EN QUE SE DA FIN Á ESTA MARAVILLOSA HISTORIA.

Y hubo aquella noche zambra en el alcázar en celebridad de aquellas

dobles bodas, y durante ocho dias justas, sortijas, toros y cañas en

Bibarrambla.

Se dieron cuantiosas limosnas á los pobres, y se pusieron en libertad

centenares de cautivos.

Todo el mundo estaba alegre.

Granada disfrutaba de una paz inalterable bajo el justo y sábio dominio

del sultan Nazar; crecia en comercio y en industria, y por lo tanto en

riqueza, y en aquellas alegres y felices bodas veian los súbditos de

Al-Hhamar el augurio de nuevas prosperidades.

Solo un hombre asistió triste y silencioso á aquellas bodas, á pesar de

que el rey le habia honrado y favorecido nombrándole wacir y

concediéndole grandes mercedes.

Aquel hombre era Yshac-el-Rumi.

Terminadas las fiestas, Yshac desapareció sin despedirse del rey ni de

Leila-Radhyah, ni del príncipe ni de Bekralbayda.

En vano el rey movido de piedad, porque creia comprender la causa de la

desaparicion de Yshac, ofreció una fuerte cantidad al que le encontrase.

Nadie supo lo que habia sido de él.

* * * * *

Entretanto la construccion del Palacio-de-Rubíes continuaba.

Nazar le habia dado su nombre.

Aquel alcázar que prometia ser maravilloso, se llamaba la Alhambra[40].

Al-Hhamar habia terminado la Alcazaba que mira al occidente, donde se

levantan aún la torre de la Vela, la del Homenage y los Adarves; la

plaza de las Cisternas, colocadas entre el muro interno de la Alcazaba y

la fachada principal del alcázar, y toda la parte de este, desde la

plaza de las Cisternas (hoy de los Algibes) hasta la torre de

las Siete Bóvedas, y la de las Infantas; lo restante del recinto

crecia: levantábanse ya sobre la ladera del monte los muros de

Djene-al-Arife[41], mas arriba los del castillo de la Silla del Moro,

mas allá, en el cerro del Sol, los del palacio de los Alijares, y por

último, sobre la colina de Al-Bunets (hoy de los Mártires), crecian los

muros del recinto de las Torres Bermejas.

Pero Al-Hhamar no pudo ver terminado su alcázar; solo habia visto parte

de él: la torre del Juicio; la parte en que hoy se alza el palacio del

emperador Cárlos V; la gran mezquita en cuyo mirab habia ocho columnas

con capiteles de oro, en cuyo lugar se levanta hoy la iglesia de Santa

María; la mezquita del palacio que aun se conserva; el patio del Mexuar

ó del Consejo (hoy del Estanque ó de los Arrayanes); la sala de Comares

y el Mirador de la sultana.

Los demás retretes, cámaras, patios, jardines y departamentos estaban

únicamente comenzados, trazados, preparados, pero en embrion.

Sus nietos debian terminar aquella maravilla.

Su hijo, su nieto y su biznieto continuaron lentamente su construccion.

Su tercer nieto Ismail Abul-Walid concluyó el delicioso palacio del

Generalife; por último, su cuarto nieto Juzef-Abul-Hhedjadj, vió al fin

completo aquel acrópolo inmenso que cubria cuatro montes, compuesto por

la Alhambra, por el Generalife, por el palacio de la Silla del moro, por

el de los Alijares y por las Torres Bermejas.

* * * * *

Por el año de la Hegira 650, durante la luna de Xawan, unos labradores

trajeron al rey Nazar, que ya contaba sesenta años, una caja de lata

cerrada, sobre la cual se leia.

«Solo el poderoso sultan Nazar ó su hijo, si ha muerto, cuando se

encuentre esta caja deben ver, so pena de traicion de quien la

encuentre, lo que en ella se contiene.»

Aquella caja se habia encontrado en lo profundo de una gruta del rio

Darro, cuya entrada correspondia á un ensanchamiento en que habia un

remanso, entre las ropas podridas de un esqueleto humano.

El rey Nazar mandó abrir aquella caja, y dentro se encontró un pergamino

muy bien conservado, en que se leia lo siguiente:

«Yo amaba con toda mi alma á la sultana Leila-Radhyah.

Pero jamás conoció esta mi amor.

Leila-Radhyah amaba á un poderoso rey.

Yo la vengué de su enemiga, cuya sombra lívida acompaña á mi espíritu

condenado, y la entregué al rey á quien amaba y la hice dichosa.

He cumplido la última voluntad de Daniel-el-Bokarí: su hija será sultana

y el Palacio-de-Rubíes se levantará sobre cuatro montes.

Pero no he podido sobrevivir á mis celos.

No he podido ver á Leila-Radhyah entre los brazos de otro hombre.

He preferido la muerte, y un tósigo me ha abierto las puertas de la

region de las sombras.

Para que se sepa cuánto he amado á Leila-Radhyah, y cuánto he sufrido

por ella; para que se sepa hasta qué punto me he sacrificado por cumplir

el último y ardiente deseo de mi único amigo, dejo escrito este

pergamino que algun dia se encontrará sobre mi cadáver.==Yshac-el-Rumi.»

El rey se enjugó una lágrima y mandó poner en un sepulcro de mármol los

restos de Yshac-el-Rumi con esta inscripcion.

«En el nombre de Dios piadoso y misericordioso: el sultan Nazar á los

restos del mártir del amor y de la amistad. Que Dios, el Altísimo y

Unico tenga compasion de su alma.»

* * * * *

* * * * *

El Mirador de la sultana permaneció cerrado y deshabitado mientras

vivieron los que tenian memoria de la desastrosa muerte que habia

sobrevenido en él á la terrible sultana Wadah.

Hay quien cree que durante las oscuras noches de tormenta se ven vagar

dos sombras blancas y diáfanas que exhalan de sí una claridad ténue,

mate y pálida, por las galerías del Mirador de la sultana, precedidas de

un buho que vuela lentamente en derredor de las columnas.

¿Serán las sombras de la sultana Wadah y de Yshac-el-Rumi? ¿de la

víctima y del verdugo?

¿Será aquel buho Abu-al-Abu?

¿Será, en fin, todo esto una ilusion causada por una tradicion

romancesca?

Nosotros, sin embargo, conociendo la tradicion hemos entrado algunas

noches en las galerías del Mirador de la sultana, cuando la tempestad

rugia en el espacio: ninguna sombra, ningun buho hemos visto, mas que

las blancas columnas que aparecian un momento á la fugitiva luz del

relámpago.

¿Será acaso que la tradicion haya mentido, ó que al coronar la cruz, las

cúpulas de la Alhambra, hayan desaparecido de ella fantasmas y

encantamentos, quedando solo y abandonado el Mirador de la sultana?

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La alhambra; leyendas árabes · 第 67 / 311 题