EL REY NAZAR VISTO POR EL LADO HISTÓRICO.

Mohammet-ebn-Abd-Allah-ebn-Juzef-ebn-Al-Hhamar-al Nazar[11], el vencedor

y el magnífico, sultan de Granada, era un poderoso rey, valiente y

justiciero, que habia logrado reunir dentro de los muros de Granada, de

la ciudad rival de Damasco, todos los restos dispersos del pueblo moro

español, que las conquistas del santo rey Fernando III habian arrojado

sucesivamente de Sevilla, de Córdoba, de Ubeda, de Baeza y de Jaen.

Granada, pues, habia reconcentrado en una reducida estension de terreno

una poblacion inmensa: sus villas se habian ensanchado; la Vega, las

vertientes de Sierra Nevada y las Alpujarras, se habian salpicado de

aldeas, alquerías y castillos, y la misma Granada habia visto aparecer

rápidamente sobre las laderas de sus montes, los barrios del Zenete y

del Albaicin, fundados por los fugitivos de Baeza.

Granada en un dia de combate arrojaba por sus puertas ochenta mil

ginetes, que juntos con los caballeros y gente ligera de la Vega y de

las montañas componian un ejército de doscientos mil hombres fuertes y

prácticos en la guerra contra el cristiano.

Fernando III, por la parte de Castilla y Andalucía, y don Jaime de

Aragon por la de Valencia y Murcia, se vieron contenidos por aquella

última barrera en que habian concentrado su pujanza los restos vencidos

de los moros españoles.

Como cabeza de este reino de esta última esperanza de los moros en

España, se veia al poderoso Ebn-Al-Hhamar-al-Nazar.

Digamos algo de este rey, el primero de la dinastía Nazerita, y fundador

de la Alhambra.

Al-Hhamar era descendiente de la tribu de los beni-al-Ansari[12], un

pariente ó sobrino de un Ansari que acompañó á Mahoma en su fuga de

Medina á la Meca, llamado Ebada, habia venido de la Arabia á

establecerse en España en los tiempos de la conquista de los árabes

sobre la Península. De este Ansari, pues, descendia Al-Hhamar.

Pero fuese por las vicisitudes de la fortuna ó por otra causa

cualquiera, los padres de Al-Hhamar eran labradores de Arjona, entonces

populosa y rica villa de la Andalucía oriental.

A pesar de la escasa fortuna de sus padres, Al-Hhamar fué educado

ventajosamente.

Era de despierto ingenio, y le enviaron á la universidad de Córdoba.

Gallardo, galan, fuerte y valiente causaba ya en su mocedad temor á los

alentados, y habiendo demostrado aficion al ejercicio de las armas; su

padre le dió una bolsa, una lanza y un caballo, le predicó un sermon que

duró una hora larga acerca de la generosidad, del valor y demás deberes

de un caballero, y le envió á buscar fortuna por el mundo.

Fuése á Córdoba con algunas cartas de recomendacion que habia recogido

de sus parientes de Arjona y hubo de resignarse, por el momento, no á

entrar con un cargo en el ejército, sino á desempeñar algunos oficios

administrativos. Al fin, aprovechando las disidencias y las guerras

civiles en que habia caido el califato de Córdoba, bajo el gobierno de

los emires sucesores de Juzef-Amir Al-Mumenin, sirviendo ya al uno ya al

otro, pero atendiendo siempre á la justicia de la causa á cuya defensa

se decidia; ganada una y otra victoria, adquirió muy pronto en el

ejército el dictado de Al-Nazar[13] que debia dar nombre á la dinastía

fundada mas tarde por él.

Empezaba á menguar la sangrienta luna de los almoravides[14]; el

califato de Córdoba se habia hundido; la guerra civil le despedazaba:

los Almohades[15] predicando su doctrina religiosa que los almoravides

llamaban herética, habian irrumpido de Africa sobre España, y

Lotawak-Aben-Hud, último de los emires almoravides, luchaba con todas

sus fuerzas.

Al-Hhamar sirvió á Aben-Hud, pero muy pronto volvió las armas contra él:

tomó á Jaen por asalto, se apoderó de Arjona, de Guadix, de Baeza, y se

hizo proclamar en los pueblos sujetos á su señorío, sultan y altísimo

emir de los fieles[16].

Quedóse aislado Aben-Hud.

En aquellas circunstancias los reyes de Castilla y de Aragon, don

Fernando el Santo y don Jaime el Conquistador, emprendieron á un tiempo

su espedicion de conquista sobre los moros, el uno por la parte de

Andalucía, el otro por la de Valencia.

Sorprendida Córdoba en una lluviosa noche de invierno, por Domingo

Muñoz, alcaide de Andujar, vé ocupado su barrio de la Ajarquia[17] sin

poder echar de él á los audaces cristianos que se han fortalecido dentro

de la ciudad. Avisan á Aben-Hud para que acuda con su ejército, pero ha

acudido antes el rey de Castilla. La traicion de un prisionero

castellano que Aben-Hud envia á reconocer al ejército enemigo, le hace

creer que las fuerzas de este son infinitamente superiores á las suyas,

y se retira dejando en libertad á Fernando de estrechar á Córdoba

entregada á sí misma.

En su retirada encuentra Aben-Hud á un mensagero del emir de Valencia

que le pide auxilio contra el rey de Aragon que le estrecha; se decide

Aben-Hud á prestárselo, pero en el camino, una noche en el castillo de

Almería, es ahogado por el walí Abderraman, que proclama á Al-Hhamar.

Huérfana Granada asimismo de emir por la muerte de Aben-Hud, proclama al

afortunado caudillo, y encuéntrase por lo tanto Al-Hhamar, rey del

estado mas considerable de la dominacion musulmana sobre España, despues

del califato de Córdoba.

Esta ciudad, Valencia, Murcia y despues Sevilla, han caido en poder de

los cristianos, lo que resta á los moros en España, es ya la única y

esclusiva monarquia del rey Nazar.

Sin embargo, se vió obligado á aliarse con Fernando III, á ayudarle con

un cuerpo de caballería á la conquista de Sevilla, á declararse su

vasallo rindiéndole pleito homenage y á pagarle un tributo anual.

Esto no aconteció sino despues de haberse visto obligado Al-Hhamar á

rechazar una entrada de los cristianos, y hacer despues levantar el

estrecho sitio que puso sobre Granada el mismo Fernando III[18].

Tal era la historia del rey Nazar. Valiente, sabio, religioso, defendió

su reino, fundó en él escuelas y mezquitas, y se dedicó á la proteccion

de las artes y de la industria.

Sin embargo, este gran rey moraba aun en la antigua casa del Gallo de

viento; no tenia un alcázar digno de su grandeza y de su poder;

Al-Hhamar-al-Nazar antes que en la suya propia, habia pensado en la

felicidad de sus vasallos.

La alhambra; leyendas árabes · 第 22 / 311 题