús comenzó a enseñar, tenía casi treinta años, era
hijo (como se suponía) de José, el hijo de Eli,
003:024 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana,
hijo de José,
003:025 hijo de Matatias, hijo de Amós, hijo de Nahúm, hijo de Esli,
hijo de Nagai,
003:026 hijo de Mat, hijo de Matatias, hijo de Semei, hijo de José,
hijo de Judá,
003:027 hijo de Joanán, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de
Salatiel, hijo de Neri,
003:028 hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmadam,
hijo de Er,
003:029 hijo de Jesús, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat,
hijo de Levi,
003:030 hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonam,
hijo de Eliaquim,
003:031 hijo de Melea, hijo de Mena, hijo de Matata, hijo de Natan,
hijo de David,
003:032 hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Sala, hijo
de Naasón,
003:033 hijo de Aminadab, [35]hijo de Arni, hijo de Esrom, hijo de
Fares, hijo de Judá,
003:034 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré,
hijo de Nacor
003:035 hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber,
hijo de Sala,
003:036 hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé,
hijo de Lamec,
003:037 hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de
Mahalaleel, hijo de Cainán,
003:038 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios[36].
4
004:001 Jesús lleno del Espíritu Santo regresó del río Jordán, y fue
guiado por el Espíritu al desierto
004:002 por cuarenta días, allí fue tentado por el diablo[37]. No
comió nada durante esos días. Luego cuando se completaron tuvo
hambre.
004:003 El diablo le dijo, «Si eres el hijo de Dios, ordena a esta
piedra que se convierta en pan.»
004:004 Jesús le contestó, «Esta escrito, ´El hombre no debe vivir
sólo de pan, sino de cada palabra de Dios.´»
004:005 El diablo guiándolo a una montaña alta le mostró todos los
reinos del mundo en un momento.
004:006 El diablo le dijo, «Yo te daré toda esta autoridad y su
gloria, pues me ha sido entregada a mi; y yo se la doy a quien
yo quiera.
004:007 Si me adoras todo será tuyo.»
004:008 Jesús le contesto, «¡Aléjate de mí Satanás![38] Pues está
escrito, `Adorarás a tu Señor Dios y sólo a Él servirás.´»
004:009 Lo condujo a Jerusalén, lo puso en la torre del templo, y le
dijo, «Si eres el hijo de Dios, lánzate desde aquí,
004:010 porque está escrito,
`Él le dará a sus ángeles un encargo con respecto a ti, que te
cuiden;´
004:011 y,
`En sus manos ellos te cargarán,' `Para evitar que tu pie
pueda tropezar contra una piedra.´
004:012 Jesús contestándole, le dijo, «Ha sido dicho, `No tentarás al
Señor tu Dios.´»
004:013 Cuando el diablo había completado cada tentación, se alejo de
Él por cierto tiempo.
004:014 Jesús retornó a Galilea, en el poder del Espíritu, y las
noticias sobre Él se difundieron por todas las áreas vecinas.
004:015 El enseñaba en las sinagogas, y era glorificado por todos.
004:016 Llegó a Nazaret, donde Él había crecido. Entró, como era su
costumbre, a la sinagoga el día sabático, y se levantó a leer.
004:017 El libro del profeta Isaías le fue entregado. Abrió el libro,
y encontró el lugar donde estaba escrito,
004:018 «El Espíritu del Señor está en mí, Porque me ha ungido para
predicar la buena nueva al pobre. Él me ha enviado a sanar a
los que tiene el corazón roto, A proclamar la liberación e los
cautivos, Devolver la vista a los ciegos, Para rescatar a
aquellos que son oprimidos[39],
004:019 Y para proclamar el glorioso año del Señor»
004:020 Cerró el libro, lo devolvió a quienes asistían, y se sentó.
Los ojos de todos los que estaban en la sinagoga estaban fijos
en Él.
004:021 Jesús comenzó a decirles, «Hoy, la Escritura se ha cumplido en
lo que han oído.»
004:022 Todos lo atestiguaron, y se preguntaban sobre las palabras
llenas de gracia que procederían de su boca, y decían, «¿No es
este el hijo de José?»
004:023 Él les dijo, «Sin duda ustedes me dirán esta parábola,
`Médico, ¡ sánate a ti mismo! lo que hayas hecho en Capernaum,
hazlo también aquí en tu pueblo.´»
004:024 Les dijo «Con seguridad les digo, ningún profeta es bienvenido
en su propio pueblo.
004:025 Pero en verdad les digo, había muchas viudas en Israel en los
días de Elías, cuando el cielo se cerró tres años y seis
meses, cuando hubo una gran hambruna en toda la tierra.
004:026 Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a Sarapeta, en
la tierra de Sidón, a una mujer que era viuda.
004:027 Había muchos leprosos en Israel en el tiempo del profeta
Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, excepto Naaman, de
Siria.»
004:028 Todos en la sinagoga se llenaron de ira, cuando oyeron estas
cosas
004:029 Se levantaron, lo sacaron de la ciudad, y lo llevaron al borde
de la colina sobre la que su ciudad estaba construida, para
lanzarlo por el precipicio.
004:030 Pero Él, pasando por en medio de ellos, siguió su camino.
004:031 Bajó a Capernaum, una ciudad de Galilea. Él estaba enseñando
el día sabático
004:032 y la gente se maravillaba de su enseñanza, porque sus palabra
tenía autoridad.
004:033 En la sinagoga había un hombre que tenía un espíritu de un
demonio impuro, y gritaba con fuerte voz,
004:034 «¡Ah! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has
venido a destruirnos? Se quien eres: ¡El Santo de Dios!»
004:035 Jesús lo reprendió, diciendo, «Quédate en silencio y sal de
él!» Cuando el demonio lo había tirado al suelo en medio de
ellos, salió de él, sin haberle hecho daño.
004:036 Todos se asombraron, y se hablaban unos a otros, diciendo,
«¿Qué es esta palabra? ¡Pues con autoridad y poder da ordenes
a los espíritus impuros, y ellos salen!
004:037 Las noticias sobre Él se difundieron en todos los alrededores
de la región.
004:038 Él salió de la sinagoga, y entró a la casa de Simón. La suegra
de Simón sufría de una gran fiebre, y le rogaron por ella.
004:039 Él se le acercó, y reprendió a la fiebre, y esta la abandonó.
Inmediatamente ella se levantó y les sirvió.
004:040 Cuando el sol se estaba poniendo, todos los que tenían alguna
enfermedad fueron llevados donde Él; y Jesús ponía sus manos
sobre cada uno de ellos, y los sanaba.
004:041 También salían demonios de muchos de ellos, gritando, «¡Tu
eres el Cristo, el Hijo de Dios!» Reprendiéndolos, Él no los
dejaba hablar, porque ellos sabían que Él era el Cristo.
004:042 Cuando amaneció salió y fue a un lugar inhabitado, y las
multitudes lo buscaban, y llegaron donde Él. Lo querían
retener, para que no se fuera lejos de ellos.
004:043 Pero Él les dijo, «Debo predicar la buena nueva del Reino de
Dios en otras ciudades también. Porque por esa razón he sido
enviado.»
004:044 El enseñaba en las sinagogas de Galilea.
5
005:001 Ocurrió mientras estaba en le lago de Genesaret, que la gente
lo presionaba[40] mientras escuchaba la palabra de Dios.
005:002 Él vio dos botes en el lago, los pescadores habían salido, y
estaban lavando sus redes.
005:003 Entró en uno de los botes, que era de Simón, y le pidió que lo
alejará un poco de la tierra. Se sentó y enseño a las
multitudes desde el bote.
005:004 Cuando había terminado de hablar, le dijo a Simón, «Ve a lo
profundo, y lanza tu redes para pescar.»
005:005 Simón le dijo, «Maestro, trabajamos toda la noche sin pescar
nada; pero por tu palabra lanzaré la red.»
005:006 Cuando hicieron esto, cogieron una cantidad tan grande de
pescados, que su red estaba por romperse.
005:007 Acudieron a sus compañeros de otro bote, para que les
ayudaran. Fueron y llenaron ambos botes, tanto que casi se
hundían.
005:008 Pedro Simón, cuando vio esto, cayó ante los pies de Jesús,
diciendo, «Aléjate de mí Señor, porque soy un pecador.»
005:009 Porque él estaba asombrado, así como los que estaba con él,
por la pesca que habían hecho;
005:010 y también así estaban Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que
eran compañeros de Simón.
Jesús le dijo a Simón, «No te asustes. Desde ahora pescarás
gente viva[41].»
005:011 Después de llevar sus botes a tierra, dejaron todo, y lo
siguieron.
005:012 Ocurrió, mientras que estaban en una de las ciudades, que
había un hombre lleno de lepra. Cuando vio a Jesús, cayó ante
su rostro, y le rogó, diciendo «Señor, si tu quiere, puedes
hacerme limpio.»
005:013 Jesús estiró su mano, y lo tocó, diciendo, «Yo lo quiero.
Queda limpio.» Y de inmediato la lepra lo abandonó.
005:014 Jesús le encargo no decirle a nadie, «Pero sigue tu camino, y
muéstrate al sacerdote, y haz una ofrenda por tu limpieza de
acuerdo a los mandamientos de Moisés, como testimonio para
ellos.»
005:015 Pero la noticia sobre el caso se difundió ampliamente, y
grandes multitudes se reunieron para oír a Jesús y para que
sanara sus enfermedades.
005:016 Pero Jesús se retiró al desierto y oró.
005:017 Ocurrió que uno de esos días, cuando Él estaba enseñando; que
había fariseos y maestros de la ley sentados, quienes habían
llegado de todas las villas de Galilea, Judea y Jerusalén. El
poder del Señor estaba con Él para sanarlos.
005:018 Algunas personas le trajeron un hombre paralítico sobre una
camilla, y buscaron ponerlo frente a Jesús.
005:019 Como no encontraron camino debido a la multitud, subieron al
techo, y lo deslizaron por entre las tejas con su camilla en
el medio, frente a Jesús.
005:020 Viendo su fe, Él le dijo, « Hombre, tus pecados te son
perdonados.»
005:021 Los escribas y los fariseos comenzaron a razonar, diciendo, «¿
Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar
pecados sino sólo Dios?»
005:022 Pero Jesús, percibiendo sus pensamientos, les contesto, «¿Por
qué piensan así en sus corazones?
005:023 ¿Qué es más fácil decir,`Tus pecados te son perdonados´ o
decir `Levántate y camina´?
005:024 Pero sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad sobre la
tierra para perdonar pecados» le dijo al hombre paralítico,
«Te digo, levántate, toma tu camilla y ve a tu casa.»
005:025 Inmediatamente se levantó frente a Él, tomó su camilla, y
partió a su casa, dando gloria a Dios.
005:026 El asombro se apoderó de todos, y glorificaron a Dios. Estaban
llenos de miedo y decían, «Hemos visto cosas extrañas[42]
hoy.»
005:027 Después de esto Él salió, vio un recolector de impuestos de
nombre Levi sentando en la oficina de impuestos, y le dijo, «¡
Sígueme!»
005:028 Él dejó todo, se levantó y lo siguió.
005:029 Levi hizo un gran banquete para Jesús en su casa. Había una
multitud de recolectores de impuestos y otros que se
reclinaban con ellos.
005:030 Los escribas y los fariseos murmuraban contra sus discípulos,
diciendo, «¿Por qué ustedes comen y beben con recolectores de
impuestos y pecadores?»
005:031 Jesús les contestó «Aquellos que están saludables no necesitan
un médico, pero si quienes están enfermos.
005:032 No he venido a llamar a los justos al arrepentimiento, sino a
los pecadores.»
005:033 Ellos le dijeron, «¿Por qué los discípulos de Juan ayunan y
oran continuamente, así como los discípulos de los fariseos,
pero los tuyo comen y beben?
005:034 Él les dijo, «¿Pueden ustedes hacer que los amigos[43] del
novio ayunen, mientras el novio está con ellos?
005:035 Pero vendrán días cuando les quitarán al novio. Entonces ellos
ayunarán esos días.»
005:036 También les dijo una parábola. «Nadie pone un retazo de un
vestido nuevo sobre un vestido viejo, o de lo contrario se
romperá el nuevo, y el pedazo nuevo no se ajustará al viejo.
005:037 Nadie pone vino nuevo en odres viejos, o de lo contrario el
vino nuevo romperá el cuero, se regará, y los cueros se
destruirán.
005:038 Así que el vino nuevo debe ponerse en odres frescos, y ambos
serán preservados.
005:039 Ningún hombre que ha tomado vino añejo, desea de inmediato el
nuevo, porque dice, `El añejo es mejor.´»
6
006:001 Ocurrió en el segundo día sabático[44], que iban por los
campos de grano. Sus discípulos arrancaban las espigas de los
granos, y comían, frotándolas entre sus manos.
006:002 Pero algunos de los fariseos les decían, «¿Por qué hacen eso
que no es permitido hacer en el día sabático?»
006:003 Jesús, contestándoles, dijo, «¿No han leído lo que David hizo
cuando estuvo hambriento, él y los que estaban con él;
006:004 como él entró en la casa de Dios, y tomó y comió el pan
sagrado[45], y lo dio también a los que estaban con él, pan
que no es permitido comer excepto para los sacerdotes?
006:005 Les dijo, «El Hijo del Hombre es señor del día sabático.»
006:006 También ocurrió otro día sabático que Él entró a la sinagoga y
enseñó. Había allí un hombre cuya mano derecha estaba tullida.
006:007 Los escribas y los fariseos lo miraban, para ver si lo sanaría
en el día sabático, y así podrían encontrar una acusación
contra Él.
006:008 Pero Él conocía sus pensamientos; y le dijo al hombre que
tenía la mano tullida, «Levántate, y párate en la mitad.» Él
se levantó y se mantuvo de pie.
006:009 Entonces Jesús les dijo, «Les preguntaré algo: ¿Es legal en el
día sabático hacer el bien, o hacer daño? ¿Salvar una vida, o
matar?
006:010 Miro a todos a su alrededor, y le dijo al hombre, «Estira tu
mano.» Así lo hizo, y su mano fue restaurada tan sana como la
otra.
006:011 Pero los escribas y los fariseos se llenaron de ira, y
hablaron entre ellos sobre lo que podrían hacer a Jesús.
006:012 Ocurrió en esos días, que salieron a una montaña a orar, y Él
continuó toda la noche en oración a Dios.
006:013 Cuando se hizo de día, Él llamó a sus discípulos, y de entre
ellos escogió a doce, a quienes también llamó apóstoles:
006:014 Simón, a quien también llamó Pedro; Andrés, su hermano;
Santiago; Juan; Felipe; Bartolomé;
006:015 Mateo; Tomas; Santiago, el hijo de Alfeo; Simón, quien era
llamado el Celote;
006:016 Judas el hijo de Santiago; y Judas Iscariote, quien se haría
traidor.
006:017 Jesús bajó con ellos a un lugar plano repleto de sus
discípulos, y un gran número de personas de toda Judea y
Jerusalén, y de las costas de Tiro y Sidón, quienes fueron a
oírlo y a ser sanados de sus enfermedades[46];
006:018 así como aquellos que eran afligidos por espíritus impuros, y
estaban siendo sanados.
006:019 Toda la multitud buscaba tocarlo, porque de Él salia un poder
que los sanaba a todos.
006:020 El levanto sus ojos a sus discípulos, y les dijo,
«Benditos son ustedes que son pobres Porque de ustedes es el
Reino de Dios.
006:021 Benditos sean ustedes que tienen hambre hoy, Porque serán
saciados. Benditos son ustedes que lloran ahora, porque
reirán.
006:022 Benditos son ustedes cuando a causa del Hijo del Hombre, sean
odiados por hombres, cuando los excluyan, los insulten[47] y
desprecien sus nombres como malos.
006:023 Alégrense en ese día, y salten de felicidad, porque sepan, que
su recompensa en el cielo es grande, porque sus padres
hicieron lo mismo con los profetas.
006:024 «¡Pero pobres de ustedes que son ricos! Porque ustedes ya han
recibido su consuelo.
006:025 ¡Pobres de ustedes, que están llenos hoy! Porque ustedes
tendrán hambre. ¡Pobres de ustedes que ríen ahora! Porque
ustedes se lamentarán y llorarán después.
006:026 ¡Pobres,[48] cuando,[49] los hombres hablen bien de ustedes!
Porque sus padres hicieron lo mismo con los falsos profetas.
006:027 «Pero les diré a ustedes que oyen: amen a sus enemigos, hagan
el bien a aquellos que los odian,
006:028 bendigan a los que los maldigan, y oren por aquellos que los
maltratan.
006:029 A aquel que te golpea en la mejilla, ofrécele también la otra;
y a aquel que te quita el abrigo, no le retengas tu túnica.
006:030 Da a todo el que te pida, y no le reclames al que te ha
quitado bienes para que te los devuelva.
006:031 «Lo que desean que la gente haga con ustedes, hagan
exactamente eso con ellos.
006:032 Si aman a aquellos que los aman, ¿qué bendición esperan[50]?
Si incluso los pecadores aman a los que los aman.
006:033 Si hacen el bien a aquellos que les hacen el bien, ¿qué
bendición esperan? Si incluso los pecadores hacen lo mismo.
006:034 Si le prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué
bendición es para ustedes? Si incluso los pecadores le prestan
a pecadores, para que les devuelvan lo mismo.
006:035 Pero amen a sus enemigos, y hagan el bien, presten sin esperar
a cambio[51]; y su recompensa será grande y serán hijos del
Más Alto; porque Él es benévolo con el desagradecido y el
malo.
006:036 Por eso sean piadosos, así como su Padre también es piadoso.
006:037 No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán
condenados. Liberen y serán liberados.
006:038 «Den, y les darán: en buena medida, recortado, vibrante y
desbordante, se les dará a ustedes[52] Porque con la misma
medida que midan, ustedes serán medidos.»
006:039 Jesús les dijo una parábola. «¿Puede un ciego guiar a otro
ciego? ¿No se caerán ambos a un hoyo?
006:040 Un discípulo no está por encima de su maestro, pero todo el
que este completamente entrenado[53] será como su maestro.
006:041 ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano, pero no
consideras el tronco que está en tu propio ojo?
006:042 ¿O cómo le puedes decir a tu hermano, `Hermano, déjame quitar
la paja de tu ojo´; cuando tu mismo no te vez el tronco que
tienes en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Primero quita el tronco
de tu propio ojo y luego puedes ver claramente para remover la
paja del ojo de tu hermano,
006:043 Pues no hay buen árbol que de frutos podridos; ni tampoco un
árbol podrido que de frutos buenos.
006:044 Pues cada árbol se reconoce por sus propios frutos. La gente
no recoge higos de espinos, ni tampoco uvas de zarzas.
006:045 El hombre bueno saca del buen tesoro de su corazón lo que es
bueno, y el hombre malo saca del mal tesoro de su corazón lo
que es malo, pues de lo que abunda en el corazón, habla la
boca.
006:046 ¿Porqué me llaman `Señor, Señor,´ y no hacen las cosas que yo
les digo?
006:047 Les voy a mostrar a quien se parece todo el que venga a mi,
escuche mis palabras y las practique.
006:048 Es como un hombre que construyó una casa, que cavó profundo y
puso la base sobre la roca. Cuando hubo una inundación la
corriente golpeó la casa y no la pudo mover, porque su base se
encontraba sobre la roca.
006:049 Pero aquel que escucha y no practica, es como el hombre que
construyó una casa sobre la tierra sin una base, contra la
cual golpeó la corriente e inmediatamente cayó y la ruina de
esa casa fue grande.»
7
007:001 Tras haber terminado de hablar al pueblo, entró a Capernaum.
007:002 Cierto siervo de un centurión, que era apreciado por su amo,
estaba enfermo a punto de morir.
007:003 Cuando oyó sobre Jesús, le envió a los ancianos de los Judíos,
para que le pidieran ir y salvar[54] al siervo.
007:004 Cuando llegaron donde Jesús, le rogaron fervientemente,
diciendo «Vale la pena que hagas esto por él,
007:005 porque ama nuestra nación, y construyó la sinagoga para
nosotros.»
007:006 Jesús salió con ellos. Cuando estaba no lejos de la casa, el
centurión le envió amigos a decirle, «Señor, no te molestes,
porque no soy digno de que entres bajo mi techo.
007:007 Por eso ni yo mismo pensaba que fuera digno de venir a ti;
pero dí una palabra, y mi siervo será sanado.
007:008 Pues yo también soy un hombre[55] puesto bajo autoridad,
teniendo a mis ordenes soldados. Le digo a este, `¡Ve!´ y él
va; y a este otro, `¡Ven!´ y el viene; y a mi siervo, `Haz
esto´ y él lo hace.»
007:009 Cuando Jesús oyó esto, se maravilló de él, se volteó y dijo a
la multitud que lo seguía, «Les digo, que en Israel no he
encontrado una fe tan grande.»
007:010 Los que fueron, al regresar a la casa, encontraron bien al
siervo que había estado enfermo.
007:011 Ocurrió poco después, que fue a una ciudad llamada Nain.
Muchos de sus discípulos junto con una gran multitud, fueron
con Él.
007:012 Cuando se acercó a la puerta de la ciudad, un hombre que
estaba muerto era sacado, era hijo único de su madre, quien
era viuda. Mucha gente de la ciudad estaba con ella.
007:013 Cuando el Señor la vio, tuvo compasión de ella y le dijo, «No
llores.»
007:014 Él se acercó y tocó el cofre, mientras que quienes lo cargaban
se detenían. Dijo, «Joven, te digo, ¡Levántate!»
007:015 Aquel que estaba muerto, se sentó, y comenzó a hablar. Y Jesús
lo entregó a su madre.
007:016 El temor se apoderó de todos, y glorificaron a Dios diciendo
«¡Un gran profeta se ha levantado entre nosotros!» y «¡Dios ha
visitado a su gente!»
007:017 Esta noticia sobre Él se difundió por toda Judea, y por todas
las regiones alrededor.
007:018 Los discípulos de Juan le contaron sobre todas estas cosas.
007:019 Juan, llamando a dos de sus discípulos, los envió a Jesús,
diciendo, «¿Eres tu el que está por venir, o debemos buscar
otro?»
007:020 Cuando los hombres llegaron a Él le dijeron, «Juan el Bautista
nos ha enviado a ti, para decirte, `¿Eres tu el que está por
venir, o debemos buscar otro?´»
007:021 En ese momento Él curaba muchas enfermedades, plagas y malos
espíritus, y a muchos ciegos les daba vista.
007:022 Jesús les contesto, «Vayan y digan a Juan las cosas que han
visto y oído: los ciegos reciben la vista, los inválidos
caminan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los
muertos se levantan, y los pobres reciben la buena nueva.
007:023 Bendito aquel que no es ofendido por mí[ 56].»
007:024 Cuando los mensajes de Juan se habían ido, Él comenzó a
decirle a las multitudes sobre Juan, «¿Qué fueron a ver al
desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
007:025 ¿Pero qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido en ropas suaves?
Porque, aquellos que se visten hermosamente, y viven
delicadamente, están en las cortes de los reyes.
007:026 ¿Pero qué fueron a ver? ¿Un profeta? Si, se los digo, mucho
más que un profeta.
007:027 Este es aquel de quien está escrito,
`Observa, yo envío mi mensajero antes de tu gracia, Quien
preparará tu camino antes de ti.´
007:028 «Porque les digo, entre aquellos que son nacidos de mujer no
hay un profeta más grande que Juan el Bautista, y aún así
aquel que es menos en el Reino de Dios es más grande que él.»
007:029 Cuando toda la gente y los recolectores de impuestos oyeron
esto, declararon que Dios era justo, habiendo sido bautizados
con el bautizo de Juan.
007:030 Pero los fariseos y los maestros de la ley rechazaron la
voluntad[57] de Dios, al no ser bautizados por él.
007:031 Y el Señor dijo,[58]«¿Con qué compararé la gente de esta
generación? ¿Cómo que son?
007:032 Son como niños sentados en una plaza de mercado, que se llaman
unos a otros, diciendo, `Tocamos la flauta para ti, y ustedes
no bailaron. Nos lamentamos, y ustedes no lloraron.´
007:033 Porque Juan el bautista vino sin comer pan ni beber vino y
ustedes le dijeron, `Él tiene un demonio.´
007:034 El Hijo del Hombre ha venido comiendo y bebiendo, y ustedes
dicen, `Observen, un glotón y un bebedor; ¡un amigo de
recolectores de impuestos y pecadores!´
007:035 Aunque la sabiduría es justificada por todas sus obras[59].»
007:036 Uno de los fariseos lo invitó a comer con él. Jesús entró en
la casa del fariseo, y se sentó a la mesa.
007:037 Ocurrió que una mujer de la ciudad, que era una pecadora,
cuando supo que Él se reclinaba en la casa del fariseo, llevó
un jarro de alabastro con aceite.
007:038 Quedándose detrás, a sus pies, sollozando, comenzó a mojar sus
pies con sus lágrimas, y a secarlos con el cabello de su
cabeza, besaba sus pies, y los ungía con el aceite.
007:039 Cuando el fariseo que lo había invitado vio esto, se dijo a si
mismo, «Si este hombre fuera un profeta, habría percibido
quien y que clase de mujer lo toca, porque ella es una
pecadora.»
007:040 Jesús le dijo, «Simón, tengo algo que decirte.» Él le
contestó, « Maestro, dí.»
007:041 «Cierto prestamista que tenía dos deudores. Uno le debía
quinientos denarios, y el otro cincuenta.
007:042 Cuando ambos no pudieron pagar, él los perdonó a los dos.
¿Cuál de ellos lo amará más?»
007:043 Simón contestó, «Supongo, que aquel a quien perdonó más.»
Jesús le dijo, «Haz juzgado correctamente.»
007:044 Volteándose hacia la mujer, le dijo a Simón, «¿Ves esta mujer?
Yo entré a tu casa y tu no me has dado agua para mis pies,
pero ella ha mojado mis pies con sus lágrimas, y los ha secado
con su cabello.
007:045 Tu no me has besado, pero ella, desde que he llegado, no ha
cesado de besar mis pies.
007:046 Tu no ungiste mi cabeza con aceite, pero ella a ungido mis
pies con aceite[60].
007:047 Por eso te digo, sus pecados, que son muchos, son perdonados,
porque ella ha amado tanto. Pero a aquel que poco se le
perdona, también ama poco.»
007:048 Él le dijo a ella, «Tus pecados son perdonados.»
007:049 Aquellos que se sentaban a la mesa comenzaron a decir entre
ellos, «¿Quien es este que hasta perdona pecados?»