_Que es falsa la opinion de muchos, que afirman venir los Indios de el
linage de los Judíos._
Ya que por la Isla Atlántida no se abre camino para pasar los Indios
al nuevo Mundo, paréceles á otros, que debió de ser el camino el que
escribe Esdras[110] en el cuarto libro, donde dice así: Y porque le
viste que recogía á sí otra muchedumbre pacífica, sabrás, que estos son
los diez Tribus que fueron llevados en cautiverio en tiempo del Rey
Osee, al cual llevó cautivo Salmanasár, Rey de los Asirios, y á estos
los pasó á la otra parte del rio, y fueron trasladados á otra tierra.
Ellos tuvieron entre sí acuerdo y determinación de dejar la multitud
de los Gentiles, y de pasarse á otra region mas apartada, donde nunca
habitó el género humano, para guardar siquiera allí su ley, la cual
no habian guardado en su tierra. Entraron, pues, por unas entradas
angostas del rio Eufrates; porque hizo el Altísimo entonces con ellos
sus maravillas, y detuvo las corrientes del rio, hasta que pasasen.
Porque por aquella region era el camino muy largo de año y medio: y
llámase aquella region Arsareth. Entonces habitaron allí hasta el
último tiempo, y ahora cuando comenzaren á venir, volverá el Altísimo
á detener otra vez las corrientes del rio, para que puedan pasar;
por eso viste aquella muchedumbre con paz. Esta escritura de Esdras
quieren algunos acomodar á los Indios, diciendo que fueron de Dios
llevados, donde nunca habitó el género humano, y que en la tierra que
moran es tan apartada, que tiene año y medio de camino para ir á ella,
y que esta gente es naturalmente pacífica. Que procedan los Indios de
linage de Judíos, el vulgo tiene por indicio cierto el ser medrosos,
y descaídos, y muy ceremoniáticos, y agudos y mentirosos. Demás de
eso dicen, que su hábito parece el propio que usaban Judíos, porque
usan de una túnica ó camiseta, y de un manto rodeado encima; traen los
pies descalzos, ó su calzado es unas suelas asidas por arriba, que
ellos llaman ojotas. Y que éste haya sido el hábito de los Hebréos
dicen, que consta así por sus historias, como por pinturas antiguas,
que los pintan vestidos en este traje. Y que estos dos vestidos, que
solamente traen los Indios, eran los que puso en apuesta Sansón, que
la Escritura[111] nombra _Tunycam p syndonem_, y es lo mismo que los
Indios dicen camiseta y manta. Mas todas estas son conjeturas muy
livianas, y que tienen mucho mas contra sí, que por sí. Sabemos que los
Hebréos usaron letras; en los Indios no hay rastro de ellas: los otros
eran muy amigos del dinero, estos no se les da cosa. Los Judíos, si se
vieran no estar circuncidados, no se tuvieran por Judíos: Los Indios
poco ni mucho no se retajan, ni han dado jamás en esa ceremonia, como
muchos de los de Etiopia y del Oriente. Mas ¿qué tiene que ver, siendo
los Judíos tan amigos de conservar su lengua y antigüedad, y tanto
que en todas las partes del mundo que hoy viven, se diferencian de
todos los demás, que en solas las Indias á ellos se les haya olvidado
su linage, su ley, sus ceremonias, su Mesías, y finalmente todo su
Judaísmo? Lo que dicen de ser los Indios medrosos, y supersticiosos,
y agudos y mentirosos, cuanto á lo primero, no es eso general á todos
ellos; hay naciones entre estos bárbaros muy agenas de todo eso,
hay naciones de Indios bravísimos y atrevidísimos, haylas muy botas
y groseras de ingenio. De ceremonias y supersticiones siempre los
Gentiles fueron amigos. El trage de sus vestidos, la causa porque es
el que se refiere, es, por ser el más sencillo y natural del mundo,
que apenas tiene artificio, y así fué comun antiguamente no solo á
Hebréos, sino á otras muchas naciones. Pues ya la historia de Esdras
(si se ha de hacer caso de escrituras apócrifas) mas contradice, que
ayuda su intento. Porque allí se dice que los diez Tribus huyeron la
multitud de Gentiles, por guardar sus ceremonias y ley: mas los Indios
son dados á todas las idolatrías del mundo. Pues las entradas del rio
Eufrates, vean bien los que eso sienten, en qué manera pueden llegar
al nuevo orbe, y vean si han de volver por allí los Indios, como se
dice en el lugar referido. Y no sé yo porqué se han de llamar estos
gente pacífica, siendo verdad, que perpetuamente se han perseguido con
guerras mortales unos á otros. En conclusion, no veo que el Eufrates
apócrifo de Esdras dé mejor paso á los hombres para el nueve orbe, que
le daba la Atlántida encantada y fabulosa de Platón.