CAPITVLO I.

De las excelencias del Dançado,

su origen y primeros inuentores.

No ha sido pequeño el cuydado que he puedo en saber las excelencias

del Dançado y su origẽ, comunicandolo con personas doctas, de quien

me he valido para esta pretension. Y por estos medios he conseguido

y alcançado a saber, que en quanto al origẽ de la Dança, es cosa

indubitable, conforme al sentir de los que della hã escrito, que es

vna imitacion de la numerosa armonia que las Esferas celestes, Luzeros

y Estrellas fixas y errantes traen en cõcertado mouimiento entre si.

Qual fuesse el primero q̃ la puso reglas, no es tan cierto, que no

admita opiniones. Celio Rodig. trae algunas, y de la pluma Griega en el

primero tomo de sus antiguas leciones en el lib. 5. cap. 3. y 4. dize,

que Theseo siẽdo lleuado de Creta a la Isla de Delos, dio principio

a la Dãça, enseñando a algunos niños el Arte. Y refiere tambien la

opiniõ de algunos, q̃ afirman auersele dado principio en Zaragoça,

no señalando el nombre del inuentor. Otros afirman auer sido Pyrrho;

mas deste solo es cierto q̃ fue inuentor de vn genero de Dança, que se

tomò de su nombre, y se llamò Pyrrichio, _á pedum celeritate_, de la

presteza y ligereza de los pies. D. Christoual Suarez de Figueroa, en

la traduccion que hizo de Italiano a nuestro vulgar del libro de la

Plaça vniuersal, siente y consiente con el Autor Italiano, auer sido

primera instituydora de la Dança, Chimele; y valese de vn verso de

Marcial, como en el dicho libro se podrá ver, a fol. 141. Mas hase de

estar a lo q̃ dize Ioseph Aldrete en su libro del origẽ de la lengua

Castellana, dõde dize, Que este nombre de Dança, se ha tomado de Dan,

Capitan de vno de los doze Tribus, hijo de Iacob, que quando le echò

su bendiciõ le llamò Cerastes, conque fue su nombre Dãcerastes, por

ser este el primero que le dio reglas. Y puedese colegir ser assi, y q̃

de este nombre de Dan, se dixesse Dança, como las Dezimas Espinelas,

por auer sido Espinel quien dio principio a este genero de versos.

Mas mi sentir es, que Tubal Cain inuentor del instrumento Musico, lo

fue del Dançado; o alguno de los primeros q̃ le oyessen tañer: y no

se haze duro de creer, pues auiendo sido hõbre muy jouial, quien

duda que al passo que tañia el instrumẽto, se moueria dãçando? Pues

vemos produzir a cada causa su semejante, y conforme son las causas,

produzẽ sus efectos: assi como el estruendo belico de la caxa de

guerra, inquieta y altèra los animos, incitando a la pelea: y si se

oye vna biguela, parece que combida a Dançar lo sonoro de sus acentos;

y assi el que Dãça, ajusta los compasses de los mouimientos cõ los

del instrumento. Y en quanto a las excelencias desde Arte, se conoceràn

assi en la mucha estimaciõ que dél siempre se ha hecho entre lo mas

ilustre, como en las autoridades de las diuinas y humanas letras,

cuyo epilogo para ayudar mi intento, se verá a costa del estudio de

Doctissimos Theologos y Humanistas, de que me he valido para mayor

luzimiento de esta obra, que la han autorizado con estas.

Alexandro de Alexandro, en el libro 2 de los Dias Geniales cap. 25.

Dize, que el Dançado lo compusieron los Ionios en la Ciudad de Ionia, y

que alli se le dio su primer modo. Y sobre este lugar contesta lo mesmo

Tiraquelo Frances, en el mesmo libro, y que la compuso para adestrar a

las armas a los moços.

Polidoro Virgilio en el cap. 13. fol. 86. dize, que testifica Plinio

en el lib. 12. que el inuentor de la Dança fue Pyrro hijo de Achiles

en la Isla de Creta, para con ella exercitar con mayor facilidad a los

mancebos al exercicio de las armas, y andar a cavallo haziendo los

sueltos y ligeros de pies, fuertes de piernas y robustos.

Homero en su libro afirma, que el Dançado es arte liberal, y lo dize

con estas razones: _Es el Dançado arte liberal entre las cosas del

gusto_. Y tambien el Padre Roa de la Cõpañia Iesus, le dà esse nombre

en el lib. de los Bienauenturados. Conque aunque yo le dè esse nombre

mismo en este Tratado, no es sin fundamento, ni por mi parecer solo:

demas de q̃ se conoce por la mesma razon, por las reglas y compasses

que en èl se guardan, y cada dia tiene nueuas inuentiuas, fin que la

imaginacion pueda hallar fin a la Dança, ni a todo lo q̃ en ella se

puede obrar de nueuo.

En el libro de los Iuezes cap. 11. dize, q̃ la hija de Ieptè, sallo a

recebir a su padre vitorioso con musicas y danças.

El Exodo cap. 32. dize, que los Israelitas Dançaron delante del Becerro

quãdo idolatraron en el, por parecerles ser el mayor festejo que se

pudo hazer a quien adorauan.

El dicho libro de los Iuezes en el capitulo dicho, dize, que las

Donzellas de Silo vsaron de las Danças de ordinario.

El Eclesiastès dize en su libro cap. 3. q̃ ay tiempo para llorar, y

tiẽpo para Dãçar.

Ateneo en el libro 14. cap. 12. dize, que el Rey Antiocho se preció

mucho de diestro en el Dançado, exercitandolo de ordinario.

Dion Casio, en la vida que escriuio del Emperador Caligula Romano,

dize, que este Emperador era tã aficionado a la Dãça, que restituyò a

Roma todos los q̃ por el dançado auia desterrado Tiberio, y con ellos

exercitaua este arte cõ grã destreza.

Celio Rodiginio en el lib 5. de las antiguedades cap. 3. dize, que

Pyrro hijo de Achiles (el que Polidoro y Plinio dizen fue autor de

la Dança) fue muy diestro en dançar; y que a vn genero que de este

arte cõpuso, le llamaron el Pyrroço, como acà nombramos la Pauana, o

Gallarda.

El dicho Alexandro en el libro y capitulo citado, dize, q̃ Epaminondas

Rey de Thebas, fue muy diestro en la Dãça; y dezia, que con ella se

exercitauan los hombres para la guerra: y q̃ los Persas se exercitauan

principalmente en dos cosas, que eran en Dançar, y en andar a cauallo.

Y dize tambien, que Apio, Claudio, Gabinio, Marco Celio y Euinio

Crasso, hizieron gran aprecio de la Dança, y fueron muy diestros. Y q̃

los Griegos, los Lacedemonios y los Indios, tienen la Dança por cosa

muy noble. Y que los hijos de los Senadores y, demas gente ilustre en

Roma, de la escuela de las letras yuã todos los dias a las d la Dança,

a aprẽderla, y exercitarse en ella.

Celio Rodiginio en el cap. 3. dize, que Theseo hizo grandes Danças y

bayles cõ los mancebos de la Isla de Delo.

Tiraquelo en el cap. 25. dize, que el grã Filosofo Socrates se

exercito mucho en la Dança.

Panormitano en el libro 2. de las hazañas del Rey Don Alonso de

Napoles, dize, que con ser el que mas se apartó deste exercicio, vino

tiempo en que Dançó en publico con los Emperadores Federico Tercero, y

su esposa.

Antonio de Obregon y Cerceda, Capellã de la Magestad Real el

Prudentissimo señor Don Phelipe Segundo Rey de las Españas, que está

en él Cielo, en el libro q̃ dirigio a su Magestad el Rey Dõ Phelipe

Tercero siendo Principe, que se intitula: Discursos sobre la Filosofia

moral de Aristoteles, en el discurso 5. fol. 100. dize, que el Dançado

es necessario para los Reyes y Monarcas; y funda en Filosofia, que el

arte del Dançado muetra a traer biẽ el cuerpo, serenidad en el rostro,

graciosos mouimiẽtos, fuerça en las piernas, y ligereza. Y quenta el

compas, ayre y gracia cõque su Magestad obraua los mouimientos del

Dançado, y quan aficionado era a todos los que dançauan bien.

Y no es de admirar que este Arte le ayã vsado tantos Principes y

Monarcas, pues el mayor Rey de todo el Orbe, Phelipe Quarto el Grande

nuestro señor, a cuya obediencia se postran los dilatados terminos del

mundo, aprendio este Arte; y quãdo le obra, es con la mayor eminencia,

gala y sazon que puede percebir la imaginacion mas atenta. Pero no es

solo esto lo q̃ admira de su raro entendimiento, brio y destreza: porq̃

en el manejo de las armas, caça de escopeta y montèria, hazer mal a

vn cauallo, pintar y hazer versos, tocar vn instrumento, excede con

muchas ventajas a quantos por estas auilidadés han merecido famosos

nombres. Pero causa tanto luzimiento el Dançado en qualquiera persona,

que diferẽcia a las demas assi en la compostura del cuerpo, como en

sus mouimientos, niuelando de suerte sus àcciones, que no le permite

alguna que desdiga de la proporcion conueniente: si ya su naturaleza,

en la distribucion de sus partes personales, no anduuo tan esteril, q̃

no le concedio instrumentos capazes en que hiziera impression. Ya assi

merece este entretenimiento, entre los demas lugar superior; porque los

otros participan dèl el hallar el cuerpo dispuesto para obrarlos con

mayor acierto. Y assi es digno de que los grandes Monarcas y personas

particulares, que tienen comodidad para ello, lo exerçan, tanto por lo

gustoso y entretenido, como por lo magestuoso y galánte: efectos que

naturalmente proceden de la Dança, y certifican su nobleza con lo que

ellos de si proprio manifiestan.

Y porque mi intẽto es reprobar (como repruebo) en este Tratado

todo mouimiẽto to ilicito dançando, o baylando; digo, que toda

deshonestidad y descomposturas lasciuas del cuerpo, desluze y desdora

la persona que las obra; por lo qual los grandes señores Dançan tan

compuesto y graue. Y pues que en todo desseamos imitarlos, como se ve

por las galas y otros vsos, pues siempre apetecemos los superiores,

razon es imitarlos en esto, siguiendo el asseo y buen modo de Dançar

destos Principes. Y por autorizar tanto este Arte el P. Augustin de

Roa dela Compañia de IESVS en el libro que escriuio del estado de los

Bienauenturados, en el cap. 13. demuestra parecerle, que en el Cielo se

Dança, apoyandolo con dichos de Santos. Y el gran Doctor de la Iglesia

San Geronimo en el cap. 30. del Eclesiastès dize; _Llorar debemos

porque despues podamos dançar aquellas danças q̃ dançò Dauid ante el

Arca del testamento_. Y San Augustin en el lib. 22. de Luv. cap. 30.

dize, que todos los miẽbros del cuerpo seruiràn a las alabanças de

Dios.

Nuestra Madre la Iglesia en el Hymno del Oficio de las Virgines, dize

de N. Redemptor Iesu Christo, que está rodeado de Choros y Danças de

ellas, que siguiendo sus passos ligeras, dançauan y cantauan Canciones.

Y assi las vio San Iuan en su Apocalypsi, seguir al Cordero dançando

y cantando vna nueua Cancion. Dize tambien la Iglesia, de los Santos

niños Inocentes, que ante el Ara de su martyrio se entretienen haziendo

mudanças cõ las Coronas y Palmas. Y pues este exercicio tiene tantos

meritos, no serà bien que lo reduzgamos a lasciuo y deshonesto, siẽdo

èl en si virtud. Y porque es razon que las alabanças y grãdezas del

Dançado, no solo se escriban en prosa, sino en verso tambien, pongo en

este Tratado algunos lugares de los citados, y historias de el estudio

de quien las professa, en los versos siguientes.

_DE EL AVTOR DE LA OBRA._

Discursos sobre el arte del dançado y sus exelencias y primer origen, reprobando las acciones deshonestas · 第 18 / 27 题