_En qué manera pasaron bestias y ganados á las tierras de Indias._
Ayudan grandemente al parecer ya dicho los indicios que se ofrecen á
los que con curiosidad examinan el modo de habitacion de los Indios.
Porque donde quiera que se halla Isla muy apartada de tierra firme,
y tambien de otras Islas, como es la Bermuda, hállase ser falta de
hombres del todo. La razon es porque no navegaban los Antiguos, sino á
playas cercanas, y cuasi siempre á vista de tierra. Á esto se alega,
que en ninguna tierra de Indias se han hallado navíos grandes, cuales
se requieren para pasar golfos grandes. Lo que se halla son balsas,
ó piraguas, ó canoas, que todas ellas son menos que chalupas; y de
tales embarcaciones solas usaban los Indios, con las cuales no podian
engolfarse sin manifiesto y cierto peligro de perecer; y cuando
tuvieran navíos bastantes para engolfarse, no sabian de aguja, ni
de astrolabio, ni de cuadrante. Si estuvieran diez y ocho dias sin
ver tierra, era imposible no perderse, sin saber de sí. Vemos Islas
pobladísimas de Indios, y sus navegaciones muy usadas; pero eran las
que digo, que podian hacer Indios en canoa ó piraguas, y sin aguja de
marear. Cuando los Indios que moraban en Tumbez vieron la primera vez
nuestros Españoles que navegaban al Perú, y miraron la grandeza de las
velas tendidas y los bajeles tambien grandes, quedaron atónitos: y como
nunca pudieron pensar que eran navios, por no haberlos visto jamás de
aquella forma y tamaño, dicen que se dieron á entender que debian de
ser rocas y peñascos sobre la mar; y como veian que andaban, y no se
hundian, estuvieron como fuera de sí de espanto gran rato, hasta que
mirando más vieron unos hombres barbudos que andaban por los navíos,
los cuales creyeron que debian ser algunos Dioses, ó gente de allá del
Cielo. Donde se ve bien, cuan agena cosa era para los Indios usar naves
grandes, ni tener noticia de ellas. Hay otra cosa, que en gran manera
persuade á la opinion dicha, y es, que aquellos animales que dijimos
no ser creíble haberlos embarcado hombres para las Indias, se hallan
en lo que es tierra firme, y no se hallan en las Islas, que disten de
la tierra firme cuatro jornadas. Yo he hecho diligencia en averiguar
esto, pareciéndome que era negocio de gran momento para determinarme en
la opinion que he dicho, de que la tierra de Indias, y la de Europa,
y Asia y Africa tienen continuacion entre sí, ó á lo menos se llegan
mucho en alguna parte. Hay en la América y Perú muchas fieras, como son
leones, aunque estos no igualan en grandeza y braveza, y en el mismo
color rojo á los famosos leones de Africa; hay tigres muchos, y muy
crueles, aunque lo son mas comunmente con Indios, que con Españoles;
hay osos, aunque no tantos; hay javalíes; hay zorras innumerables. De
todos estos géneros de animales, si quisiéremos buscarlos en la Isla
de Cuba, ó en la Española, ó en Jamáíca, ó en la Margarita, ó en la
Dominica, no se hallará ninguno. Con esto viene, que las dichas Islas
con ser tan grandes y tan fértiles, no tenian antiguamente, cuando á
ellas aportaron Españoles, de esotros animales tampoco, que son de
provecho; y ahora tienen innumerables manadas de caballos, de bueyes,
y vacas, de perros, de puercos; y es en tanto grado, que los ganados
de vacas no tienen ya dueños ciertos, por haber tanto multiplicado,
que son del primero que las desjarreta en el monte ó campo: lo cual
hacen los moradores de aquellas Islas para aprovecharse de los cueros
para su mercancía de corambre, dejando la carne por allí, sin comerla.
Los perros han en tanto exceso multiplicado, que andan manadas de
ellos; y hechos bravos hacen tanto mal al ganado, como si fueran
lobos, que es un grave daño de aquellas Islas. No solo carecen de
fieras, sino tambien de aves y pájaros en gran parte. Papagayos hay
muchos, los cuales tienen gran vuelo, y andan á bandas juntos; tambien
tienen otros pájaros, pero pocos, como he dicho. De perdices, no me
acuerdo haber visto, ni sabido que las tengan, como las hay en el
Perú, y mucho menos los que en el Perú llaman guanacos, y vicuñas, que
son como cabras monteses ligerísimas, en cuyos buches se hallan las
piedras bezaares, que precian algunos, y son á veces mayores que un
huevo de gallina tanto y medio. Tampoco tienen otro género de ganado,
que nosotros llamamos ovejas de las Indias, las cuales, demás de la
lana y carne, con que visten y mantienen los Indios, sirven tambien
de recua y jumentos para llevar cargas; llevan la mitad de la carga
de una mula, y son de poco gasto á sus dueños, porque ni han menester
herraduras, ni albardas, ni otros aparejos, ni cebada para su comer;
todo esto les dió naturaleza sin costa, queriendo favorecer á la pobre
gente de los Indios. De todos estos géneros de animales, y de otros
muchos, que se dirán en su lugar, abunda la tierra firme de Indias;
las Islas de todos carecen, si no son los que han embarcado Españoles.
Verdad es, que en algunas Islas vió tigres un hermano nuestro, segun él
refería, andando en una peregrinacion y naufragio trabajosísimo; mas
preguntando qué tanto estarian de tierra firme aquellas Islas, dijo,
que obra de seis ú ocho leguas á lo más, el cual espacio de mar, no hay
duda, sino que pueden pasarle á nado los tígres. De estos indicios, y
de otros semejantes se puede colegir, que hayan pasado los Indios á
poblar aquella tierra, mas por camino de tierra, que de mar; ó si hubo
navegacion, que fué no grande, ni dificultosa, porque en efecto debe de
continuarse el un orbe con el otro ó á lo menos estar en alguna parte
muy cercanos, entre sí.