CAPÍTULO XIV

_Que en la region de la equinoccial se vive vida muy apacible._

Si guiaran su opinion por aqui los que dicen, que el Paraíso terrenal

está debajo de la equinoccial[119], aún parece que llevaran algun

camino. No porque me determine yo á que está allí el Paraíso de

deleites que dice la Escritura, pues sería temeridad afirmar eso por

cosa cierta. Mas dígolo, porque si algun Paraíso se puede decir en la

tierra, es donde se goza un temple tan suave y apacible. Porque para

la vida humana no hay cosa de igual pesadumbre y pena, como tener un

Cielo y aire contrario, y pesado, y enfermo; ni hay cosa mas gustosa

y apacible, que gozar de el Cielo y aire suave, sano, y alegre. Está

claro, que de los elementos ninguno participamos mas á menudo, ni

mas en lo interior de el cuerpo, que el aire. Este rodea nuestros

cuerpos: éste nos entra en las mismas entrañas, y cada momento visita

el corazon, y así le imprime sus propiedades. Si es aire corrupto,

en tantico mata: si es saludable, repara las fuerzas; finalmente,

solo el aire podemos decir que es toda la vida de los hombres. Así

que aunque haya mas riquezas y bienes, si el Cielo es desabrido y mal

sano, por fuerza se ha de vivir vida penosa y disgustada. Mas si el

aire y Cielo es saludable, y alegre y apacible, aunque no haya otra

riqueza, da contento y placer. Mirando la gran templanza, y agradable

temple de muchas tierras de Indias, donde ni se sabe qué es invierno,

que apriete con frios, ni estío que congoje con calores: donde con una

estera se reparan de cualesquier injurias del tiempo: donde apenas hay

que mudar vestido en todo el año, digo cierto, que considerando esto,

me ha parecido muchas veces, y me lo parece hoy dia, que si acabasen

los hombres consigo de desenlazarse de los lazos que la codicia les

arma, y si se desengañasen de pretensiones inútiles y pesadas, sin duda

podrian vivir en Indias vida muy descansada y agradable. Porque lo que

los otros Poétas cantan de los campos Eliseos, y de la famosa Tempe, y

lo que Platón, ó cuenta, ó finge de aquella su Isla Atlántida, cierto

lo hallarían los hombres en tales tierras, si con generoso corazon

quisiesen antes ser señores, que no esclavos de su dinero y codicia.

De las cualidades de la equinoccial, y del calor, y frio, sequedad, y

lluvias, y de las causas de su templanza, bastará lo que hasta aquí

se ha disputado. El tratar mas en particular de las diversidades de

vientos, y aguas, y tierras: item, de los metales, plantas, y animales

que de ahí proceden, de que en Indias hay grandes y maravillosas

pruebas, quedará para otros libros. A este, aunque breve, la dificultad

de lo que se ha tratado, le hará por ventura parecer prolijo.

Historia natural y moral de las Indias (vol. 1 of 2) · 第 116 / 229 题