_Dónde se halla el Azogue, y cómo se descubrieron sus minas riquísimas
en Guancavelica._
Hállase el azogue en una manera de piedra, que da juntamente el
bermellón, que los Antiguos llamaron minio, y hoy dia se dicen estar
miniadas las imágenes que con azogue pintan en los cristales. El minio
ó bermellón celebraron los Antiguos en grande manera, teniéndolo por
color sagrado, como Plinio refiere; y así dice[165], que solian teñir
con él el rostro de Júpiter los Romanos, y los cuerpos de los que
triunfaban, y que en la Etiopia, así los Idolos, como los Gobernadores,
se teñían el rostro de minio. Y que era estimado en Roma en tanto
grado el bermellón (el cual solamente se llevaba de España, donde hubo
muchos pozos y minas de azogue, y hasta el dia de hoy las hay), que
no consentian los romanos que se beneficiase en España aquel metal,
porque no les hurtasen algo, sino así en piedra como lo sacaban de la
mina, se llevaba sellado á Roma, y allá lo beneficiaban y llevaban
cada año de España, especial del Andalucía, obra de diez mil libras;
y esto tenian los Romanos por excesiva riqueza. Todo esto he referido
de el sobredicho Autor, porque á los que ven lo que hoy dia pasa en el
Perú, les dará gusto saber lo que antiguamente pasó á los mas poderosos
señores del mundo. Dígolo, porque los Incas, Reyes del Perú, y los
Indios naturales de él labraron gran tiempo las minas del azogue,
sin saber del azogue, ni conocerle, ni pretender otra cosa sino este
minio, ó bermellón que ellos llaman Llimpi, el cual preciaban mucho
para el mismo efecto que Plinio ha referido de los Romanos y Etiopes,
que es para pintarse ó teñirse con él los rostros y cuerpos suyos y
de sus Idolos: lo cual usaron mucho los Indios, especialmente cuando
iban á la guerra, y hoy dia lo usan cuando hacen algunas fiestas ó
danzas, y llámanlo embijarse, porque les parecía que los rostros así
embijados ponian terror; y ahora les parece que es mucha gala. Con
este fin, en los cerros de Guancavelica, que son en el Perú cerca de
la ciudad de Guamanga, hicieron labores extrañas de minas, de donde
sacaban este metal, y es de modo, que si hoy dia entran por las cuevas
ó socavones que los Indios hicieron, se pierden los hombres, y no
atinan á salir. Mas ni se cuidaban del azogue, que está naturalmente
en la misma materia ó metal de bermellón, ni aun conocian que hubiese
tal cosa en el mundo. Y no solo los Indios, mas ni aun los Españoles
conocieron aquella riqueza por muchos años, hasta que gobernando el
Licenciado Castro el Perú, el año de sesenta y seis y sesenta y siete
se descubrieron las minas de azogue en esta forma. Vino á poder de
un hombre inteligente, llamado Enrique Garcés, Portugués de nacion,
el metal colorado que he dicho, que llamaban los Indios Llimpi, con
que se tiñen los rostros, y mirándolo conoció ser el que en Castilla
llaman bermellon; y como sabía que el bermellon se saca del mismo
metal que el azogue, conjeturó, que aquellas minas habian de ser de
azogue; fué allá, y hizo la experiencia y ensaye, y halló ser así. Y de
esta manera descubiertas las minas de Palcas en término de Guamanga,
fueron diversos á beneficiar el azogue para llevarle á Méjico, donde la
plata se beneficiaba por azogue, con cuya ocasion se hicieron ricos no
pocos. Y aquel asiento de minas, que llaman Guancavelica, se pobló de
Españoles y de Indios que acudieron, y hoy dia acuden á la labor de las
dichas minas de azogue, que son muchas y prósperas. Entre todas es cosa
ilustrísima la mina que llaman de Amador de Cabrera, por otro nombre
la de los Santos, la cual es un peñasco de piedra durísima empapada
toda en azogue, de tanta grandeza, que se extiende por ochenta varas
de largo, y cuarenta en ancho, y por toda esta cuadra está hecha su
labor en hondura de setenta estados, y pueden labrar en ella mas de
trescientos hombres juntos, por su gran capacidad. Esta mina descubrió
un Indio de Amador de Cabrera, llamado Navincopa, de el pueblo de
Acoria: registróla Amador de Cabrera en su nombre: trajo pleito con
el Fisco, y por Ejecutoria se le dió el usufructo de ella, por ser
descubridora. Despues la vendió por doscientos y cincuenta mil ducados,
y pareciéndole que habia sido engañado en la venta, volvió á poner
pleito, porque dicen que vale mas de quinientos mil ducados, y aun á
muchos les parece que vale un millon: cosa rara haber mina de tanta
riqueza. En tiempo que gobernaba el Perú Don Francisco de Toledo, un
hombre que habia estado en Méjico, y visto como se sacaba plata con
los azogues, llamado Pedro Fernandez de Velasco, se ofreció á sacar la
plata de Potosí por azogue. Y hecha la prueba, y saliendo muy bien, el
año de setenta y uno se comenzó en Potosí á beneficiar la plata con
los azogues que se llevaron de Guancavelica, y fué el total remedio
de aquellas minas, porque con el azogue se sacó plata infinita de los
metales que estaban desechados, que llamaban desmontes. Porque como
está dicho, el azogue apura la plata, aunque sea pobre, y de poca ley,
y seca, lo cual no hace la fundicion de fuego. Tiene el Rey Católico,
de la labor de las minas de azogue, sin costa, ni riesgo alguno, cerca
de cuatrocientos mil pesos de minas, que son de á catorce reales, ó
poco menos, sin lo que despues de ello procede, por el beneficio que se
hace en Potosí, que es otra riqueza grandísima. Sácanse un año con otro
de estas minas de Guancavelica, ocho mil quintales de azogue, y aun mas.