_De las diferencias de brisas y vendavales con los demás vientos._
Siendo lo que está dicho cosa tan probada y tan universal, no puede
dejar de poner gana de inquirir la causa de este secreto, ¿porqué en la
Tórrida se navega siempre de oriente á poniente con tanta facilidad,
y no al contrario? que es lo mismo que preguntar, ¿porqué reinan allí
las brisas, y no los vendavales? pues en buena Filosofía lo que es
perpétuo, y universal, y de _per se_, que llaman los Filósofos, ha de
tener causa propia, y de _per se_. Mas antes de dar en esta cuestion,
notable á nuestro parecer, será necesario declarar, qué entendemos
por brisas, y qué por vendavales, y servirá para ésta, y para otras
muchas cosas en materia de vientos y navegaciones. Los que usan el
arte de navegar cuentan treinta y dos diferencias de vientos, porque
para llevar su proa al puerto que quieren, y tienen necesidad de hacer
su cuenta muy puntual, lo mas distinta y menuda que pueden; pues por
poco que se eche á un lado, ó á otro, hacen gran diferencia al cabo de
su camino, y no cuentan mas de treinta y dos, porque estas divisiones
bastan, y no se podria tener cuenta con más que éstas. Pero en rigor,
como ponen treinta y dos, podrían poner sesenta y cuatro, y ciento
y veinte y ocho, y doscientos y cincuenta y seis; y finalmente, ir
multiplicando estas partidas en infinito. Porque siendo como centro el
lugar donde se halla el navío, y todo el Emisferio su circunferencia,
¿quién quita que no puedan salir de ese centro al círculo líneas
innumerables? y tantas partidas se contarán, y otras tantas divisiones
de vientos; pues de todas las partes del Emisferio viene el viento,
y el partirle en tantas ó tantas es á nuestra consideracion, que
puede poner las que quisiere. Mas el buen sentido de los hombres,
y conformándose con él tambien la divina Escritura, señala cuatro
vientos, que son los principales de todos, y como cuatro esquinas del
Universo, que se fabrican haciendo una Cruz con dos líneas, que la una
vaya de polo á polo, y la otra de un equinoccio al otro. Estos son el
norte, ó aquilón, y su contrario el austro, ó viento que vulgarmente
llamamos mediodia; y á la otra parte el oriente donde sale el Sol, y el
poniente donde se pone. Bien que la sagrada Escritura[129] nombra otras
diferencias de vientos en algunas partes, como el _euroaquilo_, que
llaman los del mar Océano, nordeste, y los del Mediterráneo, gregal,
de que hace mencion en la navegacion de San Pablo. Pero las cuatro
diferencias solemnes que todo el mundo sabe, esas celebran las divinas
letras, que son, como está dicho, septentrion, y mediodia, y oriente.
y poniente, Mas porque en el nacimiento del Sol, de donde se nombra
el oriente, se hallan tres diferencias, que son las dos declinaciones
mayores que hace, y el medio de ellas, segun lo cual nace en diversos
puestos en invierno y verano, y en el medio; por eso con razon se
cuentan otros dos vientos, que son oriente estival, y oriente hiemal; y
por el consiguiente otros dos ponientes contrarios á estos, estival, y
hiemal. Y así resultan ocho vientos en ocho puntos notables del Cielo,
que son los dos polos, y los dos equinoccios, y los dos solsticios
con los opuestos en el mismo círculo. De esta suerte resultan ocho
diferencias de vientos, que son notables, las cuales en diversas
carreras de mar y tierra tienen diversos vocablos. Los que navegan el
Océano suelen nombrarlos así: al que viene del polo nuestro, llaman
norte, como al mismo polo: al que se sigue, y sale del oriente estival,
nordeste: al que sale del oriente propio y equinoccial, llaman leste:
al del oriente hiemal, sueste: al de el mediodia, ó polo antártico,
sur: al que sale del ocaso hiemal, sudueste: al del ocaso propio y
equinoccial, oeste: al del ocaso estival, norueste. Los demás vientos
fabrican entre estos, y participan de los nombres de aquellos á que
se allegan, como nornorueste, nornordeste, lesnordeste, lessueste,
susueste, sudueste, ossudueste, osnorueste, que cierto en el mismo modo
de nombrarse, muestran arte, y dan noticia de los lugares de donde
proceden los dichos vientos. En el mar Mediterráneo, aunque siguen la
misma arte de contar, nombran diferentemente estos vientos. Al norte
llaman tramontana: á su opuesto el sur llaman mezojorno, ó mediodia: al
leste llaman levante: al oeste poniente; y á los que entre estos cuatro
se atraviesan, al sueste dicen jiroque, ó jaloque: á su opuesto, que es
norueste, llaman maestral: al nordeste llaman greco, ó gregal; y á su
contrario el sudueste llaman leveche, que es lybico, ó africo en latin.
En latin los cuatro cabos son, _septentrio_, _auster_, _subsulanos_,
_favonius_; y los entrepuestos son, _aquilo_, _vulturnus_, _africus_,
y _corus_. Segun Plinio[130]_vulturnus_, y _eurus_ son el mismo viento
que es sueste, ó jaloque: _favonius_ el mismo que oeste, ó poniente:
_aquilo_, y _boreas_ el mismo que nornordeste, ó gregal tramontana:
_africus_, y _lybs_ el mismo que sudueste, ó leveche: _auster_, y
_notus_ el mismo que sur, ó mediodia: _corus_, y _zefyrus_ el mismo
que norueste, ó maestral. Al propio que es nordeste, ó gregal, no le
da otro nombre sino _phenicias_: otros los declaran de otra manera;
y no es de nuestro intento averiguar al presente los nombres latinos
y griegos de los vientos. Ahora digamos, cuales de estos vientos
llaman brisas, y cuales vendavales, nuestros marineros del mar Océano
de Indias. Es así que mucho tiempo anduve confuso con estos nombres,
viéndoles usar de estos vocablos muy diferentemente, hasta que percibí
bien, que mas son nombres generales, que no especiales de vientos ni
partidas. Los que les sirven para ir á Indias, y dan cuasi á popa,
llaman brisas, que en efecto comprehenden todos los vientos orientales,
y sus allegados, y cuartas. Los que les sirven para volver de Indias
llaman vendavales, que son desde el sur hasta el poniente estival. De
manera, que hacen como dos cuadrillas de vientos, de cada parte la
suya, cuyos caporales son: de una parte, nordeste, ó gregal: de otra
parte, sudueste, ó leveche. Mas es bien saber, que de los ocho vientos,
ó diferencias que contamos, los cinco son de provecho para navegar, y
los otros tres no: quiero decir, que cuando navega en la mar una nave,
puede caminar, y hacer el viage que pretende, de cualquiera de cinco
partes que corra el viento, aunque no le será igualmente provechoso;
mas corriendo de una de tres, no podrá navegar á donde pretende. Como
si va al sur, con norte, y con nordeste, y con norueste navegará, y
tambien con leste, y con oeste, porque los de los lados igualmente
sirven para ir, y para venir. Mas corriendo sur, que es derechamente
contrario, no puede navegar al sur, ni podrá con los otros dos
laterales suyos, que son sueste, y sudueste. Esto es cosa muy trillada
á los que andan por mar, y no habia necesidad de ponerlo aquí, sino
solo para significar, que los vientos laterales del propio y verdadero
oriente, esos soplan comunmente en la Tórrida, y los llaman brisas:
y los vientos de mediodia hácia poniente, que sirven para navegar de
occidente á oriente, no se hallan comunmente en la Tórrida: y así los
suben á buscar fuera de los Trópicos, y esos nombran los marineros de
Indias comunmente vendavales.