CAPÍTULO XV

_De las perlas._

Ya que tratamos la principal riqueza que se trae de Indias, no es

justo olvidar las perlas que los Antiguos llamaban margaritas, cuya

estima en los primeros fué tanta, que eran tenidas por cosa que sola á

personas Reales pertenecian. Hoy dia es tanta la copia de ellas, que

hasta las negras traen sartas de perlas. Críanse en los ostiones ó

conchas del mar entre la misma carne; y á mí me ha acaecido, comiendo

algun ostion, hallar la perla enmedio. Las conchas tienen por de dentro

unas colores del Cielo muy vivas, y en algunas partes hacen cucharas

de ellas, que llaman de nacar. Son las perlas de diferentísimos

modos en el tamaño, figura, color y lisura, y así su precio es muy

diferente. Unas llaman Avemarias, por ser como cuentas pequeñas de

Rosario: otras Paternostres, por ser gruesas. Raras veces se hallan

dos que en todo convengan en tamaño, en forma ó en color. Por eso los

Romanos (segun escribe Plinio)[177] las llamaron _Uniones_. Cuando

se aciertan á encontrar dos que en todo convengan, suben mucho de

precio, especialmente para zarcillos: algunos pares he visto, que los

estimaban en millares de ducados, aunque no llegasen al valor de las

dos perlas de Cleopatra, que cuenta Plinio[178], haber valido cada una

cien mil ducados, con que ganó aquella Reina loca la apuesta que hizo

Marco Antonio, de gastar en una cena mas de cien mil ducados, porque

acabadas las viandas echó en vinagre fuerte una de aquellas perlas,

y deshecha así, se la tragó: la otra dice, que partida en dos, fué

puesta en el Panteón de Roma en los zarcillos de la estatua de Venus.

Y del otro Clodio hijo de el Farsante, ó Trágico Esopo cuenta, que en

un banquete dió á cada uno de los convidados una perla rica deshecha

en vinagre, entre los otros platos, para hacer la fiesta magnífica.

Fueron locuras de aquellos tiempos éstas; y las de los nuestros no son

muy menores, pues hemos visto no solo los sombreros y bandas, mas los

botines y chapines de mujeres de por ahí cuajados todos de labores de

perlas. Sácanse las perlas en diversas partes de Indias, donde con

mas abundancia es en el mar del sur cerca de Panamá, donde están las

Islas, que por esta causa llaman de las perlas. Pero en mas cuantidad y

mejores se sacan en la mar del norte cerca de el rio que llaman de la

Hacha. Allí supe cómo se hacía esta granjería, que es con harta costa y

trabajo de los pobres buzos, los cuales bajan seis, y nueve, y aun doce

brazas en hondo á buscar los ostiones, que de ordinario están asidos á

las peñas y escollos de la mar. De allí los arrancan, y se cargan de

ellos, y se suben, y los echan en las canoas, donde los abren y sacan

aquel tesoro que tienen dentro. El frio del agua allá dentro del mar

es grande, y mucho mayor el trabajo de tener el aliento estando un

cuarto de hora á veces, y aun media, en hacer su pesca. Para que puedan

tener el aliento, hacénles á los pobres buzos que coman poco, y manjar

muy seco, y que sean continentes. De manera que tambien la codicia

tiene sus abstinentes y continentes, aunque sea á su pesar. Labránse

de diversas maneras las perlas, y horadánlas para sartas. Hay ya gran

demasía donde quiera. El año de ochenta y siete ví en la memoria de lo

que venia de Indias para el Rey, diez y ocho marcos de perlas, y otros

tres cajones de ellas, y para particulares, mil doscientos y sesenta y

cuatro marcos de perlas, y sin esto otras siete talegas por pesar, que

en otro tiempo se tuviera por fabuloso.

Historia natural y moral de las Indias (vol. 1 of 2) · 第 187 / 229 题