A mediados del siglo XVI vivia en Toledo un jóven estudiante que,
nutrido con la literatura novelesca de aquella edad, aplicó su
disposicion y genio á componer una novela ó comedia, como entónces
se llamaba á este género de obras, á imitacion y manera de la famosa
_Celestina_, prototipo literario á que fielmente se ajustaban
todas las composiciones de esta índole, y que pueden muy bien
calificarse de comedias novelescas ó novelas dramáticas. Propúsose,
sin embargo, una esencial diferencia en el desenlace, y que en vez
de ser lastimoso, como en la _Celestina_, fuese feliz y acabase en
el casamiento de los principales personajes que en la tal comedia
intervienen. Llevó dichosamente á cabo su propósito, y dedicándola
á su señora Isabel de Barrionuevo, salió á la luz pública en la
imperial ciudad la _Comedia Selvagia_, que ha sido confundida por
algunos con la titulada _Comedia Salvaje_, de Joaquin Romero de
Cepeda, por más que entre ambas existiese lejana semejanza, y se
hubiese publicado esta última treinta años despues que la primera[1].
[1] La comedia Salvaje de Cepeda está en verso y se publicó por
primera vez en las _Obras_ de Joaquin Romero de Cepeda, vecino
de Badajoz.—Sevilla, por Andrea Pescioni, 1582, 4.º—La insertó
tambien Don Eugenio de Ochoa en el _Tesoro del Teatro Español
desde su orígen hasta nuestros dias_. París, Baudry, 1838.
Conocemos del mismo autor las siguientes obras, que se han hecho
ya bastante raras:
_La antigua, memorable y sangrienta destruicion de Troya._
Recopilada de diversos autores, por Joaquin Romero de Cepeda,
vecino de Badajoz.—Toledo, Pero López de Haro, 1583, 8.º
_Conserva espiritual_, compuesta por Joaquin Romero de Cepeda,
vecino de la ciudad de Badajoz.—Medina del Campo.—Francisco del
Canto, 1588.
Segun la usanza de sus predecesores, puso nuestro autor al principio
de su comedia unos versos acrósticos, en que declaraba su nombre,
edad, patria y dedicatoria. En efecto, reuniendo la primera letra
de cada uno de los versos, que empiezan en la página VII, se lee
claramente: _Alonso de Villegas Selvago compuso la Comedia Selvagia
en servicio de su señora Isabel de Barrionuevo, siendo de edad de
veinte años, en Toledo, su patria_[2]. Suponiendo, como tenemos
motivos para creerlo, que no hubiese transcurrido ningun tiempo
desde la composicion hasta la impresion de la obra, y dada ésta á
la imprenta en 1554, resultaria de esta fecha que Villegas nació en
1534, no obstante que el Sr. La Barrera, en el artículo que dedica
á nuestro autor en su _Catálogo Bibliográfico del antiguo Teatro
Español_[3], señala su nacimiento desde 1530 á 1534. Nosotros,
teniendo en cuenta, ademas de lo que el propio Villegas dice en
su _Selvagia_, lo que vuelve á repetir en un libro probablemente
autógrafo y no citado por ninguno de sus biógrafos, escrito á
fines del siglo XVI[4], y por último, la noticia que él mismo nos
suministra en una nota que puso en la _Crónica de las Antigüedades de
España_, de Juan de Rihuerga[5], creemos poder fijar definitivamente
la fecha de su nacimiento en el año de 1534.
[2] En el acróstico se ha cometido una errata de que debemos
prevenir á nuestros lectores, para que pueda leerse bien; en la
página X, donde dice:
Y puede por frágil tu mente caer;
debe leerse:
U puede por frágil tu mente caer.
[3] _Catálogo Bibliográfico y Biográfico del Teatro Antiguo
Español, desde sus orígenes basta mediados del siglo_ XVIII.
Por Don Cayetano Alberto de la Barrera y Leirado. Madrid, 1860,
página 496.
[4] _Via vite. Libro que contiene instituciones y exortationes
espirituales para el christiano; en que se enseña de que manera
ha de comenzar y proseguir el camino de las virtudes hasta
llegar á ser perfecto, hecho por Don Florencio Harlemano, monje
cartuxo en Lovayna. Tradúxole de lengua teutonica en latin,
Tacito Nicolao Zegero, del órden de los menores; y en español
el maestro Alonso de Villegas, Toledano._ MS. en 4.º, de 236
páginas, más 16 de preliminares é índice. Está dedicado á Doña
María de Çuñiga, monja en el real monasterio de San Clemente de
la ciudad de Toledo. Despues de la dedicatoria hay un prólogo al
lector del maestro Alonso de Villegas; donde dice «aviendo, pues,
yo acabado los seis libros y partes del _Flos Santorum_ y siendo
Dios servido de darme vida sobre sesenta y seis años, determiné,
por no estar ocioso, que siempre desde la primera edad aborrecí y
evité, traducir en nuestra lengua española el libro de Florencio.»
[5] En la Biblioteca Nacional existe este códice, que lleva por
título, _Coronyca de las antigüedades despanna, dirijida al
muy alto y cathólico, e por esso muy poderoso e ynvictíssimo,
emperador don Cárlos, señor de las espannas y de las alemannas y
de los otros reynos y señorios sujettos á aquellas_. A la vuelta
de la primera hoja se lee esta nota: «El autor desta crónica
breve de cosas del mundo, y en particular de las de España, fué
un fraile de los de los mínimos, como parece en una carta que
está al fin della, y fólio 3, dice que es sacerdote y predicador
religioso, y que la escribió siendo el emperador Cárlos V de 25
años, y concurre con el de 1525; es muy breve en su prosecucion
y parece que acierta en la cuenta de los años, que es mucho de
preciar en semejantes chrónicas, éste es mi parecer, y doyle en
18 dias de Julio, año de 1594, en que la acabé de leer siendo de
edad de 60 años.
m.º Alonso
de Villegas.»
El festivo estudiante, que habia dado muestras de su claro y agudo
ingenio con la publicacion de la _Selvagia_, siguió la carrera
eclesiástica, llegando á ser cura párroco de San Márcos, de la ciudad
de Toledo, y capellan mozárabe de aquella catedral. Aprovechado y
doctísimo teólogo, dedicó su saber y privilegiadas dotes á otra
clase de obras, muy distintas por cierto de aquella con que habia
principiado su carrera literaria. La más importante de estas obras,
y la que más nombradía le alcanzó entre sus contemporáneos, fué su
célebre _Flos Sanctorum_, del cual se hicieron várias ediciones.
Natural era que en el nuevo género de escritos á que se habia
dedicado recordase con pesar y áun se arrepintiese de haber compuesto
la _Comedia_ en sus juveniles años; y ya que no podia negar su
paternidad, supuesto que aparecia su nombre en la portada del libro
y en el acróstico que hemos citado, deseó que desapareciese, por
lo cual destruyó cuantos ejemplares pudo haber á las manos. Esta
circunstancia explica fácilmente la rareza de esta obra, de la
que apénas ha llegado hasta nosotros alguno que otro contadísimo
ejemplar[6]. En la _Comedia Selvagia_ se advierte el propósito de
imitar, más que á la primera _Celestina_, á la segunda, de Feliciano
de Silva, de quien Villegas se muestra tan entusiasta y admirador,
que le llama _radiante luz y maravilloso exemplar de la española
policía, y que así como el sol entre las otras luminarias celestes
resplandece, así brilló éste por su sagacidad é ingenio_.
[6] Dos ejemplares de la _Comedia Selvagia_ hemos tenido á la
vista para hacer la presente edicion, el uno, que es el que nos
ha servido principalmente, pertenece al entendido y generoso
bibliófilo Sr. D. Pascual de Gayángos; del otro es copia exacta
la portada que publicamos, reduciéndola en una tercera parte.
Tambien se trasluce claramente que tuvo á la vista la tragicomedia
de _Lisandro y Roselia_, si bien no la nombra; pero ademas de que el
personaje Escalion está copiado del Brumandilon de aquélla, lo hace
hijo de éste, contando á mayor abundamiento la muerte de Elicia y el
castigo que por tal delito se le impuso á aquel rufian[7]. En suma,
si la _Selvagia_ es inferior á las tres obras citadas, no por eso
debe desdeñarse, cuando ha merecido á un historiador extranjero de
nuestra literatura, Mr. Jorge Ticknor, el juicio crítico siguiente:
«Es ingenioso y está bien desenvuelto su argumento, y el diálogo,
aunque abunda en ridículas pedanterías, no carece de cierta gracia y
naturalidad.»
[7] Páginas 236 y 237 del presente volumen.
Escribió Alonso de Villegas, ademas de las obras ya citadas, la _Vida
de San Isidro Labrador_, que se publicó en Madrid en 1592[8]. Tambien
escribió la _Vida de San Tirso_, que con una carta del mismo Villegas
aparece impresa en Toledo en 1595, al fin de la Relacion que envió al
Rey el corregidor de dicha ciudad, D. Alonso de Cárcamo, acerca del
templo á la sazon descubierto, y que se suponia consagrado á aquel
santo[9].
[8] _Vida de San Isidro Labrador_, cuyo cuerpo está en la Iglesia
parroquial de San Andres de Madrid, escrita por el maestro
Alonso de Villegas, Toledano. Dirigida á la muy insigne villa de
Madrid.—Madrid, por Luis Sanchez, 1592, en 8.º
[9] Traslado de la carta y relacion que embió á su Magestad el
señor don Alonso de Cárcamo, corregidor de la imperial ciudad de
Toledo (Grabado de la tapadera del aguamanil, intercalado en el
texto). Relacion que hizo á su magestad Esteban de Garibay, su
coronista.—Dificultades y obiecciones cerca de la opinion que el
bienaventurado martyr san Thyrso fué natural de Toledo.—Apología
en que se responde á algunas obiecciones y dubdas puestas así
contra la carta del Rey Silo como contra la verdadera declaracion
del hymno gothico de san Thyrso, embiada al rey nuestro señor,
por don Alonso de Cárcamo, su corregidor en Toledo.—Planta y
alzados de las ruinas descubiertas.—A don Alonso de Cárcamo,
corregidor de Toledo, el maestro Alonso de Villegas.—_Vida de
san Thyrso mártir_, colegida de diversos autores, por el maestro
Alonso de Villegas. En Toledo, por Pedro Rodriguez, 1595, en
fólio, 38 hojas.
No sabemos el año en que murió; pero es indudable que alcanzó muy
dilatada vida, supuesto que en 1602 firmó una aprobacion de _El
Poema de San José_, compuesto por el maestro Valdivieso; y ademas la
quinta parte de su _Flos Sanctorum_ lleva la fecha de 1604. Tambien
se le atribuyen por D. Nicolás Antonio _Los Favores de la Vírgen_,
Valencia, 1635; y _Soliloquios Divinos_, Madrid, 1637; pero, como
observa atinadamente el Sr. La Barrera, si estas obras pertenecen
en efecto á nuestro autor, resulta que ó las citadas ediciones no
son las primeras, ó debieron de publicarse póstumas, si bien no es
absolutamente imposible que llegase á pasar de los cien años. En el
Museo de Pinturas existe un cuadro del toledano Blas de Prado, que
representa á la Vírgen con Jesus niño y varios santos, y en él está
representado Alonso de Villegas[10].
[10] _Catálogo Descriptivo é Histórico de los cuadros del Museo
del Prado de Madrid_, por D. Pedro de Madrazo. Parte primera,
pág. 519.
En cuanto á la _Comedia Serafina_, que tambien incluimos en el
presente volúmen, podemos asegurar que es un curioso libro, más raro
todavía que la _Selvagia_. Á excepcion del ejemplar que se conserva
en la biblioteca del Sr. D. Pedro Salvá, no sabemos que exista otro
alguno en España. El argumento singularmente picaño y la disposicion
y forma por extremo erótica en que están escritas algunas escenas de
dicha _Comedia_, explican suficientemente su rareza, por más que en
la época en que se publicó hubo de agradar bastante, cuando de ella
se hicieron dos ediciones[11].
[11] En el _Catálogo_ de la Biblioteca de Salvá, escrito por D.
Pedro Salvá y Mallen, Valencia, 1872, páginas 516 á 522 del tomo
1, puede verse la descripcion de estas dos ediciones, una de
Valencia, 1521, y la otra de Sevilla, 1546.
La obra fué dedicada al Duque de Gandía, que lo era entónces D.
Juan de Borja y Llansol, padre de San Francisco; pero no nos ha
sido posible averiguar el nombre del autor ni su patria. Por nuestra
parte, estamos muy distantes de creer que la _Serafina_, ni la
_Thebaida_, á que va unida, suministren datos bastantes para afirmar
que el autor fuese andaluz, como lo hace Salvá, ó valenciano, como
pretende D. Leandro Fernandez de Moratin.
Sólo nos resta añadir que para la impresion nos hemos valido de
la excelente copia que de la mencionada produccion hizo de su
puño y letra el Sr. Bohl de Faber, del ejemplar que se conserva
en la Biblioteca Imperial de Viena, copia que hoy tambien existe
en la Nacional de esta córte, y á la cual faltan algunos versos
del _Nunque_, final de la obra; pero esta falta la hemos suplido
fácilmente, teniendo á la vista este mismo _Nunque_, publicado
íntegro en el tomo I del _Ensayo de una Biblioteca Española de Libros
raros y curiosos_.
Excusamos decir que estamos firmemente persuadidos de que las obras
contenidas en este volúmen son de suma importancia para la historia
de la literatura y del arte patrio, que, lentamente y desde la
carnalidad de las sensaciones, llega á elevarse hasta el más alto
espiritualismo, y hasta la más pura y bella poesía.